Ives Gullé

Invasión

Álbum - 2017

Valoración
9.5

Convengamos en que Húsar fácilmente es una de las mejores creaciones y producciones referentes al Metal y Rock nacional a lo largo de su historia. Ives Gullé demostró con creces que había material de sobra para realizar una Ópera Rock chilena y que, de igual forma a como se hace en el extranjero, los músicos de nuestro país estaban a la altura de una idea de tales características. A su vez, contra todo pronóstico, el proyecto fue pasando varias etapas que lo posicionan en el status en el que se encuentra hoy en día. Vinieron las presentaciones en vivo, re-ediciones, conciertos acústicos, participación en festivales y la suma de todo esto finalmente decantó en una nueva creación del cantante y compositor. Hablamos de “Invasión”, disco conceptual que habla del proceso de conquista de Chile liderada por Pedro de Valdivia. Como era de esperarse, casi la totalidad de los cantantes y músicos que han dado vida a la agrupación desde el año 2011 vuelven a colaborar en este LP, pero también hay algunas caras nuevas que vienen a aportar lo suyo. ¡Empecemos entonces!

El puntapié inicial es la bella introducción llamada Newen. Mientras Nico Arce -a quien le debemos la producción y dirección musical de lo que nos convoca- toca las primeras notas acústicas, de fondo escuchamos sonidos de la naturaleza que rápidamente nos transportan al lugar de los hechos. No se extrañen si la atmósfera se percibe un tanto melancólica y decaída, puesto que como veremos más adelante, es una de las emociones predominantes en todo el álbum. Una vez avanzada la melodía, escuchamos la voz del “Relator Histórico” -interpretado por el conocido locutor Mauro Torres, voz en off de Chilevisión-, quién tras un par de líneas finalmente sentencia: “Bastó tan solo una pisada de acero…”. Dicho esto, comienza el primer track como tal. Fundación arremete en primera instancia con el relinchar de los caballos españoles, mientras el bombo marca el tiempo para que suenen las guitarras eléctricas con un riff bastante “étnico” acorde al contexto. En cosa de segundos entramos de lleno a un tema “cañero” y pesado en sus primeras estrofas donde Pedro de Valdivia (Ives Gullé) y Francisco de Villagra (Cristián Farías) prontamente evidencian sus intenciones con versos como “Crucé el desierto, luché contra el viento, la fiebre y el hambre no fue impedimento / Con muy pocos hombres, soldados y esclavos bajo mi mando en la expedición” y “La resistencia será castigada, aprenderán bajo la ley de Dios / Deben servir a nuestro nuevo reino y asumir su nueva condición”. Así pasamos al estribillo, que si bien no es tan pegajoso y “oreja”, sí logra resaltar las voces de los españoles de una forma magistral. A su vez, también escuchamos por primera vez a Michimalonco (Paulo Domic), que básicamente plantea la interrogante sobre el trato que tendrán los originarios frente a los invasores. Sobre esto último, suma atención con el quiebre que se produce casi en la mitad de la canción, donde escuchamos arreglos orquestales y un ritmo más calmado que da paso a la fundación de Santiago de la Nueva Extremadura. Solo de guitarra, coro y los agudos de Paulo cierran el primer hachazo de “Invasión“.

La tercera canción del disco derechamente es una de las mejores y más destacables. Inquisición no deja ningún detalle al azar y logra brillar con luces propias gracias a que cada pasaje es llevado con suma detención y delicadeza. Decimos esto porque súbitamente se amplía el espectro en la aparición de los personajes. Vale decir, cada uno aparece a su debido tiempo y se le da el espacio suficiente para ir perfilando su función en la historia. Vamos con cuidado entonces. Los primeros minutos son casi en su totalidad acústicos (ya que hay una pequeña intervención de las guitarras eléctricas) y orquestados en los cuales escuchamos brevemente a Pedro de Valdivia y a Inés de Suárez (América Paz) en su búsqueda de fama y victoria. En cosa de segundos pasamos a un coro que suda Medioevo por los poros. Recuerda por momentos al puente de Time Stands Still (At the Iron Hill) de Blind Guardian si se quiere ser más específico. De todas maneras, los españoles suenan dominantes al exclamar “Con sus canelos paganos haremos cruces para venerar / La Ñuke Mapu ha llegado a su fin, la Inquisición ha llegado / Virgen y santos, rosarios, símbolos que han de reverenciar / La ira de Dios se ha instaurado aquí, la Inquisición ha llegado”. ¿Mi parte favorita? Por lejos es el contraste entre la línea del sacerdote Bartolomé del Pozo (Felipe del Valle) y la del Wekufe (Fox-lin Torres) antes de cada estribillo. Me explico, mientras el primero canta “Hay que bautizar, de rodillas aceptar la doctrina de fe o cabezas rodarán”, el ser maligno de la mitología mapuche más tarde se desgarrará gritando “Hay que devastar, de rodillas caerán, ¿qué doctrina de fe? ¡Sus cabezas rodarán!”. ¡Para enmarcar! Posteriormente, con el baterista Vincent Zbinden aplastando todo a su paso, escuchamos un extracto de la Bula papal de Pablo III donde se da cuenta del mandato de fe. A no pasar por alto el Pipe Organ de Gustavo Albuquerque en esta parte, ya que da la ambientación perfecta. Finalmente, no podemos dejar de lado la pequeña participación de Michimalonco, Colo Colo (Jaime Contreras) y Alma Mapuche -que debe este nombre a una canción de la otrora banda de Soledad Domínguez, Sol y Medianoche-, los cuales van vaticinando los males que se acercan.

