Pocas veces la fanaticada chilena tiene la posibilidad de presenciar en una misma noche y sobre un mismo escenario el espectáculo ofrecido por dos bandas grandes y consagradas a nivel mundial. Por eso, lo del pasado jueves era reconocido por todos como una fecha importante y especial, de esas que no suceden muy a menudo por este rincón del globo, y que por lo tanto resultaba imperdible para los fanáticos, fueran de una o de la otra banda, o de ambas en algunos casos. Children of Bodom y Amorphis, o Amorphis y Children of Bodom, son bandas con una amplia trayectoria y que ocupan un sitial importante dentro del Metal, pero que en cierta medida estaban al debe con Chile. Casi veinte años han pasado desde que Amorphis se formó, quince desde que lanzaron su primer álbum, y tuvieron que pasar nueve discos (algunos de ellos realmente soberbios, como Tales of thousand lakes, Elegy, Eclipse o el mismísimo Skyforger) por las vitrinas del mundo para que finalmente visitaran nuestro país. Y el caso de Children of Bodom no es muy distinto; a quince años de su formación y a doce desde que lanzaron su ya mítico Something Wild, Children of Bodom visita recién por tercera vez Chile, y cinco años han pasado desde la última. Por eso la impaciente espera, espera que en el caso de muchos fanáticos se fue transformando en ilusión con el pasar de los años. Ilusión que pasó a ser ansias cuando se confirmó que estos colosos finlandeses venían a Chile, ¡y en la misma noche! Por eso, lo del pasado Jueves 10 de Septiembre era sencillamente imperdible. Las expectativas eran, por decir lo poco, altas. Pasemos ahora a rememorar lo que fue el concierto y ver si dichas expectativas se cumplieron o no.

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Eran más o menos las 18:00 hrs. cuando se abrieron las puertas del Teatro Teletón para lo que hasta esa hora deben haber sido un 800 fanáticos que hacían fila sobre las veredas de ambos lados del frontis de la calle de Don Mario. Ingreso tranquilo y sin sobresaltos, ya adentro del Teletón se podía apreciar a una gran cantidad de gente que permitía prever que dentro un rato el recinto estaría repleto. El ambiente era el óptimo y ya las 19:00 hrs. Estaba todo dispuesto para que iniciara el Metal.

cob-am_05Los encargados de empezar a amenizar la jornada fueron los nacionales de Industrial Company Inc. Su parte del show se inició a eso de las 19:15 y duró aproximadamente 30 minutos. Para ser honestos, quien escribe no conocía muy bien de antemano a esta banda, excepto por un par de canciones escuchadas en su MySpace, pero jamás había tenido la posibilidad de verlos en vivo, y creo que para gran mayoría de los asistentes era igual. En definitiva, telonear a Amorphis y Children of Bodom fue la presentación en sociedad de los créditos nacionales, por decirlo de algún modo. Probablemente habían tocado varias veces en tocatas y conciertos menores, pero nada tan grande como esto. Ahora bien, eso no les pasó la cuenta. Gracias a ese amplio bagaje adquirido seguramente en muchas presentaciones, se mostraron seguros y confiados en lo que estaban haciendo. Tocaron ocho canciones (si no me equivoco) de forma sólida y demostrando gran afinidad entre los miembros. Tuvieron una recepción bastante favorable, a pesar del ya mencionado hecho de que no muchos parecían conocerlos, la gente se demostró receptiva ante su propuesta musical: un Heavy bastante pesado con clara presencia de elementos industriales. Al cabo de su presentación la gente los despidió con un merecido aplauso. Aquí destaco que eso es muy meritorio. Una banda virtualmente desconocida, que toca un estilo de Metal bastante diferente al de las bandas principales que tocaban esa noche, logró hacerse escuchar y mostrar lo que ofrecen ante un público que no era el suyo, se fue entre aplausos y vítores. Bien por la gente de Industrial Company Inc., un buen show el que ofrecieron.

