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Sábado por la tarde y la sala SCD Vespucio ya se preparaba para recibir al «Ejército Libertador» liderados por el carismático Ives Gullé. Según sus propias palabras, este sería el último show de Húsar, razón por la cual los fanáticos no querían perderse detalle alguno de la performance de los diecisiete músicos que componen esta ópera rock.

Y es que a estas alturas, los compatriotas son considerados toda una institución. Qué duda cabe de esto si cerca de las 17:50 hrs. el recinto se encontraba prácticamente lleno, donde los más impacientes iban tomando la mejor posición que permitían las butacas disponibles.

Mientras esperábamos el inicio del concierto, escuchando el disco debut de Rush de fondo, llamaba la atención el gran rango etario que había entre los presentes. Gente de absolutamente todas las edades compartían como si fueran parte de una gran familia del rock chileno, dando cuenta de la transversalidad que se ha alcanzado con el pasar de los años.

Con unos diez minutos de atraso según lo presupuestado, los aplausos típicos de la cueca empiezan a multiplicarse cuando definitivamente se apagan las luces y comienza a sonar Retirada. Los gritos del público no se hicieron esperar una vez que los músicos uno a uno fueron tomando posición en sus respectivos instrumentos. Debo reconocer que no me esperaba que el show partiera con Clandestino, tema que viene incluido en la re-edición del año 2012, pero Ives días antes nos había asegurado que habrían muchas sorpresas, y esta era la primera de ellas. Aparecen América Soto y Cristian Farías (Marcó del Pont y Mariano Osorio, respectivamente) para cantar las primeras estrofas tras esa poderosa intro interpretada a la perfección por toda la banda. Luego el maestro de ceremonias Ives Gullé (Manuel Rodríguez) hace su ingreso tras una merecida ovación para que finalmente Rodrigo Varela (Manuel José Benavente) lo acompañe hacia el término del tema. Un gran sonido permitió que la dupla de guitarristas Matías Baeza y Nicolás Arce se lucieran de gran forma en la parte instrumental.

Husar

Ahora sí, con Condena la SCD se convierte en un karaoke absoluto. Sin exagerar, no había nadie que no se supiera las líneas de Rodríguez y de José Miguel Carrera (interpretado por Felipe del Valle). Es notable como los vocalistas y el público se complementan a la perfección, recordando lo conmovidos que se encuentran ambos personajes al comenzar la historia. Tras los aplausos del respetable, comienza a sonar ese cañonazo que es Ejército Libertador. Ricardo Susarte (Bernardo O’Higgins) «se las mandó» al interpretar su declaración de principios con la autoridad que corresponde, donde además todos lo acompañamos gritando enérgicamente como si estuviéramos viviendo el proceso histórico in situ. Luego, Víctor Escobar (José de San Martin) realiza de manera sobria y pulcra su breve aparición en la cuarta canción de la noche.

Ives se dirige por primera vez a la audiencia y nos comenta que el show está siendo transmitido vía streaming. Aprovecha la instancia para saludar a Pascal Coulon que se encuentra en Alemania, siendo esta vez reemplazado por Andy Shrek (tecladista de Caterina Nix). En su speech desata las primeras risas al preguntarle a Nico Arce «Que pasa hueón?!» tras el fallido inicio de Opresión. Una vez que escuchamos los primeros acordes, hace aparición Jaime Salva (José Miguel Neira) con su inconfundible vestimenta de poncho y sombrero. Como sabemos, en este punto Rodríguez y Neira poco a poco comienzan a incitar al pueblo a formar un ejército, atmósfera que es perfectamente lograda por todos los músicos en su conjunto. Y en este punto me gustaría hacer un alcance, ya que muchas veces la banda queda en segundo plano gracias a la gran cantidad de cantantes y personajes que pasan por el escenario, pero realmente durante toda la jornada sonaron de manera impecable.

Logia dio paso al headbanging generalizado, con un Jaime Contreras (Bernardo Monteagudo) absolutamente compenetrado en su papel junto a Víctor Escobar. Notable la parte donde Manuel Rodríguez y José Miguel Neira cantan «No sabrás que hacer pues tu ambición algún día te cegará!», rodeando a un O’Higgins totalmente confundido.

