Nobles caballeros y guerreros, ¡preparaos nuevamente para la batalla! ¡Ajustad las armaduras y cabalgad con orgullo vuestros raudos corceles hacia la justa! ¡Levantad las espadas y los estandartes! ¡El acero está de vuestra parte!… Así es, ¡Grave Digger ha vuelto para destruir a todos sus enemigos!… Pero, un momento, ¿qué es esto? ¿Dónde están los dragones, los castillos y las espadas? ¿Es lo que estoy escuchando Grave Digger?  Y las sagas medievales, ¿ya no las hacen? ¿No sólo las letras, también la música cambió? Comencemos de nuevo…

Hijos del mal y criaturas de la noche, ¡prepárense para una velada de sangre! ¡Tomen sus palas y caven hondo en la tierra bajo la luz de la Luna Llena! Así es, ¡Grave Digger ha vuelto para enterrar vivo a todo pestilente ser humano, matar a sus mujeres y vender sus almas!

Al fin, justo a tiempo, esta veterana banda alemana está de regreso con un cambio de imagen. El quinteto colgó sus armaduras para poder entrar a un ambiente más tétrico, tenebroso y oscuro, de muerte y malévolos sepultureros, como nunca antes, de mejor manera que en los viejos tiempos.

No sólo hay una renovación con respecto a las letras, sino también, en menor medida, referente a la música. Si Excalibur, el trabajo anterior, es el trabajo más power que ha producido la banda, el flamante álbum The Grave Digger es el más heavy y agresivo que Boltendahl & Cia. ha hecho desde la época del Symphony Of Death, allá por 1992 (sí, incluso más heavy que Heart Of Darkness).

Después de la era conceptual (una historia en cada placa) y épica de Grave Digger, la cual se ve reflejada en los tres trabajos anteriores –Tunes Of War (1996), Knights Of The Cross (1998) y Excalibur (1999)–, el cambio de actitud llega justo a tiempo porque, hay que decirlo, los seguidores estaban saturados y empezando a aburrirse: ni la música ni las letras habían evolucionado en forma alguna, por lo que The Grave Digger se ha transformado en un trabajo muy bien ponderado, tanto por la crítica como por los metaleros.

Independiente a eso, The Grave Digger marca una nueva era en la carrera de la banda debido a la llegada del ex guitarrista de Rage, Manni Schmidt, músico innegablemente más sofisticado y versátil que, el que desde 1985, había sido pieza fundamental dentro del grupo: Uwe Lulis. Manni se ha adaptado perfectamente a las exigencias de la banda y, tan importante como eso, a las expectativas de los fanáticos. Hay que decirlo también, con un disco como éste, nadie debería echar de menos a Lulis.

Pero no hay que malinterpretar, Grave Digger sigue siendo Grave Digger. De lo que se habla más bien es de una vuelta a las raíces del grupo. El Grave Digger de hoy, maduro, consolidado y con experiencia, no ese que empezó hace ya 21 años, se reencuentra con su propuesta original. ¿Cuál es el resultado? Un disco espectacular.

The Grave Digger no se trata de un disco conceptual, en donde se narre una historia ni mucho menos, a pesar de que todas las canciones tratan del mismo tópico. Todos los temas son buenos. Los que a gusto personal destaco son Son Of Evil, The Grave Digger (temazo), Raven,  King Pest y Funeral Procession. En la balada Silence, se puede apreciar a “Uncle Reaper” (como ahora se hace llamar el frontman de la banda, Chris Boltendahl) como nunca se le había escuchado en el pasado, alcanzando unos tonos muy “dulces”. Es verdad, “Uncle Reaper” ha mejorado en su canto. Sin embargo, a la gente que no le gusta su timbre, con este disco no va a cambiar de opinión. Por otro lado, los temas de que tratan las letras de las canciones son más “ad hoc” para su garganta. Con la voz que tiene Boltendahl, es más fácil imaginarse a un destripador que a un noble y justo caballero de la mesa redonda.

¿Se puede decir que The Grave Digger es lo mejor que ha grabado la banda? Es, sin duda un trabajo increíble, pero es difícil sentenciar cual es el mejor de estos germanos. Los tres discos anteriores – más Heart Of Darkness– son también muy buenos, el problema es que Tunes Of War, Knights Of The Cross Y Excalibur parecieran ser el mismo disco y la gente se estaba empezando a aburrir. ¿Y que es lo más emocionante? Que discos de igual o mejor calidad están por venir. ¿Por qué? Sólo consideren que todas las canciones del álbum fueron escritas por Chris, Manni y Jens Becker (tremendo bajista que al fin está jugando un rol más protagónico en la banda) en sólo siete días (¡!), todos unos héroes (sin gloria en Chile aún) del metal. Imagínense si hubieran tenido más tiempo.

Look behind you, he walks beside you…THE REAPER HAS RETURNED!

Esta banda nacional, cuyo nombre significa “Dioses del Amanecer” en la mitología celta gaélica, se dio a conocer formalmente en la escena con su disco “Times Go On”, en 1998 (aunque ya llevaban varios años de tocatas y un demo), un buen trabajo en el cual la calidad del sonido estuvo bastante lejos de acompañarlos. A pesar de esto, este cuarteto compuesto por Daniel Elbelman en las voces y las guitarras – líder y fundador de la banda-, Patota Atxondo en las guitarras, F. Bull en el bajo y Max Acuña en la batería, comenzó a hacerse paulatinamente un nombre en la escena nacional, hasta que en el presente año 2001 lanzan su segundo disco, “Raging Planet”, que cuenta con un sonido muy superior a su anterior trabajo, mejores temas, y por sobre todo originalidad. Destacable es la voz de Daniel Elbelman (a pesar de que suena un poco bajo en cuanto a volumen, por lo cual se aprecia mucho más en vivo, debido en gran parte al notable desdoblamiento de funciones que muestra al tocar tan bien la guitarra), uno de los buenos frontman existentes en la escena nacional.

El disco abre con una intro que nos lleva a “Raging Planet”, un buen tema para comenzar, que constituye una especie de resumen de lo que encontraremos en el disco: un buen power metal no tan “feliz” como el que hacen otras bandas, sino con un “sonido sucio” potente y muy bien logrado, un Elbelman luciendo muy buenos tonos altos y un buen trabajo de las guitarras de Elbelman y Patota Atxondo, con matices que lo hacen interesante. Luego viene “As The Rain & The Rainbow” (mi preferido del disco) con un excelente coro y letras que marcan algo que caracteriza a esta banda: los buenos lyrics, alejados de los míticos dragones y reyes, tan comunes en el metal de hoy en día, lo cual no quiere decir que este tipo de lyrics sean malos ni mucho menos, sino que al ser una temática que engancha mucho con la musicalización del power metal, hace que muchas -demasiadas- bandas recurran a él. El siguiente tema es “Lord Of The Final Sin”, tema que cuenta con un comienzo espectacular, para después, en cierta forma, decaer en su intensidad … a pesar de ello, es un tema que posee variedad y matices interesantes en la composición, que reafirman la idea de la originalidad de la banda. El disco prosigue con “Liberty”, canción que en mi opinión abusa un poco de los cambios de ritmo…. sin embargo para quienes gustan de una rica métrica es un muy destacable ingrediente, que eventualmente complementaría bien con el tema conceptual del album … Dan Elbelman se luce en los tonos altos, y los solos están muy bien construidos (incluso citando un pequeño pasaje de “Greensleeves”). Luego viene “Skyland II”, tema instrumental que vendría a ser la continuación de “Skyland”, de su disco anterior, y que muestra en plenitud la calidad de esta banda nacional, pues no es la típica instrumental que hace lucir individualmente a los músicos (como diciendo “hey, miren cuán rápido puedo tocar”), sino que constituye un punto alto en cuanto al sonido “como banda” de Bloden-Wedd, mostrando que el todo es más que la suma de sus partes. El disco sigue con “Winter Son” (otro de mis preferidos), un tema bastante matizado, con toques bastante power alemanes y progresivos que lo hacen ser una excelente composición. Posteriormente sigue “Angels From Future”, un gran corte, con un comienzo muy melódico y siguiendo una línea más progresiva que el resto del disco, lo cual le da un toque de mayor variedad a este trabajo. Para terminar, Bloden-Wedd nos regala una hermosa balada, “By My Side”, ejecutada perfectamente, en la que se destaca la mística producida entre voz y el piano, lo que le da una atmósfera muy especial y emotiva. Como bonus track, “Raging Planet” trae otra versión, más larga, de “As The Rain & The Rainbow”.
En resumen, estamos en presencia de un gran disco de power metal, de nivel internacional. Más aun, Bloden-Wedd al fin puede demostrar con hechos su buen nivel. De esta banda pueden decirse muchas cosas positivas, entre las que destaca que no son “la copia” de algo, lo cual es sumamente meritorio, y más aun tratándose de una banda nacional. Debido a todo lo anterior, y a la madurez y a la gran calidad individual de sus integrantes, no cabe otra opción que señalar que Bloden-Wedd es una banda con un muy buen presente, pero que promete además un futuro esplendor … es de esperar que sigamos apoyando a las bandas nacionales, y sobre todo si son buenas, como este excelente cuarteto santiaguino.
Nos vemos el 20 en Arte Matta!

Desde los primeros tiempos de André Matos en Angra se supo de la gran amistad existente entre este connotadísimo vocalista y tecladista brasileño con el alemán Sascha Paeth, guitarrista de Heavens Gate y productor de, entre otras bandas, los italianos de Rhapsody. Por diversas razones la idea por aquellos entonces gestada de hacer un proyecto juntos se fue postergando, hasta que con la salida de Matos de Angra comenzó a tomar más cuerpo esta idea que se hallaba en ciernes. Así, poco a poco se fue sabiendo que la dupla Matos-Paeth estaba trabajando en un proyecto más bien alejado del Power Metal, con elementos rockeros, pop e incluso influencias de música ochentera e incluso setentera norteamericana. Así nacería “Virgo”, nombre que nació debido a que ambos músicos tienen este signo zodiacal, pero además coincide el hecho de que el símbolo del signo zodiacal Virgo forma las letras “MP”, de “Matos-Paeth”. Ya con los temas elaborados, esta dupla recibiría la colaboración de Miro en los teclados, Olaf Reitmeier en el bajo y Robert Hunecke-Rizzo en batería, para llevar a cabo este proyecto musical que, repito, se aleja considerablemente del metal, pero que muestra el talento compositivo y ejecutivo de estos dos grandes músicos que, sin temor a explorar otras vetas musicales, han elaborado un trabajo muy interesante, de gran calidad, sensibilidad y frescura.

