Astralion

Astralion

Álbum - 2014

Valoración
8.5

Corría el año 2002 aproximadamente cuando en algún momento recuerdo haber entrado en contacto con una banda emergente del power metal finés como fueron Olympos Mons, y digo “fueron” porque tras una historia furtiva que desembocó en el lanzamiento de dos buenísimos trabajos como su debut Conquistador (2004) y Medievil (2007), ambos editados bajo la etiqueta de la casa disquera especializada en el género como es Limb Music, finalmente el 2010 decidieron poner fin a esta aventura por diversos motivos, fundamentalmente basados en el poco fiato entre Ian Highhill (vocalista) y el guitarrista Jari Sundström.

Por otra parte, eran tiempos difíciles para el power metal, el boom ya había pasado algunos cuantos años atrás antes que ellos aparecieran por lo que por ahí también podríamos entender el que una banda como Olympos Mons pagara los platos rotos frente a una escena que ya no estaba dispuesta a acogerlos con el mismo entusiasmo que a unos Sonata Arctica o que unos Nocturnal Rites en su momento. Material tenían de sobrada calidad según lo que mostraban en aquellos discos, pero definitivamente no era el tiempo para una banda como ellos, por lo que finalmente optaron por tirar la toalla dejando tras de sí un grato recuerdo, como muchas otras bandas que tristemente durante la década pasada quedaron solamente en eso: recuerdos.

El caso es que tras un año de estar separados, más ha podido el amor por esta música para que tengamos a varios de estos músicos de vuelta en el ruedo musical a partir del 2011.  Siendo así, hemos atestiguado como el propio Highhill y el bajista Krister Lundell han vuelto a unir fuerzas, más otro grupo de músicos como el batero Arnold Hackman (ex Humangod, The Addication y que reemplazó al original Tom Wallen), el tecladista Thomas Henry (TorneD), y el guitarrista Hank Newman (The Addication) para dar vida a esta nueva encarnación del power metal melódico finés llamada Astralion, una fuerza que vuelve a traer con esa habitual majestuosidad todos aquellos elementos clásicos que despiertan una vez más el interés de las nueva audiencias por estos días.

Desde luego que si en su oportunidad conociste a Olympos Mons recordarás que no eran una banda que se contentaba con ir a lo fácil y repetir las mismas ideas una y otra vez, por lo que de Astralion podrás esperar algo de eso, manteniendo ese toque de distinción en relación a sus actuales pares de escena, sobre todo en la construcción de líneas vocales armónicas así como también en cuanto a los arreglos de guitarra y uso de sintetizadores.  Tal vez sean algo más directos que los citados O.M. acercándose algo más al sonido de unos Stratovarius, Sonata Arctica (primeros) o incluso a unos Gamma Ray, sobre todo en los aspectos más técnicos y que dicen relación con la velocidad, materia en la cual su batero Arnold Hackman quizás tiene mucha responsabilidad.

Los pegadizos teclados de At The Edge of the World (como sacados de un videojuego que no logro recordar su nombre del todo, y es que esto de la edad ya empieza a causarme estragos) dan el vamos a un tema de factura power metalera clásica, estribillos y coros ultra gancheros, un uptempo seguido de una melodía vocal reconocible para el género con unos riffs bien contorneados y que tienen toda la sustancia para convertirlo en un buen single. Black Sails a pesar de las notas de piano más oscuras que bordean su partida, termina por golpearnos directo al mentón con otro auténtico himno del género aunque esta vez con unos compases más progresivos y una batería que a ratos se lanza en un ataque casi thrashero sobre la base de unos teclados que forman un contrapunto bastante peculiar.  Luego un temazo como Computarized Love es puro power speed metal de factura alemana con un doble bombo frenético y unos interludios realmente memorables y que sacarán sonrisas en aquellos fanáticos que echaban de menos bandas finesas con este sello tan patente en los trabajos emblemáticos del estilo a fines de los noventas.

Y ojo muchachos, que el asunto no se detiene ahí: Five Fallen Angels dejará encendidos los ánimos con ese descollante y veloz corte, muy al galope con toda esa vibra helloweenesca que te hará levantar el puño para cantar en alto mirando el horizonte a la hora de los coros con una sección de solos de guitarra y teclados que te llevará a evocar gratos recuerdos de tiempos pasados.  Y para poner una nota de contrapunto, que mejor que esa épica pieza de casi catorce minutos de duración como es Last Man on Deck que tras un inicio de balada, hacia la mitad sufre una mutación estilística que termina por derivar todo hacia terrenos de heavy más tradicional, con unas armonías que paulatinamente van subiendo de intensidad hasta romper en unos corales de puro power metal atronador y en el cual una vez más nos topamos con una sección de solos que recordarás por eones.

Y tras cartón, otro uptempo de pegada fantástica como es Mary Bloody, uno de los temas más agresivos de la placa con un riff cabezón y machacante que demuestra que en estos territorios estos escandinavos tienen un amplio dominio de los secretos del género para hacerlo vibrante y emotivo de principio a fin.  Mysterious & Victorious a pesar de que vuelve a la carga una vez más con unos riffs con ese olorcillo que de inmediato delata ese sello típicamente teutón (estilo Gamma Ray, Freedom Call) se gana nuestro corazón en base a esos coros sencillos, pero efectivos a más no poder, que se meten de forma intravenosa aunque te resistas.

Poniendo una nota más variopinta al conjunto, The Oracle es un buen medio tiempo de ribetes más épicos, algo más elaborado en la melodía, aunque sacrifican en él algo de ese efecto inmediato que causan otro tipo de composiciones, y luego se adentran en un espacio más ralentizado y romántico a través de la balada To Isolde.  Casi para el cierre nos presentan We All Made Metal, una de las pistas más agresivas y contundentes que contempla esta placa junto con Mary Bloody, al menos en los primeros segundos, que luego despunta en un tiempo medio de notas hard rockeras, que recién hacia el estribillo y con sus gigantescos coros nuevamente retoma una senda mucho más heavy en lo que obviamente apunta a ser su gran himno dedicado al género (si Gamma Ray tienen su Heavy Metal Universe o Manowar su Gods Made Heavy Metal como no iban a tener algo propio).

Dejándonos como guinda de torta llega When Death Comes Knocking que, para no bajar los decibeles, irrumpe con otra muestra de su bien engranada muestra de power metal, en donde las elaboradas melodías y los coros pegadizos sobre un piso de riffs acelerados a mil por hora, se terminan por convertir en su mejor carta de presentación, lo que no obstante siendo una fórmula más o menos reiterada en el género, siempre habrán formas y formas de presentarlas en un álbum de esta naturaleza, para terminar de convencer a aquellos fanáticos que tras la salida de obras seminales como los Keepers de Helloween o las obras noventeras de Stratovarius, siempre tendrán la puerta abierta para los artistas de hoy que mantienen de forma irrestricta su apego a las bases sentadas en aquellas piezas icónicas de este querido estilo.

MIGUEL RAMIREZ

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  • mindfreack

    Yaaa tanta pasion en el review, ahora que estan explorando la caja de los grupos desconocidos, me llamo la atencion … vaaamo a ver!

  • Daniel

    Buen review y excelente disco! Genial que estén haciendo reviews a discos de bandas nuevas. Aprovechando la instancia, otro disco debut muy bueno es “Dark Passenger” de Starbynary, grupo del ex-vocalista de Derdian. También el disco debut de Serious Black es un buen trabajo, y los nuevos discos de Harmony, Neonfly y Black Fate son todos redondos dentro del género.