Lo único que me pareció extraño de Torn (2008), el lanzamiento anterior de Evergrey, fue que la banda allí no se mostraba con mayores ganas de tomar riesgos. Por primera vez, Tom S. Englund escribía a la segura, sin sorpresas que descolocaran e hicieran a uno preguntarse cómo era capaz de jugar con el oído de sus seguidores. El mismo cantante lo definía como un In Search Of Truth (2001) o Recreation Day (2003) actualizado, con una producción ciento por ciento metalera, con casi la mayoría de los clichés sonoros del conjunto.

Ahora en cambio, todo lo de Glorious Collision me parece extraño, muy perturbador, pues el factor riesgo regresa con ese Evergrey que se entretiene complicándose un poco, sintiendo vértigo y haciendo la vida imposible. Esto va harto más allá del video de Wrong en que los músicos salen en pantalla como los nuevos In Flames pero con más pinta a BKN. Esto va harto más allá de la rarísima salida amistosa de Henrik Danhage (guitarras), Jonas Ekdahl (batería) y Jari Kainulainen (Stratovarius), que realmente fue una chifladura, con los cuatro ante una cámara muertos de la risa anunciando que jamás volverían a trabajar juntos…

La locura de este nuevo Evergrey se remite a lo esencial, a la música: Glorious Collision podrá ser tan taquillero como los dos anteriores, Monday Morning Apocalypse (2006) y Torn, pero sin ganchos inmediatos, sin terminar en un trabajo fácil de digerir o domesticar, con una onda más cercana a Solitude – Dominance – Tragedy (1999) y The Inner Circle (2004), recordados como los más reflexivos y hondos del conjunto de Gotemburgo. La sutileza de este disco por cierto es rarísima, con una cáscara de sonido “comercial” que oculta su verdadero abismo mental, a pesar de mostrar una oscuridad delicada y a la vez moderna, añadiendo un toque más refinado, rockero por una parte y sinfónico por otro, por más paradójico que suene.

A lo que quiero llegar es que si bien cuesta asimilar este álbum en un principio, no hay que tomárselo a la ligera, porque los que siempre esperan terminar sorprendidos a costa de escuchada tras escuchada, lo harán, y por tal osadía sentirán una colisión emocional muy fuerte. Puede que sea el esfuerzo más comercial en el catálogo de Evergrey, pero los que se atreven a oír entre líneas, encontrarán un material perturbador, un abismo terrorífico, con duras letras cual terapia como las de Recreation Day.

Las dos primeras canciones demoran en encapsular tal efecto y se muestran a modo de continuación de lo hecho en la producción antecesora, a diferencia sólo de un sonido más directo, de menos capas. Sin embargo Wrong, el tercer track, estrena sin temores el espíritu de Glorious Collision: una oscuridad muy triste, abatida y emocionalmente desesperante, intolerable, a partir nada más de unas simples melodías de guitarra líder y un coro anti hittero, en lo absoluto diseñado para enganchar e irse a la posteridad, sino para detenerse y contemplar su angustia. Por más que no sea ninguna maravilla compositiva, algo esconde que daña, que abre una herida, que resigna a una pena, con ese piano doloroso a lo State of Paralysis o Closure, ennegreciendo la atmósfera. Su intensidad mental apremia, toca una fibra que no debería tocar, y de pronto Wrong pasa de lo común a lo extraordinario, de lo sencillo a lo inenarrable, de lo descriptible a lo inexplicable, demostrando que Evergrey lo hace de nuevo, y de nuevo modo.

