A pesar de ser el tercero en valor de los premios que entrega la industria de la música a los artistas por concepto de ventas, alcanzar el disco de oro es una tarea casi imposible para las agrupaciones o solistas cultores del estilo que nos reúne. Muchas bandas metaleras han tenido que alejarse de sus raíces para alcanzar dicho galardón, y Children of Bodom, al decir de muchos, ha sido una de ellas. No obstante haber sido distinguidos con dicha presea por algunos de los singles de sus primeros discos, fue desde su cuarto álbum de estudio que la banda liderada por Alexi WildChild Laiho comenzó a vender discos de una manera sorprendente; curiosamente, dicho trabajo significo una  redirección hacia un estilo más simple, dejando a los metaleros más recalcitrantes algo más que descontentos con la decisión de la banda.

Por lo anterior, un “regreso a los inicios” de una banda alguna vez tan alabada en el underground es una noticia que entusiasmó a muchos; y cuando Alexi declara que el disco “tiene una onda de Thrash Metal Old School”, con “algunas de las baterías más rápidas que Jaska ha tocado jamás”, la expectación alcanza niveles casi ridículos, al punto de hacer que la banda logre en Finlandia el mencionado disco de oro incluso un dia antes de que la placa salga a la venta (gracias a la preventa). Lo anterior lleva a los más escépticos a preguntarnos: ¿Cuánto de verdad habrá en estas declaraciones? ¿Será Bodom otra de las bandas que, prometiendo revivir glorias pasadas, consiguen la estrategia publicitaria perfecta?

Poco a poco se van conociendo más datos sobre la grabación, datos alentadores, podríamos decir: la banda se toma cuatro meses para componer (para crear el disco anterior, solo tuvieron algunas semanas) y contrata como productor de las pistas de voz al mítico Peter Tägtgren, vocalista de la banda sueca Hypocrisy, que ha producido a bandas como Dimmu Borgir e Immortal… Pero sabemos que nada de esto tiene importancia, y que lo esencial es el resultado final. Pasemos a revisarlo a continuación.

Esta vez no hay intro, no hay cita de ninguna película de culto, no hay preámbulos; Hellbounds On My Trail desata la descarga con esa  vehemencia a la que CoB nos tiene acostumbrados, esta vez quizá un poco acentuada: la afilada garganta de Laiho comienza a castigar nuestros tímpanos doce segundos después del primer golpe al Hi Hat, y antes de los 0:40 el riff del puente irrumpe con una amalgama de potencia y melodía… alguna vez un reviewer célebre a nivel mundial dijo que los discos de Children of Bodom eran realmente un disco de una hora, que tocado a velocidad doble se convertía en media hora de violencia… y el comienzo de esta versión 2008 parece darle la razón. Un momento de calma antes de los dos minutos precede a unos pequeños solos de guitarra y batería, y luego otro riff de esos que seguramente harán temblar coliseos alrededor del mundo, si la banda decide incluir este Hellbounds… en su setlist (hasta ahora siguen abriendo sus presentaciones con Sixpounder). Un comienzo clásico de CoB, directo, por sobre todas las cosas.

El tema homónimo de este Blooddrunk comienza con una gélida melodía de teclado, a la que se añade un riff denso, pesado. Interesantes diálogos entre las guitarras rítmicas que vienen a reafirmar la calidad de los guitarristas de la banda, capaces de tocar solos vertiginosos Y ADEMAS ritmos complicados. La letra de la canción, según palabras de Wildchild, es un reflejo de una etapa autodestructiva de su vida, y consigue unas metáforas bastante interesantes para una banda que no se caracteriza precisamente por sus lyrics. EL solo de guitarra es Alexi una vez más, después de que Laiho se disfrazara de Kerry King en la primera canción. Como dato extra, podemos decir que estos dos primeros temas tienen un video grabado (el de HOMT aún no se ha lanzado, pero fue grabado en la misma locación que el de Blooddrunk) y además son los únicos compuestos para el nuevo disco que la banda ha tocado en vivo hasta ahora.

LoBodomy, el tercer tema de esta entrega, nos pasea por varias atmósferas, como es costumbre de la banda. El coro es un groove lleno de armónicos artificiales con unas líneas de guitarra que son mas que un guiño a las influencias de Laiho como guitarrista; hay partes melódicas y otras más densas, con el teclado de Janne Warman creando ambientes y esta vez, al contrario de lo que ocurrió en el Are You Dead Yet?, luciéndose con un solo espectacular… hablaremos sobre ese asunto más adelante.

One Day You Will Cry es uno de los temas donde podemos notar con mayor claridad lo grave que está sonando la voz de Alexi, casi como lo hacía en los primeros dos discos de CoB; quizá podríamos atribuir dicho fenómeno a la producción de Tägtgren, o a una elección del mismo Laiho (que ha admitido en entrevistas que está particularmente contento con su cometido como vocalista en este tema).