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Con un ambiente más que distendido, Ives nuevamente saca risas y aplausos al dirigirse al respetable preguntando «¿Saben de que se trata esto? No es The Switch». A su vez, nos adelanta que ahora viene la parte «mala» de la velada, señal inequívoca de que escucharíamos ese temazo que es Guerra. Así, hace su aparición el Dios de la Guerra (Wekufe) personificado por el histriónico Fox-Lin Torres. Su participación es bastante breve, pero en esos seis minutos de duración el tipo se la juega por completo. Probablemente es el que se toma más a pecho su papel dentro de la obra, tanto así que luego de atormentar a Ricardo Susarte, en un momento baja del escenario para interactuar con una fanática que se encontraba en primera fila. Mención aparte para toda la base Doom/Death Metal cortesía de Ery López (bajo) y Vincent Zbinden (batería), que dan paso a que Fox haga de las suyas en la parte instrumental.

Sin mayor parafernalia, dan comienzo a Por mi Patria, donde lamentablemente se escucharon algunos acoples en el micrófono de Ives. Aún así, la exclamación «Aún tenemos patria!» resaltó como es debido ante un acontecimiento tan importante como es la formación de los Húsares de la Muerte. Además, como es costumbre O’Higgins y Monteagudo realizaron un excelente dúo en la parte media del tema. Luego de la presentación de la banda, durante Libertad vivimos quizás uno de los puntos más altos de todo el show. Y es que la tal era la complicidad público-banda, que Ives junto a Rodrigo Varela se animaron -micrófono en mano- a pasearse entre las filas del recinto para que los más afortunados cantaran el correspondiente estribillo. Entre los participantes, una niña de muy corta edad se llevó todos los aplausos tras saberse la letra de memoria. ¡Más que merecidos!.

A lo largo de Lamentos, una vez que Rodríguez es tomado prisionero, lo vemos reflexionando profundamente sobre las situaciones vividas. Es por esto que el coro fue una de las secciones más cantadas durante toda la jornada. «La libertad será nuestra razón!», exclamamos todos los presentes con los puños en alto. Excelente el solo de guitarra que se despacha Nicolás Arce, muy bien llamado el «cerebro» de Húsar.

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El siguiente track nos mostró a un Bernardo O’Higgins cantando con un sentimiento realmente admirable. En Guacho el nombre lo dice todo y vaya que el señor Susarte sabe transmitir el mensaje, seguido muy de cerca por la guitarra acústica de Cristián Banda. Al momento de la réplica de Manuel Rodríguez, Ives nos sorprende a todos apareciendo entre el público para cantar sus estrofas. Nosotros por nuestra parte, tomamos protagonismo gritando casi espontáneamente «Guacho! Guacho!», una vez terminada la canción.

Para muchos, el clímax absoluto de toda la ópera rock viene de la mano de La Muerte. Composición en la que vemos a los vocalistas y músicos en todo su esplendor. Jaime Contreras deja que el respetable se encargue de las primeras líneas que sentencian «No podemos dejar que Rodríguez tome el poder/ No podemos dejar que el pueblo confíe en él». Nuevamente junto a Ricardo Susarte lo dejan todo durante los momentos previos a la ejecución del húsar de la muerte. Tengo que mencionar el momento donde a Ives se le olvida una parte de la letra en su conversación con Manuel José Benavente, pero frente al apuro, supo salir jugando apuntando con el micrófono hacia la audiencia para que lo ayudáramos a componerse en su parte del diálogo. Poco importó de todas formas, puesto que todos sabíamos que se acercaba la confrontación final entre O’Higgins y Rodríguez, con la previa participación de Felipe del Valle, Victor Escobar y Jaime Salva, donde cada uno se la juega al cien por ciento en su performance.

De esta forma, a las 19:24 hrs. se puso fin a la primera parte del show de Húsar. Rápidamente comenzaron los típicos cánticos que se realizan durante el encore, mientras que al centro del escenario los roadies ubicaban tres sillas, las cuales daban los primeros indicios de una próxima sección acústica comandada por Nicolás Arce y Cristián Banda.