Y ojo los golpeados, que lo más difícil está por venir…

Aquí, me niego nomás a tratar de comprender las letras de Restoring the Loss. La emotividad es tan intensa que uno teme otra vez salir baleado, y prefiero fijarme en lo insólito que resulta ese paso de guitarras pesadas/progresivas/ cortantes a lo The Inner Circle, a un estribillo ultra taquilla como si nada, con una naturalidad que provoca que ambos extremos se fortalezcan con el impacto. Evergrey juega con los riesgos y, al igual que (casi) siempre, sale con el cuerpo ileso…

Para enfrentarse cara a cara a este álbum hay que encontrarse bien parado, y si te pilla en un mal momento, To Fit the Mold te clavará un puñal a través de divagaciones de una mente deprimida y enrabiada, confundida, sin respuestas ni compañía al medio de una tormenta. Y bueno, eso es algo que siempre me ha costado entender de Evergrey. A lo que voy: en las tomas tras bambalina que aparecen en el DVD A Night to Remember (2005), los tipos aparecen con tallas de verdad para morirse de la risa, ¡más chistosas que cualquier broma de Tobias Sammet! Es un deleite ver esas imágenes del tour y grabación del Recreation Day, mostrando situaciones tan cómicas que llegan a ser gloriosas en su ridiculez… ¡todos los intentos de “making of” son salidas de libreto graciosísimas! Sin embargo, de alguna manera, al menos Englund se abstrae para transmitir en sus canciones un ánimo opuesto y trastocado, desnudo y sin ninguna vergüenza, develando un lado complejo, sombrío, amargado, atormentado, casi desesperanzado, que por medio de la música fluye con una maestría impactante, efectos que se apoderan con fuerza de este disco.

Tanto To Fit the Mold y como Out of Reach tienen un cierto tono de pista final, aunque “lamentablemente”, lo “peor” aún está por asomarse, lo más severo todavía debe revelarse… y The Phantom Letters puede considerársele como el paradigma  de Glorious Collision. En lo letrístico, es una confesión de sentimientos que Englund -o el personaje, ya no sé qué creer- nunca se atreverá a decir, en el marco de una composición épica muy a su manera, con un ambiente al principio de canciones como Words Mean Nothing o As Light Is Our Darkness, pero en un entorno más sinfónico gracias a los teclados de Rikard Zander, en gran sobreviviente al éxodo de miembros importantes el 2010. Los elementos melódicos oreja del coro configuran un carácter peligroso, soldando componentes que mezclados pueden colapsar, ¡y en este caso se potencian!, desarrollando un trabajo de personalidad propia dentro de la carrera de Evergrey. Es más importante ahora el cambio de tres integrantes que el cambio de sonido, no obstante, la entrega cumple en describir un nuevo rumbo, una nueva apuesta.

En contraste, The Disease trae de vuelta al The Inner Circle con un aire nebuloso, teclas sentidas y otro coro taquilla, aunque ensimismado, como salido de una mente perdida. En tal ambiente, It Comes from Within causa un quiebre, ya que es una composición muy intensa en lo musical, de figuras épicas de guitarra que recuerdan a ese giro pesado de Torn, cuando se acercaba de forma notable al In Search of Truth o Recreation Day. El tema enseña cómo sonaría hoy un The Masterplan, un Blinded o un Your Darkest Hour si tuvieran que escribirlos hoy. Surgen pausas sinfónicas, arranques con riffs contundentes, el corte que mayor impacto provoca al comienzo para la maravilla de todos los fanáticos de Evergrey.

Ya usamos la palabra “sinfónico” y de aquí en adelante, se presenta como protagonista y sorpresa del esfuerzo, creando una dimensión antes explorada aunque no utilizada como ahora, y así, Free debe ser el track más especial de la banda, considerando sus últimos tres discos. Independiente de su melancolía, es una creación muy cálida, con guitarras acústicas y arreglos de orquesta íntimos, que se sienten como si mojaran la piel, sin sacarle el dolor de encima. Es una pequeña obra maestra, maravillosamente construida, con un mensaje al más puro estilo Evergrey“I’ve read your words, I understand, it’s said, it’s done/ I walk in fear of what you said that we’ve become / Can’t change our words now, can’t make them undone… I’ll walk away… just walk away”. La amargura de una derrota emocional es palpable, del aceptar, rendirse y dar la espalda antes que te abran el pecho, y siempre habrá un modo de identificarse con tales versos. Cuesta distinguir si las letras están para entregar consuelo, hacer compañía, sentirse cómodo en la oscuridad o simplemente hundirte más.

