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CD Reviews

Enigma – Irreversible

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Más de veinticinco años de historia en una banda es algo realmente admirable, sobre todo considerando que el Chile de 1990 estaba pasando por una transición política y social importante, donde la música mantenía una dicotomía importante entre lo altamente violento y agresivo, y lo meramente comercial. En ese ambiente el Heavy Metal no era muy considerado ni por los unos ni por los otros además que, a nivel mundial, el estilo atravesaba una crisis importante.

Es precisamente en ese contexto que nace Enigma, banda capitalina que ha mantenido la lucha durante todos estos años por seguir vigentes con todas las dificultades que significa hacer música en Chile. En esas circunstancias durante sus primeros años pudieron lanzar el demo “Apocalipsis” (1991), el demo “Hijos de la Calle” (1992) y el EP “Espacios Vacíos” (1995), pudiendo por fin lograr el sueño de toda banda y lanzar su primer larga duración “Voces Disidentes” (1997), el que fue seguido once años después por “Laberinto” (2008), dejando en claro las dificultades que han enfrentado para mantenerse.

En esta oportunidad nos referiremos al álbum “Irreversible” lanzado hace un par de meses atrás que cuenta con diez tracks que pasaremos a revisar. Todo empieza con Los 33, nombre que nos deja inmediatamente en claro de qué trata, abriendo con una introducción altamente épica que recuerda un poco a la tremenda The Ides Of March de Iron Maiden, pero con su toque propio. Lo primero que impresiona es que mantienen la línea del Heavy Metal clásico casi sin variación, donde Álvaro Paci logra excelentes armonías en los puentes con las seis cuerdas mientras que la base rítmica se escucha interesante en las cuatro cuerdas de Sebastián Bello. Una apertura de disco bastante correcta.

Esto continúa con un riff más agresivo que da la entrada para El Camino del Dolor, donde la voz de Nelson Montenegro se luce más que en el track anterior, sin tanto falsete y escuchándose notablemente más cómodo mientras la batería de José Antonio Vásquez mantiene un ritmo sumamente tradicional, sin mayores juegos o novedades, sin embargo, Paci se luce notablemente en su solo, mostrando que su nivel es tremendo en las seis cuerdas, con lo que en menos de tres minutos, el tema más corto del disco, levantan bastante más los ánimos.

El Pacto comienza con Bello luciéndose en las cuatro cuerdas, permitiendo a esta midtempo contar, de manera muy cómoda e interesante, una historia sobre una guerra por mar y tierra en contra de una confederación que, a través de un pacto secreto, complicaron la historia, si no queda claro de qué hablamos es claramente la Guerra del Pacífico (o Guerra del Salitre como le llaman en los otros dos países y muchos historiadores consideran sería el nombre más apropiado), y la Confederación Perú-Boliviana. Musicalmente logran un tremendo cometido, un tema agresivo y pausado que permite disfrutar más la historia, desgraciadamente las monótonas líneas vocales con falsetes un poco exagerados incomodan e incluso, en algún minuto, hacen que el tema aburra, aunque en los pasajes instrumentales o con tonos más bajos en la voz de Montenegro el tema agrada bastante.

Con una introducción que muy similar a otra ya escuchada en otra producción nacional, comienza Lo que Va a Venir, un tema que mantiene las revoluciones un poco bajas para llamar a pensar, es totalmente esperable que una banda que comenzó a tocar cuando se suponía todo comenzaría a ser mejor y no fue así, se dé el tiempo de criticar la situación actual, advirtiendo que nuestra sociedad (al menos una parte de ella) está despertando, por lo que hay que prepararse para lo que va a venir. Uno de los mejores momentos de la placa, tanto musical como líricamente, donde las líneas vocales muestran interesantes cambios que le dan mucho más dinamismo logrando mantener la atención.

Exactamente a la mitad del disco encontramos el tema homónimo de esta placa. Irreversible nuevamente nos muestra una faceta más progresiva, con un ritmo más lento y una cadencia que le da un toque mucho más profundo. Acá es importante destacar que si bien a lo largo del disco mantienen su línea clásica, también permiten permear nuevas influencias que le dan una interesante frescura a las composiciones como, en este caso, los reiterados quiebres rítmicos le dan total dinamismo y fluidez al tema, entreteniendo mucho y permitiendo notar a todos los miembros de la banda sumamente cómodos en sus interpretaciones, un punto de los más altos de este álbum, aunque quizás no era necesario superara los seis minutos, pero nada grave tampoco.

