Que es lo más sólido, lejos el mejor material que ha escrito, que tuvo el privilegio de grabar uno de los mejores del negocio, que «nada de lo que he hecho se acerca a The Glorious Burden». Fue tanto el entusiasmo que Jon Schaffer dejó entrever que cayó en el peligroso juego de anticipar su álbum no con hechos sino con palabras… Captaba la atención, ¿pero el riesgo? Crear falsas expectativas y provocar una reacción de rechazo porque «no era tan bueno como se decía».

Pero el compositor sabía bien lo que traía en manos. The Glorious Burden, a la hora de la verdad, es especialmente bueno, elevándose a la categoría de los que creo son los mejores de Iced Earth: Night of the Stormrider, The Dark Saga y Something Wicked this Way Comes.

Hay harto de qué hablar… si están en búsqueda de una referencia rápida, dejen de leer en este momento porque no les servirá.

Bastante se especuló sobre el cambio de cantante el 2003, pero no decir revuelo y desencanto. Matthew Barlow se había transformado en la voz insigne de Iced Earth pero su decisión de dejar la música para estudiar leyes, aunque fue un golpe bajo, no me sorprendió. Hablamos de una banda en la que los integrantes van y vienen… Hay unos que han sido fundamentales y recordados, otros que salieron por la puerta trasera, más de alguno que retornó o que sólo apareció en un par de fotos… Ha habido de todo menos de los imprescindibles y lamentablemente Matt no fue la excepción. El negocio es duro…

Pero Schaffer nunca tuvo tanta suerte como cuando entró Tim «Ripper» Owens. Grabó las canciones como músico invitado debido a sus labores con Judas Priest y a los dos días de finalizadas resultó que se reunieron con Halford, dejándolo libre. Un tipo reconocido y con talento, era una de las escasas posibilidades que tenía el grupo de salir bien parado y sucedió. Otra cosa es que Schaffer ahora quiera ver la venida de Owens como un hecho del destino que tarde o temprano ocurriría, pero la verdad es que se salvó de que Iced Earth sin Matt empezara a vivir del pasado.

Y acá hay que dejarlo en claro. Ripper es un maestro y lo que hace en The Glorious Burden es algo fuera de serie. Por supuesto que se echa de menos a Barlow, además de ser la voz de Iced Earth y haber contribuido seriamente al sello del grupo, era uno de los mejores de la escena, pero lo de Owens es simplemente brillante, para aplaudir. Se luce y, siendo muy diferente que su antecesor, suena muy bien para lo que se requiere. No llegó nada cualquier patán.

De hecho, los clips que se subieron en julio pasado, con Owens cantando, sonaban más Iced Earth que cualquier pedazo del sobrevalorado Horror Show.

Que Barlow no cante en este álbum no es razón para decir que The Glorious Burden es malo; que lo haga Ripper tampoco lo es para asegurar que no volverá a ser lo mismo… Y sí alguien aún lo piensa así es porque nunca comprendió lo que Iced Earth realmente era y mejor será, por su salud mental, que deje de escucharlos porque la partida de Barlow no será la última decepción que se lleve. El único fijo acá es Jon Schaffer, el que maneja todo, ni siquiera el ex Judas Priest. Su carrera estaba muy lejos de terminar y ahora Tim abre reales chances, si es que continúa, de por lo menos mantener lo realizado en la segunda mitad de los noventa. Este choque con la realidad de Iced Earth nos invita a apreciar más lo que antes habían logrado sin Matt (nótese Night of the Stormrider) y lo que pueden hacer con Ripper.

