Es cosa de empezar haciendo números para mostrar cuán influyente ha sido Priest en la historia del Heavy Metal. Screaming For Vengeance es un disco lanzado hace ya casi treinta años… y es el ¡octavo largaduración de esta banda! Pero bien sabemos que cuando se trata de música, de arte, de emociones, los números no son ni pueden ser más que una referencia didáctica.

Situémonos en contexto. Judas Priest, agrupación oriunda de la ciudad de Birmingham, Inglaterra (al igual que una “bandita” llamada Black Sabbath), ya se encontraba consagrada en la escena como uno de los estandartes de la New Wave Of British Heavy Metal, habiendo lanzado ya siete trabajos anteriormente y paseándose por diferentes estilos. Hay quienes hacen una distinción radical (que para mí no es tanta, pero la estimo válida) y señalan que desde el Rocka Rolla hasta el Sin After Sin la música de Judas tenía ciertas influencias notoriamente más hippies, y a partir de Stained Class y fundamentalmente del gran Hell Bent For Leather, el sonido de Judas comenzó a metalizarse sin retorno, llegando a su punto máximo en el inolvidable e irrepetible British Steel de 1980. Sin embargo, estando en el tope de su carrera, Priest lanza el Point Of Entry en 1981, disco que a mi juicio baja notoriamente la curva de rendimiento que venía mostrando la banda hasta ese momento. Por ello, viéndolo en retrospectiva, es probable que la audiencia “perdonara” un disco débil como el referido Point Of Entry pero no dos seguidos. Y por ello era tan importante que el siguiente lanzamiento de Judas fuese contundente y no dejase espacio a ninguna duda.

Ese es el contexto donde el quinteto compuesto por Robert John Arthur “Rob” Halford en voces, Glenn Raymond Tipton y Kenneth “K.K.” Downing en guitarras, Ian Albert Hill en bajo y Dave Holland en batería, en 1982 lanza Screaming For Vengeance, disco grabado en Ibiza, España, y que da cuenta de ideas bastante ambiciosas y que, como dijimos, fundamentalmente, tendría la labor de reposicionar a Judas como estandarte de la escena tras Point Of Entry.

Y ya queda inmediatamente claro que así sería. Me juego mis fichas a que la intro de este disco es una la mejor de toda la carrera del sacerdote de Birmingham, o al menos, para ser justos, es la que más me gusta. The Hellion es el nombre de esa especie de personaje aguiliforme (?) que adorna el arte de tapa de este trabajo, pero es mucho más que ello, es a mi juicio nada más ni nada menos que una de las mejores intros de la historia del Heavy Metal. Escucharla en vivo o en estudio me provoca la misma sensación, de emoción mezclada con expectación, la imponente majestuosidad de las guitarras gemelas de Tipton y Downing, y saber que se viene Electric Eye, probablemente uno de los más grandes temas de la carrera de Priest. ¡Qué decir de Electric Eye! En los reviews del recuerdo es más difícil que en los discos “nuevos” hacer una descripción tema por tema, son canciones que hemos escuchado veinticinco mil cuatrocientas veces, pero cuesta no hacer referencia a que comienza con ese riff inolvidable y que a mi juicio llega a ser el perfeccionamiento de la idea que intentaron meses antes, por ejemplo, con temas como Hot Rockin’. ¡Lo que canta Halford! Tremendo muchachos, uno de mis preferidos de toda la carrera de Priest.

Sorpresivo y entretenido fue escuchar Riding On The Wind en la primera visita de Judas a Chile. Me encanta ese inicio de batería, tan ochentosa, casi tarrienta, pero intensa, de verdad, sin demasiada mezcla, cruda. Real. Otro clásico, quizás subvalorado dentro de este mismo trabajo porque cuenta con gemas más destacadas, pero es un tema que realmente me encanta, los agudos de Halford ya lo mostraban como lo que es, ha sido y será, uno de los más grandes cantantes de la historia del rock.