Lo cierto es que Evergrey clava cuchillas con una facilidad cada vez más impactante desde In Search of Truth, cuando se metieron en la psique de un hombre trastornado, con su alma y vida destruidas, por las reiteradas abducciones extraterrestres. “Al menos eso jamás me pasará”, pensaba en ese tiempo, pero en álbumes posteriores Englund logró plasmar emociones igual de míseras a través de eventos cotidianos que cualquiera puede vivir, y ahí el frontman se transformó en un maestro. Independiente de la calidad, cada álbum es más severo en ello y Glorious Collision alcanza un nivel chocante. Free es una joya un tanto escondida dentro del CD y es un deleite descubrirla,  entendiendo que lo mejor del material yace en lo profundo, en las esquinas más recónditas.

Y de la resignación, a la desesperación en I’m Drowning Alone, otro corte de riff ancho, poderoso, crudo y de cuerdas bajas, al mismo tiempo que vivo y elegante, al estilo moderno de Evergrey, con un teclado que parece flotar encima, y una niña cantando, tornando más angustiante la atmósfera. Aquí se nota el cansancio de tratar de sobrellevar la oscuridad, y los llamados de socorro son apremiantes, casi delirantes en el dolor. ¿Acaso me estaré volviendo loco escuchando al grupo?, y uno agotado ya no quiere saber más en la canción titulada …And the Distance, algo parecida a Wrong, con la mayor diferencia puesta en la participación de Carina Englund, al fin regalando su excelente voz de forma directa. Rikard Zander hace tiempo que dio con su estilo interpretativo y aquí sus notas de piano otra vez derraman tristeza y desconsuelo, con figuras sencillas a la fibra.

Ahora, una arista que definitivamente me desagrada va de la mano del mismo Tom S.: su interpretación. En Torn, el cantante cayó en varios tics vocales y ahora abusa de ellos. Me refiero a las segundas voces recurrentes, con el mismo tono y armonía, o al cómo termina la mayoría de los versos, siempre subiendo unas notas con un aire más débil. Llega a irritar en momentos, y si comparamos su actual desempeño con el de In Search of Truth o The Inner Circle, se hace evidente que hoy en día canta con menos garra y energía. Por eso hay que adentrarse en las pistas, ya que los hooks inmediatos (como una voz aguerrida) no brillan en esta entrega. Y lo segundo: ¡la batería!, ¿¡qué ocurre con esa caja!? El batero original de Evergrey, Patrick Carlsson, mostraba un estilo muy particular, entre Mikkey Dee y Mike Portnoy, mientras que Jonas Ekdahl, siendo más finito, enseñaba un muy particular juego de platillos, por más que exagerara en algunas partes. Ahora en cambio, y muy el contrario, la batería suena a cualquier programa de sample, sin ningún toque humano, con una caja molesta y a todo volumen, sin variaciones pese a las diversas atmósferas, y todo muy artificial en dicho territorio. Más simple y directo, claro, pero muy plástico.

Sobre el nuevo bajista, Johan Niemann, quien ha visitado Chile en varias ocasiones como miembro de Therion y Tiamat, es que… bueno, su instrumento nunca ha sido muy relevante en la música de Evergrey y sólo se notó en Torn, cuando Jari Kainulainen reemplazó a Michael Hakansson. Por ello, no esperaba demasiado de la llegada de Niemann y terminó por asombrarme, porque debido a la menor cantidad de capas de guitarras, el bajo gana un espacio más prominente, dándole una mayor profundidad a un performance conservador, simple, limpio con dedos y sin efectos. Y además, me sorprende que no se eche de menos a Henrik Danhage, guitarrista que en Recreation Day se había consolidado en el equipo compositivo. Si bien su salida al comienzo se veía como una gran pérdida, quien lo sustituye muestra un cariz tanto rockero como vintage y virtuoso. Se le pasará la mano con esa improvisión en el solo de Wrong, aunque afina un gusto que deja una marca en el sonido.

