Eluveitie – Evocation II: Pantheon

Eluveitie hace ya varios años viene siendo uno de los principales exponentes del Folk Metal a lo largo y ancho del orbe. Una banda que ha sabido mezclar de manera magistral sus raíces folclóricas con un excelente Heavy Metal y voces guturales que, a veces, acercan su sonido más al Death Metal, sonido que ha ido variando para permitir la irrupción de las voces femeninas logrando una mixtura aún más exquisita.

El año 2016 experimentaron un cambio importante en su formación cuando una de sus vocalistas Anna Murphy, quien además tocaba el hurdy gurdy, junto al guitarrista Ivo Henzy y el baterista Merlin Sutter deciden dejar la banda, formando más tarde la recién debutada banda Cellar Darling. Así, para este nuevo trabajo, la banda se ve compuesta por nueve integrantes, varios de los cuales ejecutan labores vocales, por lo que hoy Eluveitie son Chrigel Glanzmann (vocalista principal y multinstrumentista), Kay Brem (bajista), Rafael Salzmann (guitarrista), Nicole Ansperger (violinista y vocalista), Matteo Sisti (flautas, gaitas y guitarras acústicas), Alain Ackermann (baterista), Jonas Wolf (guitarrista), Michalina Malisz (hurdy gurdy) y, la más nueva incorporación, Fabienne Erni (vocalista, arpas y mandolina). Es así como este 2017 nos traen su séptimo larga duración, “Evocation II: Pantheon”, una secuela a su exitoso álbum del 2009, un trabajo con sonidos nuevos, tanto en lo instrumental como en lo vocal, lo que lo hace bastante interesante aunque desde el primer minuto debemos tener claro que no escucharemos lo que quizás esperaríamos escuchar.

Todo arranca con Dvreddv, una introducción de menos de minuto y medio que nos atrae lentamente al disco desde un bosque donde las voces de brujas o quizás del mismo viento nos invitan, hasta que irrumpe la voz de Fabienne con un suave canto para que prestemos atención a lo que se viene.

Una oración es lo que sigue en Epona, la diosa de los caballos, la fertilidad y la naturaleza, donde de inmediato impresiona un sonido bastante más folclórico que metalero, lo que de entrada nos regala un aire considerablemente fresco y poderoso en relación al mensaje que pareciera la banda quiere entregar, donde la voz de Erni se toma toda la canción y la de Glanzmann sólo aparece como un apoyo. El coro es sumamente ganchero y, como el buen folk, hasta medio bailable, una tremenda ofrenda musical para esa “gran madre, poderosa reina”, es a todas luces un tremendo opening track que no necesita tarrerío ni instrumentos eléctricos para sonar potente, algo que, en todo caso ya sabíamos porque éste fue uno de los singles promocionales, con video incluido, del álbum.

Svcellos II (Sequel), un interludio instrumental, arranca en el mismo bosque que la intro, con una especie de invocación por parte de un grupo de voces para luego continuar esta vez con una flauta contándonos en su idioma una historia que luego será acompañada de una flauta más y una tímida guitarra. Continuamos en lo instrumental con Nantosvelta, la diosa del agua, la que aparece como la segunda parte de lo que escuchábamos anteriormente, ahora las flautas son acompañadas con guitarras más entusiasmadas que comienzan nuevamente a levantar los ánimos para luego introducir la batería y, por último, una voz femenina nos da el vamos para un último minuto que incluso recuerda un poco a “Elnor’s Magic Valley” de Rhapsody, en conjunto, estos dos tracks instrumentales crean un ambiente tan genial que, sobre todo el segundo, podría escucharse una y otra vez sin aburrir porque en menos de tres minutos está lleno de quiebres rítmicos.

Otro interludio será Tovtatis, una nueva oración al dios tribal que se mantiene en una nota más compungida, con la voz de Fabienne rezando con toda tranquilidad en un ambiente sonoro notablemente somero acompañada por el hurdy gurdy y sonidos de viento, dejando más que claro la intención de la banda en este trabajo donde te logras sentir en ese bosque participando de todo este ritual ancestral en honor a todos los dioses. Entonces arrancamos con Lvgvs, dios de la creación y el aprendizaje, la que comienza como saliendo de ese bosque, para darnos un pasaje introductorio en flauta que luego es acompañado por los demás instrumentos sin adoptar en ningún momento un sonido muy metalero pero sin perder ni un poco de potencia o fuerza, aún en los pasajes más tranquilos. Nuevamente no hay mucha novedad que señalar porque este trabajo también fue uno de los singles promocionales del disco, pero no se puede negar que levanta el ánimo y te hace querer volver a la naturaleza con sólo escucharlo.

Nuevamente nos encontramos con un interludio instrumental en Grannos, el dios de las fuentes termales, el que empieza lento, casi como una tímida oración, tomando poco a poco mayor velocidad como queriendo compartir el tipo de dios que representa para, luego del relajo inicial, invitar casi a bailar con la alegría que transmite, un tremendo tema que es una muestra más de lo mejor del folk que estos suizos nos pueden regalar. Cernvnnos, la diosa de la fertilidad, la vida, los animales, la salud y el inframundo, es una oración nuevamente calma que continúa con esta idea de transmitirnos como ellos perciben a cada uno de sus dioses paganos, ninguno igual al otro y todos con su propia particularidad, regalándonos una vez más un pasaje potentísimo en el último minuto del track, algo que gusta tremendamente a quien escribe y ojalá a quien lo escuche.

