Overtures

Entering The Maze

Álbum - 2013

Valoración
9.0

Desde la siempre generosa Italia nos llega el último trabajo del quinteto Overtures, una banda prácticamente desconocida por estos lados, pero que desde 2003 viene trabajando con constancia y de buena manera en el ámbito europeo.  Tanto es así, que lo que revisamos hoy es la tercera producción de los muchachos, y que por cierto evidencia un salto cualitativo bastante grande respecto de sus predecesores.  También algunos cambios de integrantes respectos de los lanzamientos anteriores se pueden ver, cambios que han sido para mejor y que la banda ha sabido aprovechar.

Entering The Maze es un disco que en una primera instancia asoma como simplemente correcto, pero que ya desde la segunda escucha comienza a ganar bonos y al cabo de un rato termina agradando mucho.  Quizás es poca la novedad que ofrece, pues en este sentido podemos decir que Overtures no inventa ni descubre nada.  Es un Heavy / Power Metal bastante melódico, con uno que otro pasaje progresivo, y muchos, muchos momentos “oreja”, que son los que finalmente hacen el trabajo y posibilita que la ponderación final sea positiva. Reitero este punto: un disco en apariencia bueno, se transforma con el posterior  análisis y se acerca a la excelencia.

Todo lo abre The Maze, que en su génesis tiene muchos elementos progresivos que recuerdan a lo hecho por bandas coterráneas, como Vision Divine o Labyrinth, pero con un sello propio.  Por otro lado, resulta ser que por algunos instantes el vocalista, el recién llegado Michele Guaitoli, suena muy parecido a Roy Khan (ex-Kamelot), aunque en los momentos cruciales sabrá desmarcase, adquiriendo matices propios.  Lo mejor de este corte es que sorprende. ¿Cómo así? Claro, porque justo cuando piensas que será una de las tantas canciones intrascendentes que ha tocado escuchar, inicia un puente con una melodía cautivadora, y en el momento en que comienzas a creer que “salva la plata”, irrumpe un coro muy interesante de melodías portentosas, de esos que te hacen abrir los ojos amplios, levantar las cejas y dibujar una parábola con la boca, todo en señal de sorpresa.  Ejecuciones de altísimo nivel por parte de cada músico, destacando principalmente lo hecho por el batero Andrea Cum y los guitarras Marco Falanga y Adriano Crasnich.  Muy buena canción.  Una agradable sorpresa.

Con lo anterior se abre el apetito y aparecen las plegarias rogando por que no haya sido un golpe de suerte.  Por lo tanto es todo un agrado constatar que Under The Northern Star es también una gran canción.  Tras escucharlo te das cuenta de cuál es el fuerte de la banda, y que sin duda es algo que prima a lo largo del disco: las melodías bien pensadas, sencillas, aunque trabajadas.  Más allá de toda la parafernalia técnica en la que por momentos incurren, y que se agradece también, son las melodías gancheras las que hacen de Overtures una banda a considerar.  Y todo coronado por un excelente sonido.  Desde la primera escucha es algo que llama la atención, y cuando miras los créditos todo adquiere sentido: Sascha Paeth.  Se nota su mano, era que no.  La estructura de la canción es una maravilla: despliegue de Power Metal de corte técnico al comienzo, un frío e intimista pasaje que se robaron del libro de la baladas y que se rompe como cristal cuando llega el Metal más pesado, donde Michele se las ingenia para sonar muy agresivo, raspando la voz.  Coro grandilocuente y tremendo nuevamente, donde el melenudo cantante muestra nuevamente todas su cualidades, como diciéndonos “Hey, ojo conmigo”.

En tercer lugar aparece Of Nightmares, con un comienzo incierto que te genera dudas acerca de hacia dónde va, sobre todo por las voces,  pues el accionar del vocalista oscila entre lo aguardentoso de un Jon Oliva y lo nasal de un Alice Cooper, haciendo pensar “cosa rara”. Sin embargo de inmediato todo se clarifica, y si había alguna duda sobre el futuro de la canción, estas de disipan en breve, dado que vuelven a las melodías agradables y bien logradas de los primeros cortes. Y esas melodías son de tan alta factura, que el coro acaba fascinándote. En verdad la melodía es muy inspirada y hace que quieras escucharlo varias veces más. Por otro lado está el hecho de que es uno de los temas más potentes y Heavy del álbum, destacando los riffs de Falanga y Crasnich y la sólida base que montan Andrea y el bajista Luka Klanjscek, de gran accionar. Y está también lo que hace Guaitoli a ratos, rasgando la voz y sonando con muchísima fuerza. Todo esto suma y resulta en un corte soberbio, más allá de ese comienzo, a mi juicio, en falso.

