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CD Reviews

Cable a Tierra – Cable a Tierra

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Para nadie es sorpresa lo difícil que es hacer música en Chile, especialmente poder llegar a plasmar eso en material discográfico pero, si a eso le sumamos residir en una de las regiones más caras del país y más alejadas de la capital, todo se multiplica. De allí que parezca del todo importante destacar los esfuerzos de aquellos que luchan contra esas trabas como los antofagastinos de Cable a Tierra, una banda cultora de buen Heavy Metal clásico que el recién terminado 2016 nos regaló un disco homónimo, su debut discográfico.

Con la voz de Ignacio Morales, las guitarras a cargo de Daniel Campusano y Cristian Tello, el bajo de Sergio Barraza y la batería de Miguel Cortés, la banda antofagastina no nos trae gran novedad, pero sí una tremenda dosis de frescura en su sonido clásico, esa que da gusto escuchar y se disfruta totalmente.

Este corto pero tremendo viaje comienza con Necrofilia, la que arranca dejando en claro la potencia que nos traen desde el mismo minuto uno, una batería muy presente, un bajo sobresaliente y un riff de guitarras que nos dan ganas de cabecear al ritmo cadente del tema. Una midtempo potentísima nos cuenta de un personaje grotesco que tiene ciertos gustos extravagantes, con la voz de Morales desgarrando muy bien sus partes y llevándonos a pasear por esa historia donde la atmósfera creada tanto por los riffs como por la base rítmica te dejan considerablemente satisfecho.

Cautivo sube un poco la velocidad lanzándonos un potentísimo riff desde el principio, regalándonos un tremendo preludio instrumental antes de la entrada de la voz donde la batería de Cortés tiene espacio de lucirse y las guitarras aún más para dar paso a un agresivo track donde Morales suaviza un poco su voz pero sin quitarle una pizca de potencia. El ritmo ronda cerca del Thrash Metal incluso pero se mantiene a este lado de la línea y entregando un tremendo producto con cambios de ritmo importantes que te mantienen durante toda su extensión atento a qué vendrá luego, sin decepcionarte en ninguno de los quiebres rítmicos que se pueden disfrutar en los casi cinco minutos y medio de este tema, con geniales armonías entre las guitarras de Campusano y Tello: una joyita.

A uno como antofagastino, Niño de Plomo lo golpea un poco de cerca, el sonido del desierto y niños jugando transportan a lo que alguna vez fue este terruño, una balada triste que cuenta la historia de lo que significó poblar esas tierras y los sufrimientos que el “niño de plomo” representa por todos los que no pudieron contar la historia. Musicalmente es uno de los temas menos lustrosos de este trabajo quizás, pero líricamente me atrevo a decir que es de los puntos más altos, por una situación que, además, se repite hasta hoy en la ciudad con la contaminación por plomo presente… sencillamente el momento más nostálgico y emocional de esta placa que hacia el final muestra sus mejores cartas musicales con la sección de los solos, fortaleciendo aun más la estructura del tema.

Un riff clasiquísimo y toda la agresividad del Heavy Metal es lo que nos golpea de frente al arrancar Sangre Enferma, velocidad sin cansancio y un levantador de ánimos tremendo luego del lapsus de tristeza que nos regaló el track anterior. Acá ya no hablamos de un lamento por lo sucedido, desconozco si fue la intención que estas dos canciones quedaran tan interrelacionadas pero ahora tenemos un llamado a reclamar por lo enferma que está nuestra sangre, lo que hace que al bajar la velocidad hacia la medianía del tema, la potencia y agresividad siga presente de manera magistral, la que regresa a la velocidad y aumenta aun más la sensación de agresividad con la voz de Morales.

En una veta mucho más melódica y menos agresiva, con una guitarra luciéndose en un muy alto nivel se nos abren las puertas para la tremenda Paso a Paso, la que provoca un poco de sentimientos encontrados, es una tremenda pieza pero a momentos da la impresión de sonar un poco monótona, especialmente en las líneas vocales, las que no son en ningún caso malas pero se siente como con poca variación, el ritmo es tremendo, la calidad compositiva regala un muy buen trabajo de guitarras y las letras son un verdadero llamado a la lucha para nunca quedarse con lo que hay sino ir, paso a paso, mucho más allá.

Rock And Roll nos dice todo desde el nombre, con un riff de guitarra sólo anticipando lo que se vendrá, siendo acompañada tímidamente por la batería que luego le da paso a un tímido bajo que finalmente estalla en un arranque de puro rock and roll, sin adornos, sin juegos escandalosos, la más pura esencia de esta música que nos mueve y que nos llena. La letra es claramente un himno al estilo de vida que generalmente se asocia a este estilo: alcohol, mujeres y rock and roll. No es un tema tremendo pero está tan bien compuesto y la letra es tan clásica que lo convierten en un trabajo muy bien logrado sin necesidad, como decía antes, de mucho más, lo que es un tremendo punto a favor ya que, hoy por hoy, muchas veces se cree que para hacer buena música hay que poner más y más adornos, acá estos chicos nos demuestran que, a veces, menos es más.

Llegamos al final de esta placa con la agresiva Destino, la que nos lleva de vuelta hacia arriba en la vorágine de este corto disco, una tremenda montaña rusa de emociones en sólo cuatro minutos porque toda la velocidad y agresividad con que arranca el tema desaparece hacia la mitad del mismo dando paso a un pasaje instrumental con excelentes riffs y un tremendo solo de guitarra que termina ese momento de tranquilidad para recordarnos que esto es Heavy Metal y devolvernos a la agresividad del track y recordarnos que la lucha contra el destino jamás termina. Un cierre de disco por todo lo alto con la voz de Morales terminando en un vacío que le da, sencillamente, un broche de oro a esta corta pero tremenda placa.

En cortos treinta y cuatro minutos estos muchachos de la desértica Antofagasta nos regalan, en siete canciones, un viaje por distintas emociones y estados anímicos, una producción autogestionada e independiente que, como es de esperar, no cuenta precisamente con la mejor producción, lo que en ningún caso le quita calidad a la música, la que demuestra estar compuesta con verdadera pasión por un estilo poco apreciado en esa ciudad.

La calidad de cada músico y de cada composición es de muy alta factura, pudiendo llegar a luchar con cualquiera si se les presentan las oportunidades necesarias y están en condiciones de tomarlas porque, seamos sinceros, el metal en Chile no es en ningún caso una mina de oro y, cuando se necesita dinero para vivir, no contamos con la posibilidad de vivir de la música, pero esperemos que estos muchachos puedan seguir componiendo y grabando para que disfrutemos de sus ideas y calidad musical, la que ojalá los pueda llevar lejos.


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