Uno de los nuevos estandartes del Heavy Metal mundial. Eso es, hasta donde puedo ver, Firewind en el panorama actual. De ahí que un nuevo lanzamiento por parte de ellos tenga una cierta relevancia que sin duda genera muchas expectativas en los seguidores del estilo. Y bueno, ni hablar de que significa para sus fans. Hay un pequeño y selecto grupo de bandas que conforma la “nueva sangre” del metal y que lo que hagan es muy importante para la salud del género. Lo que corresponde señalar ahora es que Firewind es una de esas bandas. De todo eso debiera colegirse que este Few Against Many no es otro disco más.

Siendo así las cosas, consideré que era bueno darle a esta producción el tiempo adecuado para que toda su sustancia se fuera asentando y darle así su real peso. Desde hace algunas semanas lo vengo escuchando y re-escuchando para ver cuánto mide y pesa. Creo que es bueno establecer de entrada que no es lo que esperaba. Digamos que no es un mal disco, pero cualquiera que conozca lo que es capaz de hacer esta agrupación griega, quedará con un leve sabor a poco. No es lo suficientemente contundente y la sensación que permanece es la de un intento apenas relativamente exitoso por mantener la consistencia y solidez de sus discos anteriores. Pero vayamos corte por corte para ver dónde cojea este séptimo álbum de los de Salónica.

Todo inicia de buena forma con Wall Of Sound. Canción muy sólida en cuanto a ejecución, destacándose principalmente la aplastante fuerza con que comienza, así como la agresividad de las guitarras que predomina casi en todo momento, con un sonido denso y macizo que ciertamente da gusto. Algo que de inmediato llama la atención es el tinte hard rock de ciertos pasajes, así como la progresividad que se advierte en otros. Digamos que por instantes, como en el estribillo, tiene un nivel de complejidad medio, pero en su segmento instrumental se torna bastante compleja y técnica, cosa que a mí al menos me parece genial. Por otro lado, creo que el trabajo vocal hay que separarlo en dos partes. Lo primero es señalar que el desempeño vocal de Apollo Papathanasio es espectacular, y lo segundo es consignar que las melodías tras éste desempeño técnico son más bien planas. No es que carezcan de matices, sino de lo que yo llamo sentimiento. Dicho de otro modo: muy bien cantadas, pero no me mueven ni un pelo. Más allá de ese detalle, es una buena canción. Muy atractiva por extensos pasajes.

Algo similar a lo anterior ocurre en cuanto a la segunda pista, que lleva por nombre Losing My Mind. Son seis minutos y medio donde por lejos lo más rescatable son los colosales solos de teclado y guitarra efectuados respectivamente por Bob Katsionis y Kostas “Gus G.” Karamitroudis que pueden oírse al entrar a la segunda mitad. Las partes anteriores, en particular el coro, son más bien tediosas. Quizás el segmento correspondiente al primer verso escape esto, pues en realidad es un Heavy bien clásico y bien armado. Pero para muestra el tedio del que hablo está buena parte del primer minuto, que no deja otra impresión que la de una suerte de relleno. Y volviendo al coro: sí, tal cual, aburrido. Me imaginé a mí mismo en un concierto de Firewind escuchando las citadas líneas y difícilmente me sentiría con ganas de participar en un mosh. Y es que no prendería a nadie. A ver si con suerte levanto los brazos. Pero de nuevo, tiene sus bondades. Los puentes rebosan de Heavy Metal y los mencionados solos son de antología. Con todo, me parece uno corte que queda al debe.

Un notorio repunte llega junto a Few Against Many que, como ven, es el que da nombre al disco. Considero que sigue la misma dinámica de las pistas anteriores, pero esta es más afortunada en su configuración melódica. Para decirlo de un modo bien pedestre, pega más. En este punto se hace necesario destacar lo impresionantemente bien que suena Apollo. No hablo de cómo canta, o de su desempeño, pues para nadie es secreto que es un privilegiado en la interpretación, hablo más bien del trabajo de mezcla y producción, que le otorga un sonido muy particular, como si detrás de cada nota estuviese el murmullo de un rugido. No es algo nuevo, pero aquí se consolida esa fórmula. Volviendo a la canción, ¡excelentes guitarras!, muy clásicas por momentos, a lo Accept, y muy técnica en otros, a lo Symphony X. Una muy interesante mezcla. La variedad aquí sí da resultados.

