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El heavy metal se vistió de leyenda. Así de simple. Es complejo y ha sucedido muy pocas veces que las tres bandas que se hayan subido al imponente escenario del Movistar Arena sean en lo suyo, leyendas. La historia de Judas Priest y de Motörhead habla por sí solas. Son años de trayectoria y de vigencia. Son la esencia del rock and roll y el heavy metal. Sin adornos, sin show, sin parafernalia, al hueso, como debe ser y concebirse este estilo de música. Y qué hablar de Inquisicion. Los santiaguinos son precursores del estilo en la escena nacional. Tres bandas legendarias y plenamente vigentes.

La velada partió a las exactas 18:50 horas con los capitalinos de Inquisicion. Los liderados por Paulo Domic y Manolo Schaffler venían precedidos de excelentes críticas de su disco  «Codex Gigas» y, ya habiéndolos visto varias veces tanto solos como de banda soporte de agrupaciones internacionales, teníamos claro que es un plato probado y de calidad y así lo refrendaron en el Movistar Arena. Con repertorio íntegramente basado en su disco 2014, Inquisicion logró prender a las ya casi dos mil personas que a esa hora “madrugaron” en el recinto del Parque O’Higgins. Quizás el único manchón en la presentación de los nacionales fue de la mano del sonido. Fuerte hasta la saturación, fue punto en contra sobre todo para quienes no conocían sus temas y entendían bien poco de lo que sonaba. Pero eso  no melló la energía de una banda que con Paulo Domic ha encontrado un cantante de calidad y que puede pararse frente a frente con cualquiera, en cualquier escenario.

Desde su inicio con la instrumental Inclusus, hasta su cierre con la potente The Valley of St. Mark, el cuarteto capitalino en sus cuarenta minutos de presentación, se mostró con una gran fuerza y potencia, teniendo súper en claro que eran parte importante de un momento único. Como dije, el sonido no fue obstáculo para presentar un show a la altura de las circunstancias. Bien por los nacionales, siempre la música local es un aporte para cualquier show extranjero que quiera pisar Chile.

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Setlist de Inquisicion:

01. Inclusus
02. Keeper of the Light
03. Living Sin
04. Call of the Gypsy
05. The Codex
06. In Grace
07. City of Pain
08. Save my Soul
09. The Valley of St. Mark

Lo de Motörhead es no sólo imponente, es emocionante. Partamos de la base de que es sólo un trío y llenan el escenario como si fuese una sonora. Siempre de la mano de un Lemmy Kilmister que es incombustible. Tiene casi setenta años, sí señores, SETENTA AÑOS y sigue dando cátedras de cómo hacer rock and roll en serio, sin parafernalia, sin fuegos artificiales, sin challas. Lo suyo es una declaración de principios, es un decir desde el primer momento «somos Motörhead y venimos a tocar rock and roll«. Sin concesiones, sin pausas. Con un par de escuderos de lujo como son Mikkey DeePhil Campbell, desde los primeros acordes de Shoot you in the Back, a las exactas 20:00 horas, se ve una banda sólida, comprometida y un sonido realmente espectacular. Suena fuerte, muy fuerte, pero se entiende cada nota, cada acorde.

Con Damage Case, las ya cerca de siete mil personas que seguían llegando al recinto enclavado en el Parque O’Higgins, sabían que estaban en frente de verdaderas leyendas vivientes. Es impresionante cómo los temas del trío suenan incluso mejor que sus versiones en estudio, con más potencia, con mucha más fuerza.

Stay Clean, deja patente una de las características más sobresaliente del momento del trío inglés: el impresionante nivel de Dee. A pesar de la simpleza de los temas, el baterista, de pequeño paso por Helloween, y un poco menos por King Diamond, le imprime un poder excelso a la agrupación inglesa.

El show continuaba prendido. Al son de Metropolis, una bengala de las varias que salieron a colación a lo largo de la noche, la banda seguía en un nivel altísimo. Además con gran comunicación con la gente, no sólo por parte de Lemmy, que a veces terminaba cada tema y paraba para tomar aire y le dejaba la palabra a Campbell, quien se lució tras Over the Top machacando sus seis cuerdas. Pueden ser temas simples, un sencillo y poderoso rock and roll, pero como señalamos anteriormente, los escuderos de Lemmy son talentosísimos.