La entretenida Arde Santiago abre con un riff vertiginoso y agresivo que se complementa muy bien con el doble bombo que irá marcando a mil durante gran parte de esta composición. Por su parte, nuevamente hay que destacar las intervenciones del piano y del Hammond que se hace presente sobresaliendo en los momentos precisos. Resumiendo los aspectos musicales, es uno de esos temas que Ives Gullé y Nico Arce hacen a la perfección. Hablamos de esas canciones directas, al hueso y por sobre todo, muy, muy metaleras. Basta recordar la potencia con la que sonó en la SCD cuando la estrenaron durante el show de Diciembre del 2015. Eso sí, evidentemente teniendo la versión en estudio se pueden apreciar de mejor forma algunos detalles. Por ejemplo, los exquisitos arreglos de guitarra en distintas ocasiones. En cuanto a la narración, nos situamos en el 11 de Septiembre de 1541, en la llamada “Destrucción de Santiago”. Bajo la premisa de que Pedro de Valdivia se dirigía al Bío Bío para seguir combatiendo a los mapuches, Michimalonco no desaprovecha la oportunidad que se les presenta y es el encargado de liderar el ataque y posterior incendio que devastaría la ciudad. Esto último queda muy bien plasmado cuando Paulo Domic canta “A la señal encenderán sus armas para incendiar la ciudad / Y así enseñar que esta tierra nos pertenece / ¡Hoy nuestra ira cae!”, mientras que por el lado de los españoles, Francisco de Villagra da cuenta del panorama al que se enfrentan cuando entona “El infierno cae al despertar, el sol a gotas quema la ciudad / El humo asfixia, no puedo respirar / Santiago arde, destrucción total”. Ojo también con el coro, hecho para cantarlo con el puño en alto y gritar “¡Arde Santiago… cae Santiago!” apoyando a toda la banda.

Tras el breve interludio acústico Dies Irae -donde escuchamos madera ardiendo tras los sucesos antes descritos-, lamentablemente llegamos a uno de los puntos débiles de este trabajo. Hablamos de la algo deslucida Alma. En líneas generales, nuevamente nos topamos con los presagios poco auspiciosos de Alma Mapuche. Por su parte, Caupolicán (Jaime Salva) evidencia el odio y la ira que siente frente a lo que está ocurriendo con sus hermanos. En la vereda contraria, Pedro e Inés no echan pie atrás en el proceso de conquista. Dicho todo esto, es comprensible la atmósfera y el sentimiento que desborda esta balada, pero sencillamente no logra convencer del todo. Algunas estrofas suenan un tanto sobrecargadas y exageradas en lo que quieren transmitir, logrando que por momentos sea bastante tediosa de escuchar. Es cierto que sirve de pausa para lo que se vendrá, pero la sensación algo amarga queda presente.

