Freedom Call acaba de lanzar “M.E.T.A.L.”, su décimo álbum de estudio a través del sello SteamHammer Records, disco que trae cambios importantes en la formación de la banda, marcando el debut del bajista italiano Francesco Ferraro. Aunque anunciaron hace unos meses al baterista Tim Breideband como nuevo refuerzo para la gira del verano europeo, las pistas fueron grabadas por Kevin Kott, actual baterista de Masterplan. A pesar de ser una agrupación que polariza a los fanáticos del Metal por su sonido prominentemente happy y por momentos liviano, los teutones se han mantenido fieles a su esencia a lo largo del tiempo, haciendo una carrera consistente marcada por el incansable optimismo de su vocalista y guitarrista Chris Bay.

El disco abre sin mayores introducciones con 111 – The Number Of The Angels, de inicio veloz y con un riff muy melódico, dando paso a una estrofa más pausada y a un coro pomposo marca registrada. La pareja de guitarristas compuesta por Chris Bay y Lars Rettkowitz se complementa a la perfección en armonías y solos.

Continúan con Spirit of Daedalus, que luego de una introducción de teclado arranca a toda potencia con guitarras supersónicas, manteniéndose en la línea de la canción anterior, pero de forma más agresiva y directa al callo. El coro es épico y pegajoso hasta decir basta, de esos para cantar con el puño en alto, marcando un comienzo auspicioso para esta placa.

El sencillo de adelanto M.E.T.A.L. sembró algunas dudas en cuanto a la propuesta musical de este lanzamiento. Y es que desde un comienzo se siente como un intento forzado para crear un himno de estadio, pero sin cuajar del todo y sin la inspiración necesaria para lograr ese objetivo. Como curiosidad, el baterista original y miembro fundador de la banda Dan Zimmermann colaboró tanto en la grabación de segmentos de batería como en el videoclip que acompañó a la canción.

Ace of the Unicorn es un tema más oreja y livianito, cargado a los teclados y con una línea vocal algo inocentona. Happy Metal en su estado puro, que no desentona pero que tampoco llama la atención de sobremanera.

Con Sail Away se embarcan en terrenos más interesantes, con un sonido más oscuro y melancólico en comparación al resto. Chris canta con mucho sentimiento y los arreglos de teclado ayudan a crear una atmósfera sombría y aventurera. El interludio de guitarras gemelas es alucinante y le da un toque más elegante al disco.

Fly With Us es una vuelta al Power melódico característico de los alemanes, quizás un poco predecible pero aun así efectivo y lleno de buenas vibras. Por otra parte, creo que con One Step Into Wonderland se les pasó la mano en cuanto a lo happy, con un sonido casi pop al más puro estilo Disney Channel. Quizás sea la más flojita del disco.

Entrando de lleno en la segunda mitad del álbum tenemos a Days of Glory, que comienza con un sombrío teclado para luego dar paso a un bombazo de Heavy Metal de corte clásico, dejando de lado los excesos en los que a veces cae el buen Chris Bay. Es una canción veloz y pesada, con un tono quizás más serio y maduro, libre de tanta pomposidad.

Sin respiro, un magistral riff inicial nos indica que se nos viene otro cañonazo de proporciones bíblicas. Estamos hablando de Wheel of Time, que con su acelerado tempo y contagiosa melodía nos lleva de vuelta a la época dorada del Power Metal europeo. Son los pasajes más inspirados y contundentes de “M.E.T.A.L.”.

Continuando con un hat-trick de temazos, atacan sin compasión con Ronin, otro himno de batalla con ritmo avasallador y melodía épica. Destaca nuevamente el virtuosismo de Chris y Lars en las seis cuerdas, además de un notable trabajo vocal, tanto en la voz principal como en los coros.

Luego de esta vertiginosa tripleta, los alemanes pisan un poquito el acelerador para cerrar la placa con una canción de tiempo medio. Se trata de Sole Survivor (no, no es un cover de Helloween), que incorpora melodías más folk e instrumentaciones más medievales, agregando dinamismo y variedad al álbum. Como regalo para los fanáticos más acérrimos, las ediciones en formato físico incluyen además versiones acústicas de Warriors y Emerald Skies.

Con “M.E.T.A.L.”, Freedom Call celebra sus veinte años de existencia y perpetúa su legado como una de las bandas estandartes del Power Metal. Sin romper moldes ni esquemas, es un disco que se siente revitalizado en comparación a sus últimos lanzamientos, marcando un renacer para la banda luego de cambiar dos de sus cuatro integrantes. Tomando en cuenta el estado actual del mundo, se agradece una mirada más optimista, llena de energía positivas y que te pone instantáneamente de buen humor. Por supuesto, no es un disco apto para amargados ni para amantes de los sonidos más extremos. Esperamos con ansias tenerlos por fin tocando en vivo en nuestro país, luego de dos fallidos intentos en el pasado.

Review: David Araneda