Una tierra en donde el Power Metal es un estilo de vida es España, en donde este género fluye por sus venas y que al momento de ser plasmado en un disco consiguen el fruto deseado, de tal manera que en el país donde van sus bandas dejan esparcida la semilla en cada oyente, transformado la vida de aquel que lo escucha.

Una de las bandas que ha tenido un gran auge en los últimos años ha sido Dragonfly, que con ya seis álbumes de estudio, han logrado un sello muy especial entre sus seguidores. Hoy toca analizar “Zeitgeist”, su más reciente disco de estudio y que cuenta con la siguiente formación: Pablo Solano (voz), Juanba Nadal (voz y bajo), Víctor González (guitarra), Isauro Aljaro (teclado) y Jorge Alcázar (batería), para esta entrega de Metal cantado en español.

El disco abre con Zeitgeist, una intrigante introducción que da a entender al oyente sobre algo próximo a ocurrir y que va continuando así hasta parar en seco y dar paso a El Guardián del Tiempo, un tema cargado de misterio y potencia de principio a fin, en donde un teclado de iglesia añade toda la esencia lúgubre que pretende la canción hasta encontrarse con el coro, que sin duda es el momento donde este corte explota todo su potencial, para luego llegar a un interludio con mucha calma y así continuar con la potencia del tema hasta finalizar. Una acertada canción para introducir a un álbum plagado de matices melódicos.

Estrella Fugaz es una canción algo más directa, con un bajo que marca la línea musical al comienzo, en donde se desenvuelve el ensamble durante toda la canción, habiendo un pequeño cambio en el coro, dejando como principal protagonista la sonoridad establecida por la banda que también se refleja en el solo de guitarra. Un corte en donde los riffs se expresaron con suma elocuencia.

Alter Ego es el tema más extenso del álbum, con casi seis minutos y medio de matices y progresiones, con una introducción marcada por un particular sintetizador que dan paso al ensamble en conjunto de arreglos orquestales, destacando sobre todo la participación del bajo junto con la fuerza del doble pedal añadiendo potencia a la canción. Otra vez nos topamos con un hermoso y melodioso coro cargado de armonía, que hacen de este un punto alto del disco sin duda.

Al igual como se viene gestando el álbum hasta ahora, La Travesía es un tema lleno de melodía y sonoridad con coros pegadizos, algo muy característico del Power Metal y que sin lugar a duda la banda lo tiene muy internalizado. En resumen, ingenioso y electrizante corte de la banda.

La potencia continua con Destino, tema que tiene un comienzo con mucha fuerza y acordes muy nostálgicos que cambian cuando se adentran en el coro, con notas y acordes más alegres, haciendo una secuencia de matices hasta terminar el tema de una manera sumamente enérgica. Efusiva canción con pequeños tintes nostálgicos.

Un Último Adiós es una clásica balada del Power Metal, que con acordes y arpegios de guitarra acústica van desarrollando un hermoso tema lleno de sentimientos. Es quizás una canción con una letra triste, pero sin duda la melodía que se va desencadenando está llena de encanto. Sublime balada, cargada de pasión.

El final lo da Solo Depende de Ti, canción ya conocida de la banda que no es mas que una regrabación adaptada a la época, y que refleja el potencial que tiene el grupo para demostrar con esta nueva formación.

Las palabras que describen a Zeitgeist son: melodía, potencia, sonoridad, efusividad y fuerza, que sin duda la banda ha podido desplegar desde sus inicios, manteniendo la esencia que los describe y sin recurrir a elementos del pasado. Fino trabajo de Dragonfly, anotándose con un gran disco. que mantiene firme la calidad y fuerza de la banda.

A tres años del lanzamiento de “Rapid Foray”, los piratas del Metal Running Wild vuelven a la carga con un EP de cuatro canciones titulado “Crossing the Blades”. La mítica banda de Hamburgo comandada por el incombustible Rock ‘n’ Rolf Kasparek es una de aquellas que genera un fervor casi religioso entre sus fanáticos, alimentado por sus poco frecuentes presentaciones en vivo, razón por la cual muchos han viajado desde Latinoamérica hasta Europa para verlos. De hecho, su esperada presentación en Wacken 2018 fue la única que han hecho en los últimos dos años, aumentando el misticismo de su glorioso legado. El EP estará disponible el próximo 6 de diciembre en formato físico y streaming a través de Steamhammer/SPV.

El EP abre con el tema que le da el nombre, Crossing the Blades, un tema de medio tiempo y pegajosa melodía que resume los elementos típicos del sonido moderno de Running Wild. Atrás han quedado esos ritmos acelerados y más cercanos al Speed Metal de sus comienzos, dando paso a un Heavy Metal bastante melódico y mesurado, sin grandes sorpresas. El trabajo de guitarras del maestro Rolf junto a su actual compañero de andanzas Peter Jordan es de lo más destacable de esta canción, con grandiosos solos y armonías entrelazados con la característica voz del capitán Kasparek. Como curiosidad, la banda ha comentado que esta canción será incluida en el nuevo álbum de estudio, pero con algunos cambios.

Continúan con Stargazed, canción que fue estrenada exitosamente en la anteriormente mencionada última presentación en Wacken, pero que no se encontraba disponible en su versión de estudio. En contraste a la pista anterior, esta cuenta con una vibra un poco más old school y un sonido más contundente. Quizás sean los riffs afilados, el sonido de batería más orgánico, la actitud vocal de Rolf o la producción menos pulida, pero da la impresión de estar escuchando al Running Wild de la época de “Death or Glory”, revitalizando la nostalgia por los años mozos de esta agrupación. En mi opinión esta es la canción más destacada del EP y tiene el potencial para ser parte de los futuros setlist.

Luego Rolf se da el lujo de homenajear a una de las principales influencias musicales de su juventud, los legendarios Kiss. Este cover de Strutter viene a confirmar que a pesar de ser una banda vilipendiada por los metaleros más true, los neoyorquinos han dejado su estampa en las principales mentes creadoras de lo que posteriormente se conocería como Metal. Comparada con la original, esta versión metalizada suena más potente sobre todo a nivel del guitarras y batería, sin olvidar que han pasado cuarenta y cinco años desde el álbum debut de los norteamericanos. El timbre de Rolf es por supuesto muy distinto al de Paul Stanley, pero encaja bastante bien y le da ese toque único marca registrada de Running Wild.

Cierran con Ride on the Wild Side, un tema que mezcla las raíces hardrockeras de Rolf con los elementos clásicos de Running Wild, incorporando un espíritu más motoquero en reemplazo de las temáticas de piratas. El solo de guitarra nuevamente se lleva los aplausos, y es que el maestro Rolf se luce con su estilo inconfundible en las seis cuerdas, grabado en esta ocasión con una Fender Stratocaster. Quizás no sea una canción muy novedosa desde el punto de sus melodías y estructuras, pero es ideal para tomarse una cerveza con los amigos un viernes en la noche.  Por lo visto, esta canción no será incluida en el nuevo álbum, lo que le agrega un valor adicional a este EP.

“Crossing the Blades” sirve como un aperitivo para calmar la sed y la ansiedad de los fieles seguidores de Running Wild, a la espera de su nuevo álbum de estudio de larga duración anunciado para mediados del próximo año. Se agradece que parte del material sea exclusivo para este EP, lo que siempre será un plus para los coleccionistas más obsesivos. Para el deleite de sus fanáticos, la banda también ha confirmado algunos conciertos en festivales veraniegos europeos para el próximo año, a la espera de nuevas fechas. Con “Crossing the Blades”, los amos y señores del Pirate Metal ratifican que están más vivos que nunca, alimentando las pequeñas esperanzas de alguna gira mundial en el futuro.

Por David Araneda

Mighty Thor – Ragnarok

Desde tierras aztecas, los powermetaleros Mighty Thor azotan la escena con “Ragnarok”, tercer disco de su catálogo. Con ya casi dos décadas en el ruedo y un puñado de entregas al hombro, nos presentan un trabajo sorprendente, con una producción notablemente superior a sus placas anteriores que padecían de un sonido más bien discreto. “Ragnarok” es un album de Power Metal épico/sinfónico puro y canónico, mezclado y masterizado por Simone Mularoni en Domination Studio (hogar de bandas como Vision Divine, Turilli & Lione Rhapsody, Elvenking), lo cual explica este salto de calidad y, por supuesto, refleja el potencial de la banda.

Los mexicanos han consolidado un disco que no sólo es mejor en términos de producción, sino que también interpretativa y compositivamente hablando. Canciones como El Poder del Martillo, Ragnarok o Thor son un tremendo despliegue de fuerza y armonía, donde la precisión y los arreglos orquestales cuajan una mezcla aplastante que bien podría estar en el catálogo de bandas como Vision Divine, Avalanch o los mismísimos Rhapsody.

Si bien la entrega es bastante tradicional y fiel reflejo de un estilo ya consolidado, “Ragnarok” se siente como un disco variado. Las canciones tienen su propio sello y no se parecen mucho unas con otras. Esto hace que el disco se pase volando y se haga altamente disfrutable, en donde los puntos bajo prácticamente no existen y los puntos altos abundan. Además, el hecho de que canten en español le da un toque especial y funciona sorprendentemente bien, logrando sonar tan natural como cualquier otro disco con líricas anglo.

Es posible que “Ragnarok” posicione a Mighty Thor en la escena Power Metal de forma más importante (al menos en Hispanoamérica), puesto que es una entrega consistente y perfectamente realizada, que se posiciona a kilómetros de distancia de sus discos predecesores. Y es que un estilo tan colorido como es el Power Metal de corte épico necesita de una mezcla óptima que realce elementos sinfónicos y metaleros de forma armónica… y bueno, de la mano del señor Mularoni, los mexicanos sin duda lograron cuajar un gran álbum de Power Metal, que si bien no es demasiado original, está muy bien logrado. Altamente recomendado a los seguidores del Power Metal en general.

Por: Hernán Bórquez

Kryptos – Afterburner

 

La banda de origen indio Kryptos ha publicado recientemente su quinto álbum de larga duración titulado “Afterburner” a través del sello AFM records. Este cuarteto, con casi veinte años de trayectoria, logró gran aclamación con su anterior lanzamiento “Burn Up The Night” de 2016, llevándolos a presentarse por segunda vez en el Wacken Open Air de 2017. Los oriundos de Bangalore se han hecho un espacio en la escena metalera con su particular estilo que mezcla influencias tanto del Thrash como del Heavy Metal ochentero de corte clásico, apuntando a una fanaticada en busca de sonidos más tradicionales.

El álbum abre con Afterburner, y desde el comienzo nos encontramos frente a una fuerza imparable, con riffs afilados, mucha actitud y el característico timbre vocal de Nolan Lewis. El desfile de riffs cabeceables continúa con bombazos de la talla de Cold Blood, Dead of the Night y On the Run, que sintetizan la esencia de esta banda a la perfección: melodías pegajosas y atrapantes, pero sin caer en clichés de mal gusto. No obstante, para mí la joyita del disco es Mach Speed Running, con una base de guitarra irresistible que te quedará dando vuelta en la cabeza por días.

“Afterburner” es un lanzamiento imperdible para aquellos que sientan la curiosidad de saber cómo sonaría el Iron Maiden de los ochenta con voces Thrash al estilo de Coroner. Con esta quinta placa Kryptos confirman el buen momento que viven creativamente, manteniéndose fiel a sus principios, pero agregando a la vez elementos que hacen de su música algo más apetecible para el público masivo. A pesar de los evidentes guiños a la vieja escuela y los abundantes toques retro de su imaginería, esta banda consigue mantener su propuesta como algo fresco y novedoso, logrando un equilibrio perfecto entre nostalgia e innovación.

