Cuando uno se entera que una de nuestras bandas favoritas se prepara para lanzar algún trabajo, siempre se genera la incógnita respecto a si este nuevo trabajo superará a lo últimamente mostrado, si seguirá el mismo rumbo que han mantenido, o ya directamente en el peor de los casos ha dado un retroceso a lo lanzado anteriormente.

Sin embargo, conforme el tiempo avanza, hay bandas que van mostrando madurez y desarrollando el pensamiento de lo que los fanáticos esperan de la banda. Tal es el caso de los italianos Elvenking, que presentan su nuevo álbum «Reader Of The Runes: Divination», un disco conceptual que marca el inicio de una época, con un sonido potente y enérgico que alcanza la madurez en cuanto a creación, arriesgándose a una elaborada propuesta sin cambiar la esencia folk que ha llevado al renombre y éxito a este sexteto compuesto por Damna (voz), Aydan, Rafahel (guitarras), Jakob (bajo), Lethien (violín) y Lancs (batería).

El disco abre los fuegos con Perthro, una introducción que asemeja a los antiguos rituales vikingos, que hace entre ver lo divino y lo oculto que presenta este disco y que da paso de lleno a Heathen Divine, con un tranquilo arpegio de guitarra que suelta las riendas suelta a un potente y melódico ensamble seguido por la voz, hasta llegar a un majestuoso y sonoro coro. Esta canción presenta una variedad de matices en el interludio, llevando la canción a una atmósfera más tenebrosa que se entromete en lo oculto como se señala anteriormente. Una fina canción, llena de magia y sonoridad de principio a fin y de que demuestra todo el entusiasmo de la banda.

Divination es un tema mucho más directo, que comienza con un discreto violín marcando la melodía del conjunto hasta entrar de lleno al canto con un Heavy Metal potente y que alcanza su peak con una electrizante frase: «We are the waking light!». Energético tema, directo a la vena en su máximo esplendor.

Silverseal es algo más técnico y progresivo si es que se puede le puede llamar así, con una batería marcando el ritmo de la canción, al que en breve se le unen la guitarra y el violín al unísono, proporcionando todo el folk que caracteriza a esta banda y que se hace notar especialmente en el interludio con un solo de violín como puntapié a los solos de guitarra para seguir con el tema hasta su fin. Canción que quizás pasa sin pena ni gloria.

Lo siguiente, The Misfortune of Virtue, es una canción con muchas variantes y cambios de ritmos, que se hacen notar en cambio entre el canto, coro y estribillo, lo cual hace de este tema algo muy interesante y dinámico. Llama la atención en especial, es casi sobre el final de la canción con un pasaje bastante similar a Blood Brothers de Iron Maiden.

Eternal Eleanor tiene un armónico inicio, protagonizado por una dulce guitarra acústica que suministra un ambiente mágico que poco después es desplazada por el ensamble, dejando al violín como protagonista junto a la voz, en una dinámica secuencia de melodías alegres, haciendo de esto una grata atmósfera de fantasía y elegancia.

El misterio llega con Diamonds in the Night, un corte de poca duración que contribuye de gran forma a todo lo arcano que pretende mostrar el disco, con una hermosa complicidad acústica entre la guitarra y el violín. Discreta canción que tal vez a la larga del disco pasa inadvertida.

Under the Sign of a Black Star es un tanto floja si se le puede describir de alguna forma, tal vez uno de los puntos más bajos que presenta el álbum, con estrofas y coros deslucidos, nada que no se haya visto. Lo rescatable del tema es la línea melódica que establece el violín, dando a la canción un sabor agridulce.

En Malefica Doctrine se puede apreciar un inicio con mucha potencia y rapidez que se van entrelazando a medida que avanza la canción. Este corte tiene matices un tanto parecido a Amon Amarth, con guturales, ritmos rápidos y energéticos, otorgándole así una atmósfera de poder y oscuridad a la canción. Un sutil y directo corte.

Sic Semper Tyrannis le sigue dando potencia al disco, con unos riffs muy pegadizos que van dirigiendo a la canción a un rumbo con ritmos y acordes nórdicos. Tal vez no es un tema que destaque en brillantez en cuanto a establecer una atmósfera, sino que es algo más directo y sin preámbulos, con mucho folk y guitarras potentes que pretende dar energía y fuerza al disco.

Warden of the Bane continúa por la senda de la potencia y energía, ofreciendo muchos matices a lo largo de la canción mientras en el fondo la guitarra y el violín van dibujando ese ya característico toque folk que le da vida y energía al disco. Un sutil tema con coros electrizantes, sin duda es una grandiosa inyección de energía para el álbum.

El final lo da Reader of the Runes – Book I, el tema más extenso y elaborado de este trabajo, con un poco más de diez minutos de magia y virtuosismo ofrecidos por la banda, que junta todo lo anteriormente hecho, añadiendo como plus arreglos orquestales que sin duda proporcionan esa atmósfera de misterio que merece la canción. El estribillo es simplemente majestuoso, con una guitarra acústica que introduce toda la energía que proporciona el ensamble para resaltar la guitarra eléctrica y nuevamente dejar el rasgueo de la guitarra como introducción al canto con las electrizantes frases: «I’m the Reader of the Runes, I’m searching diamonds in the night», que se van repitiendo hasta su clímax, que paulatinamente va desapareciendo. Simplemente un grandioso tema lleno de sensaciones hermosas, que van dando una atmósfera muy gratificante.

Este trabajo de los italianos sin duda marca un inicio de algo muy profesional y serio como lo han realizado hasta ahora, con un disco conceptual muy bien elaborado que recorre todo el mundo construido por su ya característico sonido cargado de violines y guitarras muy melódicas que proporcionan el ambiente folk que los identifica. Las palabras que destacan a «Reader Of The Runes: Divination» son sin duda: prolijidad, sutileza, armonía y por sobre todo mucho folk, que demuestra toda la madurez y potencial forjado con su experiencia de varios años. Redondo trabajo de los italianos.

Review: Samuel Lorca