El disco comienza con “To Be …”, un variadísimo tema que mezcla matices notables de guitarra acústica con fantásticas pinceladas rockeras e incluso elementos que, como muy recurrentemente sucede a lo largo del disco, recuerdan a los inmortales genios del classic rock, los ingleses de Queen. Un Matos increíble como siempre en las voces y una hermosa y suave orquestación convierten a este tema en una pieza excelente. Luego sigue “Crazy Me”, un muy buen tema que combina de forma interesante elementos hardrockeros con elementos pop, para pasar a momentos fantásticos con coros gospel e incluso toques progresivos. El disco continúa con “Take Me Home”, excelente tema que con una base sugerentemente sencilla muestra elementos melódicos sencillamente notables, un Matos increíble y una atmósfera sin dudas hipnotizante. El single del disco, que incluso tiene video clip, es un entretenido tema, llamado “Baby Doll”, hard rock en su más pura esencia, con incrustaciones pop interesantísimas y algunos cambios de ritmo casi powermetaleros que le dan un toque distinto a este tema. El disco prosigue con una hermosísima balada, “No Need To Have An Answer “, que es quizás una de las mejores muestras de lo que canta Matos, y que posee elementos muy emocionantes, como los fantásticos coros gospel y la belleza de la parte final. El siguiente tema es “Discovery”, un tema que irradia frescura (incluso comienza con armónica), con un sonido muy norteamericano y que tiende a experimentar una veta inexplorada por muchos músicos, convirtiendo un tema con una construcción sencilla a un producto con ribetes geniales.

Este excelente trabajo prosigue con “Street To Babylon”, tema que, a pesar de que quizás marca el punto menos alto del disco, mantiene un sonido bastante fresco, influencias pop muy agradables y notables detalles en “segundo plano” muy bien trabajados y sin caer en excesos. El disco continúa con “River”, un tema muy setentero, que mezcla momentos muy cálidos con la guitarra de Paeth y el solidísimo Matos en las voces con coros gospel (muy en la onda de algunos temas de Joe Cocker) y la intensidad y frescura tan característicos de este trabajo. Y para quienes, a pesar de lo bueno que resulta ser este trabajo, aun echan de menos una pequeña dosis de Power, está “Blowing Away”, un fresquísimo tema que rompe con la temática experimental del disco, sorprendiendo con un pequeño golpe de electricidad que, a pesar de no ser 100% powermetalero, resulta muy agradable para los oídos sedientos de un poco más de guitarras y vocalizaciones power. Ya acercándonos al final del disco encontramos “I Want You To Know”, un hardrockero tema (muy en la onda del “Readiness To Sacrifice” de Michael Kiske, pero mucho mejor hecho) que posee un sonido muy sencillo (casi de “fogata”), y es precisamente esta simplicidad, acompañada de momentos geniales con la aparición de fantásticos coros gospel, la que la convierte en un excelente tema. Y el disco concluye con un fantástico tema llamado “Fiction” que, con un ritmo que posee notables toques de blues y un Matos cantando cálida y relajadamente, se convierte en uno de los momentos más altos de este trabajo.

Hay que decir, a modo de consideración final, que muchas veces las experimentaciones musicales llevadas a cabo por músicos que se han dado a conocer y se han hecho un nombre en el Power Metal -sin ir más lejos, dos grandes como Michael Kiske y Timo Tolkki-, no han resultado del todo satisfactorias, no sólo para los fans ávidos de buen Power Metal y quizás con una mente menos abierta, sino para muchos de los seguidores que saben apreciar la buena música aunque no sea de la que más nos agrade. Pero este no es el caso. La calidad compositiva y la versatilidad tanto de André Matos como de Sascha Paeth no sorprende, pero sí es digna de un gran reconocimiento. La calidad de este trabajo quizás no supere la prueba de los más acérrimos seguidores tanto de Angra como de Heavens Gate, en cuanto en este disco no hay más que un 1% de Metal propiamente tal, pero sí será capaz de llamar la atención de quienes siempre esperamos un poco más. Y ese “algo más” está presente en este trabajo, que puede ser el camino para que algunos fanáticos abramos un poco nuestras mentes hacia otros sonidos que, aunque no sean del Power que amamos, pueden resultar muy interesantes.

Suele suceder que, cuando una banda lanza un disco que podríamos considerar dentro de la categoría de grandes discos, el sucesor de éste es esperado con ansias, y suele suceder que no llene las expectativas que uno se ha forjado en él. Ejemplos hay muchísimos,  Queensrÿche nunca fue el mismo del “Operation : Mindcrime”, a Helloween le costó mucho igualar el trabajo magistral de los Keepers, Children of Bodom decayó respecto de su Hatebreeder con el Follow the Reaper, y así hay ejemplos por montones.

¿Dónde pretendo llegar con esto?… las expectativas cifradas en el nuevo disco de los españoles AVALANCH eran altas, ya que su disco antecesor “Llanto de un Héroe”, fue sencillamente excepcional, uno se preguntaba si este nuevo album podría llegar al nivel del anterior.

Vamos por parte. Este disco parte con intro que mezcla lo clásico y lo rockanrolero, Hacia la Luz, para luego comenzar con la primera gran descarga del disco Tierra de Nadie, un tema rápido filoso, donde se luce la guitarra del genio creador de AVALANCH, Alberto Rionda, un riff a toda velocidad y un solo de gran estatura.

Luego un intro muy sinfónico da lugar al segundo tema del disco, que le da nombre El Ángel Caído, un tema sobresaliente, con un riff pesado y oscuro, pasando a un coro muy speed, con un gran trabajo de Alberto Ardines en la batería.

El panorama sigue alentador, con el siguiente tema Xana, un tema más bien relajado, pero muy bien logrado.

El instrumental La Buena Nueva,  precede a uno de los mejores temas del disco Levántate y Anda, un tema muy en la onda Judas Priest, directo al grano, poderoso, a la vena. Gran momento del disco.

Pero las aprensiones señaladas al comienzo de la crítica comienzan a hacerse patentes con los temas siguientes, que no aportan mucho al disco, sobretodo en materia lírica, donde las letras comienzan a hacerse repetitivas y las fórmulas también empiezan a repetirse. Alma en Pena, es un buen corte, sin embargo apela a una fórmula repetida, la de la estrofa a medio tiempo con un coro más rápido, fórmula que también se hace patente en Delirios de Grandeza, un tema absolutamente prescindible. Algo similar sucede tanto en Corazón Negro, un corte que si bien no es deficiente, tiene una pobreza franciscana en sus letras, lo que se repite en la balada Antojo de un Dios, con una de las letras más bajas que me ha tocado oir (sin llegar al nivel de algunos temas de Stratovarius en todo caso), lo que hace que nuevamente se pierda un tema que podría ser muy bueno (la melodía del coro es hermosa)

Sin embargo estos muchachos oriundos de Oviedo, nos tenían reservada su mayor joya para el final, El Séptimo Día a modo de introducción, da paso a una de las más grandes obras de AVALANCH, que lejos es lo mejor de su disco Las Ruinas del Edén, una obra en tres partes donde AVALANCH logra transportarnos a otro mundo, quizás el paraíso, para mostrarnos este intenso diálogo entre Dios, aburrido del trato que le dan los hombres, y un hombre que se ha escapado del rebaño, musicalmente es el tema mejor logrado del disco, con la intervención de la soprano lírica Tina Gutiérrez, los percusionistas cubanos Omar Bouza y Edel Pérez y con la gran performance de Leo el vocalista del grupo SARATOGA en el papel de hombre quien aparece en la segunda parte del tema. Sin duda el mejor tema del disco, que cierra con una instrumental al igual que su anterior disco, pero distinta en cuanto a la forma, ya que “Llanto de un Héroe”, era un tema rápido, muy al estilo de Yngwie Malmsteen, sin embargo Santa Bárbara, nombre del corte que cierra el disco, es más lenta, podríamos decir que más melancólica.

Como resumen podríamos señalar que El Ángel Caído, es un buen disco, con momentos notables, pero que no alcanza el nivel logrado por su anterior placa, sin embargo está dentro de lo destacado del año, y nos muestra que en la madre patria, se están haciendo buenas cosas, se está trabajando duro, y fruto de ello es que la escena española cada día es más fuerte con bandas que están dando que hablar, como Tierra Santa, Ankhara, Dark Moor, Mago de Oz, entre otras. Y entre ellas está Avalanch, que les lleva un poco de ventaja, ya que este es su tercer disco, con un disco en vivo entre medio, con un sonido absolutamente internacional, con un trabajo de portada sencillamente notable, a cargo del maestro Luis Royo, y con un futuro más que promisorio.

Quizás este sexteto alemán no sea muy conocido dentro de la escena powermetalera, pero sin duda debe ser una de las bandas más afiatadas que he escuchado en el último tiempo. Posee un vocalista simplemente genial como Oliver Hartmann, que participó como el Papa Clemente en el disco de Tobias Sammet “Avantasia-The Metal Opera”, dos muy respetables guitarristas como Olaf Lenk y Reinald König, y en el resto de los instrumentos encontramos a Uli Müller en el teclado, a Jochen Schnur en el bajo y a Jürgen “Sledgehammer” Lucas en la batería. En sus 2 anteriores trabajos, “Heart of Steel” y principalmente en “No Escape”, At Vance muestra un poderío rítmico y armónico sencillamente notable. Pero vamos a “Dragonchaser”.

