Para los más fanáticos han de haber sido larguísimos dos años y medios de espera. Y es que eso se tardó Epica en volver a pisar suelo chileno. Misma cantidad de tiempo que hubo que esperarlos la última vez, cuando nos regalaron un memorable concierto en aquel abril de 2010. En esa oportunidad llegaban precedidos de un disco solidísimo, Design Your Universe (2009), el mejor de su carrera hasta este momento, y los deseos de verlos eran enormes. No defraudaron y, como dije, fue un espectáculo memorable. La diferencia entre entonces y ahora es que, a mi juicio y al de varios, el disco que venían a presentar en esta oportunidad no es tan bueno como el anterior. ¿Afectaría eso la concurrencia de público?

¡En absoluto! Aunque debo reconocer que tenía ese temor, pensaba “vinieron hace poco, además el Requiem For The Indifferent que presentan no es excelente, capaz que vaya poca gente”. ¡Nada! La gente respondió como debe ser. Y es que pesa más el fanatismo y cariño por la banda. Su fanaticada es de esas fieles, y eso se debe a que por años Epica ha hecho las cosas bien. Además, en cada visita anterior han montado espectáculos maravillosos que han dejado extasiados a sus seguidores, siempre con ganas de ver más, aunque tengan que esperar dos años. Por todo lo anterior, el hecho de que hayan podido congregar unos 2000 fanáticos no debería extrañar, aun cuando los de poca fe como yo hayan tenido sus dudas. Además, era también la oportunidad de ver a los nacionales de Six Magics, hoy por hoy, uno de los mejores exponente del género, cosa no menor y que ciertamente valía la pena, sin mencionar estarían presentando material de su alabada nueva producción. Revisemos primero lo que fue eso.

Todo inició a eso de las 20 horas. La banda liderada por el genio Eric Ávila sube al escenario y mientras el resto de los muchachos van haciendo su entrada, la gente los recibe con un enorme aplauso, suerte de reconocimiento por la excelente labor realizada durante tantos años y que tanto significa para el metal nacional. Sin mayor demora, Eric y Pablo Sepúlveda lanzan los primeros acordes de Animal, aquél excelente tema de Behind The Sorrow (2010). La gente responde de inmediato y los puños en alto no tardan nada en llegar. Desde ya se veía que sería una gran noche para los chicos. Después continuaron con algo de material de su más reciente trabajo, el excelente Falling Angels, el tema elegido sería el homónimo. Interpretación de excelencia para un gran tema que la gente disfrutó y supo premiar con grandes aplausos al final.

Para felicidad de sus seguidores más antiguos, hubo también tiempo para algo de sus épocas pasadas. La monumental Caleuche hizo su aparición, provocando la primera gran ovación. Merecidísima. Luego siguieron They, atractivas novedades como Rolling In The Deep, cover de la cantante Adele y la también reciente Start Another War. A esas alturas el trabajo estaba hecho, el público estaba entregado y la banda lo hacía de maravillas. Fue así cómo siguieron regalando talento de la mano de Another Name y How To Live, con lo que terminaron su show. Hablar de lo bien que salieron las ejecuciones sería redundar. Mauricio Nader y Pablo Stagnaro son enormes músicos y lo que hace Elizabeth no se queda atrás. Como dijimos antes, sólida y redonda actuación de los créditos nacionales. Público satisfecho les reconoce y una banda feliz se retira del escenario entre aplausos. ¡Bien por Six Magics!