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Eran las 19:45 cuando los nacionales hicieron abandono del escenario, y en ese momento muchos pensamos “¡oh! emoción, ¿quedan pocos minutos para Amorphis!” Bueno, error. Y no puedo no hacer notar este pequeño gran detalle que marcó uno de los puntos negativos de la noche, quizás (hay que decirlo) el único punto negativo. El intervalo que hubo entre la presentación de Industrial Company Inc. y la de Amorphis duró más que toda la presentación de los primeros. En efecto, fueron cuarenta y cinco minutos que francamente se hicieron eternos. No sé en quién recae la responsabilidad de este tipo de situaciones, pero ciertamente es algo que no puede pasar. Para el pasado Leyendas del Rock, llevado a cabo en el mismo recinto, no pasaron más de 10 minutos entre las presentaciones de cada banda, algo que por su puesto se agradeció. ¿Por qué no ocurrió lo mismo aquí? La verdad no me lo explico. Es aceptable que una banda demore quince, veinte minutos en salir a escena, pero ¿cuarenta y cinco? Tal vez el hecho de que las bandas hayan estado en otro lugar previamente (en una conocida tienda de instrumentos musicales), efectuando el «meet & greet» hizo que no pudieran hacer pruebas de sonido en el momento propicio y empezar sus shows antes, no lo sé. Pero sea cual haya sido la razón, no puede dejar de destacarse como algo negativo y que hay que evitar.

cob-am_03Larguísimos cuarenta y cinco minutos, y a las 21:30 aprox. comenzaban a sonar ¡POR FIN! -y no lo digo por esos cuarenta y cinco minutos de espera, si no por todos esos años soñando con ver a Amorphis en vivo- los primeros acordes de la poderosísima Leaves Scar; todo mientras Tomi Koivusaari (guitarra), Esa Holopainen (guitarra), Santeri Kallio (teclados), Niclas Etelävuori (bajo), Jan Rechberger (batería) comenzaban a tomarse el escenario. Fue interesante notar como el primer despliegue vocal de Tomi Joutsen (el último en subir) asombraba a quienes de plano no conocían a la banda, y que obviamente tampoco habían visto al señor Joutsen en acción, por lo que su ‘head banging circular’ y sus increíblemente largas rastas asombraron tanto como su poderosa voz. Más de un “¡cacha el pelo!” escuché a mis alrededores. Sin duda la solidez de Leaves Scar encantó a los que habían ido exclusivamente para ver a Children of Bodom, eso se notó con el espontáneo “¡Amorphis! ¡Amorphis!” que surgió desde todos los sectores del teatro cuando finalizaron su primera canción. Sin pausa y aún con el reconocimiento del público de fondo regalaron Towards and Against, que sonó genial de principio a fin, gracias al gran trabajo de Santeri. Una banda de Heavy/Death Melódico sin un gran tecladista difícilmente sería melódica, pero no es el caso de Amorphis.

Una pequeña pausa para entregarle al público el respectivo agradecimiento por semejante recepción. Un sorprendido Tomi hizo patente un muy sincero “Thank you, thank you” que estuvo presente a lo largo de toda la presentación, porque se notó que la banda no dejaba de admirarse con lo que provocaban en la audiencia. Breves segundos y el teclado de Kallio invocaba a Skyforger, el disco que por cierto la banda venía a promocionar. Sampo debe ser uno de los mejores temas de aquél álbum, y su interpretación se agradeció, o al menos eso dio a entender el “The days they blend into the nights” que un importante sector del público coreó. Algo parecido ocurrió con On Rich and Poor; cuando el público empezó a entonar un “oh oh oooh” que emulaba los acordes de la guitarra de Esa, notable momento que nuevamente sorprendió gratamente a la banda. Atronador y genialmente bien interpretado tema que todos los presentes disfrutaron, especialmente la ‘maideniana’ parte instrumental.

