Sebastian Bach
Codigo Makina | Ratzinger
Teatro Caupolicán - Santiago, Chile
12 de abril de 2012

Hace exactamente dos años y tres semanas, Chile vivía una de las jordanas más hardrockeras de su historia. Aquél 20 de marzo se presentaban las leyendas de Guns N’ Roses (en rigor, lo que va quedando de ellos), pero para efectos de esta crónica vale más recordar el número que le precedía: el no menos legendario vocalista de los enormes Skid Row: Sebastian Bach. Aquél fue un concierto realmente memorable, para la audiencia claro está, pero más para el rubio vocalista nacido en Bahamas. Fue tanto, pero tanto el impacto que generó en él el recibimiento del público chileno, que apenas unos días después anunciaba entusiasmadísimo en su Facebook que esa presentación sería mostrada al mundo el formato de un DVD. Bueno, al aparecer eso ya no se realizará, pero el punto es que la mística que se generó con el público nacional le impresionó.
Y me parece que el público también quedó gratamente sorprendido. La verdad yo no sabía qué esperar de este show por parte de la fanaticada. Anteriormente, la gente había pagado (en su mayoría) para ver a los Guns. No sabía bien qué tanto interés habría por ver al ex vocalista de un grupo cuyo último gran disco fue lanzado hace 20 años, y cuya actual banda solista no ha logrado despuntar de forma definitiva. Tenía mis dudas, por más que noticias de preventa agotada se hubiesen visto por ahí. Ahora bien, todas estas dudas quedaron completamente disipadas cuando me apersoné en el Teatro Caupolicán y pude ver que la respuesta de Chile había sido más que digna. Pensé en ese momento “Una leyenda es una leyenda, punto”. Lo que vimos en marzo de 2010 seguía intacto y quedaba muy claro que esta noche sería tan o más maravillosa.
Pero antes de ir de lleno con Bach, vale mencionar lo ocurrido con los teloneros: los nacionales de Código Makina y Ratzinger. Lamento decir que a los primeros no les pude ver, por lo que en realidad no puedo comentar. A los segundo sí logré verles. En realidad a Ratzinger los he visto varias veces, y no es novedad comentar acerca de toda su potencia y calidad técnica. Su Heavy thrashero mantuvo a todos los asistentes bien motivados, arrancando con fuerza con cortes de la talla de Zeitgeist, Slave Of The Gods y prosiguiendo con El Tiempo Del No Tiempo. Con el público ya ganado interpretaron Set Me free, Nuclear Day, con un remate alternativo, bastante técnico, y finalizando con Make Make. La gente les escuchó de buena gana, y al terminar su sólida presentación, agradecieron el respeto y se fueron entre aplausos. Un muy buen cometido.
Los chilenos bajaron del escenario a eso de las 20:50, pero hubo que esperar casi una hora para que los titulares saltaran a la cancha. A decir verdad, lo primero fue una especie de amague, un jugueteo con los sueños y esperanzas de los 3.000 asistentes que a esa hora exudaban impaciencia en el Teatro. La música envasada había regalado hacía instantes un tema de Rush, para continuar luego con Tom Sawyer, estebábamos en eso cuando se apagan las luces, señal de que el inicio era inminente. Sonaba incluso la intro que usa Sebastian para sus conciertos, ¡todo iba bien! Pero de pronto la intro baja de intensidad y vuelve a sonar Tom Sawyer… Eran las 21:33 y comenzaba a sonar Ozzy. A las 21:48, luego de otros quince minutos de espera y casi una hora después de Ratzinger bajara del escenario, ¡al fin se apagaban las luces y comenzaba a sonar nuevamente la intro! Cuando comenzaba a temer que fuera otro amague, inician el ascenso al escenario los excelentes músicos que acompañan a Bach en esta cruzada, casi al mismo tiempo subieron: Johnny Chromatic y Nick Sterling en las guitarras, Jason Christopher en el bajo y el tremendo, pero tremendo Bobby Jarzombek (desde que lo oí en Spastik Ink le dedico muchos queques) en batería.
Finalmente, cuando la potentísima Slave To The Grind (del mítico disco del mismo nombre, de 1991) ya machacaba los cimientos del Teatro, aparece Sebastian Philip Bierk, corriendo de forma graciosa y apropiándose del micrófono para cantar, primero calmado, luego furibundo, los versos iniciales del tema. ¡Estaba como loco! Impagable verle desquiciarse y girar el micrófono tomado por el cable como si fuera una boleadora. ¡Ya veía que knockeaba a algún compañero! Impresionante además la intensidad con que la gente gritaba “slave to the grind!” en el estribillo, mientras alzaban los puños, al tiempo que Sebastian hacia lo mismo, preparando el terreno para un final escalofriante: un grito agudo y rasgado que te recordaba de golpe que enfrente estaba uno de los mejores vocalistas del Rock que haya vivido. Poderosísimo arranque que generó la primera ovación de la noche.

