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Revolution Renaissance – New Era

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Bien hemos sabido de la tremenda, triste y tórrida teleserie protagonizada por Timo Tolkki (todo con T) y los restantes miembros de Stratovarius desde hace ya un lustro. Desde el receso, pasando al rompimiento total –¿alguien recuerda las impresentables fotos de una señorita que hacía llamarse “Miss K”?–, volver a juntarse para tocar en vivo, ideaciones suicidas, etc.. El resultado –parcial– de esta suerte de soap opera escandinava fue el rompimiento total, durante los últimos meses, de Tolkki con Timo Kotipelto, Jörg Michael y Jens Johansson, y que no sólo no fue en términos amistosos, sino que los trapitos al sol sacados fueron muchos y muy feos, encarándose mutuamente asuntos de dinero, situación que sólo se morigeró al anunciar Tolkki en los últimos días que le cedería el nombre y marca “Stratovarius” a Kotipelto, Michael y Johansson –lo que tampoco es un despropósito considerando que ni siquiera Tolkki es fundador de la banda en su calidad de tal–, lo que fue agradecido por los últimos tres mediante un comunicado en la web de Stratovarius, dando una especie de término a este drama lleno de confusiones y malos entendidos, indigno de una banda tan importante y pionera como el referido quinteto. Aunque nunca se sabe.

En este contexto, Tolkki anunció que lanzaría un nuevo proyecto solista, en formato banda, a llamarse “Revolution Renaissance”, y que lanzaría un disco este año 2008, con temas que tenía relativamente preparados para lanzar con Stratovarius. Debo confesar que en mi mente esperaba un infumable y antológico bodrio, similar al disco “Stratovarius” de 2005, último trabajo de la mítica banda escandinava, o algo en la onda del “Hymn To Life”, espantoso trabajo solista de Tolkki.

Pero afortunadamente “New Era” no sólo no es una bazofia, sino que es un muy buen disco, en el cual Tolkki es apoyado por músicos como Pasi Heikkilä (45 Degree Woman) en bajo, Mirka Rantanen (Thunderstone) en batería, y las no menores colaboraciones vocales de Pasi Rantanen (Thunderstone)… ¡¡Tobias Sammet!! (Edguy, Avantasia)… y… ¡¡¡MICHAEL KISKE!!! Sí, el mismo.

Dando un primer bosquejo acerca de lo que se trata Revolution Renaissance, tras una primera escucha, nos queda absolutamente claro –por si no lo estaba antes– que Tolkki es lejos el compositor más prolífico de la historia de Stratovarius, con melodías que por momentos rememoran y evocan al brillante pasado del quinteto finlandés. De todas maneras, llama profundamente la atención a la primera pasada la escasa cantidad de solos de guitarra a lo largo de todo este trabajo… creo que esa suerte de “menor protagonismo” es algo que tiene que ver con la madurez y “centración” mental que ha adquirido Tolkki con el paso del tiempo, se ha dedicado a componer canciones que probablemente tengan menos brillo y lucidez que antes, pero que suenan sólidas. Ningún tema pretencioso ni eterno, sólo temas de duración razonable para un disco de algo más de cuarenta y siete minutos. Aunque hay que recalcar algo que personalmente considero un déficit: casi todos los temas (creo que la única excepción es el primero) terminan con fade out, lo que creo que es pernicioso porque lo único que hace es demostrar que no se sabe terminar las canciones.

“New Era” parte con Heroes, que comienza con una especie de intro ambient que da paso a un riff limpio y contundente, que recuerda inevitablemente a No Turning Back del Destiny, pero con un sonido similar al de discos como el Dreamspace o incluso del Twilight Time. Doble bombo, ritmo frenético, hasta pasar a un midtempo liderado por la inconfundible voz de Tobias Sammet, el hombre de los pantalones bovinos. Con un coro muy glorioso, a todo ritmo, pero al mismo tiempo simple y carente de mayores pretensiones, y más allá del evidente autoplagio (la parte de las guitarras es idéntica a Against The Wind), se trata de un excelente tema, y que a quienes le tienen cariño y afecto a una banda esencial del estilo, como lo es Stratovarius, incluso lo puede llegar a emocionar. Notable inicio, una verdadera deadly kick in the balls a quienes pensábamos que este disco sería un infumable esperpento musical.

El siguiente corte, I Did It My Way, nos marca otra tendencia que produjo muchos réditos a Tolkki en Stratovarius: el midtempo. Un corte muy sencillo, cantado por Michael Kiske, y que pasa a ser de los mejores momentos del disco. Lo que particularmente me agrada de este tema es, curiosamente, el poco protagonismo de Tolkki, que sólo “luce” un solo muy simple y carente de aspavientos. El brillo en este corte es del ex vocalista de Helloween, especialmente en los coros a dos voces. Respecto a Kiske… sus defensores dirán que el tipo no se ha vendido jamás, que perfectamente podría estar ganando plata haciendo una banda de metal… y será un argumento muy válido. Lo que pasa es que dentro de mi –reconozco– limitada mente no puedo concebir que un tipo poseedor de una de las mejores voces de todos los tiempos reniegue del metal, es como si Messi se retirara del fútbol en su mejor momento para ser un especialista en bochas, en faustball o dedicarse a la práctica profesional del póker. No puedo entender semejante desperdicio y no lo entenderé jamás.