El cuarto tema es The Undying Fire, que sin duda continúa el repunte iniciado por el anterior. Acá veo ideas mucho más claras, lo que termina significando que a la larga sea de lo mejor del disco. Es muy llamativa la ruptura que se da entre el comienzo, con esas guitarras acústicas junto al sonido de una fogata de fondo, y el posterior vendaval de guitarras cortantes y pesadas. Por otro lado, me parece que es el primer tema en que podemos ver un estribillo realmente sólido, pues aun sin ser nada excelso y grandilocuente, se las arregla para gustar y bastante. Y una vez más, el despliegue técnico de cada músico es digno de destacarse. Ésta y todas las canciones anteriores podrán ser algo austeras en cuanto a genialidad e inspiración, pero no en cuanto a lo técnico. Eso es algo que hay que dejar en claro. Para muestra, la sección instrumental del presente tema es pura clase y calidad. El señor Gus G. es un condenado crack.

Continuamos con Another Dimension, para mí, la primera gran canción. Me resulta imposible no acordarme de ciertos pasajes en la carrera de Symphony X, en particular, de Domination. Los riffs se me hacen parecidos. A eso sumen que la voz de Apollo tiene por momentos un color similar al de Allen y entenderán a qué me refiero. El punto es que ese comienzo, muy estilo Domination, ¡la rompe! Muy potente, enérgico y dinámico. Una patada en la mente. Maravilloso. Otra cosa curiosa es que cuando Apollo comienza a cantar me recuerda a algunas bandas thrasheras de EE.UU. de los ochenta, tiene ese toque vieja escuela que a mi gusto resulta ser genial. Es un chispazo que te saca una sonrisa de goce. Posteriormente, y temprano en la canción, aparece el primer estribillo, ¡y al fin encontramos una genialidad en cuanto al uso de melodías vocales! Considero que es el primer gran acierto.

En seguida llega, de forma tranquila y apacible, la buena Glorious. De todas formas, esa tranquilidad y paz se ven de inmediato interrumpidas por un expectante primer verso, que segundos más tarde deriva en el primer estribillo, momento en el que se vuelve a percibir ese aroma a hard rock que, aquí al menos, resulta de buena manera. Misma cosa pasa con el puente. Interesantes arreglos que logran algo que en otros cortes no ocurre: brindarle al tema una identidad. Algo a lo cual aferrarte para recordar. Con otras canciones cuesta trabajo hallarla. Deja de sonar el disco, lees el título de una canción y te preguntas “y esta, ¿de qué iba?, ¿cómo era?”. Te acuerdas con cierto esfuerzo. Con pistas como Another Dimension y la presente Glorious es distinto. Están mucho mejor definidas. ¡Otra buena canción!

La séptima marca el momento distinto del álbum, por cuanto se trata de la única balada,  Edge Of A Dream. Luego de las primeras escuchas me pareció algo melosa y sin mucho que ofrecer, pero más tarde, prestando atención a los detalles, asoma como otro de los momentos bien ponderados. El inicio en piano y luego con cuerdas, le impregnan de una melancolía profunda. La interpretación de Papathanasio resulta genuina y logra comunicar lo esencial de la canción. El aporte realizado por Apocalyptica es más que “ornamental”, pues de verdad sirven a un propósito: construir esta atmósfera triste y melancólica de la que escribía antes. El solo de Gus G. también es muy bueno, aunque pienso que era la oportunidad de demostrar que lo de él no es solamente tocar solos intrincados y vertiginosos, sino que también puede hacer algo con más sentimiento, cosa que finalmente logra, pero sólo parcialmente. Sumando todo lo anterior, es una balada de muy alta factura.

Acercándonos al final encontramos Destiny, otro de los cortes destacados. Me parece sumamente atrayente la forma en que la canción transita por distintos momentos, lo que, sin ánimo de ser majadero, habla de los tintes progresivos que está adoptando cada vez ves más Firewind. Mírese el comienzo, los puentes y el coro y nótese que poco y nada tienen que ver el uno con el otro. Lo interesante, y a la vez meritorio, es que esas diferencias son enlazadas de forma prodigiosa, convincente, gracias a transiciones muy bien logradas. No te quedas con la sensación que son varios trozos de canciones malamente pegadas. Se trata de algo bien orgánico. Por otro lado está el hecho de que resulta una canción entretenida, de esas que te dan ganas de corear. El estribillo es quizás uno de lo instantes más Power Metal del disco, y a la luz de lo que es la generalidad de éste, eso es sumamente relevante.