Sí es polémico el exacerbado patriotismo que muestran ciertos temas. Jon no esconde el amor por su país y los ataques del 11 de septiembre lo marcaron como a cualquier norteamericano que se siente como tal. La muerte de miles de personas es siempre una tragedia, sea del bando que sea… pero frases como How could they? They will pay / Blood will flow / In Blood it shall be paid recuerdan a, más que la pena, la soberbia con que EE.UU ha actuado últimamente. El álbum empieza con un arreglo del himno norteamericano, Star-Spangled Banner, y continúa con Declaration Day, más bien histórica pero referida la Independencia de ese país. When The Eagle Cries es la balada, entre dolor y venganza, sobre los atentados a las Torres Gemelas y la que sigue, The Reckoning (Don’t Tread on Me), es una invocación de los horrores que sufrirán los responsables, los terroristas en este caso… pero disfrazado. Cada tema en el álbum tiene su propia ilustración y, como en Eagle aparece un águila y el WTC de fondo, para The Reckoning se dibujó un «llanero solitario» en la onda western. Para el single del mismo nombre se puso a la mascota de Iced Earth en un campo de batalla vestido como soldado de la Revolución… ninguna alusión al verdadero fondo. No habría sido «políticamente correcto» colocar el rostro de Osama con Kabul destruida abajo.

El comienzo será perturbador para algunos, pero lo que sigue es casi todo referente a eventos o personajes históricos, desde Atila el Huno, el Barón Rojo y la Primera Guerra Mundial, las guerras napoleónicas, hasta la Guerra de Civil Americana…

Si habían razones para esperar este álbum, los dichos de Schaffer, el reemplazo de vocalista y el patriotismo que muchos no comparten provocan el efecto contrario. Una pena por los que se quedaron con esa imagen porque The Glorious Burden es Iced Earth en su máximo. Lo más sólido con que cuenta son las canciones potentes y la épica Gettysburg (1863). La incansable guitarra de Jon con sus riff cortantes y galopeados vuelve a estar omnipresente… mientras más se le exige a la voz de Ripper, mejor responde. Y muy importante, las melodías simples y directas están de vuelta después que en Horror Show se utilizaran armazones más complejas y rebuscadas que al final hacían desperfilar su potencia, a pesar del poderío de la batería de Christy.

Tres acordes para Declaration Day, qué más simple se puede hacer en el metal… Un tema con mucho huevo, carácter, con un coro sing-along que marca la pauta los que vienen, un muy buen solo para el debut del nuevo no guitarrista, sino del «como se llame el que exclusivamente hace los solos» de Iced Earth, Ralph Santolla, una inspiradísima paralela por ahí para seguir en ohs… Ripper juega con los timbres más tradicionales entre Halford y Dio… es decir, ciento por ciento puro metal. Fantástico comienzo. The Reckoning es clásico Iced Earth, muy potente, en tu cara, riff aceleradísimos con la batería persiguiéndolos. Gritos como el de I’m your Devastation con el doble bombo rompiendo la calma son para quedarse pegado en el techo.

Attila también es clásico… pero ¡de Iron Maiden! El mismo galopeo, coro, aire de narración épica de Steve Harris… ¡todo! Schaffer dijo que la compuso mientras veía un documental en History Channel, pero parece que bajó el volumen del televisor y puso de fondo el Piece of Mind. Pero en fin, eso no quita que el calco sea bueno y se salva de convertirse en burla. Ripper Owens hizo en Red Baron/Blue Max lo que nunca pudo en Judas Priest: escribir. Él es el responsable de las letras y varias líneas en ésta. Curioso, sin ser miembro oficial logró devolver a Iced Earth la furia de los primeros álbumes. El soberbio grito en Red Baron recuerda al coro de Pure Evil que es seguido de una afiladísima sección instrumental que invoca a los riff de Night of the Stormrider. De pronto me imagino a Ripper desenvolviéndose en canciones como Angels Holocaust, Pure Evil o Travel in Stygian. Si se lo hace en Red Baron, por qué no. Valley Forge, en cambio, muestra la faceta hard-rock y esos rasgueos acústicos que empezó a desarrollar en Demons & Wizards. En ese sentido, el disco que Schaffer grabó con Hansi Kürsch representa un quiebre en el estilo compositivo de la cabeza del conjunto. No creo que haya que explicar más.

