Siete años debieron pasar para que Jag Panzer se decidiera a volver al estudio.  Su anterior trabajo, Casting The Stones (2004), había sido muy bien recibido tanto por la crítica como por sus seguidores, continuando así con una seguidilla de álbumes que habían resucitado a estos norteamericanos y que los había traído de regreso desde las oscuras tierras del olvido, tras un muy irregular retorno en 1994 con Dissident Alliance.  Por lo mismo, con cinco trabajos realmente de excepción editados entre 1997 y 2004, nadie se explicaba porque la banda demoraba tanto en lanzar su siguiente placa y porque se habían sumido en tal interminable hiato.  Claro, entre medio podemos citar que uno de sus guitarristas, Chris Broderick, se marchó para unirse a Megadeth y su vocalista Harry Conklin retornaba a Satan’s Host, banda de culto con la que en 1986 lanzó un clásico del heavy metal más underground, Metal From Hell, y con la que este año también acaba de editar un nuevo álbum.

Finalmente Jag Panzer reaparece este año de la mano de The Scourge of The Light, trabajo que fue lanzado hace algunos meses atrás bajo su nueva etiqueta, Steamhammer Records y que cuenta con diez canciones, sin intros ni outros ni interludios, son diez temas de power metal directo, sin muchos artilugios ni detalles rebuscados, muy de la vieja usanza y tradicional, pero en el caso de Jag Panzer esto es absolutamente natural y espontáneo, no hay un esfuerzo por tratar de componer de esta forma, estamos hablando de una banda que nació en 1981, por lo que su forma de entender el heavy metal obviamente está enraizada en dicha etapa.  Pero que no se malentienda, no llevan treinta años haciendo lo mismo, la banda ha crecido y evolucionado mucho desde sus inicios.  De hecho comparar Ample Destruction (1984) con alguno de sus trabajos más actuales sería como comparar Killers con The Final Frontier, obviamente han cambiado, pero quienes conozcan su discografía –y así como pasa con Iron Maiden podrán notar que el muy reconocible sello propio de la banda se mantiene intacto, hay un link que une toda su discografía y en este caso, podría ser la forma de componer de Mark Briody, quien tiene un estilo absolutamente patentado y muy bien cuidado y cultivado a lo largo de los años.

Esta nueva entrega de Jag Panzer se caracteriza principalmente por medios tiempos cadenciosos, dejando de lado –aunque no del todo- aquella veta cercana a lo progresivo que habían añadido a sus composiciones a través del paso del tiempo, guitarras muy pesadas, riffs muy densos y muchas armonías que son muy típicas de la banda, ese sonido y ese sello reconocible del que hablábamos antes y que podrán identificar claramente en temas como The Setting of The Sun, Bringing The End y Call to Arms, con aquellas melodías tanto en voces como en guitarras que son marca registrada de estos norteamericanos.  Son temas potentes, en donde además destaca el trabajo de Rikard Stjernquist, quien se encarga de los tarros de la  banda desde 1994 y que ha ayudado a forjar el sonido de Jag Panzer desde entonces, con una forma de tocar bastante sencilla, pero muy característica, sobre todo en la forma en que utiliza el doble pedal en este tipo de canciones más lentas, dándole mayor intensidad a algunas secciones de los temas, pero sin saturarlos.

Por supuesto no todos son temas midtempo, Condemned to Fight y Let It Out son cortes veloces, en donde ahora sí Stjernquist ocupa el doble pedal a full, dándole un sonido muy compacto a estas canciones, muy intenso.  A destacar la sección de solos en la primera de ellas, que incluye un pasaje de guitarras gemelas corto, preciso, pero muy bueno.  La intensidad y la velocidad de ambos decaen un poco durante los coros, básicamente por lo melódico de las líneas vocales de Harry “The Tyrant” Conklin, personaje que posee una amplia gama de tonalidades y que, para quienes no lo conozcan, recuerda mucho a Russel Allen de Symphony X.  De hecho si escuchan con atención las primeras líneas de The Setting of The Sun, distinguirán de forma clarísima el notorio parecido.  Pero la escuela directa de Conklin no es otra sino la dejada por el señor Ronnie James Dio, a quien también podrán recordar cuando escuchen canciones como la estupenda Call To Arms o Overlord, en donde la voz de Harry es acompañada por una sección de cuerdas y segundas voces más altas, que brindan mayor profundidad a dichas partes y que, acercándonos al final de la canción, provocan un interesante clímax.

Para el final los cortes más largos de la placa.  Burn, noveno en la lista, comienza con una bonita y nostálgica melodía en piano, que luego da paso a la banda en pleno comandada por las guitarras de Briody y Lasegue entrando de forma intensa, pero calmada.  Pasado el minuto el tema se torna más rápido y la voz de Conklin se presenta más alta y rasgada que en el resto del disco, al menos durante los fraseos, no así en el coro.  Mediando la canción hay un interesante quiebre en donde nuevamente destaca el trabajo de ambos guitarristas.  La parte metálica del tema se acaba a eso de los 5’25” y luego viene la continuación y conclusión de la melodía en piano del comienzo.  A pesar de los detalles mencionados, en un tema sencillo, en donde destaca más el trabajo individual de los guitarristas y de Conklin, que el de la banda en su totalidad.

The Book of Kells, último track, es uno de los más calmos del disco, no hay variaciones de velocidad, ni quiebres repentinos, todo lo contrario, mediando la canción encontraremos una sección semi-acústica y muy íntima, cuyas melodías vocales me recordaron pasajes de la obra de Andrew Lloyd-Weber, Jesus Christ Superstar, algo que quizás haya sido un tanto intencional, ya que en “El Libro de Kells” podemos encontrar los cuatro evangelios del nuevo testamento.  La letra de la canción, en todo caso, está escrita desde la perspectiva de una persona que intenta encontrar respuestas a sus preguntas a través de la lectura del Libro de Kells y del entendimiento de la simbología que este contiene.  Musicalmente me recuerda un poco al Sabbath con Dio, es decir era Heaven And Hell, sobre todo por las partes abiertas en donde queda solo la batería y la voz.  Los riffs también son más arrastrados y densos que en el resto del álbum, otra característica que realza la similitud con la banda inglesa.

The Scourge of the Light probablemente dejará conforme a quienes se declaren seguidores de estos señores del power metal americano y a quienes gusten del buen metal en general.  Es un disco que está lejos de romper esquemas y de sentar un antes y un después dentro de la carrera de la banda, pero sí es un trabajo digno del Jag Panzer post Ample Destruction, que continúa dejando huella a través de un legado en extremo subvalorado, pero que está ahí, listo para ser descubierto por quienes gusten de este tipo de agrupaciones.

3 comentarios
  1. sajon Dice:

    no tengo tiempo para leer el review ahora pero este disco es muy muy muy bueno weon. ojalá pa la proxima no se demoren tanto en hacer otro (ojalá como este)

  2. rokreator Dice:

    ayer lo escuché denuevo , es heavy power al hueso muy wen disco… grande JAG PANZER!!!

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