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Luego se vino lo que es un verdadero clásico para los fans, y uno de los temas más reconocidos por el público en general: The Smoke. A esas alturas el público, fuera fanático o no, estaba totalmente entregado a la banda y a lo que ésta pudiera ofrecer. Lo bonito del show de Amorphis fue que esta entrega también se dio a la inversa. Señalemos que ellos más que cualquiera estaban conscientes de que la banda principal de esa noche, aquella a la que la mayoría había ido a presenciar, era la que seguía después, y no precisamente ellos. Por eso se les vio contentos, agradecidos y a ratos hasta impresionados por la reacción del público. The Smoke fue clara muestra de todo ello: el público (o al menos la parte que podía) cantó y saltó durante el transcurso de toda ella. Mención aparte para cómo sonó la canción en sí: realmente bien. Se notaron los años de carrera juntos, pues estaban totalmente compenetrados y nadie cometió un solo error. Luego se dejó caer uno de los mejores momentos de la noche. Un viaje al pasado, a la época del Tales from the Thousand Lakes, de donde vino The Castaway. Quizás no tan conocida por el grueso del público, pero para aquellos que siguen a la banda hace años fue un regalo de aquellos, sin duda.

cob-am_09Y de lo antiguo volvimos a lo más nuevo, porque Skyforger nuevamente se hacía presente para brindarnos uno de sus mejores cortes. Silver Bride fue recibida con entusiasmo por el público. Al igual que Sampo, por ser de lo más reciente de la banda, era también bastante conocida para la mayoría, por lo que su coro fue entonado por muchos en el teatro. Luego, otro momento increíble para quienes seguimos a Amorphis, y perdonen que escriba en un tono un poco más personal, pero en este punto no puedo evitarlo. Esta vez el álbum invocado fue el también antiguo y clásico Elegy (1996), en el cual cada tema es en sí una genialidad que en lo personal considero joyas. De entre todos esos temas el que más me ha gustado siempre es My Kantele, y déjenme decirles: oírlo en vivo fue una especie de sueño hecho realidad. Elegy es un disco (al igual que Tales from the Thousand Lakes) cuyas letras están basadas en el folklore y en antiguas historias de Finlandia que han sido transmitidas durante siglos y que se han ido recopilando en el kanteletar (conjunto de poemas clásicos de Finlandia). Entonces el interés va más allá de lo musical, como comprenderán. Escuchar My Kantele (por cierto, el kantele es un instrumento musical) es remontarse miles de años atrás en la historia de un pueblo, conocer sobre ella y mucho más. Para uno que tiene especial interés en la Literatura este tipo de canciones tienen un significado especial, y oír ésta en particular fue increíble. Fue como escuchar Rime of the Ancient Mariner de Samuel Colridge en manos y voz de Iron Maiden el pasado 22 de Marzo, guardando las proporciones, claro. Y al parecer no era yo el único que pensaba así, porque mucha gente cantó “Its belly out of hard days, Its soundboard from endless woes, Its strings gathered from torments, And its pegs from other ills, Truly they lie, they talk utter nonsense” con mucha fuerza. Fue sin duda un gran momento, muy aplaudida por el respetable una vez que finalizó.

Pero un concierto de Amorphis no sería tal sin House of Sleep. Era cosa de tiempo para que el que es quizás el hit más grande la banda se hiciera presente esa noche. Personalmente creí que con él cerrarían, por lo que me sorprendió un poco que apareciera tan pronto en el setlist (ingenuamente, y al igual que varios, creí que a esa altura a aún restaban unos 5 temas al menos). ¡Qué momento! Si algunos de los anteriores temas fueron coreados por gran parte de los asistentes, este sin duda fue el mejor recibido en este sentido. Previamente Tomi preguntaba si había alguien que cantara bien entre los asistentes, y ante las respuesta positiva del público dijo que se alegraba porque necesitaría ayuda para cantar la siguiente canción. Algunos supimos de inmediato que se trataba de House of Sleep. Apenas comenzó a sonar la gente dejó caer sobre el escenario un estridente “oh oh oooh”, y un enorme “You don’t know!” sonó en durante el coro. Gran ovación para el sexteto que nuevamente Tomi se encargó de agradecer, como durante toda la noche.

