Lo vivido en el Movistar Arena rozó la perfección en todas sus líneas. De eso no hay duda. Sin embargo, la gran convocatoria estaba prevista para el mítico Estadio Nacional, recinto que le fue esquivo por años y años a los británicos. Pero bueno. La justicia tarda pero llega, ya que a partir del 2011, el coloso de Ñuñoa se transformó en una parada obligada en cualquier tour de los ingleses. Tal es la relevancia de este hecho, que con cada concierto en nuestro país el número de asistentes crece considerablemente show tras show. Tanto así, que las entradas para este «Legacy of the Beast World Tour» se agotaron con meses de anticipación. ¿La razón de tal efervescencia? Bueno, puede haber muchas y a la vez ninguna.

Quizás lo más sensato es afirmar sin tapujo alguno que Iron Maiden es y será la banda más transversal e importante para cada metalero existente en esta angosta faja de tierra. Su influencia y sus años en la carretera sobrepasan todos los límites. Aún no se ha inventado algo más trascendente que asistir a una presentación de La Bestia. Así de simple.

THE RAVEN AGE

Tercera vez que podemos presenciar a los comandados por George Harris antes del número principal. Esta vez fácilmente habían unas 20.000 personas dentro del recinto, siendo una audiencia más que considerable para un show de apertura. Si bien es un grupo que escapa del Heavy Metal más clásico al que está acostumbrado la mayoría de los presentes, lo cierto es que fueron recibidos con un absoluto respeto. No vamos a descubrir ahora que claramente no eran el foco de atención de la jornada, pero supieron sacar la tarea adelante de manera satisfactoria.

Canciones como Betrayal of the Mind y Surrogate mostraron en pleno la esencia de la agrupación, siempre contando con la enérgica participación de Matt James. Otros cortes sumamente interesantes como Fleur de Lis mostraron una gran combinación entre tintes powermetaleros y otros propios del Metalcore. Por otra parte, están las composiciones más complejas y experimentales. Tal es el caso de Grave of the Fireflies, que muestra una gran compenetración entre George Harris y la base rítmica compuesta por Matt Cox en el bajo y por Jai Patel en la batería. Para la postal quedarán la gran cantidad de flashes que se encendieron durante el track.

Por último, para cerrar con toda la potencia que se requería, Angel in Disgrace puso fin a un show más que correcto que duró casi una hora. Como mencionamos anteriormente, quizás este no era su público objetivo y mucho menos era la locación que más permite apreciar su propuesta. Sin embargo las ganas y las energías les sobran y lo demostraron con creces.

Setlist de The Raven Age:

  1. Betrayal of the Mind
  2. Promised Land
  3. Surrogate
  4. The Day the World Stood Still
  5. The Face That Launched a Thousand Ships
  6. Fleur de Lis
  7. Grave of the Fireflies
  8. Seventh Heaven
  9. Angel in Disgrace

IRON MAIDEN

Ya con el Estadio Nacional repleto, era cosa de minutos para que La Bestia dejara caer toda su potencia sobre el recinto de Ñuñoa. Y acá es cuando intenta dimensionar la importancia y la trascendencia de los ingleses en nuestro país. Si bien ya se ha escrito lo suficiente respecto a la perspectiva y evolución histórica de la relación de Iron Maiden con Chile, es imposible no dejar de sorprenderse con todo lo que se genera en cada visita a estas tierras. Una vez que se anuncia la fecha de forma oficial, inmediatamente ese día se convierte en el más importante del año, porque es la oportunidad de renovar votos y de demostrar que somos el país más metalero del mundo. No hay otra forma de decirlo.