Setlist Six Magics:

  1. Animal
  2. Falling Angels
  3. Caleuche
  4. They
  5. Cover Adele / Start Another War
  6. Another Name
  7. How To Live

Después de la redonda actuación de los “mágicos”, y siendo exactamente las 21 horas, alrededor de 2000 enloquecidos fans, de los cuales una buena proporción eran mujeres, daban una caótica bienvenida a los holandeses de Epica. Comienza todo con la clásica oscuridad, esa que indica que la espera al fin terminó y te llena de nervios, la que da paso al aplastante alarido de cientos de voces. Claro que la banda se haría de rogar y juega con los sentimientos de los fans conteniendo su salida, usando el poderoso sonido de unos tambores durante varios minutos, ¡más de cinco! Ya cuando la espera parecía hacerse eterna, los tambores cambian de ritmo dando paso a la genialísima intro Karma. En ese punto la tensión por ver salir a la banda era incontenible, por lo que cuando finalmente ¡Don! Ariën Van Weesenbeek se apersona y toma su lugar tras los tarros, al igual que Coen Janssen tras su teclado, el escándalo es ensordecedor. Al mismo tiempo saltan a escena simultáneamente Rob van der Loo con su bajo e Isaac Delahaye y el gran Mark Jansen con sus guitarras. Estando ya todos ahí, comienza la ejecución de Monopoly Of Truth, uno de los cortes que en su momento me pareció “decentito”, “rescatable”, ¡pero que en vivo crece muchísimo! ¿Valdrá la pena comentar el escándalo acaecido cuando Simone ingresa y empieza a cantar? ¡Increíble! ¡Cuánto fervor despierta esta mujer en los fanáticos! Unas moneditas paras los increíbles agudos de Mark. ¡Lo que está cantando este muchacho! Portentoso arranque.

¡Uf! Sin respiro nos lanzamos de inmediato con la clásica Sensorium. Esperaba que en el inicio continuaran con más temas nuevos, pero eligieron ir hasta su primer disco. ¡Acertada elección! Así lo demostró el atronador griterío cuando comenzaron los primero acordes. Y es que a la gente le fascina esta y todas aquellas canciones de los primeros discos. Precioso ver a toda la gente en cancha saltar al ritmo de la caja de Ariën. ¡Y Mark estaba prendidísimo! Con un solo gesto de su mano invitó al público a alzar sus puños y a gritar un poco en ese interludio antes de la primera estrofa. Dicho y hecho, los “¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!” no se hicieron esperar. ¡Genial! Perfecta ejecución para esta obra. Al terminar Simone agradece y rápidamente presenta a… ¡Unleashed!, junto con Burn To A Cinder y Kingdom Of Heaven, lo mejor del Design Your Universe. Hecatombe ahí en cancha, desde lejos parecía un mar humano que iba y venía producto de los empujones que la canción exigía. ¡Qué brutal! Y a la espectacularidad de masacrante sonido (impecable, como toda la noche) se unían unas no menos espectaculares columnas de “humo” (hielo seco) que surgían al terminar cada compás de la parte antes del puente. ¡Imponente escena! ¡Y cómo cantaba la gente! De nuevo: otro genial momento.

No conformes con eso, deciden que la continuación sea Martyr Of The Free Word, una de las canciones más thrasheras y explosivas que tienen. Nuevamente pareció que más de alguien perdería la vida ahí en cancha. Menos mal eso no pasó, ¡pero casi! Por cierto que los músicos estaban ajenos a todo eso. Ellos más bien se dedicaban a disfrutar del momento y ofrecer verdaderos espectáculos con sus cabelleras. Rob, en particular, parecía que mandaría a volar su propia cabeza de tan fuerte que la agitaba en forma circular. Y los demás no querían ser menos y emulaban la técnica. Estaban para comercial de shampoo. ¿En lo musical? Colosal solo de el Sr. Delahaye. Monstruoso. Al terminar, una tremenda y merecidísima ovación y una pequeña pausa para que Mark agradezca y mencione que (obvio) están presentando el nuevo CD, y que una canción muy larga de ese CD es Serenade Of Self-destruction. Extraordinaria. El nivel técnico exhibido por el sexteto es altísimo. Uno está tan acostumbrado a verlos en ese nivel, que de pronto pierde la capacidad de asombro. Verles en vivo ayuda a dimensionar lo que son realmente, unos maestros. En medio de la canción Mark exhibe una bandera, lo que por su puesto saca miles de aplausos, demostrando que poco le basta para manejar al respetable. Y durante la parte instrumental, el escenario queda teñido de una luz roja intensa que dio un efecto de intensidad maravilloso. Parecía fuego. Y sobre el final se extienden para demostrar más aun sus habilidades: el premiado se lo lleva Ariën, que se despacha un mini solo prodigioso, mientras todos sus compañeros lo contemplaban.