Por: David Araneda

Forever Still – Breathe In Colours

Por ahora algo desconocidos por este lado del globo, los daneses de Forever Still se encuentran promocionando “Breathe In Colours”, su segundo larga duración, ahora de la mano de Nuclear Blast, que claramente le ha permitido tener más y mejor vitrina. Para que la gigante Nuclear Blast firme con una banda, es dable esperar esa banda tenga cierto nivel y así es en este caso. Con Maja Shining en las voces, Mikkel Haastrup en las cuatro cuerdas, Rune Frisch en la batería e Inuuteq Kleemann en la guitarra, la música habla por sí sola.

Con melodías poderosas que recuerdan a Within Temptation, temas como Rewind, Fight! y Do Your Worst, nos entregan pasajes potentes donde la voz de la interesante Maja nos permite regodearnos un poco en un estilo que mezcla sonidos alternativos con algunos toques de Power más clásico. Con un poco de menos violencia nos encontramos también cuando escuchamos Is It Gone? Por ejemplo, uno de los pasajes más melancólicos, Say Your Goodbyes o Pieces y la que da nombre al disco, Breathe in Colours. Por su parte, bien cargados el triggered, nos encuentran Survive,  Rising Over You y Embrace The Tide, poderosas composiciones que entre toques violentos traen cierta esperanza.

Si bien estos daneses no descubrieron América ni inventaron la rueda del Metal, simplemente en este trabajo nos traen una frescura que se agradece, con un trabajo de tremenda categoría en los tarros a cargo de Frisch, quien junto con la poderosa voz de la imponente Maja Shining permiten que el trabajo melódico de Kleeman se luzca sin mayores problemas y, especialmente, el bajo de Haastrup pueda pasearse libremente entre la base rítmica y el apoyo melódico. Un trabajo tremendo que anuncia queda mucho por esperar de esta banda aún.

Por: Sebastián Miranda

Myrath – Shehili

Myrath es una banda de Metal progresivo proveniente de Túnez y que mezcla en su música elementos tanto occidentales como de Medio Oriente. Esta original y fresca formula les ha permitido encontrar un nicho de aficionados a lo largo de sus más de diez años de existencia con excelentes discos de estudio, destacándose el aclamado “Legacy” (2016). En este contexto y luego de haber firmado con la compañía internacional earMusic, los tunecinos lanzaron en mayo pasado su quinta entrega de larga duración titulada “Shehili” (algo así como “el viento ardiente proveniente del sur”). Un dato interesante es que la banda colabora con compositores externos tanto en las letras como en la música.

Luego de una corta intro Born to Survive comienza con un ritmo contagioso hasta estallar en una serie de pesados riffs y orquestaciones llenas de melodías desérticas, demostrando el innegable talento de los músicos y compositores involucrados. Otros de los temas más llamativos son la pegajosa Dance, que se presta para una perfomance de belly dance extremo, como también la progresiva y a la vez melódica Wicked Dice. En la segunda mitad destacaría la comercial y efectiva No Holding Back, y aunque el disco pierda una pizca de intensidad luego de esta canción, el clímax que alcanzan con la poderosa Darkness Arise y la conmovedora Shehili es verdaderamente alucinante, cerrando el álbum de excelente forma.

A pesar de las enormes expectativas creadas por sus anteriores entregas, “Shehili” está lleno de ideas innovadoras, pasajes sublimes y momentos deslumbrantes para una banda que poco a poco va consolidando su reputación. La voz de Zaher Zorgati es uno de los elementos más distintivos de la agrupación y funciona a la perfección, aportando los contrastes y colores necesarios a esta novedosa propuesta musical. Además, el nivel de producción de sus performances en vivo ha mostrado un salto enorme en sus estándares para Myrath, quienes se perfilan como una de las agrupaciones de Metal melódico con mayor potencial en un circuito de bandas que intentan emerger en un saturado mercado.

Por: David Araneda

 

A estas alturas del partido, pocos se atreverían a cuestionar que Vision Divine es toda una institución en el mundo del Power Metal. Con veinte años de carrera y ocho LPs a cuestas, los italianos se han consolidado como una de las bandas más destacadas del género a nivel global. Si a lo anterior sumamos el impecable trabajo de Olaf Thörsen reclutando connotados músicos a las filas de la banda, más su especial conexión con Chile, no es difícil imaginar el nivel de expectación que genera cada nuevo lanzamiento de Vision Divine y lo que esto significa para nuestra comunidad.

Cuando pensamos en Vision Divine, y en el esfuerzo de bosquejar lo que ha sido su carrera, se hace natural e inevitable entender su evolución desde las diferentes etapas que han marcado los distintos vocalistas que han pasado por la banda. Hasta ahora, la historia de los italianos puede separarse en tres etapas claras: La era Lione (“Vision Divine” y “Send Me an Angel”); la era Luppi (“Stream of Consciousness”, “The Perfect Machine” y “The 25th Hour”); y la era Lione 2.0 (“9 Degrees West to the Moon” y “Destination Set to Nowhere”). La primera era vio el nacimiento y rápido crecimiento de la banda gracias a dos discos de Power Metal de gran factura (especialmente su espectacular debut homónimo) que gozaron del momentum de Lione como la gran voz del Metal italiano y la motivación de Olaf de explorar nuevos horizontes, mostrando al mundo que Vision Divine no era solo un spin-off de Labyrinth. La etapa Luppi, para muchos la mejor de la banda, fue la consolidación de los italianos, con tres álbumes que definieron el sonido definitivo e identidad de la banda, teniendo en “The Perfect Machine” el punto más alto de su carrera, a juicio personal. Finalmente, la salida de Michelle Luppi y regreso de Fabio Tordiglione marca una etapa en la cual la vena progresiva que desarrollaron en el tridente SoC/TPM/T25H se acentuó aún más, siguiendo la tendencia natural de su evolución sonora.

Es así como después de siete años de silencio discográfico y con la presentación de Ivan Giannini (Derdian) como nuevo vocalista, “When All the Heroes are Dead” da inicio a la cuarta etapa en la carrera de Vision Divine. No es ninguna sorpresa que en la antesala de este lanzamiento, los ojos (más bien, oídos) de la fanaticada estarían puestos en Ivan Giannini, pues la tarea de reemplazar a Fabio Lione y Michelle Luppi sería, por decir lo menos, titánica. Afortunadamente para nosotros, con el lanzamiento de los singles Angel of Revenge y 3 Men Walk on the Moon, cualquier atisbo de duda se despejó rápidamente. La voz de Giannini calzaba perfecto con el estilo de Vision Divine, siendo una alternativa virtuosa y refrescante a la siempre entrañable voz de Fabio. Destaca también la flamante incorporación del extraordinario Mike Terrana (Avalanch, The Ferryman, ex-Masterplan, ex-Tarja, etc…) como nuevo baterista de la banda, dándole un peso específico aún mayor a la actual formación de Vision Divine, que completan los ya habituales Andrea Torricini (Bajo), Federico Puleri (Guitarra) y Alessio Lucatti (teclados).

Entrando de lleno en lo que es el disco en sí, las primeras sensaciones son largamente positivas y alentadoras. La elección de The 26th Machine como opener del disco es correctísima, pues no solo es un temazo de aquellos, sino que también es una canción 100% Vision Divine que rescata el sonido característico de la era Luppiana. Es de esas canciones que sirven como respuesta a las preguntas del tipo “Oye, recomiéndame un tema de X? Nunca los he escuchado”. Su estructura, arreglos y armonía son marca registrada de Olaf, y el desempeño de Giannini es fenomenal. Pura magia. También en la vena más Power, siguiendo la línea de la 26ava maquina, destacan temas como 3 Men Walk the Moon, 300 y The King of the Sky, sobre todo este último, que es un batacazo impresionante que rescata toda la fantasía del Power Metal italiano que exuda velocidad y melodía, de esa que tanto nos gusta por estos lados.

Temas como Were I God, The Nihil Propaganda y While the Sun is Turning Black despliegan compases menos frenéticos, bajando un poco las revoluciones del disco y apelando a la emoción de melodías que evocan aquel Helloween de la época de Roland Grapow. Emocionalidad que se ve favorecida por la gran capacidad interpretativa de Ivan Giannini, quien brilla con luces propias y logra que no se extrañe en demasía al par de genios que lo antecedieron en la voz de la banda.

Por otra parte, el disco también exhibe patrones rítmicos menos directos y más cercanos a los tempos progresivos que encontramos en “Set Destination to Nowhere”, aunque sin caer en la complejidad de dicho álbum. Dichos pasajes aparecen en temas como Fall from Grace y 300, que enriquecen de muy buena manera la dinámica del registro. Ojo con 300, tema lleno de músculo donde los arreglos de impronta guerrera y la performance de Terrana consolidan uno de los buenos momentos del álbum. Mención aparte a la variopinta Now That All The Heroes Are Dead, que sea pasea cómodamente por momentos suaves y frenéticos, genialmente entrelazados y adornados por una batalla de solos entre guitarra y teclado que bien recuerdan los duelos Tolkki/Johansson en la época dorada de Stratovarius.

En general, en términos de la evolución sonora de Vision Divine, me parece que “When All the Heroes are Dead” representa una pequeña vuelta al sonido que consolidase la banda durante la primera década del 2000. Es más directo y más Power que los discos de la era Lione 2.0 y por tanto, más fácil de escuchar también. No obstante lo anterior, el disco no se percibe como un esfuerzo que busca intencionalmente retroceder o cambiar de dirección, sino que de alguna forma, se desliza como un paso natural, un paso correcto en la evolución de Vision Divine. Asimismo, tampoco es un registro que rompa muchos esquemas. Este álbum toma elementos de todas las épocas de la banda y los potencia, respetando su esencia y espíritu original. Por esta razón, lejos de ser una simple vuelta atrás, “When All the Heroes are Dead” es un paso adelante en la carrera de Olaf y compañía. Un disco que reafirma la identidad ya más que consolidada de una banda que sigue agigantando su sombra y futuro legado en el mundo del Power Metal.

Para terminar, podemos concluir que “When All the Heroes are Dead” es un muy buen disco desde el punto de vista compositivo, interpretativo y de producción, que se suma con distinción a la excelente discografía de Vision Divine. El único reparo que podríamos mencionar es que, aparte de The 26th Machine y The King of the Sky, no abundan demasiados temas que te dejen “rayando la papa” a la primera. Solo el tiempo dirá si se sube al podio de los mejores discos de la banda o no. En cualquier caso, hay que felicitar a Olaf, Andrea, Federico y Alessio por haber reclutado a dos tremendos compañeros como lo son Ivan Giannini y Mike Terrana, pues han consolidado una formación que llena de esperanza el futuro de la banda. Mención especial a Ivan Giannini que sale triunfador de un desafío gigantesco como lo era suceder a Fabio y Michelle. Creo que los siete años de espera valieron la pena, y me aventuro a decir que no pasarán otros siete antes de tener un nuevo disco de Vision Divine en nuestras manos. Gracias Olaf por este nuevo discazo y por demostrar con creces que todavía se puede hacer Power Metal de primera calidad.

