Masterplan

PumpKings

Álbum - 2017

Valoración
6.0

Sentimientos encontrados. Dos palabras que componen la expresión que más se ajusta a lo que nos pasa al momento de escuchar el nuevo trabajo de Masterplan. Y es que este “PumpKings” irrumpe en la historia de Masterplan como una iniciativa de Roland Grapow, que busca recrear canciones de su autoría durante su paso por Helloween entre los años 1990 y 2000. Sin necesidad de escuchar el disco, inmediatamente surgen preguntas y conjeturas respecto a esta nuevo registro… ¿Será esto una buena idea? ¿Era necesario re-grabar canciones de la calabaza con otra banda? ¿Tendrá esto algo que ver con la reunión histórica de Helloween (Pumpkins United Tour) que no consideró a Grapow? Independiente del resultado de este disco, los juicios de valor son inevitables.

“PumpKings” se lanzó vía AFM Records y está compuesto por once tracks que se encuentran en los discos “Pink Bubbles Go Ape”, “Chameleon”, “Master of the Rings”, “The Time of the Oath” y “The Dark Ride”. En general, y en palabras que adelantaba el mismo Grapow, las versiones aquí expuestas son un poco más pesadas que las originales, lo que supone un aire fresco para algunas canciones que no gozaron de demasiada popularidad en sus años, y una atrevida propuesta para algunos clásicos de la banda.

Ahora bien, prejuicios afuera, lo que nos corresponde es hacer un juicio respecto a la calidad de la entrega de Roland Grapow y compañía, en esta arriesgada aventura de reversionar canciones de Helloween. Los restantes integrantes de Masterplan que dan vida a esta obra son Jari Kainulainen en bajo, Axel Mackenrott  en los teclados, Martin “Marthus” Skaroupka a cargo de la batería y el gran Rick Altzi con la titánica misión de relevar a Michael Kiske y Andi Deris, quienes acompañan a Grapow, mente maestra del disco.

El disco arranca con The Chance, uno de los últimos grandes temas que nos dejó Michael Kiske antes de abandonar Helloween. Inmediatamente queda de manifiesto que el trabajo interpretativo es impecable como es de esperarse, sin embargo, también se nota rápidamente que esta versión no tiene el mismo carisma ni calidez de la versión original. Rick Altzi es un buen vocalista sin dudas, pero no se escucha demasiado natural en este temazo, sino más bien un poco forzado, a veces contenido, en una ejecución vocal que se encuentra a medio camino entre lo que ofrece Kiske y Deris. Si bien es cierto el trabajo es correcto, el resultado final se percibe un poco tibio debido a la sombra gigante que proyecta Michael Kiske en cada una de sus interpretaciones.

Siguiendo con el material de ”Pink Bubbles Go Ape”, el disco sigue con las re-grabaciones de Someone’s Crying y Mankind, y la sensación es similar… A pesar de ser versiones un poco más contundentes y fortachonas que el material original, el problema es que no se sienten naturales. Si aislamos el trabajo de Altzi del resto de las pistas, seguro califica como un trabajo despampanante, sobre todo si le ponemos atención al portentoso coro de Mankind, pero lamentablemente esto no se trata de ejecuciones aisladas, y es ahí en el resultado general en donde la cosa no termina de convencer un 100%.

En Step Out Of Hell la interpretación nueva gana más puntos, pues los nuevos arreglos a cargo de Roland Grapow y Axel Mackenrott traen un aire fresco que le viene muy bien a la canción, en gran medida porque la voz de Rick Altzi no suena contenida, sino que se acomoda mucho mejor que en los temas anteriores. Y es que, innegablemente, cuando el vocalista suena cómodo y bien, el resultado de la canción difícilmente va a ser malo. Un más que correcto homenaje a canción una poco cotizada en el catálogo de la calabaza.

Situación diametralmente opuesta es la que ocurre en el siguiente track, Mr. Ego, clasicazo proveniente del “Master of the Rings”, donde no hay nada intrínsecamente mal en la ejecución, es un temazo sin duda alguna, pero la versión original supera con creces a esta nueva versión, con lo cual todo queda dicho. Si el cover “no le gana” al original, entonces queda en duda la justificación de lanzar la nueva versión. De nuevo, la interpretación es correcta, pero en feeling, no compite con el track original.

Otro de los grandes nombres que se encuentran en este “PumpKings” es la tremenda Still We Go, joya extraída (y a veces injustamente olvidada) del gran “Master of the Rings”, y el juicio aquí puede ser un poco injusto, porque Grapow y compañía llenaron de arreglos una canción que gana en majestuosidad, fuerza y grandilocuencia respecto a la versión original, pero como dicen los sabios, a veces menos es más. Es como esas versiones del tributo “Keepers of Jericho” o de Soulspell de los clásicos de Helloween, donde el trabajo interpretativo es sumamente prolijo y orquestal, pero la simplicidad y precisión de las versiones originales siguen superando a la sofisticación de los cover. Habrá muchas personas que alucinarán con esta versión de la canción por la gran performance de Altzi, por su “orquestalidad” y toque épico, pero si he de quedarme con una canción, sin duda me quedo con la original.

