No es antojadizo señalar que Helloween es la banda más importante de la historia del Power Metal. Para algunos habrá grupos mejores y ello es muy legítimo, pero poca discusión resiste el establecer que la Calabaza de Hamburgo es, por lejos, la agrupación más influyente del estilo, por trascendencia histórica, referencia para otras bandas y por su legado, que no sólo permanece sino que se nutre cada vez que los germanos lanzan nuevo material o nos provocan el gusto de verlos en vivo.

Y en ese sentido, no es poca la expectación que genera el lanzamiento de un nuevo disco en estudio por parte de los hamburgueses, cuya “columna vertebral” (el ya histórico Andi Deris junto a los aun más históricos Michael Weikath y Markus Grosskopf) ha encontrado en Sascha Gerstner y el suizo Dani Löble una estabilidad que, lamentablemente, en el mundo del Metal de hoy resulta toda una rareza. Hoy en día, son escasas las bandas de Metal que mantienen sus alineaciones incólumes durante diez años (Löble llegó a Helloween el 2005) y eso sin dudas es un punto a favor en lo que nos ha ido entregando la Calabaza en los últimos años.

De esta forma, ya cumpliendo treinta años desde el lanzamiento de su opera prima, Walls Of Jericho, los germanos nos entregan su decimoséptima placa en estudio (o decimoquinta si no se considera en este listado a los casos especiales de Metal Jukebox, disco de covers, y Unarmed, disco con versiones acústicas). Nuevamente bajo el alero de Charlie Bauerfeind en la producción –ingeniero que, más allá de su fama de “sobreplastificar” registros, posee una impresionante foja en su currículum, habiendo trabajado casi con la totalidad de las bandas de primera línea del Power Metal–, la Calabaza nos presenta su nuevo material, titulado My God-Given Right. El arte de tapa, tal como viene haciéndolo desde hace diez años, está a cargo de Martin Häusler y nos muestra una simpática imagen de un ejército de calabazas parecidas a los Stormtroopers de La Guerra De Las Galaxias, lideradas por una calabaza emperadora que encabeza a estas tropas desde la cabeza de la Estatua de la Libertad, en un mundo congelado, en clara referencia a ese discretísimo film llamado “El Día Después de Mañana”.

El disco comienza con Heroes, interesante composición de Sascha Gerstner, con un riff bastante pesado que declara buena parte de las intenciones de Helloween en este disco, y que líricamente “tira para arriba” y homenajea a los héroes de la vida diaria, que se sacan la cresta peleando contra sus propios enemigos. Melódicamente es un tema que, como decíamos, parte con un riff bastante intenso, se suaviza un poco con la aparición de Andi Deris y retoma buena parte de la energía al llegar al precoro, hasta hacer levantar el puño con un coro bastante estimulante y con apoyo de voces en segundo plano bastante acceptianas que le dan un realce especial. Si bien no es un tema extraordinario, es una muy buena forma de iniciar el disco.

La cosa toma más vuelo con Battle’s Won, el primer tema que conocimos de lo nuevo de la Calabaza pues fue designado como el primer single. Un corte compuesto por el infatigable Michael Ingo Joachim Weikath que cumple con todos los requisitos reglamentarios, legales y constitucionales de un gran tema de Power Metal: ritmo acelerado, guitarras melódicas y armónicas, riffs contundentes, coro “piel de pollo”, pasajes para hacer sing-along y solos afilados. Helloween tiene una característica que lo distingue de otras bandas del estilo, y que para algunos no es algo positivo pero para otros –me incluyo– sí lo es: algunos temas con estructuras melódicas más bien “felices” o “positivas” tienen letras que son bastante más lúgubres o irónicas que lo que indica la música. Al leer la letra de Battle’s Won, uno se percata que se trata de una ácida crítica a quienes hacen negocio con las guerras y conflictos armados, y es inevitable recordar otros cortes como la gran Silent Rain del Keeper Of The Seven Keys – The Legacy, un tema melódicamente bastante “happy” pero se trata nada menos que la historia de un padre que abusa sexualmente de su hija. Pero más allá de este punto cuya valoración es muy personal, es un temazo que no tiene nada que envidiarle a ningún corte rápido de la era Deris, con un trabajo fascinante de Sascha y Weiki en guitarras, más el apoyo en las voces y una sutil orquestación en el coro que le dan un componente “glorioso”, ámbito en el que Helloween lleva treinta años enseñándole al resto cómo se hacen las cosas. Un gran tema, con pasajes derechamente catedráticos.