Paradise? No, es el riff que da inicio a We Are Magic. Es inevitable recordar con cariño a ese imbatible corte del Visions, y que cuenta en las voces con Pasi Rantanen, un vocalista bastante correcto, y que si bien poco tiene que hacer frente a dos monstruos como Sammet y Kiske, no desentona. Se trata de un tema muy cuadradito y con la típica fórmula de “single” de Stratovarius, del tipo Eagleheart (riff de intro, verso, puente, coro, solo, puente, coro, riff final). Muy buen inicio del disco, sólidos tres primeros temas.

Ya era mucho sostener un disco de Tolkki sin baladas, y ante eso llega Angel, el siguiente tema, nuevamente con un sólido Kiske en las voces. Un corte muy en la onda de baladas como Before The Winter, aunque con una guitarra, insistimos, menos protagónica, lo que da un toque más intimista. Un bonito tema, algo meloso, pero soportable.

Con Pasi Rantanen en las voces, Eden Is Burning recuerda a grandes rasgos a temas como Uncertainty, Babylon o Awaken The Giant. Da la impresión de que si bien Rantanen se desempeña holgadamente en el ámbito de la dignidad, este tema estaba totalmente hecho para Timo Kotipelto (volveremos a esto en el final). Quizás sea el primer tema en que Tolkki hace un solo relativamente lucido, lo cual, como he dicho, considero que tiene más puntos positivos que negativos.

Glorious and Divine, el siguiente tema, va muy en la onda de Edguy y que recuerda un poco (en su riff inicial) a Where The Rain Grows de Helloween. Es el segundo tema del disco cantado por el gran Tobias Sammet, quien luce a gran altura y suena comprometido con el tema. Cuadradito, más o menos rápido, con un prudente solo de Tolkki… buen y entretenido tema.

Con Born Upon The Cross vuelve Pasi Rantanen a las voces y creo que es donde éste más luce. Es un tema cadencioso, con un sonido muy típico de la última época de Stratovarius, pero que afortunada e inteligentemente es corto, lo que lo hace llevadero e incluso puede considerársele como un buen tema, aunque podría haber sido un poco más “pesado” para sonar más contundente.

Keep The Flame Alive tiene nombre de tema rápido, pero viene a ser una suerte de experimento extraño y que tiende a no convencer. Comienza con una especie de teclado que recuerda a la música oriental (¿alguien vio “Oshin”?), y que después pasa a ser una balada que inevitablemente –y guardando las proporciones– rememora a un maravilloso tema como A Tale That Wasn’t Right, considerando el elemento común que es Kiske en las voces. Un tema bonito pero demasiado extraño, no puedo negar que me desagrada un poco ese teclado tan… japonés.

Ya acercándonos al final del disco, Last Night On Earth muestra en mi concepto, de lo mejor de este nuevo trabajo. Un tema midtempo y cantado por Michael Kiske, quien sin hacer grandes lucimientos, se escucha realmente increíble, especialmente cuando suena a dos voces. Gran trabajo de Tolkki, uno de los mejores cortes del disco.

“New Era” concluye con Revolution Renaissance, el tema más largo del disco, con alrededor de seis minutos… ¿quién se habría imaginado que en un disco compuesto por Tolkki el tema más largo duraría seis minutos? Creo, como dijimos anteriormente, que es una tendencia saludable y es un inequívoco síntoma de madurez. Un corte nuevamente interpretado por Kiske (notable el coro con el Revolution / evolution / Revolution Renaissance), y que recuerda a otro emblemático tema de Stratovarius, como es Season Of Change. Un sólido final para este trabajo.

Si bien creo que no hay que sobrevalorar este disco y ponerlo a la altura de joyas como el Episode o el Visions (“New Era” ni siquiera le lustra los zapatos a estos trabajos), hay que tomar en cuenta el contexto en el que este disco nació, con un terreno poco fértil. Es como tirar semillas en el desierto… no va a crecer un bosque de araucarias milenarias, pero es meritorio, y mucho, que crezcan un par de tamarugos. Y puede –esperemos– marcar el inicio del retorno de Timo Tolkki hacia el buen camino. Ojalá no se quede sólo en el inicio, y que este Renacimiento-Revolución se consolide, en serio, y pase de ser un sólido y bien compuesto disco solista de rehabilitación y esperanza, a volver a ser uno de los referentes de la escena, sitial bien y merecidamente ganado por Tolkki a lo largo de los años.

Y sólo una última opinión, para seguir echándole carbón a la hoguera de la teleserie… me parece que este disco habría sido mucho mejor si el cantante hubiese sido Kotipelto. Pero eso es música ficción.


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