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EL CONCIERTO MÁS GRANDE DE TODOS LOS TIEMPOS

Un genuinamente indignado Paul Bruce Dickinson reclamó en público, el 9 de marzo de 2008, en pleno recital en Chile, que las entradas para el concierto en la Pista Atlética se habían sold out, en circunstancias de que al lado de dicho recinto se encontraba el Estadio Nacional, lugar con obviamente mucha más capacidad. Por ello, lanzó algo así como una bravata que en su momento vimos como la típica promesa de las bandas que llenan de lisonjas a sus anfitriones: que volverían pronto a Chile y llenarían el Estadio.

Pasaron algunos meses y con sorpresa supimos que Iron Maiden, al contrario de lo que indicaba la lógica (de hacer conciertos en Latinoamérica cada tres o cuatro años), anunciaba visita para marzo de 2009. Los ojos de muchos apuntaron (los míos también) a que Maiden, y nosotros como legionarios de este verdadero ejército de camisetas negras y corazones que bombean no sólo sangre sino espíritu, fidelidad y compromiso, merecía un mejor recinto que la Pista Atlética. Pero como bien se sabe, los poderes fácticos hicieron que el Estadio Nacional sólo se habilitara para eventos deportivos, y Madonna. Sorpresivamente se anunció al Club Hípico como el lugar que recibiría a los miles de chilenos que concurrirían a rendir tributo a una banda no sólo alabada, ensalzada, respetada, querida y vigente, sino que una banda lisa y llanamente SAGRADA, y que el año pasado selló un amor imperecedero con el público nacional después de su extraordinario show, parte de la gira “Somewhere Back In Time”, en la cual revisan éxitos de los ’80 (más Fear Of The Dark).

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Fue así como poco a poco comenzó a escucharse que Maiden vendía y vendía entradas a un ritmo inconcebible para una banda que no la tocan todos los días en la radio, que no pone comerciales en la televisión y que no “le lleva” mp3 cargados en los celulares nuevos. No, la popularidad de Maiden se genera por situaciones mucho más puras, por el boca a boca, por el amigo que llega y te pasa un cassette con los nombres de canciones en castellano, el que pones en la radio huevito y te maravillas por las armonías de las guitarras y la voz de Bruce, por ese joven papá fanático que hace unos años le regaló una polera de Maiden talla 0 a su hijo recién nacido y hoy lo lleva encima de sus hombros al concierto. Esa es una de las cosas que hacen que el Metal sea tan grande e imbatible como fuerza social, la capacidad de legar, de heredar, de transmitir, de trascender a las modas, de contagiar y de convencer sin lavar cerebros. Y eso no lo logra ningún otro tipo de música, me atrevo a decirlo.

Además, contamos con el saludo de Bruce Dickinson, quien nos comentó que la banda no sólo traería nuevamente al Ed Force One, sino que la banda haría algunos cambios en el setlist, y que además incluiría en su concierto toda la pirotecnia que llevan a sus shows europeos (volveremos a ello en su momento). Todo este contexto prometía que la jornada del 22 de marzo de 2009 quedaría marcada con letras doradas en nuestra historia, prometiendo ser el concierto más grande de Heavy Metal que se haya hecho en Chile.

PRIMER ACTO – LA PREVIA

maiden09_48Algunos estacionamos autos, otros llegaron en metro, otros en micro, muchos en buses interprovinciales e incluso mucha gente de fuera de Santiago (a propósito, aplausos para el separatista que le tiró la bandera de Magallanes a Bruce!! Jajaja). Afortunadamente el calor, si bien era alto, no alcanzaba a ser inhabilitante como el del 2008 y ello ayudó, junto con la inteligente iniciativa de abrir las puertas más temprano.

Todos entramos por Club Hípico con Tupper, hoy rebautizada como la calle Trooper, y varios nos sobrecogimos al ver la inmensidad del recinto, que quizás no tenga todas las comodidades de un recinto de alto nivel, pero el ver a tanta gente caminando hacia un escenario tan lejano nos hacía presagiar que todas nuestras expectativas se verían concretadas, al menos en lo que se refiere a la convocatoria. ¡Cuándo podríamos haber imaginado que una banda de Heavy Metal llevara 55.000 o 60.000 personas a un show! Maiden lo estaba logrando.