 

Por: Hernán Bórquez

The road goes on and on…” (letra de In the Underworld)

Los bardos están de regreso y esta vez con una nueva propuesta vehicular de sus relatos épicos. La Orquesta Filarmónica de Praga—que no es ajena al mundo del Metal (Yngwie Malmsteen, Dimmu Borgir, Dream Theater, entre otros)— y el coro oriundo de Boston, Vox Futura, son convocados por Hansi Kürsch y André Olbrich, pero esta vez no como colaboradores satelitales del núcleo musical de Blind Guardian, sino como coprotagonistas para formar la denominada Twilight Orchestra. Bajo Nuclear Blast, uno de los sellos insignes del universo Heavy Metal, este 8 de noviembre (luego de dos décadas de gestación) es lanzado «Legacy of the Dark Lands».

Es conocida la relación de los bardos con la literatura fantástica épica y de ciencia ficción. En esta entrega la historia toma inspiración de la novela “Die dunklen Lande” («Las tierras oscuras») del escritor Markus Heitz, conocido en el género por la saga de novelas titulada «Die Zwerge» («Los enanos»). La novela aludida todavía no cuenta con traducciones para el mundo anglosajón, así como tampoco para el hispano, pero—como suele suceder cuando se expande el imaginario de lo escrito hacia otras expresiones dramáticas—es cosa de tiempo para que este hecho cambie, para fortuna de los no-germanoparlantes. La novela se construye estableciendo como macroescenario la denominada “Guerra de los Treinta Años” en el continente europeo y, específicamente, en el año 1618, como señala la obertura del álbum. Heitz cita al autor Robert E. Howard mediante su personaje Solomon Kane al crear como protagonista a la hija de este, Aenlin Kane. Ella y su amiga persa Tahmina inician un viaje en un clima de diversas hostilidades en donde fuerzas oscuras aprovechan la guerra para poner en marcha sus planes apocalípticos. Un universo donde la historia se mezcla con la ficción épica, el folclor mitológico y los motivos bíblicos.

La obertura –1618 Ouverture– hace claro énfasis en el carácter oscuro del conflicto. Luego de los sonidos atmosféricos y del solitario oboe, los bajos percutidos comienzan su grandilocuente marcha acompañada de segmentos vocales y bronces. Lamentablemente, el sonido es notablemente saturado en las frecuencias bajas y de alto volumen, delatando un rango dinámico bastante limitado que impera en la longitud de la obra. Por consecuencia, las diferencias de volumen comprimido—en especial en segmentos de varios instrumentos—parecieran tener pérdida de sonido y quedan incómodas al oído. Sin duda, el punto bajo de mayor importancia para el lanzamiento. No quita que los instrumentos de la orquesta sean reconocibles en su pulcra ejecución, pero le quita la posibilidad de variación de intensidad, entregando un carácter algo plano y exagerado en la estridencia de bajos y címbalos.

Además de la orquesta y la voz de Kürsch, infaltable para guiar la narración a través de los escenarios son los interludios dramáticos. The Gathering trae muchos recuerdos del álbum que semillero de este lanzamiento, “Nightfall In Middle-Earth”, no sólo por la presencia vocal de los actores británicos Norman Eshley y Douglas Fielding, sino también por la entonación y gravedad discursiva de estos en el inolvidable diálogo de Sauron y Morgoth en War of Wrath. Contar con ellos fue una excelente decisión. Al igual que en “Nightfall…”, los interludios son mesuradamente breves y fieles a la intención anteriormente mencionada: sirven para el auditor como un transporte en este mosaico de diferentes escenas y para introducir personajes que pueden intervenir o no en el transcurso de las canciones. Estrictamente esto no se trata de una ópera, no comparte la sucesión directa como, por ejemplo, “Metalocalypse: The Doomstar Requiem” de la banda virtual de Brendon Small, Dethklok. De todos los interludios, me quedo con The Conquest is Over, que hace hincapié en el conflicto emocional del enigmático personaje Nicolas, escena escoltada por un arpa y cellos. Recomiendo encarecidamente escuchar la versión completa antes de optar por la versión libre de interludios.

La voz de Hansi Kürsch envejece como el vino. No todos los vocalistas icónicos del Power Metal han llegado a estas alturas con la misma potencia y registro demostrados por el alemán; además teniendo la competencia y disposición de mantenerse activo en giras (la última, recordemos, junto a Jon Schaffer en Demons & Wizards). Siendo un invitado del holandés Arjen Lucassen para Ayreon y siendo también parte de “álbumes teatrales” junto a bandas como Edguy, Angra y Therion, entre otras, no es ajeno a expresarse bajo diferentes personajes e intensidades emocionales. Resulta obvio señalarlo para alguien que ha cantado bajo la perspectiva de personajes como Paul Atreides hasta Jon Snow, pero nunca tuvimos la oportunidad de situarlo en un medio donde este elemento estuviera en el centro del foco. Es cosa de escuchar Harvester of Souls o Beyond the Wall para maravillarse ante la naturalidad de Hansi al entregar inercia lírica al relato, acompañando las atmósferas que entrega el docto ensamble.

La denominación «Twilight Orchestra» pareciera tener un fin particular: los instrumentos de los demás miembros de Blind Guardian no están presentes, es cierto, no hay guitarras ni batería. Pero aun así, el nombre Blind Guardian proclama autoría del disco y con justa razón merece ser incorporado a la discografía. Por alguna razón o por natural mímesis, el Heavy Metal no se echa de menos, pero no por ausencia, sino por presencia oculta, es decir, todavía está ahí, pero bajo diferente forma. Y si no lo digo yo, lo dirá In The Underworld, la marcha In The Red Dwarf’s Tower o The Storm, cuya sonoridad recuerda mucho a álbumes anteriores. Verlas en un setlist no sería tan descabellado. De todas formas, bajo otra cara de la moneda, el bardo pudo también sacar provecho de su lado menos metalero, creando canciones de melodías jubilosas como las casi-engañosamente tituladas The Great Ordeal y Point of No Return, así como también Nephilim, introducida por la narración casi textual en The White Horseman.

Al inicio del disco uno podría temer no librarse de comparar el álbum con “Nightfall in Middle-Earth”, como si estuviera en juego una suerte de sucesión, pero la verdad es que es fácil despojarse de ese estado defensivo. Con este lanzamiento, los Bee Gees del Heavy Metal no temen en desafiarse a ellos mismos luego de veintiún años de su obra más ambiciosa. Si bien se esperaba más de la calidad de sonido, la composición de André Olbrich y la voz de Hansi Kürsch han dejado un monumento a los treinta y cinco años de la banda.

Review: Gabriel Rocha

Cuando uno se entera que una de nuestras bandas favoritas se prepara para lanzar algún trabajo, siempre se genera la incógnita respecto a si este nuevo trabajo superará a lo últimamente mostrado, si seguirá el mismo rumbo que han mantenido, o ya directamente en el peor de los casos ha dado un retroceso a lo lanzado anteriormente.

Sin embargo, conforme el tiempo avanza, hay bandas que van mostrando madurez y desarrollando el pensamiento de lo que los fanáticos esperan de la banda. Tal es el caso de los italianos Elvenking, que presentan su nuevo álbum «Reader Of The Runes: Divination», un disco conceptual que marca el inicio de una época, con un sonido potente y enérgico que alcanza la madurez en cuanto a creación, arriesgándose a una elaborada propuesta sin cambiar la esencia folk que ha llevado al renombre y éxito a este sexteto compuesto por Damna (voz), Aydan, Rafahel (guitarras), Jakob (bajo), Lethien (violín) y Lancs (batería).

El disco abre los fuegos con Perthro, una introducción que asemeja a los antiguos rituales vikingos, que hace entre ver lo divino y lo oculto que presenta este disco y que da paso de lleno a Heathen Divine, con un tranquilo arpegio de guitarra que suelta las riendas suelta a un potente y melódico ensamble seguido por la voz, hasta llegar a un majestuoso y sonoro coro. Esta canción presenta una variedad de matices en el interludio, llevando la canción a una atmósfera más tenebrosa que se entromete en lo oculto como se señala anteriormente. Una fina canción, llena de magia y sonoridad de principio a fin y de que demuestra todo el entusiasmo de la banda.

Divination es un tema mucho más directo, que comienza con un discreto violín marcando la melodía del conjunto hasta entrar de lleno al canto con un Heavy Metal potente y que alcanza su peak con una electrizante frase: «We are the waking light!». Energético tema, directo a la vena en su máximo esplendor.

Silverseal es algo más técnico y progresivo si es que se puede le puede llamar así, con una batería marcando el ritmo de la canción, al que en breve se le unen la guitarra y el violín al unísono, proporcionando todo el folk que caracteriza a esta banda y que se hace notar especialmente en el interludio con un solo de violín como puntapié a los solos de guitarra para seguir con el tema hasta su fin. Canción que quizás pasa sin pena ni gloria.

Lo siguiente, The Misfortune of Virtue, es una canción con muchas variantes y cambios de ritmos, que se hacen notar en cambio entre el canto, coro y estribillo, lo cual hace de este tema algo muy interesante y dinámico. Llama la atención en especial, es casi sobre el final de la canción con un pasaje bastante similar a Blood Brothers de Iron Maiden.

Eternal Eleanor tiene un armónico inicio, protagonizado por una dulce guitarra acústica que suministra un ambiente mágico que poco después es desplazada por el ensamble, dejando al violín como protagonista junto a la voz, en una dinámica secuencia de melodías alegres, haciendo de esto una grata atmósfera de fantasía y elegancia.

El misterio llega con Diamonds in the Night, un corte de poca duración que contribuye de gran forma a todo lo arcano que pretende mostrar el disco, con una hermosa complicidad acústica entre la guitarra y el violín. Discreta canción que tal vez a la larga del disco pasa inadvertida.

Under the Sign of a Black Star es un tanto floja si se le puede describir de alguna forma, tal vez uno de los puntos más bajos que presenta el álbum, con estrofas y coros deslucidos, nada que no se haya visto. Lo rescatable del tema es la línea melódica que establece el violín, dando a la canción un sabor agridulce.

En Malefica Doctrine se puede apreciar un inicio con mucha potencia y rapidez que se van entrelazando a medida que avanza la canción. Este corte tiene matices un tanto parecido a Amon Amarth, con guturales, ritmos rápidos y energéticos, otorgándole así una atmósfera de poder y oscuridad a la canción. Un sutil y directo corte.

Sic Semper Tyrannis le sigue dando potencia al disco, con unos riffs muy pegadizos que van dirigiendo a la canción a un rumbo con ritmos y acordes nórdicos. Tal vez no es un tema que destaque en brillantez en cuanto a establecer una atmósfera, sino que es algo más directo y sin preámbulos, con mucho folk y guitarras potentes que pretende dar energía y fuerza al disco.

Warden of the Bane continúa por la senda de la potencia y energía, ofreciendo muchos matices a lo largo de la canción mientras en el fondo la guitarra y el violín van dibujando ese ya característico toque folk que le da vida y energía al disco. Un sutil tema con coros electrizantes, sin duda es una grandiosa inyección de energía para el álbum.

