Epica
Teatro Caupolicán - Santiago, Chile
14 de Abril del 2010
Tras largos dos años de espera los holandeses de Epica finalmente volvían a presentarse en nuestro país, todo en el marco de la segunda parte de su gira sudamericana para el tour promocional su último disco. Viniendo precedidos de un éxito tan enorme como el mismísimo Design Your Universe, tanto a nivel de críticas como ventas, lo del pasado 14 de abril generaba bastante expectativas por parte de la fanaticada. Y todo esto marcado además por el reciente terremoto que afectó a gran parte de nuestra nación, lo que no dejaba de ser un detalle a considerar, puesto que parte de la recaudación por ventas de artículos como poleras y discos, iría en directo beneficio para los afectados. Es decir, eran varios los
motivos como para no perderse el show. Sin mencionar, claro, el hecho de que se trata de una tremenda agrupación que siempre valdrá le pena ver en vivo. Ya estaba la experiencia de dos visitas previas (y en rigor, tres conciertos) en nuestro país, pero la banda ha cambiado bastante desde ese entonces, y no sólo en lo musical, sino también en cuanto a integrantes. Por esto y por todo lo anterior, resultaba más que interesante ver a la banda en vivo, para verificar de primera fuente qué tan bueno es el nivel actual de Epica.
A eso de las 20:30 llegamos al Teatro Caupolicán para el proceso de acreditación, y apenas unos pocos minutos después ya estábamos dentro. El ambiente era de expectación incluso 10 o 15 minutos antes de la hora indicada para iniciar el show. En esos minutos ya estaba presente la mayor parte de lo que sería la totalidad del público de esa noche: unas 2.500 personas quizás. Un número de asistentes relativamente bajo, si consideramos que hacía apenas tres noches, sus compatriotas de The Gathering habían congregado al menos unas 1.000 personas más. Quizás eso mismo fue factor. Durante los meses de abril y mayo ha habido y habrá una cantidad considerable de conciertos. Nos alegramos por eso, porque habla bien de la salud del Metal y el Rock en nuestro país, pero el bolsillo del metalero promedio por lo usual no puede ir a la par y por lo general toca priorizar y perderse más de un concierto. En fin, estaban los que tenían que estar: los más fanáticos. Un enorme y muy lindo telón con el diseño del la portada de Design Your Universe parecía estar observando a la audiencia. El reloj finalmente marcaba las 21:00 y los más ansiosos se apuraban a pedir con las clásicas rechiflas a la banda. Espontáneos “Epica! Epica!” se dejaban caer sobre el escenario y daba la impresión de que en cualquier minuto la banda saltaba a escena.
En efecto, cuando eran las 21:05 se apagan las luces y la audiencia se desbordaba con una enorme ovación para una banda que aún no pisaba el escenario. Fue realmente estruendoso, tanto que volteé para ver si había llegado más gente, pero no, la cantidad de asistentes seguía igual. Fue la primera de varias veces en que me pregunté de dónde salía tanto ruido. Comenzó rapidamente a sonar el playback con Samadhi, el corte introductorio de Design Your Universe, que resultó perfecto para crear una atmósfera de expectación y ansias. Cuando faltaba muy poco para que terminaran los 90 segundos que duraba el preludio, aparecen Coen y Ariën en el escenario, saludan bajo una enorme ovación y toman posiciones tras el teclado y la batería respectivamente. Segundos más tarde lo mismo con Yves, Isaac y Mark, que aparecieron casi al mismo tiempo.

