No vamos a intentar en estas líneas describir la importancia que Kai Michael Hansen ha tenido para muchos de nosotros, lo hemos hecho en otras ocasiones y uno corre demasiados riesgos de caer en una majadería inaceptable. Si usted está leyendo estas líneas es porque es altísimamente probable que usted no sólo sepa quién es Kai Hansen, sino que el cantante/guitarrista/compositor de Hamburgo haya sido un elemento central en la música que usted escucha, y consecuencialmente, de su manera de ver la vida, lo que a la larga transforma al alemán en algo tan esencial para el desarrollo de la existencia de varios seres humanos como haber aprendido a gatear, a limpiarse solo, a abrocharse los zapatos o a que no hay que mezclar la ropa blanca con la ropa de color al momento de echarla a la lavadora, por sólo nombrar algunas cosillas esenciales para sobrevivir en un mundo hostil.

Pero claro que es llamativo ver al hamburgués en una “parada” algo distinta, como es este trabajo solista, con la “excusa” de celebrar treinta años de carrera en el Metal. Hemos visto a Kai –obviamente aparte de Unisonic, Gamma Ray y Helloween en los ’80 y ’90– en muchas instancias colaborativas, pasando por la gloriosa Valhalla de Blind Guardian, la espectacular Temple of Hate de Angra, sus participaciones en Avantasia, o la recién anunciada gira 2017-2018 con Helloween en un “Pumpkins United Tour” que esperamos desde ya con muchas ansias –sólo por nombrar algunas–, pero ahora el festejado es Hansen y correspondía que a él lo retribuyesen.

Así nace este “Kai Hansen & Friends – XXX Decades in Metal”, donde la figura esencial del Power Metal convoca a una serie de músicos amigos para rendirle tributo a su dilatada trayectoria. Lo que en otros músicos parecería un gustillo narcisista, en Hansen es un mínimo tributo a una carrera cargada de influencia, entretención, entusiasmo y, sobre todo, grandes composiciones. Así, junto a Eike Freese (líder de Dark Age y dueño de los Hammer Studios de Hamburgo) en guitarras, Alexander Dietz (guitarras en Heaven Shall Burn) en bajo y Daniel Wilding (Carcass) en batería, y con conspicuos invitados que iremos develando, veamos de qué se trata esta placa.

Lo primero que conocimos de esta placa fue el single Born Free, lanzado además con un entretenido videoclip donde Kai pasea en un convertible por las calles de Hamburgo, y donde narra sus inicios en el mundo de la música. La autobiografía de Hansen será un elemento central en todo este trabajo, y ya desde la primera frase (“Born in the city of Hamburg in 1963”) esto queda en evidencia, con una curiosa referencia a “No Me Moleste Mosquito”, aun más curiosa canción de The Doors. Un tema muy energético, con un gran riff, guitarras filosas, un coro marcial muy Accept, y la clásica voz de Hansen, que pese a que muestra una evidente afectación por el paso del tiempo, es valorable que se sienta honesta y no tan “maquillada” como uno ve en otros trabajos. Todos sabemos que Kai no es un extraordinario vocalista –o que al menos tiene otras virtudes más destacables que su calidad vocal–, y en esta placa queda en evidencia cierto declive que explica que Gamma Ray haya reclutado un nuevo cantante (Frank Beck). Pero este disco es de Kai, él canta y es valioso que se haga de manera sincera. Un buen inicio, de inmediato declarando intenciones y es uno de los pasajes más destacables de una placa que, como veremos, tiene ciertos altibajos y zonas algo más áridas.

Los invitados empiezan a llegar con Enemies Of Fun, un corte con un midtempo y una vibra absolutamente acceptianos y que nos confirma que en esta placa, Kai se orientará más al Heavy que al Power. En esta oportunidad acompañan a Kai nada menos que Ralf Scheepers de Primal Fear, y Piet Sielck de Iron Savior, dos glorias del Heavy/Power Metal alemán, y elementos centrales en la carrera de Kai, el primero al ser el primer cantante de Gamma Ray y el segundo por haber sido prácticamente cofundador de Helloween y ser partner de Hansen durante todos estos años. Un buen tema, que probablemente alcanzaría algún brillo mayor de haber durado menos que sus casi ocho minutos, pero que cuenta con instantes de bastante brillo, especialmente en la sección instrumental más acelerada de los tres a los cinco minutos. Luego parece alargarse un poco en exceso.

Otro tema bastante correcto es Contract Song, que también inicia con un riff bastante bueno y algo más pesado de lo que acostumbramos a escuchar en canciones de Hansen, aunque tiene una estructura similar a los singles de Gamma Ray, como Send Me A Sign, por dar un ejemplo. En este corte Kai es acompañado en las voces por un excelso personaje del Hard Rock como Dee Snider, líder de Twisted Sister, que pese a no mostrar grandes luces, siempre va a ser un aporte. Uno de los momentos más altos de la placa llega con la aceleración en la segunda mitad y los “uo-ooo” de Hansen. Buen tema para ir consolidando la idea de que estamos en presencia de un trabajo bastante sólido.

