Siempre he tenido la impresión de que los británicos de DragonForce son una de esas bandas que no admiten términos medios en cuanto a su ponderación. Para la mayoría de la gente es muy simple: amor u odio. En lo personal, no entiendo por qué el odio, bastaría con que simplemente no les guste y nos los escuchen, pero sabemos que el respeto no es un bien muy abundante en nuestros días y despotricar es la opción preferente de algunos. Más allá de eso, tampoco entiendo por qué la banda genera tanto rechazo en algunos. Una vez leí en un foro que  “DragonForce hace Metal para niños” y que “no se toman las cosas en serio”. En otra oportunidad logré advertir que las críticas iban hacia las falencias que mostraban en vivo, dejando entrever que en realidad no son tan talentosos como se piensa. “Sobrevalorados”, era y es una palabra recurrente para hablar de la banda. “Tocan siempre lo mismo” es otra cosa que también uno siempre lee.

No es mi intención realizar una apología del grupo. Primero, porque no soy fanático y, segundo, porque sería fútil. ¿Por qué tanto odio? La verdad sigo sin terminar de entender. ¿Pero qué importa? Al final del día, lo relevante es que DragonForce cuenta con una importante legión de fanáticos que hacen de sus discos éxitos de venta (sobre todo en Europa y Asia) y los espera con gran expectativa. Con dos primeros discos bastante buenos se hicieron de un nombre y luego administraron la fórmula lo mejor que pudieron, con mayor o menor éxito, pero sus fans se mantienen incondicionales a pesar de baches, como puede considerarse aquél Ultra Beatdown (2008). Con The Power Within (2012) vieron partir a su vocalista, que era parte de su marca registrada (junto con la velocidad, por supuesto), pero supieron mantenerse en pie y regalar un buen álbum. Dos años después vuelven con otro trabajo y la pregunta es la misma de siempre: ¿intentarán algo nuevo o seguirán con lo mismo? Y la respuesta es: no, no intentarán nada nuevo. Sí, seguirán con lo mismo. Y he ahí lo paradójico, pues esto hará enojar a algunos y alegrará a otros. Ya saben: amor y odio. Tómalo o déjalo. Con DragonForce no hay puntos medios.

En efecto: Maximum Overload (título que hace referencia a la sobrecarga informativa de la que somos víctimas los seres humanos en la sociedad moderna, cada vez más global y banal) es un disco que no apuesta a nada nuevo. La oferta es la misma: diez canciones sumamente rápidas, de estructuras complejas, con coros en tonos mayores que buscan la solemnidad y melodías pegadizas. Me parece que los más fanáticos amarán este disco, porque en ese sentido tiene todo lo que la historia de la banda promete. Los que jamás han comulgado con el Metal a 100 km/h lo odiarán, seguramente. Sí tiene algunos elementos puntuales que añaden algo de variedad y aportan a la hora de hacerlo un disco más entretenido. Pues bien, vamos con el tema a tema.

La orden de “¡fuego!” la da The Game, canción de casi cinco minutos que es un excelente compendio de lo que ha sido y es la propuesta de DragonForce. Empieza con un repique de Dave Mackintosh (quien por cierto dejaría la banda poco después de terminar de grabar) en su caja, que tiene como acompañante uno de esos rarísimos efectos que Herman Li realiza con su hot-hand. Apenas segundos más tarde ya están resonando con fuerza los riffs de Li y Totman, junto con una notable base rítmica construida por Dave y Frédéric Leclercq, en los que el doble pedal suena imponente y con un ritmo thrashero. Gran sinergia que hace que todo suene muy potente, a la espera de la entrada de Marc Hudson. Veinte segundos se demora el muchacho en aparecer, y lo hace de gran manera, con tonos medios y una melodía bien lograda. La canción muestra notable cambios de ritmo, donde el más llamativo debe ser el que se produce antes del puente, donde hay una gran aceleración y hasta voces guturales pueden oírse. El puente mismo es también notable, básicamente por el uso de dos voces principales (ambas de Hudson) que contrastan en tonalidad pero se complementan muy bien. El coro es un tremendo acierto, regalando todo lo que uno espera de una canción Power Metal. Más tarde vendrán los solos, muy bien armados y en donde, sorprendentemente, las velocidad no es lo que prima todo el tiempo. Se advierten variaciones y eso está muy bien. Un temazo de principio a fin, muy adecuado para abrir la metralla.