Y así, casi sin previo aviso (bueno, si has escuchado Design Your Universe algo podrías haber intuido) comienza Resign To Surrender. Fue un patadón colosal, de esos vuela-cráneos, con aplastantes riffs y la metralla de Ariën que hicieron temblar el Caupolicán. Todo acentuado por el implacable sonido (cosa que ya habíamos podido disfrutar unos días antes con The Gathering), que permitía escuchar los grunts de Mark de forma clara, pero a la vez poderosa. En esas partes Coen no participa con las orquestaciones, así que abandonó su posición para animar al público, aplaudía con las manos en alto y levantaba su puño, pidiendo mucho más ruido. Creo que el sujeto estaba tanto o más prendido que el público: ¡gran actitud! Después de ese primer verso cantado por Mark, apareció Ella: Simone Simons, cuya aparición, hay que decirlo, provocó una de las mayores ovaciones de toda la noche. Y sí, es tan guapa como dicen (aquí entre nos, maldije a Oliver por su suerte y a Mark por gil). Pero aquí nos concentraremos en la música, cualquier pensamiento y comentario impuro sobre ese asunto quedó allí, en la cancha del Caupolicán. Notable cometido de Simone durante toda la canción, llegando a los tonos sin mayor dificultad e interactuando con el público desde que pisó el escenario. El final fue lo mejor, un derroche de energía mayúsculo, con todos los miembros cabeceando al ritmo del épico final del tema. ¡Notabilísima apertura!
Sin posibilidad de tomar mucho aire, comenzó Sensorium, uno de los temas más emblemáticos del primero disco de la banda: The Phantom Agony. Más poderosa que la versión del disco, y a decir verdad, más poderosa que cualquier versión que haya visto. Comenzó con el rugir de Mark y los alaridos de 2.000 personas (seguro eso tuvo algo que ver). Y qué grande es
Coen Janssen, señores. Como saben, Epica es una banda de Symphonic/Progressive Metal (bueno, ustedes pónganle el nombre que gusten, para mí es eso), y gran parte de lo que corresponde a sinfónico recae en los dedos de este señor, especialmente en vivo. Si él no fuera un sujeto tan capaz, el sonido y el show en general habrían sido muy distintos. Nuevamente Simone se lució, se le vio muy cómoda en esta pasada.
De nuevo, sin mucho descanso que digamos, siguió uno de los mejores temas del disco que venían a presentar: Unleashed, recibido con muchísimo entusiasmo por los fanáticos. Obviamente, para replicar los coros que aparecen en el disco, tuvieron que usar playback, pero Simone sacaba su mejor canto lirico e hizo la voz principal, en definitiva, un recurso que la banda siempre ha usado y que usarían durante toda la noche (sería genial poder ver a la banda con una orquesta y un coro, pero bueno, los costes de producción serían altísimos). El recurso aquél resulta bastante bien en realidad, y no hay mucho de qué quejarse. Por mi parte, intentaba poner atención a la mayor cantidad de detalles que mis sentidos me permitieran percibir, y me resultaba asombroso como la banda podía interpretar la canción a la perfección; porque vamos, que no es una canción sencilla. Junto con los grandes clásicos, Unleashed es uno de los temas más populares de la banda, así que fue coreado de principio a final por los asistentes, a pesar de pertenecer a la historia reciente de la banda.
Recuerdo que esa tarde, estando en la Universidad todavía, un conocido me comentó lo siguiente: “Epica es una banda para minas”. Pensé que eso es como afirmar que el Hip Hop es música para negros, que el tango es para argentinos, o que el Death Metal es para hombres: ridículo. Bueno, obviamente le pregunté al sujeto que por qué creía eso, y me dijo que pensaba eso porque sólo “minas” escuchan bandas que tienen como vocalista a minas y que hacen metal no muy pesado. No supe bien qué pensar, excepto que probablemente nunca había escuchado a Epica y que su conocimiento de la banda se limitaba a saber que tiene una vocalista. Ni hablar de la posibilidad de que hubiese escuchado el último disco. De cualquier modo, hubiese dado hasta luca y media porque él estuviese en el Caupolicán cuando comenzaron a tocar Martyr of The Free Word. Qué pedazo de canción, ¡y qué pedazo de interpretación! Eso es Metal extremo, con el valor agregado de orquestaciones al por mayor, pero metal extremo al fin y al cabo. Quedó la grande: gente cabeceando, saltando, gritando, empujando, etc. Fue en ese punto cuando vi pasar a la primera de varias desmayadas. Fue muy interesante ver cómo Isaac es capaz de cantar tan bien como Mark. De hecho, cantaron juntos la parte que dice “I will say, I will say what I think, I will do, I will do what I say…” Cosa que resultó más que genial. Notable cometido del Sr. Delahaye, demostrando por qué fue elegido para reemplazar al gran Ad Sluijter.