Retomamos la senda con Andalién, que cuenta con un riff inicial muy en la onda de Megadeth que a su vez es acompañado con un órgano Hammond setentero que da un contraste más que interesante durante toda la primera parte de esta pieza. Terminada la intro seguimos con el Hard Rock que nos narra la traición y la posterior muerte de Michimalonco. Algo que no podemos dejar de mencionar es la primera -pero acotada- aparición de uno de los personajes más importantes en nuestra historia. Nos referimos al Toqui Lautaro (Ricardo Susarte). Más tarde, es buenísimo el breakdown orquestado que se produce una vez que irrumpe el relato de Mauro Torres al describir las emociones que embargan a los beligerantes. No puedo esperar a ver a todos los músicos en escena cantando a coro el “Causas y azares en nuestras vidas, el viento en contra, fortuna maldita / Vueltas y azares no hay luz sin tinieblas, con viento en contra hoy todo cambiará”. Por otro lado, sumo cuidado con las intervenciones del guitarrista Matías Baeza en la parte media-final y en el outro. ¿Una frase para el recuerdo? Por lejos la de Colo Colo: “Han dado muerte al traidor jefe del oro, la ira del Pillán gritó ¡unir tormentas!”.

El segundo interludio ocurre con Río Negro. Dados sus tres minutos de duración, marca de forma correcta el fin de la primera parte del álbum y a la vez nos prepara para un suceso que será de suma importancia para el desenlace de la historia. De esta forma, Despertar es una referencia literal a la fuga del joven mapuche Lautaro desde el campamento español hacia el Wallmapu, donde comenzará a demostrar su liderazgo en un enfrentamiento inminente entre los dos protagonistas. Sorpresivamente esta temática es llevada solamente con el piano de Gustavo Albuquerque mientras Ives y Ricardo realizan un dueto que no hace otra cosa que demostrar la complicidad y la química que han desarrollado con el pasar de los años. Frases como “Por primera vez hoy me siento aterrado / Alonso ha muerto y renace Lautaro” o “Pueblo amado te llevo en mis brazos / Tu sangre se ha derramado / Vientos de cambio serán la condena / Comienza la guerra” dan cuenta de lo que se vendrá. Desde luego que también nos topamos con arreglos orquestales y con una parte instrumental eléctrica que sirve de contraste para el último estribillo de esta bella composición.

Lo siguiente es uno de los temas más complejos y extensos de todo el LP. Vaticinio no está dentro de lo más sobresaliente, pero sí es destacable el paseo que nos da a través de estilos y matices que podemos encontrar en todo el resto de las canciones. En primer lugar se oye un recitado en mapudungun de Kelv Liwen donde habla de la resistencia y de la rebeldía de su pueblo. Luego, dado que Lautaro comienza a ser influenciado fuertemente por el Wekufe, escuchamos a este último desatando toda su ira con una ambientación muy propia del Death/Doom Metal, sobresaliendo siempre la base rítmica y las progresiones de Vincent y Nico Arce. Dicho de otra forma, Fox-lin Torres deja la vida cuando canta “Maldigo a toda tu casta, tu raza maldita y tu falso poder / Maldigo a tu hijo bastardo, tu libro sagrado, languemchëfe, ükaipue/ Destripen sus cuerpos bañados en sangre, gritos desgarrados, ¡renace Lautaro!”. Posteriormente se produce un quiebre acústico que abre el paso para que Alma Mapuche justamente de su vaticinio a “una guerra sin fin”. Nuevamente se arremete con una excelente ejecución en el solo de guitarra, el cual es “interrumpido” por la oración que levantan en su conjunto Pedro de Valdivia e Inés de Suárez. Como mencionamos anteriormente, uno de los tracks más ricos en detalles, que requerirá varias escuchas para apreciarlo en su totalidad.

Señoras y señores, atentísimos a lo que viene. Permítanme la licencia: ¡Qué temazo es Calma por la cresta!. Si quieren escuchar Power Metal de principio a fin aquí lo encontrarán es su más puro estado. Y qué duda cabe, si los primeros golpes de Vincent provocan que el resto de la banda deje caer todo su peso provocando un headbanging inmediato. El Pipe Organ dice presente durante toda la intro mientras que en paralelo escuchamos un excelente trabajo con el ride y el doble bombo. Por otra parte, si la sección instrumental la encuentran notable, denle las gracias a Álvaro Soms, Matías Baeza y Erick Ávila, quienes se demuestran toda su técnica y clase despachándose tres solos de gran factura. En cuanto al relato, Caupolicán y Lautaro planifican una tregua momentánea con el fin de provocar el adormecimiento de los españoles y planificar un ataque que los tome por sorpresa. Todo esto inspira a Colo Colo puesto que da su aprobación enérgicamente frente a la unión de los líderes mapuches. El plan parece dar frutos, puesto que Inés emprende viaje hacia nuevos horizontes abandonando así el asentamiento de los conquistadores. Quedan cordialmente invitados a levantar el puño y cantar “Tiempo de unidad, confirma el despertar / Ansias de luchar y esa libertad convoca nuestros cantos”. Jaime Salva y Ricardo Susarte se las “mandaron”. ¡A disfrutar!