Simone hace alusión a la parte más antigua de su discografía, sin nombrar alguna canción y pide silencio, señala a Coen y espera que empiece a sonar. Coen, que estaba “pajareando”, no se da por aludido y demora unos segundos. Reacciona y comienza a sonar Cry Of The Moon, nada más y nada menos. Estentóreo e infernal griterío. Pero es entendible, ¡si es uno de lo grandes clásicos de Epica! Y como con pocas canciones, la gente tiene la posibilidad de corearlas casi íntegramente. Mark entiende esto e invita a participar más aun, a lo que la gente responde con puños al cielo. En seguida Simone entra en la misma dinámica e inicia los clásicos juegos vocales con el público. En un rincón se puede ver a Mark y a Isaac jugando, como niños, algo que demuestra lo bien que se la estaban pasando. Al término, otro enorme, pero ENORME solo de Ariën Van Weesenbeek. El sujeto no es humano, es una máquina, una bestia, no sé, ¡pero no es humano! Fuerza y técnica en un balance perfecto.

Acto seguido llega la excelsa Storm Of Sorrow, a mi juicio, la mejor canción de la última placa de Epica. Y por lejos. No sé si para los demás será igual, pero vaya que la cantaron. “Realize the pain we live in / Demonize the need we reel in” resonó fortísimo, cual clásico eterno, teniendo solo unos meses de vida. Y el detallito del “humo” que le agregaba mayor dramatismo al grandioso coro. ¡Emocionante! Finalizado aquello, ocurre algo medio cómico, aunque no se suponía que lo fuera. Simone dice que tiene ganas de ver algo que hace tiempo no ve, y pide al público que lo hagan para ella: un pit. Y advierte: “¡sin lastimarse! ¡Es para pasarla bien no más!”. Bien, inicia con todo la bestial The Obsessive Devotion, con esa despiadada introducción suya, pero que aun así no logró crear el mosh que Simone pidió. Se intentó, mucho empujón y todo, ¿eh? Pero al final quedó claro que el público de Epica no es el mismo de… no sé, Exodus, por decir algo. Y eso está bien. Fue como un chascarro. Como haya sido, la canción salió perfecta. Al final la gente grita “¡Epica! ¡Epica!”, al tiempo que Coen le pone una musiquita, para amenizar. ¡Crack!

Mark, tipo feliz a esas alturas de la noche, se da el tiempo para jugar. Pide gritos de las mujeres, luego de hombres, repite un par de veces y luego pide gritos de todos juntos. ¡Aun se deben estar escuchando los gritos en el Caupolicán! Todo eso para sentar el ambiente ideal para Sancta Terra, temazo que todos agradecieron. Pero lo más genial vino luego. Pongan atención, que no volverán a leer algo tan increíble. Mark comienza a hablar y señala que es momento de hacer algo. Luego pregunta por un tal Roberto, comienza mirar cada rincón del teatro y de pronto, ahí, cerca de la barrera el tal Roberto levanta sus manitas. Mark le dice que suba, ¡para el asombro de todos! Bien, Roberto sube y Mark le dice “bueno, creo que tienes algo que decir”. Roberto inicia su intervención con un “muchas gracias por la oportunidad”, en perfecto inglés. Pues bien, el hombre comienza a relatar una historia, la cual nos habla de que él y la chica que es actualmente su pareja se conocieron años atrás en un concierto de Epica. Cuánta mística. ¡Cuento corto! Invitó a subir a su polola, Cynthia. Ella, que también estaba en el público, cerca de la reja, logra con esfuerzo llegar al escenario. Él la abraza, la besa, se arrodilla, toma su mano y le pregunta “would you marry me?”. Ahí todos nos fuimos a la cresta. Entendiendo la importancia y magia del momento, todo el teatro solidariza con el buen Roberto y estalla el aplauso y gritos de apoyo. Gente que no se había parado en todo el concierto se puso de pie para aplaudir (en serio, yo los vi). Y lo importante, ¡ella dijo que si! Mo-men-ta-zo. Increíble. En seguida la banda, los cubre de abrazos y buenos deseos. De lo mejor que vi en un concierto en toda mi vida. Desde aquí, felicito y deseo lo mejor a esta pareja, que lleva el amor y el metal en la sangre. Respeto para Don Roberto Castillo.

