EL ACERO BRITÁNICO ESTÁ MÁS PODEROSO QUE NUNCA

“Levantándose de la oscuridad donde el infierno no tiene piedad y los gritos de venganza hacen eco para siempre, solo aquellos que guardan la fe escaparán de la ira del Metallian… El amo de todo el Metal”.

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Quise partir esta reseña citando la mítica leyenda que aparece en la contraportada del vinilo del Defenders Of The Faith (por cierto, mi disco favorito de Priest). Es que en un principio pensé escribir una crítica del show y centrarme netamente en la perfomance de la banda, es decir, lo usual cuando abordamos este tipo de reseñas. Pero después de presenciar el show del pasado Jueves 6 de Noviembre y comprobar que la banda se encuentra en un nivel altísimo a pesar de los años, me parece que sería demasiado aburrido. A lo que voy es que tratándose de mega bandas que históricamente no son sólo reconocidas por su impacto en el universo musical, sino también por toda la mitología que las envuelve, escribir sólo de lo visto en el escenario no le haría justicia.

jp_03Creo que muchos estarán de acuerdo en esto conmigo, pero ¿podemos dudar de la calidad y desempeño en directo de una banda con un recorrido de 35 años y la cual conjuga mejor que nadie la evolución del estilo que amamos? Sin faltarle el respeto a ninguna agrupación en especial, no es lo mismo comentar un show de cualquier banda actual dentro del Heavy Metal o Rock que un show de Black Sabbath, Iron Maiden, Judas Priest, AC/DC, Alice Cooper, Ozzy Osbourne, Kiss o W.A.S.P. por nombrar sólo algunas. Y en ningún momento se trata de bajarle el pelo a las bandas actuales, sino más bien, dejar en claro de que ellas pasarán a la historia por su aporte en lo musical, sin embargo, carecen de ese elemento “místico” que siempre rodeó a las leyendas que mencioné.A Judas Priest los tildaron alguna vez de satánicos, a Alice Cooper le boicoteaban los conciertos, W.A.S.P. y Ozzy fueron perseguidos por el PMRC (institución liderada por la “respetable” Tipper Gore), de Kiss se decían que eran niños al servicio de Satanás, Iron Maiden no pudo tocar en Chile en 1992 por la presión que ejerció la iglesia católica y otros organismos y personas en aquel entonces, etcétera. A lo que voy es que estar en el ojo del huracán y ser perseguido por diversos sectores políticos y religiosos, ayudó a que el Rock alcanzara un status impensado, convirtiéndolo en algo más que un simple estilo de música, es decir, un fenómeno social.

Y dado que fui el elegido para escribir esta reseña me tomaré algunas licencias para abordarla, por ejemplo, para nosotros los fans del Heavy Metal asistir a un show de alguna de nuestras bandas favoritas (más aún si se trata de una mega banda como Judas Priest) es prácticamente un ritual. Y creo que esto toma ribetes aún más “ritualisticos” cuando eres un fan de región como quién escribe. De manera disciplinada cumpliendo con lo mismo por más de una década: juntarme temprano con misamigos en el centro de Valparaíso para emprender el viaje en auto hacia Santiago, escuchando la música que nos apasiona, conversando de distintos temas relacionados con música, cine, la vida y por supuesto la banda que nos congregaba JUDAS PRIEST. Y bien, así es como salen en la conversación temas tan singulares como la mitología que envuelve a la banda y si muchos de los personajes que abordan sus canciones pertenecen a un mismo universo paralelo (Dreamer Deceiver, Tyrant, Exciter, The Ripper, Painkiller, Dissident Aggressor, The Sentinel, etcétera); o el tratamiento casi vejatorio por parte de los otros integrantes hacia el discreto Dave Holland en los videos ochenteros (por ejemplo, miren la parte de la ducha en el video de Hot Rockin’ o cuando van todos en moto en Turbo Lover) o sobre frases que se refieren de manera subliminal a la sexualidad de Rob Halford, en la época en que a nadie se le pasaba por la cabeza de que el bueno de Rob defendía los colores del otro equipo (Hell Bent For Leather, Eat Me Alive, etcétera). Por eso más arriba mencioné que cuando una banda engloba tanto y despierta tanta pasión y fanatismo es imposible referirse solo a lo musical, simplemente porque estamos hablando de una banda que nos reafirma que el Heavy Metal es algo más que un simple estilo de música.

jp_07Si tuviera que resumir en una palabra lo visto el día Jueves 6 de Noviembre sería: I-M-P-R-E-S-I-O-N-A-N-T-E. Un sonido claro y demoledor, una puesta en escena notable, una banda en plena forma y lo más importante, un set list muy bien elegido. Es sabido que Nostradamus ha sido un disco polémico, hay gente que le gustó mucho (como yo) y otros que lo encontraron muy aburrido, por eso de manera inteligente eligieron las canciones de ese disco que mejor funcionan en vivo para reproducirlas durante la gira. La tenebrosa introducción Dawn Of Creation daba paso a la pesadísima The Prophecy, con un Rob Halford saliendo desde abajo del escenario sobre una plataforma con una capucha gris color metálico y con un báculo con el símbolo de Metallian. Fue el primer golpe efectista -incluso para quienes odiaron Nostradamus -uno de los amigos con quienes asistí al show en ese momento me comentaba que con el correr de los años Rob Halford se ha convertido sobre escena prácticamente en un personaje de fantasía o mitología (según el punto de vista de la historia que está narrando), apreciación que comparto totalmente.