El último preludio cuenta con la participación de Khano Llaitul, que literalmente las hace todas. Durante Mewlen toca el Trompe, la Pifilka y también presta su voz brevemente. Rápidamente conectamos con Misericordia, uno de los cortes más melódicos y reconfortantes de escuchar. Nos situamos tras los hechos de la Batalla de Tucapel, donde Pedro de Valdivia finalmente es tomado prisionero junto a sus secuaces. A nivel de composición por momentos encontraremos pasajes hardrockeros, otros dignos de un Power al hueso y otros más progresivos que fácilmente recuerdan a Symphony X. Atentos a uno de los clímax que se genera durante duelo que realiza Bartolomé del Pozo y Colo Colo cuando se van “una y una”: “Salva nuestras almas oh señor – Nadie te escuchará / Líbranos del enemigo – No permitas que el demonio haga su voluntad / Que el “demonio” haga su voluntad / Danos valor”. Tras esto, otra vez aparece Matías Baeza con un gran solo mientras escuchamos un huracán de fondo. No los culpo si el coro “El cansancio hoy arreciará y la muerte solo apuesta / Por caminos sin destino, un misterio a develar” les queda dando vuelta tras un par de escuchas.

La mejor intervención de Alma Mapuche se produce durante una de las canciones más intensas y emotivas: Legado. Y es que escuchar la primera estrofa con detención y siguiendo a su vez de cerca el mensaje que transmite, realmente conmueve a cualquiera. Si tengo que destacar un extracto para intentar graficar lo dicho anteriormente, sin dudas que cuando Soledad Domínguez canta “Maldigo tu linaje de crueldad / Maldigo a todos los que pronto llegarán / Pues veo que ya nada será igual / Y nada cambia si la muerte has de encontrar”, supera todo lo antes escuchado. Si a esto le sumamos su estilo en el fraseo similar al de Violeta Parra o bien al de Elizabeth Morris -si se quiere una referencia más actual-, se alcanza un clímax inigualable (por cierto, busquen el cover que realizó hace un tiempo a El Gavilán y se darán cuenta de lo que hablo). Ives no se queda atrás, puesto que para cerrar el tema encarna el arrepentimiento de Pedro de Valdivia de forma sublime al decir “El llanto inútil de un pueblo acabado no pertenece a este nuevo mundo/ Y hoy su sangre firmó mi legado” donde también se oye el Kultrún de Matías Llaitul junto al resto de los instrumentos mapuches. Otro de los momentos más notables se vive justo en la parte media cuando la Trutruka suena en lo alto, llegando a niveles épicos. A todo esto, ¿mencioné que es una canción totalmente acústica? Así es, bastan los acordes de Nicolás Arce y dos interpretaciones de gran nivel para dar forma a un temazo como este.

Para finalizar, evidentemente la pomposidad y las emociones llevadas al límite se harán presente durante Agonía. Si me lo preguntan a mí, este es el final que nos merecíamos y que logra poner el broche de oro a “Invasión“. Haciendo un símil con La Muerte, esta canción de igual forma consta de cinco partes. La primera es llamada Cruz de Astilla, breve introducción instrumental que logra resaltar la melodía y la orquestación de cara a Introspección. Así, escuchamos a Pedro de Valdivia con un guitarreo acústico de fondo aceptando en cierta forma su destino en el cautiverio araucano con una teatralidad y un sentimiento en el que sobran las palabras para describirlo. Si no me cree, déjese llevar por las frases de Ives que lo transportarán al momento in situ. Una vez que proclama “Triste final, hoy mi alma ha naufragado en el mar” damos el salto a Ira en sus Manos, que podríamos catalogarla como la parte “metalera” del tema. Acá hay que detenerse un segundo y estar atentos a lo que ocurrirá. Lautaro, Caupolicán y Colo Colo consultan al Wekufe sobre el destino de Valdivia y Bartolomé del Pozo. Como era de esperarse, el espíritu maligno ordena una ejecución sin piedad para los conquistadores. Todo esto es interpretado de forma magistral por cada uno de los cantantes, o sea, cuando llega el turno de los autóctonos, se aprecia un tono desafiante y victorioso. Totalmente opuestas son las líneas de Valdivia, donde incluso la banda acompaña su melancolía con pasajes más sombríos y lánguidos. Esto último se extrapola a la participación de Fox-lin Torres, puesto que por momentos vuelve la agresividad gracias a los redobles de Vincent y a los arreglos de guitarra con los que asociamos a este personaje. Pedazo de estrofa se manda al decir “Abran su pecho, devoren su alma / Absorban el poder de su palpitar / Quiero sentir su espíritu muerto / Y respirar el hedor de su carne”. Segundos después seguimos con los lamentos de Ives, que darán paso a la cuarta parte instrumental denominada Ritual. Más que plausible es la progresión que se genera en este punto, ya que la banda aplasta todo a su paso siguiéndole el ritmo al notable solo de Gabriel Hidalgo. Súbitamente se realiza una pausa y entramos de lleno a Corolario, última parte de Agonía. Esta parte por lejos es mi favorita. Básicamente es la repetición del estribillo “Vientos de cambio en la eternidad / Rompieron el alma, el alma de un pueblo / Tristes sucesos que no cambiarán / Forjado con valor, fuego en la memoria / Escrita con sangre, tatuada en la piel / Rojo manantial que corre por siglos / Cuando el orgullo es más que la razón / ¿Quién asumirá toda esta historia?” que sirve como reflexión y que intenta sacar en limpio las atrocidades de este proceso histórico. Finalmente, con la misma frase que iniciamos este review, se pone término a este trabajo: “Bastó tan solo una pisada de acero”.