Bien, hora de seguir con el show, ¡con Quietus!, otro de los temones rescatados desde la primera parte de la discografía de la banda. Una descomunal ovación (de nuevo) cuando finaliza y el público que comienza a cantar el infaltable “mijita rica, mijita rica”. Típico chileno. Asumiendo que es algo bueno, ella agradece con la clase que la caracteriza. En seguida, de la nada empiezan a sonar las pistas de la intro de The Phantom Agony y en el intertanto Coen recibe una gran bandera chilena e intenta ponerla en su teclado, pero no puede. Un heroico roadie acude en su ayuda y, a la que te criaste, la pega con cinta adhesiva al teclado. Notable. Eso son los detalles en los que me fijo que me dio mucha risa. Parecía estar al revés, y de hecho un incauto le gritó “está al revés, ahue…”. Lo que él (extrañamente) no había notado es que el teclado de Janssen estaba sobre un soporte giratorio. Por cierto, ¿han notado que esta canción tiene una parte media bailable? Bueno, Isaac lo notó y vaya que bailó. Mansos pasos que sacó. De verdad, para el grupo todo era fiesta a esa altura. Termina la canción y toda la banda hace abandono del escenario.

Al rato solo vuelve Coen y comenta lo buena que ha sido la recepción y lo genial que se ha portado la audiencia. Después de algunos piropos a Chile comienza a bromear con que el show se acabó. Obviamente eso no era tal y él mismo señala que lo que viene lo hará solo junto a la vocalista y el público. Las luces bajan, toman frías tonalidades e inician así los dulces y melancólicos acordes de Delirium, la gran balada de Requiem For The Indifferent. Brillante, soberbia interpretación de Simone Simons. Perfecta técnica, y uno a uno se van sumando los demás. Primero es Mark, con su guitarra acústica, luego es Isaac y finalmente Ariën y Rob. Grandiosa ejecución. Finaliza ese bello momento y Mark pide aplausos para Simone y Coen, los protagonistas, a lo que la gente responde gustosa y sin demora. Velozmente arrancan con Blank Infinity, clásica composición con la que no hacen más que refrendar todo lo hecho hasta entonces. Y luego, para finalizarlo todo, algo digno de ese momento, ¡Consign To Oblivion!, temazo de proporciones siderales. Y me resultó remarcable la forma en que Ariën juega con la introducción, extendiéndola un poco, manteniendo la tensión y finalmente desatando el vendaval de metal. Hacia el final, cada gruñido de Mark es acompañado por explosiones de “humo” que se elevaban muchos metros, añadiéndole emoción al momento. Inmenso final.

El reconocimiento luego de ese grand finale fue también gigantesco. No hubo un alma que no los ovacionara a toda capacidad pulmonar y de palmas. Aun bajo los intensos aplausos, se pusieron a lanzar una poleras, en forma de regalo. En seguida, todos al centro y la necesaria reverencia para agradecer a tan entregado público. Y este, a su vez, hacia lo propio, en razón de tantos buenos momentos, talento y entrega. Reconocimiento mutuo que no siempre se da, y que habla de una cierta complicidad entre la banda y el público chileno. Solidísimo y redondo concierto de los holandeses. Perfecto sonido para una perfecta actuación. Y si había alguna duda respecto del momento que atraviesa, estas se disiparon desde el primer acorde que produjeron. ¡Epica está más vigente que nunca!