Terminada la canción Bach exigió puños golpeando el aire al son de sus “¡Eh! ¡Eh!” y remataba con un “You fucking Roooock!” que provocaba el delirio total de los entusiastas que colmaban cancha y galería. En seguida inicia el sólido riff de Kicking & Screaming, canción que abre el último esfuerzo de Bach y su banda, que lleva el mismo nombre. “Ok, let’s do it! Huh!” y Bobby le da con todo a la caja para desatar ese Heavy Metal que define el sonido de la banda. Una muy buena canción, que no se vio empañada por la amplificación excesivamente alta que por momentos saturaba incluso la voz de Sebastian. Al terminar, casi de inmediato cuenta hasta tres en español para desatar el Hard Rock más moderno de la mano de Dirty Power¸ tema durante el cual volvió a mostrar en varios pasajes su enorme capacidad vocal, sobre todo al final, donde repitió el impresionante grito de cierre. Sería justo mencionar que Nick, el guitarrista con pelo, demostró también gran capacidad al ayudar con la segunda voz durante los coros. En este punto recibió la primera de varias banderas chilenas, símbolo del cariño que se le tiene.
Antes de iniciar el siguiente corte dedicó unas palabras en español: “¡Es un honor tocar aquí en Santiago! ¡Ustedes son el mejor público del Rock N’ Roll!” Ok, lo dijo con mucho entusiasmo, pero lo estaba leyendo de un papel pegado en el piso y la verdad no se oyó muy natural. Pero la intención era buena y yo le creo. Luego lució otra bandera, y cuando quiso volver a hablar se le hizo difícil, por lo que dijo “Wait, fuck it”. Pensé que seguiría en inglés, pero persistió con su español: “¡esperamos dos años para volver!” Luego creo que dijo algo como “pero aquí estamos”, lo que tendría sentido, puesto que lo siguiente fue Here I Am. En ese punto se convertía en la primera pista rescatada de aquél fundamental primer trabajo de Skid Row (1989). ¡Y cómo lo recibió la gente! Ya estaba haciendo falta un clásico de esa magnitud. Lo nuevo puede estar bien, pero nada como una canción que ha estado en el ADN del rockero promedio desde hace más de dos décadas. Puños en alto, saltos del público y los vistosos cabeceos de Sebastian (en realidad es una técnica propia, en la que usa todo su tronco para mecer su cabellera) eran la tónica. ¡Los “Here I am!” resonaban fortísimo!
En esa misma, línea, en la de los clásico indiscutidos, llegó la notable Big Guns. ¡Cuánto Hard Rock de la vieja escuela! ¡Y qué interpretación! Me gusta esa canción porque, en esa época, mostraba a un Bach notablemente agresivo con su voz. Y vaya que lo de anoche le hizo justicia: por momentos el hombre no cantaba, sino que más bien rugía. El público, que había prendido de forma automática, coreaba cada “Big guns!” de forma formidable, elevando los decibeles a niveles casi intolerables (en serio). Luego de vuelta a tiempos más modernos, a los de Angel Down (2007), con (Love Is) A Bitchslap. Tema conciso, de poco más de tres minutos, macizo, con excelentes riffs que te prenden en seguida. ¡Y momento! Era hora de que Johnny Chromatic demostrara sus quilates con el excelente solo, al cual le puso algo de su cosecha y terminó convirtiendo en un monstruo. Lo propio hizo el joven Nick Sterling (aun no cumple 22 años), con algo más mesurado pero igual de sólido. Y al final, nuevamente, un tono agudo para rematar que pondría en ridículo al mismísimo Miljenko Matijevic (el de Steelheart, cuyos agudos rompían vidrios antibalas). Luego sin presentación ni pausa alguna llegó Stuck Inside (compuesta por el calvo guitarrista y el mismísimo Axl Rose), donde el desempeño vocal ya tenía ribetes de locura. También hubo tiempo para jugar con el público, que poco y nada pudo hacer para competir con él, ¡pero fue un momento genial!