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De nuevo el recuerdo a su disco de 1980 con la gran The Chase is Better Than the Catch, para continuar con Rock It del «Another Perfect Day” del ’83 y proseguir con dos repasos a lo que es su último disco, “Aftershock”: Do You Believe y la sentida Lost Woman Blues. Y me quiero detener en la vigencia de una banda cuyo líder roza las siete décadas. Impresiona cómo los nuevos temas mantienen la onda y la esencia de antaño, sin caer ni en la autocopia ni en el escribir con calco. En eso tanto Motörhead como Judas Priest dieron clase.

Con Doctor Rock vimos la potencia de un Dee sobrehumano. Normalmente los solos, sobre todo los de batería son un momento de relleno en los shows, pero en este caso era no sólo el momento para que Lemmy tomara aire (y Whisky imaginamos) para el sprint final, sino que además para mostrar en propiedad el poder tras los tarros. La cara de la gente ante tal nivel era no sólo de impresión, sino que casi de incredulidad. Un monstruo.

Como dijimos, el show ya llegaba al final. Lemmy que habla de que esta canción “se trata de política” y ante el abucheo lógico del público (acá no es un país en que esa actividad sea demasiado popular), nos dejó caer Just ‘cos you got the Power. Es impecable cómo se mantiene Lemmy, a pesar de los años, del carrete, de los excesos. Su voz no se encuentra tan malgastada y logra hacer llevadero un show de más de una hora. Crack.

Going to Brazil fue el preludio para el clásico que muchos estaban esperando. El riff inicial de Ace of Spades es inconfundible y a pesar de que la versión es más rockandrollera y algo menos “metalera” que su versión original, la gente la disfrutó a mil. Nuevamente las bengalas en el centro de la cancha encendieron el Arena. Gran momento.

Overkill, como ya es tradición, es la encargada para cerrar un show lleno de nostalgia, lleno de poder, lleno de pelotas y en donde el rock and roll fue el arma principal para mostrarnos que tres tipos entrados en edad pueden mantenerse vigente sólo con buena música y buenas canciones. Un lujo. Y quedaba mucho aún.

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Setlist de Motörhead:

01. Shoot You in the Back
02. Damage Case
03. Stay Clean
04. Metropolis
05. Over the Top
06. Solo de guitarra de Phil Campbell
07. The Chase Is Better Than the Catch
08. Rock It
09. Do You Believe
10. Lost Woman Blues
11. Doctor Rock
12. Just ‘Cos You Got the Power
13. Going to Brazil
14. Ace of Spades
15. Overkill

Poco fue el rato que pasó la verdad, o se hizo muy poco. El potente show de Motörhead dejó con poca respiración a los ya más de doce o trece mil personas que repletaban el Arena Santiago. Desde Slayer no veía un show con tanta gente. Pero el nivel del espectáculo merecía un marco así de gente. En eso estábamos cuando se apagan las luces y el son de War Pigs de la otra leyenda, Black Sabbath, daba el vamos a uno de los conciertos más legendarios y mejor logrados que ha pasado por nuestro país. Judas Priest debe ser junto a Black Sabbath una de las bandas que ha dejado un mayor legado en la historia musical. Quizás más que otros próceres, los ingleses han dejado una estela de bandas que han nacido a su alero. Casi cuarenta años de trayectoria no son en vano y sin mostrar una pizca de decadencia, los comandados por el IMPRESIONANTE Rob Halford, se mantienen completamente vigentes.

Es que podrán decir que están viejos (que lo están), pero acabados no están. A diferencia de otros que vienen a vender shows y glorias pasadas, sin mantener la calidad musical, que es lo que uno va a ver realmente al momento de asistir a un show en vivo, la prolijidad interpretativa en Judas Priest está intacta. Desde los primeros acordes de Dragonaut de su «Redeemer of Souls«, disco que tiene sólo meses y que suena potentísima, la banda demostró que los cuarenta años no hacen mella y que sólo los hace crecer.

Los dioses del metal tienen su himno y Metal Gods suena potente, única, cantada al unísono por los quince mil presentes. Con un Halford que es uno de los tres mejores frontman y cantantes de la historia y que está en el mismo nivel que lo hizo la leyenda que es. Con un dominio de su garganta que ya quisieran muchos que dicen que cantan. Es claro que los años no pasan en vano y, a pesar de seguir manteniendo su voz potente, con unos agudos irrepetibles, le imprimió teatralidad y carácter.