El disco abre con el title-track, “Dragonchaser”, un corte poderoso y melódico muy en la onda del señor Yngwie Malmsteen (de quien se asegura su próxima visita a estas tierras! Esperemos que sea cierto …). Posteriormente, con “Ages Of Glory”, la descarga de velocidad mezclada con el notable afiatamiento armónico de At Vance alcanza una de sus mejores expresiones, además del notable trabajo del señor Hartmann en las voces, que le da un toque muy especial a esta banda. En el tercer tema del disco, “Crucified”, At Vance baja un poco la intensidad de su descarga musical, pero sin perder el hilo del disco … un gran tema en todo caso. Luego, At Vance nos sorprende gratamente con una notable versión powermetalera de la 5ª Sinfonía de Beethoven, a la cual en lo personal creo que pudieron haber aprovechado un poco mejor, pero eso no quita que el trabajo de los guitarristas sea simplemente notable. El disco continúa con un tema con un título bastante usado en las arenas del metal, “Heaven Can Wait”, tema bastante más calmo (con algunos toques similares a “Mother Russia” de Iron Maiden) pero no por ello menos intenso que los otros temas que conforman el disco. Luego, At Vance nos muestra una de las joyas del disco … esta banda se caracteriza por hacer covers del grupo sueco ABBA, como lo han hecho ya bastantes bandas power metaleras (sin ir más lejos, connotados como Helloween o Yngwie Malmsteen).De hecho, en sus anteriores discos, At Vance hace versiones de “Money” y de “S.O.S”, temas de esta legendaria agrupación sueca que mucho ha influido a las bandas de power metal. Pero lo que hace At Vance con “The Winner Takes It All” es simplemente genial, Oliver Hartmann demuestra ser uno de los mejores vocalistas de la escena, más allá de su capacidad vocal, pues proyecta un feeling increíble con lo que está cantando, lo cual sin duda es mucho más difícil cuando se trata de un cover … pero Hartmann es notable y lo demuestra. Luego, “My Bleeding Heart” nos muestra que At Vance también puede hacer temas lentos … en lo personal no es uno de mis temas preferidos, pero calza perfectamente en el contexto del disco. Ya en tierra derecha del disco, “Two Knights” es un tema que si bien no es velocísimo ni virtuoso en extremo, es un gran referente del disco, pues el afiatamiento de esta banda se hace patente de forma manifiesta. Ya casi terminando, el último latigazo de power metal lo da “Too Late”, un corte muy rápido e intenso muy en la onda de Stratovarius … y para cerrar, “Ases Death”, en la cual el señor Olaf Lenk, uno de los buenos guitarristas que he escuchado en el último tiempo, hace hablar a su guitarra en un solo un tanto largo pero acertado para finalizar el disco.

En resumen, el tercer disco de esta banda alemana no defrauda a quienes hemos escuchado sus trabajos anteriores, “No Escape” y “Heart Of Steel”. Al contrario, “Dragonchaser” muestra a At Vance en la misma línea, haciendo un power metal bastante melódico, quizás privilegiando este aspecto por sobre un ritmo un poco más veloz o agresivo, pero sin dudas, de calidad. Además, es una banda digna de ser reconocida tanto por su afiatamiento como por su extraordinario vocalista, quien además de su calidad vocal muestra una notable dosis de sentimiento, el cual proyecta en cada una de sus intervenciones en el disco. Si más que decir, un disco absolutamente recomendado para quienes gustan del buen power metal alemán.

No es mucho de lo que se puede hablar acerca de singles y EPs, pero este caso es diferente. Primero, porque se trata de Blind Guardian, una de las bandas con más prestigio en el metal europeo. Segundo, estos teutones se caracterizan por sacar discos en un intervalo de entre 3 a 4 años: por la ansiedad provocada por una larga espera, cada trabajo de Hansi & Cia. es altamente valorado por todos sus mas acérrimos seguidores, entre los cuales me declaro. Y tercero, Blind Guardian ha hecho algo totalmente insólito: lanzar como single promocional del futuro nuevo álbum, que saldrá en febrero próximo, un tema de catorce minutos de duración… ¡Catorce minutos! Es sabido que un single tiene la función de “atraer” a un público más general, y …And Then There Was Silence tiene de todo menos menos la propiedad de ser, lo que en términos periodísticos se denomina, un “gancho”. No va a ver estación de radio alguna que vaya a colocar la canción en su versión íntegra.

La canción es llamada And Then There Was Silence, un tema de monstruoso poderío épico, basada en la Iliada de Homero, epopeya en la cual se relata la Guerra de Troya. Todavía no me puedo explicar cómo Blind Guardian se las ingenia para ir siempre superándose y alcanzando otros niveles disco tras disco que graban. Emoción, magia, poder, melodía, encanto y mucho más, es lo posee este tema. Cada vez que se escucha, se descubren en ella nuevos matices, y en la siguiente otros, y muchos otros después de ser escuchada por enésima vez. Hasta ahora, And Then There Was Silence ha sido la única composición de larga duración que me hubiera gustado que durara unos cinco minutos más. ¿Y las letras? Impresionantes. Hansi Kürsch se ha transformado, además de un tremendo cantante, en un excelente letrista. Logra entrar en la sique de los personajes de la Iliada y reflejar con gran maestría cual es su sentir: sus alegrías, tristezas, miedos y temores más ocultos, etcétera. A través de la intimidad de Cassandra, Aquiles, entre otros, se logra dar cuenta de los hechos de una manera en que sólo Hansi sabe. Si se han dado cuenta, decir que And Then There Was Silence es un “temón”, sólo se transmitiría una pequeña parte de lo que es en realidad.

El lado B del single corresponde a la balada Harvest Of Sorrow (no confundir con Harvester Of Sorrow de Metallica). Es, totalmente, el polo opuesto al tema principal del EP: dura menos de cuatro minutos y es inalcanzablemente más sencilla, pero igual de emotiva.

En tercer lugar, por último, encontramos una pista multimedia, en el cual aparece el video clip de Born In A Mourning Hall, canción del Imaginations From The Other Side (1995).

Anteriormente, la banda había dicho que, en vez del clip, iba a colocar otro tema. Sin embargo, el video cae muy bien, especialmente a nosotros, que vivimos en un lugar donde no hay canales de televisión que paseen videos de metal.

Los temas son majestuosos, pero encuentro dos problemas con respecto al EP. Primero, la portada, obra de Anry, a mi gusto, es horrenda, nada que ver con las increíbles ilustraciones de la Tierra Media que Andreas Marschall (responsable también de las carátulas de Grave Digger, HammerFall, Running Wild, Nocturnal Rites, entre otros) dibujó en los discos anteriores. Es de esperar que en el próximo LP, vuelva Marshall a poner su estampa. Segundo, me salta una duda: con temas tan complejos, con tantos arreglos y coros, ¿cómo lo hará Blind Guardian para reproducirlos fielmente en vivo? Eso, señores, habría que verlo…

Lo que más me llamó la atención cuando escuché por primera vez el Theater Of Salvation (otro álbum de Edguy), hace un par de años, fue cómo diablos esta banda, con la poca experiencia que contaban, era capaz de hacer algo tan bueno como lo que tenía en mis manos, y me emocionaba pensar que sus mejores discos estaban aún por venir.

Y así fue. Esperé a que se concretara el proyecto de Tobias Sammet, Avantasia, el cual me fascinó, al igual que el remake de The Savage Poetry, pero nunca pensé que Mandrake iba a ser tan bueno. Sólo tengo elogios para esta nueva placa. Lo que pasa es que es lo mejor que ha sacado Edguy hasta la fecha. Más importante, Tobias y compañía, con este trabajo, han logrado consolidar una identidad propia, además de confirmar que hace ya mucho tiempo que Edguy dejó de ser una promesa dentro del metal teutón.

Mandrake sigue la línea del Theater…, es decir, un power metal sencillo y sin adornos, agradable, entretenido y emotivo, pero en versión mejorada. Se aprecia como la banda ha mejorado tanto en la composición como en performance. Las canciones son un poco más heavy, más variadas y pegajosas, mientras que el trabajo de guitarra de Jens Ludwig y Dirk Sauer muestra un gran progreso. Ni hablar de Tobias, hoy uno de los mejores cantantes del género.

Personalmente, pienso que este disco, en lo que se refiere a la música, no tiene puntos bajos. Tears Of Mandrake, la fabulosa Jerusalem, All The Clowns y especialmente Painting On The Wall, cualquiera de ellas está tallada para transformarse en un “hit” (si existe dicho termino en el metal) por la facilidad cómo dichas melodías se graban en la cabeza. Es posible encontrar también algunos himnos de Power Metal (temas rápidos y con coros en tonos mayores) tales como Fallen Angels, Save Us Now y Golden Dawn. Esta última, además de ser poderosa y variada, es extremadamente emotiva, por lo que, sin exagerar, llega nivel de temas como Eagle Fly Free (!)… con eso todo está dicho. Junta con Nailed To The Wheel, de corte más heavy, es mi canción predilecta del Mandrake.

Lo único flojo, a mi parecer, es la producción: el sonido es muy a lo Stratovarius, lo que se justifica porque Mandrake fue mezclado y masterizado en Finnvox-Studio, el mismo lugar donde se cuecen las obras de los finlandeses. Sería bueno que para el próximo disco buscaran un sonido exclusivo para la banda.

No sólo estamos hablando del mejor trabajo de Edguy, sino de uno que los va a llevar hacia las ligas mayores del power metal, además de hacer una gira mundial. Es de esperar que para el próximo año Tobias y los suyos toquen en suelo chileno.

Con una renovada y fortalecida estructura, la “Diosa del Fuego” vuelve a la batalla. Después del quiebre en su formación hace un tiempo, (debido a la salida de la banda de André Matos, Luis Mariutti y Ricardo Confessori), Angra ha tardado poco en reestructurarse. Con Eduardo “Edú” Falaschi como nuevo vocalista, Felipe Andreoli como nuevo bajista, Aquiles Priester como nuevo baterista, más los conocidos y excelentes guitarristas Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt, el nuevo trabajo de esta renovada banda demuestra categoría, tanto en las composiciones como en la ejecución misma, mezclando sus ya conocidas armonías con sensacionales ritmos progresivos y algunos toques de percusión brasileña ya tan característicos de esta banda.