¡Momento de otro clásico! Piece Of Me. Si alguien tiene dudas de cuánto puede prender una audiencia con esto, déjenme decirles que incluso sostenes volaron hasta el escenario. Bach recibió uno celeste, que luego colgó del cuello a Jason, quien siguió tocando su bajo feliz. En el fragor, en lo más intenso del tema, Sebastian nuevamente comienza a girar su micrófono, el círculo que dibujaba el aparato era tan amplio que los demás tuvieron que hacerse para evitar un microfonazo. ¡Qué risa la cara de Nick! Bach se refrescó con una botella de agua, pero estaba tan prendido que la pateó y ésta fue a dar al público. Terminó ese gran momento y la gente celebraba con los clásicos “Oooh, oh, oh, oh, oooh”, provocando la cara de “¡explíquenme esto!” del cantante hacia sus también emocionados compañeros. En seguida se apagaron las luces y luego el escenario se tiñó de un profundo azul, señal de que algo especial venía. ¿Especial? ¡Mágico! ¡Alucinante! ¡La enorme 18 and Life! Probablemente el hit más grande la banda. Con las primeras notas del arpegio el Caupolicán casi se viene abajo, podías sentir las vibraciones el recinto en tu estómago, mientras que los pelos se erizaban. Empezó como una versión más blusera que la original, con Bach amenizando moviendo sus manos de izquierda a derecha y viceversa. La gente se lo cantó todo de principio a fin, pero evidentemente fue el coro el que resonó con más fuerza. Y me parece que el “He fired his six shots to the wind: that child blew a child awaaaaaay yeah, yeah!” que pudo escucharse esa noche quedará grabado en los anales de momentos gloriosos del Teatro Caupolicán. Sin duda dejó su marca. Cuánta pasión, ¡cuánta entrega en ese grito! De parte de audiencia y del cantante, quiero decir. Y ojo: el solo posterior no fue menos hermoso. Lo mismo puedo decir de los “woah” finales de Sebastian. Qué momento, viejo. Los que lo presenciaron no lo olvidarán jamás, estoy seguro de eso.

Antes de comenzar lo siguiente el hombre agradece por “estos veinte años de Rock N’ Roll”. Luego anuncia que la siguiente es “para todos los Heavy Metal fans”, en un spanglish muy gracioso. Levanta sus puños y comienza a tronar la excelente American Metalhead, cover a PainmuseuM, banda muy ligada a Bach, por cuanto su fundador, Mike Chlasciak, también formó parte de la banda del canadiense, en el periodo en que se grabó Angel Down, donde aparece. Se trata de una canción muy, muy sólida, que de alguna forma constituye el sonido del Heavy Metal del nuevo milenio. Nada mejor que escuchar un tema así con ese volumen brutal, en voz de un Sebastian Bach decidido a dejarlo todo sobre el entablado. Luego otro tema que sigue la misma línea, pero del disco más reciente y quizás no tan inspirado: As Long As I Got The Music. Aquí la gente no prendió tanto, hay que decirlo.
Lo siguiente es presentado como “M-m-m-m-m-monkey Business!” Comienza con el clásico arpegio, pero luego Nick se despecha un solo extra. Todo el mundo cantaba fuerte, y cuando empezó la parte más Heavy, no hubo un alma que no se pusiera a saltar en el sector de cancha. Toda una explosión de buen Hard/Heavy Rock. Nuevamente pudimos apreciar los juegos de Sebastian con el público, así como el excelente apoyo de Nick y Johnny en las segundas veces del pegajoso estribillo. Vino en seguida My Own Worst Enemy, a mi juicio, una de las grandes canciones de Kicking & Screaming, pero que, quizás por desconocimiento, no prendió tanto. De cualquier forma, los más entusiastas apoyaban para mantener la atmósfera. Una pequeña pausa para anunciar que la siguiente canción sería interpretada por primera vez en vivo, se trataba de la balada Wishin’. Tan cierto era que la tocaban por vez primera, que Johnny (que en ese momento estaba con una guitarra acústica) no se movió de su lugar, pues allí contaba con un papel con las partitura correspondiente. Pese a ser la primera vez sonó perfecta. Buena canción, sirvió para bajar las revoluciones un poquito y ver a Bach al fin como un ser humano normal y calmado.
