Hablar de Claymorean por estos lados quizás no despierte ningún recuerdo, pero espero que después de leer este review puedan buscar sus discos (sobre todo el último y que nos convoca) para prestarles un poco de oreja, ya que tienen una propuesta de Power Metal épico que mezcla el sonido clásico del estilo con un toque muy fresco, en lo que ayuda tremendamente la presencia de una voz femenina como vocalista principal. Quizás sea bueno contextualizar un poco.

Claymorean nace en el pequeño pueblo serbio de Lazarevac, Serbia, donde no viven más 30 mil habitantes. En ese lugar, el guitarrista Vlad Invictus (Vladimir Garčević) decide formar la banda el año 1994 bajo el nombre de Claymore, pasando por muchas formaciones desde entonces hasta que el 2003 lanzan su primer larga duración, “The First Dawn Of Sorrow”, disco de buena calidad dentro del estilo pero que no logró mucho, disolviéndose la banda al año siguiente. El 2012 Vlad Invictus decide convocar a nuevos músicos y el 2013 lanzan “Lament Of Victory”, álbum que muestra una importante maduración musical, que se ve reflejada también en la portada del disco. Tras este disco, hubieron algunos cambios de lineup nuevamente y, además, deciden tomar una dirección más power y menos sinfónicos que lo que venían trabajando, también, según palabras de la banda, al existir muchas otras bandas con el mismo nombre e incluso un animé japonés con el nombre, deciden hacer pequeño y muy leve cambio para comenzar a llamarse Claymorean.

Es así como este año, de la mano del sello Stormspell Records, lanzan “Unbroken”, su tercer álbum, que comienza con el llamado a marchar con el sonido de unas dianas graves acompañadas de unos fuertes pero tranquilos tambores que hacen de introducción que da paso a Heldenhammer, una muy bien lograda pieza en la que se abre paso la suave voz de Dejana Garčević elevando una oración para que la sabiduría guíe este viaje a la guerra, entrando un Power Metal muy clásico, con arreglos corales y sinfónicos muy bien utilizados donde nadie parece sobrar, incluso sin opacar la voz de Dejana que mantiene la suavidad a pesar de aumentar la potencia. El bajo de Goran Garčević hace un muy buen trabajo ayudando a mantener el ambiente y la batería se muestra rápida, precisa y potente.

Gods of Chaos inicia con una secuencia que recuerda mucho a pasajes de Manowar, con una batería de relojería y muy buenos riffs, nada del otro mundo, pero muy secos y serios. Aquí Dejana nos ofrece una mayor potencia, incluso un poco rasgada, que se ve acompañada por las voces que también prestan Miodrag Fodora, Goran y Vladimir, además de los arreglos corales. Con mucha más velocidad nos muestran como los dioses del caos quieren conquistar las tierras destruyendo todo lo que encuentran a su paso, logrando transmitir, sin necesidad de hacer un tema pesado, la oscuridad de estos demonios.

Warp, un interludio de un minuto, nos transporta por una especie de portal entrando al mundo de donde parecen venir estos seres oscuros y termina como si nos hubiéramos encontrado con algo de frente que nos dejó petrificados. Entonces la potencia y los buenos riffs hacen aparición con The Everchosen, donde la banda sigue mostrando su potencia a un ritmo bastante más lento pero sin disminuir en potencia, con un coro de muy buena calidad y unos solos de guitarra muy buenos y de ejecución limpia, contándonos la historia del que alguna vez fuera “el elegido” y hoy se alza como servidor de los dioses del caos, convocando los demonios para que se tomen estas tierras.

Con un juego de batería comienza la rápida y agresiva Ironhide, donde Dejana se escucha más como una guerrera que como una doncella en un lejano castillo, la lucha entre dos paladines se apronta y las voces se dejan escuchar. El paladín de los orcos, Ironhide, viene con su ejército a luchar por los dioses del caos. Las líricas hasta este punto vienen contando una historia bastante entretenida que recuerda mucho lo mágico que fue escuchar la mítica saga de la Espada Esmeralda, mostrando una excelente capacidad compositiva tanto musicalmente como líricamente.

Según la misma banda comenta, en este punto pasamos al lado B del disco, donde ya no seguimos con la historia. De hecho, nos encontramos con Aeons Of Revelation, una pieza de rápido Power Metal que nos habla sobre las promesas de guerra que muchos han hecho, esas promesas que llevan a entregar la vida en el campo de batalla por un ideal. Acá la voz de Dejana descansa dándole paso a Miodrag, quien además compuso en su totalidad este tema que presenta una estructura bastante clásica y con varios toques heavy que, aunque parece desencajar un poco tomando en consideración las composiciones que le preceden en el disco, a la vez refresca bastante los oídos.

Volviendo un poco a la estructura más épica aparece Dreamer On A Path Of Light, un lento que parece un canto druida alrededor de una fogata en su principio, con una Dejana sacándole mucho provecho a su voz en un tono casi de niña con mucha emocionalidad, contando la historia de un hombre que, buscando la divinidad interior, comienza un viaje místico que finalmente lo libera de este mundo, teniendo un quiebre que nos trae la potencia que nos habían acostumbrado en las temas anteriores, pero sin perder el sentimiento logrado y con muy buenos arreglos tanto entre las guitarras como en la batería, terminando con un poderoso mensaje: “life is neverending so don’t cry for me”. Casi a capella entra la voz de Miodrag comenzando una potente Silent Guardians, una midtempo que sin lucir mucho nos cuenta en sí misma una historia épica, musicalmente un poco monótona pero que tampoco logra desentonar del todo, manteniendo una cierta línea respecto al resto del álbum, utilizando varios elementos folk, al igual que el corte anterior.

We Fight Like Lions nos trae otro tipo de historia épica, un corte dedicado al caudillo serbio Stefan Lazarević, quien en 1402 comandó sus tropas contra Genghis Khan en la Batalla de Angora. El nombre de la canción hace alusión a una frase que el mismo Khan habría proferido refiriéndose a que las tropas de Lazarević luchaban como leones. El corte comienza con el coro de voces masculinas cantando en serbio un canto de guerra, entonces arremete la voz guerrera de Dajana sobre la base potente que las guitarras le tienden y con la velocidad impuesta por la batería, logrando crear el ambiente que te hace sentir espectador de dicha batalla.

El álbum cierra con un homenaje a los creadores del metal épico, los grandes Manilla Road, el cover de Into The Courts Of Chaos, este final épico (aunque suene redundante) es interpretado en las voces por el mismo Vladimir Garčević, guitarrista líder de la banda, agregándole toda la potencia que la banda nos mostró a través del álbum a un clásico de aquellos, con muy buenos arreglos y un final en lo más alto para esta excelente entrega de Power Metal épico.

Claymorean nos entrega una muy buena producción de la mano de un sello bastante pequeño que creo hizo bien en fichar a esta banda, con una propuesta clásica potenciada con una muy buena calidad compositiva demostrada por los Garčević, tanto en lo lírico como en lo musical, logrando además una consolidación del sonido que indudablemente venían buscando. Esperemos que sigan componiendo a este nivel y regalándonos estas obras que, quien sabe, quizás lleguen a convertirse en piezas imprescindibles de un estilo que quizás últimamente no esté tan productivo, pero que nos sigue sorprendiendo con una banda de un pequeño pueblo de un pequeño país europeo que ojalá algún día pudiéramos ver en vivo.