Mientras se llenaba el recinto comenzó, poco antes de las 18.00 horas, la presentación de los nacionales Witchblade, quienes fueron recibidos desde un comienzo con respeto por el público, que a esas alturas debe haber superado las 25.000 personas. Había mucho en juego para ellos ya que estaba aún fresco el recuerdo del teloneo del 2004 a Maiden, donde por motivos de sonido entre otros, no pudieron mostrar toda su potencialidad, ahora era el momento de la revancha y qué duda cabe que salieron victoriosos; tanto por la acertada elección de temas, como por las excelentes performances instrumentales de cuerdas y baterías, más las vocales de su líder Freddy Alexis, se puede concluir que fue una presentación altamente sólida y a la altura del desafío, entre lo más destacable de las bandas nacionales en teloneos masivos. Finalmente, respeto mucho que sólo hayan tocado material propio, sin haberse ido por el camino fácil de tocar covers, bien Witchblade.

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Tras ello saldría a escena Lauren Harris y su banda. Me llamó la atención el respeto del público, al igual que el año pasado, recordemos que en Argentina ocurrió un desagradable incidente el 2008. Lauren tiene un estilo musical que recuerda por momentos a una versión un poco más rockera de Avril Lavigne, es decir, un rock teenager. Es cierto, el nepotismo tiene mucho, muchísimo que ver en que Lauren haya tocado ante ya 40.000 o 45.000 personas, pero si yo fuese un rockstar como Steve Harris, y tuviese una hija que toca música a nivel profesional, se esfuerza, persevera, compone sus temas y además es linda, la dejo tocar lo que quiera. Y con mayor razón si su música tiene momentos interesantitos. Bien Lauren, bonito además su telón, se ganó al público con su “ceacheí” e hizo durar su show lo justo y necesario.

SEGUNDO ACTO – UN DOCTOR LLAMA A UNA DONCELLA

Pocos minutos antes de las 20.00 horas, justo antes que la espera comenzase a ser tediosa, y la música de fondo terminaba con Ace Of Spades, sube el volumen y comienzan los acordes de lo que ya podríamos denominar como la primera “pre-intro”: la gran Doctor Doctor de UFO, el cual reaccionamos extasiados por tratarse del anuncio de lo inevitable, y saltamos como si se tratara de la banda misma en el escenario. La adrenalina fue en aumento con los sones de la segunda “pre-intro”, Transylvania, aquella mítica pieza instrumental del disco Iron Maiden de 1980, aderezada con imágenes de la banda por el mundo en las espectaculares pantallas gigantes, que no eran proyectadas sino que más bien semejaban ser televisores enormes, con lo cual la calidad de la imagen era realmente sensacional. Pude ver la primera pantalla por detrás y parecía estar fabricada con tecnología LED.

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Tras los “uo-o-oooh / uo-o-oooh / uo-o-oooh / o-o-oooh” del público, Transylvania se corta en la mitad y dio paso a las majestuosas imágenes de Sir Winston Churchill y su discurso “We Shall Fight On The Beaches”, arenga pronunciada por dicho Primer Ministro Británico en la Cámara de los Comunes el 4 de junio de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial. Las imágenes de Europa transformándose en un dinosaurio presto a engullir a las islas británicas coincidían con el creciente griterío y fervor del público, que gritó “we shall never surrender!” como si en ello se fuese la existencia. Hasta que comienzan los sones (envasados) del primer corte de la noche, la no menos mítica Aces High, saliendo la banda a escena en medio de un verdadero pandemonio, una locura, con Adrian, Janick y Dave entrando al unísono, un increíblemente vital Steve Harris corriendo como siempre a posicionarse al escenario y poner la pierna arriba del bafle, con el bajo en ristre, y finalmente Bruce Dickinson, el más grande cantante que he visto en mi vida, cantando el tema igual o mejor que en la versión en estudio. ¿Cómo logrará Bruce estar cantando cada vez mejor? Ni siquiera puedo comparar a este Bruce incluso con el de la que es supuestamente su mejor época, los ’80, esta versión de Aces High a mi juicio supera a la del Long Beach Arena del ’85. Y todo ello a pesar de que el sonido no fue 100% bueno, lo que de todas maneras pasó algo desapercibido debido a que eran al menos 55.000 voces que cantábamos y nos desgarrábamos la garganta. Sensacional inicio, con un tema crucial en la carrera de la doncella, todos nos sentimos como un piloto de la Royal Air Force.