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Desafortunadamente se acercaba el final, e insistiré en esto: creo que nadie lo esperaba. El tema elegido para finalizar fue Black Winter Day, una muy buena forma de coronar una gran presentación, aunque quizás podrían haber invertido el orden con la canción anterior. Finalizaron esa canción y se despidieron a la vez que agradecían, se bajaron del escenario mientras el público aplaudía y gritaba “¡Amorphis! ¡Amorphis!” En ese momento muchos pensamos “Bueno, ahí viene el encore”, y que pronto la banda regalaría al menos dos temas más, pero no, eso había sido todo. Una lástima, no sólo por Amorphis, si no para todos los que esperaban un show íntegro de ellos, y no un mero teloneo extendido. Pero el haber quedado con gusto a poco habla al menos de un gran show. Amorphis vino a probar suerte ante la fanaticada desconocida como la chilena en una noche donde ellos no eran los principales, ¡y vaya que la tuvieron! Fue temazo tras temazo, el público lo reconoció y respondió cantando y lo premió con aplausos. Ante esto la banda sólo podía maravillarse, y como el mismo Tomi dijo, quedaron sin palabras (“I’m speechless,” he said). Sólo queda esperar que prontamente la banda vuelva a Chile promocionando otro discazo y a regalarnos un concierto como banda principal, porque cincuenta minutos se hacen nada para disfrutar la magnificencia de Amorphis.

A las 21:20 Amorphis terminó su presentación, y nuevamente pensamos que le espera para ver a los estelares de la noche sería breve, y nuevamente nos equivocamos… Esta vez hubo que esperar cuarenta minutos, aunque se hicieron un poco más cortos al ver el entretenido desfile del crew de la banda que probaba los instrumentos. Hasta la ESP de rayas rojas sacó aplausos cuando la alistaban para lo que se venía. No tengo ánimo alguno de ser majadero, pero de verdad, cuando iba media hora de espera el asunto era realmente molesto. Pero qué se iba a hacer, sólo restaba esperar.

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Eran aproximadamente las 22:00 cuando finalmente, después de cinco largos años, Children of Bodom salió a escena. Había que estar allí para entender la magnitud del recibimiento para los de Espoo. Comenzó sonando una extrañísima Intro (They’re coming to take me away, de Napoleón XIV, para quien le interese) que daba tiempo al quinteto para tomar sus lugares en el escenario mientras los fanáticos ya comenzaban a sentir ese “algo salvaje” sin que aún no sonara siquiera una nota. Eso cambió rápido y de pronto, cuando comenzaron a sonar los acordes de Sixpounder, un tema de que puede haber sorprendido a algunos como apertura, pero sí que cumplió con encender los ánimos. Pudiera sonar a exageración pero ese “Waaar!” se escuchó hasta Finlandia. Primera canción y quedaba claro que lo que quedaba de concierto sería una destrucción masiva de cuerdas vocales por parte del público.

Janne pedía palmas, que obviamente aparecieron enseguida, para comenzar a tocar la electrónica intro de Living Dead Beat, que también fue coreada de principio a fin por los fanáticos. Tanto Janne como Alexi hacían alarde de su talento a la hora de los solos, lo que claramente encendía a la gente aún más. Luego, uno que otro característico fuck*n’ motherfuck*r se hacía presente para presentar Hellbound on my trail, junto con un escupitajo, claro. La gente coreó la canción completa, con especial entusiasmo en el estribillo y el “H-A-T-E, E-N-D” resonó con fuerza en el Teletón.

cob-am_04Una pequeña pausa y el público aprovechó para entonar al clásico “olé, olé, olé, Children, Children”. Un lindo detalle pero que Alexi al parecer no entendió. Cito textual: “I can’t really hear you m*therfuckers, what the fu*k was that?” Por lo menos a mí me hizo reír mucho eso. Bueno, obviamente comprendió que era algo bueno, pues lo dijo en tono de broma y sonriendo. Luego preguntó si la estábamos pasando bien, a lo que la respuesta fue un estruendoso “Yeahhh!”. “Muy bien, muy bien, así me gusta”, dijo, y luego se anotó con un escupitajo de antología que con la ayuda del micrófono se escuchó clarísimo. Uno de los tantos momentos lúdicos de la noche. Todo esto para tomarse un respiro y presentar la thrashera Needled 24/7. Creo que a estas alturas está demás decir que la canción fue cantada a todo pulmón por casi todos los asistentes. Sólo agregar que fue perfectamente bien ejecutada por todos los integrantes.