El ritmo y la calidad no decaen en nada con el tema que le da el nombre al disco, My God-Given Right, composición de Andi Deris que, según Michael Weikath, trata de lo que uno quiere hacer con su vida, y comenta que el padre de Deris lo incentivaba a seguir su sueño de ser músico, al contrario de su madre que lo incentivaba al camino del estudio o del trabajo más “común”, problemática que debe haber afectado a gran parte de los músicos del mundo. Más allá de tratarse de un tópico bastante tratado, es un tema más que atractivo, muy Power pese a no ser tremendamente acelerado. Tiene un quiebre acercándose al final que le quita un poco de energía y que da la sensación de haber sido puesto para alargar el tema, pero no alcanza a ser un punto derechamente negativo, para un corte muy interesante.

Una temática lírica similar encontramos en Stay Crazy, también a cargo de Deris y respecto de la cual Weikath comenta que es una especie de “auto-recordatorio” para la banda en cuanto a mantener vigente la “locura” que implica crear y vivir haciendo música. Si bien bajan en algo las revoluciones, tratándose de un tema más bien midtempo, el ritmo y la intensidad del disco no decaen, con una estructura bastante entretenida y que sería una interesante elección de la banda para defender en vivo su nuevo material. Además la banda sorprende con un pasaje muy acelerado en medio de los solos, que les sale muy bien y que además se conecta con el concepto de “locura” que trata esta canción.

El otro tema prematuramente conocido de este disco es Lost In America, nuevamente compuesta por Andi Deris, que recoge una vivencia real de la banda en Latinoamérica de una demora aérea de muchas horas. Melódicamente es un tema muy en la onda de los singles de Gamma Ray, a midtempo, con un riff muy afilado, rítmicamente muy entretenido, sin grandes pretensiones y fácil de digerir, con pasajes de altísima calidad, especialmente al momento de los solos de guitarra, donde también brilla con luces propias el trabajo de Dani Löble. También es inevitable recordar a Who Is Mr. Madman? del 7 Sinners al escuchar pasajes del coro, con una estructura similar.

Ya a estas alturas podemos ir asumiendo que lo nuevo de Helloween no es tan Power, sino que se orienta un poco más por el Heavy Metal más tradicional, sin dejar de lado esa vertiente más rápida que a muchos nos llena el gusto. Y esa priorización más Heavy Tradicional e incluso algo hardrockera, aunque con pasajes más modernos, la encontramos en temas como lo siguiente, Russian Roulé, donde Deris comparte créditos con Gerstner y que líricamente es un juego de palabras con la ruleta rusa, siendo también es un tema bastante entretenido, también a midtempo, con una guitarra que terminando el coro recuerda tenuemente a las populares “Kalinka” y “Kazachok” de la música tradicional del gigante eslavo. Buen detalle, dentro de lo más destacado de otro tema que se deja escuchar fácilmente.

Hasta este momento, quizás se le podría criticar al disco que no corre demasiados riesgos, lo cual a juicio personal se rompe con la lenta cadencia de The Swing Of A Fallen World, un corte mucho más pausado que todos los anteriores –y que la mayoría de lo que encontraremos en el resto del disco–, pero de altísima calidad y contundencia, siendo bastante menos “oreja” que las canciones anteriores. Cortesía de Andi Deris, es un tema que con su paso más lento rompe con cierta tendencia que se iba generando con los últimos tres cortes, que recuerda de cierta forma a cosillas de Accept. También cuenta con un quiebre rápido inesperado –similar a lo que sucede en Stay Crazy– y que le da mayor brillo a una composición que destaca dentro de un muy buen disco.

Un disco de Helloween debe, reglamentariamente, llevar una balada y en este caso es Like Everybody Else, compuesta por Sascha Gerstner. Quizás no entre 100% al “molde” de la balada rockera típica que uno encuentra en el catálogo reciente de la banda, como The Smile Of The Sun o Hold Me In Your Arms, por nombrar las pertenecientes a sus últimas placas, lo que probablemente en ese sentido sea un punto a destacar. No es lo más brillante que haya compuesto Helloween en materia de baladas –ni compararlo con glorias de la era Kiske e incluso de la era Deris como Forever And One, In The Middle Of A Heartbeat o If I Knew–, ciertamente, pero es un buen tema y salva las vallas con suficiencia.

Tras la parte más lenta del disco, se retoma cierta “electricidad” con uno de los puntos más altos de este trabajo, la entretenida Creatures In Heaven, que según Weikath –su compositor– es un intento por recrear, en un tema, algo de los hits de los ’70 y ’80 que se escuchaban en las “rock discos”, con intros y teclados, reconociéndose incluso inspirado por Ray Conniff. Y el experimento resulta bastante bien, con un inicio de teclado que luego pasa a una guitarra, y va progresando con la aparición de los restantes instrumentos hasta irse convirtiendo en un excelente tema de Heavy/PowerMetal, muy digno de la “escuela” compositiva del experimentado guitarrista hamburgués, con uno de los pasajes más destacados de doble guitarra armónica de toda la placa. Punto muy alto.