“Rebirth”…. abre con la intro “In Excelsis”, para transportarnos de inmediato a una nueva era… así es, el siguiente tema “Nova Era” brilla por sí solo, es sencillamente espectacular; veloz, melódico, con sutiles toques progresivos y un notable trabajo de Aquiles Priester en batería, el que permite apreciar claramente excelentes solos y un sonido fresco, limpio, que hace notar inmediatamente la comunión que se vive dentro de la banda … “la nueva era lleva a los ángeles de vuelta a la vida” es “la” frase del disco.

El álbum continúa con “Millennium Sun”, tema progresivo, con un comienzo algo suave (violines, piano y voz) y un coro fascinante, que nos muestra una gran performance de Falaschi pasando de tonos bajos a altos sin mayores complicaciones y con muchos recursos… una excelente construcción melódica que constituye uno de los puntos más altos del disco. El disco prosigue con “Acid Rain”, tema cuya versión demo fue conocida ya hace un tiempo y que fue re-grabado para el disco … posee una majestuosa e intensa introducción coral, seguida por un riff bastante progresivo, un coro absolutamente powermetalero (nuevamente gran performance de Edú) e incluso toques de percusión brasileña; todos estos elementos hacen que este tema constituya un paradigma de lo que Angra puede y sabe hacer muy bien. Si existía antes de escuchar el disco, alguna duda acerca de la capacidad vocal de Edú Falaschi por quienes no conocían su banda anterior “Symbols”, creo que esas potenciales dudas quedan absolutamente aclaradas con “Heroes Of Sand”, tema lento que si bien no cuenta con una excesiva complejidad compositiva, nos muestra a un Falaschi (quien además compuso el tema) en un notable nivel, sin mucho que envidiarle a vocalistas con mayor trayectoria o reconocimiento en la escena. El disco continúa con “Unholy Wars”, tema que al escucharlo por primera vez recuerda a “Carolina IV” del disco “Holy Land”, con un intro bastante brasileño, para proseguir con un latigazo metalero, cambios de ritmo sensacionales y excelentes toques progresivos ….

Luego nos encontramos con el tema que da el nombre al álbum: “Rebirth”; canción algo lenta pero intensa, con una introducción cálida matizada con la voz de Falaschi y la guitarra clásica de fondo…….posteriormente aparecen  bastantes quiebres (incluyendo un solo bastante “powermetal”) que lo hacen un tema algo “fuera de lo común”, pero muy interesante. El disco sigue con “Judgement Day”, tema que combina perfectamente lo progresivo con el power, mostrando un excelente trabajo de Felipe Andreoli en el bajo y del tecladista invitado a grabar el disco, Günter Werno (de Vanden Plas) … se aprecian también notables rendimientos individuales y sutiles toques de percusión brasileña tanto al comienzo como al final del tema, los que terminan por hacerlo sumamente interesante. El siguiente tema es “Running Alone”, con una introducción coral bastante en la onda de Edguy y Avantasia, y con una construcción al comienzo bastante más “alemana” que los otros temas, pero con espectaculares quiebres progresivos, especialmente en la parte de los solos (con una simbiosis espectacular entre el sonido del teclado, las guitarras y la batería), y una sucesión de inagotables cambios de ritmo, para terminar de forma espectacular … sin duda es uno de los puntos más altos del disco. Para terminar, Angra nos regala una versión adaptada por Kiko Loureiro del Opus 28 en Do menor de Frédéric Chopin, llamada “Visions Prelude”, la que cuenta con un excelente nivel de Falaschi (notable su sensibilidad al cantar un “cover”), y es un broche de oro para este gran trabajo.

En cuanto a los nuevos músicos, Edú Falaschi es un excelente vocalista, por algo Iron Maiden lo dejó como finalista para reemplazar a Bruce Dickinson cuando partió luego del “Fear of the Dark”; Felipe Andreoli resulta toda una revelación, mostrando un talento y una personalidad impensada e inesperada en el sonido de su bajo (considerando sus 20 años), superando notablemente las expectativas creadas desde la partida de Luis Mariutti; Aquiles Priester es un baterista extremadamente técnico pero con fuerza, con un espectacular dominio en especial de los platillos, además tiene una dosis de consistencia sumamente meritoria considerando los miles de cambios de ritmo que pasan por sus baquetas a lo largo del disco.

En resumidas cuentas, el tradicional toque que Angra siempre ha dado a sus composiciones se mantiene intacto, pero ahora con energía renovada y más heavy metal… “Rebirth” muestra un sonido excelente, muy bien producido, con temas excelentes (y algunos sencilla y sorprendentemente notables), con muy pocos puntos bajos y con gratísimas revelaciones, como lo son sus tres nuevos músicos. En definitiva, Angra sorprende con un álbum fresco, cargado de energía y melódicamente fascinante. Es de esperar (y seguramente así será) que su sonido en vivo refleje toda la energía que “Rebirth” trae consigo, y que el Domingo 25 de Noviembre los metaleros de corazón vibremos con el renacimiento de la “Diosa del Fuego”.

Manticora es una de las bandas más sorprendentes que ha surgido en la escena power europea en el último tiempo. Desde Dinamarca, traen un sonido relativamente nuevo y fresco, una propuesta diferente a lo que se está haciendo en países como Italia o Finlandia. La banda está fuertemente influenciada por el trabajo antiguo de Blind Guardian, la fuerza de Iced Earth y la magia de los Keeper de Helloween. Todo esto es magistralmente unido para dar forma a una música potente y melódica, con una hechizadora y original atmósfera épica oscura.

Los agresivos riffs de las guitarras están adheridos con precisión a una batería de terrible potencia, a lo Iced Earth (lo que pone en evidencia la huella que estos americanos han marcado en el viejo continente) y el teclado de estilo neoclásico, en la que se incluyen solos, le da un matiz inusual nunca visto en otras bandas power de tal agresividad. Pero es la voz de Lars F. Larsen, de registro bajo, claro y al mismo tiempo potente, la cual le da toda una nueva dimensión a la propuesta global de Manticora. Sin embargo, la voz flaquea notoriamente al momento, que no son muchos, de alcanzar los tonos más altos.

Darkness With Tales To Tell es el segundo trabajo de la agrupación, después de hacer su debut en 1999 con Roots Of Eternity. La producción, con lo que respecta al sonido, es increíble, pero en ciertos momentos, ojo, no en todos, se abusa de la computación (lo cual se está haciendo común en casi todas las bandas melódicas de la última generación) como en el caso de la batería programada en vez de utilizar la percusión analógica. Dicho elemento le resta realismo al resultado final, dando una cierta sensación de “artificialidad”.

Hablando de la música misma, luego de una pequeña introducción que sumerge al que la escucha en el ambiente del disco, arremete como una explosión de furia The Chance Of Dying In A Dream, sorprendentemente rápida y potente, pero nada más. La canción no varía en lo absoluto en ningún momento, por lo que el éxtasis del principio se transforma en hostigamiento después de un par de minutos. Éste no es un tema descartable, debido a su rapidez es un buen tema para empezar, pero sí el punto más bajo del álbum. Pero Dynasty Of Fear, a continuación, composición de mucho mayor creatividad y variedad, reivindica por completo a la banda. Es, sin duda, uno de las mejores canciones de la placa. Luego, viene la canción Dragon’s Mist, la de más larga duración, el corte épico del disco con una potencia y majestuosidad constante, acompañado de un corte que da paso a una excelente sección instrumental, con pieza de piano incluido. Otro de los puntos altos del Darkness… es el siguiente tema, Felice, el cual cuenta con una introducción “baladesca” y luego toma un matiz similar al veloz galope de Iced Earth, además de escucharse unas voces femeninas (a mi parecer, lo mejor del disco). Unida a la pista anterior, The Nightfall War irrumpe con rapidez y potencia la cual es complementada con un dramatismo lírico y atmósfera oscura. Más adelante, la balada The Puzzle juega como un papel de “break” en el disco, al igual que Critical Mass, un tema de marcada raíz progresiva en su línea general, mientras que Lost Souls se devuelve a la tónica del álbum, es decir, potencia y oscuridad. Sin embargo, aquel tema no llega ni a los talones del siguiente: The Twilight Shadow, otro de los momentos cumbres del disco. Lo que ofrece esta canción, además de agresividad (entendido dentro de los parámetros del metal melódico), es un sonido más heavy al estilo de bandas como Gamma Ray. Para finalizar, se encuentra el tema Shadows With Tales To Tell, título casi idéntico al del álbum. El papel de capítulo final lo hace bien, pero deja un gusto a poco, cuando se podía esperar más del cuasi tema título de la obra. Pero quienes gozan en demasía de la rapidez, este tema les vendrá de perillas.

Además, el arte de portada, cortesía del suizo Chris Kallias, es notable, totalmente adecuada al concepto del disco y su música: un espeso bosque teñido de rojo en la que se encuentra un guerrero muerto; siniestro, oscuro y misterioso, reflejo exacto de Manticora.

Uf… ¡Qué buena banda!

Es sabido que Gamma Ray es una de las bandas más importantes dentro de la escena metalera mundial. Nace más o menos en 1989 como un proyecto del maestro de Kai Hansen, guitarrista recientemente retirado de Helloween, y Ralf Scheepers, ex vocalista en aquel entonces de Tyran Pace, dueño de una de las mejores voces en la historia del power metal. Acompañados de Mathias Burchardt en la batería y de Uwe Wessel en el bajo, dieron vida a “Heading For Tomorrow”, su primer disco. Luego, con la llegada de Dirk Schlächter a las guitarras, prosiguieron con un EP llamado “Heaven Can Wait” y con su segundo LP, “Sigh No More” (estos 2 últimos con Uli Kusch, ahora lamentablemente ex-Helloween, en la batería). En 1993 lanzan “Insanity and Genius”, disco en el cual se incorpora Jan Rubach en el bajo y Thomas Nack en la batería, y que marca la partida de Ralf Scheepers, actual vocalista de Primal Fear.