Muchos aspectos se asoman al escuchar un disco de tal magnitud. En primera instancia, desde luego que estamos en presencia de otra obra monumental y grandilocuente que requiere ser analizada exhaustivamente por cada uno de los fanáticos. Muy personalmente, si hay algo que resalta por sobre cualquier consideración al hacer el balance final, es que el LP demuestra una unidad y cohesión que se mantiene de principio a fin. Si bien cada una de las canciones tiene una actitud y personalidad propia, no dejan de ser parte de un gran todo al conformar “Invasión“. Vale decir, la atmósfera y el hilo conductor que nos plantea Ives Gullé es absolutamente consecuente con sus letras, sus personajes y sus interpretaciones. La producción y dirección de Nicolás Arce nuevamente alcanza niveles superlativos, donde los puntos bajos son casi inexistentes. Los invitamos a internarse en el relato y a la vez aprender algo de historia con buena música de fondo.

Para finalizar, desde luego que una de las interrogantes válidas para plantearse en este punto es si este álbum supera a Húsar. Es nuestra labor averiguarlo con el tiempo. Eso sí, como mínimo está a su mismo nivel. ¡Sublime!

 

Gino Olivares

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  • Felipe Andres Argandoña Osses

    con ganas de escuchar prontamente el disco, lo mejor que ha entregado sin duda, el metal nacional

    • Gino Olivares

      Gracias tu comentario, saludos!

  • Angelo Zuñiga Valenzuela

    Este disco supera a Husar. Es a toda raja! Musicalmente es superior, liricamente es más profundo y con más contenido que Husar. Un aspecto a rescatar, que en el review no apareció: En Húsar, los coros del ejército libertador son las voces de Ives regrabadas, en Invasión, son los propios cantantes que realizan los coros. Coincido que el punto flojo es Alma, y que Calma es un don temazo. Me encantan las líneas melancolicas, le dan un toque más conceptual sobre el álbum. Estamos ante un discazo!!!

    Muy buen review. saludos.

    • Gino Olivares

      Muy buen aporte!
      Gracias por leer y por tu comentario, saludos :D

    • Ives

      Ahi hay un pequeño error, el coro de ejército libertador no soy solamente yo “regrabadas” hay muchas personas también cantando. Al igual que en los coros de invasión. Saludos

  • Cristian Valdés

    Hola! Muy buen review! ¿este disco ya se puede comprar o fue algún adelanto para la prensa? Gracias!!

    • Nigaz

      Esta la Preventa, donde te envían el Disco de manera Digital, si quieres mayor informacion, marketing@ivesgulle.com

      Saludos

      • Cristian Valdés

        Gracias! Ya apliqué preventa, ahora hacerme de 85 minutos para tasarlo jejejejeje

    • Gino Olivares

      Gracias por darte el tiempo de leer, saludos!

  • Hernán B

    Tuve la oportunidad de escuchar el disco en el lanzamiento para la prensa y comparto con la conclusión de Gino en cuanto a la unidad y cohesión del disco. Mientras que el disco “Husar” es una batería de buenos singles, “Invasión” se asoma más como una obra conceptual quizá menos ganchera, pero con un hilo conductor más coherente y una personalidad más uniforme.

    Otro tremendo trabajo de Ives.