Un potente riff da el vamos a Final, que vuelve al Heavy Metal tradicional con un midtempo donde la agresividad se percibe fácilmente, con un tremendo pasaje medio donde el groove se toma el tema y demuestra que la calidad musical acá es tremenda, además que las líneas vocales de Montenegro nuevamente muestran una alta variación que permite disfrutar el track en su integridad, lo que no siempre es posible durante la placa.

Volvemos a la agresividad con Culpa, puro Heavy Metal a la vena con un excelente groove de fondo, una tremenda crítica a ciertas ideologías que se presentan llenas de gente hipócrita que mantiene la velocidad y agresividad a lo largo del track, la que encima aumenta hacia el final, nuevamente un punto tremendamente alto que nos mantienen expectantes y entretenidos, donde sin duda el bajo de Bello y la guitarra de Paci se llevan los mayores elogios, aunque nuevamente Montenegro se permite jugar con su voz creando una tremenda pieza vocal.

Un juego de batería le da el vamos a Grito al Más Allá, tema que se mantiene nuevamente en la vena más tradicional de la banda con un correctísimo Heavy Metal canchero que, como ya nos vienen acostumbrando, permite a Bello tener un gran protagonismo, lo que no suele ser muy común en este estilo, entregando una tremenda dosis de potencia y entretención, que es para lo que finalmente escuchamos música en primer término, al menos según opinión personal.

Casi en el final nos encontramos con un fuerte viento sobre el que Paci arranca con un sencillo groove que es acompañado por Bello para arrancar con todo con La Marcha del Fuego, una suerte de analogía sobre la marcha del tiempo asociada también a los implacables incendios que han afectado al puerto de Valparaíso. Una pieza sobria, más bien relajada, en un midtempo que logra marcar presencia de buena manera dentro de la estructura del disco. Quizás no brilla mucho como otros tracks, pero está muy bien lograda y deja satisfecho, especialmente con sus líneas líricas tremendamente potentes.

Por último nos encontramos con la guitarra de Paci en un tremendo nivel que nos da el vamos a Viviendo en mis Sueños, mucha potencia, un Montenegro sin forzar su voz manteniendo las líneas vocales en un tono bastante cómodo para la escucha que podría ser un excelente toque para un próximo disco, no siempre más agudo es mejor en el Metal. Una midtempo poderosa que logra transmitir un cierto nivel de agresividad contenida, no es un ataque abierto sino como una guerra fría a la realidad, una especie de himno que grita con toda fuerza que el Heavy Metal, con todas sus dificultades, no se acabará para estos metaleros.

No estamos frente a ninguna revelación sino frente a unos supervivientes. Si revisamos los anales del Metal nacional son pocas las bandas que han sobrevivido desde esos años, claro, existen otras bandas que han sonado también desde hace más de veinte años, pero por lo general en esos casos hablamos de bandas que estuvieron separadas por años y volvieron a juntarse hace no mucho, esa es la diferencia con Enigma, que desde 1990 se mantienen en la lucha por el Heavy Metal.

Quizás no se podría decir que es una tremenda obra maestra, pero sí es un tremendo disco de Heavy Metal tradicional que está, después de todos estos años, permeando nuevos sonidos a una banda que lleva todo ese tiempo luchando contra la sociedad y contra la máquina musical chilena que, digámoslo, no gusta de apoyar mucho estos estilos “malos” y “satánicos” como los nombraban en esos tiempos cuando se formó la banda. Hoy vemos como existen algunas bandas que nadie sabe muy bien de dónde ni cuándo salieron, y que tienen espacios en tremendos escenarios sin tener mayor potencial ni talento, mientras tenemos a estos “viejos guerreros” que no se cansan de luchar y seguir componiendo nuevo material, un lujo que pocas bandas han podido darse durante tanto tiempo en este terruño.

 

 


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