Con la partida de Ralf, Kai Hansen toma las voces en “Land Of The Free”, uno de los mejores discos de la historia del power metal, mejorando notablemente su rango vocal respecto a “Walls Of Jericho”, el primer disco de Helloween (de 1985) que lo tiene también en las voces. Después de lanzar “Alive ’95”, su disco en vivo, Jan y Thomas se van de la banda, dejando lugar a Henjo Richter en las guitarras, Dan Zimmermann en la batería y pasando Dirk Schlächter de la guitarra al bajo, dando lugar al actual line-up de Gamma Ray, y lanzando muy buenos discos como lo son “Somewhere Out In Space” y “Power Plant” (disco con cuya gira vinieron a Chile en 1999). El año recién pasado lanzaron “Blast From The Past”, un album doble que contiene 3 temas de todos los discos de Gamma Ray, rehechos con el actual line-up.

Hecha esta pequeña introducción histórica, estamos en condiciones de hablar de “No World Order”, el nuevo disco de esta ya histórica banda, compuesta por el señor Kai Hansen (en voces y guitarras), Henjo Richter (guitarras y teclados), Dirk Schlächter (bajo) y Dan Zimmermann (batería), que ha mantenido en alto la bandera del power metal ya por largos años. La carátula del disco, diseñada por Hervé Monjeaud, va dentro de lo que han sido las carátulas de Gamma Ray en el último tiempo, con las ya clásicas pirámides en el cielo, los demoniosmedios Maiden, la onda futurista…. El sonido evoluciona hace una onda un poco más oscura y grave, pero sin perder el clásico y característico sonido de Gamma Ray, que matiza cierta suciedad con la limpidez de los tiempos de la batería. Además, marca una tendencia en las bandas alemanas : su sonido se va haciendo un poco menos rápido, pero más pesado, como se ve en “The Dark Ride” de Helloween, al contrario de lo que han estado haciendo las bandas italianas de aparición más reciente en la escena power metalera. Pero vamos a lo que nos interesa : la música.

El notable intro, “Induction”, en la onda de Carmina Burana, nos lleva al primer latigazo del disco, “Dethrone Tyranny”, un tema compuesto por Dan Zimmermann que invita a ponerse de pie, muy en la onda gloriosa de “Man On A Mission”, con un juego entre las guitarras más que notable, con una construcción rítmica espectacular (fantásticos cambios de ritmo) , un coro increíble … para mi gusto, el mejor tema del disco. Luego, el disco prosigue con “The Heart Of The Unicorn”, tema con un riff bastante pesado, bastantes cambios de ritmo (que ya van marcando la tónica del disco) y una de las mejores performances vocales de Kai Hansen a lo largo de su carrera … es un gran tema, quizás mucho más aprovechable en vivo.

El disco continúa con “Heaven Or Hell”, el single del disco, tema muy parecido a “Send Me A Sign” del disco “Power Plant”, que cuenta con uno de los toques más comerciales del disco (entendiendo lo “comercial” dentro de un contexto de metal, y seguramente también formará parte del setlist de Gamma Ray en vivo. Continuando con el disco, encontramos “New World Order”, tema cuyo primer riff es bastante similar a “Rat Bat Blue” de Deep Purple, y en cuyo solo encontramos prácticamente un extracto de un clásico: “I Want Out” de Helloween … pero a pesar de estas reminiscencias a otras bandas, es un tema con mucha onda, y bastante bueno también para ser tocado en vivo (especialmente en la parte del “o-ooo- oooh”).

Luego encontramos “Damn The Machine”, un tema que rompe un poco con el esquema del disco, pues tiene un riff bastante lento y pesado al principio (bastante en la onda de “Escalation 666” de Helloween), pero que al escucharlo una y otra vez es mejor y mejor … quizás sea un tema que no les agrade mucho a los más recalcitrantes fans de la rapidez en el power metal, pero en lo personal me parece un excelente tema. El disco continúa con “Rapid Fire” … ¡¡¡perdón!!! con “Solid”, tema casi sospechosamente similar al mencionado clásico de Judas Priest, con algunos toques similares a “Changes” de los mismos Gamma Ray … es un buen tema, que estaba originalmente concebido para Iron Savior (la ex banda paralela de Kai Hansen), y cuya fórmula es más propia de la agresividad del metal más “callejero” (como, por ejemplo, lo que hace Primal Fear) que la onda más ultra melódica.

El disco prosigue con “Fire Below”, quizás el tema más prescindible del disco, sin mucho carácter, aunque seguramente andará mejor en vivo. El disco continúa con “Follow Me”, demasiado parecido a “Hunting High And Low” de Stratovarius, pero al escucharlo más se encuentran detalles más originales, transformándose en un tema bastante bueno. Casi terminando el disco, aparece “Eagle”, un excelente tema, a pesar de no ser extremadamente rápido, tiene actitud y principalmente tiene un cierto contenido emotivo, incluyendo la parte del diálogo de las guitarras bastante en la onda de Iron Maiden, con un quiebre espectacular en la parte del solo, y llega a ser de los puntos más altos del disco … al final, el grito del águila que ya conocimos en “Eagle Fly Free” de Helloween. Es bastante extraño terminar un disco con una balada, pero Gamma Ray toma el riesgo de hacerlo, con “Lake Of Tears”, una hermosa balada que tiene la particularidad de ser ciertamente más melancólica que muchas baladas power metaleras. Cabe señalar que la versión japonesa de “No World Order”; incluye un bonus track, llamado “Trouble”.

En resumen, si bien en “No World Order” los “déja-vu” musicales aparecen más de lo recomendable, es un buen trabajo. Posee un sonido tenuemente más oscuro respecto a sus trabajos anteriores, lo cual le da un toque bastante especial. Si bien no es el mejor disco de Gamma Ray (no llega a los niveles de un “Land Of The Free”) y deja con gusto a poco, es un disco digno de escucharse y de tenerse en la cabecera por bastante tiempo. No es un disco “desechable” ni mucho menos, y al escucharlo más y más se encuentran toques de distinción que hacen de “No World Order” un trabajo absolutamente recomendable, incluso para quienes han escuchado poco de esta banda, pero especialmente para sus fans más recalcitrantes … no los decepcionará.

Esta banda finlandesa, integrada por Tony Kakko (voz y teclados), Jani Liimatainen (Guitarra), Tommy Portimo (batería), Marko Paasikoski (bajo), y el gran Mikko Harkin (teclados), quien trabajó con el espectacular guitarrista Jarno Keskinen en KenZiner, tuvo una explosiva aparición en la escena metalera con su gran disco “Ecliptica”, en 1999. En éste, su segundo LP, se muestran con la misma fuerza y el mismo shock melódico de sus composiciones, aunque un poco más maduros. “Silence” aparece después de haber lanzado el año recién pasado el EP “Successor”, donde mostraron ciertas debilidades, especialmente en lo que se refiere a su sonido en vivo, pues si bien muchos temas los hicieron en versiones más rápidas, carecieron de potencia especialmente en el sonido de la guitarra.Pero vamos a “Silence”.

El intro, “… Of Silence”, medio en la onda “Operation: Mindcrime” de Queensrÿche, conduce al primer gran tema del disco, “Weballergy”, velocísimo y ultramelódico, sin innovar mucho respecto a los temas más rápidos de “Ecliptica”, pero con un mayor protagonismo de los teclados del pequeño maestro Mikko Harkin, quien para mi gusto, con los años se convertirá en el mejor tecladista de la escena. El disco sigue con otro gran tema, “False News Travel Fast”, quizás menos frenético que el tema anterior, pero con una gran performance de Tony Kakko en las voces (con un par de gritos sospechosamente parecidos a Timo Kotipelto, aunque el mismo Tony dijo que no le gustaba mucho Stratovarius … je), y mostrando interesantes cambios de ritmo. Luego, en “The End of This Chapter”, Sonata Arctica demuestra ser una banda que está madurando, pues sin ser este un tema que le guste mucho a quienes buscan en esta banda rapidez y virtuosismo, funcionan muy bien como banda, sin intentar que tan rápido pueden ser los solos de guitarra o qué tan alto puede llegar Kakko en las voces … en el fondo, el tema tiene feeling. “Black Sheep”, el siguiente tema, va más en la onda melódica que rápida, no es el mejor tema del disco pero tampoco desentona, destacando los solos, tanto de Jani como de Mikko. Luego, “Land Of The Free” (nada que ver con Gamma Ray), vuelven al doble bombo, y aunque no es un tema especialmente rápido o desenfrenadamente melódico, tiene cosas bastante interesantes. La primera balada del disco, “Last Drop Falls”, es bastante bonita, con un Kakko en un gran nivel, pero no alcanza a deslumbrar pues no hay mucha novedad respecto a millones de otras baladas metaleras. Luego, tenemos la versión re-hecha de “San Sebastian”, un gran tema dado a conocer en “Successor”, y que en lo personal me agrada un poco más que en la versión anterior, se nota que trabajaron en el tema y le dieron una onda un poco distinta, sin perder la esencia del tema, que es bastante rápido y melódico, en la onda de Stratovarius. Posteriormente, Sonata Arctica experimenta con “Sing in Silence”, que para definirlo bien habría que decir que es el típico tema que las bandas tocan en vivo y que podría perfectamente ser dejado de lado por un tema que se echó de menos en un recital … es decir, no es un mal tema, pero tampoco tiene mucho de destacable, tiene eso sí un final abrupto que lo hace ser un tema bastante extraño aunque no desentona. Posteriormente, el tema instrumental del disco, “Revontulet”, es un pequeño y virtuoso bocadillo, muy agradable para nuestros powermetaleros paladares. Luego, la segunda balada del disco, “Tallulah”, es mucho más sencilla que la anterior, y quizás la letra tenga algo que ver con un famoso santuario de la naturaleza así llamado que queda en Estados Unidos … es sabido que estos muchachos de Sonata Arctica tienen letras bastante poco convencionales, jamás hablan de dragones o princesas, sino de cosas cotidianas como niñas embarazadas (en “Mary-Lou”) o adicciones a internet (en “Blank File”).