Es cierto, If God Loves Rock’N’Roll es una tormenta de clichés tanto en su letra como en su música, y que recuerda vívidamente por algunos momentos a I Love Rock’N’Roll de Joan Jett, y por otros –especialmente en el coro– a Final Fortune del gran Gambling With The Devil. Pero no por tener muchos clichés va a ser un mal tema. Para nada, es uno de los caballitos de batalla del disco, pese a tener ese “efecto megáfono” en el precoro de “People say it’s wrong / People say it’s bad / Others say that god’s a little mad / Secretly he’d wear the black, you know”, efecto que, en lo personal, me resulta francamente desagradable. Un tema que funcionaría “de perillas” en vivo, de hecho la banda nos ayuda a imaginarlo, con el propio Andi presentando a los músicos diciendo que incluso en el cielo se necesita un bajista y a dos guitarristas. Y volviendo al parecido con Final Fortune: me parece destacable que, habiendo similitudes más que evidentes, Final Fortune sea un tema mucho más melancólico que If God Loves Rock’N’Roll, que evidentemente tiene un espíritu muchísimo más festivo, lo cual habla bien de las atmósferas que la banda es capaz de crear.

Con Living On The Edge los germanos reparan en algo la histórica injusticia que se comete con Markus Grosskopf, que frecuentemente ve que varios de sus temas son relegados a la infame categoría de bonus tracks. De hecho Helloween, por razones que algún día valdría la pena analizar con detenimiento, tiene una cantidad impresionante de bonus tracks de tremenda categoría y que serían temas destacadísimos en cualquiera de sus últimos trabajos –más adelante nos referiremos someramente a los bonus de este trabajo, que son nada menos que ¡cinco!–. Pero hablando de Living On The Edge, básicamente recoge la historia de vida de un amigo en común de Markus y de su hermano, sujeto que, por circunstancias de la vida terminó obrando al margen de la ley, lo que líricamente sin dudas recuerda a esa joya de todos los tiempos que es Victim Of Fate. Otro tema donde Helloween muestra esa característica de mezclar melodías más bien “positivas” con una historia que definitivamente está lejos de serlo, a midtempo y con un muy buen trabajo de guitarras. No es una maravilla pero está bastante bien.

Ya cerca del final del disco, Claws nos muestra una faceta un poco diferente, siendo quizás el tema más complejo de digerir en un disco que, por lo general, podríamos denominar como bastante “oreja”. Básicamente cuenta la historia de una especie de monstruo volador que caza en las noches –lyrics más cercanos a lo que uno halla en bandas como Judas Priest que lo que uno tiende a encontrar en Helloween–, y musicalmente es un tema intenso y quizás por momentos hasta un poco desordenado, no entra tan 100% al modelo clásico de composición de Weikath fundamentalmente porque cuesta un poco seguirlo en las primeras escuchas. Sí va agarrando vuelo a medida que uno lo escucha más veces y se da cuenta que tiene muchos detalles interesantes, por ejemplo el desempeño vocal de Andi Deris que debe, en este tema, hacer una de sus performances más lucidas de toda la plaza –especialmente en el coro– o el desempeño de un sólido Dani Löble en un tema que no sólo tiene muchos pasajes veloces, sino que varios cambios rítmicos. Hay que darle más de una oportunidad, pero es un gran tema.

Y el último tema del disco, You, Still Of War, a cargo de Sascha Gerstner, es a su vez el más extenso, con poco más de siete minutos. Al igual que su predecesor, es un tema que cuesta algo digerir en un principio, que tiene muchos cambios de ritmo y de atmósferas que quizás al comienzo haga dificultoso su análisis. Pero, tal como Claws, es un tema que gana bonos a cada escucha. Los pasajes más Power son sencillamente notables y los cambios rítmicos le dan un toque progresivo bastante valiente en una banda como Helloween, que si bien busca sorprender –y varias veces lo logra–, generalmente lo hace con detalles –como la flauta de Raise The Noise del 7 Sinners–, y no tanto con estructuras distintas como la que vemos en este tema. También en este corte encontramos un más que destacable pasaje a dos guitarras, donde la banda se siente a sus anchas, y termina de muy buena forma, destacando el trabajo con la voz de Andi en armonía, bien logrado.

Pero un disco de Helloween no es tal sin tener al menos un par de bonus tracks, que no pocas veces superan en calidad a temas que pasaron el corte del disco principal, y por lo mismo es inevitable dedicarles algunas pocas palabras, porque en este caso son cinco y además, son canciones de gran nivel, incluso respecto a un par de ellas llega a ser derechamente incomprensible que no formen parte del disco. Hay cuatro de ellos que forman parte de un “Disc 2” especial de una versión limitada, y un quinto que es el bonus track japonés.