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El disco “Screaming For Vengeance” y el rock and roll se hicieron presente en una noche inolvidable. Devil’s Child, que cierra la placa de 1982, sonó con mucha onda, en un Movistar Arena que estaba de fiesta. Fiesta que dio paso a la melancolía de una Victim of Changes que fue emocionante, con un trabajo de Richie Faulkner que cada vez se ha compenetrado más en su rol de ser el “gemelo” en las guitarras de Glenn Tipton. Cuestionado en un principio, se ha ganado el lugar que merece como el tremendo músico que es. Además que él debe ser el que más interactúa y desafía al público. Un gran elemento en la sincronía de la banda.

La más potente de su disco 2014, Halls of Valhalla remeció el Arena. Es de esos temas que esperamos se queden el tiempo que queda en el repertorio en vivo de los ingleses. Claro está que de haber sido compuesta hace 20 años sería un clásico indiscutido y demuestra la vigencia compositiva de Judas Priest. Una joya que refrenda que los años le han hecho bien a los británicos. Temazo y en vivo lo es más.

El goce se hizo presente con las disfrutables Love Bites y la monumental Turbo Lover, que además mostraron el agregado visual de un show que musicalmente fue monstruoso. Las pantallas siempre estuvieron  atentas a los temas, por ejemplo en Love Bites apareció una película de terror antigua, con zombies incluidos o las carátulas de los discos, etc. Muy bien ocupados los recursos. Entre ambos clásicos del rock and roll sonó una March of the Damned que a mí parecer fue la única que estuvo algo de más en el set. Sin ser un mal tema, creo que hay mejores en su última placa, por ejemplo, Battle Cry. Sin ir más lejos, Redeemer of Souls fue súper bien recibida por un público que estaba entregado.

Las revoluciones bajan un poco con una Beyond the Realms of Death soberbia, actuada de manera magistral por un Rob Halford en estado de gracia. Realmente el dominio de escena del Metal God es único, junto a Bruce Dickinson son los grandes frontmen que van quedando y si se resisten a dar el paso al costado es lisa y llanamente porque siguen en un nivel superior a cualquiera y porque no han salido más. Así de simple. Cuando hablamos de leyendas, es imposible dar paso a las “nuevas generaciones”.

En los shows siempre hay “un tema” especial que uno quiere escuchar, que no está en todas las giras y no es el típico clásico infaltable. Para mí ese tema es Jawbreaker. El himno del “Defenders of the Faith” tuvo nuevamente en Robert John Arthur Halford un intérprete de lujo y a pesar de que sonó un poco más lenta que su versión original, fue de esos momentos que justifican que muchos hayan quedado «encalillados» por ver a la banda. Tremendo.

Increíblemente y casi sin que nos diéramos cuenta, había pasado casi una hora y media de show y era momento de EL clásico de la banda. Breaking the Law no necesita presentación, no necesita comentario, no necesita nada más que su nombre propio. Podrá sonar en las radios, podrá ser escuchada una y mil veces, pero la gente la canta hasta perder la voz y con lágrimas en los ojos. Así de simple.

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Y estábamos llegando casi al final del show, con otra marca registrada de los ingleses. Halford que entra en su Harley Davidson (desde mi lugar se veía verde), enfundado en cuero, con esa imagen tan típica de los ochenta, para interpretar la clásica Hell Bent For Leather y despedir la primera parte de un show que se hizo muy, pero muy corto.

No se hizo esperar demasiado Judas Priest. Cuando comienza The Hellion las quince mil personas saben lo que venía detrás. La monumental Electric Eye muestra a una banda en plenitud, a un Faulkner pletórico, a un Tipton siempre presente, a un Hill como siempre ensimismado, a una BANDA de heavy metal, como debe ser.

Y a un Rob Halford que no me voy a cansar de repetir que es de otro planeta. Y que el pasado martes cuajó el mejor show de todos los que ha tenido en nuestro país. Incluso superando a su debut en solitario como escudero de Iron Maiden y lo demostró dando literalmente clases de canto a las más de quince mil personas. Sí, como lo leen, clases de canto. Rob cantaba y el público repetía. Un crack. Entre eso y You’ve Got Another Thing Comin’ pasaron segundos y nuevamente el Movistar se vistió de fiesta.