Lo que vino en seguida fue un combo de dos temazos que casi hacen que el teatro se viniera abajo. Silent Night, Bodom Night fue presentada a medias por el público y por Laiho, y fue cantada íntegramente por un enfervorizado Teletón. Solo simultáneo de Wildchild y Warman que alucinaron a todos, y que daban cuenta de lo talentosos que son los integrante de CoB. Acto seguido una breve intro (que no alcancé a reconocer) dio paso al inconfundible teclado que abre Hate me! y el descontrol fue total. Quedó muy claro a todo el mundo le “portaba un carajo si alguien los odia”, el momento de mayor delirio en lo que iba de noche.

cob-am_11Luego una sorpresilla: una especie de medley entre dos grandes canciones que deben estar entre las favoritas de los fanáticos. Lake Bodom y Bodom After Midnight. ¿Qué puedo decir? Hacía rato la gente ya estaba entregada, y no hará falta decir que cada verso de ambas canciones fueron coreadas de gran manera. Luego comenzaron a sonar unos acordes que se hacían conocidos y muchos pensamos “No… No puede ser, ¿o sí?” En efecto, parecía que se venía otra sorpresa, más bien una gran sorpresa: Children of Bodom versionando a los maestros de Stratovarius con el clásico de clásicos Black Diamond. Eso fue iniciativa de Janne, pero Alexi dijo “No, me siento con ganas de tocar Stratovarius”, a lo que Janne objetó “¿por qué carajo no, loco? Alexi responde “bueno, tocaré la cuestión si ustedes lo hacen”. “Vamos!” dijo Janne de vuelta y empezó a tocar la conocida intro de Johansson, a lo que se sumaron Jaska y Henri. En ese momento todos pensamos que iba en serio, que de verdad tocarían esa gran canción, pero… ¡no! De verdad Alexi no estaba para eso y decidió que era mejor darle a la gente lo que habían ido a buscar. Y bueno, lo que siguió fue sencillamente de locos: Follow the reaper, que fue inmediatamente sucedida por Angels don’t kill y un impresionate medley de Children Of Decadence / Bodom Beach Terror. Esto último fue en verdad impresionante. Children of decadence pareció sorprender gratamente a muchos, y ni hablar de Follow the reaper, uno de los temas más conocidos y representativos de la banda que no podía faltar e hizo vibrar a todo el mundo en el recinto, y los solos nuevamente impecablemente ejecutados: pulcritud absoluta.

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“I don’t give a flying fu*k motherfuc*er” gritó la gente a todo pulmón en el estribillo de In your face, uno de los mejores temas del Are you dead yet?, que la gente recibió, para variar, fascinada. El último disco de la banda tenia que volver a hacerse presente, y lo hizo nada más ni nada menos que la canción homónima. Bloodrunk probó que en definitiva los últimos discos de CoB cuentan con algunos temas que a los fanáticos les encantan, gran momento también. Apenas un instante después volvían a su periodo más clásico, ¡y de qué manera! Hubiese resultado inaceptable que uno de los mejores temas (si no el mejor) del Hatebreeder no estuviera presente esa noche. La banda lo sabía, así que regalaron Downfall, interpretada de manera impecable y coreada de forma particularmente entusiasta por la masa, notabilísimo momento. Y con eso Children of Bodom daba cierre a su concierto en Chile, cosa que el público no iba a permitir tan fácilmente, por lo que los gritos exigiendo su regreso cayeron de forma casi instantánea sobre el escenario.

cob-am_10No se hicieron de rogar mucho que digamos. Breves segundos después estaban de vuelta, agradeciendo de forma muy atenta (¡pero ruda! y cómo no, si es el sello del Wildchild) la presencia, la recepción y el apoyo hacia ellos. También estuvieron las infaltables palabras para la audiencia de la fecha anterior, en este caso la argentina, que siempre se ve superada por el inigualable público chileno. Al margen de las palabras de buena crianza, creo que no deja de ser cierto, lo cual llena de orgullo. Volviendo a la másica: ¡Jump! Mítica canción de los aún más míticos Van Halen. Pero la experiencia previa con Black Diamond de algún modo nos hizo saber para donde iba la cosa. Todo iba bien hasta que Alexi detuvo todo. “¡Calma, calma! Mierda! Cállate hueón!” Y el pobre Janne que se tuvo que quedar con las ganas de hacer un cover de nuevo, momento muy gracioso.

