Todas las bandas tienden a comentar en sus entrevistas que el público chileno es el mejor y frases por el estilo, pero cuando Andrea Ferro nos comentaba hace algunos días algo como eso, sonaba bastante convincente, parecía ser realmente así y definitivamente este domingo 05 de marzo quedó demostrado en el Centro de Eventos Blondie de nuestra capital. Una noche cargada de potencia, dedicación, entrega y, por sobre, el tremendo metal de los italianos de Lacuna Coil.

A las 19:00 horas en punto, horario en que estaba planificado el concierto, aparece el telón digital de la banda en la pantalla gigante del fondo pero finalmente se trató sólo de una partida en falso. Menos de diez minutos después las luces se apagan, comienza a sonar la intro de “Delirium” (2016) y un par de psicópatas escapados del manicomio suben al escenario a sentarse tras la batería y tomar el bajo y la guitarra, desatando la furia italiana sobre la Blondie liderados por el mismo Andrea Ferro y la hermosa Cristina Scabbia, todos con alguna caracterización con maquillaje.

Con el cierre de su última placa arranca la noche, destrozando inmediatamente el escenario con Ultima Ratio, dominando el escenario desde el mismísimo minuto uno, aun a pesar de los problemas de audio que afectaban al micrófono de Scabbia, lo que, aunque no se solucionó durante varios minutos, no afectó en lo más mínimo la entrega de la banda sobre el escenario, teniendo al público a sus pies apenas se escuchó el primer acorde.

Nos devolvimos inmediatamente en el tiempo a uno de los discos más exitosos de la banda, el tremendo “Shallow Life” (2009), con la canción Spellbound, una tremenda dosis de energía en la que lamentablemente se sigue sin poder disfrutar del todo la voz de Cristina, afectando también un poco a las voces limpias de Ferro, lo que se nota aún más ya que los platos de la batería estaban mal ecualizados y hacía que sonaran muy fuerte y agudos, entorpeciendo el sonido de la banda. Por suerte lograron limpiarlo hacia el puente de la canción y se pudo disfrutar casi toda la calidad de la banda, excepto la voz de Cristina que mantenía problemas con el volumen.

En el primer espacio de saludos, el micrófono de Scabbia se nota claramente saturado en los agudos, lo que no permite escuchar del todo bien pero, aun con estos problemitas, no se amilanaron y arrancaron con la tremenda Die & Rise, del “Broken Crown Halo” (2014), donde ya fue posible disfrutar cada una de las individualidades musicales sobre el escenario, especialmente el bajo de Marco Coti Zelati, quien impone su presencia con las cuatro cuerdas, a pesar de algunos pequeños acoples, logrando por fin disfrutar a Cristina y Andrea de manera completa.

Con toda la Blondie vuelta loca saltando y gritando llega el turno para Kill The Light del “Dark Adrenaline” (2012), donde ya definitivamente se pudo disfrutar de la tremenda calidad vocal de Scabbia sin problemas técnicos entremedio, dejando clara la tremenda cercanía de la banda y “sus chilenos” cuando tanto Andrea como Cristina toman celulares de entre el público (sí, ya sentimos que no vale la pena ser majaderos al respecto) y se graban a ellos mientras tocan o cantan y al mismo público, siendo unos tremendos registros esos, los que ojalá alguno de los afortunados comparta, sin importar mucho que la voz limpia de Andrea se perdía en ocasiones.

Diego Cavalotti, el flamante nuevo guitarrista de la banda, cambia su guitarra para cambiar la entonación mientras Cristina aprovecha de conversar un poco con la audiencia, celebrando el hecho de casi no poderse escuchar a ellos mismos por lo fuerte que cantaba la gente, entonces es hora de descargar una buena dosis de violencia con la tremenda Blood, Tears, Dust también de su última placa en promoción, disfrutándose una vez más el fiato entre ambos vocalistas y la presentación teatralizada del setlist, comiéndose entre ambos el escenario, un mordisco cada uno, pudiendo también apreciar como Ryan Folden disfruta tanto del show que se sube a su batería para cantar con el público en el pasaje en vacío en la que todo el público canta con la banda.

En una oscuridad total, Cristina presenta Victims, la tremenda pieza del “Broken…” que hace a todos cantar junto a Andrea, actuando ambos vocalistas la teatralización de las letras de la canción, donde algunos acoples no lograron ensombrecer el tremendo sonido de la banda, aunque hacia el final del tema sí lograron opacar un poco la voz de Andrea. Un solo golpe a la cabeza es la voz de Andrea abriendo la agresiva Ghost In The Mist, la que, a pesar de algunos acoples, se convierte en uno de los momentos más cargados de energía de la noche, incluso con el micrófono de Scabbia nuevamente con algunos problemas de agudeza en los tonos que hace su voz se pierda un poco, lo que se corrigió a pesar de los acoples.