El final lo da Reader of the Runes – Book I, el tema más extenso y elaborado de este trabajo, con un poco más de diez minutos de magia y virtuosismo ofrecidos por la banda, que junta todo lo anteriormente hecho, añadiendo como plus arreglos orquestales que sin duda proporcionan esa atmósfera de misterio que merece la canción. El estribillo es simplemente majestuoso, con una guitarra acústica que introduce toda la energía que proporciona el ensamble para resaltar la guitarra eléctrica y nuevamente dejar el rasgueo de la guitarra como introducción al canto con las electrizantes frases: «I’m the Reader of the Runes, I’m searching diamonds in the night», que se van repitiendo hasta su clímax, que paulatinamente va desapareciendo. Simplemente un grandioso tema lleno de sensaciones hermosas, que van dando una atmósfera muy gratificante.

Este trabajo de los italianos sin duda marca un inicio de algo muy profesional y serio como lo han realizado hasta ahora, con un disco conceptual muy bien elaborado que recorre todo el mundo construido por su ya característico sonido cargado de violines y guitarras muy melódicas que proporcionan el ambiente folk que los identifica. Las palabras que destacan a «Reader Of The Runes: Divination» son sin duda: prolijidad, sutileza, armonía y por sobre todo mucho folk, que demuestra toda la madurez y potencial forjado con su experiencia de varios años. Redondo trabajo de los italianos.

Review: Samuel Lorca

Desert – Fortunes Favors The Brave

Desert es una banda proveniente de Israel, pero en esencia rusa (salvo el bajista ucraniano Sergei Dmitrik y el israelí Assaf Markowitz, el resto de los integrantes son rusos) y practican un Power Metal con ciertas variantes sinfónicas, complementadas con un contenido histórico similar a Sabaton. Activos desde el 2005 y con varios trabajos a su haber, nos toca reseñar “Fortunes Favors The Brave”, de matiz densa y pesada, lo que conlleva en ese caso a que la música sea más rápida y agresiva. Mejoran el nivel de producción en comparación al anterior “Never Regret” (2015). Con una base de al menos treinta canciones y basados en temas de ciencia ficción y videojuegos, escogieron diez de ellas y se centraron en una historia con personajes y eventos que simbolizan la valentía y el heroísmo, con el fin de concebir lo que es su tercer álbum de estudio.

Fix Bayonets! es poderosa y su intensidad va aumentando a medida que pasan los segundos, el trabajo vocal de Alexei Raymar nos puede recordar a Piet Sielck (Iron Savior) y lleva cada melodía a la ambientación deseada. Como invitados a esta cita, Chris Boltendahl (Grave Digger) se acopla bastante bien a la voz de Raymar en Blood on the Sand, desarrollando mejor la atmósfera épica. Por otro lado, Fabio D’Amore  y Georg Neuhauser (Serenity) aportan melodías orientales y sinfónicas “marca de la casa” en I Gave You a Kingdom, forjando mayor variedad al igual que la folkie My Black Flag. Dentro de las canciones destacadas, podemos mencionar que Operation Thunderbolt y Sons of War aplican bien su fórmula,  estructuras y tambores asesinos en ciertos pasajes, usando los teclados con moderación en otras partes. La perfecta pareja de guitarristas formada por Sergei Metalheart y Alex Zvulun, demuestra lo bien acoplados que están estos compañeros curtidos por la batalla.

Fortunes Favors The Brave” es otra muestra dentro de lo que es el subgénero War Metal (con grandes exponentes de la talla de Sabaton y Civil War) y han podido diferenciar a otros coterráneos musicales concibiendo atmósferas oscuras con buenos riffs en contraposición a himnos pegajosos y victoriosos. Nada mal para una banda proveniente de un país que no se caracteriza por la popularidad del Metal, como es Israel.

Por: Herrant

The Power Of The Pudú – El Viaje del Pudú

Una de las bandas nacionales que se ha fortalecido en los últimos tiempos es The Power Of The Pudú, que mezcla a través del Power Metal el folclor de Latinoamérica, pasando desde la cultura altiplánica hasta la misma cueca chilena. Esta vez presentan su último trabajo titulado “El Viaje del Pudú”, un entretenido EP y a la vez muy virtuoso que demuestra todo el potencial que tiene la banda.

El EP abre con Luz del Sol, un tema que introductorio que abre una atmósfera misteriosa con una voz muy armoniosa que es resaltada en el fondo con las percusiones y los violines arrastrados hacia la canción hasta el final. El Vals de la Hermandad, lanzada anteriormente, es un tema con muchos matices folclóricos, empezando por una rápida y alegre introducción al más puro estilo de Stratovarius y con sones de cueca, para dar paso al canto y con interludios inspirados en las tonadas chilotas. Un grandioso y sublime tema que no deja nada a la imaginación.

El Tango de la Lluvia es un tema ligado al Power Metal neoclásico, un tema rápido destacado por el virtuosismo de las guitarras y el teclado, que como bien dice el título de la canción, el un tango personificado en este género. Sutil y elegante tema que proporciona toda la técnica que posee la banda. La potencia y toda la esencia del grupo la pone Miradas, un grandioso y excelente tema que fue lanzado hace algunos meses ya, en donde la banda saca a relucir todas sus habilidades e inspiraciones que los llevaron a componer la canción. Una introducción con un melódico teclado acompañado de un electrizante ensamble, hasta llegar a la voz que proporciona todo el misterio para llegar a un coro en donde se puede apreciar la potencia y el complemento que dan las voces. El interludio es al más puro estilo de Angra, que nos hace evocar el interludio de bajo de Evil Warning (“Angels Cry”, 1993), así como la melódica guitarra en conjunto con el teclado hasta terminar con una potente frase: “¡Amigo tú lo lograrás!” Excelente canción.

La Llama Altipláneta es un tema instrumental, con una melodía construida sobre la cultura altiplánica y el Power Metal melódico. Potente y fino tema que recorre todo el potencial de sus integrantes. Y el final del EP lo marca Sankyokujikan, un alegre y divertido tema, que da a conocer el carisma de la banda junto con su genialidad para componer. Una canción un tanto ligada al animé o el manga, un rápido e interesante corte para concluir este trabajo.

Sin duda, un grandioso trabajo de The Power Of The Pudú que da una cátedra de sutileza y virtuosismo. Un trabajo que como bien dice el título del EP es un viaje, un particular viaje de este animalito (el Pudú) que geográficamente se extiende por toda la región andina de Sudamérica, tanto así, como las influencias que tiene la banda para componer sus canciones, pasando por todas las culturas de América de Sur. Excelente e innovador trabajo, digno de admiración.

Por: Samuel Lorca

Finis Mentis – Longing of Clarity

“Longing of Clarity” es el EP debut de Finis Mentis, banda finlandesa que por medio de su Metal sinfónico pretenden dejar en claro por qué en esas tierras siguen siendo una de las mayores fuentes de Heavy Metal de calidad. La banda está formada por Katri Snellman en la voz, Markus Alppi en los teclados y Pablo Rojas en la batería.

El EP abre con Longing of Clarity, una introducción instrumental al más puro estilo sinfónico, con un piano llevando la melodía que es acompañada de fondo con arreglos orquestales y un coro, hasta terminar diluyéndose lentamente. Oceanwild comienza con una secuencia de riffs que son acompañados prontamente por la batería que posteriormente se entrelazan para dar comienzo a un tímido y melódico canto que le da la toda esencia a la canción, hasta que es interrumpido abruptamente por una voz gutural que proporciona un sentimiento de rabia, sin dejar de lado la melódico, que después vuelve a la calma con un sutil solo de guitarra que le da el fin a la canción. Un tema con diversos matices, tornándola armoniosa e interesante.

Memento Mori es la canción más pesada del EP, pero con una introducción bastante calmada hasta adentrarse a la parte del canto, donde los compases cambian el sentido de la canción de manera rápida y abrupta, con una voz gutural que se intercala en junto a la voz normal durante toda la canción. La mitad del tema es muy interesante, con un coro que introduce a un poderoso solo de guitarra, que a su vez es muy dinámico, volviendo así a los cantos que llevan la canción hasta su fin. Y El final del EP lo marca Black Northern Heart, una hermosa balada que parte con un piano algo melancólico, en el que después se une la voz, que con su encanto protagoniza la canción y permanece así hasta la mitad en donde se une la banda con unos potentes riffs que arrastran la canción proporcionando así toda la energía que la balada merece hasta terminar. Un sencillo tema, pero a su vez muy potente.

Los debutantes Finis Mentis dejan de manifiesto todo el potencial que tienen por entregar, con piezas marcadas con el virtuosismo de los arreglos sinfónico, logrando así establecer una atmósfera épica y armónica que sin duda dirigen a gratos ambientes.

Por: Samuel Lorca

Cygnus Atratus – The Empyrean Heaven

Desde Bélgica presentamos a Cygnus Atratus, banda compuesta por Erik Callaerts (guitarra), Benny Vercammen (bajo), Kjell De Raes (batería y percusión), JP Kerckhofs (teclados) y Marieke Bresseleers (voz), quienes nos muestran su disco “The Empyrean Heaven” vía Emphyrio Records.

El disco parte con Ritual, un tema con un inicio fuerte y potente marcado por unos riffs seguidos por un contundente teclado, se une la voz otorgando la sonoridad y la calma hasta llegar al solo de guitarra que con mucha fluidez se hace notar para así continuar con el canto y darle un fin con riffs algo más lentos pero sin dejar de lado la potencia que este merece. Solitude tiene un comienzo pesado, hasta entrar a un canto con mucha calma seguido de un coro melodioso para posteriormente encontrar un electrizante interludio protagonizado por un virtuoso solo de guitarra. Interesante tema.

Quanying es la canción que proporciona tranquilidad al álbum, una balada con mucho sentimiento en el cual predomina el piano, la guitarra y en especial la voz, que lleva un canto con tintes de ópera en algunos pasajes a lo largo del tema. Oblivion es más potente, con pesados riffs que preponderan durante toda la canción, dando así una atmósfera que es dirigida por el teclado y la guitarra proporcionando distintos matices tanto progresivos como melódicos. Cyborg es algo más clásico con matices de Power Metal, predomina un punteo de guitarra seguidos por potentes riffs que se desenvuelven durante todo el tema en conjunto con la línea del canto y con un interludio dominado por solos de guitarra y teclados.

La instrumental Sunrise tiene un comienzo bastante tranquilo con un juego de sonoridad entre el piano, el punteo de la guitarra y el bajo, para posteriormente incorporar la batería arrastrando un ritmo sutil con el que la guitarra va destacando de forma muy melódica para dejar al piano sonando tal como comenzó. Y la rapidez vuelve con After All, guiado por el teclado, que marca el comienzo de un ensamble poderoso lleno de riffs en un principio, que se ve interrumpido abruptamente para dar paso a la calma con el piano, en el cual la voz entra para establecer proporcionar un tenue y melódico ambiente hasta su fin.

Lady of Stone está marcado por un inicio misterioso, que pone a disposición el ambiente necesario para que entre en la canción de lleno con potencia y toda la actitud que le da la voz, permaneciendo así con un compás constante durante todo el tema, exceptuando el interludio donde la guitarra y el teclado. Y el disco llega a su fin con War, instrumental que quizá sea lo más progresivo y potente del disco, con cambios de compases, tonos y manejo de escalas, intentando emular algo de Enigma Machine de Dream Theater. Buen debut para los belgas y prometedor futuro musical en el mundo del Metal progresivo.