¿A quién le gusta Star Wars? O en su defecto, ¿a quién le gusta la obra del maestro John Williams? Si alguien dijo “yo”, entonces me va entender: ¡Qué gran momento! Es que hay cosas geniales, y hay cosas como escuchar The Imperial March en vivo interpretada por una banda de Metal. Se trata de un clásico entre clásicos, que dentro de dos semanas (29 de abril) cumplirá 30 años, y verlo allí, delante de ti, sobre el escenario, es realmente impagable. Con esta versión del tema de Darth Vader, los 5 instrumentistas de Epica no hicieron más que lucirse. No es que uno no hubiese sabido de antemano que son músicos de primer nivel, pero ver algo así no deja de sorprenderte. Evidentemente usaron pistas pregrabadas, pero las partes que les correspondían a cada uno fueron ejecutadas a la perfección. Hubiese sido genial ver algún otro temita del The Classical Conspiracy, pero se entendía que eso era una especie de regalo. Una ovación mayor se dejo caer sobre el escenario cuando finalizó el tema. ¡Maestros!
Luego vino otra cosa muy especial. Por lo usual, las bandas no dan a elegir qué canción será la siguiente, pero Epica, y al menos en este punto, sí. Mark señalaba que por lo general, en cada fecha del tour, son ellos quienes escogen una canción, ya sea Seif Al din o Mother of Light, alternando según su estado de ánimo. Pero ahora tenían ganas de hacer algo diferente, y señaló que esta vez el público podría elegir. Dio las opciones y el público debía gritar por la que más se les antojara. Cuando nombró Seif Al Din la gente gritó muchísmo, y pensé que sería la elegida, pero cuando nombró Mother Of Light, la gente gritó aún poco más. Aún así, a Mark no le quedo tan claro, así que le preguntó a Simone, quien dijo “Creo que fue Mother Of Light”. Y bueno, eso fue lo que tocaron. Para ser honesto, no me agradó del todo el despliegue vocal de Mark en esta canción. Los gruñidos y los tonos altos no le salieron como se debía. Verán, yo hago una distinción entre grunts (gruñidos) y growls (rugidos), y creo que para este caso era mejor usar growls. Me explico: Mark, generalmente usa gruñidos, pero otros cantantes, como Johan Hegg (Amon Amarth), más bien rugen, especialmente con los tonos altos. Repito: esta nomenclatura es algo que yo uso (y que difícilmente podría decir que está aceptada mundialmente), pero espero que sirva para hacer notar la diferencia. Y todo esto por una apreciación muy personal, a lo mejor a otra persona sí le gustó como salieron esas líneas. A quien sí le salió todo perfecto, y no hay quien pueda discutir eso, fue a Simone, qué tremenda capacidad la de esta chica.
Una breve pausa para tomar un poco de aire y poder continuar. Simone agradece y algo dice (a lo que no puse atención porque se me desató un zapato y luchaba por no sacarme la cresta), Cuando volví a la acción ella vociferaba “Cry For The…” A lo que el público responde con un monumental “…Moon!” Sí señoras y señores, Cry For The Moon, la canción que puso en el mapa a Epica, y es que es una infaltable en cada uno de sus conciertos. Fue cantada, cabeceada y aplaudida de principio a fin por cada uno de los asistentes. La parte vocal que está en la intro del tema le quedó perfecta a Simone, y luego Mark se lució en los versos que le corresponden, incluyendo las líneas finales de estos, que son en tonos altos, así que fue como una reivindicación. También hubo espacio para interactuar con el público, con aquél clásico juego del pin-pon con “Ohhh Ohhh”, en el que el público no destiñó. Final realmente demoledor, que incluyó un mini solo de Isaac y un insano solo por parte de Ariën. A propósito, era primera vez que Isaac se presentaba en Chile, y tan sólo la segunda de Ariën, pero estaban ambos muy gratamente sorprendidos y felices.