El Heavy continúa con Savior (canción que por cierto cuenta con un video promocional que recomiendo ver) (cuánto Bob Patiño en la cabellera del muchacho Guaitoli), un corte que cada vez gusta más y se termina posicionando entre lo más destacado. Se advierte mucho dinamismo, con movimientos notables entre las distintas secciones. Solo por decir algo: comienza muy pasada, luego hay un pequeño solo, muy sutil, y luego vuelve el Heavy Metal. Sin embargo esas transiciones son hechas de forma acertada, pues no se advierten quiebres disonantes en la estructura general, sino transiciones muy bien logradas. Muy meritorio el cómo pasan de momentos suaves y conmovedores, como los que poseen pianos de fondo, a otros más violentos, con el bombo y el bajo a toda velocidad y con Michele rugiendo. Los solos serán otro punto en el que uno repara, pues son de altísima factura. Los distintos matices usados en las voces hablan de una capacidad interpretativa mayor de parte de Michele, haciendo pensar que no sería raro que pronto llegue a reconocérsele como uno de nuevos valores vocales del estilo.

Un Hard Rock muy moderno y pesado da paso a Empty Trails. Tan pesado es, que en instantes convierte en un Heavy muy intenso. Canción “piola”, piensas a los pocos segundos de iniciada, y cuando comienza la parte cantada no sorprende mucho, pues sigue siendo solo correcta, pero pronto tenemos el puente, con unas melodías vocales brillantes. Y si eso está bien, el coro termina por atraparte definitivamente. Quizás el más inspirado de todo el disco, y eso que, como ya hemos dichos, todas las canciones tienen coros que son muy entretenidos. Este en particular tiene una vibra muy positiva y que ciertamente se transmite. La letra también va por esa ruta: muy positiva e inspiradora. A todas luces estamos ante un temazo, aunque haya partes, como la inicial, que no brillan tanto. Y es que las otras, las que sí poseen ese brillo, son realmente geniales.

Consequences en otra canción de grandes proporciones. Aquí Overtures muestra muchas de las cartas ya exhibidas, y en ese sentido es un buen compendio de toda la propuesta de los muchachos. Sin embargo, no se advierte la presencia de uno de los elementos que hasta aquí había sido el protagonista: la presencia de un coro con fraseos gancheros. Lo que sí hay, es una enorme fuerza interpretativa, potenciada siempre por tremendos riffs y arreglos con los sintetizadores que exaltan el trabajo vocal. De ahí entonces que el estribillo guste tanto. Y está también el trabajo por el dúo encargado de la base rítmico, pues lo hecho en batería y bajo es tremendo, sobre todo lo hecho por Cum en los tarros. Los cambios de velocidad son extraordinarios, y uno nota que es acelerar por sol simple hecho de acelerar. No. Hay una idea, el propósito de transmitir fuerza y energía. Un temazo.

El álbum continúa con In The Middle Of Nowhere, una canción que presenta un prólogo precioso, propio de una balada, de hecho: la canción, como un todo, puede entenderse como la balada del disco. Cuenta con arreglos orquestales muy interesantes, con instrumentos de cuerda y viento que generan un clima de calma y que, junto a la compañía de guitarras acústicas y un piano, sientan la atmósfera ideal para que Michele se luzca con sus tonos bajos. Muy bien en este ámbito el muchacho. Ya habíamos podido escucharle algo así en otras partes del disco, pero acá es lo que predomina y, como ya dijimos, se luce. Muy lentamente va subiendo en intensidad, se van sumando instrumentos, los riffs aparecen y ya no es la balada delicada que fue al comienzo, sino que se llena de fuerza y entrega. Pasando la primera mitad aparecen los tonos más altos del cantante y el cambio no pasa desapercibido, pues se destaca por la maestría con que son ejecutadas las mencionadas transiciones. Hacia el final nos regalan unos solos de guitarra espectaculares. Un cierre tremendo para una gran canción.

