The Unity

The Unity

Álbum - 2017

Valoración
7.1

En Febrero de 2017 se anunciaba oficialmente el nacimiento de The Unity, un nuevo proyecto musical que contaría en sus filas con dos miembros de Gamma Ray, Michael Ehré (ex-Metalium, ex-Uli Jon Roth) y el gran Henjo Ritcher, poniéndolos inmediatamente en el radar del mundo Heavy Metal, aun antes de saber de qué se trata realmente la propuesta. Y es que el peso específico de GR en lo que significa el género no admite ninguna discusión, aspecto indirectamente positivo para The Unity en términos de promoción.

Además de los ya mencionados Michael y Henjo, la banda cuenta con Gianba Manenti en la voz principal, Stef E. en guitarras, Jogi Sweers en el bajo y el tecladista Sascha Onnen, todos ellos miembros de LOVE.MIGHT.KILL, banda paralela de Ehré, que se ha venido haciendo un nombre en Europa hace un buen rato, lo que consolida una formación más que interesante para los seguidores del estilo.

Durante Mayo del presente, la banda lanza su debut homónimo “The Unity” vía SPV/Steamhammer Records. La producción del disco estuvo en manos del propio Ehré en B Castle Studio y el arte es obra de Alexander Mertsch, colaborador de bandas como Deep Purple y Gamma Ray. En cuanto a lo musical, The Unity se aleja un poco del Power Metal tradicional que profesa Gamma Ray, y se adentra en los terrenos del Hard Rock, movida bastante usual dentro del género que nos convoca (¿Aló, Edguy?) y que pasamos a revisar a continuación.

El disco comienza con Rise And Fall, un buen opening que cumple con todas las características que uno espera en un debut como este: Es directo y de melodía fácil, poco pretencioso y bien catchy, que pavimenta de manera correcta la entrada al disco como tal. Una introducción estruendosa da paso a una canción que rápidamente se desmarca de Gamma Ray y recuerda los tiempos mozos de Masterplan, en donde inmediatamente llama la atención el buen desempeño de Gianba Manenti, poseedor de un gran registro vocal, donde su voz carraspeada recuerda grandes exponentes de este estilo de canto, tipo Russell Allen, Jorn Lande o nuestro compatriota Ronnie Romero. Un coro mid-tempo y de ritmo galopante invita a levantar el puño y cantar, apelando a la emotividad del Metal melódico y que con toques Hard Rock consolida una propuesta interesante que nos da una buena idea de lo que se viene en el resto del álbum.

A continuación No More Lies, single que promociona el disco, empieza con un extenso monólogo que sigue con un riff que a modo personal no convence demasiado. El canto de Gianba es acompañado por una base de batería y bajo en donde lo más destacable es la interpretación vocal y la calidad de sonido de la mezcla general, donde cada instrumento suena muy bien, sin duda un excelente trabajo en las perillas. El coro es correcto, mas no cautivante. Después de un gran comienzo, esta canción se percibe un poco más tibia, con algunos dejos del Europe moderno, gracias a las atmósferas de Sascha en las teclas y las guitarras estridentes de Henjo y Stef, pero que no termina de cuajar a pesar de la buena ejecución general.

God Of Temptation, tercer track del disco, es un mid-tempo que sigue recordando sonoridades del Hard Rock más moderno que practican bandas como JORN o Europe dosmilero, sostenido por un riff lento pero intenso por parte de Henjo y Stef, más el omnipresente teclado de Sascha que se encarga de ambientar el tema con aires de solemnidad. Es un tema más bien genérico, donde lo más rescatable es la interpretación aguerrida de Gianba, además de ciertos pasajes que dan la sensación que pueden funcionar bien en vivo. Siguiendo la línea anterior y de la mano del sintetizador de Sascha llega Firesign, donde la base rítmica machacante de Michael y Jogi y la voz cada vez más aguerrida de Gianba marca presencia en un tema que tampoco innova demasiado, pero que definitivamente tiene más sal y pimienta que el anterior, tanto en interpretación como en sentimiento, lo cual obviamente es muy positivo. Durante toda la canción se desarrolla un trabajo de voces muy interesante, con armonías y coros precisos y potentes, soportados por un excelente trabajo en las guitarras. Un riff potente y guerrero tipo Accept, se funde simbióticamente con un coro melódico y alegre a lo Avantasia, que invita a cantar con el puño y corazón en alto mientras las cuerdas vocales de Gianba suben hacia el infinito, consolidando uno de los mejores momentos del álbum.

Always Just You nos recuerda el Hard Rock que proliferaba por allá por los 90’, con un ambiente bien romanticón y de ritmo mid-tempo. La fórmula es conocida, piano de fondo, voces en off, la voz sentida de Gianba y los instrumentos acelerando de a poco, mientras la guitarra solea en un tema que parece que va a despegar, pero se queda dando vueltas en lo mismo, haciéndolo un poco cansino y repetitivo. Por suerte, rápidamente la banda trae de vuelta lo que mejor sabe hacer: Close To Crazy es un tema que mezcla muy bien el poder del Happy y la estructura del Heavy Rock. Es una canción que se presenta entretenida, entrópica a ratos, eléctrica y muy vacilona. Más de algún dejo de los discos solistas de Paul Gilbert se deja entrever en ciertos compases de este entretenido tema. Muy buena labor de Henjo en los solos, poniendo su instrumento al servicio del espíritu de la canción, y Gianba interpretando un estribillo que queda a la primera. A pesar de no ser un tema novedoso ni excelso en términos compositivo, cumple bastante bien con ser honesto y happy.