maiden09_24El primer cambio respecto al tracklist del año pasado (que como sabemos, sería muy similar al de este show) sería Wrathchild, clásico del Killers (1981) y que podríamos decir que es uno de los pocos temas que ha funcionado bien con los tres vocalistas que ha tenido Maiden. Anoche no fue la excepción, el público deliró con el bajo de Steve y se sintió como una verdadera bestia con el “I’m coming to get you, uuh ye-eah”. Excelente elección.

Alucinante momento se vivió también con Two Minutes To Midnight, el siguiente corte, otro clásico, en que cambió el telón y apareció la portada del single homónimo. Puede que esté equivocado pero no recuerdo haber visto ese telón el año pasado. A esas alturas yo ya me daba por pagado, la espera de casi cuatro meses desde que me compré la entrada había valido absolutamente la pena. El tic tac del Reloj del Apocalipsis se sintió y muy fuerte en los corazones del público.Tras ello, la primera pausa de la noche, un Bruce muy contento saludó al público, hizo referencia a que el año pasado tocaron ante 30.000 personas y hoy lo estaban haciendo ante 60.000, lo que fue recibido con un enorme y fervoroso aplauso. También dijo que era el concierto más grande que habían hecho en solitario, yo no sé si estadísticamente ello será 100% efectivo (considerando que en Latinoamérica el fervor por Maiden es ley) pero sí sentí que lo dijo de corazón, y también lo sintió así el público, que sabía que estaba siendo parte de la historia. Y Bruce decide presentarnos un tema que “muy probablemente no vuelvan a tocar, quizás sí, quizás no, estamos de suerte”, según sus propias palabras. Una maravillosa versión de Children Of The Damned, con un Bruce nuevamente brillando con luces propias y las tres guitarras mostrando un nivel superlativo. Un corte cargado de intensidad, y que marcaría otro momento inolvidable con el “uooooooh / uooooooh / uooooooh / uooooooh”. Sensacional y emocionante.

Lo siguiente, Phantom Of The Opera!!! Hasta ayer, prefería la versión cantada por Paul Di’Anno, a pesar de habérsela escuchado varias veces a Bruce. Una versión un peliiiiito más lenta, en la que nuevamente las tres guitarras se lucieron, y un Bruce que se apropia del tema como si fuese suyo. Por otro lado el gran Nicko, mostrando toda su solidez en las baquetas en un tema cuya ejecución debe ser bastante compleja, considerando todos sus cambios de ritmo, y para el final me dejo a Steve Harris. Yo no sé si es el mejor bajista de la historia, algo puede haber de opinable en ello, pero sí es el más grande de todos y creo que eso no es opinable, dueño de su elemento, compositor como no hay otros, fundamental en la historia del Heavy Metal. Steve Harris es Maiden, notable!

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Un nuevo cambio de telón, con Eddie blandiendo la Union Jack en plena batalla de Balaclava (guerra de Crimea) nos anuncia lo que vendría, uno de los más grandes temas de Iron Maiden, The Trooper, inspirado en el poema “The Charge Of The Light Brigade” de Alfred Lord Tennyson. Es cierto, Maiden la toca en todos los shows, Dickinson se viste de soldado y comienza a flamear la bandera, pero siempre es especial, más aun al tratarse de 55.000 personas cantando el “uoooooooooh”. Y Chile siempre debe ser especial para Iron Maiden, considerando la historia, todos los tiras y aflojas, desde su incomprensible, absurda y arcaica prohibición de visita a Chile hace más de quince años hasta el momento de gloria de ayer. Y todo ello confluye en temas como The Trooper, que es uno de los cortes que esperaban escuchar quienes compraron –o esperaban comprar– la entrada para ese concierto por allá por 1992, y que vieron arruinado su sueño por culpa de la supina ignorancia de quienes en ese entonces detentaban un injustificado poder. Que Maiden siga tocando The Trooper es un premio a la lealtad, y se agradece. Habría sido genial que al sentir los galopes, se arrancaran algunos caballos del Club y armásemos un San Fermín criollo… aunque en realidad mejor que no haya sucedido.