Por: Samuel Lorca

Insomnium, la leyenda del Death Metal melódico finlandés, regresa al ataque con su octavo álbum de estudio titulado «Heart Like a Grave», que se lanzará el 4 de octubre a través de Century Media Records. Dado que los finlandeses han tenido una carrera muy consistente abarcando más de veinte años, las expectativas en cuanto a sus álbumes de estudio siempre serán altas. Una de las principales atracciones de este nuevo lanzamiento es la incorporación de un tercer guitarrista, nada menos que Jani Liimatainen (ex Sonata Arctica), quien reemplazará permanentemente al miembro fundador Ville Friman en sus actuaciones en vivo. Este disco también marca su primera colaboración con el famoso ingeniero de sonido sueco Jens Bogren, quien estuvo a cargo de la mezcla y masterización del álbum.

El álbum comienza con Wail to the North, que evoluciona desde una introducción de piano suave hacia un estilo melodeath de medio tiempo que recuerda a una cruza entre Amon Amarth y Amorphis. Los teclados del colaborador en estudio Aleksi Munter hacen que esta canción se sienta muy atmosférica, complementándose a la perfección con las armonías de la guitarra. Continúan con Valediction, el primer sencillo de adelanto lanzado ya en agosto. La canción comienza de una manera muy enérgica, dando paso a sonidos más melódicos y voces limpias, pero también incluye partes más agresivas. Desde el principio notamos cómo Insomnium domina el arte de aplicar los contrastes en su justa medida en sus composiciones. Un gran comienzo para este viaje al corazón de Finlandia.

La siguiente pista es una de mis favoritas en el álbum, estoy hablando de Neverlast. Luego de una partida en falso con onda progresiva, despegan rápidamente con un festín de afilados riffs melodeath, que incluyen efectivos breakdowns hacia secciones de tempo medio. Tengo que decir que prefiero escuchar más los gruñidos de Niilo en lugar de las voces limpias de Jani y Ville. Pale Morning Star es una canción más compleja que comienza con guitarras acústicas, pasando por blastbeats y toneladas de armonías melódicas de guitarra. Destaca el gran trabajo del baterista Markus Hirvonen, quien acompaña los vaivenes del tema con gran precisión. Con una duración de más de nueve minutos e incluyendo muchos cambios de intensidad, se convierte en una de las canciones más épicas del álbum.

Por otro lado, And Bells They Toll es un tema más lento y, aunque presenta voces limpias agradables y melodías de guitarra interesantes, al final se siente un poco plano y menos inspirado en comparación con el resto del álbum. Con The Offering vuelven a lo suyo con una muestra de riffs pegadizos de guitarra y esos increíbles gruñidos bien articulados de Niilo Sevänen. El interludio más suave en la sección central es muy relajante y le inyecta algo de aire fresco al disco. Esta canción quizás resume todos los elementos clásicos de la banda en cinco minutos. Mute Is My Sorrow es otra pista sobresaliente, con algunos fragmentos acústicos y muchas armonías de guitarra contagiosas, con una sección rítmica muy intensa y energizante.

Twilight Trails continúa en el camino glorioso, con una sensación de Viking Metal y que funciona perfectamente como un himno de batalla. El interludio en la sección central incluye interesantes elementos acústicos y voces góticas. Heart Like a Grave parece ser una elección extraña para la canción que da el nombre al disco, porque en realidad no representa el sonido general del álbum. No es una canción mala, pero le falta energía y novedad para sobresalir. Y el viaje termina de manera triunfal con la soberbia instrumental Karelian, una muestra magistral de virtuosismo, llena de melodías conmovedoras y sombrías. Es una canción que merece ser escuchada en una habitación oscura con los ojos cerrados para un orgasmo auditivo garantizado.

Con «Heart Like a Grave», Insomnium alcanza un nuevo nivel de excelencia en cuanto a composición y ejecución, convirtiéndose en uno de los lanzamientos de Death Metal Melódico más interesantes del año. La producción es perfecta, el sonido es impecable y les permite crear momentos muy atmosféricos, donde puedes sumergirte fácilmente en un bosque finlandés oscuro y frío en una noche de invierno. Cualquiera que haya pasado un invierno en ese país puede identificarse con la sensación de melancolía que rodea el álbum. La incorporación de Jani como tercer guitarrista y también como compositor claramente le agrega un toque más melódico a la banda, lo que les permite evolucionar en una dirección quizás más comercial, pero sin perder su identidad ni integridad musical.

Review: David Araneda

El Metal chileno siempre será una parte importante de esta web, especialmente en fechas como ésta en que, discusiones históricas aparte, se celebra a nuestro terruño, momento ideal para celebrar el nuevo lanzamiento de los antofagastinos de Fulgorian, una banda con años de historia que nació con un estilo mucho más sencillo y ha pasado por varios cambios de alineación que, al parecer, ha encontrado su configuración ideal.

Tras la liberación de algunos temas sueltos a principios de su carrera, generalmente grabados de manera artesanal o en vivo, vino el EP “Aves de Metal” (2011) y el LP “Libertad” (2013), donde se mantenía la línea inicial de la banda con un sonido más bien sencillo y algunas líricas cercanas al “White Metal”, lo que obviamente hacía no le gustara a todos.

Hoy nos traen “Juego Macabro”, su nuevo larga duración en sólo ocho temas nos entrega toda la potencia pesada de un nuevo sonido, siempre dentro del Heavy Metal tradicional pero mostrando la madurez alcanzada por Juan Díaz en el bajo, Santiago Riffo y Ricardo Muñoz en las guitarras, Waldo Godoy en la batería y Joseph Fernández en las voces, con el apoyo en la producción de Daniel Naranjo de Organic Waves Studios.

Todo arranca con Dueños del Sistema, con una batería casi endemoniada dándole paso a un riff ganchero y pesado que permite un pasaje gutural de Fernández, quizás haciendo pensar en la rabia hacia esos dueños. Un tema que no necesita mucha presentación para saber de qué trata su letra, donde el ritmo y sus quiebres permiten que uno de los que más logra lucir sea Godoy en los tarros, con una sección de solos tranquila, que permite disfrutar cada detalle de la guitarra de Riffo, un muy buen inicio de disco.

La Voz de los Héroes es una ya conocida para los que seguimos a la banda desde sus inicios pero claramente esta versión final es un ejemplo de la evolución de la música que han experimentado. Si bien mantiene su estructura relativamente sencilla con la que se compuso hace algunos años, ahora suena más completa, más pesada, siempre llamando a nos dejarse someter por los dueños del sistema sino alzar la voz de los héroes, con quiebres rítmicos exquisitos que brillan por sí solos mientras las guitarras luchan por el dominio sobre la base rítmica de las cuatro cuerdas de Díaz. La inclusión de voz gutural en algunos pasajes mínimos también ayuda bastante a la entrega del mensaje.

En la vena más clásica del Heavy Metal nos encontramos con Control Social, con una intro potente con tremendos riffs, hasta el ahora el tema menos pesado de los que venimos escuchando, también con menor velocidad y un ritmo más midtempo, si reclamamos con los dueños de todo y nos llamaron a alzar la voz, ahora nos levantamos y le gritamos a esos dueños que no nos callaremos y perderán el control de la sociedad.

Un pasaje interesante es el que nos llega de la mano de Sudor y Lealtad, un track bastante épico en su letra y canchero en su música, que inicia con un sonido más o menos conocido para todos pero que no se relaciona con el Metal. Un homenaje a la Roja, a nuestra selección chilena de fútbol, que mantiene todos los elementos necesarios para un correcto tema de Heavy Metal clásico que nos trae la visión más épica de los once guerreros que entran a la cancha. Si bien musicalmente no se encuentra entre los puntos más altos del disco, sin lugar a dudas el producto final es bien recibido.

Seguimos con Estos Años, que nuevamente nos trae un tremendo pasaje de la batería, que nos hace recordar incluso esa típica sección del tema Overkill de Motörhead, si bien líricamente parece no tan bien elaborada como sus antecesoras, la rabia que desprende y la velocidad del track es precisa… lo triste es saber que hace referencia ala escena metalera, esa donde en muchos casos no existe apoyo y hermandad sino competencia ridícula y maldad, aún contra todo eso, Fulgorian ha sobrevivido todos estos años…

Volviendo a bajar un poco la velocidad para darle más espacio a la melodía nos encontramos con Nuestra Batalla, una composición musical tremenda con líneas líricas relativamente suaves que nos hacen pensar en las fechas que acabamos de recordar como el 11 de Septiembre. Sin necesidad de elementos exagerados o pasajes más elaborados, el tema logra transmitir desde la fuerza del Heavy Metal la nostalgia de seguir librando batallas por el ayer y por el mañana. Nuevamente no está entre los puntos más altos pero es un tremendo tema.

La mayor novedad es Revolution, primer tema de la banda en inglés, que incluso se apunta un poco hacia un sonido levemente más Power Metal, con la inclusión de voces guturales en algunos pasajes que, en este caso, no suenan como la mejor de las ideas, a diferencia de los otros temas donde sí calzaron muy bien. Cabe destacar que también es el tema más corto del disco con menos de cuatro minutos, quizás sólo experimento pero que aprobó con muy buena nota.

Así llegamos al final de este corto viaje con Era Digital, en pocas palabras, creo que éste se convertirá en el himno en vivo del álbum, un tremendo track rápido, violento, agresivo y melodioso, con líneas líricas tremendas, con frases en formato coro que permiten su repetición y juego. Manteniendo la línea de este trabajo, hablando del juego macabro en el que vivimos a través de la irrupción y control de las redes sobre nosotros, con esa tremenda frase, quizás un poco cliché pero tremenda igual, “ya pasaron los años – y empezó la involución – se aproxima la extinción”, un final de disco por todo lo alto, digno de este trabajo.

Cuarenta y cinco minutos pasaron y pudimos disfrutar un tremendo disco, con ocho canciones que, siempre dentro del Heavy Metal, nos llevan a un paseo por distintos ritmos y velocidades, algunos temas más enojados que otros, algunos mejor logrado que otros pocos pero que nos siguen demostrando ya no sólo en Santiago hay buena música, sino que las regiones, tanto por el norte como por el sur, tienen excelentes exponentes de los sonidos que nos mueven, aun con todas las dificultades que enfrentan lejos de la capital logran producir tremendo material. Ahora sólo queda esperar a cuando vuelvan a tocar por estos lados porque ojo, Santiago ya los conoce, sólo falta que el resto del país pueda hacerlo.

Review: Sebastián Miranda

El Metal finlandés ha sido unos de los mayores exponentes en el mundo al momento de hacer música; muchas de las bandas que han surgido últimamente fueron inspiradas por los grandes grupos que surgieron en dicho país. Pero como toda potencia, el Metal finlandés ha tenido que reinventarse conforme los tiempos cambian: tal como es el caso de Stratovarius, que después de la salida de Tolkki han podido llevar un camino firme con muchos cambios favorables o también como Cain’s Offering, que después de estar en paro se levantaron en gloria y majestad.

Sin embargo, para Sonata Arctica la suerte, si es que se puede llamar de esa forma, o el camino que han trazado no ha sido como el que han seguido sus coterráneos; es decir, la reinvención les ha sido un tanto esquiva desde ese punto de vista, donde antes los discos tenían tal potencial que hacía que explote el cerebro, y hoy en día eso se ha ido apagando, a tal punto que uno tiende a pensar que la banda saca un disco para no caer en el olvido.

Ahora toca el turno de analizar su más reciente trabajo: “Talviyö”, disco que está compuesto once cortes, cuya formación está compuesta por Tony Kakko en la voz, Elias Viljanen en la guitarra, Tommy Portimo en la batería, Henrik Klingenberg en el teclado y Pasi Kauppinen en el bajo.

