A media tarde de un buen domingo nos convocó un evento absolutamente prometedor, y capital para todo buen fan del Power Metal, pues se presentarían en Chile dos de las bandas fundacionales del estilo, quizás las dos más emblemáticas: Helloween, presentando su sólido «Gambling With The Devil», y Gamma Ray, liderados por Kai Michael Hansen, con su nuevo «Land Of The Free Part 2», acompañados por los nacionales The Shrink y Human Factor. Obviando el desafortunado nombre que la productora local dio al evento («Chile v/s Alemania»), la algo fría tarde/noche (¡se acabó el verano!) prometía, y mucho. ¡Un evento soñado!

CHILE CHILE LINDO

Con media hora de retraso (tras una tediosa espera), con un telón de GAMMA RAY que dejaba ver parte del telón de HELLOWEEN que se hallaba más atrás, y con un público que frisaba los 3.000 espectadores, a las 17.30 horas se dio el vamos al show, con la salida a escena de THE SHRINK, cuarteto compuesto por Cristian Solari en las voces, Sandro Trabucco en Bajo, Andrés Torres en batería, y que contó en esta oportunidad con el zurdo Javier Bassino (ex Fahrenheit) en guitarras (quien se llevó unos injustos gritos de «pokemón, pokemón» por parte de algunos fans de adelante), reemplazando al titular Franco Lama. THE SHRINK es una banda que se autodenomina en su sitio www.theshrinkband.com como «melodic thrash metal», con influencias de Iron Maiden, Metallica y Alice In Chains, y la verdad que dichas influencias se notan en sus composiciones, varias de ellas plasmadas en su nueva placa, titulada «Break New Ground». Con la batería ubicada a la izquierda del escenario (derecha del público) y con una puesta en escena totalmente sencilla, la propuesta de THE SHRINK mostró bastantes cosas interesantes y prendió bastante al público, con su metal más bien sobrio, sólido, sin grandes aspavientos, con un vocalista bastante jugado (el tipo dejó todo en la cancha), y fundamentalmente con el destacable aporte de Javier Bassino en las guitarras. No debe ser fácil obrar como reemplazante en una instancia tan importante, y se desenvolvió meritoriamente. Una banda para tener en cuenta, y bastante.

Setlist The Shrink

1. Rollercoaster
2. Break New Ground
3. Destructor
4. Land of Fire
5. Global Warning
6. Haunted

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Tras una espera bastante larga (la segunda de la tarde), que fue amenizada por la presencia de tres simpáticas y sanas señoritas (que al menos tenían buen lejos) que subieron al escenario, quienes al son del tan multitudinariamente espontáneo como predecible coro de «en pelota, en pelota» lanzaron merchandising al público, saldría en escena HUMAN FACTOR, quinteto compuesto por Ives Gullé en voces, Guillermo Olivares en guitarra y segundas voces, un emblema como Soledad Genúa en guitarras, Felipe Gómez en bajo y Rodrigo Espinoza en batería. A pesar de que salieron a escena un tanto intempestivamente, la experiencia en estas lides se notó, y bastante. Con un excelente frontman como Ives Gullé (carismático y con excelente voz, una de las mejores de la escena nacional) y la impronta de Guillermo Olivares (da gusto ver músicos nacionales que se la creen en el escenario, y además, ¡le falta la pura moto para tocar en Manowar!), HUMAN FACTOR mostró su excelente repertorio de Power Metal, fundamentalmente temas de su LP «Behind The Dark», del 2006, sin olvidar temas como «Fire» y «Human Factor», del «Unleashed» (2004). Aunque en los dos últimos temas la avidez de los forofos por ver a Gamma Ray y Helloween se hizo cada vez más evidente –de todas maneras, es cierto que quizás su show haya sido un poco largo–, HUMAN FACTOR cumplió con creces las expectativas. Es de esperar que prontamente puedan ofrecernos nuevo material, y de la misma calidad que nos han mostrado hasta ahora.

Setlist Human Factor

1. Nobody Knows Me
2. Give Me The Sign
3. Stronger
4. Liar
5. Fire
6. Seeds
7. Infected Minds
8. Human Factor

«GAMMA RAY! GAMMA RAY! GAMMA RAY!»