I Wish I Were There tiene un inicio más bien lento pero que toma un ritmo absolutamente Power, con un coro en un nivel muy alto y un trabajo de guitarras armónicas que es realmente muy bueno. Quizás tenga un par de quiebres rítmicos de más y que terminen conspirando contra su estructura, pero es un corte que perfectamente pudo entrar en la versión final.

Misma sensación es la que queda con Wicked Game, que nuevamente muestra a ese Helloween más acelerado que tanto nos agrada a varios, pero que quizás le haya faltado una pizca de brillantez e inspiración para poder pasar el corte, siendo de todas maneras una gran canción y que sería mascarón de proa de buena parte de las bandas que hoy hacen Power Metal.

Nightmare, el tercer bonus, llama la atención porque no sólo es un buen tema, con un coro muy bien logrado, acelerado e inspirado, sino que Andi Deris muestra una performance muy destacable. También llaman la atención algunos detalles en teclado en segundo plano, un buenísimo trabajo a doble guitarra e incluso un solo de Markus bastante simpático. Muchos entramos al “mundo Helloween” por canciones así y cuesta entender las razones por las cuales no forma parte del disco principal. ¡Temazo!

El último tema del disco bonus, More Than A Lifetime, también entra a un terreno bastante melódico, especialmente en el inicio y en el coro, absolutamente Power, aunque quizás con una pizca menor de brillo respecto a los otros temas extra y con un par de pasajes que no vuelan a gran altura. Esto por decir algo en realidad, porque también es una canción buenísima, “oreja”, sencilla, con un final glorioso y que no requiere un proceso mental demasiado elaborado para disfrutarla.

Y finalmente, no podría entender argumentos en la decisión de dejar fuera a Free World, el bonus track japonés. Trato de pensar en alguien que diga ser fan de Helloween, de la era Deris, y no logro imaginarme a alguien que no le convenza un tema como este. Doble bombo, melodía, un coro levantapuños, una letra idealista, todos los elementos reglamentarios. No entiendo por qué se quedó afuera, o por qué no tomaron todos estos temas y los guardaron para sacar un EP el próximo año. En todo caso, mejor para nosotros que tenemos más Helloween para disfrutar ahora.

En suma, luego de esta extensa revisión, podemos decir que Helloween nuevamente cumple con una placa con poco margen para el cuestionamiento. Es cierto que los riesgos que corren no son demasiados y que hay cierto refrito de material, pero eso pasa hasta en las mejores familias y no es un factor particularmente incidente en la calidad del disco. Más allá de los dos (o tres, ¡o cinco!) bonus que pudieron perfectamente haber entrado en el disco final, es una placa compacta, que a grandes rasgos se deja escuchar sin procesos demasiado complejos –con las excepciones de Claws y You, Still Of War, como dijimos antes–, y que es una nueva muestra de vigencia de la Calabaza, que no muestra señales de agotamiento, sino que al contrario, renueva sus diplomas y medallas de liderazgo y referencia en una escena que les reconoce su supremacía, jerarquía y autoridad. Sin puntos derechamente bajos y con pasajes derechamente catedráticos, My God-Given Right sin dudas entra con bastantes luces al extenso catálogo de los emperadores del Power Metal, que siguen rigiendo como  lo vienen haciendo desde mediados de los ’80.

16 comentarios
  1. Masfe Dice:

    yo creo que Deris debió hacer caso a su Mamá. El Disco es lo mismo de siempre, se agradece el esfuerzo pero como dijeron…seguirá viviendo de los «oldies»,

    • Courage Dice:

      Viuda de Kiske detected.

      Sigue esperando la vuelta del Dickinson alemán, a ver si algún día lo consigues, que mientras tanto los demás escucharemos Helloween con Deris, que por cierto, son mejores que con Kiske.

      El que debería haberse dedicado a otra cosa es Kiske, que lleva toda la vida cantando y aún no ha aprendido a impostar la voz.

      • LucianoLoyolaBardelli Dice:

        ¿No has escuchado los trabajos de Unisonic? Me gusta Helloween, pero definitivamente Unisonic le vuela la raja.

  2. Sergio Troncoso Arriagada Dice:

    cuando trabajen con otro productor que no haga sonar asi de ARTIFICIAL a la banda, los escuchare de nuevo

    • zeto torres Dice:

      En el caso de Halloween hay temas que enganchan de por si ;de los últimos 4 discos los rellenos simplemente son temas del montón y los Bonus track son mejores que esos temas y tienes razón siento el productor algo les hace a los discos suenan muy oscuros ; sonido sucio y no melódico ; tema aparte la interpretación en vivo en Halloween suenan mejor

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