Por esto mismo es que los instantes previos a que la banda salga a escena son muy difíciles de describir. Son momentos de ansiedad, de nerviosismo y de euforia. Espero entonces no ser el único que siente escalofríos con el solo hecho de pensar en lo que se avecina. Y nos referimos a que todos sabíamos que una vez que terminara el clip promocional del videojuego «Legacy of the Beast» con Transylvania de fondo, vendría uno de esos rituales sempiternos en los que hay que dejar la vida. Hablamos por supuesto de cantar Doctor Doctor de UFO a todo pulmón. En serio, el «Livin’, lovin’, I’m on the run/ So far away from you/ Livin’, lovin’, I’m on the run/ So far away from you» ya tenía a todo el estadio alucinando. Si a eso le sumamos el famoso Churchill’s Speech, el resultado no es otro que un descontrol total de la fanaticada. Ojo, aún no había ningún músico en el plató. Por tanto, no existe ningún adjetivo que permita plasmar lo que se provocó una vez que los seis integrantes comenzaron a interpretar Aces High de manera magistral. Evidentemente con el «There goes the siren that warns of the air raid/ Then comes the sound of the guns sending flak…» el mejor frontman de la historia de la música ya nos tenía en la palma de la mano. Para qué mencionar el «Running, scrambling, flying/ Rolling, turning, diving/ Going in again…» o el «Run/ Live to fly, fly to live, do or die/ Won’t you/ Run, live to fly, fly to live/ Aces high!«, simplemente deslumbrante. No podemos pasar por alto la reacción de muchos asistentes al percatarse del avión de la Royal Air Force sobre el escenario, mientras otros mantenían el caos con bengalas que aparecieron al centro de la cancha. ¡Notable!

Pequeña pausa para cambiar el telón de fondo y el carismático Nicko McBrain ataca con el redoble inicial de Where Eagles Dare, una de las «sorpresas» de la noche. Decimos «sorpresa», porque más allá de que ya fue interpretada en el Movistar Arena, el grueso de los fanáticos la pudo escuchar por primera vez en esta ocasión. He ahí la importancia de este track y las energías para cantar el «Into the night they fall through the sky/ No one should fly where eagles dare«. Por cierto, a no pasar por alto el cambio de vestuario del esgrimista, acorde a los Alpes alemanes que habían de fondo. Un crack.

Con canciones como 2 Minutes to Midnight la verdad es que poco y nada podemos hacer. La labor para redactar y no caer en redundancias se vuelve cada vez más dificultosa. Quiero decir, ¿Qué más se puede agregar a estas alturas? Obviamente la reacción fue ensordecedora. Todos saltamos y cantamos durante el «The killer’s breed or the Demon’s seed/ The glamour, the fortune, the pain…«. Mismo asunto con el «2 minutes to midnight/ The hands that threaten doom/ 2 minutes to midnight/ To kill the unborn in the womb«. Para esta oportunidad quizás es necesario resaltar lo cómodo que se veía el conjunto en todas sus líneas. Tanto así que el mismo Bruce se dedicó a hacer juegos con Steve Harris durante las partes instrumentales. Por otro lado están Dave Murray y Adrian Smith, que si bien suelen mantener una postura más sobria, siempre juegan a merced durante sus solos e intervenciones. Y bueno, Janick Gers es un show aparte. Pone la cuota de informalidad y por tanto brilla con luces propias.

Primer saludo del cantante hacia el respetable e inmediatamente aprovecha de decir varias frases para el recuerdo. En primer lugar, aseguró que habían más de 67.000 asistentes en el Estadio Nacional, siendo el concierto más grande realizado por una sola banda en Chile. Luego, se encargó de mencionar cada uno de los países que estaban presentes entre el público con sus respectivas banderas (haciendo énfasis en Escocia), para terminar con un «The whole fucking world is in this place«. Finalmente, nos recordó que esta era la última fecha del tour y que «habían dejado a la mejor audiencia de Sudamérica para el final«. Todos damos fe de la autenticidad de sus palabras. Entonces, volviendo unas líneas atrás, la detención en la bandera de Escocia no fue casualidad, ya que el «Eddie Wallace» que podíamos ver en el telón de fondo nos daba cuenta de que lo siguiente sería The Clansman. Y claro, hasta el momento había una arista no explorada en el setlist. Esa arista con la cual Iron Maiden demuestra su gran capacidad instrumental durante pasajes melódicos con grandes solos de guitarra. Si me lo preguntan a mí, esta canción era la indicada para comenzar a apreciar dichas características. Temazo por donde se le mire. Punto aparte es el «Not alone with a dream/ Just a want to be free/ With a need to belong/ I am a clansman» y el «Freedom!» que aún debe escucharse en Ñuñoa.

No había tiempo para descansar. No si arremeten con The Trooper sin compasión alguna. ¡Caos por todas partes! Tres bengalas lo evidenciaron. Y la situación en el escenario no era muy distinta, ya que Bruce tuvo que batallar contra el Eddie gigante durante toda la canción. Para nuestra suerte logró derrotarlo de manera espectacular mientras cantaba «He pulls the trigger and I feel the blow…», siempre con la bandera chilena en su mano. El resto ya es terreno conocido. El «You’ll take my life, but I’ll take yours too/ You’ll fire your musket, but I’ll run you through…» debe ser una de las estrofas más representativas de La Bestia y anoche quedó demostrado nuevamente.