Pero faltaba más. La banda se retira del escenario y Scott Travis, tras los tarros nos dice “tocaremos una más, cuál quieren???” La voz fue una sola y Painkiller hizo temblar el recinto del Parque O’Higgins. Un tema (y un disco) que si bien son del 90, marca un antes y un después no sólo en la carrera de los ingleses, sino que del estilo en sí. Muchas de las nuevas bandas de heavy metal nacieron tras los sonidos de este disco que es imprescindible en la historia del rock. Ahora sí llegaba el final, nuevamente de fiesta con una Living After Midnight que hizo cantar (y bailar) a todo el respetable. Un final de lujo para una noche de lujo.

Lo que pasó el martes pasado fue una cátedra, uno de los mejores recitales de todos los tiempos que ha pasado por nuestro país. Por el lugar, por la cantidad de gente, por el show y sobre todo por la música. Esa música que a muchos nos sigue desde hace décadas y que fue capaz de unir generaciones por más de cuatro horas. Una música de la que hay que estar agradecido, unas bandas a las que hay que agradecerles por tanto, por continuar entregándonos momentos inolvidables. Porque Inquisicion, Motörhead y Judas Priest fueron parte de una velada histórica. Porque todo lo que pasó el martes se puede definir en dos palabras… HEAVY METAL.

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Setlist de Judas Priest:

01. Dragonaut
02. Metal Gods
03. Devil’s Child
04. Victim of Changes
05. Halls of Valhalla
06. Love Bites
07. March of the Damned
08. Turbo Lover
09. Redeemer of Souls
10. Beyond the Realms of Death
11. Jawbreaker
12. Breaking the Law
13. Hell Bent For Leather
14. The Hellion / Electric Eye
15. You’ve Got Another Thing Comin’
16. Painkiller
17. Living After Midnight

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

12 comentarios
  1. Chronologo Dice:

    Me arrepiento a mil de no haber ido, quizás esta sea la ultima vez que venga Motorhead a Chile y no lo digo de mala persona pero a Lemmy se le ha visto muy mal últimamente :(. Y Judas para que decir, lo poco que alcance a escuchar en la radio me voló la cabeza, se nota que la cirugía en la espalda a Halford le hizo bien ahora se mueve más y esta cantando mucho mejor que años anteriores (los vi el 2011) Victim Of Changes sonó potente una lástima no haber asistido

    • Fisaulerod Dice:

      Lamentablemente el review omitió lo más lento que esta sonando motorhead.
      Le tengo mucho cariño a motorhead, pero creo que lemmy ya debe retirarse (y bueno…motorhead es lemmy). Sí, el concierto fue entretenido, pero eso fue gracias al público y a los esfuerzos de dee y campbell, pero como banda no sonó bien.

      Por su parte judas sigue sonando tan bien como en la última decada.

  2. Galvatron Dice:

    Solo había visto a Judas una vez, el 2009 en Chicago en la gira de aniversario del British Steel, y el concierto del martes fue infintamente superior. No sólo por el marco de público y el entorno, sino por lo bien que cantó Halford, tremendamente recuperado y ya no agachado todo el concierto y obviamente sufriendo como hace un tiempo. Faulkner tremendo aporte, en lo musical y en la energía. Sin ser un super fan de Priest, fue un gran, gran concierto, de los mejores que he visto.
    Motorhead está en el límite, se sustenta en la historia, lo grandes que son Dee y Campbell, y todo lo que significa Lemmy, pero me pareció que están un escalón abajo de lo que les vi el 2011 en el Caupolicán.

  3. jano Dice:

    2 grandes leyendas, Lemmy estuvo mucho mejor de lo que pensaba, lo habia visto los videos de su presentacion en Wacken 2014 y no estaba claramente en su mejor epoca se veia muy desgastado, pero esta noche se not como Motrohead se guarda para conciertos en Sudamerica, entienden que la energia aca es otra.

    Por otra parte Judas y Halford especialmentedemostraron porque son los Dioses del Metal, los fui a ver en su ultima presentacion en el movistar (aun con K.K. Downing), pero lo de esta noche fue Sublime, por lejos el mejor concierto al que he ido en mi vida. Faulkner no pudo ser mejor reemplazante de K.K. que energia la que le imprime a la banda. Y Halford nos dejo a varios impresionados con su calidad vocal, en todo el concierto y especialmente en Victim of Changes demostro que es y sera siempre el Metal God!!!