El envidiable tono de bajo que Henkka Blacksmith tiene en algunos segmentos de este album (y que recién se puede escuchar con claridad al final del segundo tema, una lástima) abre Smile Pretty For The Devil, track que sigue la tónica del trabajo al pie de la letra: Esa alternancia de ritmos midtempo con grooves hace pensar que las giras con bandas como Lamb of God dejaron huella en los nativos de Espoo. Bodom busca mantener su identidad aferrándose a ciertas escalas, pero ciertamente el vestigio más importante del particular estilo que cultivaron a fines de la década pasada, y a comienzos de esta, se encuentra en el teclado de Janne. Relegado a construir ambientes con sus acordes en el trabajo anterior, Warman ha vuelto a acompañar a Laiho en los Leads, y ha retomado su labor casi donde la dejo en el Hate Crew Deathroll. Podemos encontrar algunas de sus más impresionantes demostraciones de habilidad de este trabajo, en esta canción que es la que indiscutidamente tiene el título más olvidable.

Poco es lo que podemos decir de la nueva versión de Tie My Rope, el tema que fue lanzado el año pasado en la compilación Viva La Bands de Bam Magera, y que la agrupación finlandesa decidió grabar nuevamente para este Blooddrunk. Nada nuevo, salvo un solo de guitarra que reemplaza al original, en un tema que deja la extraña impresión de que Alexi (compositor principal) decidió llenar espacio de la manera más sencilla posible…

El siguiente tema debe ser el que más disfrutarán aquellos quienes esperaban, en este Blooddrunk, un regreso a las raíces de Bodom. Done With Everything, Die For Nothing es un tema que parece haber sido rescatado de las sesiones del Follow The Reaper tanto por su estructura, como por sus melodías, que deben ser las más pegajosas de un album que, hasta el momento, peca de no captar mucho la atención del oyente. Este disco no es malo, pero no tiene muchos momentos particularmente memorables… desgraciadamente, acá no encontramos muchos juegos de melodías magistrales como los del Hatebreeder, ni de esos riffs que agrietan los cimientos de tu casa cada vez que escuchas el Follow… por eso este séptimo track es uno de los puntos altos… por que es Children of Bodom.

La última idea NO puede aplicarse a Banned From Heaven, un tema bastante lento con melodías que parecen haber sido sacadas diréctamente de alguno de los discos más modernos de Kreator… a pesar de ser bastante denso, y ser el track más largo del disco, es una canción entretenida, que cumple perfectamente su cometido de cambiar el ánimo del disco para sorprender con Roadkill Morning, el tema que viene a cerrar este Blooddrunk. Este closer, basado según Laiho en “La peor caña que puedas tener en tu vida, pero multiplicada por diez” es una verdadera ráfaga, poco más de tres minutos y medio de adrenalina, que termina el disco de una manera lógica, pero sin entregarnos esos riffs o esas melodías que pedimos hace un rato…

Aquellos que han dicho que esta placa significa una vuelta a los inicios de Children of Bodom están, a nuestro juicio, equivocados. Es cierto que esta entrega 2008 tiene un tempo consideráblemente más rápido que la versión 2005 del grupo, pero lo anterior no es suficiente para catalogarlo como un resurgimiento de esa banda dio al mundo metalero  otro motivo para mirar hacia Finlandia a finales de la década de los noventa; es más, de no ser por el regreso de Wirman a un rol protagónico dentro de la estructura de las canciones, la banda podría identificarse más con la escena del sur de los Estados Unidos que con la de su tierra natal, gracias a esos grooves que parecen ondear la bandera de la Confederación… Que queden claras algunas cosas: el disco no es malo, y, por momentos, si recuerda a algunos trabajos antiguos de Laiho y compañía… pero no a los que todos nosotros queríamos.

2 comentarios
  1. El Palta! Dice:

    Buen review, estoy muy de acuerdo con lo dicho de cada canción y sobre todo con «el disco no es malo, y, por momentos, si recuerda a algunos trabajos antiguos de Laiho y compañía… pero no a los que todos nosotros queríamos.»

    Diría que falto comentar los covers que incluía alguna edición especial nipona, como «Looking Out My Back Door» de los creedence que les quedo notable xd

  2. Courage Dice:

    En cuanto a los solos de teclado, recordar que en Are You Dead Yet? están Living Dead Beat y Trashed, Lost and Strungout, que tienen eso, ya sabes, grandísimos solos de teclado.

    Muy injusta la crítica, como la mayoría con este disco, hoy le he comprado y como recordaba de hace años, es un gran disco, menos power, pero mantiene el estilo de Children.

    Es de hace años el artículo pero no me lo podía guardar.

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