Enésimo cambio de telón y ya estábamos sumergidos dentro de una gran catedral con vitrales de Eddie por todas partes. Señal inequívoca de que Revelations sería lo siguiente. Es cierto que en esta parte del show la adrenalina bajó en comparación a los tracks predecesores, pero esto permitió apreciar de mejor forma el gran desplante escénico del grupo, siempre siguiéndole la pista al escurridizo Bruce Dickinson. Es increíble cómo logra llenar cada uno de los espacios con su presencia. ¡Cuántos quisiéramos tener esa energía! Algo similar ocurriría con For the Greater Good of God, la cual injustamente contó con menor participación del público. Para nadie es un misterio que A Matter of Life and Death (2006) es uno de los álbumes menos reconocidos de los ingleses (a pesar de contar con temazos como These Colours Don’t Run, The Pilgrim, The Legacy, etc.), pero aún así una composición de tal magnitud debió ser recibida de mejor forma. Solo algunos se animaron a cantar el «Please tell me now what life is/ Please tell me now what love is…» y luego el «For the greater good of god!«. De todas formas, la ejecución fue excelsa, como ya nos tienen acostumbrados.

Momento de levantar los ánimos con la entretenida The Wicker Man, extraída de ese discazo llamado Brave New World (2000), dónde Adrian Smith literalmente «las hace todas». Riff inicial, segundas voces y el solo de guitarra. Para algunos es el engranaje fundamental de la agrupación y con justas razones lo consideran así. Solo basta ver la seguridad que transmite y la calma que tiene para tocar cada nota. Ídolo. Por otra parte, desde luego que el «Your time will come» fue coreado a más no poder.

Bien, algo se ha mencionado de los aspectos visuales que se incluyeron en esta gira de Iron Maiden, pero nada que se haya dicho anteriormente se compara a lo vivido durante Sign of the Cross. En primer lugar partamos por lo más esencial: hablamos de un canción de proporciones épicas que fácilmente entra en el top 10 de las composiciones de toda su historia. Muy personalmente, la ubico en el top 5 de mis favoritas de toda la vida. Por tanto, si a tal pieza musical le sumamos cruces en el escenario, un telón digno del apocalipsis, un frontman vestido cuál monje inquisidor, máquinas de fuego y una banda sonando como un cañón, evidentemente estamos hablando de uno de los clímax absolutos de la noche. ¡Qué manera de saltar con el «Standing alone in the wind and rain/ Feeling the fear that is growing…«! Era un reacción más que esperable una vez que la tensión iba subiendo con los redobles de Nicko. Y es que es impagable ver a Steve Harris con tal motivación. ¡Pedazo de tema, madre mía! Del «The sign of the cross/ The name of the rose/ A fire in the sky/ The sign of the cross» solo queda decir que sonó de manera gloriosa cantado por más de 60 mil almas. Para qué mencionar cada uno de los pasajes instrumentales. Solo recuerden la postal de los tres guitarristas al centro de todo. ¡Indescriptible!

Siguiendo con otro clásico incombustible -y con la gran producción visual-, Flight of Icarus nuevamente hizo que toda la cancha saltara de forma descontrolada. Ojo que acá hablamos de algo parecido a lo descrito durante Where Eagles Dare, puesto que recién fue tocada «por primera vez» para la mayoría de los fans la noche del martes. De manera obvia debemos mencionar el gran Ícaro que apareció en lo alto del escenario y de cómo Bruce se encargó de lanzarle fuego con su lanzallamas colgado en la espalda. Ante tal espectáculo solo quedaba cantar el «His eyes are ablaze/ See the madman in his gaze/ Fly, on your way, like an eagle/ Fly as high as the sun/ On your way, like an eagle/ Fly touch the sun» como si no hubiera UN mañana.

Con Fear of the Dark el asunto ya se transforma en una coreografía aprendida tras años y años asistiendo a shows de La Bestia. Primero hay que corear la melodía inicial tocada por Janick Gers y Steve Harris. Luego hay que cantar las primeras líneas junto al frontman (quién lucía una máscara asociada a los doctores de la época de la peste negra) para rematar con el «Fear of the dark, fear of the dark/ I have a constant fear that something’s always near/ Fear of the dark, fear of the dark/ I have a phobia that someone’s always there«. Finalmente, hay que explotar con todo durante el «Have you run your fingers down the wall/ And have you felt your neck skin crawl/ When you’re searching for the light?…«. Eso sí, para esta ocasión, súmenle otras bengalas que aparecieron durante el track. Desde luego que hablamos de otra infalible en el repertorio y de una de las favoritas de todos los presentes.