¿Saben qué? A esas alturas yo ya me estaba preguntando a qué hora iba a aparecer aquél sagrado cántico que reza “mijita rica, mijita rica, lalalalalalalalaaa”. Ya me estaba extrañando de que habiendo pasado nueve canciones brillara por ausencia. Bueno, al terminar la canción anterior se hizo una pequeña pausa, y los varones de la audiencia aprovecharon para cantar. En serio me pregunto si las vocalistas que han sido premiadas a lo largo de nuestra historia de recitales con ese himno han entendido de qué se trata. Da lo mismo, es entretenido igual. Simone pareció no entender bien, pero sin duda supo que era algo bueno. Con una sonrisa comenzó a presentar la siguiente canción, que fue dedicada a las victimas del terremoto. Nada más y nada menos que Tides of Time, una de las dos baladas del último disco y, a mi juicio, LA mejor de toda su discografía, sin desmerecer las otras, claro. He estado en muchos conciertos, he visto todo tipo de músicos interpretando toda clase de canciones, incluyendo las baladas más emotivas que el Metal ha podido regalarnos, pero nunca vi una interpretación tan sentida y apasionada como la Tides of Time. Y no fue sólo que Simone llenara de sentimiento todo el Caupolicán cono su hermosa voz, sino que además dio muestras claras e irrefutables de que es una de las mejores cantantes que hay en la escena hoy por hoy. En las partes donde pasa de canto popular a lírico sencillamente se lució, dejando con la boca abierta a más de alguno (me incluyo). Fue uno de los mejores momentos de toda la moche, realmente memorable.
Siguió la excelsa Blank Infinity, presentada a medias por Mark y el público. Es otra de
las obras maestras entre el repertorio de la banda, y de lo mejor que se le pueda extraer a su segundo disco Consign To Oblivion, por lo que su éxito estaba asegurado, y fue cantada con especial entusiasmo en el coro. Sería bueno destacar la movilidad y la interacción de los miembros con el público. Mark, Simone, Yves e Issac se movían constantemente por todo el escenario, y cuando no estaban cabeceando, sonreían y hacían gestos de agradecimiento al público en todo momento. Se notaba que la estaban pasando realmente bien. Otra pausa y al retomar, Simone anuncia que esa la siguiente sería la última canción. Todos sabíamos que probablemente no sería así, pero de todas formas todo el mundo le respondió con un “no” que casi le vuela la cabeza a la pobre. Preguntó que si queríamos más canciones y que si estábamos listos, las respuesta fue por supuesto un “yeaaah”, y ella replicó con un “then show me some fuckin’ headbanging” (por que sí, las chicas lindas también dicen palabrotas). Luego anunció The Obsessive Devotion, que comenzó a sonar de inmediato y aún bajo los gritos del respetable. Coen volvía a demostrar su gran talento, durante la intro y toda la canción. Qué manera de estar sintonizados la de esta gente. Hay que tener en cuenta que dos de los miembros son relativamente nuevos, pero todos tocan y se desenvuelven en el escenario como si llevaran décadas juntos sobre él.