Andrea y Cristina agradecen y felicitan a su fiel fan club chileno, quienes vestían trajes iguales a los de la banda, anuncian que el siguiente tema nunca había sido tocado en vivo por la banda pero decidieron incluirla en el setlist por el pedido de sus fans y tocarla por primera vez. Así arranca My Demons, la que continúa el último disco de la banda, donde el público canta casi más fuerte que ambos vocalistas juntos. Trip The Darkness, de nuevo tiene a todo el mundo saltando con un sonido finalmente correcto, una maravilla de escuchar en vivo hasta que, en el solo, la guitarra se pierde un poco, no dejando disfrutarlo completamente, quedando con un acople al terminar la canción mientras se veían los “nuevos encendedores” cubrir casi toda la pista de la Blondie, donde incluso da la impresión que algunos estaban usando la nueva función de Facebook para transmitir en vivo aprovechando las ventajas de estas nuevas tecnologías accesibles para todos.

No alcanza ni a sonar la intro de Zombies cuando ya el público tiene la Blondie tiritando con toda la gente que salta y grita, ahora, por fin, podemos disfrutar nuevamente a la banda sin ningún problema de sonido y deleitarnos de nuevo en todos los matices y detalles que se encuentran dentro de cada composición de la banda, las que por ellos no se pierden en vivo pero desgraciadamente dependen de aspectos técnicos que no siempre son bien cuidados en Chile, porque, de hecho, el solo de guitarra se pierde un poco por culpa de estos detalles y hacia el final se pueden escuchar varios acoples que molestan un poco pero no lo suficiente.

Tras ponerse un poco más cómodos y frescos, Cristina comenta que estando en el camarín habían conversado sobre una canción que les habían pedido mucho desde Chile y que no estaba en el setlist original, por lo que Marco nunca la había tocado, aprovechando el espacio para presentarlo como el nuevo guitarrista de la banda, así es que como los acordes escapan de la guitarra de Marco y el público se vuelve loco, con todo el mundo cantando en italiano la maravillosa Senzafine casi en formato unplugged se da uno de los momentos más “deliciosos” de la noche, una suerte de improvisación con excelentes resultados.

Tras un brevísimo descanso comienza a sonar la intro que da paso a Swamped, un viaje en el tiempo hasta 2002 y su disco “Comalies”, lo que el público agradece cantando casi sin descansar y sin dejar que la banda se escuche casi, relajándose un poco de manera rápida con la onda arabesca con la que continúa el tema, mostrando a una Cristina totalmente profesional ya que siguió cantando hasta el final aun con los problemas de ecualización que tenía. Tras un breve descanso, Upsidedown suena a continuación no exenta de los problemas de sonidos que estuvieron presentes casi toda la noche, problemas mínimos que quizás muchos ni notaron, pero que estaban allí, lo que no impidió que todo el mundo disfrutara cantando toda la canción, perdiéndose un poco la guitarra nuevamente en el pasaje del solo, contando con algunos acoples, al momento de terminar el solo y hacia el final de la canción.

Cristina agradece nuevamente al público mientras Ferro baja del escenario y Folden aprovecha de subirse nuevamente a su batería para exigir al público un poco más de pasión. Así, sin Andrea en el escenario, es el momento de Cristina para lanzarse a cantar en el estilo de su propia vieja escuela con The Ghost Woman And The Hunter, en una nueva versión, aunque el público no conectara mucho con el tema, Scabbia se muestra totalmente inspirada, entregándole todo a la gente que al parecer no conocía muy bien la canción.

La emoción se apodera un poco de Cristina cuando anuncia que la siguiente canción está dedicada a su padre recientemente fallecido, volviendo Andrea al escenario a la par que arranca Downfall, la que suena potentísima y se interpreta de forma maestra, sin embargo el público pareciera presentar sus respetos al padre de Scabbia toda vez que se mantienen bastante tranquilos, sólo dedicándose casi a cantar junto a ella.

Entonces ambos vocalistas bajan del escenario y mientras los hombres de las cuerdas preparan sus instrumentos, una intro comienza a sonar, producción sube una silla al escenario y un atormentado Andrea Ferro sube a sentarse en ella para que arranque You Love Me ‘Cause I Hate You, con una Cristina que aparece ya cantando en el escenario, rodeando al atormentado tipo en la silla, parece que al pertenecer a la última placa no provoca gran activación en el público, lo que no cambia la relación.

Visitando por primera vez en la noche el tremendo “Karmacode” (2006), Our Truth arranca de golpe y causando tremenda expresión, todos saltando y cantando junto a Cristina quien les pide que lo hagan más fuerte, dando paso a un pequeño solo de batería, el que fue ampliamente disfrutado por el respetable, mostrándose cada vez una relación más directa entre los italianos y nuestro terruño, momento que termina con un fuerte “Viva Chile, mierda!!”. Al terminar Cristina decide realizar los típicos juegos de voces con el público, donde quedan totalmente satisfechos con la entrega y la lealtad de las cerca de 900 personas que se encontraban celebrando junto a ellos en la Blondie.