Y bueno, para terminar la primera parte del show, The Number of the Beast y Iron Maiden llevaron el caos a su expresión máxima. Más bengalas, más máquinas de fuego y otro Eddie gigante que colgaba tras la batería. No podemos pasar por alto una cantidad no menor de cirle pits que se generaron en la cancha, algo no habitual en los conciertos de los británicos. Y que no se me olvide destacar toda la energía que emana Dave Murray durante la canción homónima, ya que él mismo se ha encargado de aseverar que es su pieza favorita para tocar en vivo y eso se le nota a kilómetros. ¡Crack!

Tras un par de minutos fuera de escena, los platillazos Nicko marcan el inicio de The Evil That Men Do, que tiene su punto más alto durante el «Balancing on the ledge/ Living on the razor’s edge/ Balancing on the ledge/ You know, you know!» una vez que el cantante se ubicó en lo alto de la plataforma, robándose todas las miradas con sus versos. Lo que viene con el estribillo «The evil that men do lives on and on/ The evil that men do lives on and on!» no necesita descripción alguna.

Hallowed Be Thy Name es la composición que por defecto debe tener una puesta en escena digna de su lírica y de su atmósfera. Es probablemente la canción que mejor logra retratar los momentos previos a una ejecución en toda la historia de la música, contando con frases tan potentes como «As the guards march me out to the courtyard/ Somebody cries from a cell «God be with you»/ If there’s a god then why has he let me go?«, que simplemente te dejan sin palabras. Por tanto, la soga y la celda que estaban dispuestas para que Bruce realizara toda su performance era justamente lo que se necesitaba. Hablamos de una ambientación única y representativa a más no poder. Solo bastaba ver su cara y sus gestos. Devastador. Ya hacia la parte instrumental, se encarga de alentarnos una vez más a dejarlo todo. Y vaya que lo consigue, puesto que todos entendimos que el final se acercaba y no había que guardarse nada.

La intro de Nicko en Run to the Hills marca definitivamente el principio del fin. A diferencia del show del día lunes, el cantante se notó mucho más cómodo durante el «White man came across the sea/ He brought us pain and misery/ He killed our tribes, he killed our creed/ He took our game for his own need…«, logrando darle mucha más coherencia a sus líneas. Por tanto, el «Run to the hills, run for your lives» esta vez sonó mucho más potente. Más allá del número de asistentes, hablamos también de la entrega de los mismos músicos. No sólo era el fin del concierto, sino que también era el fin de la gira que los trajo nuevamente a Chile. La pirotecnia así lo indicaba. Así, a las 23:03 hrs. en punto, Iron Maiden comienza a despedirse ante un público que se rindió a sus pies desde el primer segundo.

Lo que han hecho los ingleses simplemente no tiene precedentes. Una vez más han roto su propio récord. Tal convocatoria habla de un vínculo emocional que nadie más ha conseguido en nuestro país y que pareciera no tener fecha de caducidad. Es así como con total seguridad hablamos de uno de los mejores recitales que nos ha ofrecido La Bestia. Claro, el show del Movistar Arena fue prácticamente perfecto. Un regalo y un lujo para un grupo selecto de fanáticos que merecían tal actuación. Pero vivir lo mismo con más de 60 mil personas es impresionante. Varios entendimos el asunto de la misma forma. Al tratarse de un conjunto cada vez más longevo, es prácticamente una obligación asistir cada vez que tengamos la posibilidad de hacerlo. La mejor banda de la historia se lo merece.

Setlist Iron Maiden en Chile 2019 (Estadio Nacional)

Intros:
Transylvania
Doctor Doctor (UFO)
Churchill’s Speech
1. Aces High
2. Where Eagles Dare
3. 2 Minutes to Midnight
4. The Clansman
5. The Trooper
6. Revelations
7. For the Greater Good of God
8. The Wicker Man
9. Sign of the Cross
10. Flight of Icarus
11. Fear of the Dark
12. The Number of the Beast
13. Iron Maiden
Encore:
14. The Evil That Men Do
15. Hallowed Be Thy Name
16. Run to the Hills

Live Review: Gino Olivares
Fotos: Guille Salazar