Unos llamativos acordes en quien sabe qué instrumentos, probablemente sintetizadores, dan la bienvenida al vertiginoso viaje que propone Tomorrow’s King. Canción ciento por ciento DragonForce: velocidad desplegada a máximo, con batería, bajo y guitarras dándole sin parar, líneas vocales que van fluyendo con una agilidad única y una melodía en el estribillo que invita a cantar de buena gana. Las segundas voces aportan una vibra que va tiñendo de clores alegres toda la escena. En determinados momentos el muchacho Hudson se arriesgará con unos tonos altos, con los que sale airoso. Me parece a mí que Mark no es, en rigor, un cantante extraordinario, pero lo que hace, lo hace bien, sin aspavientos ni pretensiones. Y lo más importante: eso queda bien en el contexto de la propuesta de la banda. Otro punto a destacar es la gran factura de los solos. No hablemos de la velocidad con que se van sucediendo las notas, sino de lo convenientemente que éstas están dispuestas. Son, por así decirlo, solos inteligentes, bien trabajados. No ráfagas de notas escupidas así porque sí. Otra buena canción que toma lo hecho por la anterior y lo sostiene por otros cuatro minutos y más.

No More no corre riesgos. Se va a la segura a través del empleo de la misma fórmula que hasta aquí le ha traído grandes réditos a la banda. Un comienzo potente y feroz, pero contenido (para los estándares de la banda), con riffs de guitarras sonando afiladas, pero no tan rápidas. Esa velocidad queda reservada para Dave y Frédéric, quela rompen con esa extraordinaria base. Todo lo anterior es sin perjuicio de que durante el estribillo la aceleración sea al máximo. Hay ahí un llamativo juego de cambios de ritmos que es interesante de explorar. Ahora bien, la canción tiene buenos momentos, al punto de que uno puede incluso destacarla a la hora de hacer el conteo final de puntos altos y bajos, pero no resulta tan sólida como los dos primeros cortes. La parte instrumental es uno de esos buenos momentos, donde se exhiben buenas variantes respecto de lo que podríamos considerar típico en DragonForce, pero en lo global queda la impresión de que le falta una pizca para llegar a ser un temazo.

El siguiente sí es un corte que uno puede disfrutar sin mayores miramientos. Three Hammers Es uno de esos temas que podríamos considerar himnos. ¿Lo curioso? Debe ser el tema menos DragonForce de toda la plaga. Está mayormente en medio tiempo y, si no fuera por la presencia de los teclados, parecería un tema de Heavy Metal clásico. Sin embargo, todo esto es en la primera mitad. Llegando la segunda hay unas muy buenas aceleraciones que traen de regreso todo el Power extremo al que estamos acostumbrados. Esas revoluciones al límite abarcarán también la parte instrumental. Solo hacia el final la rapidez se desvanece y vuelve a la misma estructura del comienza, con un ritmo más pausado que juega con grandes arreglos en tonos mayores que hacen de Three Hammers un tema digno de cantarse.

El comienzo de Symphony Of The Night es muy atípico. El teclado de Vadim Pruzhanov tiene un sonido extraño, como si simulara un órgano, y recuerda a algún videojuego ochentero; sobre eso, la voz de Hudson toma la forma de unas líneas que se perciben tranquilas y melodiosas. Sin embargo, pronto comienza a configurarse la estética típica y poco a poco el tema comienza a levantar y hace olvidar ese inicio un tanto en falso, y que la verdad no se logra entender. A pesar todos los intentos por incluir variantes y cosas llamativas, es un corte que se hace algo plano y cuesta hallarle un atractivo descollante. Es como si hubiese querido sonar neo-clásica, pero no resultó del todo. Creo que el elemento responsable de eso es que el coro no es todo lo sólido que podría haber sido. Tiene un pasaje más en medio tiempo promediando la duración total que es bastante interesante, con estructuras inusuales y unos solos extraordinarios. Luego se deja eso atrás y la canción ataca con una felicidad infernal. Ese cambio es notable y hace pensar que la canción se arregla, pero luego viene ese coro parco y carente de chispa que le resta puntos. No es una canción mala, para nada, pero tampoco es memorable.

