A través del tiempo, el Metal Progresivo ha ido cambiando paulatinamente, donde bandas Rush King Crimson, por nombrar algunas fuentes más ligadas al Rock, han logrado servir de inspiración para agrupaciones que hoy en día son un claro estandarte del género, como lo son Dream Theater, Symphony X y otras.

Una de las bandas que es parte de la nueva generación es Haken, y que esta vez presenta su nuevo disco titulado “Virus”, que ve la luz a través del sello discográfico InsideOut Music. El conjunto norteamericano esta compuesto por Ross Jennings (voz), Richard Hendshall (guitarra), Charles Griffiths (guitarra), Conner Green (bajo), Diego Tejeida (teclados) y Raymond Hearne (batería).

Los fuegos abren con el primer single lanzado por la banda: Prosthetic, canción directa y potente desde un comienzo que no deja nada a la imaginación, con riffs de guitarras llenos de fuerza y poder junto al ensamble hasta llegar a la voz, donde hay una calma relativa antes que todo estalle en el estribillo y así continuar con el tema intercalando con el coro hasta su final. Fuerte y potente corte que despliega toda la energía de la agrupación.

Invasion es el tercer sencillo que presentó el conjunto, además de ser una de las canciones más interesantes del álbum, y se puede notar desde el inicio de una manera muy calmada que se incrementa a medida que avanza en el tiempo, alcanzado el peak en el coro donde todo el sentimiento del canto se hace presente. Interesante tema cargado de matices, desde el principio hasta el final.

Carousel es otro punto sólido del disco con sus diez minutos y fracción. El comienzo es sumamente tranquilo, solo la voz y una guitarra aparecen como los principales protagonistas hasta que entra el ensamble de golpe para meterse de lleno al tema. Sin duda, y tal como lo señala el título, este corte es un carrusel de sensaciones en donde se puede escuchar lo más pacífico de la banda hasta lo más rudo que tienen, con muchas progresiones, cambios de compases, djent, arpeggios, etc.. Sólo queda decir que es un sólido tema en el que la banda saca a relucir lo mejor de sus armas que han desarrollado a lo largo de su carrera musical.

The Strain es una canción que juega mucho con las sonoridades y armonías, en donde los arpeggios y acordes son rol predominante durante todo el proceso. Tal vez el canto por algunos pasajes es un tanto flojo, pero ese sabor agridulce queda atrás cuando las sonoridades cumplen su papel, transformando la canción en un sutil y discreto campo de sensaciones.

Canary Yellow es el segundo single que presentó la banda, canción lenta y muy melancólica llevada a cabo de una forma muy precisa, en donde se puede divisar el lado más emotivo del conjunto, con atmósferas nostálgicas, melancólicas y tranquilas caracterizadas por un ritmo abrazador. Certero corte que pone una cuota de pasividad al disco.

La mitad del álbum llega con Messiah Complex, un tema de algo más de diecisiete minutos, donde se evidencia toda la calidad y maestría de la banda. Este extenso tema esta subdividido en circo partes. La primera parte es Ivory Tower, un corte sumamente sutil apenas arranca, donde la guitarra se explaya sigilosamente hasta adentrarse en los riffs, que se desvanecen cuando la voz hace su aparición, logrando una tranquilizante atmósfera. El tema continúa ya directamente con el ensamble en su totalidad, logrando una sincronía con mucha sonoridad y elegancia hasta que aparece A Glutton for Punishment, una segunda parte sumamente potente y directa, con electrizantes riffs y solos de guitarras que por instantes se transforma en una intensa batalla, que es resaltada por la banda en su totalidad. La tercera parte es Marigold, que con un comienzo intrigante, pretende cautivar al oyente con sus acordes. Sin embargo, esa pacífica entrada se rompe abruptamente para dar paso a la brutalidad de los riffs, destruyendo todo lo que se interponga en el camino junto a la voz. De más está señalar que la esencia progresiva a esta altura del álbum está correctamente diseñada. La cuarta parte es The Sect, y es algo muy similar a lo que ocurrió en la parte anterior, en donde destaca el uso de sonidos de videojuegos arcade que son utilizados sutilmente, proporcionando un pintoresco toque a la canción. La quinta y última parte de este extenso tema llega con Ectobius Rex, que desde un principio impone magnificencia con pomposos riffs que posteriormente se vuelven más agresivos para meterse de lleno a la canción. Buena sonoridad y elegancia con mucha fuerza.

El fin lo pone Only Stars, un tema atmosférico y tranquilo, donde los protagonistas son la voz y los sintetizadores, que marcan una armónica melodía hasta su fin. Fino tema para finalizar un disco cargado de fuerza y poder.

Sin lugar a duda, este trabajo de Haken marcará un antes y un después en su carrera musical, donde ha alcanzado una solidez que aún deben seguir forjando. Excelente álbum, que los hace llegar a lo más alto del Metal Progresivo a nivel mundial, y ganando un prestigio a través la innovación que han desarrollado entorno a este género, poniéndolos a la vanguardia del recambio que servirá de inspiración para las bandas venideras.

Por: Samuel Lorca