¡Hey! ¿No va siendo hora ya de otro gran clásico? Claro que sí: ¡I Remember You! Una de esas canciones que ayudó a definir el concepto de Power Ballad allá en los 80s. Composición que fácilmente se encuentra entre las cinco mejores de Skid Row / Sebastian Bach, y que provocó una ovación tan explosiva como la pasada 18 And Life. ¡Qué gran reacción de la gente! Y es que seamos honestos: ¿cuántos no llegaron a conocer Skid Row a través de esta canción? No todos, claro, ¡pero sí muchos! Eso explica el nivel de entonación que generó este instante. Sencillamente no hubo persona alguna que no cantara al máximo de su capacidad pulmonar. Maravilloso. Y ni hablar del poder, fuerza, pasión, llámele como quiera, exhibidos por Bach en el tramo final. Una clase de capacidad interpretativa. Ya casi llegando al final vino Tunnelvision, tema compuesto por el propio Bach y John 5, guitarrista de Rob Zombie. Es una canción que me parece sumamente potente (todas las de Kicking And Screaming), pero más bien aburrida. Demasiado lenta y plana para mi gusto. Eso sí, resultó impresionante la fuerza con la que inicia y se va desarrollando. Un patadón en la cara en ese sentido. Y en cualquier caso: la recepción y apoyo por parte de los fanáticos jamás decayó.
Y henos aquí, al final de todo. La señal era inequívoca: Sebastian Bach enseña el tatuaje, en su brazo derecho y exclama “You know this…”, levanta su puño tres veces y los más de 3000 asistentes gritan al unísono “Youth! Gone! Wild!” El grito se repite siete u ocho veces y en medio una locura absoluta arranca el que debe ser uno de los himnos generacionales más gloriosos del Rock: ¡Youth Gone Wild! Si durante los temas más clásicos anteriores el Caupolicán se estremeció, acá se quería derrumbar. Varias chicas en los hombros de sus parejas, poleras siendo giradas en el aire, cientos de melenas moviéndose con desenfreno de atrás hacia delante, miles saltando y levantado sus puños para entonar con fuerza y enajenación cada bendito verso de la canción. Increíble. En cierto momento Sebastian Bach va hacia el extremo izquierdo del escenario (derecha del público) y señala a una persona que sostenía una bandera, le pide que se la arroje, este acepta encantado y la lanza. Estaba tan lejos que no llega al escenario, pero un asistente la recoge y se la entrega a Bach. Quería extenderla, pero no podía hacerlo con solo una mano (en la otra tenía el mic). Finalmente lo logra, y en el momento exacto en que el Caupolicán entero cantaba “Hey man, there’s something that you oughta know. I tell ya Park Avenue leads to…” Sebastian extiende la bandera, la levanta y la muestra al público. Decía “Skid Row”, con las clásicas letras rojas del logo de la banda. Y en ese mismo segundo más de 3000 enloquecidos fans gritan con toda su alma ¡SKID ROOOW! Si eso no es magia, mística y Rock, no sé que sea. ¡Perfección! Siguió el asunto con la misma intensidad, con el suelo vibrando con cada repetición del estribillo, Nick y Johnny reviviendo el magistral solo que antes inmortalizaran Sabo y Hill. Sobre el final Bobby Jarzombek acelera el ritmo del bombo, convirtiendo los últimos segundos de concierto en una verdadera descarga de Speed Metal. Simplemente una maravilla, ¡inolvidable!

Cuando eran exactamente las 23:02 finaliza el concierto de Sebastian Bach en Chile. A manera de despedida el líder presenta a cada uno de sus acompañantes, y él a su vez es presentado por Johnny. Se despiden, reverencian y en medio de una gigantesca ovación termina por decir “We fucking love you!” ¡Un excelente concierto! Sebastian viene a promocionar su trabajo, pero entiende que él es parte de un legado que aún muchos ven con nostalgia, y responde a ese hecho rescatando los mejores clásicos de su ex-banda. Fue un setlist muy equilibrado entre grandes clásicos y las nuevas canciones, algo que en este caso en particular se agradece muchísimo. ¡Gran noche! Sebastian Bach demuestra que a pesar de sus 44 años aún es youth gone wild.
Setlist:
01. Slave To The Grind (de Skid Row)
02. Kicking & Screaming
03. Dirty Power
04. Here I Am (de Skid Row)
05. Big Guns (de Skid Row)
06. (Love Is) A Bitchslap
07. Stuck Inside
08. Piece of Me (de Skid Row)
09. 18 and Life (de Skid Row)
10. American Metalhead (cover PainmuseuM)
11. As Long as I Got the Music
12. Monkey Business (de Skid Row)
13. My Own Worst Enemy
14. Wishin’
15. I Remember You (de Skid Row)
16. Tunnelvision
17. Youth Gone Wild (de Skid Row)
REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO
LIVE REVIEW: Andy Zepeda
FOTOS: Guillermo Salazar

13 de Abril, 2012 a las 11:21 pm
que buen setlist, si llega a venir otra vez nicagando falto
14 de Abril, 2012 a las 12:16 am
Es una pena que no vieras a CODIGOMAKINA, tocan increible es un buen Rock nacional.
