Aldaria

Land Of Light

Álbum - 2017

Valoración
8.3

Un despertar hacia la luz. Luego de dos años de gestación, la esperada ópera Metal “Land of Light”, llega a nuestros oídos bajo la grabación y producción de su creador, el guitarrista y compositor noruego Frode Hovd (Memorized Dreams), mezclas a cargo del maestro Roland Grapow (Helloween, Masterplan) y masterizado por Jacob Hansen (Beyond Twilight, Invocator). Un ambicioso proyecto que reúne a numerosos talentos del Power, Prog y Speed Metal. Su resultado es una impresionante evocación del Power Metal de inicios de los ‘90 hasta mediados de los años 2000. A contrario de óperas como Ayreon del holandés Arjen Lucassen o Húsar del compositor nacional Ives Gullé, los vocalistas no representan un personaje en particular sino personajes esporádicos.

El concepto temático del álbum narra una historia épica de un grupo de elegidos en una lucha de la luz contra la oscuridad, ángeles versus seres del infierno. Los contrastes cuentan con su simbología correspondiente, es decir, la luz asociada a la esperanza y la oscuridad a la perdición. Esta narración lírica está apoyada por lo publicado en la página oficial, la cual entrega más detalles de esta lucha. En resumen, en el siglo XIII se descubre en la perdida Babilonia unos manuscritos con contenido gnóstico y topográfico (algo así como los pergaminos del Mar Muerto o el Cilindro de Ciro), cuyo contenido se rumorea que fue escrito por el Creador mismo. De su contenido se extrae la existencia de esta “tierra de luz”, un mundo fuera del acceso e intervención de los humanos. Dicho descubrimiento está bajo la custodia de Roma hasta el tiempo presente y vuelve a las conciencias cuando surge un escenario apocalíptico que necesitará de la intervención de los lightbringers, seres divinos que esperan en la Tierra el llamado a la guerra del Thor del judeo-cristianismo, el arcángel Miguel. La historia, de todos modos, se abstrae lo suficiente para dejar estos antecedentes como un trasfondo, en comparación con, por ejemplo, “Temple of Shadows” de Angra, en donde el camino del héroe configura el propósito de cada canción.

Excitare Ad Lucem es el intro encargado de anteceder el primer escenario donde se ubican los héroes de esta historia. La canción ligada, Another Life abre con una marcha que contrasta con la esperanzadora voz a cargo de uno de los tres estadounidenses en el proyecto, Todd Michael Hall (Reverence, Jack Starr’s Burning Starr), que desde el 2013 es miembro de Riot V (remanente del mítico Riot), Rick Altzi, talentoso vocalista de At Vance que asumió el sublime desafío de reemplazar a Jorn Lande en Masterplan. Como vocalistas de apoyo cuenta con los suecos Kristoffer Göbel (Falconer) y  David Åkesson (Qantice)… ¡Todo un coro! Siguiendo los patrones de la ópera, la marcha de presentación asciende a notas mayores, se mantiene en su punto más alto durante el coro y luego desciende en un interludio dramático con una suerte de monólogo para transmitir las incertidumbres del conflicto por venir (“Find the glorious white light. Search disguised full of glory. Feel the dark in your mind’s sweet hope. Do we dare to believe?”). Sin embargo, yo me quedo con la sección rápida que lidera Todd luego del primer coro que cierra Rick Altzi, ya que, su voz muestra una breve reminiscencia a Rob Halford y es una bajada de tono que al mismo tiempo da pedal al ritmo, que impulsa el resto de la canción y te dice que “no todo es esperanza acá”. Esta canción, además, tiene el agrado de presentar a Uli Kusch detrás de los platos y cueros, cuyo currículum suma los titanes de Alemania, GammaRay y Helloween, y el Masterplan de Roland Grapow.

Guardians of the Light introduce al vocalista Yannis Papadopoulos (Until Rain, Wardrum) que demuestra gran versatilidad, acompañado de la voz de Åkesson, y cantando en dualidad en un coro que nada tiene que envidiarle a los “Metal Opera” de Avantasia. La canción tampoco cede en intensidad durante los versos (“There’s a dark and unspeakable creature roaming the night…”), que sin mucha intervención melódica, se mantienen pesados para cederle el trabajo a las voces, un recurso muy propio de bandas como Nocturnal Rites con Afterlife y Kamelot en The Black Halo. Los pre-coros e interludios se construyen como una rapsodia, intercalando intensidades e incorporando, incluso, una voz gutural que acentúa el aspecto sombrío del pasaje. El guitarrista de Falconer, Jimmy Hedlund se luce en esta partida con un solo moderado, pero con genial calidad de tapping. En esta canción, los encargados de la batería y el bajo son Andreas Nergård (Rudhira) y Filip Andel (Within Silence), respectivamente, y la guitarra rítmica a cargo del compositor Frode Hovd.