Setlist Epica

  1. Karma
  2. Monopoly on Truth
  3. Sensorium
  4. Unleashed
  5. Martyr Of the Free Word
  6. Serenade Of Self-Destruction
  7. Cry For the Moon
  8. Storm the Sorrow
  9. The Obsessive Devotion
  10. Sancta Terra
  11. Quietus
  12. The Phantom Agony
  13. Delirium
  14. Blank Infinity
  15. Consign to Oblivion

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

15 comentarios
  1. Christel Dice:

    Buen review. Describe exactamente todo lo que sucedió. Por cierto, te faltó mencionar los deseos de Simone a la reciente pareja de novios, jajajaja.

  2. Elias Dice:

    No me gusta mucho epica, pero a esta altura su relacion con Chile, me esta recordando un poco a la que tiene nuestro pais con The Gathering -considerando tambien la coincidencia de nacionalidad y etc.-. ¿O le estoy poniendo mucho?

  3. Andree Dice:

    Me gustó el review, estos cabros sorprenden hasta a los que no son fans :) siempre dejando la vara en alto, en cada venida a nuestro país, estuvo la raja el concierto!

  4. Dante Cry Dice:

    Si quieren ponganme 100 manitas abajo, pero solo te voy a decir, que preferiria que hables en 3ra persona y no como un pendejo que habla como una loca.

    En segundo lugar, el disco no es malo, de hecho avalanche es un gran temaso, por lo que quedo pendiente a la vuelta, yo no iba a venir al concierto pero un amigo me convencio, de hecho hace poco escuche su nuevo disco y no es malo.

    Y por ultimo, para el(a) lokito(a) que dijo que cantaba mal Simone(en la portada de la venida de epica), parece que nunca fue a un concierto de ella ya que los altos y bajos los saco a perfeccion.

    Saludos,

    • sajon Dice:

      CÓMO un review puede ser escrito en tercera persona?
      es la apreciación personal de UN solo individuo (en este caso Andy) que no necesariamente representa la opinión de todo el staff de powermetal.cl y por eso firma con su nombre y no con el de la página.

      (a estas alturas ya es algo como obvio… )

  5. fabian garay Dice:

    lo mejor que e visto en mi vida simone preciosa la banda jenial yo casi llore de la emocion grande epica y elmetal en general trenda su pagina

  6. cristian Dice:

    simplemente GENIAL!!!!! lo pase increible, gran noche,gran banda y Simone maravillosa y gran voz pese que algunos no piensen igual…y repito: lo pase increible

  7. Leinad_666 Dice:

    La verdad estos tipos son impresionantes, tocan a la perfección y le ponen harto color en el escenario además son bien simpaticos con el público honestidad que se agradece entre tanto pelotudo dandoselas de malo…

    Si debo decir que en la única canción donde a Simone le faltó fue en Blank Infinity, fue al final del concierto y se entiende el cansancio pero igual por momentos no llegaba a los tiempos ni a los altos…

    Salvo ese detalle fue un gran concierto, con una banda de lujo teloneando.

  8. adrian Dice:

    Nunca habia visto a epica en vivo y me sorprendio gratamente . me sorprendio la voz de simone solo en algunos momentos decallo pero gran show . aunque fue poca gente se paso increible.

  9. Rossy Dice:

    Sin duda fue un gran show!: un sonido perfecto, musicos increibles, una voz hermosa la de simone aunque como dicen arriba, en algunos instantes le falto llegar a los altos pero fue lo minimo, ya casi en los ultimos temas cuando se percibe el fin del show y ya se notan agotados, ademas agregar que fue una noche muy especial para mi ya que los pude conocer en el M&G, aun no me la creo, son super simpaticos y carismaticos, para ser la primera vez que iba, fue de lujo ;)

  10. fele strato Dice:

    yo primera vez que los veia….iba con harto entusiasmo y la verdad que cumplieron las expectativas. La banda toca increible, yo creo que si en algun momento existe alguna falla o es por los equipos de sonido o por que le fallo en algun diminuto momento la voz a simone. Y de ella que puedo decir, guapisima….El ultimo disco no es de los mejores, fue notable que tocaran temas del primero.

Los comentarios están desactivados.