jp_08Caía el primer clásico de la noche con Metal Gods, uno de las canciones “de estadio” de la banda, acompañada por los ya míticos movimientos robóticos de Halford al ritmo del riff principal y en donde todos los presentes levantaron sus puños para entonar el coro que retumbó en cada rincón del Arena Santiago. La descarga siguió con Eat Me Alive, de mi favorito Defenders Of The Faith, el cual fue toda una delicia de presenciar en directo. A estas alturas se notaba a la banda en una onda muy distinta a la del 2005, con un Scott Travis castigando brutalmente sus tarros, un sobrio pero extremadamente exacto Ian Hill cumpliendo su labor a la perfección, Rob Halford cantando increíble (muy por sobre el nivel que mostró la vez anterior) y la dupla Tipton/Downing repartiéndose solos memorables para el deleite de los presentes. El notable Between The Hammer And The Anvil fue el primer corte del Painkiller que revisaron esa noche lo cual les valió una tremenda ovación, para luego desempolvar una joya del Screaming For Vengeance, me refiero a Devil’s Child, la cual Rob abordó con inteligencia modificando los difíciles agudos de la versión original, contando además con la ayuda del público que la coreo entusiastamente.

Todos estamos de acuerdo que las reglas están hechas para romperlas por lo que era el turno de la infaltable Breaking The Law y el estadio casi se viene abajo, dado el nivel de adrenalina del show todos la disfrutamos a concho. Hell Patrol fue otro momento memorable, otra de las favoritas y que ejecutaron de manera perfecta. Llegaba el momento del segundo y último corte del Nostradamus que presentaron, la excelente Messenger Of Death con Rob sentado en un sillón/trono con cráneos a los costados (empujado hacia el escenario por un roadie vestido con una capucha negra), la verdad una canción que funcionó de manera perfecta y el despliegue teatral que le puso Halford dejó a todos impresionados. Era hora de retroceder en el tiempo hasta el mítico Sin After Sin con el colosal Dissident Aggressor, una joya relegada por años y rescatada para esta gira (de la cual Slayer grabara una excelente versión para el South Of Heaven).

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Momento de “relajo” con Angel, la correcta balada perteneciente al disco Angel Of Retribution, que bajaba las revoluciones ayudándonos a recuperar el aliento para lo que se venía. La luces se vuelven tenues, aparece un telón con la imagen de un ojo cibernético y comienza a sonar la pista de la instrumental The Hellion, lógicamente lo que se venía era Electric Eye y nuevamente el estadio se venía abajo. Este servidor se emocionaba con Rock Hard Ride Free, otra de mis favoritas personales, que el público también la coreo con fuerza y Halford –al igual que en Devil’s Child- modificó en algunas partes del coro. Sinner nos llevaba de vuelta a 1977, con una versión que me puso los pelos de punta y con Halford sacando fuerzas desde las profundidades del infierno en la parte que dice “Sacrifice to vice or die by the hand of the sinneeeeeeeeeeeeeeeeeeeer”. Una canción que es el fiel reflejo de que Priest siempre fue una banda adelantada a su época, tocando con esa velocidad y desenfreno cuando bandas como Iron Maiden y Saxon -por nombrar un par- estaban en pañales. Muchos ya estàbamos en estado de éxtasis a estas alturas, a la mierda la objetividad (dentro lo subjetivo que es esto), a la mierda con bandas menores y amateurs fuera del metal, esto es Priest, esto es Heavy Metal de verdad, ¡qué clase magistral de potencia, pasión y huevos!

jp_10Scott Travis daba el vamos a la monumental interpretación de Painkiller y el público nuevamente fuera de sus casillas. Con esta canción terminaba el set regular y la banda salía de escena, el público pedía deseoso su regreso y minutos más tarde comienza a sonar el rugir del motor de una motocicleta. Se veía uno de los momentos más esperados de la noche, se abren las compuertas de debajo de la tarima de la batería y aparece Rob Halford montado en su Harley, el público se vuelve loco y la banda comienza, como no, Hell Bent For Leather. Ya no quedaba voz a estas alturas menos para corear The Green Manalishi (With The Two Pronged Crown), el clásico cover de Fleetwood Mac, inmortalizado en el maravilloso disco en vivo Unleashed In The East de 1979, otro momento “Kodak” que nos emocionó profundamente. Después de esto vino el clásico juego de Rob y el público con sus clásicos “Oh Yeah” que esta vez fueron más operáticos que de costumbre, dándose el lujo de cantar a capella lo que por momentos lo convirtió más en un tenor que en un Metal God. Para cerrar la cortina definitivamente “You’ve Got Another Thing Coming”, donde el público tuvo la su última oportunidad de la noche para interactuar con la banda. Vítores, aplausos, gritos para despedir a esta leyenda que dictó cátedras con un show sin puntos bajos.

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En mi opinión, este show se hubiese convertido en histórico de haber sido en un Teatro Caupolicán abarrotado en lugar de un Arena Santiago a un 60% de su capacidad. Como dije, me pareció muy superior al de 2005, con una banda con muchas más ganas y con un set list que sacrificó clásicos para privilegiar canciones que los fans acérrimos siempre quisimos escuchar(!).

Setlist:

1.- Intro: Dawn of Creation
2.- Prophecy
3.- Metal Gods
4.- Eat Me Alive
5.- Between The Hammer And The Anvil
6.- Devil’s Child
7.- Breaking The Law
8.- Hell Patrol
9.- Messenger Of Death
10.- Dissident Aggressor
11.- Angel
12.- The Hellion / Electric Eye
13.- Rock Hard, Ride Free
14.- Sinner
15.- Painkiller
16.- Hell Bent For Leather
17.- The Green Manalishi
18.- You’ve Got Another Thing Coming

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