Sabemos que Suecia, a estas alturas, era cuna de grandes bandas … pero por lo general, éstas se enmarcaban dentro de un género distinto al Heavy/Power Metal. A mediados de la década de los ’90 tuvimos la fortuna de recibir obras maestras por parte de bandas vikingas como Dark Tranquillity -con el increíble “The Gallery”-; In Flames, con su estupendo debut “Lunar Strain” o el fantástico “The Jester’s Race”; y At The Gates con un disco que marcó escuela, “Slaughter Of The Soul”, pero … ¿qué pasaba con el Heavy/Power? Quizás el único sueco (aunque sólo de nacimiento, pues ya es patrimonio de la humanidad) que llevaba la bandera del Heavy Metal, aunque en una vertiente mucho más “neoclásica”,era el “Pequeño Jefe Vikingo” (el significado de su nombre), el señor Yngwie Johann Malmsteen. Pero sabemos que Malmsteen es sueco casi por casualidad (ha hecho su carrera mayoritariamente en Estados Unidos) …

Hasta que surgió una banda que no sólo apareció para tomar las banderas del Heavy/Power Metal Sueco, sino para proporcionar una bocanada de aire fresco a la cada vez más decaída escena … Iron Maiden sin Dickinson, Judas sin Halford y Helloween recién estabilizándose tras la partida de Kiske y la trágica muerte de Ingo Schwichtenberg no configuraban un cuadro clínico muy “saludable” …. hasta que un grupo de jóvenes que con anterioridad se desempeñaban en bandas del estilo de Dark Tranquillity o At The Gates, como Ceremonial Oath o Crystal Age, decidieron formar una agrupación que tocase Heavy/Power Metal. Sin concesiones ni otros nombres, sin pretender reinventar nada, tan solo tomar la fuerza y la melodía del Metal y pasar a la historia. Había nacido HammerFall, agrupación compuesta por Joacim Cans en las voces, Oscar Dronjak y Stefan Elmgren en guitarras, Fredrik Larsson en bajo y Patrick Räfling en batería.

“Glory To The Brave” fue lanzado, como señalamos, en un momento clave para el Heavy/Power Metal a nivel mundial. Por lo mismo, va más allá de ser “el disco debut de una banda X”, sino que es, en muchos sentidos, una de las llaves que volvió a abrir las puertas del buen Heavy Metal. Con un sonido fresco, energético y potente y con actitud guerrera (a pesar de que la originalidad no es una característica determinante de este trabajo), HammerFall lograba traspasar las fronteras de Escandinavia tras llevar a cabo un trabajo solidísimo, con una duración precisa y “a la antigua” para un disco de Heavy Metal (45 minutos) y con varios temas que a la larga se han convertido en clásicos.

Cómo no iban a traspasar fronteras con temas como The Dragon Lies Bleeding, una auténtica patada en el estómago, con un riff y un ritmo totalmente Power, y con un grito inicial (“we rise …”) que viene a ser una demostración del espíritu avasallador (en el buen sentido de la palabra) de la banda. Qué decir del coro, a estas alturas convertido en un clásico del Power Metal (“Come across to the promised land / close your eyes, I will take your hand / To the river of steel we’ll go / when the dragon lies bleeding ….”). Cabe destacar que The Dragon Lies Bleeding -para bien o para mal- resume muchas características de lo que es HammerFall: una banda que suple absolutamente su más bien “poca” originalidad con una energía pocas veces vista, con temas muy “pegajosos”, con una energía que contagia, y sin pretensiones de demostrar virtuosismos individuales, sino que funcionando como equipo. Clásico, para hacerse pedazos la garganta en un recital.

Otro tema que pareció ser hecho para ser tocado en vivo es The Metal Age -¡¡qué título!!-, no sólo por su atractivo melódico (mid-tempo y bastante potente), sino por su letra, absolutamente llena del espíritu guerrero al que hacíamos referencia. ¿A cuántas bandas, hoy por hoy, se le “compra” su actitud de “guerreros del metal”? Muy probablemente HammerFall sea la única (aparte de Manowar, pero los Kings Of Metal son otra cosa …). Y en este corte, esa actitud se ve claramente manifestada. Metal con olor a chaqueta de cuero vieja y gastada, pero con cierre nuevo. Se agradece.

HammerFall no es una canción cualquiera. Es, sin dudas, el “gran” himno de la banda (a pesar de que cada disco tiene su himno propio), el cierre perfecto para cada uno de sus conciertos … una descarga energética de considerables proporciones desde el primer segundo hasta el último. Y lo mejor de todo: estamos en presencia de una banda hecha con “concentrado de Heavy Metal” (“… let’s hail the metal Gods…”). Es fácil criticar y decir que HammerFall no inventó nada (el 99.9% de los críticos tampoco ha inventado nada), pero qué agradable es escuchar Metal tradicional, bien trabajado y con temas “a la vena”. HammerFall, sin dudas, es uno de los himnos del Heavy/Power Metal de los ’90 (quizás junto a Black Diamond de Stratovarius, Emerald Sword de Rhapsody, Carry On de Angra, Brothers Of Metal de Manowar y Mirror Mirror de Blind Guardian, entre otras). Claro que este tema tiene un gran punto débil: el video clip (con Joacim arrodillado frente a una niñita … en fin). Pero bueno, hasta el sol tiene manchas oscuras.