Hollow Man es el único tema que no se trata de historia. Es una semibalada que debió haber salido en Horror Show pero era «tan buena» que no quiso entregársela a Century Media -el antiguo sello- y la guardó para el siguiente disco. Vagamente basada en la película El Hombre Invisible, las letras tomaron una dirección impensada y atrapó una atmósfera dolorosa e introspectiva. Pero para ser justos, con esta me terminé por convencer: las mejores baladas de Iced Earth ya se escribieron hace tiempo. I Died for You, A Question of Heaven, Melancholy y Watching Over Me… creo que no serán capaces de superarlos: las nuevas de por sí no les ganan y, segundo, por la voz de Owens. Con Ripper la banda ganó en lo que mejor él sabe hacer, repito que mientras más fuerza su voz mejor lo hace, en eso es un maestro, pero perdió en sutileza. El nuevo frontman posee un registro completamente metalero, mientras que Barlow con su toque a lo Paul Stanley le agregaba más profundidad y emoción a los tonos más calmos, y así se verá en vivo.

Porque faltaba espacio, Greenface y Waterloo se sacaron de la versión europea y norteamericana, respectivamente. Esta última, para desgracia de los gringos, es otra de las mejores del álbum. Nuevamente la estampa Maiden está presente… Guarda una melodía principal, sencillamente de galería, que se reproduce en los leads y en los coros, con inteligentes golpes de caja que agregan otra variante al galopeo de Schaffer… muy buen número. Existe una edición doble de lujo en el que están todos los temas, con la canción de 32 minutos en el segundo cd.

Así llegamos a lo cúlmine de The Glorious Burden. Los tres actos de Gettysburg, The Devil to Pay, Hold at All Costs y High Water Mark merecen un review aparte, con otra naturaleza. La nueva trilogía no tiene nada que ver con las anteriores, con fantasía oscura, cómics, ni acelerados ritmos o cambios. Esta es una composición prudente en revoluciones en la que Iced Earth ocupa por primera vez arreglos sinfónicos, a cargo de la Orquesta Filarmónica de Praga, lo que da vida a media hora de alto dramatismo musical que narra la batalla más grande acontecida en América. Fueron 150 mil soldados y milicianos reunidos en Gettysburg, Pennsylvania, que en tres días determinaron el curso de la Guerra Civil y donde 50 mil hombres encontraron la muerte…

La narración está hecha con la seriedad que merece una tragedia. Encierra escenas de los yankees y los confederados, recreaciones de la batalla con estruendos de cañones, bayonetas, gritos de guerra, historias paralelas como la de dos grandes amigos que se encuentran combatiendo cara a cara, diálogos, etc. En el booklet está todo muy bien detallado para no perder el hilo, incluso hay notas que explican lo que las secciones instrumentales intentan plasmar, desde impresiones de soldados desconocidos o de personajes históricos, hasta clímax de la batalla.

Su música cuenta con adaptaciones de himnos y canciones populares, flautas, gaitas y piccolo, folklore ¿irlandés? de la época, marchas y un sinfín de elementos que le dan relieve al total… ¿Quién se habría imaginado alguna vez que Iced Earth tocaría algo de este tipo? Orquesta, narraciones, ambientaciones, pulcritud, drama y tragedia, más épico que eso imposible. Pero al final se vuelve a lo más sencillo porque lo mejor son otra vez las melodías. Todo el verso de The Devil to Pay, los primeros enfrentamientos, el comienzo y coro de Hold at All Costs, la cinematográfica introducción de High Water Mark y la fuerza y carga emocional con que las guitarras entran en el tercer minuto, el combate cuerpo a cuerpo, el desgarrador final con el General Lee culpándose de la sangre derramada… ¡Esto sí que es espíritu!, muy acertado en hasta ahora su obra más pretensiosa.

Una cosa es cierta. Definitivamente Richard Christy se pierde en Iced Earth. Lo que ha hecho en Horror Show y The Glorious Burden no es ni la sexta parte de lo que en verdad puede mostrar. Christy tiene un estilo mucho más técnico que no está para una banda tradicional, sino para Death, Control Denied, o Burning Inside donde puede desarrollar su creatividad. Ni menos pedirle que desenvuelva toda su condición en Iced Earth porque no compatibilizaría. Aún no sé qué es lo hace acá. Por ejemplo Jimmy MacDonough que está de vuelta, un bajista correcto pero no brillante, fue muy capaz de sacar lo que el monstruo Steve DiGiorgio había tocado en Horror Show, en vivo apenas se notó el cambio y ahora trabaja tan bien como DiGiorgio.