Poniéndose serios, y ya para terminar la velada, la banda azotó el escenario con Bed of Razors, otro temón del Hatebreeder. Intuyendo que ya quedaba poco, el público no podía hacer otra cosa que cantar con lo que quedara de garganta. Quedaba sólo una canción y los fans daban su opinión respecto a cuál debía ser: por aquí y allá se escuchaban títulos como Deadnight warrior, Kissing the shadow, Are you dead yet? (genialmente pronunciado por un colega en la galería), pero sólo había una elegida: Hate Crew Deathroll, ni más ni menos. Como diríamos en buen chileno: ¡Quedó la escoba! Por no decir que quedó la mansa… Y es que al saber que luego de eso no habría más, la gente simplemente se desató. Todo mundo saltó, gritó, pegó como verdaderos enajenados con el poder de una de las canciones emblemáticas de la banda. Memorablemente para coronar lo que fue una más que solida y gran presentación. Lo de Children of Bodom debe haber sido una de las mejores presentaciones que hayamos podido ver en Chile desde siempre.

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Para finalizar algunas impresiones generales. Empecé este review comentando que pocas veces se tiene la posibilidad de ver a dos enormes bandas una misma noche. Es triste pero cierto. Esto no es Europa, donde todos los años tienen un Wacken con el que te puedes regodear y hasta cansarte de ver tanta leyenda junta. Esto es Chile, donde no hay grandes festivales y cuesta traer bandas de renombre, por lo que hay darse con una piedra en el pecho si una de ellas llega a venir, y dar gracias al Cielo si algo como lo de anoche sucede. Piensen en lo que pasa en países como Uruguay, Bolivia o Colombia: es una vida complicada la de nuestros hermanos metaleros en esos países. Insisto, hay que estar felices y orgullosos de que este distante pedazo de tierra figure en los mapas de bandas Children of Bodom, Amorphis, Iron Maiden, Kiss y tantos otros que nos han visitado. Pero hay que estar más felices aún con que de vez en cuando alguna que otra productora se anime y traiga espectáculos como el del Jueves. Como segundo punto para finalizar, me gustaría destacar el sonido del Teatro Teletón. Hubiera sido realmente triste no haber podido disfrutar de estas dos grandes bandas por culpa de una mala acústica. Y como tercer y último punto: sólo esperar que esto se vaya repitiendo, que así se transformando en costumbre con el paso de los años. ¿Y quien sabe? A lo mejor el 2020 tenemos un festival de Metal importante en Santiago, que reúna no solo a dos, si cinco, diez bandas en una misma noche. ¿Por qué no?

Setlist Amorphis:

01 – Leaves Scar
02 – Towards And Against
03 – Sampo
04 – On Rich And Poor
05 – The Smoke
06 – Castaway
07 – Silver Bride
08 – My Kantele
09 – House of Sleep
10 – Black Winter Day

Setlist Children of Bodom:

01 – Sixpounder
02 – Living Dead Beat
03 – Hellhounds On My Trail
04 – Needled 24/7
05 – Silent Night, Bodom Night
06 – Hate Me!
07 – Lake Bodom / Bodom After Midnight
08 – Follow The Reaper
09 – Angels Don’t Kill
10 – Children Of Decadence / Bodom Beach Terror
11 – In Your Face
12 – Blooddrunk
13 – Downfall

Encore

14 – Bed Of Razors
15 – Hate Crew Deathroll

2 comentarios
  1. Dödens Gråt Dice:

    Fue genial ése concierto, que grande Amorphis, la potencia y calidad en vivo de éstos wnes es notable. Lo único malo de su parte fue el tiempo ridículamente corto, unas 6 canciones más hubieran hecho una presentación justa para una banda de una trayectoria tan destacada como ésta. De COB nada que decir, todos sabemos bien cómo hacen sonar genial en vivo hasta al más malito de sus temas en estudio, y muy bien escogido lo que tocaron, nunca pensé escuchar Children Of Decadence, aunque sea mezclada.

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