Siempre supimos que lo de “última canción” no era cierto, y quedó demostrado cuando, luego de una pausita, Simone comenzó a anunciar que se venía la más larga canción que la banda haya compuesta jamás (sobre lo cual tengo algunas dudas, sobre todo por la existencia de The Devine Conspiracy). “Nos gustaría invitarles a nuestro Reino de los Cielos”, fue lo que dijo, y la ovación no se hizo esperar. Les voy a confesar algo: ver y escuchar Kingdom of Heaven era mi mayor deseo para esa noche, porque era uno de los temas que ambicionaba poder ver algún día en vivo. Tomando en cuenta sus épicas características, no estaba seguro de si sería incluido en el setlist de esta gira, pero afortunadamente para mis pretensiones y las de todos los asistentes sí fue tocada. ¡Qué pedazo de canción! Desde los primeros segundos de esa mística intro (para más detalles re-lea el review del disco en esta misma página), hasta los últimos acordes del épico final, es realmente colosal. Sin duda lo del pasado miércoles pasó a figurar entre mi top 5 de momentos gloriosos en vivo (donde figuran otros intantes mágicos como The Scarecrow, en el mismo Caupolicán, o The Rime of The Ancient Mariner en el Club Hípico. Igual, aún me falta escuchar otras, como Dante’s Inferno, para poder morir tranquilo). Parecerá que estoy exagerando, pero fue realmente increíble. Hasta Isaac dejó su guitarra de lado para tomar una electro-acústica en un atril para interpretar la correspondiente parte. Si hasta la parte de los diálogos fue coreada por el público: “It’s not your time, you have to go back… back! Nooow!”, en donde el “now” casi hace volar el techo del recinto. Y así siguió todo, con el público cantando con la garganta a tope hasta el final. Fue un momento grandioso, en verdad lo lamento por quienes se lo perdieron. Y por cierto, fue notable el jueguito previo de hacer gritar a hombres y mujeres por separado, para ver quiénes hacían más ruido, luego hizo que gritaran todos juntos, y fuera de broma, me dolieron los oídos. Luego Simone se mandó ‘la gran Bruce’ y dijo “Scream for me Santiago” (en realidad dijo “Santiago, can you scream for me?” Pero el principio es el mismo), luego pidió más ruido, para rematar con un “ok, now I’m def”. Momento hilarante de la noche. Detalles tontos, puede ser, pero hablan de una Simone y una banda mucho más cercana al público, sobretodo comparado con su última visita a nuestro país. Y eso se agradece. ¡Si hasta risas sacó!

Luego de eso la banda agradece, se despide y abandona el escenario. Pero frente a los “Epica, Epica” del insaciable público no tuvieron más opción que volver rápidamente. El primero en hacerlo fue Coen, tomó un micrófono y dedicó sentidas palabras para la fanaticada chilena. Y como siempre, uno se queda con la sensación de que cuando un músico extranjero viene y dice cosas como “ustedes son los mejores” o “de verdad son increíbles”, en realidad no está faltando a la verdad. Puede que haya mejores fans en otras partes del mundo, quién va a poder asegurar algo al respecto, pero al menos podemos estar seguros de que quien lo dice, al menos en ese momento, está siendo sincero. Coen se veía muy feliz y agradecido, genuinamente, quiero decir. Luego invitó a alguien que pudiese decir algo en español. Y parece ser que ese es Isaac, o el menos fue quien se reportó. Digo unas pocas palabras en inglés, para luego preguntar n perfecto español: “¿Quieren más?” Para hacerla corta, la segunda parte comenzó con Sancta Terra, tema perteneciente el disco anterior de la banda, y que fuera tocada en su anterior visita también. Impecable cometido de todos los miembros. (Y Mark que se había quitado la polera, cosechando la admiración del sector femenino de la audiencia).
Ya casi al final de la velada, vendría otro regalito de aquellos. Se trataba de un tema bastante peculiar dentro de la discografía de los holandeses: Quietus. Es una de las canciones más cortas que han compuesto, con apenas 03:45. La nada misma, si consideramos el promedio de duración de sus otras coposiciones. Es también, estilísticamente hablando, una de las cancones más diferentes que tienen, porque tiene un sonido más folk que el resto. Por esto último, se ha constituido también como una de las canciones más queridas por los fans, así que todos entonaron los versos desde el comienzo hasta el final. Y que agradable resulta escuchar cantar a Simone con su voz lírica y en tonos medios, que tan cómodos le quedan y le resultan. Además esta versión en vivo tuvo la particularidad de que el primer verso lo cantó Mark, cosa que en el álbum no ocurre. Notable detalle que le dio mucha más fuerza de la acostumbrada.
