Dentro del mundo del Metal, es probable que al leer Civil War lo primero que se nos venga a la mente sea el opening track del «Use for Ilussion II» de los míticos Guns N’ Roses, y no una banda propiamente tal. Sin embargo, dicha frase tiene un significado propio en el panorama actual del Heavy Metal mundial, como veremos a continuación.

Civil War es una banda sueca que nace el año 2012, a partir del quiebre de Sabaton, después de haber grabado el aclamado «Carolus Rex». Joakim y Pär (vocalista y bajista respectivamente) deciden buscar nuevos miembros para seguir adelante con Sabaton, mientras que los otros cuatro integrantes deciden formar una nueva agrupación que cultivaría un estilo prácticamente idéntico a lo que venían haciendo,  tanto en estilo, sonido, estética y líricas, manteniendo como leit motiv el relato de batallas históricas. En otras palabras, dan origen a Civil War, el gemelo malvado de Sabaton.

A los fundadores Oskar Montelius (Guitarra), Rikard Sundén (Guitarra), Daniel Mÿhr (Teclados) y Daniel Mullback (Batería), se suman el bajista Stefan “Pizza” Eriksson y el prolífico vocalista Nils Patrick Johanssen (Astral Doors, Wuthering Heights, Lion’s Share), completando una agupación más que interesante. En el 2013 lanzan su primer larga duración llamado «The Killer Angels», un muy buen debut, profesional, enérgico y directo, lo cual valió para tener una buena recepción por parte de la crítica, a pesar de ser una propuesta poco innovadora. Dos años más tarde, Civil War incorpora al guitarrista Petrus Granar y con el trabajo de Peter Tagtgren (Hypocrisy) en la producción, nos presenta su nueva placa “Gods and Generals” que pasamos a revisar en las siguientes líneas.

El disco inicia con War of the World, la cual comienza con una pequeña introducción de aires cinematográficos, melódica y suave, que rápidamente se transforma en una descarga de Heavy Metal que nos transporta directamente al mundo de la guerra. Es un opening honesto, que desde el primer minuto muestra directamente qué quiere entregar la banda y de qué se trata su música. No hay secretos, la fórmula es conocida: Doble pedal, riffs acelerados, teclados orquestando melodías épicas, coros pomposos que entran a la primera y una letra que invita a luchar… y en este tema, la fórmula funciona. Es un buen comienzo que se encarga de setear expectativas para lo que viene.

El segundo tema, Bay of Pigs, alude a la invasión que protagonizaran cubanos y estadounidenses en la década de los ’60. Es una canción de un corte más sencillo que la anterior, menos pomposo y más directo, en otra fórmula conocida: ritmo de marcha, riff afilado, voz carraspeada y sin muchas pretensiones. Tiene similitudes a temas del Accept actual, aunque indudablemente en una versión más descafeinada. Es un tema interesante, que cumple con ser una marcha desafiante, pero le falta una chaucha para consolidarse como un trallazo de aquellos.

Un aspecto que destaca rápidamente es que el rango vocal de Johanssen, al ser bastante amplio, permite que la banda juegue con matices distintos a los que se ven en Sabaton, donde Joakim Brodén mantiene un canto más bien uniforme, pero suple su registro más acotado con una tremenda soltura en su canto, imprimiendo mucha energía y potencia en cada vocalización… Acá es al revés, Johanssen no imprime demasiada fuerza en sus canciones, pero goza de un versátil y tremendo vozarrón. Nota aparte a la similitud que tiene la voz de NPJ con la de Ronnie James DIO, situación que el mismo reconoce y se ha comentado en otras reseñas. Es imposible no recordar al enano maldito escuchándolo cantar.

El disco sigue con Braveheart, inspirada naturalmente en el guardián de Escocia: Mel Gibson William Wallace. Aquí voy a reparar en un punto: el tema comienza con piano y voz, en una melodía más propia de un show de Broadway que de una lucha por la independencia de un país, por cuanto me suena un poco fuera de lugar respecto de la historia que se está relatando. No suena mal, no es un tema derechamente malo, pero no calza. A medida que pasan los minutos el tema se torna un poco más pesado, pero no termina de cuajar en algo realmente macizo y potente.

El siguiente tema es The Mad Piper, donde pasa justamente lo contrario a Braveheart, pues la impronta del tema calza perfectamente con su letra, que es un homenaje a Piper Bill, hombre que durante la Segunda Guerra Mundial tocaba la gaita en medio del campo de batalla para alentar a sus soldados mientras éstos luchaban por su bandera. El tema comienza con gaitas y suena tremendamente solemne, como un homenaje debe ser. Es un tema más lento que los otros, pero emotivo y bien logrado. El trabajo vocal de Johanssen es notable, esta vez recordándonos más a Kevin DuBrow que a DIO.

