El anuncio del evento “Metal Attack 2” fue un gran bombazo al traer a dos de las bandas más importantes del Metal más extremo, como lo son Napalm Death y Cannibal Corpse, y con el pasar de los días sumó dos anuncios que le dieron aún mayor peso a la velada: el estandarte del Thrash germano Destruction y los nacionales Recrucide, quienes se presentaban en un escenario nacional tras una gira por Europa.

Con una puesta en escena simple, sobria pero no por eso menos profesional, Recrucide fueron los encargados de abrir los fuegos de la jornada y dejaron en claro que todo el trabajo realizado a lo largo de su carrera se refleja en un show de una gran factura técnica de todo su equipo, mucha entrega en el escenario por y para la gente, lo que se ve reflejado en la gran placa “The Cycle”, lanzada a principios de año. Uno de los puntos más altos de la noche fue la versión de “Mambo Del Machaguay” de Los Jaivas, dejando claro que la banda se atreve a salir de su zona de confort y toma desafíos importantes, tales como versionar una de las composiciones icónicas de la música chilena. Desde el punto de vista más técnico, es importante destacar que el sonido estuvo impecable durante los treinta minutos de presentación. Lo único que se puede señalar como punto bajo es que el escaso marco de público no le hizo suficiente justicia.

Durante el intermedio, el Teatro Caupolicán comienza a llenarse rápidamente, tanto con la gente que hace su ingreso como con quienes empiezan a descolgarse desde la platea y poblar la cancha para Schmier y compañía, quienes apostaron a un setlist cargado a los clásicos como Curse The Gods, Nailed To The CrossyEternal Ban entre otras. la respuesta del público fue simple: hacerse pedazos en el moshpit, corear cada canción, correr en círculos y dando un marco espectacular al show de Destruction, quienes respondieron plenamente a su cartel de insignia del Thrash alemán entregando un show correctísimo. Una hora fue suficiente para dejar la adrenalina a tope para lo que serían los platos de fondo.

Ya con una cancha llena de punta a cabo, Napalm Death hizo su arribo al escenario con puntualidad inglesa, desatando una verdadera carnicería tanto sonora como escénica recurriendo en mayor parte a temas de sus discos más recientes pero sin olvidar clasicazos como Scum, Narcoleptic, el gran cover Nazi Punks Fuck Off de Dead Kennedys (donde vale la pena destacar la gran respuesta del público), Silence Is Deafening dedicada a Víctor Jara y la tremendísima You Suffer, que encontraron una gran respuesta de la gente a lo largo de los más de veinte temas que presentaron. Barney Greenway y sus secuaces siempre han sido una banda muy preocupada de sus seguidores, por lo que no es de extrañar que a lo largo del show haga hincapié en que se cuiden entre ellos, pero no dudó ni un segundo en llamarle la atención a un par de personas que se estaban golpeando de mala manera en el público y pedirles que dejaran de hacerlo. Una hora y media, más de veinte canciones y una presentación absolutamente demoledora.

Cerca de las 23:00 y con un pequeño retraso de un par de minutos que no empaña en lo más mínimo el excelente manejo de los tiempos del evento, George “Corpsegrinder” Fisher hace su ingreso al escenario flanqueado por Alex Webster y sin ningún tipo de aviso o anuncio comienza lo que debe ser una de las mejores presentaciones de Cannibal Corpse en nuestro país: directa, al hueso y alimentando la picadora de carne con un inicio cargado a “Red Before Black”. Si bien el inicio del show bien generó una gran reacción de la gente, recién con The Wretched Spawn se pudo ver al público realmente motivado y dejando la vida en lo que seguía en cuanto a repertorio. Cabe destacar que el resto del setlist presentó una selección de gran parte de su discografía, como A Skull Full Of Maggots, Devoured By Vermin, Gutted y el cierre del show fue con una tripleta que no dejó a nadie sin cabecear: Stripped, Raped And (FUCKING) Strangled, Make Them Suffer y el himno Hammer Smashed Face.

“Corpsegrinder” no es un tipo particularmente comunicativo, pero en esta ocasión demostró que para echarse al público al bolsillo no es necesario correr de lado a lado, rellenar con chistes o hacerse el payaso, sino que basta con darle a la gente lo que pide, y el que va a un show de Cannibal Corpse sabe que va a una matanza sin piedad. No obstante, se dio el tiempo de demostrar que se siente a gusto en nuestras tierras recordando que el canto de “Olé, Olé, Oleeeeeeeeeee, Canniiiiibal Cooooorpse” no envejece. Una vez más, Cannibal Corpse vino a dejar en claro que son una de las bandas más grandes de la historia del Death Metal, y lo hicieron de manera rotunda.

Sebastián Aguirre
Fotos:
Guille Salazar

GALERÍA