Lo siguiente sería la no menos emocionante Wasted Years, aunque debo decirlo, prefiero la versión del año pasado porque estuvo un poco más cargada de emoción, debido a las palabras anteriores de Bruce Dickinson. Aquí comenzó un poco de sopetón, muy repentina, no me agradó mucho eso. Sin embargo, la ejecución perfecta y un Bruce muy compenetrado en lo que estaba haciendo crearon otro momento notable…

TERCER ACTO – DEL FRÍO AL CALOR DEL ALBATROS

maiden09_23Hasta que hubo un problema. De atrás no se vio con claridad, pero la gente –algunas personas- que estaba adelante se encontraba demasiado apretada con la reja, por lo que Bruce se preocupó y llamó a la calma, diciendo que iban a hacer un pequeño alto en el show para que todos (los 60.000!) nos corriésemos un par de pasos para atrás. Bruce lo decía en serio pero es muy difícil manejar de esa manera a tanto público. Ello enfrió un poquito los ánimos…

… pero finalmente que la situación se arregló –al menos parcialmente, o lo suficiente para que la banda pudiese despreocuparse de dicha situación-, anunciando otro clásico de clásicos, la gloriosa Rime Of The Ancient Mariner, con un nuevo cambio de telón. Yo no sé si Maiden, después de esta gira, va a poder dejar de tocar este corte alguna vez, es tan fantástico, tan teatral (con Dickinson con una especie de abrigo), que a estas alturas se me está transformando en imprescindible y no me imagino un show sin este tema. Para destacar el maravilloso sonido del barco del viejo marino crujiendo, por supuesto el nivel de intensidad y de talento del incomparable Steve Harris, pero sobre todo, y aquí quiero detenerme un momento, de la pirotecnia. Afortunadamente, más allá de conocer el setlist de antemano, no había leído mucho más spoilers y por tanto no sabía en qué consistía todo este “full pyro show” que nos anunciaban. Cuando vi los fuegos de artificio en la que a mi juicio es la parte más intensa del tema, comprendí de qué iba todo esto. Claro, anteriormente vimos un sensacional juego de luces y una excelente y variada gama de telones, pero un espectacular y sobrio juego de fuegos artificiales comenzó lisa y llanamente a impactar y a provocar los boquiabiertos “ooh” de todos. Y por cierto, uno comienza a sentir y pensar más cosas, como por ejemplo que usted puede tomar $20.000 o $23.000, llevarlos al casino y ganarse cinco millones, es cierto, pero le aseguro que jamás $20.000 o $23.000 estuvieron mejor invertidos que anoche. Es comprar un momento histórico a un precio ridículo. Ese tipo de cosas se cruzan por la mente y forman un cuadro insosteniblemente extático.

Ello se mantuvo con el que podríamos llamar el tema “hermano” del anterior, Powerslave, con otro cambio de telón y un Bruce nuevamente usando la máscara del Live After Death (es muy entretenida la historia de esa máscara, yo al menos no la conocía hasta que vi el disco 2 del DVD). Otro verdadero temón, que como dije alguna vez, me parece que nació fruto de un duelo de egos de Bruce con Steve Harris, para ver quién componía el tema más épico y grandioso por allá por 1983 o 1984. Ambos ganaron, bueno, todos ganamos.