Escalation 666 es sin duda una de las canciones olvidadas en el repertorio de Helloween y que no suma demasiada popularidad entre los seguidores de la calabaza, sin embargo es una de las propuestas más interesantes que nos dejó “The Dark Ride”… Probablemente así también lo entiende Roland Grapow, quien nos entrega una buena versión de la canción, tanto o más pesada que su versión original. Altzi se nota cómodo interpretando las líneas de Andi Deris y los teclados de Mackenrott le dan una atmósfera más que correcta a la canción, consolidando un experimento funciona bien esta vez. Y siguiendo en esa línea, otra joya que nos produce una sensación agridulce es The Time Of The Oath, porque goza de una interpretación a prueba de balas, con un gran trabajo en la ejecución y también en el sentimiento, con una de las mejores vocalizaciones que nos regala Altzi en el disco… Sin embargo las comparaciones, a veces odiosas e injustas, son inevitables y Andi Deris es el dueño indiscutido de esta canción. Le da ese no sé qué a las canciones que las hace inexorablemente suyas. Es una muy buena versión, pero no supera a la original.

El disco continúa con un extracto del nunca bien ponderado “Chameleon“, y la elegida es Music, probablemente el tema menos relevante de la placa. Y aquí también se percibe un resultado mixto, ya que esta vez la versión de Masterplan es muy correcta y bien presentada, pero el tema es algo flojito dentro del repertorio de la calabaza, entonces por más bien que lo interpretes, difícilmente brillará por lo señalado anteriormente.

Sonidos de feria, circo ambulante y juegos estivales entre otras yerbas (más un grito clandestino de Ozzy Osbourne, cortesía de esta nueva versión) nos dan la inconfundible entrada a The Dark Ride, uno de los mejores temas del disco homónimo. Aquí pasa lo mismo que en Mr. Ego, donde la versión original tiene un carisma y sello que es difícil de superar… la interpretación es correctísima y la voz de Altzi se escucha muy bien aquí, pero la sombra de Deris priva a esta y otras canciones de brillar con luces propias (si es eso posible en un disco de covers).

Y cerrando el disco, otro temón de antaño: Take Me Home… y la verdad es que pasa exactamente lo mismo que en el tema anterior. Muy buena versión de un tema entretenido, lúdico y de paso ligero. Pero es sólo eso, una buena versión. Eso sí, es una de la mejores versiones del disco, se siente como un cierre correcto para este trabajo.

En consecuencia, el veredicto es agridulce. La mitad de las versiones son muy buenas, la otra mitad es correcta, y no mucho más que eso. Las versiones originales opacan a la mayoría de estos covers, y eso es difícil de negar. Solamente resultan rescatables las interpretaciones y ejecuciones, sin duda, pero en cuanto a feeling y mérito, muy poco. Es una lástima decirlo, pero el lanzamiento del disco se percibe como una obligación e idea comercial más que una entrega honesta de la música que hace Masterplan. Esperamos con ansias una nueva entrega original de la banda, porque esto no es más que un tentempié en medio de su carrera.

 

Hernán Bórquez

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  • Diego A. Arcis

    La verdad, pienso que no fue buena idea. A pesar que no me gusta mucho el sonido que Grapow le está dando en la producción, la banda suena bastante bien, pero es Altzi quién refleja el mayor problema en el actual Masterplan. Lamentable para una buena banda como esta. Con respecto a la relación de este disco con el tour de Helloween, no creo que sea así, hace rato, ya antes que Helloween anunciara el tour, Grapow dijo que quería grabar estos temas, de hecho los iba a grabar como un nuevo disco solista, pero el sello no quizo, y entonces decidió hacerlo con Masterplan (mala idea en todo caso!).

  • gorgarstein

    a mi punto de vista , fue una mala idea de Grapow de hacer este disco con temas que el compuso en Helloween , que son pocos y no muy buenos a excepción de un par, en comparación de los temas restantes de estos albumes que son compuestos por los standartes de HELLOWEEN que no necesitan que los nombre, al escuchar el disco lo unico que aprecio es que KISKE Y DERIS son las voces de Helloween, y lo veo muy dificil que alguien pueda igualar las grabaciones de Deris y Kiske , DERIS tiene una voz unica y a la vez expresiva en todo en su cantar lo que hace que sus canciones sean muy difíciles de igualar, KISKE tiene un tono de voz que es unico y unos pulmones para escuchar sus armónicos hasta que nuestro oido deje de percibirlos ,muy dificil que lo igualen,es menos expresivo que deris,pero es KISKE, con esto llego a la conclusion que con este trabajo lo unico que valoro y ahora mas es que KISKE y DERIS no merecen que les hagan tributos y mas encima malos.
    a esperar Noviembre para ir a ver a los maestros, grande HELLOWEEN !!!!!!!!!!

  • Andres

    le falta alma a los temas, como que pareciera q lo tocan porque si nomas. No logra convencer el vocal