En la misma línea de su EP “Horror Absoluto” del 2014, los nacionales de King Heavy continúan su rumbo por el lado oscuro del Heavy Metal clásico y el Doom Metal, con un disco consistente en su propuesta. Capaces de formular composiciones potentes, fáciles de escuchar si eres adepto al género y sin experimentos, King Heavy continúa persiguiendo una clara dirección musical que marcó su debut con “Horror Absoluto”.  La producción cumple con lo que quiere mostrar, obteniendo un sonido bien crudo.

La Gárgola comienza con una base rítmica densa, marcada por la sólida guitarra de Matías Aguirre. La batería de Miguel Canessa va creando paso a paso y junto con el bajo de Daniel Pérez,la atmósfera pesada para que entre la atípica voz de Luther Veldmark, que después de unas líneas vocales en tonos bajos, nos lleva con una voz más agresiva a un cambio de ritmo más rápido, Heavy Metal en su esencia, que compatibiliza perfectamente con otro ritmo de un espectro Doom. Así es, King Heavy nos lleva por pasajes con un tiempo más lento y otros más resueltos. En sus distintos ambientes, podemos escuchar y cantar “Soy la gárgola”. Es un excelente inicio y como la mayoría de las composiciones de este homónimo, supera la marca de los cinco minutos.

Life AD suena muy melancólica, pero sólo es su inicio. Entramos en sus extensos tramos, con unas guitarras difusas y con un montón de efectos, una percusión cambiante en su frecuencia que le da un enfoque un poco más desafiante al sonido Doom. Es una interpretación más dramática y el toque personal de Luther Veldmark se hace notorio.

As Dawn Broke on the Day es recta si la comparamos con las anteriores y menos experimental. Evoca un cierto sentimiento de melancolía. Contiene una línea de bajo bastante interesante previa a su explosión, con unos riffs bien atrayentes y marcados, que generan la estructura para el buen desempeño de Luther Veldmark.

Sin presentar un virtuosismo o alguna fanfarria exótica, Thirtheen Chosen Ones nos demuestra que la suma de las partes genera una atractiva base sólida y de buen gusto, moviéndose en su totalidad por unos buenos riffs y la “actuación” de Veldmark en las estrofas es sublime, pasando de la locura a la sencillez. King Heavy nos proporciona una voluminosa obra con algunos adornos y bastante adictiva. La percusión sigue en esa senda de cambios, poco ortodoxa para un género definido por su ritmo lento.

Wounds es directa desde su comienzo, mucho más movida en sus “cortos” cinco minutos, te invita a hacer un headbanger en distintos fragmentos, pero baja bastante la intensidad de su comienzo en el transcurso de la canción. A pesar de su buen inicio y ese atractivo ritmo presentado en el intermedio, no destaca tanto como las otras interpretaciones.

The Crowning es el pequeño respiro necesario antes de la pieza final, melancolía pura que sirve de preludio para He Who Spoke in Tongues, que es épica. Notorio y extendido cierre de King Heavy con una duración de once minutos. Al igual que el resto de esta obra, nos manifiesta la capacidad de sus integrantes para desarrollar variadas facetas de Doom Metal. Se agarra de todas las influencias mostradas en este álbum. Conceptualizar la música en palabras es bastante difícil, sobre todo si queremos capturar las esencias mostradas en este cierre, sobre todos sus riffs lentos y aplastantes.

Esto es lo ofrecido por King Heavy en su primer LP, Doom Metal y Heavy Metal tradicional, con un sonido muy clásico y bastante agradable. Extenso en su totalidad, sus seis canciones sobrepasan los cinco minutos y una suerte de intro (The Crowning) que no supera los dos minutos. Es muy claro que si tu preferencia es por este estilo, la recomendación va de sobra. Si no es lo tuyo, merece de todas maneras una oportunidad.