Cuando Dream Evil tuvo su tan aplaudido debut por allá en el año 2002 de mano de Dragon Slayer, se supo al instante el objetivo que Fredrik Nordström se traía entre manos; converger a un solo instante el poderoso sonido de la década de los 80`s con pequeños tintes de la nueva generación de bandas, todo con su pizca de Rock. A pesar que esto no se vio fielmente plasmado en su primera placa -aún sonaba muy Power para lo que se quería hacer-, la idea se pulio aun más con la venida de Evilized disco en el cual los acordes rocanroleros se hicieron notar de buena forma. Pero aún faltaba lo más importante, el sonido seco y caracteristico del Heavy Metal. Con este nuevo trabajo se podría decir que la tarea casi se cumplió. The Book of Heavy Metal cumple con casi todos los requisitos que Fredrik y compañia se autoimpusieron en el comienzo de su era, generando un ambiente seco y con mucha garra, al igual que en aquellos días.

Desde el primer segundo se hace notar que la placa será especial. Un intenso grito, la palabra «¡Metaaaaal!» pronunciada a todo pulmón, da paso un tema que recoge toda una filosofía digna de esta banda. La estrofa «Some twenty years ago, the goods put down there feet / so firmly in to the ground that no man of sword nor pen / could ever chains the rules upon which / The very fundament of metal was made» es un fiel reflejo de la esencia que dio vida a Dream Evil. En ella se encuentra toda la devoción e ideales que intentan volver a revivir cada vez que lanzan una nueva placa, el objetivo de Dream Evil. The Book of Heavy Metal promete convertirse en todo un himno de estos suecos, si ya no se convirtió en uno de ellos. Potencia, convicción, garra, eso es Dream Evil en estos días, y cada vez lo dejan más en claro. Quizá lo único que le podría reprochar al tema es, a mi parecer, el abuso del coro, repetido tantas veces que por el final del corte llega a ser latero; pero después de todo no deja de ser más que un mero detalle para un comienzo explosivo, de esos que no se escuchan tan seguido como uno quisiera.

Into the Moonlight es, junto con un posterior Tired, uno de los temas con más feeling de la placa. Es bastante melódico, con un coro que confirma la importancia que se les dio en esta oportunidad. Qué decir, son de aquellos segundos que uno espera revivir en un concierto, con todo el público enfervorizado y conectado en un 100% con la banda. Lo vuelvo a repetir, «convicción» es la palabra que mejor identifica al presente disco; cada lírica esconde un mensaje bastante potente, recordando aquellos días en que se vio nacer a las grandes bandas, los padres del Heavy Metal. En este corte el virtuosismo no está presente nada más que en el momento justo, nada de derroches, la dosis justa y necesaria entre un buen riff y un muy buen desempeño de la banda en general. Tema seguro a tocar en vivo.

Hace algunos años, todos fuimos testigos de cómo, poco a poco, la escena musical internacional -especialmente en EE.UU.- se veía sorprendida por un pequeño puñado de bandas que se hacían pasar por metaleras, las llamadas ahora Nu-Metal. Quizá todo eso haya sido causa del «efecto MTV», ajeno a la naturaleza de la escena, pero provocó una campaña de proporciones en contra de tamaña ofensa. «May happen to heavy metal / But rock never rust» deja en claro lo que sienten Fredrik y compañía al respecto, pero siempre con un dejo de ironía en sus palabras lo que perfectamente se podría convertir en un arma de doble filo. Por una parte intentan revivir una filosofía de antaño, y por otro juegan con estas palabras. The Sledge es un tema directo y sin tapujos como la mayoría de la placa, el que a pesar de estar compuesto a la forma de Dream Evil, le hubiera dado un aire más serio para que cumpliera mejor su objetivo.