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La tercera espera de la noche se tornó bastante tediosa, los técnicos desarmaban la batería utilizada por HUMAN FACTOR, varios mirábamos el techo… y bueno, ¿quién no siente que el tiempo pasa lento cuando estamos esperando algo con tales ansias? Mientras tanto, seguía llegando público al Caupolicán, mientras el ambiente se fue calentando poco a poco hasta que comenzaron los primeros «GAMMA RAY! GAMMA RAY!».

A las 19.35 horas se apagaron las luces, los gritos se acrecentaron, y los sones del intro Welcome (del Heading For Tomorrow), saliendo a escena Dan Zimmermann con un impresentable atuendo lindante con el S&M. Tras el impacto visual –que en mi caso particular duró algunos segundos–, el Caupolicán se vio remecido con el potente riff de Into The Storm, originado de la inconfundible guitarra de Henjo Richter (que usó unos lentes muy John Lennon). A escena el maestro Kai Hansen, nos saluda con su «good evening Santiago!», y nos deleitan con el primer corte de «Land Of The Free, Part 2», reventando el teatro.

Tras el excelente calentamiento de motores, y sin mediar pausa alguna, Gamma Ray nos sorprendió con un clásico del metal pichanguero, Heaven Can Wait. Me parece que lo inesperado e intempestivo del inicio del tema fueron elementos que jugaron a favor, y además, se trata de un corte que funciona a la perfección en vivo. Perfecta elección del tema y del momento para tocarlo, se veía venir que el tracklist se vendría potente.

Nuevamente, sin parar, un tercer tema en fila: New World Order, con sus reminiscencias a Rat Bat Blue y a I Want Out. Jamás pensé que la gente la cantaría tanto. En el coro realmente se observaba un mar humano (bueno, un lago), saltando y gritando el «This is the time of the ending / It’s the dawn of a new world order», realmente impresionante.

¡Al fin! La banda se toma un respiro, Kai nos dedica palabras de buena crianza («this is like coming home»), y momentos después se lanzan con otro intenso tema, presentándolo como una composición de Henjo Richter, Fight, uno de los más rescatables temas del irregular «Majestic» (2005), que contó con una buena recepción, fundamentalmente porque se trata de un corte con momentos bastante rápidos, de los predilectos por la fanaticada chilena.

Tras ello, Kai Hansen habló por momentos del disco nuevo, «Land Of The Free, Part 2», y lo hizo a propósito de presentar The Empress, tema, como dijimos en el CD Review, muy en la onda de Princess Of The Dawn de Accept. No creo que haya sido la mejor decisión para tocar en vivo, aunque es probable que haya sido necesario bajar un poco las revoluciones del concierto, que transitaba a un ritmo vertiginoso hasta ese entonces. Hay que precisar que cortaron un poco el final, volveremos sobre esto.

Apenas Hansen nombró el disco «Somewhere Out In Space» (1997), el público reaccionó alborozado. El siguiente tema sería Valley Of The Kings, otro corte que en lo personal me sorprendió, pensando en la amplia gama de excelentes temas que posee ese notable trabajo. Pero funcionó bien.

Un emotivo instante se vivió tras los primeros acordes de Rebellion In Dreamland. En mi caso en particular, «Land Of The Free» fue el primer tema que escuché de Gamma Ray, y dije en ese momento «buena la banda, ¿quién es el vocalista?», sin poder dar crédito a mis oídos cuando supe que era el mismo Kai Hansen que gloriosamente se desgañitaba en el mítico «Walls Of Jericho». Más allá de su importancia como ícono del Power Metal, es claro que Hansen no es un dotado vocalmente… pero el tipo la rompe y tiene una onda característica, el tipo trasunta una alegría en el escenario que no se la he visto a ningún otro artista. Como que constantemente tuviese conciencia de que siempre soñó con ser músico, y que ahora no sólo vive de ello, sino que es reconocido mundialmente como un referente indiscutido. En todo eso pensé en fracción de segundos y por ello fue que disfruté este tema como ningún otro de Gamma Ray, a pesar de que (como sería una constante a lo largo de la noche, y como mencionamos a propósito de The Empress) le cortaron buena parte…

… para engancharla con otro clásico: Heavy Metal Universe, un tema que fue gestado y concebido para tocarlo en vivo. En estudio tiene bastante menos «gracia». Los que estuvieron ahí podrán recordar la intensidad de aquel momento, con Kai Hansen dividiendo al público en tres para cantar «Heavy», «Metal» y «Universe», y diciendo algo así como «ustedes son como nosotros, somos unos fucking freaks y nos importa una raja», frase que logró una enorme recepción. Hasta tirado en el piso estuvo Hansen.