14 de Abril, 2012 a las 12:25 am
El DVD filmado en Chile si salió editado como bonus disc en la edición limitada de Kicking & Screaming. Me perdí a Bach en Santiago pero acabo de llegar del show en Buenos Aires y estuvo la zorra, tan bueno como el que hizo en el Movistar Arena!
Y como siempre, Jarzombek Fucking rules!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
14 de Abril, 2012 a las 1:19 am
Ese sí que es dato! Claramente yo no tengo esa edición! Jajaja.
Eso afirma aún más ese vínculo existente entre Sebastian y Chile del que hablaba. ¡Qué notable!
¡Saludos!
14 de Abril, 2012 a las 3:49 am
En su cuenta de Twitter dijo que fue uno de los mejores conciertos que ha hecho (”one best show ever”)
Bien por los que fueron …
14 de Abril, 2012 a las 2:41 pm
tengo que decir que no conosco mucho a este cantante pero el otro dia escuche unos temas en la previa del concierto en la futuro y tengo que decir que me gusto mas que la cresta xD
asi que ahora me lei el review y creo que merece mi atencion sus canciones
y me vere esos temas grabados en chile igual :D
y tambien confirmo en su cuenta face que fue unos de sus mejores conciertos de su vida y ese no es un mensaje solo para los chilenos , si no para todo el mundo asi que es mucho mas creible y se agradese
saludos a los fans ;)
14 de Abril, 2012 a las 3:24 pm
mmm no me creo true ni nada pero como es posible que no lo conozcas xd? empieza con el homónimo de skid row (1989)
increible conciertazo… tuve la suerte de ver al skid row actual el 2009 y fue una TREMENDA descarga de rock… pero este weon las cagó. ojalá siga sacando grandes discos solistas como ahora
14 de Abril, 2012 a las 6:17 pm
siempre los e conocido pero jamaz les di la oportunidad que es distinto , pero ahora se las dare como corresponde , creo que se la merecen
a todo esto gracias por la recomendacion del disco lo escuchare y no ser como esos metalleros malulos que se las dan de malos insultando en foros y en la cara no dicen nada ;)
salud por eso
14 de Abril, 2012 a las 7:53 pm
es weno el subhuman race, aunque es re subvalorado pero es bueno ;)
14 de Abril, 2012 a las 8:53 pm
me lo perdi csm me pegaria un tiro ahora mismo por la trucha
14 de Abril, 2012 a las 10:42 pm
Por toparmelos en la calle me saque fotos con ellos, hasta me hice amigo de la produccion y me invitaron gratis al concierto y seba bach me regalo su pañueleta, todo increible y demasiada rajaaaaa!
15 de Abril, 2012 a las 2:29 am
No pude ir a ver a Sebastian…pero me quedo dando vuelta el nombre de Bobby Jarzombek…este loko toco en Fates Warning cierto???
15 de Abril, 2012 a las 1:17 pm
Fates Warning, Iced Earth, Riot, Demons & Wizards (la banda de Hansi Kürsch de John Schaffer), Halford y un largo etc.
¡Es uno de los mejores bateros del mundo! Fue tremendo honor verlo.
16 de Abril, 2012 a las 10:41 am
Increible concierto. Soy fanática de Skid Row como de los 10 años, el 2010 vi a Bach y quede alucinada, y este 2012 quede de la misma forma. La embarra el power que tiene Bach en escena, es una inyección de energía, por eso hay que amar el rock & roll. Muy buenos sus últimos discos “Angel Down” y sobretodo el “Kicking and Screaming”. Lo único que encontré cortito el concierto, aunque siempre es asi cuando lo disfrutas. Ojalá venga un millón de veces más y estoy segura que algún dia vendrá con Skid Row, aunque sea a los 90 años ajjaja, soñar no cuesta nada. Rock on!!!
17 de Abril, 2012 a las 10:54 pm
me perdi el concierto, por pega
tengo 32 anos y y creci escuchando Skid Row cuando todo el mundo andaba escuchando tecno y parte de la musica de los 80 que no es mala y asi que tenia una pena enorme , pero seguire escuchandolo en los cassete sony o tdk que aun mantengo y uno original de la banda donde
aparacen todos los muchachos de aquella epoca…