¿No me he referido al sonido? Sin palabras. Schaffer apostó en grabar todo menos la batería en su propio estudio en vez de Morrisound en Florida, en el que estaba consiguiendo cada vez mejores resultados, y logró una calidad que le hace aún más justicia a maestría de sus uñetazos, que muestra el bajo como nunca antes… Sin detallar más, quizás haya alcanzado la forma última y perfecta de sonido para la música de Iced Earth… Habrá que ver qué es lo que el futuro depara.

Con The Glorious Burden Jon Schaffer estuvo a pasos de conseguir su obra maestra. La ejecución es sobresaliente, el sonido espectacular, la composición tan buena como en sus mejores días, con una atmósfera dramática y un detallado artwork de lujo que lo acompaña, pero carece de algo esencial a la hora de convertirse en clásico: un mensaje universal que sea aceptado en todos lugares y por cualquier pensamiento. Muchos no compartirán el patriotismo de Jon, lo que hará que tampoco quieran oír el álbum, hasta lo rechacen… y estarán en su pleno derecho. Es la razón más válida de por qué ha recibido comentarios de todo tipo. Pero The Glorious Burden le devuelve la mano a Schaffer y habla muy bien de lo que es capaz aún de hacer y de que está muy lejos de cerrar su ciclo en el metal.

6 comentarios
  1. fergus 69 Dice:

    este fue el primer disco que de iced earth que escuche y es uno de los que mas me gusta como todos los discos de la banda pues para mi no fue raro escuchar a owens en la banda ya que con este disco empece se me iso raro escuchar a matt en los trabajos anteriores pero todos los vocalistas son buenos aunque este disco por el echo de estar el ripper es mucho mas heavy y distinto yo ayo que es un discaso si quisas hubiera estado matt en las voces no creo que lo pueda hacer mejor que el ripper pero hubiera tenido mas aceptación de parte de los fanaticos de iced earth de los clásicos como ,the dark saga o something wicked , pero quisas si hubiera estado matt no me hubiera gustando tanto este disco y no seria ultrafanatico de iced earth como lo soy ahora , se que no tiene nada que ver pero en something wicked parte 1 ripper lo iso mucho mejor que matt en el something wiched parte 2 cuando volvió matt una pequeña comparacion para mi ripper es mejor cantante

  2. George Dice:

    tio andas perdido el something wicked parte 1 lo grabo Barlow eso si Ripper es un pedazo de cantante

    • fergus 69 Dice:

      compadre yo tengo el disco original el something wicked parte uno y canta claramente ripper ojo estoy ablando de framing armageddon (something wicked parte 1)no de something wicked this way comes , quisas me exprese mal arriba

  3. Astaroth Dice:

    este disco… ESPECTACULAR, apesar de q no me gustan algunas de las versiones de temas antiguos q se tocaron cn Ripper… este disco es espectacular, a pesars de q en un principio la mayoria de los temas estaban echos para Barlow (hay q agregar q Waterloo es en parte composicion de Matt). Buenisimo el disco, al q no le guste… esta loco

    con respecto a lo q los 2 compadres dicen mas arriba
    si Fergus tiene razon en el Something Wicked Pt.1 canta Ripper … para mi como fanatico de Iced desde hace años … me desagradaron las versiones de la trilogia q se REgrabaron cn Owens, la gran historia creada por Schaffer merece la atmosfera q le entrega la voz de Barlow, aunq cabe notar q hay temas espectaculares cantados por Ripper como Ten Thousand … pero eso ya es otro disco xD no este xD!!

  4. fergus 69 Dice:

    que gran reviews el compadre que lo iso si que sabe de musica este si que es un discaso y sabe aceptar los cambios de vocalista y todas esas cosas como decima vez que leo este reviews xD

  5. sajon Dice:

    hoy escuché este disco que hace tieeeempo no lo escuchaba (me pregunto ahora por qué) y discazo viejo… mi favorito de iced earth… y al igual que el primer compadre, fue el primero de iced que escuché.

    un amigo me había pasado los discos con matt y los 2 primeros pero escuchaba canciones sueltas, y cuando caché que cantaba el ripper (y como fanatico de judas) no dudé en conseguirmelo de una.

    discazo!!!

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