Dirk Schlächter, el notable bajista de esta banda (una mezcla física entre Iggy Pop y Anthony Kiddis), tomó el micrófono anunciando que cambiaría un poco el ambiente, que ahora tratarían de algo «muy triste». Me la creí, caí como un niño. Hasta que Kai Hansen pregunta «are you ready to Ride The Sky?» y el estadio se transformó en una gigante bomba cardíaca latiendo al ritmo de este mítico himno. El muchacho que hizo una bandera que decía algo así como «Hello-Ray, Play a Song From Walls Of Jericho» (que me recordó a ese letrero que le tiraron una vez a Bruce Dickinson que decía «play classics», búsquenlo en YouTube) debe haber sido el más feliz de todos. Lamentablemente, la cortaron en la mitad…

…y la conectaron con el que sería el último tema de la primera parte del show, Somewhere Out In Space, otro notable tema al cual Gamma Ray exprime al máximo para sacarle el máximo provecho. Un nuevo sing along, matizado por una versión más «intimista» del mismo tema, y que mostró a Dirk Schlächter haciendo gala de varias técnicas existentes para tocar el bajo (con uñeta, con los dedos, hasta con slap) y al público gritando «Hansen! Hansen!», rendido a los pies del coloso teutón.

Tras esto, la banda se despide falsamente del público, para volver tras un pequeño encore con Send Me a Sign, que sería a la postre el último tema de la noche… ejecutado por Dan Zimmermann. Con Kai y Dirk coreografiando un molino con sus respectivos brazos derechos, y tras una hora y quince minutos, Gamma Ray se despide del escenario, prometiendo volver.

Un show de notable calidad técnica, con un buen sonido y con una excelente respuesta del público, a pesar de los abruptos “cortes” en algunos temas, como Ride The Sky o Rebellion in Dreamland. Lo único realmente malo: demasiado, pero demasiado corto. De lo bueno, poco, dicen. Y a empezar a esperar, nuevamente…

Setlist GammaRay

01. Welcome
02. Into The Storm
03. Heaven Can Wait
04. New World Order
05. Fight
06. The Empress
07. Valley Of The Kings
08. Rebellion In Dreamland
09. Heavy Metal Universe
10. Ride The Sky
11. Somewhere Out In Space
Encore
12. Send Me a Sign

LA CALABAZA, UNA MÁQUINA

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Después de mandarnos una espera de alrededor de 45 minutos en que más encima por momentos se escuchó de fondo una insufrible cosa techno (me niego a llamarla música), y que se tornó más larga que el día lunes tras escuchar a los pruebasonidos hablando en alemán, finalmente a las 21.35 se apagan las luces, cae el telón de Gamma Ray y se deja ver el de Helloween: la carátula de «Gambling With The Devil» en versión gigante.

Los gritos aumentaron exponencialmente con los primeros sones de Walls Of Jericho, que unida a Crack The Riddle, la intro del nuevo corte de Helloween, marcaban el inicio del show, con un notable juego de luces encima de la ruleta del medio del telón.

No pocas caras de sorpresa y de éxtasis se dieron con el son de la guitarra de Sascha Gerstner… el show comenzaría nada más ni nada menos que con Halloween, emblemático tema del “Keeper Of The Seven Keys: Part I”. El entusiasmo inicial bajó un poco, y no por culpa de la banda, sino debido a los notorios y evidentes problemas de sonido al comienzo del show, particularmente con el micrófono de Andi Deris, quien incluso por momentos debió tener dos a mano. Editando un poco el final (¿quién les enseñó esta costumbre?), el público respondió con un gran aplauso a un inicio que debió ser mejor. Incluso Andi Deris, en un ezzpañol tarzanesco pidió perdón por el “fucked up micrófono”.