El comienzo lo marca Message from the Sun, con una tranquila introducción acompañada por arpegios y voces, como puntapié para entrar lleno a la canción en donde un ritmo pegadizo se mantiene durante todo el corte, salvo un sutil matiz que se alcanza a apreciar en el coro. Una canción plana y discreta, algo que ha venido plasmado la banda últimamente.

Whirlwind empieza muy nostálgico, que después es seguido por una guitarra que se va entrelazando con la melodía para dar paso al canto acompañado de un riff algo monótono a lo largo de la canción. Este tema tiene algunos pasajes parecidos a Paid In Full («Unia», 2007), con un piano sonando de fondo que pone esa dulzura típica de Sonata Arctica. Canción muy nostálgica y agradable a medida que transcurre.

Cold es uno de los singles que presentó la banda como adelanto del disco, y no es una canción que no se haya escuchado antes, o por o menos que no tenga una estructura similar a algunas canciones antes vistas, en donde predomina un medio tiempo que guía permanentemente toda la canción. Este corte presenta algunos matices bien llamativos, como lo es el interludio del bajo y el cambio para subir de nota, que hace pasar algo más inadvertida la monotonía del tema.

El disco continúa con Storm the Armada, quizás una de las canciones más interesantes del álbum, con ciertos toques progresivos durante el interludio y que después continúa con un ritmo algo plano hasta llegar a su clímax. Un tema interesante y que es bastante matizado a medida que avanza.

The Last of the Lambs tiene un comienzo algo sombrío, con un teclado que destaca sus notas tenebrosas, acompañadas de una guitarra acústica marcando el ritmo y una percusión intercalada. Una canción sobria que se presenta así hasta su fin.

En de Who Failed the Most reaparece la acción con unos firmes riffs en conjunto con el piano que abren camino al canto y así continuar el ensamble completo para proporcionar toda la potencia de la voz. Una fina canción que hace relucir ese tinte romántico que posee la voz de Tony Kakko. Discreto tema que tiene un final muy particular pero conciso.

Toda la magia del ensamble corre en Ismo’s Got Good Reactors, un tema instrumental que sin duda es el punto más alto del disco, en donde Viljanen hace gala de virtuosismo con la guitarra. Un tema rápido y muy efusivo que presenta todo el potencial que la banda tiene, haciendo olvidar en cierta forma lo discreto y plano mostrado anteriormente y enfatizando en lo alegre como en los tiempos de antaño. Correcto corte.

Demon’s Cage tiene un interesante comienzo que lo marca un tranquilo piano que después se ve abruptamente roto por la fuerza del doble pedal que va en crescendo hasta entrar a la voz que pone la calma nuevamente. De alguna manera esta canción hace recuerdo de la estructura inicial que tiene The Last Amazing Grace («The Days Of Grace», 2009).

En A Little Less Understanding es otro sencillo que presentó Sonata Arctica, una canción con un comienzo potente de los riffs que se atenúa mediante continua el tema. La estructura se mantiene lo que dura la canción. El final es muy llamativo, donde el teclado y la guitarra se unen para terminar con una serie de escalas que proporcionan toda la magia al tema.

The Raven Still Flies es el tema más extenso del disco y se podría decir que hasta es uno de los temas más arriesgados que se presenta, en donde quizá pretenden experimentar en lo progresivo y melódico, canción con varios matices que van repitiéndose entre medio. Otro tema genérico más del disco.

El final del álbum lo da The Garden, una balada en un compás de ¾ que asemeja una canción de cuna. Y una forma acertada de describir este tema es un verso del tema: «Beautiful Dream». Es solo eso, un hermoso sueño es lo que ofrece. Un corte que se va apagando conforme avanzan los minutos. Tal vez no es una de las mejores formas de cerrar el disco, en donde uno espera esas baladas que llegan al alma, pero sin duda la banda a brinda una experiencia agridulce con este último tema.

A estas alturas la fuerza y la motivación que tiene Sonata Arctica ha ido decayendo durante el tiempo. Lejano están esos tiempos donde el virtuosismo y las ganas estaban plasmadas en los discos, y de cierta forma la esencia que tenían se está apagando. En “Talviyö”, más que poner potencia y poderío como alguna vez lo hicieron, apostaron a la austeridad y calidez de las canciones, abordando temas como la destrucción y contaminación del medio ambiente para de alguna forma generar conciencia entre los oyentes de la banda. ¿Es la estrategia correcta? Sólo el tiempo y los fans lo dirán.

 

Review: Samuel Lorca

Tanagra – Meridiem

Tanagra es una banda estadounidense que practica una particular mezcla de Heavy/Power Metal no exenta de elementos sinfónicos y líricas fantásticas. Una alquimia que, por cierto, ha sido históricamente más prolífica del otro lado del Atlántico. Su debut discográfico “None of This is Real” lanzado en el 2015 no hizo demasiado ruido en la escena, aun cuando los pocos medios que le dieron cobertura coincidían en la calidad y potencial de esta joven banda. Cuatro años después, los oriundos de Portland nos entregan “Meridiem”, el cual manifiesta una evolución sustantiva tanto a nivel compositivo como de producción y sonido.

El álbum arranca con su tema homónimo Meridiem, el cual tiene nada menos que once minutos de duración. Propuesta bastante arriesgada por decir lo menos… pero que, en todo caso, es un temazo. Es una mezcla más bien Power/Prog, nostálgica, con arreglos orquestales precisos y elementos sinfónicos que se alejan de la faceta más Heavy de su debut. Un elemento distintivo es el timbre y registro de su vocalista Tom Socia, ya que no es particularmente high-pitched sino que bastante más sobria, tipo Mathias Blad (Falconer). “Meridiam” tiene un sonido elegante, a veces nostálgico de bandas como Evergrey o Soen, aunque de metrónomo mas acelerado. Es un disco colorido, pero de tonos agrestes más que vibrantes, con los cuales crean atmósferas solemnes y, a veces, melancólicas. El disco es variopinto, pues mientras Sydria es muy enérgica y Power, Across the Ancient Desert tiene pasajes que encajarían en bandas de corte más Symphonic Black, mientras que canciones como Etheric Alchemy y Silent Chamber recuerdan pasajes de Opeth o Leprous gracias a su sombría elegancia. Este sello progresivo también queda de manifiesto en la estructura del disco, pues de las siete canciones que posee, tres pistas superan los diez minutos de duración.

Tanagra logra consolidar una mezcla bastante única y que sin duda merece más atención. De hecho, no sorprendería que la banda se haga un espacio en festivales como ProgPower, Rock the Coast o Graspop. Puede no gustar de inmediato puesto que no es un sonido demasiado ganchero ni «oreja», es más elaborado y puede resultar más complejo de asimilar, pero si se le da la oportunidad, el disco engancha sin dudas. Altamente recomendado para los fanáticos de las corrientes más sombrías del Power/Prog.

Por: Hernán Bórquez

Thank You Scientist – Terraformer

Para quien escribe, Thank you Scientist es una de las revelaciones más interesantes del ultimo tiempo en el género del Progressive Metal. Este septeto nace el año 2009 en New Jersey, específicamente en la Montclair State University, donde tres de sus integrantes originales (saxofonista, trompetista y guitarrista) estudiaron música por aquel entonces. Dicho background ayuda a comprender lo ecléctica y que es la propuesta de los estadounidenses, pues Thank You Scientist cultiva un estilo de Metal Progresivo variopinto e innovador, paseándose cómodamente por subgéneros tales como el jazz fusión, la música clásica, el funk y el Rock psicodélico. No obstante lo dispar que pueden parecer estos ritmos, la música que nos presenta la banda en su tercer LP “Terramorfer” converge de forma armoniosa y hace perfecto sentido musical (terrenos que nuestro compatriota Benjamín Lechuga ha sabido explorar muy bien en su banda Lechuga).

El disco abre con Wrinkle, instrumental que inmediatamente setea las expectativas del disco con su atmósfera 100% progresiva. Esta explosión de melodías, colores, progresiones rítmicas y compases de métricas raras dan paso a FXMDLR, que es uno de los temas más atractivos de la placa, fácil de escuchar, de atmósfera enérgica y melodías de saxofón realmente encantadoras. Swarm es mas metalera, donde aires de Haken asoman a lo lejos, mientras que Son of a Serpent destaca por su emotividad, aires de solemnidad y final sobrecogedor. Otro tema que destaca es Everyday Ghosts que es un verdadero temazo. Tiene pasajes de Dream Theater, Chancho en Piedra, Lechuga, The Aristocrats, todo en uno. Por supuesto, todo entremezclado de manera brillante. Chromology es otro de los pasajes destacados del disco, con sus melodías orientales y excelso trabajo en batería, con un final auspiciado por Street Fighter. Life of Vermin por su parte derrocha sentimiento, y así podríamos seguir por un buen rato mencionando highlights del álbum.

Probablemente este sea uno de los discos menos heavy-metaleros que hayamos reseñado en PowerMetal.cl y que menos tenga que ver con nuestra línea editorial más tradicional. Sin embargo, todo aquel que guste del Metal progresivo, el Rock más instrumental y que guste de la buena música en general, está invitadísimo a darle una vuelta a la música de Thank You Scientist, una de las irrupciones mas innovadoras e interesantes en la escena progresiva de la última década.

Por: Hernán Bórquez

Gathering of Kings – First Mission

Para los amantes del AOR y el Rock melódico en general, Gathering of Kings bien podría convertirse en una de las irrupciones más interesantes de la escena hoy por hoy. Mas que una banda, GoK es un proyecto (tipo supergrupo) liderado por Ron Dahlgren y Victor Olsson, donde artistas provenientes de bandas como Masterplan, Therion, Within Temptation, Eclipse, Soilwork y Firewind dan vida a canciones que bien podrían estar en la discografía de grupos como Survivor o Journey. No hay nada de originalidad en esta propuesta, pero sí innegable calidad compositiva e interpretativa. GoK en su debut discográfico “First Mission” nos ofrece un puñado de canciones altamente disfrutables, sobre todo el impecable desplante vocal de sus invitados, quienes logran darle un aire fresco y moderno a esta propuesta de rock melódico. Para quienes conozcan Brother Firetribe, GoK va en la misma línea musical.

Forever and a Day es un excelente opening donde Bjorn Strid (Soilwork, The Night Flight Orchestra) hace gala de todo su conocido glamour rockero, en un tema que bien podría estar en el catalogo de TNFO. Love Will Stay Alive es uno de los mejores momentos del disco, AOR puro a cargo de nuestro estiamdísimo Rick Altzi (Masterplan, At Vance) en las voces, cuyo timbre se ajusta perfectamente bien al estilo en cuestión, siendo Out of My Life y Battle Cry otros de sus buenos temas en esta placa. En Saviour aparece otro de nuestros conocidos, Apollo Papathanasio (Spiritual Beggars, ex-Firewind), cuya voz también se acomoda muy bien a este estilo. Otros temas como Endless Paradise y Passing Rain al ser mas lentos, no sobresalen demasiado, pero tampoco desentonan en la atmósfera del disco.

“First Mission” es un disco entretenido, consistente, de impecable producción, con muy buenos momentos y colaboraciones vocales realmente destacables. Diría que su única debilidad es que las formulas archi repetidas a veces no generan demasiado entusiasmo. Los temas más lentos y genéricos le quitan fuerza al disco. No obstante lo anterior, sumando y restando, el saldo es largamente positivo, y recomiendo el álbum sin lugar a dudas a todo quien disfrute del buen Rock melódico ochentero.