Luego, el single del disco, “Wolf & Raven”, es un excelente e intenso tema, recomendado para quienes anden en búsqueda de velocidad y virtuosismo, nuevamente muy en la onda de Stratovarius (aunque los temas rápidos de Sonata Arctica empiezan inmediatamente con la descarga de velocidad que desarrollarán en el tema, a diferencia de Stratovarius que generalmente hace un pequeño intro en cada tema rápido …). El disco “concluye” con “The Power Of One”, otro gran ejemplo de la madurez que poco a poco va alcanzando esta banda … es un tema de 10 minutos, con toques magistrales especialmente en el feeling que tiene este tema, con muchos cambios de “ambiente” más que de ritmo, y con un excelente trabajo musical … totalmente recomendado para quienes no se cieguen a buscar sólo rapidez en esta banda. Antes dije que el disco “concluía” con “The Power Of One” … pero no es así, pues nos queda el último tema, un bonus track llamado “Respect The Wilderness”, que debe ser uno de los mejores bonus tracks que he escuchado (junto con “The Final Sacrifice” de Avantasia), con un coro notable y el mensaje ecológico ya característico de estos pequeños genios finlandeses. En resumidas cuentas, este disco gusta mucho más a la segunda o tercera vez que se le escucha. Es posible que a la primera vez el disco no enganche tanto en nuestros selectos paladares, pero al revisarlo una y otra vez nos podemos percatar que se trata de un muy buen trabajo, con una banda que como muchas pudo haberse quedado sólo en una sorpresiva y violenta irrupción en la escena powermetalera … pero al parecer, ellos no lo tienen planeado así … para bien nuestro!.

Hay que reconocer cuando las cosas son buenas, más allá de alguna especie de subjetivismo como la de este caso, que la banda sea chilena. Nos encontramos ante una agrupación con un sonido auténtico, sin acusar ninguna copia descarada dentro de las que son sus influencias: una mezcla del mejor metal alemán (Gamma Ray, Iron Savior) con tendencia al estilo thrash americano de la década de los ochenta, una pincelada del estilo heavy de Judas Priest más solos de guitarra melódicos en extremo. Alguien, perfectamente, podría decir que estoy definiendo el estilo de bandas como Primal Fear o Metalium. Estamos hablando de las mismas influencias, eso está claro, pero Witchblade las aprovecha y mezcla de una manera distinta que sus colegas alemanes… con un resultado mucho más que satisfactorio. Las canciones del disco debut de Witchblade se caracterizan, más que nada, por una potencia inusual en bandas power. Gran rapidez (Fire!), solidísimos argumentos musicales (Evil against Evil, Northern men, Prophet of the Sand) e impredecibles cambios dentro de cada tema, factor que mantiene siempre la atención del que escucha el disco, al máximo.

El trabajo de las guitarras de Soledad Genúa y Gabriel Hidalgo es sobresaliente, las notas más bajas pegadas codo a codo con el doble bombo, y buen acople en los rápidos y excelentes solos. La batería de Rodrigo Espinoza cumple también un rol destacado con una ejecución agresiva muy exacta y el bajo de Paulo Domic, de marcado estilo thrash, se acopla perfectamente con la percusión, entregando interesantes matices. Las voces de Freddy Alexis son buenas y hay coros muy inspirados y bien logrados. Por otro lado, la temática de las letras es variada: las hay épicas, sobre el mal, vikingos, sociedad inclusive. Con tantos matices revueltos perfectamente se podría llegar a una especie de saturación y desorden, y ese es otro mérito de Witchblade: saben muy bien canalizar cada aspecto de su música, para no volverse cansadores para el oído. Gran mérito para la principal compositora del álbum Soledad Genúa y también para Gabriel Hidalgo, integrantes que ya no están en la banda (esperamos pronto verlos en un nuevo proyecto).

Y, por último, tenemos la portada. Ésta no dice nada acerca del estilo de la banda, sólo que Witchblade arde en llamas, sencillo pero sugerente. Sin duda estamos ante una gran banda chilena. Y lo mejor de todo es que sus mejores discos están todavía por venir (sólo si compramos el disco original y no lo pirateamos).

¡PREPÁRENSE PARA SENTIR LA HOJA DE LA BRUJA!

Six Magics es una banda que poco a poco ha ido haciéndose un nombre dentro de la escena metalera nacional, teloneando a connotadas agrupaciones extranjeras como Nightwish y Rhapsody. Compuesta por Sergio Domínguez en las voces, Erick Ávila y Nicolás Espinoza en las guitarras, Rodolfo Sánchez de Losada en el bajo fretless, Sebastián Carrasco en los teclados y Pablo Stagnaro en la batería, esta banda nos presenta un trabajo muy bien elaborado, tanto estética como musicalmente, creciendo de manera notable respecto a su EP “Trilogía de un Guerrero” (trabajo anterior), el cual si bien tiene cosas bastante rescatables, carece del poder y del sonido que nos presenta este disco, que además de su contenido musical, derrocha profesionalismo.

La temática de este disco se centra en la épica historia de Ilgard, un noble y joven príncipe cuya misión es eliminar la maldad, debiendo rescatar el cuerpo de su padre desde el “Unholy Valley”, e incinerarlo en el volcán llamado Darkaria. En lo personal, considero que la fórmula es un tanto repetida y poco original, pero tiene un correlato adecuado con la música desarrollada en el disco.

“Dead Kings Of The Unholy Valley” comienza con el intro “Elizabeth VI”, un rico diálogo entre la guitarra y el piano, que nos conduce a “Storm”, que está dentro de lo más destacado del disco … un tema bastante elaborado, de nivel internacional, con incrustaciones líricas en las voces (con algunas reminiscencias de Nightwish) y con un final muy a lo Nocturnal Rites antiguo. El disco continúa con “Infinite Keeper”, que sigue la onda del tema anterior, con un gran sonido de “banda”, con una construcción melódica destacable donde se lucen Pablo y Rodolfo. Luego viene “Guardians Of Fire”, tema en el cual las guitarras suenan notablemente afiatadas con los teclados, pero que cae en algunos momentos en cierta monotonía, y la voz de Sergio no convence como en otros temas … a pesar de eso, es un buen tema. En “Talisman”, el tema que continúa, uno puede encontrar detalles notables, tiene una construcción bastante similar a los temas anteriores, pero algunos toques de distinción como el coro previo al final. Luego sigue “Agony Of A Hero”, temazo con todas sus letras, en el cual Six Magics escapa un poco de la descarga de velocidad llevada a cabo en los temas anteriores, con momentos que rayan en la maestría. Posteriormente, “Metal Century” es una especie de declaración de principios, con una temática muy típica, que posee en algunos momentos ciertas similitudes con Gamma Ray y en otros (especialmente en la parte del coro) con Skylark, aunque sin perder la onda especial que Six Magics le imprime a su trabajo. Luego, “Fury and Hate … The Beginning”, nos anuncia una trilogía de pasión, furia y odio … que comienza con “Eternal Warrior”, tema que si bien no es extremadamente rápido, tiene onda, y eso sin duda es difícil de conseguir … es el turno del lucimiento de Sebastián en los teclados, llevando a cabo un trabajo sobresaliente, pero sonando como “banda”, es decir, destacando individualmente pero sin ir en desmedro del resto de la banda … creo que la parte del final está un poco de más, pero el tema no pierde su onda. La trilogía continúa con “Prince of Pure Light”, épica balada que en lo personal justo estaba empezando a echar de menos cuando mágicamente aparece para dar un toque de calma a esta casi frenética y épica descarga de excelente Power Metal. La trilogía y el disco concluyen con el tema que da el nombre al disco, “Dead Kings Of The Unholy Valley”, que viene a ser un compendio de lo mejor del disco, con 12 minutos del más puro, melódico y épico Metal en la onda de Rhapsody, pero con incrustaciones de Bach, sucesivos cambios de ritmo, coros múltiples, personajes que batallan en el medio del tema y un narrador que da un toque de distinción a esta notable pieza musical.

En suma, este disco supera cualquier expectativa. Six Magics es una banda cuya evolución está más que demostrada, y ha pasado a ser una agrupación destacada dentro de la escena nacional, y ojalá prontamente dentro de la escena latinoamericana. Con excelentes músicos, buenas composiciones, y sobre todo con la sólida base del talento, el trabajo y el esfuerzo, esta banda ha ido luchando por ganarse un nombre, y creo que con este disco lo consigue. Es de esperar que este gran salto al profesionalismo no se quede sólo en el intento, pues bastante falta nos hace tener bandas Power de nivel internacional. Mientras el tiempo da su veredicto, no nos queda otra opción que disfrutar de este excelente trabajo. Y da gusto poder decir con propiedad que es chileno … y es bueno.

Este álbum representa fielmente al clásico PowerMetal estadounidense, es decir, hay raíces de Manowar y notorias influencias del Thrash…… las voces no son muy claras al estilo Dickinson – Kiske, si no más bien hay potencia disgregada en fuerza y desgarro, como Eric Adams……..bueno, vamos al CD……. para los fanáticos de Iced Earth este disco probablemente sea considerado si no el mejor, uno de los mejores de todas maneras, la banda volvió a sus raíces en cuanto a música y a sus temas……. es como escuchar un compendio de películas de terror………si no has escuchado a Iced Earth, este álbum es una buena forma de conocerlos, respecto al resultado, garantizo que no será a medias……te harás fanático o te olvidarás de hasta el nombre………

Comienza la oscuridad con “Wolf”, tema muy Iced Earth…comienzos lentos con guitarra de fondo limpia y otra que puntea con una distorsión suave y sombría, para luego sentir la potencia helada de la voz de Matthew Barlow rompiendo el esquema junto a unos riffs potentes y una batería que alterna de forma exacta con el doble pedal……..te llamará la atención la velocidad que coloca el batero R. Christy , muy buen tema, con bastantes recursos y algo thrashero. Luego viene el que para mí es el punto más alto del disco “Damien”, con una intro operática bastante oscura pero exacta, para luego entrar a un ambiente que se rompe con toda la fuerza con que la banda vuelve ahora con Horror Show…..se alternan riffs oscuros con quiebres de tiempo más lentos, el coro es relativamente melódico y muy bien logrado con el mensaje del tema.

