Claymorean

Sounds From A Dying World

Álbum - 2017

Valoración
8.4

Hace un par de años tuvimos la oportunidad de conocer a CLAYMOREAN, una banda de Heavy/Power Metal de un pequeño poblado serbio que nos regaló un disco debut magistral como lo fue “Unbroken” (2015). Cabe aclarar que, si bien la columna vertebral de la banda ya existía hace algún tiempo bajo el nombre de CLAYMORE, decidieron cambiar el nombre debido a la confusión que significaba llevar el mismo nombre que otros medios, especialmente una animación japonesa bastante conocida, además, al hacer este cambio hubieron algunos cambios que consideran importantes en su formación por lo que ellos mismos insisten en que esto es una nueva banda.

Aclarado ese pequeño detalle, hoy vinimos a revisar su segunda placa que desde el nombre y la portada ya nos evocan sentimientos quizás más oscuros, así impresiona “Sounds From A Dying World” desde que nos dieron a conocer la portada hace ya algunos meses, pero definitivamente esa apreciación no se queda sólo en lo visual sino que el sonido del mismo disco nos lleva a una atmósfera mucho más oscura de lo que nos regalaron en su debut por lo que, posiblemente, más de alguno necesitará darle un par de escuchadas antes de disfrutarlo a concho.

Este nuevo larga duración arranca con toda la potencia de The Road To Damnation, donde de frentón nos encontramos con un sonido más pesado y oscuro en los riffs y la base rítmica, lo que se ve aún más reforzado cuando la voz de Dejana Garčević hace su aparición con un tono mucho más grave y menos angelical de lo que nos regalara en la primera placa, haciendo lujo de las dotes “heavymetaleras” de su voz, con un carraspeado exquisito que le da el toque preciso de agresividad a un sonido pesado que ya nos regalan las guitarras de Vladimir Garčević y Uroš Kovačević, es un comienzo que quizás no se esperaba pero que anima inmediatamente a seguir escuchando lo que se viene por delante.

La velocidad baja un resto y nos lleva a un paseo un poco más épico con Old Mountain, quizás hasta con un toque más folk que se siente refrescante y muy bien ejecutado, aquí la batería tiene mucho más juego y permite que la voz de Dejana se acomode cual canción de cuna en las estrofas, con una guitarra simple y liviana que permite sea la voz la protagonista hasta que llegamos al puente, donde todo el Metal vuelve y la dulce Dejana se convierte en toda una guerrera llamando a la batalla para dar paso a un coro melódico y estilizado. Este tema tiene la particularidad de viajar por pasajes tan distintos entre sí que se disfruta en cualquiera de sus momentos, especialmente gracias a esas diferencias de ritmos. Sin lugar a dudas uno de los momentos más altos de la placa.

Esto continúa con Cimmeria, la que nuevamente arranca con riffs pesados y lentos, acompañados de líneas exquisitamente definidas del bajo de Goran Garčević. Ahora Dejana se permite ser potente y melódica a la vez, mostrando toda su tremenda calidad vocal mientras las guitarras nos regalan unos riffs de muy alto corte y, en la mezcla, se logra un himno de Power Metal guerrero sin necesidad de acudir a la agresividad, algo que no siempre se logra. Distinción aparte para la sección de solos donde la guitarra de Vlad “Invictus” Garčević se luce indiscutiblemente y para el final a dos voces de Dejana, como se dice por allí: un “manjarsh”.

Lo siguiente ya lo conocimos pues fue el primer single de este trabajo y hablamos de Blood-Red Shield. Un comienzo por todo lo bajo de la velocidad, del ritmo y de los ánimos en general, donde nuevamente podemos disfrutar la “versión angelical” de la voz de Dejana, quien se luce además al cambiar, junto a la música, su cadencia y potencia. Sin aumentar prácticamente la velocidad y casi manteniendo la base rítmica inicial todo cobra potencia y peso, con las guitarras haciendo un juego exquisito entre riff y punteo, con una base melódica tan delicada como oscura, la que sufre un quiebre a los tres minutos para agregar mayor agresividad al trabajo pero manteniendo ese ritmo lastimero, el que sólo se ve ligeramente acelerado por el solo de la guitarra.