  4. Chucao Dice:

    Qué decir, una maravilla, emocionante, yo pensaba que el concierto del 2011 era insuperable, pero lo del martes fue la demostración de que lo de «dioses del metal» es en serio. Partiendo porque Faulkner ya tiene su lugar ganado y un disco a cuestas, y no es un simple reemplazante. Y de Halford, ya se ha dicho todo, está cantando realmente mejor que nunca. Sí, incluyo a los 70 y los 80, en donde si bien sacaba su falsete como cambiarse de calcetines, en vivo decaía bastante (escuchen bootlegs del 80-86); partía de maravillas, pero a la mitad del concierto su voz se cansaba y tenía que cambiar las líneas vocales. Además, esto es como el fútbol, hay ingenuos que creen que un buen jugador es el que hace taquitos y rabonas, otros, con algo de carrete, saben que el bueno es el que aporta, no decae y ofrece variantes. Y la voz de Halford es así, ha tenido un desgaste natural por la edad (muy inferior, en todo caso, al que muestran cantantes 20 años menores que él), pero lo ha suplido con una infinidad de matices, de articulaciones y de colores que antes sencillamente no tenía. Comparen Metal Gods del Priest Live con la versión del martes, y lo comprobarán, cuál emociona más, cuál tiene esa riqueza musical que, como bien explicó el autor por Motörhead, va más allá de la cantidad de acordes.

    Simplemente gracias a la vida por este concierto, y tranquilos, que de no mediar ninguna desgracia, tenemos a Judas Priest pa rato.

    • Chucao Dice:

      ah, y la «película antigua» es Nosferatu de F. W. Murnau, expresionismo alemán en su máximo nivel. Véanla ;)

    • Chronologo Dice:

      Mejor que los 70s no creo, lo del 80 al 86 si es posible porque en ese tiempo Halford estaba luchando con sus adicciones. Pero para la edad que tiene esta en excelente forma, incluso mejor que años anteriores y creo que es gracias a lo que mencione en un comentario anterior, Halford venía acarreando problemas en la espalda de hace varios años y fue hasta hace poco que decidió operarse y la mejoría se notó demasiado

  5. Rafael Andres Vargas Miranda Dice:

    TE FELICITO POR EL GRAN REWIEV …me sumo en todo! …lloré con la versión de «Victim of…»

  6. Juan Francisco Vallejos Quilod Dice:

    Se me llegaron a parar los pelos al leer y recordar tan histórica presentación de calidad, de catedra, de Rock and Roll y Heavy Metal, estoy totalmente de acuerdo al leer que fue el mejor concierto de la historia del Rock de nuestro país, la musicalidad de cada grupo, su sello personal, y la avaricia de acordes que vuelan al interior del escenario son majestuosas, que más me queda decir, Que viva el maldito Rock and Roll y el maldito Heavy metal, por siempre y que Lemmy y Rob sigan hasta el último dia de sus vidas en esto porque mantienen el rock y el metal en su posición, como los real «Metal Gods» respectivamente, que gran concierto que vivimos y no me arrepiento de haber comprado esa entrada y haber partido solo desde mi ciudad Chillán hasta allá y haberlo vivido sólo y mas 15.000 metal brothers, fue impagable, saludos a todos y que viva el rock y que viva el Fucking Heavy Metal Foreveeer!!!

  7. Paul Bearer Dice:

    no me gusto el setlist de judas :(

    hubieran tocado mas o quizas otros temas del defenders y del screaming.

    • Wally_West Dice:

      Yo lo enconetre super solido, para aquellos que los hemos visto muchas veces, se agradecen los temas que no tocan tanto, le dan algo de frescura, y de los 4 de su ultimo disco solo me sobro March of the Damned.

  8. Graciela Silva Dice:

    Opino lo mismo que Juan Francisco Vallejos Quilod, impresionante! Leo esto, y mientras leo me imagino que estoy ahi y todo es Glorioso. Sobre todo por Judas Priest, el publico estaba de fiesta, era la verdadera venida del Dios del metal! Si pudiera llorar ahora, lo haria! Halford un grande y Lemmy es inmortal. Halford dejo chicos a todos esos venteañeros que se hacen llamar cantantes.

    Creo que aver vendido mi instrumento musical para ir, valio completamente la pena! Lo haria una y otra vez.

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