Luego… ¡otro clásico más! La muy Scorpions Bloodstone, con su guitarra afiladísima y su inconfundible riff rasgueado, sumando luego el resto de los instrumentos y la voz de Halford. Realmente brillante, igual que el solo donde Tipton y Downing muestran ser una de las parejas mejor afiatadas de la historia del rock. Es un tema que me habría encantado escuchar en vivo.

Posterior a esto se da una situación bastante particular. Es muy raro que en una banda de Heavy Metal que un tema haya sido compuesto por una persona externa a la banda y que no constituya un cover (me acordé de la señora de Roland Grapow que mientras éste estaba en Helloween compuso o colaboró con la letra de un par de temas), pero en este caso, (Take This) Chains fue compuesta por Bob Halligan Jr., fundador de una banda rockera llamada Ceili Rain y quien además posee los créditos de la gran Some Heads Are Gonna Roll del Defenders Of The Faith. En lo personal, creo que se nota otra “mano” compositiva, es un tema con un coro mucho más “oreja” que el resto de las canciones que componen este trabajo.

Con Pain And Pleasure, Judas se remonta al sonido que uno encuentra en el Sad Wings Of Destiny o en el Sin After Sin, esa onda setentera más lenta sin ser tan pesada, pero con guitarras versión 1982, mucho más proclives a un sonido metálico más que el rockero clásico que uno encuentra por momentos en los reseñados trabajos previos a 1980. Un bocadillo de regalo para quienes son más adeptos a las primeras épocas de Priest.

Hasta que llegamos a uno de los hitos más destacados de este trabajo y particularmente el que le da el nombre. Es que la estridencia, intensidad, bolas y calle del grito que se manda Halford en Screaming For Vengeance valen la pena cada centavo, penique, rupia, chelín, yen y peso pagado por algún disco o algún show de Judas. Un ritmo rockandrollero llevado a extremos frenéticos, con una guitarra que invita a subirte a un auto o a una moto, poner sexta y ver cómo el mundo se va a quedando atrás. Y qué decir de las guitarras de Tipton y Downing haciendo armonías, uf, y del final, realmente grandioso… es mi tema favorito del disco pero sin ninguna duda.

Y se conecta con uno de los más grandes clásicos de Priest, que algunos incluso lo llegaron a conocer gracias a su posterior aparición en el juego Guitar Hero. You’ve Got Another Thing Comin’ es sin duda uno de los máximos clásicos de la historia de Judas, por su estructura de single, por tener video, por su riff sencillo, por ser ultra coreable en vivo, por ser un tema perfecto para un fin de fiesta y de jarana rockera. Un deber para cualquiera de sus shows. Como dato Rossa, la traducción del título de este tema no es tan literal como “se te viene otra cosa”, sino que es una expresión que quiere decir algo así como “estás muy equivocado”.

Llegando al final de este trabajo encontramos a Fever, un tema que comienza muy distinto a todo lo que habíamos encontrado anteriormente en este trabajo, casi como balada, pero que posteriormente va progresando hasta tomar forma de tema rockero. En particular me encanta la parte de los solos, las dos guitarras funcionan maravillosamente, tanto por separado como armonizando, y los agudos de Halford nuevamente la rompen.

El disco culmina con Devil’s Child, otro clásico hardrockero, muy AC/DC, especialmente con la forma de cantar de Halford en el coro, algo más raspado que lo que naturalmente estilaba en esos años. Me impresiona hasta el día de hoy la tremenda y torrencial facilidad de Priest en ese tiempo para producir buenos singles, “orejas”, sencillos, sin grandes aspavientos, con coros pegajosísimos y sobre todo muy entretenidos. Un estupendo final para un trabajo inolvidable.

Me parece que Screaming For Vengeance es un disco que cuenta con muchas fichas, junto con el British Steel e incluso más que el Painkiller, para ser “el” disco que yo le entregaría a alguien que nunca ha escuchado a Priest, para que los conociera. Es un disco que resume y concentra gran parte del ADN de esta banda, donde en menos de cuarenta minutos expone diversas influencias, sonidos y nos regala cuatro o cinco clásicos con indiscutibles índices de inmortalidad, y que además en su momento tuvo el gran mérito de reposicionar y consolidar a Judas como lo que es hasta el día de hoy, una de las más grandes bandas de Metal de todos los tiempos. Y es algo que, en las cercanías del final de la carrera del Sacerdote de Birmingham, adquiere un valor mayor.