El disco recupera la fuerza con USS Monitor, que es un temón con todas sus letras. La mejor expresión de Power Metal del “Gods and Generals” se encuentra en este track. Es de esos temas que prenden los ánimos desde la primera escucha, por su velocidad, su melodía fácil y su ágil cadencia. Sus 03:42 de duración son precisos y más que suficientes para consolidarse como uno de los mejores temas de la placa. Con Tears From The North bajan las revoluciones, presentando sonidos cercanos a Avantasia en un comienzo, pero que va decantando en una canción solemne y grandilocuente, de un estilo similar a lo que hace Manowar en temas como The Crown and the Ring, pero sin alcanzar los mismos niveles de emotividad.

El séptimo tema es Admiral Over the Oceans, una especie de mid-tempo que relata la batalla de Trafalgar. Está muy bien trabajado a nivel interpretativo, donde las guitarras protagonizan los mejores pasajes de la canción. Se deja escuchar con facilidad, pero carece de la potencia que tienen otros temas. No resta, pero no brilla. Aunque apostaría a que en vivo gana fuerza y funciona mejor.

La similitud con Sabaton se hace evidente en Back to Iwo Jima. Es reminiscencia pura. Haciendo un mini análisis causa-efecto, es razonable pensar que el trabajo de la guitarra líder es el gran responsable que las canciones suenen a Sabaton, y en este tema queda de manifiesto. Por otra parte, una vez más aparece la gran similitud del timbre vocal de Johanssen con la voz de DIO… escuchar el “I wake up every night and I scream after light” es, literalmente, escuchar a Ronnie James. Es sin duda uno de los buenos temas del disco, lo cual refuerza la idea que este tipo de canciones es donde se sienten cómodos y mejor se desenvuelven.

El disco sigue con Schindler’s Ark, otro mid-tempo bastante variopinto que transita entre diferentes estilos, mezclando sonidos del Whitesnake más clásico, con la pomposidad de su música épico-guerrera más contemporánea. Me recuerda un poco a lo que propone JORN en su carrera solista, o los remozados Europe, que han evolucionado en sonidos más modernos sin perder su esencia original.

Cerrando el disco aparece el track que da nombre al disco, Gods and Generals, el cual rescata lo mejor del estilo que cultivan: es poderoso, es solemne, es melódico, de ritmo galopante y un coro con mucho sentimiento. Además, interpretativamente es donde más luce la banda. Las guitarras suenan incisivas, Johanssen se escucha cómodo (cosa que no pasa siempre), un coro de voces matiza la arremetida final del tema y la letra es una declaración de principios que invita a mantener el espíritu guerrero hasta el final… Para mí, la joya del álbum.

Dos bonus tracks arremeten al final del registro: Knights of Dalecarlia y Colours on my Shield. La verdad es que perfectamente podrían haberlos incluido en el tracklist original (sobre todo el primero que es un temazo), en desmedro de otras canciones más discretas del disco. El resultado general hubiera sido mucho mejor.

Finalmente, ¿qué podemos concluir de este “Gods and Generals”? Primero que todo, vale decir que es un buen disco de Heavy/Power Metal, muy bien ejecutado, con un sonido prístino, que de todas maneras vale la pena escuchar. También vale decir que Civil War logra cuajar una propuesta interesante, que se distancia un poco de sus hermanos Sabaton (aun cuando las similitudes y comparaciones serán obvias), lo cual es bueno para ir encontrando un sonido propio y no ser percibidos como una especie de clon. Por otra parte, queda un sabor amargo considerando que si hubiesen eliminado un par de temas algo cansinos, el resultado del disco hubiera sido realmente bueno. El balance general es bueno, pero deben mejorar esa irregularidad que se aprecia a lo largo del disco para soñar en consolidarse como una banda grande dentro del estilo, porque las armas y la química la tienen. Por ahora, me parece que siguen siendo el hermano chico de Sabaton.

5 comentarios
  1. Javi Dice:

    A mi el disco me ha gustado mucho, diría que incluso más que el último de Sabaton «Heroes». Es cierto que de sonido son muy parecidos con gran presencia de los teclados y esa pomposidad que tanto me/nos gusta.
    Desde luego es una escucha muy recomendable para todos aquellos que les gusta Sabaton y la historia.

  2. Cero Aporte Dice:

    Es un disco tremendo, muy superior a Heroes de Sabaton. Lleno de momentos melódicos notables y con un Nils Patrick Johanssen que brilla (como siempre). La nota es claramente baja, ya que el disco es notable. Como decía un review en un sitio, es Sabaton con una buena voz. Este disco claramente es un avance gigante con respecto al primer disco (que ya era bueno) y se destaca como uno de los discos del año; por melodía, producción, canciones (historias), etc.

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