A continuación de ese repunte el disco vuelve a decaer. Esto porque Long Gone Tomorrow adolece de los mismos problemas que las otras composiciones ya revisadas: la intrascendencia. Ahora escuchamos un Hard/Heavy Rock que logra sonar potente, pero nunca logra el despegue. Buena ejecución, buena interpretación, sólidos riffs, imponente base montada por Johan Nunez y Petros Christodoylidis, todo lo que quieran, pero al final poco queda. “Mucho ruido, pocas nueces”, diríamos en esta parte del continente. La situación mejora con No Heroes, No Sinners, sin embargo no es un corte que la rompa ni nada por el estilo. De ritmo cansino, quizás su mayor bondad sea el coro, donde pareciera que al fin “despierta”. Luego de eso vuelven los riffs, bien potentes y de gran sonido, pero que poco aportan. De verdad, una vez transcurrido los solos, una delicia como siempre, uno sabe que la canción ya terminó, sin embargo ese minuto que resta se hace larguísimo. Mal cierre.

¡Afortunadamente queda algo más! Bueno, no afortunadamente, porque el tema extra, Battleborn, tampoco constituye esa gran patada en la cabeza que uno esperaría como cierre. Quiero decir, no es la Life Foreclosed o When All Is Said And Done de los discos anteriores. Eso sí, el comienzo es de antología, glorioso, gracias a unos arreglos corales que marcan un punto altísimo. Tristemente eso dura sólo unos segundos, luego ingresa en una fase de letargo… honestamente no sé qué se pretendía. Quizás lograr una especie de contrapunto ente eso y lo poderoso que resuena ese interludio, que sí, suena poderoso, sin embargo al moverse hacia el estribillo pierde todo lo ganado, pues esa fuerza se diluye. Y bueno, toda esa dinámica se repetirá hasta el final. Discreta composición. Y con eso, amigas y amigos, termina el séptimo lanzamiento de Firewind.

Few Against Many es un disco distinto. Raro. Raro porque la verdad cuesta distinguir cuál es el camino que quiere tomar Firewind. Por momentos es una tormenta de Power/Heavy progresivo y en otros es más bien algo más cercano al hard rock. Lo que sí es seguro, es que no es -al menos en esta placa- la banda de Power Metal que fue a mediados de la década pasada (hace como seis años, en todo caso). Algunas cosas se mantienen, como la calidad de sus integrantes es y será siempre incuestionable, el sonido claro y potente también está allí. Lo que sí se echa de menos es la lucidez a la hora de poner todo eso al servicio de composiciones que simplemente resulten atractivas. ¿Cuánto pesa este disco?, considerablemente menos de lo que esperaba. Ahora bien, dudo que esto ponga en duda el estatus de banda -grande- a nivel metal. Lo siguen siendo, pero habrá que esperar para su siguiente gran golpe.

12 comentarios
  1. Valdaien Dice:

    mmm 7.2, he escuchados discos como la mierda que les ponen 8 o hasta nueves por ser de bandas mas conocidas o mas grandes ni un brillo.

  2. guyo Dice:

    me gustaria ver en esta pagina mas apoyo a las bandas nuevas, hammerfall y helloween ya los conocemos

    • sajon Dice:

      me preguntaba quién había entrado a la noticia de hammerfall a poner solo manitas rojas a post que no insultan a nadie, no tienen faltas de ortografía ni son ridículos… ahora ya sé quien fue xd.

      viejo… que suban noticias/reviews de bandas más conocidas no impedirá que sigan subiendo información de bandas nuevas ni tan conocidas.

  3. Felipe Dice:

    mmm. creo que es muy poco ponerle 7.2.. es dico creo que tiene lo suyo.. bastante estructurados los temas, generan una propuesta nueva que pasa por el power/heavy el progresivo con cambios notorios y precisos… no se creo que merece auque sea un 8.5 o 9.. por que realmente le disco genera algo..

  4. The Punisher Dice:

    Que buena conclusión del review; exactamente lo que pienso sobre el disco. A pesar de que soy fanático de Firewind, es difícil entender la propuesta de esta entrega.

    Se fue Mark Cross y la cosa empezó a cambiar…

    De todas maneras awante Firewind! banda de cabecera para estar al tanto de lo que pasa con el Prog actual.

  5. mindfreack Dice:

    sencillo no hay disco malo de esta banda son simplemente LA RAJA buen heavy power a la vena con temazos atomicos al craneo y patadas de bruce lee enojado directa a los dientes

  6. alvaro catalan Dice:

    Disco muy bueno!, sin embargo creo que falta algo para dar el gran salto, pero están a punto. Yo le hubiese puesto un 8, un 7,2 en relación a como es el disco es una nota demasiado baja.
    Espero Firewind venga a Chile prontamente…

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