16 comentarios
  1. Motumbo Dice:

    Disco increible de principio a fin.poco mas se puede decir cada tema es un himno por si solo.

    Contado las horas para ver a los «Metal God» por tercera vez.

  2. ... Dice:

    Este disco tiene un sonido unico, probablemente lo querian plasmar en Point Of Entry pero no encontraron el toque que faltaba, no se como llamarlo, pero crea un ambiente que no escuchas en ninguna banda mas, no como Painkiller, el cual muchisimas bandas han logrado captar ese sonido.

    The Hellion… sinceramente debe ser la intro mas espectacular de la historia, es imposible que no se te erize la piel con esos 42 segundos de majestuosidad

    Ya quiero que llegue la hora, es la primera vez que vere a Judas, asi que a esperar se ha dicho

  3. guyo Dice:

    este segun mi gusato es el tercer mejor disco de esta banda, primero el defender of.., segundo el painkiller, gradiosa epoca esta

  4. Dio Dice:

    Excelente review pero tengo un reparo, Judas Priest no pertenece a la New Wave Of British Heavy Metal, es anterior a esta ola, si bien despues se puso algo «a tono» con este movimiento, igual que el Sabbath de Dio.
    Lo demás todo muy bien.

  5. francisco Dice:

    …sin duda uno de los discos fundamentales de la banda. british steel, painkiller, defenders of the faith, screaming for vengance, unleashed in the east. los impresindibles de priest…

  6. onayas Dice:

    Que no fue grabado en Florida?. De ahi la anecdota del Electric Eye basada en la tormenta electrica que vieron desde el hotel.

  7. Chucao Dice:

    Un discazo, aunque no es de mis favoritos. De hecho como fan a re cagar de Judas tengo una teoría: que a partir de este disco y hasta el Ram it Down, Judas Priest comenzó a entender el metal como un despliegue de velocidad y efectismo sonoro en las guitarras y la voz. Eso trajo como consecuencia que sonara a mil por hora y como un cuchillo, pero no tan pesado, el más claro ejemplo es el Priest Live!, la mayoría de las canciones a un tempo mayor, pero con menos distorsión y sí con muchos flangers y chorus. Qué decir de Halford, efectuando arreglos vocales imposibles para cualquier humano común.

    Tras el Painkiller, y sobre todo después de la reunión, en Judas se ve que ahora se preocupan de la música en términos de densidad sonora, de que se sienta una pesadez, y da lo mismo si tocan más lento. Y creo que ahora están en el camino correcto, o sea, el que le saca más provecho a sus composiciones. De hecho el martes en el concierto me fijaba en los efectos que Ian Hill usaba en el bajo que pasan piolita, y me di cuenta que hace muchos años que en un concierto de metal no sentía los bajos tan marcados, de esos que te estremecen las tripas y te hacen creer que te va a dar un infarto.

    Quizá era cosa de los productores en los 80, las ganas de ponerse a tono con la moda, porque si nos fijamos ahora es Tipton quien cumple ese rol. En fin, sea como sea Screaming es una joya del rock, y al escucharlo me cuesta creer que tenga casi 30 años, todavía se oye fresco y joven.

  8. wnokfuck Dice:

    Conoci a Judas Priest con ese disco. Temas distintos, (Take these) chains, fever!, I’m made of metal – My circuits gleam – I am perpetualI keep the country clean!!. El inicio de una segunda evolucion marcada!!

  9. Ivan Smith Dice:

    Yo conocí a Judas gracias a Screaming For Vengeance, y se transformó en mi segunda banda favorita de todos los tiempos. Aún recuerdo mi reacción la primera vez que lo escuché. Desde esa majestuosa intro The Hellion, hasta la rockandrollera Devil’s Child. Grandioso.

  10. cristian Dice:

    pedazo de disco sin duda de los mejores que ha creado esta banda junto con sad wings of destiny y la perfecccion absoluta como lo fue el painkiller.

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