Un poco más melódica es Making Headlines, especialmente en las guitarras del inicio, que recuerdan un poco más a las últimas cosas que ha más reposadas de Gamma Ray. El invitado que llega ahora a esta conmemoración es Tobias Sammet, probablemente la gran esperanza compositiva del Heavy/Power Metal hacia el futuro. Una canción sin grandes pretensiones, un poco más opaca que las anteriores, más allá del aporte de Tobi que es bastante interesante, aportándole algo más de brillo, un muy buen solo de guitarra y un final bastante intenso.

La fiesta de cantantes alcanza su peak con Stranger In Time porque llega probablemente el invitado más esperado: Michael Kiske, un individuo que con sus cuerdas vocales es capaz de transformar un rústico pelotazo en una jugada de gol como los grandes centrodelanteros del mundo. De todas maneras este tema no es el caso, es un corte más que correcto, bastante elegante y que con el plus de la voz del calvo cantante adquiere un brillo superior, tomando en cuenta además que, junto con contar con una nueva interpretación de Tobi Sammet, participa Frank Beck, quien hace poco tiempo como decíamos se transformó en el sorpresivo nuevo cantante de Gamma Ray, y Roland Grapow con su inconfundible guitarra. Quizás el estribillo no es tan bueno como uno pudiese desear, pero el resto del tema no tiene desperdicio, especialmente la sección del medio que cuenta con las voces de Tobi, Kiske, Kai y Frank en una suerte de conversación cantada que resulta muy bien. Probablemente sea el momento de mayor inspiración de toda la placa.

La canción más larga de todo este trabajo es Fire and Ice, que cuenta como invitados a Clémentine Delauney, joven cantante francesa de la banda austriaca Visions Of Atlantis; a Marcus Bischoff, cantante de Heaven Shall Burn; al sueco Richard Sjunesson, vocalista de The Unguided; y en guitarras a Michael Weikath, quien no necesita presentación. Es el tema más largo del disco, y es bastante más denso y lento, transmitiendo una pesadumbre que uno definitivamente no encuentra comúnmente en nada que tenga que ver con Kai Hansen. La guitarra de Weikath, con esa “suciedad” tan característica, le da un valor agregado a la sección instrumental de un tema que si durara un minuto menos –quizás sin la sección donde predomina el bajo, pasados los cuatro minutos– dejaría un mejor sabor. Interesante también la sección más acelerada hacia el final, previa inserción de voces guturales que definitivamente resulta difícil de imaginar en un disco de Gamma Ray, lo que le da un punto mayor de validez a este material.

Left Behind es un tema algo extraño, lento, y que seguramente busca bajar las revoluciones. Hay momentos de este disco en que Hansen se sale de los moldes, y hay algunos que resultan bien, como al que hacíamos referencia recién con Fire and Ice, y hay otros algo malogrados como este tema, incluso vuelven las voces guturales pero en este caso a uno le da la sensación de que no quedan bien. Es cierto que Clémentine Delauney hace un muy buen trabajo, pero definitivamente cuesta mucho enganchar con el que probablemente sea el corte más olvidable de un trabajo más que correcto.

La línea más reposada se mantiene con All Or Nothing, que lamentablemente consolida el pequeño bache en el disco que se inició en el tema anterior. No es una mala canción, pero suena poco inspirada. La última colaboración de Clémentine Delauney está limitada a un segundo –o tercer– plano, el coro intenta ser emotivo pero no engancha e incluso la sección instrumental es algo mustia. Algo de energía se recobra con Burning Bridges, donde Kai invita a cantar a Eike Freese. Es un tema midtempo sin muchas pretensiones, livianito y bastante rockero, con un buen coro y un buen solo. En otras instancias no destacaría mucho, pero como veníamos de un bache de dos temas, se valora el aumento de energía que se logra, aunque sea pequeño.

Pero el tío Kai no es tonto y nos guardó un buen bocadillo para el final con Follow The Sun, indudablemente el tema más Power de todo el disco, y que nos trae al último invitado… ¡y qué invitado! Hansi Kürsch, otro portento que no requiere presentación. Excelente canción que cumple con todo el cuaderno de cargos de un buen corte de Power Metal: velocidad, melodía, un coro levantapuños, buen trabajo en los solos, un final redondo y una cucharadita de gloria. Excelente manera de terminar, muy en alto.

Es cierto que a uno le habría gustado encontrar una mayor cantidad de pasajes inspirados, y que este disco difícilmente va a ser considerado dentro de lo más granado del catálogo de Hansen, pero es un esfuerzo digno y valioso para un tipo que “ya la hizo” hace rato, siendo artífice de dos de las bandas más importantes de Power Metal de todos los tiempos. El disco se deja escuchar pese a ese bache de su último tercio, y pese a que hay escasos momentos conmovedores, es una más que correcta manera de conmemorar los treinta años en el Metal del glorioso Kai.

 

 

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