Ya más rockeros, las revoluciones se hacen presentes y nos presentan a No Way, tema que a grandes rasgos nos habla de como el Metal se ha mantenido fiel a su base a pesar de los múltiples caminos que ha desarrollado en los últimos años, y como se ha sabido, de cierta forma, evolucionar sin traicionar ciertos aspectos de oro que hacen de la escena la que es y ha sido desde su nacimiento. El dúo de guitarras entre Fredrik y Gus se roba la escena desde un comienzo siendo sólo sobrepasada a momentos por el increíble despliegue de Niklas Isfeldt en su mejor presentación con Dream Evil. Lo más destacable es la alegoría a la estrella más oscura de nuestro cielo, ¿quién?, ni más ni menos que Ozzy.

Crusader’s Anthem es un tema a medio tiempo en el cual se roba la película nuevamente el coro. Sigue la misma tendencia que Into the Moonlight, acercándose mucho más al Power actual que al antiguo Heavy, ya que a pesar de todo no podrían alejarse de forma definitiva de una escena que los vio nacer hace unos años. Tenemos para todos los gustos, creo que nadie podrá decir que no le gusto al menos un tema de la placa.

Si de rockear se trata, para eso llegó Let’s Make Rock, con una propuesta simple y un sonido bastante recatado, hace una pequeña pausa a las revoluciones de la placa con puro Rock & Roll. En Dream Evil no se andan con flojera a la hora de divertirse, y de un mensaje un tanto profundo llegamos a algo menos serio y más liviano, no sólo de Heavy se vivió en los 80’s. La variedad de cortes hacen de The Book of Heavy Metal un disco agradable de escuchar a todo momento, siendo un gran trabajo esta especie de recopilación de sonidos por parte de la banda. Lo que me parece excelente y le da un plus extra, es que los cortes son tan naturales y sensibles que pareciera que fueran sólo un compilado de viejos temas; derivando en un perfecto trabajo por parte de este quinteto sueco.

Entre tanto revoltijo está claro que no podía faltar el tema melancólico del disco. Tired es un bonito tema, bastante sentimental -¡sí! en Dream Evil también lloran!!- y con una fuerza bastante especial a pesar de la lírica que predica. Y en estos días no podría faltar un tema con tintes orquestados. Chosen Twice aparece casi como para completar la receta que se ha puesto de moda, con coros profesionales y momentos bastante arreglados. Siguiéndolo, y de vuelta a la faceta más ruda de Dream Evil, M.O.M. presenta una buena dosis de sarcasmo y un ambiente seco que se complementan en excelente forma, y junto con The Mirror finaliza la parte Heavy del disco. Los tres cortes intentan mirar hacia la espina dorsal de cada uno en forma directa y sin rodeos protagonizando una especie de «casting» en forma indirecta, debido a la naturaleza de sus letras.

Seguimos con Only for the Night, que se pasea por los jardines del glam en otro intento por recordar viejos tiempos. Bastante melódico y poseedor de un coro bastante pegadizo va cerrando la placa en un ambiente opuesto al inicial, ya más tranquilo y con otros ánimos. El entorno duro y con garra de los primeros temas se muta en palabras más suaves, las revoluciones bajan y se apagan las luces poco a poco. Luego, y por último, seguimos con la balada Unbreakable Chain que al contrario de sus predecesores no muestra mucho ni aporta mucho al disco. Es el corte que se puede encontrar en casi cualquier disco de Power Metal. No es mala, pero si la comparamos con March of the Metallians (TBoHM) o No Way simplemente no posee el mismo peso en la lírica ni en la composición instrumental, por lo que no es un tema como para finalizar la placa.

Dentro de todo, el disco intenta revivir las antiguas raíces del Heavy y sacarlas nuevamente a flote. Tal vez el título de este, The Book of Heavy Metal, sea un poco pretencioso debido a que es un nombre que le viene mejor a una compilación de viejos temas que a una nueva placa, acá por el 2004. A pesar de todo el trabajo se cumple y la magia de Dream Evil se mantiene en alto durante los 50 minutos que dura su nuevo trabajo, quienes de seguro han escrito una nueva página en el libro del Heavy Metal.