Al final, y con todos los sentidos puestos, Glorious Collision invita a un viaje por un abismo de emociones muy reales, a una aventura tan honda que llega a dar pudor, que llega a incomodar, que te reparte cachetadas y zamarrones. De Evergrey no espero menos y me impresiona que con un trabajo más comercial, esa veta tome fuerza. Claro que es una producción más taquillera, o liviana a primera vista, pero más perturbadora en la sensación que las canciones no sólo te hablan, sino que hablan de ti, y aquello sí que asusta. Estoy seguro de que será un lanzamiento incomprendido y la banda se arriesga al pedir que todos pongan sus cinco sentidos y paciencia en la música, en una época cuando todos creemos que con apenas descargar los mp3 y escucharlos de pasada, podemos sentenciar grandes juicios. Comercial y todo lo que quieran, el disco no está hecho para este tiempo, pues no cautiva de inmediato, no engancha con los hooks tradicionales o esperados, golpea sólo cuando se acepta el desafío de encararlo y hacerle frente, consciente de los daños. Y de aquí, yo intentaré recuperarme del remezón.

11 comentarios
  1. Alejandro Dice:

    Debo decir que Evergrey es una de mis bandas preferidas, y que el review que haces Jorge es simplemente Genial.

    soy Psicologo de profesión y las letras y música de Evergrey siempre apelan a ese sentido «Siempre Gris»

    Englund es un genia músical, y esta demás decir que su mundo e imaginario denota mucho sufrimiento, y que al parecer a encontrado la mejor forma de safarse de él.

    • mindfreack Dice:

      COLEGA opino exactamente igual las atmosferas de evergrey en sus discos son geniales, sombrias pero cargadas de energia, de emocion, es grato escuchar estas bandas que te golpean no solo los sentidos sino a la emocion directa, asi cuando pones play al reproductor de cd toda tu pieza se vuelve un ambiente que te acoje y te proteje al mismo tiempo mientras suena cada cancion en mi caso del monday morning o del solitude.
      tremenda banda englund se supera cada vez mas!

  2. sebastian Dice:

    Para mi fue un pedazo bueno en realdiad es un pedazo de disco como cada uno cada disco se nota su evolucion y ahora con esta formacion «nueva» a sabido hacer un trabajo a la vena tanto como por letras como instrumental nada que decir una de mis bandas preferidas deneuvo me a pateado el craneo

    STAY GREY!

  3. Keeper Dice:

    Le hubiera puesto un 8.5, pero como dices, en la batería se ve la debilidad del disco (al menos para mi es muy importante) que podía haberse complementado con mas originalidad de parte de Tom en los detalles que mencionas.
    Me gustó tu review y la nota me deja conforme, y por muy largo que se ve tiene los comentarios precisos, incluso aquellos que con el tiempo que llevo escuchándolo había olvidado por costumbre.
    (y noté el comentario que hiciste al final, muy en respuesta a lo que dijo Bon Jovi el otro dia)

  4. King of Pain Dice:

    El disco es perturnador, te descoloca, yo sigo a evergrey desde su nacimiento con dark discovery, comprando su material, etc, y reconozco que el disco es pertubador, es gris, es raro wn, cuesta asimilarlo, pero como alguien dijo por ahi, suena finalmente a evergrey, aunque la actitud de ellos sea una mas «bkn» o mas «comercial»..es raro, pero a la vez encanta y termina agarrandote de forma increible…es un gran gran disco, a mi gusto, mucho mucho mas que Torn, mas por el atrevimiento a hacer algo distinto que por su sonido.

    saludos.

  5. KAI Dice:

    Todos los discos de Evergrey me encantan, Torn me pareció un grandisimo disco pero esto me gusta un poco más aún. Englund es un genio absoluto.

    Para mi 7,5 es muy poco, mi puntuación es 9,5

  6. joseph Dice:

    Definitivamente glorius collision es una obra de arte, es una oda al sufrimiento y las emociones humanas, estos tipos son genios «long live evergrey» y el torn tiene un tema maravilloso THESE SCARS con ese puro tema evergrey aplasta a cualquier banda del genero y PUNTO.

Los comentarios están desactivados.