Súbitamente volvemos a la potencia con Rage Of The White Wolf, la que recuerda en su comienzo un poco a algunos pasajes de TÝR, lo que se diferencia inmediatamente cuando nos regalan todo su Heavy Metal, quizás en honor a un lobo cazador, con una velocidad que levanta todos los ánimos, una Dejana acompañándonos con su voz melodiosa a través de este paseo hasta que post coro nos lanza de esos gritos que nos recuerdan el llamado a la batalla que estamos escuchando. Recordándonos que esto se trata de “fire and blood”, que la rabia no se acaba tan fácilmente y la música de estos serbios nos mantiene siempre alertas. Un acierto musical por donde se le mire.

The Final Journey tiene un pequeño problema y es que, al comenzar, te parece que acabas de escucharla porque tiene cierto parecido a Old Mountain. No es un autoplagio ni nada parecido, tienen importantes diferencias pero pareciera que la estructura es tan parecida que a la simple escucha da la impresión de repetirse el sonido. Fuera de eso, una vez superada la parte introductoria nos dejamos caer de lleno en Heavy del bueno, manteniendo todo el rato un estilo tradicional que en vivo simplemente debe romper cuellos al momento del coro porque es uno de los temas más gancheros de la placa, que te llama a cabecear y dejar el alma cantando “last song of countless voices, last breath of ancient home”, antes del tremendo coro, otro punto notablemente alto de este trabajo, a pesar del detalle inicial.

Ya casi terminando este corto recorrido nos vamos a las profundidades de la locura y la soledad con Blackest Void, casi un saludo a la inmortal Black Sabbath de los viejos de Birmingham. Un toque tan oscuro como pesado que se ve quebrado por la voz de Dejana, quien de a poco va levantando la potencia de su voz manteniendo esa estructura “sabbathica”, que se disfruta de una manera impresionante porque, aunque el oído pueda asimilarlas, en ningún momento da la impresión de ser una copia o plagio y, encima, el coro nos transporta como por sobre ese vacío para que lo podamos ver desde arriba y nos deja caer nuevamente al centro de él, donde nuevamente la voz de Dejana nos arrulla y continúa con el viaje. Si bien es una de las piezas menos Heavy Metal de la placa, es tan melódica y rítmicamente exquisita que cuando llega el solo de Vlad ya estamos totalmente entregados al vacío y ya nada puede evitar disfrutarlo con todo…

Y como nada termina hasta que termina, los serbios nos regalan un cover a Cloven Hoof y, es así, como terminamos este trabajo con Astral Rider. Levantando todos los ánimos y sensaciones adormecidas con el tema anterior, ahora con una dosis de puro Heavy Metal que levanta a cualquiera. Una patada en la cara para que cualquiera que se haya quedado pegado en el “vacío más oscuro” vuelva a la realidad con toda la potencia que Garčević y Kovačević nos pueden regalar, especialmente a la hora de los solos que es el momento más metalero del tema, los solos más cancheros de toda la placa, simplemente un cierre de tremenda factura tributando a unos grandes del Heavy Metal clásico, dejando claro que estos muchachos son los “nightriders on the astral planes” y nos seguirán regalando tremendos momentos de Metal.

Con sólo cuarenta minutos CLAYMOREAN se conforma y nos regala un tremendo registro, mostrando una evolución importante e interesante desde su anterior placa (y más aún si consideramos la historia anterior de la banda), donde nos encontramos con más variación de ritmos, con líneas vocales considerablemente maduras y serias, con guitarras mucho más confiadas y seguras, donde ya no hablamos sólo de una banda de un pequeño país que sólo promete mucho sino que podemos disfrutar toda su potencia y calidad compositiva.

Como adelantaba al principio, quizás cuesta un poco digerir esta placa debido a sus importantes diferencias con su trabajo anterior pero, sin lugar a dudas, es un excelente álbum de Heavy Metal que no puede dejar indiferente a nadie con sus tremendos quiebres rítmicos. Un trabajo que, con sólo siete temas originales y un cover, nos logra regalar tanto creo que deja claro que la banda tiene mucho más para entregar. Al consultarle a la banda por qué tan pocos temas con toda confianza indican que poner más tracks hubiera comprometido la atmósfera que lograron en el disco y, como cantidad no significa calidad, no quisieron poner en riesgo el álbum y ¡vaya que tomaron una buena decisión!

 

Seba Miranda

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  • Blasfemus Profanus Paganus Ate

    buenisima banda, Croacia esta dando bandas buenas