Tenemos a continuación un derroche de potencia con “Jack”…sí, el nombre no es en vano, excelente tema, de cortas duración pero POTENTE, con una estructura de fondo muy sólida de bajo-guitarras, interesantes frases melódicas, coros desgarradores y bastante equilibrio en los cortes de tiempo, algo no frecuente en la banda…… el entorno se calma con “Ghost of Freedom”, el tema lento del álbum, se siente un aire de Pantera……buenos arpegios en la guitarra y un impecable sonido del bajo. Ahora viene “Im ho tep”, con notorias escalas arábicas en la temática, que se rompen al estilo Iced Earth, pero menos “chacal” en este caso, bueno, el sacerdote egipcio se lo merece….

Con “Jeckyl & Hide” la mente retorna a los 80´s, comienzo lento, bastante más cuadrado en la composición, con algo de Power europeo pero obviamente sin elementos melódicos notorios, éste es como algo pegote, pero bueno eso sí…….

“Dragon´s child” es la más melódica e interesante porque es un poco ajena al estilo Iced Earth, aunque dentro del CD tiene la importante posición de ser la antesala de “Transylvania”, sí, el cover de Maiden que es el gancho del álbum para los que no conocen a la banda………llama la atención que tanto el sonido de las guitarras como de los otros instrumentos es muy cercano al de comienzos de los 80´s, eso lo destaco, lograron un sonido y escencia del tema muy cercano al Maiden de aquel entonces…….posteriormente unos riffs degarradores marcan el comienzo de “Frankestein” algo desordenado pero “chacal”…no mucho más que decir, ni siquiera con el título………..qué podría venir a continuación? “Drácula”, aunque no es un álbum conceptual, tienen un orden y estructura lógica…..bueno, este tema parte lento y la verdad que engaña…..porque derepente uno se despega del suelo con los gritos desgarradores y los riffs igualmente potentes y oscuros…..el coro es consistente y muy bueno….este también pordría ser el mejor, incluso le da para música de algún film…porsupuesto de terror…….

Se cierra el ciclo con “The phantom opera Ghost”, que comienza con una especie de intro que se acaba con la presencia de voces femeninas que ambientalizan el escenario del miedo….son seguidas de la excelente vocalización que presenta Barlow en este gran tema, con muchos cambios de ritmo, escenas y ambientes, es muy completo y fuerte……

No hay mucho más que hablar de esta nueva realización de Iced Earth, si eres fanático de ellos es un deber tenerla….si no los conoces es una buena forma de entrar al Power Metal más oscuro….. al “Horror Show”.

El nuevo disco de esta prolífica banda “germana” (esto entre paréntesis pues sólo su líder, “Peavy” Wagner, es alemán) nos muestra una mezcla entre la constante evolución que experimenta a medida que pasa el tiempo, con claras reminiscencias de sus anteriores trabajos, principalmente en cuanto a la potencia del sonido.

El disco abre con “Trauma” a modo de intro, el cual nos muestra ya la calidad del nuevo guitarrista, el ruso Victor Smolski, quien nos deleita a través de todo el disco con sus potentes riffs y sus afilados solos. Sigue con “Paint The Devil On The Wall”, un corte que resume lo que será el disco, una mezcla entre la eterna potencia de Rage junto con el mayor protagonismo del sonido de la guitarra. En “The Mirror in Your Eyes”, mi tema preferido del disco, apreciamos en plenitud al tercer y último integrante de la banda, al dios de la batería, Mike Terrana, estadounidense que cuenta en su currículum el haber tocado junto a Yngwie Malmsteen, Vitalij Kuprij (en Artension) y Roland Grapow, entre otros.

En “Tribute to Dishonour”, un temazo compuesto de 4 partes (“RIP”, “One More Time”, “Requiem” y “I’m Crucified”), Peavy brilla a gran altura, y los sutiles toques de piano hacen de este tema uno de mis preferidos. “No Lies” es el tema más rápido del disco, mostrando esa actitud de Rage que los ha caracterizado ya por más de 15 años. “Point of no Return” es el tema que menos me gusta, no logra enganchar nunca, a pesar de mostrar a Peavy cantando muy bien. “Leave it All Behind” es más pelacables aun, con toques bastante progresivos. “Deep in the Night” es una balada en la que lo que más destaca es la voz de Peavy y el talento de Smolski. “Welcome to the Other Side”, la canción que da el nombre al disco, posee gran potencia y el consabido toque medio experimental y virtuoso de Smolski. “Lunatic” nos muestra 50 segundos de la maestría de este genio ruso de las 6 cuerdas, y sirve de intro a “Riders of the Moonlight”, un corte energético y bastante poderoso. “Straight to Hell” es el tema más extraño del disco, pues parte con un ritmo bastante Limp Biskit (jaja), se pasea por toques medios thrasheros… bueno, es para escucharlo. “After the End” es una balada tristona media depresiva (no es para dedicarla a la polola, creo, yo, jaja). “Sister Demon” es el último derroche energético de esta poderosa banda, un buen tema para cerrar el disco.

En definitiva, me parece que no es lo mejor de Rage, creo que no llega a los niveles del “Trapped!”, el “The Missing Link” o el glorioso “Black in Mind” (el mejor para mi gusto), pero de todas formas es un muy buen disco, nos presenta a este gran guitarrista llamado Victor Smolski y nos muestra que la actitud heavy metal nunca muere.

Compuesta por Robert Bruccoleri en las voces, Vic Mazzoni en las guitarras, P. J. Abba en los teclados, Fabio Zunino en el bajo y Luca Grosso en la batería, esta banda de “power-speed metal” (autodefinida de esta forma por ellos mismos) nos presenta este trabajo que cuenta con temas bastante interesantes, un bonito artwork (la carátula fue diseñada por Luis Royo, el mismo de Skylark y de lo último de los españoles Avalanch) e interesantes músicos, aunque por momentos cae en cierta monotonía. “Crown of Ages” es el segundo LP de esta banda genovesa, nacida a la luz del metal más o menos en 1994, y que se ha desarrollado lenta pero seguramente hasta firmar contrato en Noviembre de 1997 con Underground Symphony, sello italiano independiente que los acoge, creyendo en su potencial. Ese mismo año lanzan su álbum debut, titulado simplemente “Projecto” (álbum bastante bien calificado por fanzines como Metal Shock, Burrn! y Metal Hammer), dotado de buen power metal, aunque un poco carente de solidez.

Hecho un breve repaso a la historia de estos italianos, vamos al disco. “Heart and Steel” es el tema que abre el disco, marcando la tónica de lo que se desarrollará después : un metal que privilegia la melodía y la velocidad por sobre lo más pesado, con los teclados siendo protagonistas en todo momento (incluso por sobre la guitarra de Mazzoni), lo cual sin duda le resta poderío a esta banda … pero en todo caso es un muy buen tema (quizás un poco más largo de lo recomendable), muy melódico y nos muestra el potencial vocal de Bruccoleri, uno de los buenos vocalistas italianos que he escuchado en el último tiempo. Luego viene un temazo llamado “Guardian Soldiers”, por momentos un verdadero latigazo, con un gran despliegue de Bruccoleri (punto alto), mucha rapidez y melodías bien construidas. Posteriormente tenemos “Warrior Soul”, excelente tema, ultra melódico, con un coro y una actitud un poco más “guerrera” que en temas anteriores, con más matices especialmente en cuanto a la parte rítmica. El disco continúa con “Innocent Eyes”, tema bastante largo que quizá sea uno de los puntos menos altos del disco, principalmente por ser algo monótono y largo … aunque engancha con la onda del disco, cambios de ritmo, poca agresividad y melodías bien armadas. Luego, “Black Sorcerer” nace como una suerte de intro en guitarra acústica para “Thunder Of Love”, típica balada metalera media de “fogata”, bastante bonita, que le da un necesario respiro de tranquilidad y calma al disco. El disco prosigue con “Fire In The Sky”, un excelente tema, quizás el más poderoso del disco, rápido y más contundente. Posteriormente, “The Samain Tournament” sirve de introducción a “Blood and Faith”, un tema que es de lo más interesante de este disco, cuenta con un muy buen trabajo de Luca Grosso en la batería y un coro bastante interesante. El disco prosigue con el tema que le da el nombre al disco, “Crown Of Ages”, que a mi juicio es el mejor tema del disco, a pesar de ser bastante largo, pues muestra diversos matices, tanto melódicos como rítmicos, que le dan una construcción más que interesante al tema, con unos toques medios Virgin Steele en la parte del solo de teclado … el trabajo de Vic Mazzoni es superlativo, los matices rítmicos son sensacionales y el coro es poderoso. El disco termina con “Final Alliance”, que no es otra cosa que casi 100% una reproducción de “Heart and Steel”, pero con el solo teclado.

En resumidas cuentas, no es un disco que hará historia en el metal ni mucho menos, tiene ciertos momentos de monotonía y puede parecer que es un solo tema que dura casi 55 minutos … pero es un disco bastante bien producido, con un sonido bastante trabajado y con músicos que no tienen mucho que envidiarles a grandes estrellas de la escena. Es de esperar que Projecto siga deleitándonos con su buen power metal por mucho tiempo más, y que siga progresando con el paso de los años.

