Eternal Thirst es una agrupación santiaguina que lleva ya varios años dando vuelta en el circuito underground de nuestro país. Formados el año 2006, teniendo algunos cambios de formación en su currículum y luego de lanzar un demo, un EP y un single, llega su esperado primer larga duración, Beyond The Shadows of Hell, un disco que, como ya veremos, los pone en la primera línea de la escena heavy metal nacional, gracias a una propuesta tremendamente sólida y a la indiscutible calidad musical que los avala.

El disco abre con Burn By Hell Fire, una intro de cerca de dos minutos y medio en donde se nos entrega la advertencia que de aquí en más caminaremos entre los fuegos del infierno, sufriendo de un dolor inmisericorde que nos hará sufrir hasta la muerte, todo sobre una base heavy metalera potentísima, dejando claro de inmediato que es lo que Eternal Thirst tiene para ofrecernos.

Luego de la poderosa intro llega el primer corte propiamente tal, Dead And Buried, pesado, veloz y muy, pero muy potente. Y es acá, después de habernos hecho alguna idea con la primera pista, donde terminamos de comprender el estilo por el que deambula esta banda, que no es otra cosa que heavy/power de la escuela gringa, crudo y directo, metal de la vieja guarda ejecutado con pasión y mucha consistencia.

Ahora, si bien estamos hablando de una banda que se mantiene dentro de los cánones más tradicionales del estilo, no esperen con ello encontrar influencias demasiado notorias en su música, ya que si hay algo que realmente me encantó de Eternal Thirst, es la manera en que toman las bases del género y las procesan al punto de entregarnos como resultado un producto con sello propio, lo que merece mucho más que simple admiración. Y con esto no me malentiendan. Me encanta el actual movimiento “revival” del heavy metal, del cual ha surgido una cantidad no menor de agrupaciones que rescatan aquellos clásicos sones de antaño, de los que me declaro seguidor acérrimo, pero también es agradable ver agrupaciones que no se quedan solo con eso y que buscan darle un valor agregado a lo que hacen, como en este caso.

Continuamos con The Riot, corte que baja las revoluciones, pero no la intensidad, al tratarse de un tema más lento que su antecesor, pero igual de potente. Sólidos riffs, buenos leads y en general un gran trabajo en guitarras es el que podremos encontrar en esta canción. “Here We Are, In The Middle of Chaos, The Riot… Has Begun” es el muy bien logrado coro que rondará tu mente por varios días luego de darle algunas oídas. Antes de pasar a la siguiente canción nos encontramos con un interludio de nombre Your Legacy Lives On, compuesto de teclados ambientales sobre una base cadenciosa sin letra alguna, aunque en el booklet se incluyen algunas palabras bajo su título… palabras sencillas, pero con un fondo muy fuerte y al parecer, personal.

Lo siguiente es Illuminati Army, canción que conocía de hace un buen tiempo y que en el contexto general del álbum funciona muy bien. Seguimos con pie firme en el heavy/power metal mostrado hasta ahora, de velocidad moderada, aunque trae consigo un cambio de ritmo que la hace acelerarse un poco. Buenas letras, sencillas, para nada rebuscadas y manteniendo un mensaje coherente e interesante. Las guitarras, en todo su espectro –riffs, leads, solos, etc.- conforman uno de los puntos más altos de este corte y del disco en su totalidad. Hasta ahora estamos hablando de un álbum más que bueno y que nos muestra una nueva banda de la cual estar atentos a sus movimientos.

Leichenchaus guarda similitudes en cuanto a ritmo con su antecesora, algo que quizás se pueda deber a que la autoría musical de ambas pasa por las manos de Hugo Sánchez, actual guitarrista de la banda, aunque según se señala en el booklet, fue quien grabó en su totalidad las baterías del álbum, logrando, por cierto, un muy buen trabajo. El comienzo del corte es más bien lento, algo oscuro y misterioso, para luego ir in crescendo, hasta llegar a algo mucho más intenso, incluyendo una notable ejecución por parte de Hugo Álvarez, bajista, quien logra conformar una base rítmica bastante robusta si sumamos el despliegue del otro Hugo en la percusión. Espléndido también el trabajo en guitarras, sobre todo en la sección de solos, por parte de Javier Alarcón y Javier Bustos (ahora ex miembro de la agrupación).

La séptima pista se encuentra reservada para uno de los cortes que no he podido parar de escuchar. Me imagino que más de alguna vez les ha pasado que han escuchado una canción y cuando esta termina, la vuelven a poner… y la vuelven a poner… y la vuelven a escuchar… y de nuevo… y así… bueno, así de pegado estoy con I’m The State, un tema cuyos afilados y duros riffs iniciales me recordaron a la versión que hace Virgin Steele de Conjuration of The Watcher, escrita por David DeFeis para el disco de Original Sin y que luego fuera regrabada por su banda para el álbum The Book of Burning. ¡Un temón de aquellos!

Si bien parte rápido son varios los cambios de ritmo que se vienen a medida que se desarrolla en sus casi siete minutos de duración, las murallas de riffs más el notable trabajo de Sánchez hacen que vaya variando también en intensidad, sobre todo cuando en la sección media golpea la caja como si ese fuera el último tema que va a tocar en su vida. Brillante también nuevamente la dupla de los Javier, ambos gigantes guitarristas. Atención también con Pablo Garriga para el coro “Hear my Word… or Cry / Hear my Word… or Die” -y en general durante todo el álbum- logrando unos tonos rasgados que por momentos traen a la mente la voz del mismísimo Eric Adams. Un temazo con todas sus letras.

Luego sigue otra gran canción, Turn Off My Light, que musicalmente conserva la línea mostrada hasta ahora, es decir, heavy metal crudo y directo, con una gran sección rítmica y un trabajo en guitarras espléndido, sobre todo cuando llegamos a un juego de paralelas que destaca de inmediato. Pero lo que más me gustó de este corte es la muy bien lograda parte lírica, a cargo, al igual que en el resto de la placa, de Hugo Álvarez, quien transmite en primera persona los deseos de un moribundo ya postrado en su cama y que pide que lo dejen descansar desconectándolo y que ruega porque apaguen su luz de una vez por todas. Un tópico complicado, pero muy bien tratado en los versos del bajista de la agrupación.

Para el cierre, Eternal Thirst, corte homónimo y todo un clásico dentro de las presentaciones de estos santiaguinos. Heavy metal a medio tiempo con cierto aire al Accept más clásico, aunque ahora la parte vocal recuerda un poco, durante los primeros fraseos, a un Mustaine en sus mejores tiempos. La canción posee un cambio de ritmo que pone todo cuesta arriba mientras se va desarrollando un metálico duelo de seis cuerdas. El coro se repite hasta quedar grabado a fuego en la memoria de quienes lo escuchen, luego de eso les resultará difícil olvidarse del nombre de esta agrupación.

Beyond The Shadows of Hell es mucho más de lo que me pude llegar a imaginar antes de escucharlo. Había tenido oportunidad de oír algunas de las canciones que lo componen en vivo, pero nunca llegué a vislumbrar que el resto podía ser tan bueno.  Toda una revelación que vale la pena destacar dentro de un año 2014 que estuvo plagado de excelente material nacional. No lo pierdan de vista, consíganlo con la misma banda a través de su sitio en Facebook y háganse, al menos en lo que a heavy metal se refiere, de uno de los mejores trabajos lanzados en el medio chileno en el último tiempo.

 

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