Simone anuncia que ahora sí se viene lo ultimo de la noche (lo que esta vez, con casi hora y media de show transcurrido, parecía más verosímil). En mi cabeza tenía la idea de que sólo tres temas podían hacerlas de cierre para un concierto de Epica. Dos de ellas ya habían aparecido, así que sólo faltaba una, una que no podía faltar: Consign to Oblivion. Y es que la misma Simone se encargó de recodarnos que se trata de un “clásico de Epica”. Ya cuando estaba siendo presentada la gente gritaba como enajenada, y cuando Yves y Ariën iniciaron la metralla el descontrol fue total. Es que era lo último de la noche y había cantar y cabecear como si no hubiese un mañana. Mark cantó con todo lo que le quedaba, y Simone no destiñó, como en toda la noche, interpretando a la perfección. Isaac hacía sus bangings con tanta fuerza, mientras hacía sus riffs, que resultaba inspirador. Yves era pura concentración, lo mismo que Ariën, mientras que Coen no se cansaba de pedir más y más apoyo desde la platea y la cancha. Fue una interpretación magistral, una cátedra de cómo se debe tocar un tema en vivo. ¡Momento álgido de la noche!

Y bueno, se acaba la canción y con ello el concierto. La banda agradece de forma muy sentida, expresa su cariño y luego proceden a retirarse, total y completamente ovacionados por los 2.500 asistentes y con más de un regalito por parte de algún(a) fan incondicional. Una vez desocupado el escenario, los fans no se querían convencer de que eso era todo, y se quedaron por cerca de 5 minutos, inmóviles, esperando a ve si volvían a salir. Pero no, eso había sido todo. Un notable setlist y una grandiosa puesta en escena. Con una banda demostrando estar completamente compenetrados y sonando poderosísimos y claro. Con cada uno de sus miembros en un nivel superlativo. Fue, en síntesis, un gran, y quiero decir, GRAN concierto.
Setlist:
01 – Samadhi (Prelude)
02 – Resign To Surrender (A New Age Dawns – Part IV)
03 – Sensorium
04 – Unleashed
05 – Martyr Of The Free Word
06 – The Imperial March
07 – Mother Of Light
08 – Cry For The Moon
09 – Tides Of Time
10 – Blank Infinity
11 – The Obsessive Devotion
12 – Kingdom Of Heaven
Encore:
13 – Sancta Terra
14 – Quietus
15 – Consign To Oblivion
REVISA LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO
LIVE REVIEW: ANDY ZEPEDA
FOTOS: GUILLE

18 de Abril, 2010 a las 8:37 pm
Corrección!! Ariën (batero) estuvo el 2008 en Chile.. se destaco por su poderío en la batería.. talentoso y Demoledor!!!!! y de Isaac era la primera vez tocando en Chile..
Grande Epica!!!.. Gran Show!!!
18 de Abril, 2010 a las 9:46 pm
Cierto! Ariën está desde el 2007 con la banda. Me agilé nomás. Gracias por la corrección, compadre. ya edité esa partecita.
19 de Abril, 2010 a las 9:36 am
buenisimo..aparte la calidad de Simone Simons como vocalista..letos de muy alto nivel
19 de Abril, 2010 a las 12:33 pm
simone presiosa
20 de Abril, 2010 a las 5:44 pm
medio review xD. Weeenisimo el concierto, la cago, no esperaba tanto y me volo la cabeza, suuper power. WENISIMO!!! ojala vuelvan pronto, feliz los voy a ver, ademas buen lugar el caupolican no como el sucuchito del novedades po.
10 de Mayo, 2010 a las 3:25 pm
revisen el show completo en wwww.youtube.com/akerbelmetal