Pero esto no sería un disco completo si no tuviéramos un tema dedicado al dios de la guerra, Catvrix, una oración o dedicación de guerreros a su causa, del primer minuto genera sentimientos distintos a las canciones anteriores, te sientes parte de ese ejército dedicando su vida a la guerra para proteger a su gente, la irrupción de la voz de Fabienne también le da un toque aún más tremendo en medio de las voces de los guerreros. En medio de ese bosque la voz de Fabienne nos da la bienvenida a Artio, diosa oso de la vida salvaje y principal protectora, una nueva oración que esta vez incluso te hace sentir hasta conmovido, las líneas vocales compuestas para este track tienen una carga mucho más emocional, logrando mover ciertas fibras internas que te llegan a dar escalofríos sin necesidad de utilizar potencia ni nada, sólo con una tremenda voz femenina y una orquestación de fondo sencilla pero maravillosa.

Nos encontramos con un nuevo pasaje instrumental, Aventia, la diosa de las fuentes de agua fresca, una flauta con un tono grave nos acompaña en este paseo, donde nos pareciera ver el río correr y una especie de hada bailar sobre él porque sí, cerrando los ojos y simplemente disfrutando estos tracks tu mente logra imaginar lo que la banda quiere transmitir. Hacia la medianía del tema parecieran aparecer los hombres festejando las bendiciones de Aventia, la que toma un poco más de potencia hacia el final del tema, aumentando incluso la velocidad como invitando a ser parte de esa fiesta.

Ogmios, dios de la elocuencia, arranca con un sonido que nos recuerda la inmortal “Inis Mona“, de hecho, pareciera ser una especie de autoplagio musical ya que derechamente es la misma melodía pero en versión acústica, quizás podría complicar un poco su disfrute porque es imposible tu cabeza no se vaya corriendo a esa joya que es el “Slania” (2008), lo que no lo hace un mal tema pero sí pareciera no haber sido una buena idea incluirlo en un estilo mucho más delicado que su versión original. En una línea más experimental aparece Esvs, la que nuevamente pareciera ser una oración, con una guitarra como principal protagonista, donde la voz de Erni se pasea de una manera angelical por sobre la base rítmica y melódica que crean especialmente para ella, una experiencia sonora tremenda aunque por momentos pareciera no encajar del todo en el trabajo final. El pasaje en que la voz de Fabienne se escucha casi en vacío es tremendo y el acompañamiento de las demás voces a coro le dan un toque tan profundo como profano, simplemente una maravilla.

Nos empezamos a acercar al final con Antvmnos, la que arranca nuevamente con la guitarra pero esta vez bajo la lluvia, con un ritmo notablemente más lento y quizás hasta nostálgico, con una melodía bastante clásica, tradicional, que por más que lo intenté no pude recordar su nombre dentro del folklore celta. Una adición de muy alta calidad que nos regala un momento de descanso y relajo que pareciera no querer evocar más que esas sensaciones. Tarvos II (Seqvel) nuevamente nos remonta un poco a “Slania”, como continuación del tema presentado en dicho disco, donde finalmente podemos escuchar un poco la voz de Glanzmann como protagonista de un corto pasaje, levantando todos los sentidos que pudieran haber quedado adormecidos con el relajo del track anterior con su ritmo y melodía.

La tripleta final comienza con Belenos que nos devuelve a lo lento y a lo duro que puede ser recordar ciertas cosas con sólo el sonido de sus instrumentos, la nostalgia envuelve este tema instrumental pero sin llevar a la tristeza sino más bien a una especie de resiliencia, como queriendo recordar que todo sucede por alguna razón y siempre se debe recordar. Un tema difícil de descifrar o de comentar pero que tiene su posición bien ganada en el disco. Continuamos con Taranis que viene a ser quizás el tema más potente y pesado del disco pero que aun así no se desalinea en ningún momento del resto, no se escapa como cautivo liberado hacia el Metal sino que en la línea folclórica y acústica que nos regalan nos trae un poco más de potencia, especialmente al momento de irrumpir las voces que gritan desde la distancia su llamado casi final para dar paso al cierre del disco, Nemeton, donde nos sentimos como en las puertas del inframundo, viendo como pasan y pasan almas mientras escuchamos voces conversar sin que nos dé miedo, porque la evocación ha terminado y ya pudimos conocer todo el panteón.

Dieciocho tracks en cincuenta y tres minutos nos regalaron un viaje por lo profundo del bosque para conocer a las distintas deidades que los suizos nos quisieron presentar, un trabajo que demuestra Eluveitie no está atado a un sonido en particular y que, si bien hacen un excelente Metal, para la banda (o para Glanzmann que es el único miembro original que queda) lo importante es compartir sus raíces, sus creencias y su bagaje cultural con el mundo, porque definitivamente este disco de Folk es de primerísima calidad, aun sin contar con el Metal que quizás se podría haber esperado. Ahora, es hora de ir y ponerle play al disco, sentarse en un sillón (o mejor aún si puedes hacerlo en el pasto con audífonos) y disfrutar de “Evocation II: Pantheon” sin preocuparte de nada más que escucharlo como una sola pieza.

Es difícil decir si el cambio de miembros afectó en algo al sonido de la banda porque no podemos comparar un disco de Metal con éste pero no queda duda que el genio musical en la banda y la capacidad ejecutoria de cada uno de los elegidos para formar parte de ella es superlativo. Hablamos de una banda que ya tiene casi quince años, que ha tenido importantes cambios y, aun así, nos sigue regalando tremendos registros como éste. ¿Le falta más Metal? Quizás, desde algún punto de vista, podría ser necesario pero en lo personal siento que el folklore europeo tiene esa ventaja de poder sonar metalero sin necesidad de ser Metal y eso Eluveitie lo tiene más que claro.