El disco cuenta con dos canciones para dar una pausa al tempo acelerado y alzar la llama del encendedor: Sands of Time y Trail of Tears. La primera me pilló por sorpresa al darme cuenta que el vocalista no era Roy Khan (Conception, Kamelot), sino el compatriota de Papadopoulos, Vasilis Georgiou, quien me dejó especulando mentalmente con la posibilidad de que le quite el puesto a Tommy Karevik (actual vocalista de Kamelot). Esta balada cuenta con el aporte mezzosoprano de la también griega Mina Giannopoulou (Karmic Link, The Rain I Bleed). Pero la canción downtempo que se lleva mi predilección es la segunda mencionada (séptimo track): Trail of Tears. Y ya que nos adelantamos en el disco, cabe señalar que ésta canción corresponde a la ordalía de los héroes, en términos más claros, al punto en que flaquea la posibilidad de una victoria, pero no se pierde la esperanza. La capacidad dramática de Mathias Blad (Falconer) le viene como anillo al hobbit, con intensidad y emoción que va in crescendo al contar los lentos segundos. Luego del coro, Mathias continúa (“Rise you mighty eagle, soar across the sky…”) y da un breve interludio a la canción para dar paso al solo de la mano y guitarra de Christer Harøy (Divided Multitude), para luego, junto con la voz acompañante del noruego Marius Danielsen (MD’s Legend of Valley Doom), cerrar la canción. El encargado del bajo es el hermano de Christer y compañero de banda, Rayner Harøy.

Para Lost In The Darkness Below , que narra el inicio de las aventuras a través de la oscuridad, los elegidos para las voces fueron los noruegos Pellek (Per Fredrik Åsly) y Marit Børresen, junto con un pequeño segmento de Roland Grapow con voz de narrador a lo Christopher Lee en Rhapsody of Fire. El primero cuenta con una banda nombrada según su alias, de la que Børresen es también miembro, que posee una cantidad ridícula de covers que también pública en YouTube (plataforma en la cual muchas vistas ha tenido cierta virulenta canción en español que por higiene me niego a nombrar). Su registro es bastante alto, lo que le viene bien a esta canción de Power Metal sin rodeos ni disfraces, es decir, Power a la vena. De todas formas, la voz de Børresen se roba la canción, ya que le da un contraste grave preciso en el verso, además de tomar las riendas en el coro y quedar como voz principal, siendo complementada por Pellek.

Test of Time inicia con un riff melódico en mímesis del coro, un recurso para nada desconocido dentro del Power Metal de la era Kiske de Helloween. La parte lírica describe un espacio metafísico fuera de la dimensión temporal de la Tierra. Este lugar es una especie de limbo en donde los pecadores encuentran redención o condena según la valía de sus actos. Los invitados para vocalizar este tema son Rob Lundgren, quien ha trabajado en diversos proyectos musicales como Powerdrive y The Chronicles Project, junto a Tommy Johansson, vocalista y guitarrista de Golden Resurrection y ReinXeed, que también pasó a formar parte de Sabaton el 2016. El coro no es nada inesperado, pero el verso y pre-coro—cuyo acompañamiento de arpa sintetizada despierta cierta nostalgia—definitivamente quedan sonando en la cabeza, postulando a este tema como uno de los fuertes del disco.

Where Reality Ends nos acerca, desde la ordalía, hacia el clímax de la historia. La “orquesta sintetizada”, a cargo de Paolo Campitelli (Kaledon), tiene una presencia marcada a lo largo de la canción y funciona en complemento con las guitarras. La voz de Papadopoulos regresa—con guturales incluidos—para aportar, en conjunto con el estadounidense Eli Prinsen (The Sacrified), los matices vocales. La batería nuevamente está a cargo del maestro Uli Kusch con sus reconocidos fills que sacan todo el potencial de la caja (snare). From the Ashes también marca su inicio con la guitarra siguiendo la melodía del coro. Su contenido lírico, al igual que las otras canciones, deambula por imágenes ya conocidas y símbolos asociados a la mítica clásica, siendo figura central de esta canción el ave fénix junto a otras representaciones aladas. Esta indica, evidentemente, la resurrección de la esperanza en la redención de los hombres justos. En este tema contamos con la voz de Bernt Fjellestad (Guardians of Time) con Linus “Mr. Gul” Abrahamson (Andromeda, Anton Johansson’s Galahad Suite) en guitarra líder y bajo.

