Tras un errático silencio de once años, tiempo en el cual varios han sido los cambios que se presentan en el line up de los norteamericanos de Ion Vein, la banda finalmente logra consolidarse y entrar al estudio para grabar lo que es esta tercera placa bautizada homónima y simplemente como Ion Vein, quizás tan solo con el ánimo de refrendar su más íntima identidad, la que en este trabajo ha aflorado con todo (y vaya en que forma como ya diremos).

Han sido once años, aunque ya recién por el 2011 y el 2012 nos adelantaron unos breves EPs en donde probaban sus nuevas ideas y a su nuevo vocalista Scott Featherstone, sin embargo recién este año viene un nuevo capítulo en su historia en la cual se anotan ese excelente debut de 1999 Beyond Tomorrow y cuatro años más tarde su último ejercicio como fue Reigning Memories.  Claro que era necesario que la carrera de estos señores no se viera truncada así de manera tan abrupta, ya que a la luz de sus previas entregas siempre tuvieron algo que llamó la atención con su técnico estilo a medias entre el heavy, el progresivo y el thrash, tan solo les faltaba el momento necesario para despuntar, lo que quizás en esta ocasión con algo de fortuna, pueda llegar a ser una más que dulce revancha.

Nada más al poner este trabajo en tus oídos te topas al instante con un explosivo y campante arranque como es Fools Parade, tema en donde queda de manifiesto de entrada la bien engranada máquina riffera que integran los guitarristas Rich Knight y Chris Lotesto, quienes constantemente incorporan distintas tesituras siempre guiadas por un hilo conductor de agresividad absoluta, al amparo también del recién ingresado vocalista Scott Featherstone (Within the Fire, Enertia, entre otros), un tipo de armas tomar, de un registro sumamente ad hoc para el tipo de música que sus compañeros intentan inyectar, vozarrón grave y recio (ciertos guiños podrán oírse a gente como Mathew Barlow, ex Iced Earth, o al más alternativo Sully Erna de los gringos de Godsmack). En este tema puntualmente la batería triunfal de Chuck White, junto a las incendiarias guitarras de la dupla antes nombrada conforman un tema de inspirada factura power thrash, descargando una avalancha de riffs que aplastan tu cráneo sin contemplación.

Por su parte, en Seamless (A Transition of the Mind) una vez más golpean como un mazo con una melodía inicial de base machacante y siempre al frente, con los decibeles puestos una vez más al máximo de las posibilidades, aunque en pasajes puntuales se ven algo más ralentizados dando paso incluso a algunos toques de corte más sabbáticos, para al final desbandarse una vez más con una potencia ensordecedora.

Enough es en cambio un tema con ciertas métricas de corte más progresivas, muy ingeniosas, que conforme pasan los minutos van dando pie a unas armonías cada vez más cabezonas, y es que después de más de diez años fuera del ruedo musical, se nota que los de Illinois tenían mucho que decir al respecto.  No por nada sus anteriores entregas siempre causaron positivas reacciones de los medios especializados, a pesar de que su repercusión en términos de popularidad no lo viera así reflejado en ventas, en singles puestos en las radios, o en conciertos multitudinarios junto a los grandes nombres del panorama metálico.  Para el caso da igual, a esta altura cuantas buenas bandas en nuestro país o extranjeras han ido quedando injustamente relegadas al anonimato en desmedro de una escena que a veces ha pedido a gritos algo más de ingenio y creatividad.

This is Me pondrá a prueba a cualquier fanático de los sonidos de Nevermore gracias a un medio tiempo simplemente épico y majestuoso con un Chris Lotesto inspiradísimo a la hora del solo.  El siguiente Face the Truth sigue más o menos por similares derroteros, aunque en esta ocasión asoma un deje más groovie, con esos cambios rítmicos que esta dupla de guitarristas maneja con una holgura que ya quisiéramos ver de modo más frecuente en las formaciones actuales.  Por su parte, Love / Hate irrumpe con una melodía decididamente más thrashera, una descarga de adrenalina genuina con Featherstone brindándose al 1000 por ciento en pos de dinamitar todo a su paso con su especial voz, logrando ese efecto típico de hallar en las buenas bandas de power metal americano de los noventas (los mismos Nevermore de sus inicios, o bandas algo más violentas en lo sónico como Machine Head o los Megadeth de la era Marty Friedman, pueden ser referentes en el sonido de estos caballeros).

En general, hablamos de un trabajo medianamente extenso, con algo más de cincuenta minutos de música, doce pistas que se pasan velozmente y se disfrutan mucho, ya sea porque después de tanto tiempo sin noticias sobre Ion Vein, no pensaba que podían volver con tal nivel de inspiración, o bien porque como la gran mayoría, ya sea por desconocimiento o falta de tiempo, no había tenido la oportunidad de darle una oída más detenida a este álbum, el caso es que hubiera sido un auténtico suicidio no haber enganchado este disco.

Cada una de sus pistas merece un auténtico tratado (Anger Inside con su orientación a medias entre el thrash y heavy clásico, o el complejo medio tiempo progresivo Alone, o esa fatal melodía en plan Judas Priest como es The Will of One), pero sin dudas lo mejor sería que cada uno escuche, y refine su paladar con una banda que está lejos de caer dentro de los estereotipos habituales.  Estos tipos se nota le han puesto la pizca necesaria de energía y talento a un disco que sinceramente lo pondría dentro de un marco como uno de los mejores que lleva este 2014.  Aunque lo más seguro es que la masa una vez más pasará por alto su mirada frente a una producción de esta envergadura.