The Sun Is Dead viene a poner las cosas en su lugar. Al igual que sus parientes anteriores, juega con los cambios de ritmo y la sucesión de distintas melodías, pero lo lleva un poco más allá. En ese sentido, podríamos decir que es uno de los temas con tintes más progresivos de todo el álbum, si no es que el más. Genera algo raro, pero genial. Me explico: no es un tema que posea un momento bombástico y sorprendente, pero está tan bien hecho que resulta agradable escucharlo e ir siguiendo su desarrollo. Es sumamente entretenido. La parte instrumental es una página sacada del libro de las grandes bandas consagradas en el ámbito del Metal Progresivo, ¡y vaya que suena bien! Es toda una delicia. Y en cierto modo es un lindo tapa bocas para quienes dicen que la banda toca siempre lo mismo y no puede salir de ahí. Aquí está la prueba de que no es así. Excelente canción que al terminar el disco se erigirá como una de las más destacadas.

Riffs bestiales dan el vamos a la fabulosa Defenders. De a poco se van sumando los demás músicos con sus intervenciones y en pocos segundos toma un impulso brutal, pero en seguida descubrimos que esas aceleraciones son solo momentáneas, pues hay entremedio breves segmentos más lentos que la dotan de un gran dinamismo. Marc está particularmente bien, e incluso se anima a unos altos que le salen a gran nivel. El puente y el coro están bastante sólidos, con una melodía que invita (al menos) a cantar. Nuevamente podemos escuchar un segmento instrumental que se aleja de privilegiar el vértigo y avanza en la dirección de tomar pausas e ir jugando con las variantes de ritmo. Ese interludio instrumental tiene hasta unas guitarras muy suaves, que podría parecer sacadas de otra canción, pero que gracias a transiciones muy bien hechas logra sonar orgánico y prepara el terreno para lo que viene: un extraordinario despliegue de virtuosismo y fuerza. Es una canción notable, con una gran cantidad de momentos altos.

Luego viene Extraction Zone, extraña canción. Instrumentalmente está bien, solo bien. Tiene un comienzo prometedor y los solos alcanzan a entusiasmar, pero los arreglos vocales solo llaman la atención por lo repetitivos e infantiles que suenan. De verdad, la melodía parece extraída de algún video educativo para niños, solo que algo más rápida. Lo malo es que eso se va repitiendo durante toda la canción, incluso durante el coro. Siendo así las cosas, la verdad es que se torna aburrido escucharla. Pasando la primera mitad tiene un segmento nintendiano que uno no sabe pará que está ahí, pues francamente aporta muy poco. Luego viene la parte instrumental que, como dijimos antes, está bien, para dar paso a una estrofa lenta que a su vez da paso a otra parte instrumental (mucho mejor que la primera). Luego viene la repetición de lo repetitivo. Creo que es la canción más baja del álbum.

Todo mejora sustancialmente gracias a City Of Gold. Tiene todo lo que el corte anterior no presenta. Arranca de inmediato a cien, sin mesura ni contemplaciones. Se calma un poco para que Marc comience a cantar, y vaya que lo hace con más matices y variaciones que lo anteriormente exhibido. De fondo jamás deja de sonar un arpegio y la batería de Dave, pero luego todos los instrumentos despliegan lo mejor de sí y el tema se vuelve muy interesante. El estribillo es muy entretenido, con grandes melodías y fraseos. La  única objeción que podría hacer tiene que ver con los tonos altos de Marc. Y es que, para mí, Hudson no es un extraordinario vocalista. En lo técnico anda bien, pero tiene un color de voz que a mí no termina de agradarme, pero permite escucharlo de buen ánimo, todo hasta que se sobre exige y lanza esos agudos que, pueden estar bien ejecutados, pero no suenan agradables. Con todo, es una muy buena canción.