Otra vuelta carnero en el jukebox de la banda nos trae The Wishing Well, un tema que se resume en una palabra: Whitesnake. Aunque para ser más justo, en realidad la similitud es mayor con las versiones que JORN hace de canciones de Whitesnake. Es un tema 100% ochentero, pero que suena moderno, no es nostálgico ni revival. Da la sensación de que hace 20 años atrás hubiera pegado una barbaridad, pero no ahora, como que le falta la chaucha pal peso. En vivo funcionará bien por los sing along que invita a hacer, porque los teclados tipo Hammond te tocan el corazón de una, y el canto a lo David Coverdale es difícil de resistir, pero no convence ciento por ciento. No obstante lo anterior, puede considerarse como uno de los aciertos del disco.

El octavo track del disco es Edens Fall, canción de cadencia paciente y espíritu sentimental, también sacada del catálogo ochentero. Buenas armonizaciones entre las guitarras marcan el paso de una canción que cumple con la continuidad del disco, pero que una vez más no entregan demasiado y da la sensación que el piloto automático hizo la pega junto con el sexteto. A pesar de los buenos arreglos vocales y los adornos instrumentales, se percibe algo tibia en entrega.

The Unity se va un poco más al pasado ahora, y directamente desde la década del 70’ nos traen Redeemer, un tema que es puro Rainbow (O Deep Purple, juzgue usted). Es una canción interesante, con mucho sentimiento, una gran ejecución instrumental, recordando a ratos la propuesta de Inglorious. El sintetizador de Michael recuerda de buena manera lo que hacía Jon Lord de forma tan magistral, mientras que Henjo también se luce en un solo a lo Uli Jon Roth. El cambio de ritmo después del solo es sensacional, combinando y complementando de muy buena manera teclados y guitarras. Una canción muy bien lograda, que si bien es cierto se percibe como un tributo y no como algo demasiado propio, se agradece.

Super Distortion, décima pista del disco, no es más que un interludio entre canciones, y que a pesar de estar bien ejecutado, no aporta en nada, solo sirve de introducción a Killer Instinct, un tema Heavy/Power que va en la línea de Masterplan, que en líneas generales está bien, pero que no despega y no calienta demasiado. Mucho nombre para tan poco tema dirían los más gamer. Es un tema correcto, pero que lamentablemente no logra los niveles de emotividad que uno puede esperar y exigir de una banda como esta.

Cerrando el disco aparece Never Forget, canción que representa fielmente el espíritu de esta banda. Es un tema happy amalgamado con elementos Hard Rock que funciona bastante bien. Tal y como se puede apreciar en todo el disco, cada elemento está muy bien cuidado, con un Michael llevando el protagonismo de las melodías y un Gianba transmitiendo gran sentimiento en cada verso. De lo más catchy/cheese que tiene el disco, así como también de lo más honesto que podremos encontrar a lo largo de los 58 minutos que dura este larga duración.

En resumen, la sensación general que nos deja el debut de The Unity es un poco agridulce. El disco se percibe algo plano, sin demasiados tropiezos, pero tampoco es una propuesta realmente consistente, por cuanto pareciera ser que que no va a trascender mayormente. No es un mal disco, en lo absoluto, pero no evoca muchas emociones. Es un disco que entrega buenos momentos de Heavy Metal, y buenos momentos de Hard Rock, y que en ciertos momentos encuentra una amalgama interesante, pero que carece de dinamita. No tiene la explosión del Heavy Metal, ni tampoco la emoción cautivante del Hard Rock. Es un híbrido que cumple, pero que no cuajó 100%… Quizá las exigencias son mayores considerando los miembros que forman The Unity, y eso inconscientemente hace tirar la balanza para abajo, pero bien sabemos que los grandes nombres generan grandes expectativas.

Desde el lado positivo, el gran ganador es claramente el vocalista Gianba Manenti, poseedor de una gran voz y que la saca a relucir en gran parte del registro. Por otra parte, es también positivo que el disco avanza rápido y es fácil de escuchar, probablemente porque todas las canciones son más bien “oreja” y no se abusa de complejidades innecesarias. Aquí no hay riesgo, es una apuesta segura, pero que paga poco. No inventaron la rueda, pero tampoco es que lo hagan de maravillas rememorando el pasado.

En síntesis, a los fans de este estilo medio híbrido, y a los más acérrimos de la marca Happy seguramente les va a gustar, porque no es irreverente, es un disco fácil… pero a quienes buscan un poquito más, o a quienes les gusta derechamente el Hard Rock de corte ochentero, no creo que el experimento les resulte demasiado atractivo. “The Unity” es un disco agradable, pero que probablemente pase sin pena ni gloria por la biblioteca musical de quienes aprecian las corrientes del Metal en su forma más tradicional.

 

Hernán Bórquez

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