Finalmente, el clímax se resuelve en Answers in a Dream, con el regreso del dúo Michael Hall/Åkesson, pero que lamentablemente queda corta de trascendencia al estar situada entre la novena y la décimoprimera—y final—canción. Es más bien una esperanzadora antesala pronta al desenlace y carece de la tensión propia de un momento crucial que se ha estado esperando a lo largo del álbum. Luego, la canción homónima del disco, Land of Light, reúne a varios de los vocalistas anteriores (punto más alto, como Sign of the Cross de Avantasia) e incluye a Siegfried “The Dragonslayer” Samer (Dragony) y al inconfundible Fabio Lione (Angra, Rhapsody) en las voces. Sin embargo, no es la única eminencia que se enlistó para esta canción, pues también cuenta con el tercer estadounidense, el bajista Mike LePond de Symphony X, cuya habilidad indiscutida no logra sacarse debidamente a relucir por la poca consideración del bajo a lo largo del disco, sin duda un punto en contra para el proyecto. Los sintetizadores están a cargo de Peter Crowley, quien queda a la altura de la canción y se funde bien entre las melodías cambiantes de la composición, incluso dándose el lujo de incluir una gaitas y flautas en un segmento en donde fácilmente se podría haber tentado con vientos más “etéreos”. Similar a “Keeper of the Seven Keys” de Helloween, el tema recorre valles de intensidad y cambios de tempo.

Frode Hovd, un músico que no conocemos del todo, promete bastante potencial al elaborar un hipotético “Metal Opera pt. III” y hacer que se sienta la distancia del nuevo Avantasia en relación de sus dos primeros discos. Proyectos con esta cantidad de músicos no son fáciles de encumbrar, es por eso que a veces se olvidan aspectos—como el sonido del bajo—o se priorizan otros que se estiman más protagónicos. Dentro de las cosas que espero en una posible secuela–además de la parte técnica y cualitativa—mayor madurez en cuanto al desarrollo de la historia a fin de no caer en clichés poco desarrollados. La ausencia de dragones y elfos no da inmunidad para no caer en este error.

 

Gabriel Rocha

Tags: , , , , , , , , ,

  • Hendrys de Elffor

    8.3????
    y según para vos que disco merece alcanzar un puntaje perfecto de 10?
    Me gustaría saberlo para oírlo con muchísimooooo gusto y obvio esperar que suene mejor que este álbum que nos regala Aldaria(y espero que no me salgas con un disco clásico de mierrrda que hay por montones…)
    y acerca de este álbum “Land Of Light” la palabra que lo encuentro más correcto sería “épico”, si bien no soy bueno como el redactor de esta reseña, es más me cuesta describir como lo hace por cada canción(tampoco me interesa serlo) pero este disco yo lo encontré como un tesoro en un gran océano, (jajajaja realmente soy malo dando ejemplos xd)..
    desde “heroes of might and magic” de Twilight Force, hasta hace unas semanas que oí este “land of light” quedé fascinado por estas y gloriosas obras maestras, que es díficil de entender como mierrrrrda hacen estas canciones orgásmicas jajajaja
    bueno en fin, para mi este disco de aldaria es discazooooo que 8.3 es casi una risa de pena jajaja

    • Gabriel Rocha

      No tengo una pauta de calificación, por ende tengo que admitir que es un indicador algo personal. Entonces no me extraña que muchos no estén de acuerdo con la calificación, al final la música es una experiencia que tiene un lado subjetivo muy fuerte. A mi me interesan más los fundamentos de un review que el número o las estrellas, pero tendré en cuenta tu observación a futuro. Las razones por las cuales no le puse 10 están dentro del review.
      No se muy bien como podría responder a tu pregunta, pero algunas de las rock/metal operas que tengo como principal referencia son “The Universal Migrator”; “The Metal Opera”; “JC Superstar” de Andrew Lloyd Webber.

  • Miguel

    Como que… todo suena a plagio, fácilmente se reconocen riffs, melodías, estructuras, letras!, de Avantasia, Helloween y Stratovarius, por nombrar a algunos… es muy probable que lo más grosero haya sido la copia de “reach out for the light”. Ahí no más el disco, creo que no aporta nada nuevo.