La banda sigue demostrando que está pensando en grande y nos obsequia otro temón: Programmed To Serve, que además de una muy interesante letra, presenta cosas verdaderamente geniales que hablan de una lucidez compositiva mayor, sin mencionar las actuaciones particulares de cada integrante. Lo hecho por el señor Michel Guaitoli es superlativo y me hace volver a pensar que habrá que tenerle ojo en el futuro. Acá desarrolla una faceta más, si bien ya se le había escuchado algo similar en otro corte. Hablo del canto más gutural, más raspado, ese que dota a la voz de una agresividad y ferocidad inusitada, y todo intercalado con momentos de voces más limpias y emotivas. Un crack. La canción misma se nutre de eso y va desarrollando esa veta. Me refiero a que tiene un sonido Heavy más moderno, pero en medio inserta unos mini movimientos corales que le dan un toque clásico y propio del Metal sinfónico que resulta fantástico. Súmese a ellos que estos movimientos son golpeados, con silencios entre sí, brindando un cariz casi bélico, a la vez que glorioso. Es la canción diferente del disco, un riesgo si se quiere, pero resultó muy bien.

Lo siguiente es A Different Point Of View, con la cual regresa el Overtures más progresivo estilo Vision Divine del que hablamos al comienzo, pesado y progresivo. Los solos de guitarra están a la orden día, y el trabajo en batería es formidable. Durante los primeros versos se calma un poco, pero justo antes del coro irrumpe una multiplicidad de voces para corear (o gritar más bien) un tremendo y estruendoso “Day after day!” que da paso a lo que será otro de los estribillos notables de la placa. Gigantesco en verdad.  Es en definitiva uno de los pasajes más powermetaleros que hay en este trabajo, y la verdad se da de forma muy natural, con un sonido excelente que da gusto escuchar. Y lo más importante: pese a reminiscencias a otras agrupaciones, posee el sonido de la banda, que de alguna manera habla de que están logrando su identidad.

Después, para finalizar, tenemos The Oracle. Título místico y auspicioso, que ante la evidencia de lo ha sido el disco hasta aquí genera altas expectativas. No defrauda, digámoslo de inmediato. Es más, si me apuran diría que se han reservado lo mejor de la cosecha para estos últimos nueve minutos. Nuevamente los muchachos ponen en juego todo lo que son como banda. Todas sus ideas y formas de encarar la composición están presentes aquí, de forma prodigiosa y muy clara. Preludio netamente instrumental, con orquestaciones fabulosas e inspiradísimas, de esas cinematográficas que te transportan a otros lugares y a otros tiempos. El quiebre, si bien ya se esperaba, sorprende por su solidez y fiereza. Es, como nos gusta decir acá: una patada en la cabeza. Power Metal a mansalva. Los versos serán algo más pausados, con melodías vocales correctas, que no son lo maravillosas que uno quisiera, pero que son solo la preparación del terreno para el monumental coro que nos espera por delante. De verdad es como sacado de otra dimensión. Lo he escuchado varias veces intentando determinar qué es lo que lo hace sonar tan genial, pero no hay nada en él que me dé la respuesta. Es decir, “gramo por gramo” es bastante normal, pero entendido como una totalidad, suena genial, simplemente suena genial. Después viene todo un mar de elementos y recursos desplegados sucesivamente, pero siempre de forma muy orgánica. Por ahí escuchas cosas de Ayreon, Labyrinth, y hasta los desaparecidos Lost Horizon se te vienen a la mente. Nada, sencillamente una extraordinaria canción.

Para finalizar esta reseña retomo la última idea recién señalada: Overtures es una banda bastante paradigmática, en el sentido de que su propuesta es más bien una condensación de buena parte de la tradición powermetalera.  Se habrán dado cuenta de que son varias las bandas referidas a lo largo de esta reseña y eso podría llevar a la idea -equivocada- de que Overtures se dedica a plagiar a sus colegas. Tal idea sería lejana a la realidad, porque si bien es cierto que no inventan nada, tampoco lo repiten de forma descarada.  Para nada.  Mezclan una serie de elementos, pero lo hacen con claridad y lucidez, con mucho talento y añadiendo siempre un toque de frescura.  El resultado es un disco que en un principio no sorprende, pero que con un par de repasadas con la oreja más cerca revelan a un disco muy bien hecho, entretenido y que a mí me deja con ganas de saber qué nos traerá la banda a futuro.  Ya está dicho, amigos: tengan mucho ojo con Overtures de aquí en adelante.

ANDY ZEPEDA

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  • mindfreack

    para variar el staff de powermetal haciendo la pega, pta cabros son la raja dando a conocer bandas que ni en pelea de perros habia conocido … vamos a buscar material
    pd: pta le baterista de esta banda que lo deben huevear por el nombre es como de actiz porno

  • Diego A. Arcis

    muy buen disco, superando bastante a su predecesor, tuve la oportunidad de verlos en vivo (en la gira con Secret Sphere y Almah), y en verdad es una muy buena banda!