La siguiente canción, y última de la placa, es toda una sorpresa. Es realmente extraordinaria, espléndida. Y creo que la sorpresa está dada porque se trata de un cover, pero más que eso: es un cover del mítico Johnny Cash, quien cultivaba un estilo muy distinto del que realiza DragonForce. La elegida para honrar al crack Cash no es otra que Ring Of Fire, excepcional canción y que debe ser una de las más representativas de su carrera, de ritmo alegre y relajada, con una mística única que solo el profesor Cash podía conjurar. Lo cierto es DragonForce realiza un trabajo extraordinario, pues logra capturar la vibra original de la canción, pero haciéndola sonar fresca y con todo el sello de ellos. De algún modo se las arreglan para hacerla sonar como todo un himno, uno que cualquier que no conozca la versión original podría asimilar como propio de la banda. ¡Es tremenda!

Maximum Overload es lo de siempre, pero en el buen sentido de la frase. Porque bien podrían haber hecho lo de siempre, pero con un nivel bajo y un resultado empalagoso y aburridor. No es ese el caso. Es lo de siempre, pero con un nivel creciente y que logra encantar y entretener. Hay canciones que no te enloquecen, pero son las menos. La mayoría de las composiciones en este álbum son realmente entretenidas y se disfrutan de gran manera, y hay un par que realmente pintan para reales clásicos. Bien por DragonForce, una banda que, justa o injustamente, siempre está siendo cuestionada y se le pide más. Creo, sinceramente, que aquí no defraudan y salen airosos.

 

14 comentarios
  1. Daniel Dice:

    Buen review. El disco me parece redondo, buenas canciones y quizás un escalón por sobre The Power Within. No sé si quien escribe el review escuchó los 6 bonus tracks, pero ese material es tan bueno como el del disco. La mayoría son temas ‘atípicos’ de Dragonforce, donde se ‘atreven’ más y bueno, quizás por eso son bonus tracks. Chemical Interference es notable.

    • Courage Dice:

      Estaría bien que les permitieran a los lectores enviar críticas, eso sí, que sean evaluadas por el staff para ver si cumplen.

      Igual es una opción y veríamos más críticas.

      • arnold Dice:

        callate posero de mierda, no tienes idea de metal, anda escuchar tus mariconadas, muerete conchatumadre

  2. Nacho Dice:

    Insisto que Symphony of the Night es una canción sobre Castelvania ?)
    (¿no ha mencionado nada la banda al respecto?)

    • POWERDAVE Dice:

      Obvio que si, escucha el soundtrack del juego symphony of the night que salio para ps1 en 1998 y veras que de ahi salio, el coro es la misma melodia solo que dragonforcizada jejej para mi es la mejor del disco

  3. snusnu Dice:

    me sorprendio gratamente este album, aunque es mas de lo mismo, eso «mismo» esta mejor logrado….buen disco,….mi unica critica es el uso del teclado para algunos solos, un asco..

  4. Courage Dice:

    Si es lo de siempre todo está dicho, o sea, canciones que todas suenan exactamente igual con sus soniditos de juegos retro y todo eso.

    Valley Of The Damned es el único que vale la pena, y en directo ya absolutamente nada.

    • KAI Dice:

      Leiste el review? Otro anti más para la colección. Claro, todas las canciones tienen la misma melodia no? una banda que encuentra su estilo y miles de odiosos salen a tirarle huevos. Pfffff

      • Gaburieu Dice:

        Si ni siquiera ha escuchado el disco, asi de fanboy, pero es comun, sobre todo en este estilo de musica, el metal, donde aun existen esas tribus odiosas y pateticas de «true metal» que todo lo que no hable de destruccion, minas en pelota, y cerveza es mierda.

  5. POwerdave Dice:

    Quien Diga que todo suena igual no sabe nada de metal y mucho menos de musica, solo demuestra que no le gusta el grupo pero ademas si no te gusta algo no queire decir que sea malo, ami no me gusta metallica y vende millones de discos asi que no es mal grupo, Dragonforce a vendido milones de cds no como metallica pero bastantes para ser un grupo de power ademas lo de los sonidos de videojuego es su sello distintivo, y si te gustara Helloween entenderias que Dragonforce tiene su propio estilo pero inspirado en Helloween que es power con toques de humor en este caso juegos, asi que no seas poser y admite la calidad

  6. Slash66 Dice:

    El sonido extraño de Symphony of the night es un Clavecín, no un intento de órgano… curiosamente me recordó a Castlevania xD

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