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La inconfundible batería de Nicko anunciaría otro clásico más, Run To The Hills, tema muy querido por los fans, no sólo por lo que es, sino lo que representa, aún recuerdo el 2001 cuando buena parte del público se iba y Maiden volvió al escenario para tocarla, como una especie de regalo. Además, es un corte realmente imposible de cantar por un mortal. Bueno, Bruce Dickinson es inmortal, y lo es por demostrarlo en temas como este, es realmente difícil encontrar a un vocalista que vaya cantando cada vez mejor con el paso de los años, y Bruce, si bien está lejos de ser un “tata” como peyorativa e ignorantemente lo llaman algunos medios mainstream, tiene cincuenta años… y se mueve más que uno!

CUARTO ACTO – SIN MIEDO A LA OSCURIDAD

maiden09_30Es raro que en un show ochentero haya un tema noventero. Y claro, el grueso del material clásico de Iron Maiden se gesta en la era dorada de la alineación Bruce-Steve-Adrian-Dave-Nicko(Clive Burr). Pero quizás el tema más cantado y coreado de la noche sea uno que no corresponde a ese período. Y es que Fear Of The Dark es una maravillosa pieza musical, que tiende a inaugurar ese estilo Maiden más moderno, con temas más largos, inicios lentos, intensidad en la mitad del tema y final que vuelve a la calma con similitudes al inicio. Se apagan las luces, se encienden esas antorchas modernas que son los celulares, los 60.000 que estábamos en el Club Hípico movimos las manos como un mar humano. Impresionante, la armonía de las guitarras con el sing along de la gente se debe haber escuchado hasta en Siberia. Colosal tema.

Cuatro toquecillos a la batería anuncian el que a mi juicio es el más grande tema de Heavy Metal de la historia (por cierto que es opinable). Hallowed Be Thy Name es un corte fundamental, que lo tiene todo, la intensidad de Bruce realmente sobrecoge, las tres guitarras forman armonías inigualables… y todos lo estábamos viviendo in situ, como un regalo del destino, agradeciendo por tener el don y la capacidad de apreciar una música que no todos pueden ni quieren apreciar. Pero me parece que más allá de esto, lo mejor estaba por vivirse. Si este recital pasó a la historia, creo que es por cosas como las que se vivieron a continuación.

Iron Maiden. Es cierto, no es un tema quizás tan prodigioso como otros de la Doncella, pero es imprescindible en los shows, uno le tiene mucho cariño porque todos sabemos lo que sucede… aparece en escena el séptimo integrante de la banda, el gran Eddie. En este caso, la enorme cabeza del Eddie faraón del Powerslave, en versión dorada, aparece como fondo, desatando el delirio del público… pero lo que se vivió tras el solo de Steve Harris fue francamente conmovedor, se abre la cabeza de Eddie faraón y aparece un gigante, imponente e inolvidable Eddie momia desde el medio, causando la estupefacción del público, que tras unos segundos de impavidez comenzó a aplaudir de emocionada manera. A esto es lo que se refería Bruce con todo el “show europeo”… y lo estábamos viviendo en el fin del mundo!! Lejos es lo más grande que he visto.

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QUINTO ACTO – EPÍLOGO

Tras un merecido descansillo, el poderoso sonido del “Woe to you, oh earth and sea…”, más una enorme figura demoníaca al costado izquierdo del escenario (derecho desde el punto de vista del público), marcaban el inicio del que quizás sea el tema de Maiden más conocido dentro de la gente que no los conoce, The Number Of The Beast, una excelente y sólida versión, aderezada con un notabilísimo show pirotécnico, con llamas de fuego rojo que nuevamente abrieron la boca del público. Y a propósito de esta imaginería a la que hicimos referencia… ¿qué tiene de “satánico”, me pregunto, el ver a montones de padres con sus hijos en brazos, saltando, cantando, disfrutando de la misma música? ¿Qué tiene de mala influencia para las buenas costumbres la lealtad de los fans para con la banda y viceversa? Qué ignorancia, que inaceptable ignorancia fue la que dejó a Maiden sin Chile y a Chile sin Maiden el año 1992. Saludos a Humberto Lagos, seguramente ayer terminó las negociaciones con su agente inmobiliario para comprarse un sitio en la punta de la más lejana loma de nuestra Cordillera de la Costa.