Por: Hernán Bórquez

Rendezvous Point – Universal Chaos

Desde la siempre prolífica escena escandinava, Rendezvous Point se alza como una de las nuevas bandas a seguir en la esfera del Metal progresivo. Con integrantes de pasado en bandas como Isahn, Borknagar y Leprous, los noruegos comenzaron a hacer ruido en la escena el año 2015 con su debut discográfico “Solar Storm”, que a pesar de no alcanzar números demasiado importantes, gozó de buenas reseñas en sitios especializados. Cuatro años después, Rendezvous Point lanza su segundo disco “Universal Chaos”, donde sigue explorando la faceta del metal progresivo melódico y melancólico que tan de moda está en tierras europeas. Bandas como Leprous, Soen y Tesseract son un buen referente para hacerse una idea de la música que hacen los noruegos.

“Universal Chaos” es un disco equilibrado que presenta una propuesta bastante consistente. Todas las canciones deambulan por terrenos similares, donde cada composición invita a la reflexión e introspección más que al headbanging desenfrenado. Los teclados crean atmósferas de aire melancólico y moderno, mientras que las bases rítmicas se mantienen bastante uniformes. La voz limpia de Geirmund Hansen es muy gentil y solemne, marcando diferencia con bandas progresivas de tendencia mas Djentesca que recurren al uso de voces más extremas. En general, “Universal Chaos” no tiene grandes sobresaltos, no posee canciones extremadamente pesadas ni tampoco otras muy lentas, tampoco abusa de progresiones rítmicas demasiado complejas, es mas bien fácil de seguir. De hecho, la duración promedio de sus temas son 4 minutos, lo cual es algo bastante infrecuente en el género progresivo. A pesar de esta uniformidad, no es difícil encontrar distintas influencias con el pasar de los tracks. Digital Waste recuerda a Threshold por su carisma y energía, mientras que Unfaithful nos muestra la faceta más “pesada” de la banda. Temas como Universal Chaos recuerdan pasajes del Dream Theater más dosmilero, mientras que Pressure se asemeja a la línea compositiva de Haken.

“Universal Chaos” es un fiel representante del Metal progresivo europeo que abunda por estos días. No es un disco que te va a volar la cabeza a la primera, pero sí es un álbum bien hecho, poco pretencioso y medianamente fácil de oír. Eso sí, hay que darle algunas vueltas para empezar a quererlo, porque no es como el progresivo de Circus Maximus o Seventh Wonder que es más luminoso y entra a la primera. Lo de los noruegos es ciertamente más denso y reflexivo. Así, si lo tuyo no es el progresivo, ni siquiera te molestes, pero si te gustan bandas como Tesseract, Leprous o Caligula’s Horse, es recomendable que le des un par de vueltas porque la calidad del álbum es, a todas luces, innegable.

Por: Hernán Bórquez

Majestica – Above the Sky

En junio pasado la banda sueca de Power Metal Majestica lanzó su álbum debut “Above the Sky” a través de Nuclear Blast Records. Debut entre comillas, ya que se trata de una versión resucitada de ReinXeed, banda que ya contaba con seis álbumes de estudio y que se encontraba inactiva desde 2013. Tommy Johansson, actual guitarrista de Sabaton y que se ha hecho cargo de las voces tanto en Majestica como en ReinXeed, se reunió con sus antiguos compañeros Alex Oriz (guitarra) y Chris David (bajo), completando la formación con el incombustible Uli Kusch como baterista de sesión.

Desde un comienzo destaca Above the Sky, un verdadero cañonazo que trae a colación todos los elementos del Power Metal de la vieja escuela, con evidentes guiños a Helloween y Gamma Ray. Otros de los momentos que sobresalen son la ochentera y pegajosa Night Call Girl, la épica y vertiginosa The Way to Redemption, la humorística y frenética Father Time junto a The Rat Pack, canción que cuenta con teclados más cercanos al estilo de Stratovarius. La canción que cierra el disco, Alliance Forever, con sus siete minutos de duración muestra la madurez compositiva que puede alcanzar la banda.

“Above the Sky” es uno de los lanzamientos de Power Metal melódico más interesantes de los últimos meses. Aunque las composiciones no sean de lo más originales ni novedosas, es un disco entretenido y fácil de digerir, y que apela a la nostalgia de aquellos que seguimos pegados en la época clásica del Power Metal. Además, el sello único de Uli Kusch le da ese toque especial y auténtico que solo los grandes poseen. Quedamos atentos a los próximos pasos de Majestica, que se perfila como una banda de estudio dada la copada agenda de Tommy con Sabaton.

Por: David Araneda

The Furies  – Awakening

The Furies es una banda italiana formada el 2010 con dos trabajos a su haber. Un EP lanzado el 2013 (“We Will”) y el disco que nos convoca, lanzado a principios de 2019 y titulado “Awakening”. Nacidos como Invernal Furies (2009-2010) y hasta su posterior cambio de nombre, The Furies han mantenido la misma alineación hasta la fecha. Es una agrupación que claramente se toma sus tiempos para desarrollar sus proyectos. Los italianos sacaron su primer disco “Awakening” de manera independiente, logrando un gran sonido y producción. Encontraremos en él, interesantes composiciones con tintes Power/Folk y en lo lírico, escucharemos mitos e historias épicas.

El disco inicia con Awakening the Furies, instrumental épico que genera una buena ambientación a la propuesta que la banda quiere plasmar en este lanzamiento, presentando sus credenciales con The Crusade, poderosa, progresiva y melódica, los vaivenes musicales se hacen presentes con mucha sutileza y técnica. En esta senda destacan Like the Moon and the Sun, Soul of a Warrior y My Redemption. El lado más agresivo y poético está bien representado por Hammer of Thor y Skyrim, siendo esta última la más extensa de “Awakening”.

The Furies son, por ahora, relativamente desconocidos, pero han sacado un trabajo que ningún amante del Power se puede perder. La banda se escucha muy compacta, han creado un trabajo de manera autónoma y los años desde su formación pueden dar un indicio del esfuerzo que hay tras “Awakening”. Es una gran oportunidad para escuchar una banda nueva con cierto aire a frescura. Si continúan en este camino, debemos estar atentos a sus próximos trabajos, que esperamos no sean tan extensos en sus tiempos de publicación entre lanzamientos.

Por: Herrant

Qantice – The Anastoria

Para los seguidores del “Hollywood” Metal, Qantice es un imperdible. El quinteto francés posee un sonido bastante único dentro de un género plagado de bandas que han copiado la formula rhapsodiana hasta el cansancio, rara vez logrando emular lo conseguido por Turilli y compañía. Lo de Qantice, sin embargo, destaca y brilla con luces propias. Los franceses practican un Symphonic Metal bastante virtuoso, elegante, con un violín muy protagonista y una plétora de recursos que consolidan un sonido sin duda interesante. Cabe destacar que la banda cuenta con dos mujeres en su alineación (violinista y bajista), y han tenid0 invitados de la talla de Zaher Zorgati (Myrath), Yossi Sassi (ex-Orphaned Land) y Pellek en entregas anteriores.

“The Anastoria” es su tercer LP y proyecto más ambicioso hasta el momento, el cual sigue con la épica sci-fi presentada en sus discos anteriores. Así, el disco arranca con Once Upon a Sun, potentísimo track que inmediatamente nos recuerda a los oriundos de Trieste. Por momentos da la impresión de estar escuchando alguna de las variantes del multiverso rhapsodiano. Sin embargo, esta sensación se va desvaneciendo con el pasar de los compases. Esta joyita deja de manifiesto un nivel compositivo, ejecución y producción impecables. Temas como Without a Hero y Rivers Can’t fly siguen la línea del opening con orquestaciones rimbombantes que transpiran fantasía, mientras que temas como Petrified Manor bajan un poco las revoluciones y evocan una atmósfera más cercana a lo que hacen bandas como Angra o Kamelot. Fractal Universe es operática, mientras que Krooner es muy swingesca y le da un twist perfecto a la cadencia del disco. Mad Clowns también brilla gracias a sus arreglos orientalescos y circenses. Y como no puede faltar en este tipo de discos, Timeline tragedy es la epopeya de diez minutos que lleva al oyente en un viaje místico por los variopintos parajes Qanticeanos. Aun cuando hay una línea compositiva clara, las canciones no se parecen demasiado entre sí, lo cual ayuda a mantener la atención del oyente. Farewell at the End of the World es un instrumental que cierra de forma correcta un disco a todas luces alegre, colorido y lleno de matices que sin duda enriquecen esta propuesta musical.

Recomendamos largamente este disco, especialmente a los seguidores del Hollywood Metal y también a quienes disfrutan de las corrientes más felices y virtuosas del Power Metal. Hay mucho material disfrutable en “The Anastoria” y aun cuando la propuesta se puede tornar demasiado feliz y poco innovadora, el álbum se va ganando un espacio en nuestras bibliotecas después de cada escucha.

Por: Hernán Bórquez

Silver Bullet – Mooncult

A pesar de ser una banda relativamente nueva, Silver Bullet no tiene nada que envidiarle a los pesos pesados del género. El recorrido de sus integrantes (ex-Turisas, ex- Dreamtale, entre otros) trae consigo un peso especifico importante para la banda que queda de manifiesto en su nueva entrega, ya que “Mooncult” es un discazo de Heavy/Power Metal hecho como DIO manda. Lo que hace interesante a esta propuesta es que tiene elementos sinfónicos y orquestales, pero a su vez es pesada, estridente, sombría y enérgica a la vez. Hay ecos de Grave Digger, Iced Earth, Rhapsody, Sabaton y Megadeth a la vez. Las bases rítmicas son siempre machacantes y la voz de Nils Nordling (ex-Dreamtale) es aguerrida y desafiante, pero solemne también cuando debe serlo.

El disco abre con She Holds a Great Promise, la cual representa perfectamente el espíritu del disco. Es pesada, furiosa, pero también solemne y sinfónica. Es un trallazo imponente. Canciones como The Witches Hammer y The Chalice and the Blade también son testimonio de la agresividad de la banda, con coros desafiantes, riffs 100% estridentes y pasajes thrasheros que derrochan actitud. Por otra parte, canciones como Forever Lost y Battle of Shadows se acercan al Power Metal mas melódico y meloso que acostumbra cultivarse en tierras nórdicas, mientras que en canciones como Maiden, Mother and Crone brillan las orquestaciones majestuosas que tanto disfrutamos por estos lados y que sin duda enriquecen enormemente la propuesta de Silver Bullet.

Estos finlandeses demuestran con su segundo LP que se puede componer música tradicional y fresca al mismo tiempo, lo cual se agradece de sobremanera dentro un género plagado de reciclados baratos, como lo es el Heavy/Power Metal de corte sinfónico. “Mooncult” no es un trabajo 100% innovador u original, pero sí es un trabajo acucioso, fresco, poderoso y emotivo, donde las orquestaciones y guitarras estridentes hacen sinergia pura y le dan oxígeno a un estilo relativamente saturado. En cualquier caso, Silver Bullet es una apuesta segura que recomendamos 100% a todos los powermetaleros de nuestra comunidad, pudiendo apostar varias fichas a que “Moonlight” terminará en el podio de los lanzamientos más destacados del 2019 en su género.

