Casi un año y medio después de su debut, los suecos de Fullforce regresan con Next Level, título que promete bastante si tenemos en consideración que su primera placa deslumbró a más de alguien por la calidad de sus composiciones, las que si bien no tenían nada nuevo que ofrecer, sonaban igualmente frescas e interesantes gracias al aporte y background de cada uno de los insignes integrantes que conformaban la agrupación.

Por lo mismo y considerando que el line-up se mantiene prácticamente intacto, salvo por el alejamiento de Carl-Johan Grimmark y la entrada de Stefan Rosqvist, es lógico esperar que un segundo álbum, al que más encima nombran con semejante título, sea incluso superior que su primera entrega.  Si lo es o no puede pasar un tema de gustos personales y cada cual podrá tener su impresión al respecto.  En mi caso, creo que si bien Next Level no representa ese avance, esa progresión que el prometedor título escogido hacía presagiar, sí logra acercarse al nivel de calidad de One, con la única diferencia que algunos pasajes del álbum hacen pensar que esta vez han decidido ahondar más en aquella veta melódica que caracterizó hasta cierto punto su primera entrega.

Pues bien, Next Level nos trae trece nuevas composiciones de Elmgren y compañía, número bastante elevado la verdad, aunque la duración promedio debe ser cercana a los cuatro minutos.  A veces puede ser contraproducente tal cantidad de canciones en un solo álbum, especialmente si todas ellas mantienen un hilo conductor tan marcado como es ente caso, en donde el componente melódico ligado a esa faceta hard rockera que los caracteriza es el protagonista de gran parte de la placa, aun cuando incluyen algunos temas en donde sacan a relucir lo más pesado de su repertorio.

Ejemplos de la veta más heavy de Fullforce los encontramos recién en el quinto tema, Karma, el cual abre de una forma bastante densa, la que permite crear ciertos lazos con la música de Tomas S. Englund.  Las primeras estrofas se desarrollarán sobre una base más rápida, de hecho de lo más rápido que encontraremos en todo el disco.  Quienes no conozcan a Fullforce no se confundan con esto último, no esperen nada semejante a lo que podrían imaginar de una banda que cuenta entre sus filas con dos miembros que han estado en Hammerfall, una de las agrupaciones insignes del estilo en décadas pasadas.  Para nada.  Es más, a medida que transcurre comienza de a poco a diluirse en un tema que está más cercano al hard rock que a otra cosa, siempre de gran factura por cierto, pero lejos de la pesadez del inicio, al contrario de Hate…Love…Drop It!, que también esta dentro de lo más pesado del disco, pero que mantiene esa veta durante toda su duración.

Otra de las canciones en donde encontramos algunos trazos de power metal en su estado más puro, es Whispers, cuyo coro se desenvuelve a través de rápidos pasajes que destacan por la riqueza de sus melodías y el trabajo en las guitarras de ambos Stefan, Elmgren y Rosqvist, características que lo convertirán de seguro en uno de los temas de más fácil llegada entre aquellos fans más hardcore del power metal europeo.

Pero retrocedamos un poco, vamos al mismo inicio de la placa, a Broken Dreams, que es un grandísimo tema, rápido, heavy metalero, clásico en ejecución y estructura, directo y potente, con algunos visos que recuerdan al actual Stratovarius incluso, sobre todo en el coro.  Un inicio que deja expectante y con muy buena disposición para lo que viene, lo que juega a favor de canciones como Break It-Crack It-Destroy It y Back To Life ambas más relajadas que su predecesora, más melódicas también, cercanas a parajes ligados con el hard rock casi de corte AOR, pero que en las manos de Elmgren y los suyos adquieren un matiz más potente, destacando también por el impecable desempeño de Michael Andersson, quien se percibe increíblemente cómodo componiendo y entonando líneas vocales para canciones que escapan a lo que hace regularmente junto a Cloudscape, lo que deja en evidencia la enorme versatilidad del tipo a la hora de afrontar retos que lo sacan de los moldes en los que acostumbra a desarrollar su trabajo.

A Night To Remember, cuarta en el tracklist, es un tema igualmente rockero, pero más relajado, incluso podríamos llegar a emparentarlo con alguna canción de Whitesnake, es más, hasta la voz de Andersson podemos compararla con cierta facilidad durante algunos fraseos con la de Coverdale en sus mejores tiempos, lo que en cualquier caso viene a ser un gran halago.

La siguiente, Smile At The World y la última, Strongest Thing of All, son dos baladas que añaden otra cuota de melosidad a un álbum que ya de por sí no lo necesitaba.  Son temas que vienen a enfatizar –innecesariamente- aquella faceta dulzona de la banda, y digo que es innecesario porque a estas alturas ya tenemos totalmente claro que les gusta abordar con cierta recurrencia el lado más melifluo del rock, les resulta natural, les gusta hacerlo y se nota.  No está mal, por cierto, pero sí lejos de lo que uno podría llegar a esperar de una banda que se hace llamar Fullforce.

En Visions vuelven a retomar esa veta más AOR que se le da con tanta facilidad a esta agrupación.  Posee una fuerte presencia de teclados que brindan un ambiente más moderno y muy ad-hoc a lo que la canción en sí ofrece, además de contar con un coro muy bien logrado con segundas voces que lo vuelven muy dinámico, lo que se acentúa cuando aumentan las revoluciones durante su interpretación.

Course of Life y Awesomeness son otros de los cortes potentes dentro de Next Level, pero que se destacan de entre el resto por sus fuertes influencias hard rockeras.  Vamos a encontrar mucho del rock/metal de los ochenta en ellos, pero de ese que era oído tanto por quienes seguían el estilo, como por gente que en esos años consideraba que eran buenas canciones para bailar en fiestas de adolescentes, como algunas del Judas Priest de discos como Turbo o incluso Ram It Down.  No vayan a entender esto como algo negativo, los temas son entretenidos, muy melódicos y no defraudarán a nadie que tenga cierta certeza respecto del estilo que Fullforce realiza, el cual quedaba bastante claro con su primera placa.

La canción más sorprendente del disco, para mí, es Mysterious Ways.  La sorpresa esta dada por la tremenda influencia sabática en ella.  Los riffs son arrastrados, densos, profundos y monolíticos, y provienen directamente de la escuela de Iommi, pero de esa que hizo gala cuando en las voces de Black Sabbath se encontraba Tony Martin, de hecho toda la canción tiene esa aura característica de trabajos como Headless Cross o Tyr, lo que implica también que es un tema lento y muy pesado, pero sin perder nada de la melodía que los suecos le imprimen a sus composiciones y ahí esta el toque personal de la banda.  Es una combinación que me encantaría que exploraran con mayor profundidad en futuros trabajos, ya que el resultado es una canción de aires épicos, intensa y tremendamente lograda.

Como les comentaba en un comienzo, Next Level no logra llevar a Fullforce al nivel que el título prometía, pero sí logra mantenerlos en uno similar al que alcanzaron con One.  Es una placa que se deja escuchar con facilidad, con muchos momentos que generan conexiones espontáneas con el oyente gracias a lo pegadizo de los coros, las melodías memorables y la notable ejecución, la cual esta fuera de cualquier análisis.  Un buen disco, es cierto, pero nada más ni nada menos que eso.

 

3 comentarios
  1. Rafael - Fireland Dice:

    lo mejor es que hay 3 canciones de mi amigo Niklas Johansson que tiene como 17 años. asi es suecia.

  2. Herz Dice:

    Habra que darle una escucha a este disco, ya que el primero me resulto muy desequilibrado debido a que el sonido de las guitarras estan muy por encima de las voces.

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