maiden09_28Ya llegando al final, un tema cuya inclusión en el setlist realmente me sorprendió, The Evil That Men Do, a priori habría preferido que repitiesen la gloriosa Moonchild. Pero a la larga la novedad pagó con creces, con el telón del Somewhere In Time, dio gusto escuchar a Bruce cantando este tema después de recordar cómo Blaze Bayley destruyó el coro en 1996. Pero lo que más gusto dio fue la ESPECTACULAR (lo digo con mayúsculas) lluvia de fuegos artificiales, sobrecogedora, imponente, inédita, nada que envidiar a ninguno de los shows de esos pseudos músicos que llenan recintos en Chile. Y qué decir del Eddie cyborg, es primera vez que veo dos Eddies (tres si contamos la cabeza de Eddie faraón) en un show en Chile, realmente genial, con movimientos casi humanos.

Para terminar, nuevo telón y otro clásico, un tema que debe tener más de treinta años, Sanctuary. Me había llamado la atención que Bruce no hubiese estado tan comunicativo como la vez anterior… pero en medio de este corte Bruce habló, y habló bastante. Presentó a la banda, donde lejos el más aplaudido fue Nicko McBrain, qué carisma que tiene este tipo… y luego, anunció disco en estudio para el 2010 y visita para el 2011. Ya sabemos que las palabras de Bruce no son sólo de buena crianza, lo que dice se cumple, así que se ganó una nueva gran ovación del público, que ya comenzó a la cuenta regresiva para ese prometido show del 2011.

Respecto a las cosas y sucesos históricos, como el recital de ayer, hay una historia que se cuenta mucho en Chile. A mediados de los años ’60 venía a mucho a jugar a Chile el Santos de Pelé, a jugar partidos amistosos con equipos chilenos y otros teams del orbe. En ese contexto, el 16 de enero de 1965 se enfrentó a la Selección de Checoslovaquia, gestando el que según muchos ha sido el mejor partido de fútbol jugado en Chile en la historia, y que fue poesía hecha fútbol (ganaron los brasileños 6-4). Y la leyenda dice que aunque el Estadio Nacional estuvo lleno, todos los futboleros canosos estuvieron en el estadio ese día, lo cual, si fuese cierto, implicaría que en el Estadio Nacional caben 300.000 personas. Lo que vivimos ayer fue nuestro propio Santos con Checoslovaquia, Maiden hizo historia y nosotros hicimos historia con Maiden… van a pasar años y años y recordaremos este día, y como haberse perdido el recital de ayer es un verdadero crimen de guerra, muchos de quienes no pudieron ir, cuando estemos pintando canas, dirán que sí fueron, que los vimos desde atrás de una pantalla gigante, que nos impresionaron los fuegos artificiales y los Eddies…

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Porque nos va a llevar mucho tiempo asimilar todo esto, la verdadera trascendencia sólo la puede dar el paso del tiempo. Ese tiempo que a Maiden lo ha convertido en la más grande banda del planeta, con su creatividad, su ADN intacto, sus inteligentes letras y su imperecedero espíritu. Yo no sé si alguna vez en la vida había habido tanto metalero junto, quizás nunca más vuelva a suceder, no lo sabemos. Pero sí sabemos que lo de ayer es la piedra base de algo que será un largo proceso, que tenderá a la eternidad: comprender dónde estuvimos, qué es lo que vivimos. Y que estuvimos ahí, haciendo la historia.

Setlist Iron Maiden:

01 – We Shall Fight On The Beaches / Aces High
02 – Wrathchild
03 – 2 Minutes To Midnight
04 – Children of the Damned
05 – Phantom of the Opera
06 – The Trooper
07 – Wasted Years
08 – Rime of the Ancient Mariner
09 – Powerslave
10 – Run To The Hills
11 – Fear of the Dark
12 – Hallowed Be Thy Name
13 – Iron Maiden

Encore

14 – The Number Of The Beast
15 – The Evil That Man Do
16 – Sanctuary

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3 comentarios
  1. Adolf Dice:

    «Bruce Dickinson es inmortal, y lo es por demostrarlo en temas como este» ahora es más cierto q nunca.
    emocionado como la primera vez, 11/03/2016

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