Entonces llegó la hora que cualquier persona hubiera disfrutado de escucharla, aunque no le gustara el Metal, porque es difícil no disfrutar lo tremendamente transversal que es una canción como Enjoy The Silence, cover de los tremendos Depeche Mode, la que Cristina pide que canten fuerte y claro a lo que el público responde hasta tarareando la intro en sintetizador, todas las voces en la Blondie cantaban, pero no satisfecha, Scabbia pide al público que canta a todo pulmón la tercera y así lo hace la gente, ganándose incluso que Marco los acusara de no dejarlo escuchar el retorno.

Acercándonos lentamente al final de la jornada, Cristina presenta algunos problemas con su retorno in ear para lo que es asistida por Marco, lo que genera la típica silbadera que se da ante una escena que algunos podrían interpretar como sensual (un tipo grande como Marco detrás de Cristina acomodándole algo en la espalda). Así anuncia que la siguiente canción es muy importante para la banda y presenta Nothing Stands In Our Way, en la que después de poco más de hora y media parece que nadie estuviera cansado de cantar, gritar y saltar, tal como su la noche recién comenzara, con un Ryan Folden vuelto loco cantando para sobre su batería acompañando al público, momento en que un globito blanco empieza a pasearse empujado por el público.

Hora del encore, momento en que todo el borde del escenario se cubre de globos blancos, gentileza del fan club de los italianos, entonándose por el público los cánticos de rigor en estos momentos mientras la producción revisa algunas situaciones con el bajo y la guitarra. Finalmente, tras unos cinco minutos, Folden aparece, sin maquillaje esta vez, junto a Zelatti y Cavalotti, para ser acompañados por los vocalistas una vez que la música de Delirium arranca, ahora Cristina tiene puesta una suerte de bata médica con frases escritas a mano, al parecer por la gente del fan club, comentando en los pasajes instrumentales que les encanta, tras recorrer medio mundo, poder encontrarse con toda esta gente tan dedicada a la banda, desgraciadamente, hacia el final de la canción nuevamente su voz se pierde un poco.

Ahora Scabbia comenta que cuando bajaron del escenario, estaban en el camarín arreglándose para irse y escucharon al público pidiendo que el concierto no terminara, por lo que sentía obligada a preguntarles si querían más a lo que el respetable, obviamente, respondió con todas sus ganas que sí todas las veces que se lo preguntaron, entonces los invita a cantar todos juntos Heaven’s A Lie, lo que produjo casi una combustión espontánea en el público, todos vueltos locos, Cristina nuevamente toma un celular y graba algunas escenas de lo que estaba siendo esa noche, el local estaba a punto de venirse abajo con toda la emoción que esas voces liberaban cantando tremenda canción, Scabbia incluso se pone un jockey que le regalan para terminar de cantar el tema.

Nuevamente la frontwoman agradece al público haberles permitido poder tener una noche especial como habían prometido y, especialmente, les agradece por haber ido a visitar su manicomio (recordemos la idea del disco “Delirium”), mientras Diego recibe algunas banderas con algunas cosas escritas, lo que desgraciadamente no entiende muy bien ya que las toma, sin mirarlas, y las deja sobre el amplificador. Y terminamos la noche con la tremendísima The House Of Shame, donde ya no queda cuello o garganta sana, toda la energía y agresividad de la banda se escucha por esos parlantes y se ve en escenario, una explosión de lo que es Lacuna Coil, escuchándose algunos acoples en el bajo que no alcanzan a perjudicar el sonido, por razones obvias el público se mueve menos pero no por eso dejan de cantar, volviéndose locos y entregándose a los pies de la banda hacia el puente instrumental y hacia el final, donde la voz de Scabbia se pierde un poco en su puente vocal pero lo recuperan rápidamente.

Así, una tremenda noche de metal italiano llegaba a su fin, con la banda tomando el lienzo del Fan Club oficial y usándolo para tomarse la foto de rigor con el público, la banda regalando uñetas y cosas varias de las usadas durante la noche, con Marco y Diego abrazando y conversando unos minutos con el público antes de irse al camarín, una noche de indudable complicidad entre la banda y su público, un público que no fue a emborracharse, un público que llegó un día domingo sin ningún problema, todo para disfrutar a la banda a la cual le son leales, una banda que con su tremenda calidad de discos y sobre el escenario lo tiene más que merecido y, tal como comentó Cristina Scabbia en ese momento, ojalá no tengan que pasar tantos años para poder verlos de nuevo por nuestras tierras.

Setlist:

  1. Intro – Ultima Ratio
  2. Spellbound
  3. Die & Rise
  4. Kill The Light
  5. Blood, Tears, Dust
  6. Victims
  7. Ghost In The Mist
  8. My Demons
  9. Trip The Darkness
  10. Zombies
  11. Senzafine
  12. Swamped
  13. Upsidedown
  14. The Ghost Woman And The Hunter
  15. Downfall
  16. You Love Me ’Cause I Hate You
  17. Our Truth
  18. Enjoy The Silence (cover de Depeche Mode)
  19. Nothing Stands In Our Way

Encore:

  1. Delirium
  2. Heaven’s A Lie
  3. The House Of Shame

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