Con el siguiente corte aflora una gran contradicción en mis gustos musicales. No soy un fan acérrimo de las baladas metaleras, pero creo que son necesarias en un disco. Al menos una. En “Glory To The Brave” son dos …. quizás sea un poco excesivo. Pero es cosa de gustos … I Believe es una balada muy pero muy típica en cuanto a su construcción musical, con bastante “onda”. Pero al compararla con la majestuosidad épica de Glory To The Brave tiende a bajar su cotización. Lo más rescatable de este corte es que la parte lírica no cae en el viejo “I love you, my baby”, sino que apunta a sentimientos profundos y verdaderos. Nuevamente, se agradece.

HammerFall es una banda muy amiga de los covers, pasando desde clásicos como I Want Out (Helloween), Rising Force (Yngwie Malmsteen), Man On a Silver Mountain (Rainbow), Head Over Heels (Accept) o Detroit Rock City (Kiss), a temas algo más “desconocidos”, como Ravenlord (Stormwitch) o Eternal Dark (Picture). El caso de Child Of The Damned se acerca más a este último concepto, pues es un estupendo cover del tema de Warlord. Cabe señalar que William J. Tsamis, autor de este corte, tocaría eventualmente el solo de At The End Of The Rainbow (de “Legacy Of Kings”), quizás como una forma de agradecer el acertado homenaje que Hammerfall hizo a su obra. Este fue el único corte que HammerFall ejecutó en el recital efectuado en la Batuta el 16 de Marzo del 2001, y no ejecutó la noche siguiente en el Teatro Providencia. Pasa por tema de HammerFall, y eso ya es destacable.

Otro clasicazo es Steel Meets Steel. Insisto, qué delicia es escuchar temas fantásticos con tres o cuatro notas. Qué agradable es cuando ciertas bandas nos demuestran que en la simplicidad también podemos encontrar genialidad. Es como los futbolistas: los mejores no son los que hacen más túneles en un partido, sino los que hacen ganar a su equipo con su presencia, los que hacen ver fácil lo difícil, los que no temen tomar las riendas de su equipo y llevarlos a la victoria. Y ese espíritu se refleja de forma demasiado patente en este corte, pura garra y energía bien conducida. Suena estupendo en vivo, nos rompemos la garganta con el coro (es de esas canciones que en inglés se definen acertadamente como “sing-along songs”), vibramos al escucharlos … ¿qué más se le puede pedir a una banda?

La delicia del mid-tempo bien hecho vuelve con Stone Cold, corte que toma lo mejor de bandas como Accept (pasaría como un tema en la mitad del “Metal Heart” o el “Balls To The Wall”) y le da nuevos bríos y le proporciona elementos interesantes, como las voces graves de los coros. Un tema que, nuevamente, parece haber sido “diseñado” para provocar nuestros “hey, hey, hey, hey” -de hecho incluyen sonidos de público- y para cantar mil quinientas cuarenta y seis veces “Stone Cold!” en vivo.

Uno de los mejores discos debut de la historia del Heavy/Power Metal comienza a acercarse a su fin con otra patada en el estómago: la estupenda Unchained, otra oda a la sencillez compositiva y al Metal clásico en su esencia. Esta sólida dosis de Metal concentrado posee elementos, nuevamente, muy Accept, con un cambio de ritmo en la mitad muy ochentero, para posteriormente invitarnos a meter los dedos al enchufe y subirnos a la moto, con un cortísimo solo de guitarra que constituye uno de los momentos más brillantes del disco. Qué decir de la letra (“Brothers in arms are fighting tonight / the Forces of Steel live again / born in the fire, they look to the sky / the power of metal unchained”) …. como para pegarle un portazo en la cara a los que tratan a esta música como “poco consistente” o críticas vagas por el estilo.

Insisto, no soy fan de las baladas metaleras. Generalmente -en mi concepto- son algo vagas y con poca sustancia, aunque hay honrosísimas y múltiples excepciones … y Glory To The Brave provoca un giro en mi opinión. Puro sentimiento e intensidad, puro feeling (notable Cans), concentrado de garra, con un comienzo de piano que dura lo suficiente (hay muchas bandas metaleras que no entienden que hay instrumentos que quizás deben ser más bien “accesorios”) y, sobre todo, con espíritu. Al cerrar los ojos (y también al abrirlos) imaginamos a un guerrero que ha dado todo por sus ideales, y que yace sangrante, derrotado y moribundo en el piso, después de haber luchado contra millones de adversidades y haber vencido a muchas, pero finalmente caer. Y no se trata de destacar los “premios al esfuerzo y superación” en desmedro de los “logros” en la vida, pero en muchos casos los metaleros nos vemos enfrentados (metafóricamente) a duros desafíos que la vida nos impone. Y a veces nos caemos, pero nunca sin luchar. Y -le pese a quien le pese- somos de esa estirpe que pone su cabeza por sus ideales y por quienes queremos. Ese es el espíritu de Glory To The Brave, que nos hace empuñar la mano, tomar la espada de nuestros sueños y empujar nuestro carro hacia adelante.

Como dijimos, Glory To The Brave es más que “El disco debut de una banda X”. Es un disco importantísimo para entender la resurrección del Heavy/Power Metal a mediados (y finales) de los ’90. HammerFall comenzaba el camino hacia las grandes lides, dando pasos agigantados para llegar al Olimpo. Reivindicando el cuero de las chaquetas, los suecos dieron con una fórmula tan sencilla como deliciosa y quizás un tanto tautológica: la mejor forma de hacer Heavy Metal es “haciendo Heavy Metal” …. este disco no es invención ni reinvención. Es HammerFall. Y eso basta.