Kamelot, Kamelot, Kamelot… Power Epic Metal del más puro y elegante.  Sus clásicos arreglos con acordes disminuidos pero melódicos, una batería exacta y potente y una sociedad de cuerdas guitarra-bajo más que espectacular, la hacen una de las bandas que marcan pauta. KARMA era un álbum muy esperado debido al gran momento que pasa el PowerMetal y Kamelot, definitivamente es una gran pieza de Metal, hay una clara evolución positiva respecto a “The Fourth Legacy”, pero no esperes un gran cambio y eso puede que esté bien si es que eres un fan de esta agrupación “casi” completamente estadounidense, la voz de Roy Khan sigue dando un toque pausado y más matizado en colores y tiempos a la música que el observado en otras bandas del estilo;  la sociedad Grillo-Youngblood está más afiatada dándose la libertad de jugar más con los tiempos y relajarse con los fondos de teclado y Mr.Glen Barry, para mí el mejor músico de la banda, entrega un trabajo más que excelente…toma atención en la forma que maneja los recursos; bueno adelante, vamos a los temas.

Comienza la historia con “Regalis Apertura” un tema instrumental con variados elementos, muy buenos arreglos e instrumentos; algo de folclore y música clásica estilo cine, el preludio ideal.  Luego viene el primer himno del álbum “Forever” que comienza con un solo melódico de la guitarra de Thomas, seguida de una buena temática armónica tan del “estilo Kamelot” es interesante el concepto del tema en el álbum, no es la típica canción forever.  Se da paso ahora al gran tema “Wings of despair” con una letra que hay que definitivamente analizar y unos arreglos destacables, el coro es muy bueno, sale del esquema de coros de Kamelot que a veces se les critica de ser monotemáticos. Después se escucha una guitarra haciendo unos Riffs potentes y algo más agresivos que lo que se acostumbraba de la banda,  que dan lugar a “The Spell” tema con algunos acordes disminuidos, fondo pausado, teclados que llevan a un ambiente nocturno y meditativo, y una voz muy bien lograda.

A continuación tenemos “Don´t you cry”una balada con guitarras clásicas y fondo de violines, muy Kamelot ,si!   es emotiva pero muy dependiente de la interpretación de la voz, que en todo caso es excelente.  Me gusta este estilo melódico de baladas que no cae en lo “sobreromántico” de otras bandas.  A continuación viene el turno de un temazo! y cómo no si le da el nombre al trabajo “Karma”; teclado adelante pero sin sobre destacar, cambios de ritmo, matices en las voces y una guitarra que aparece y desaparece a voluntad, pero con el mejor solo de álbum,en general muchos recursos y muy bien combinados aunque no es mi favorita.

“The light I shine on you” es el track que viene, algo más distendida y simple que el resto, marca fuerte la presencia de la guitarra en las estrofas y de los recursos de la batería en las pausas, muy buen solo de guitarra.  “Temples of gold” con aires de escalas arábicas y majestuosidad es un tema diferente que podría estar en otro álbum, creo que es el que podría no haber estado sin ser malo para nada.

“Across the Highlands” es para mí claramente el punto más alto del disco, es un tema profundo y potente, con muchos matices en las voces y en los teclados, el solo de guitarra muy melódico y exacto pero sencillo a la vez, bien porque no da la ocasión para otra cosa.  La melodía base es muy Kamelot, pero con una potencia arrolladora al entrar en el precoro, lo que la hace diferente.  Si alguien quiere conocer la evolución a la que apunta la banda, es un tema muy recomendable para captar el momento.

Luego comienza una trilogía de temas dentro del álbum, basados en la condesa húngara Elizabeth Bathory, nacida en el 1560 y famosa por sus crueles actos de vampirismo y torturas con más de 650 jóvenes vírgenes, pensaba que el contacto con la sangre de sus víctimas le permitiría la eterna juventud, las letras podrían usarse más en los motivos del Death Metal pero vale la pena escucharlas, están bien logradas con la música. El primero de los 3 temas es una balada algo oscura, melódica y monotemática pero muy ajustada a los motivos: “Mirror Mirror”; luego viene “Requiem for the innocent” para cerrar con el tema más pesado del disco “Fall from Grace”.

No puedo terminar sin dejar claro que no importa si eres fan o no de Kamelot, si eres seguidor del PowerMetal DEBES tener este  álbum, es una gran obra del metal.

Este Cd había creado en mí muchas expectativas previas. Principalmente al conocer quienes participarían de este monumental proyecto de uno de los más grandes compositores de power metal existentes en la actualidad, el alemán Tobias Sammet, líder, vocalista, tecladista e incluso ex bajista de la banda powermetalera germana Edguy. Este maestro un buen día decidió hacer un album conceptual solista, para lo cual fue creando una historia que es la que se desarrolla en el disco, la cual está ambientada en la ciudad alemana de Mainz (Maguncia), en el año 1602. Sammet interpreta a “Gabriel Laymann”, un novicio que hacía sus estudios en un monasterio. Luego, a medida que avanza el disco, van apareciendo otros personajes, como su amigo Lugaid Vandroiy, intepretado por el inigualable Michael Kiske (apodado “Ernie” en este disco); el fraile Jakob, interpretado por David DeFeis, vocalista de Virgin Steele; el elfo Elderane, por André Matos de Angra; el enano Regrin, por Kai Hansen … y dentro de los músicos, contamos a Henjo Richter de Gamma Ray en las guitarras, Markus Grosskopf de Helloween en el bajo, y a Alex Holzwarth de Rhapsody en la batería, además de otros connotados invitados.

El disco comienza con “Prelude”, un intro que nos conduce a viajar a través de este disco. El primer latigazo de power metal nos llega con “Reach Out For The Light”, tema que con su clásico powermetalero ritmo nos muestra principalmente el toque épico que se desarrollará en el disco, además de la primera aparición de Kiske en los coros. Posteriormente, “Serpents in Paradise”, una descarga de poder, nos presenta a David DeFeis con un rol protagónico (además del obvio rol de Sammet), y unos increibles coros múltiples que alguna reminiscencia incluso de Queen me llegan a la memoria. “Malleus Maleficarum” conecta al tema anterior con “Breaking Away”, tema con el cual nuevamente nos deleita Michael Kiske, además de un Sammet increible en la voz. “

Farewell” es una hermosísima balada épica, en la cual tiene una breve aparición la hermosa voz de Sharon Den Adel, vocalista de Within Temptation. “The Glory Of Rome”, el tema más potente del disco, muestra un gran trabajo de Alex Holzwarth (de Rhapsody) en la batería, además de las notables y poco conocidas voces de Ralf Zdiarstek, Oliver Hartmann de At Vance y Rob Rock (de Warrior). “In Nomine Patris” sirve a modo de intro para entrar al mundo de “Avantasia”, el single del disco, que es un tema bastante powermetaleramente pegajoso, con un Kiske brillando a gran altura. “A New Dimension” nos conduce a “Inside”, un hermoso y corto tema lento que con la calidez del piano de Frank Tischer y las voces de Matos, Hansen y Sammet nos hace pasar un momento de calma.

“Sign Of The Cross” es un temazo, posee un cadencioso y épico ritmo, la aparición protagónica de Kai Hansen en un pasaje del tema, y además gloriosos coros que nuevamente me recuerdan a Queen. Para finalizar, “The Tower”, la increible obra maestra de este disco, es un épico tema de 9 minutos que se pasea por todo lo posible, desde un inicio lento con piano, pasando por la aparición de Timo Tolkki, coros múltiples, y el coro cantado por Kiske y Sammet … el bonus track, “The Final Sacrifice”, es un poderosísimo corte, muy potente, que en realidad desconozco las razones por las cuales este tema no fue incluido en el disco pues por calidad no se queda.

Un disco que satisfizo totalmente mis altas expectativas, e incluso las superó, pues varias veces se ha tratado de juntar a grandes personajes de la escena powermetalera (sin ir más lejos, el “Universal Migrator II” de Ayreon), pero creo que nunca se había logrado una simbiosis tan químicamente pura como la que logra el genial Sammet en este disco. Se dice que a finales del año 2002 vendría la segunda parte de esta historia … pero eso está por verse. Mientras tanto, a disfrutar esta maravilla de disco!

Los guerreros poderosos del metal regresan con su tercera creación de estudio. La primera cosa que me impresionó, era el cambio de arte en el diseño de la carátula……. un motivo mucho más guerrero y potente estaba mirándome. Tuve noticias de algunos amigos que el estilo de música también había cambiado, pero cuando oí el CD la primera vez para, inmediatamente reconocí al narrador y la introducción tan clásica..ellos hacen (y de forma magistral) los mismos himnos de metal poderosos que son amados por sus fans. La primera canción luego de la intro, Dawn of Victory, es la canción más guerrera y potente que les haya escuchado….un fuerte comienzo para un álbum con un sonido algo más metalero y menos sinfónico, con riffs más potentes y la voz de Fabio Lione mucho más afiatada y con increíbles matices.

Definitivamente las guitarras tienen algo más que decir que en los álbums anteriores……aunque Luca Turilli siempre es impresionante en recursos y el mejor en los barridos, creo que usa demasiado este último recurso en sus solos…..claro, es una opinión personal.

El tercer tema, Triumph for my magic steel, es una pieza magistral! todos los recursos son usados en todos los instrumentos, la composición marca cómo se tienen que hacer los cambios de tono y cambios de ritmo, y la letra…..bueno, es mi tema favorito .

La canción más progresiva es The Bloody Rage of the Titans . El coro tiene una completa gama de cambios de tiempo, y es la primera vez que escuchas voces femeninas (como en Symphony of Enchanted lands) .

El nuevo baterista hace además un muy buen trabajo…..marcando diferencias con los que sólo se limitan a hacer el clásico sonido del doble pedal plano, sin recursos…..ahora Rhapsody  marca los tiempos de forma más pesada.

La canción instrumental Trolls in the Dark es bastante de la onda de Luca en su álbum solista.

El último tema de este excelente CD es the Mighty ride of the Firelord . Como es usual, esta es la canción más larga y con una completa gama de partes diferentes.

Y bueno, en general debo decir que este CD está entre las mejores obras metaleras que he escuchado y sin lugar a dudas es lo mejor de Rhapsody, claro está, sin desmerecer a los primeros álbums que son de una calidad espectacular. Rhapsody es para mí, en cuanto a la calidad de sus músicos, uno de los puntos más altos que tiene el PowerMetal europeo.