La primera en sonar fue Héroe, en la que cada uno de los intérpretes destacó cantando sin ningún inconveniente su correspondiente estrofa. Rodríguez, Carrera, Neira y del Pont compartieron la silla del centro para llevarse toda la atención del público. Antes de seguir con la emotividad de A Francisca, Ives regaló un momento realmente jocoso cuando entabló una conversación a través de los parlantes con el sonidista que se encontraba en el segundo piso, un grande definitivamente. Volviendo a la segunda balada de la tarde, el líder mantuvo una muy sentida interpretación, aunque nuevamente se le olvidó una parte de la letra, esta vez un poco más evidente.

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Ante los reclamos de América y compañía (todo en tono de broma, por supuesto.), debo admitir que yo también quería escuchar Humillación en su forma original. Muy humildemente, pienso que en formato acústico pierde toda la fuerza que caracteriza el encuentro entre Casimiro Marcó del Pont y el Gobernador Mariano Osorio. Aún así, la disfruté de principio a fin, ya que sigue siendo una de mis favoritas de todo el álbum.

Tras una breve pausa, vendrían los dos temas que pondrían fin al show: Arde Santiago (primera vez tocada en vivo) y Fundación. Ambos con la participación del gran cantante de Inquisición, Paulo Domic (con una visible vestimenta indígena), el cual rápidamente sorprendió con esos tonos agudos que solo él puede alcanzar. Antes de terminar Ives nos da dos primicias; la primera es que Paulo tendrá el rol de Michimalonco en el próximo disco y la segunda es que el álbum se llamará Invasión, referencias absolutas al proceso de conquista de los españoles en el siglo XVI.

¿Qué más se puede agregar respecto a la interpretación de este último encore? Energía pura, donde América Soto, Cristian Farías y Felipe del Valle lo dejaron todo en la cancha. Una vez que comienzan a despedirse todos los músicos sobre el escenario, se proyecta en la pantalla el logo de Invasión, signo de que es el fin de una era, el fin de Húsar.

Ovación de pie para despedir a los diecisiete músicos que realmente brindaron una jornada que quedará en la memoria de cada uno de los asistentes. Un poco menos de dos horas de duración que despidieron como corresponde a esta agrupación única e inigualable. Es cierto que a lo largo del concierto hubo pequeños acoples que resultaron molestos, pero no estuvieron ni cerca de opacar la entrega y el compromiso de la banda y de cada uno de los que asistimos a la SCD.

Como reflexión final, es admirable el cariño que le tenemos a la obra creada por Ives Gullé. De alguna forma crea un sentimiento de pertenencia entre todos los fanáticos que disfrutaron cada acorde que sonó la tarde del sábado. Siempre he afirmado que el concepto en el que se basa esta ópera rock, el idioma y el hecho de incluir tal nivel de músicos, crea una devoción realmente destacable. El Ejército Libertador se toma un descanso, pero que no quepa duda que en un futuro se juntarán nuevamente para demostrar que siguen más unidos que nunca. Es verdad, será con un nuevo nombre, con nuevas canciones y nuevos personajes, pero eso no será un impedimento para nadie. ¡Aún tenemos patria!.

Setlist:

1.- Retirada
2.- Clandestino
3.- Condena
4.-Ejército Libertador
5.- Opresión
6.- Logia
7.- Guerra
8.- Por Mi Patria
9.- Libertad
10.- Lamentos
11.- Guacho
12.- La Muerte
Encore 1
13.- Héroe
14.- A Francisca
15.- Humillación (versión acústica)
Encore 2
16.- Arde Santiago (estreno)
17.- Fundación

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3 comentarios
  1. IntelliGuitars Dice:

    Corrijo: Tras una breve pausa, vendrían los dos temas que pondrían fin al show: Arde Santiago(primera vez tocada en vivo) y Fundación. Ambos con la participación del gran cantante deInquisición e IntelliScience, Paulo Domic (con una visible vestimenta indígena), el cual rápidamente sorprendió con esos tonos agudos que solo él puede alcanzar. Antes de terminar Ives nos da dos primicias; la primera es que Paulo tendrá el rol de Michimalonco en el próximo disco y la segunda es que el álbum se llamará Invasión, referencias absolutas al proceso de conquista de los españoles en el siglo XVI.

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