La primera gran explosión se dio con una sorpresiva inclusión. Andi habla de su primer disco en Helloween, editado hace ¡catorce años!, “Master Of The Rings”. El público reaccionó jubiloso –incluso más que con Halloween- cuando anunció Sole Survivor, el corte inicial del señalado trabajo.

No pocos pensamos que uno de los momentos más emocionantes de la noche se dio en el siguiente tema. En lo personal, March Of Time fue uno de los primeros temas que escuché de Helloween y siempre me ha parecido uno de los mejores de todos, de esos temas que junto a no muchos más contribuyen a generar un estilo de música, que a la sazón es la favorita de muchos de nosotros. Por ende, escucharla en Chile no tiene precio y así lo sentimos, gritando inolvidablemente el “’cause time…. marches… time… marches on, and on and on…”. Un momento sencillamente espectacular, con un Andi Deris aperradísimo, que hizo que los pequeños problemas de sonido (esta vez con el bajo, que se escuchaba muy poco) pasaran a un segundísimo plano.

Llegaba la hora de revisar material de “Gambling With The Devil”, y el corte elegido sería su single, As Long As I Fall, que contó con el primer cigarro de Michael Weikath (inexpresivo como siempre) y con una buena respuesta del público, que hizo muy bien las tareas y cantó de buena gana, especialmente en el coro.

Las revoluciones estaban lo suficientemente bajas como para consolidar un momento más intimista. Así, otro clásico de clásicos, A Tale That Wasn’t Right, coreadísima, emotiva y muy, muy aplaudida. Quizás cometa alguna herejía para las viudas de Michael Kiske, pero a mí me gusta más este tema cantado por Andi Deris y el tipo demostró que ÉL es el vocalista de Helloween. La verdad, me parece que este tipo se merece todo el reconocimiento del mundo, mal que mal lleva casi quince años en Helloween, banda a la cual prácticamente salvó casi solito de caer en las garras del mainstream y dejándolo perpetuamente en el lado del metal. Creo que al fin se lo reconoce como lo que es, un buen vocalista, un excelente frontman, un gran compositor y sobre todo, un metalero de tomo y lomo, y que jamás podríamos imaginar renegando del mismo, de la música que lo ha llevado a ser conocido y admirado. Algo que no todos los vocalistas de la historia de Helloween pueden decir. Y con ello no me refiero a Kai Hansen.

Tras un correcto solo del simpático y talentoso Dani Löble (un hallazgo este tipo), en medio del cual interactuó bastante con el público, bajaron las luces y comenzó otro temazo, quizás el mejor del “Keeper Of The Seven Keys – The Legacy” y me atrevo a decir que de los mejores de la era Deris: King For a Thousand Years. Un tema que lo tiene todo, pero que lamentablemente contó con nuevos problemas en el micrófono de Andi que incluso ocasionó que entrara un roadie. Y además, la cortaron un poco, cuéntate una nueva. De todas formas, el público –me incluyo– estaba absolutamente rendido.

“Eagle??” preguntó Andi. “FLY FREE!!!!!” fue la respuesta de las cerca de cuatro mil voces. Si hay un tema fundamental dentro de lo que es el Power Metal, ese tema es Eagle Fly Free. No puede haber un concierto en que Helloween no toque este tema, que más que un tema, es la piedra angular de un estilo musical. Con una muy buena ejecución, Helloween se ganó una nueva ovación.

Llegaba el momento de presentar otro corte del nuevo disco, y la elegida fue The Bells Of The Seven Hells. En lo personal, esperaba otra decisión, quizás Paint A New World o la genial Final Fortune, pero después de haber tocado March Of Time les aceptaba hasta que hubieran tocado I Don’t Wanna Cry No More o Revolution Now. De todas maneras el tema funcionó bien, e incluso Helloween se animó a hacer un juego de sing along con el “We are the hive / We are the people / We ring The Bells Of The Seven Hells”, arriesgada apuesta que funcionó, aunque un poco a medias.

Ya acercándonos al final del show, era el turno del single de “The Dark Ride”, If I Could Fly, que encontró una muy buena acogida, para pasar al último tema, otro clásico del “Keeper Of The Seven Keys – Part II”, Dr. Stein, con una monumental respuesta de un Teatro Caupolicán que a esa altura estaba en éxtasis máximo.

Tras el primer encore, comenzaron a escucharse los típicos silbidos/guitarridos de Perfect Gentleman. Lamentablemente, un nuevo problema de sonido arruinó lo que se supone que sería más sorpresivo, por lo que la pista de audio se cortó repentinamente, para volver a sonar un minuto después. Sale a escena nuevamente la banda y esta vez con un Andi Deris ataviado como el muñeco que aparece en la portada de “Gambling With The Devil” (una especie de Señor Corales con gorro de mago y chaqueta roja brillante). Se trataría de un medley, que primero nos hizo vibrar con una parte de I Can (el tema de Chile en el Mundial del ’98); posteriormente con Where The Rain Grows, con un excelente Sascha Gerstner en las segundas voces; Perfect Gentleman, con un Teatro que se vino abajo con el “’cause I am… I am a perfect gentleman”, que contó además con un sing along y con Deris presentando a la banda, cada uno con su instrumento, primero Sascha, luego Markus Grosskopf y sus tatuajes a lo Michael Scofield, Weikath que intentó blusear un poco y Dani Löble… hasta que Sascha tomó el micrófono para presentar a Andi Deris, quien se llevó una merecida y debida ovación. El medley continuó con la gloriosa Power, para terminar con la no menos mítica Keeper Of The Seven Keys. Excelente idea la del medley. Pero lo que vendría después sería histórico.

Tras un encore de un par de minutos sale a escena Dani Löble, y posteriormente aparece el resto de la banda… a quienes se unieron Henjo Richter, Dirk Schlächter y Kai Hansen… mientras saltaban al escenario unas especies de calabazas/pelotas que eran pateadas por los músicos hacia el escenario, cuatro guitarras y dos bajos se unieron para interpretar Future World, con partes cantadas por Deris y otras por Kai Hansen… ver a éste a Kai Hansen con Michael Weikath tocando en el mismo escenario , haciendo esas tan germanas coreografías con guitarras, era como ver a Pelé haciendo una pared con Maradona, un momento francamente alucinante e histórico. Quizás algún día veamos a Dave Mustaine tocando The Four Horsemen con Metallica. Aunque probablemente antes se acaben las piedras o se acabe la pobreza.

Pero no sería el único tema ejecutado por este octeto denominado Hello-Ray. Un recital de Helloween no puede terminar sin I Want Out, quizás el más clásico de todos los clásicos. Allí vimos duplas simpáticas como Weikath tocando con Henjo Richter o Sascha Gerstner junto a Dick Schlächter, coronando un show espectacular, emotivo, histórico y cargado de momentos para recordar, culminando con la muy bonita escena de los ocho músicos de escena (sólo faltó Dan Zimmermann) abrazados y despidiéndose de una enfervorizada fanaticada.

En suma… más allá de algunos problemas de sonido y de las demoras que se hicieron bastante tediosas, es justo señalar que estuvimos en un show francamente redondo y emocionante. Dos bandas chilenas de bastante buen nivel y de buena proyección, unidas a quizás las dos más grandes bandas del estilo de todos los tiempos, conformaron un cóctel que, a todas luces, puede ser calificado (y debe serlo) como inolvidable.

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Setlist Helloween

01. Walls Of Jericho / Crack The Riddle
02. Halloween
03. Sole Survivor
04. March Of Time
05. As Long As I Fall
06. A Tale That Wasn’t Right
07. Solo de batería de Dani Löble
08. King For a Thousand Years
09. Eagle Fly Free
10. The Bells Of The Seven Hells
11. If I Could Fly
12. Dr. Stein
Encore 1
13. Medley: Perfect Gentleman / I Can / Where The Rain Grows / Perfect Gentleman / Power / Keeper Of The Seven Keys
Encore 2
14. Future World (con GammaRay)
15. I Want Out (con GammaRay)

7 comentarios
  1. Smolski Dice:

    Aun recuerdo cuando Deris presento a Weiki y este haciendo el gesto de silencio con el dedo todos nos callamos y escuchamos el blues q hizo con su guitarra, ese momento es inolvidable para mi =D

  2. woowoow Dice:

    Estuvo la zorra…. Con ride the sky mori ctm!! Y cuando tocaron los 2 ultimos temas nuevamente mori. Sin duda el mejor concierto al que he ido

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