Por: Hernán Bórquez

Freedom Call acaba de lanzar “M.E.T.A.L.”, su décimo álbum de estudio a través del sello SteamHammer Records, disco que trae cambios importantes en la formación de la banda, marcando el debut del bajista italiano Francesco Ferraro. Aunque anunciaron hace unos meses al baterista Tim Breideband como nuevo refuerzo para la gira del verano europeo, las pistas fueron grabadas por Kevin Kott, actual baterista de Masterplan. A pesar de ser una agrupación que polariza a los fanáticos del Metal por su sonido prominentemente happy y por momentos liviano, los teutones se han mantenido fieles a su esencia a lo largo del tiempo, haciendo una carrera consistente marcada por el incansable optimismo de su vocalista y guitarrista Chris Bay.

El disco abre sin mayores introducciones con 111 – The Number Of The Angels, de inicio veloz y con un riff muy melódico, dando paso a una estrofa más pausada y a un coro pomposo marca registrada. La pareja de guitarristas compuesta por Chris Bay y Lars Rettkowitz se complementa a la perfección en armonías y solos.

Continúan con Spirit of Daedalus, que luego de una introducción de teclado arranca a toda potencia con guitarras supersónicas, manteniéndose en la línea de la canción anterior, pero de forma más agresiva y directa al callo. El coro es épico y pegajoso hasta decir basta, de esos para cantar con el puño en alto, marcando un comienzo auspicioso para esta placa.

El sencillo de adelanto M.E.T.A.L. sembró algunas dudas en cuanto a la propuesta musical de este lanzamiento. Y es que desde un comienzo se siente como un intento forzado para crear un himno de estadio, pero sin cuajar del todo y sin la inspiración necesaria para lograr ese objetivo. Como curiosidad, el baterista original y miembro fundador de la banda Dan Zimmermann colaboró tanto en la grabación de segmentos de batería como en el videoclip que acompañó a la canción.

Ace of the Unicorn es un tema más oreja y livianito, cargado a los teclados y con una línea vocal algo inocentona. Happy Metal en su estado puro, que no desentona pero que tampoco llama la atención de sobremanera.

Con Sail Away se embarcan en terrenos más interesantes, con un sonido más oscuro y melancólico en comparación al resto. Chris canta con mucho sentimiento y los arreglos de teclado ayudan a crear una atmósfera sombría y aventurera. El interludio de guitarras gemelas es alucinante y le da un toque más elegante al disco.

Fly With Us es una vuelta al Power melódico característico de los alemanes, quizás un poco predecible pero aun así efectivo y lleno de buenas vibras. Por otra parte, creo que con One Step Into Wonderland se les pasó la mano en cuanto a lo happy, con un sonido casi pop al más puro estilo Disney Channel. Quizás sea la más flojita del disco.

Entrando de lleno en la segunda mitad del álbum tenemos a Days of Glory, que comienza con un sombrío teclado para luego dar paso a un bombazo de Heavy Metal de corte clásico, dejando de lado los excesos en los que a veces cae el buen Chris Bay. Es una canción veloz y pesada, con un tono quizás más serio y maduro, libre de tanta pomposidad.

Sin respiro, un magistral riff inicial nos indica que se nos viene otro cañonazo de proporciones bíblicas. Estamos hablando de Wheel of Time, que con su acelerado tempo y contagiosa melodía nos lleva de vuelta a la época dorada del Power Metal europeo. Son los pasajes más inspirados y contundentes de “M.E.T.A.L.”.

Continuando con un hat-trick de temazos, atacan sin compasión con Ronin, otro himno de batalla con ritmo avasallador y melodía épica. Destaca nuevamente el virtuosismo de Chris y Lars en las seis cuerdas, además de un notable trabajo vocal, tanto en la voz principal como en los coros.

Luego de esta vertiginosa tripleta, los alemanes pisan un poquito el acelerador para cerrar la placa con una canción de tiempo medio. Se trata de Sole Survivor (no, no es un cover de Helloween), que incorpora melodías más folk e instrumentaciones más medievales, agregando dinamismo y variedad al álbum. Como regalo para los fanáticos más acérrimos, las ediciones en formato físico incluyen además versiones acústicas de Warriors y Emerald Skies.

Con “M.E.T.A.L.”, Freedom Call celebra sus veinte años de existencia y perpetúa su legado como una de las bandas estandartes del Power Metal. Sin romper moldes ni esquemas, es un disco que se siente revitalizado en comparación a sus últimos lanzamientos, marcando un renacer para la banda luego de cambiar dos de sus cuatro integrantes. Tomando en cuenta el estado actual del mundo, se agradece una mirada más optimista, llena de energía positivas y que te pone instantáneamente de buen humor. Por supuesto, no es un disco apto para amargados ni para amantes de los sonidos más extremos. Esperamos con ansias tenerlos por fin tocando en vivo en nuestro país, luego de dos fallidos intentos en el pasado.

Review: David Araneda

Desde los primeros años de esta década que HammerFall está viviendo una muy buena etapa musical.  Después de tres discos de estudio prácticamente iguales, el 2011 se atrevieron a romper la rutina, hacer algo distinto con «Infected», cambiar de temática, de actitud y -más importante- del sonido de juguete que les forzaba a tener el alemán Charlie Bauerfeind. Digan lo que digan, fue una tremenda bocanada de aire fresco. Luego, con «(r)Evolution» volvieron a encantarse con la producción y la presentación de fines de los noventa, en un reencuentro con aquello que los definió en sus momentos más relevantes, por los años de “Glory to the Brave” y “Legacy of Kings”.

Built to Last” continuaba por ese camino de una banda que se sentía rejuvenecida, aunque sin la intención de romper moldes, sino de extender la racha, lo que ciertamente se logró. ¿Pero hasta cuándo era posible sostener ese momentum, en especial si hablamos de una banda que durante toda la primera década del siglo XXI puso piloto automático a sus discos? Daba susto otro estancamiento en reiterativos lugares comunes porque… digámoslo, HammerFall es uno de nuestros bastiones del Power Metal, uno de los responsables del resurgimiento del Heavy Metal en Europa a fines de los noventa, con canciones que gritaban con orgullo el amor por lo tradicional y lo mágico del Power, una sensación que muchos que éramos adolescentes en la época de «Glory to the Brave», no queremos dejar de sentir.

Para esas personas, puedo decir que “Dominion” terminará sacando una sonrisa a más de alguno, con un repertorio de nivel muy alto, y también consistente, con cada canción más convincente que la anterior en esa particular tarea. Al final del disco, uno se siente como en casa, una vibra que ya empieza a sentirse tímidamente al escuchar el track inicial, Never Forgive, Never Forget, 100% HammerFall pero en clave Helloween en velocidad y paralelas, mostrando que la banda no quiere dejar de sorprender, al mismo tiempo de enseñar que no se ha olvidado de saber hacer lo que los hizo leyendas un día.

Ahora, el tema título nos lleva a los midtempos tipo Let the Hammerfall de «Legacy Of Kings», un riff grueso y atronador, acompañado de un ritmo tan pegadizo como pesado. NUNCA podré digerir el tono alto en las líneas vocales de Joacim Cans y que ya lleva tantos años siendo su trademark, ya que siento que ablanda el sonido completo de la banda, sin embargo el resto de los elementos de la canción se maneja con un drive muy contundente.

Testify, que viene a continuación, se muestra sumamente priestera en sus riffs principales. No obstante, lo que más destaca son los gritos que invocan al título de la canción. Y ojo con el solo de Pontus Norgren, en magnífico homenaje a Glenn Tipton. Se trata de una pista con muchísima energía, desde la composición hasta el sonido.

Dominion” continúa con One Against the World, una canción que si queremos poner entre las pistas más antémicas de HammerFall, tendrá algo qué decir al respecto. La batería de David Wallin y el bajo de Fredrik Larsson son absolutos truenos galopantes, en una configuración muy noventera de lo que se entiende como épico, para pasar sin aviso a unos leads que parecieran ser una adaptación del riff principal de Fear of the Dark de Maiden. Nuevamente es Joacim quien ablanda el resultado final, pero los tímpanos quedan vibrando con cada golpe de los instrumentos de este tema.

Ahora, lo que me gustaría decir de (We Make) Sweden Rock es que no hay que dejarla pasar solamente como el “single simplón” del trabajo. Una cosa muy distinta es escucharlo en YouTube o algún stream en la calle, con audífonos, solo notando las melodías como lo primero y lo único, y otra es hacerlo en la casa con los parlantes al máximo. “Dominion” es un trabajo para escucharlo de verdad, sentir la intención de todas sus capas, y percibir la solidez sónica de un trabajo muy bien logrado. La canción en particular tiene todo el espíritu de los singles de HammerFall entre 2002 y 2006, melódicos pero contundentes y con una producción a la altura.

Siempre será difícil explicar después cómo una balada puede ser uno de los principales momentos de un álbum, pero creo que Second to None es absolutamente brillante. Trae consigo el performance más extraordinario de Cans en el disco, en tonos y líneas. El piano es sobrio pero oscuro, muy sentido, haciendo un contraste con la irrupción de las guitarras y las baterías. HammerFall logra sonar con mucha seriedad, sin que aquello signifique un sacrificio en emociones. Y los suecos no solo saben cómo hacer este tipo de composiciones, también entienden en qué parte del tracklist deben estar, y la pieza en ese lugar juega un papel fundamental.

La placa, de esta forma, vuelve a comenzar con riff sacado de los dos primeros álbumes de HammerFall con el tema Scars of Generation, pero con una repentina vocación powermetalera en las melodías, la batería y los coros. Aquí se puede percibir aquel HammerFall que muchos consideramos como clásico: pesado, emocionante, mágico y orgulloso, con todos los elementos que hicieron que alguna vez nos enamoráramos de esta banda, y pensáramos que era la segunda venida de Helloween o Manowar al mundo. Temazo, y no hay mucho más que pueda decirse, solo que la entrega va de más a más.

Un nuevo midtempo se acerca con Dead by Dawn, quizá con el coro más oreja de todo el trabajo, una canción que puede recordar tanto a la etapa dosmilera de HammerFall como a material más antiguo como Stone Cold. Al final, muestra a un conjunto que no se siente que esté desgastando su fórmula haciendo lo mismo, algo que sí ocurría -y con mucha lástima- antes de la salida de «Infected«. Será madurez, será mejor sonido, será sabiduría, pero HammerFall se hace respetar dominando su arte, como sucede también con la variada y épica Bloodline, con fuertes raíces del «Legacy of Kings«, y con cambios que le dan un toque fresco a otro gran despliegue. Quizás pueda ser el corte que mejor funcione en vivo, por su energía, velocidad, melodía y todas sus líneas que invitan a cualquiera a seguirlas con las voces o los puños. Otra vez Pontus suena pletórico con sus solos, y otra vez la banda suena reencantada con su espíritu. Es más, mientras más canciones pasan, más se convence uno que “Dominion” es superior -al menos- a «Built to Last».

Dicha sensación no se detiene con Chain of Command, ochentera a rabiar, contagiosa y muy festiva, otro pequeño recreo en la propuesta. Y, por último, qué se puede decir del cierre con Yet I Smile, la pista más inusual de todo este álbum, solemne y extraordinaria, oscura y reflexiva, con leads principales muy al tono de ese Maiden que transitaba hacia los noventa. Cargada de emoción, deja un sentimiento de intranquilidad y poco consuelo, y eso que no siquiera estoy mencionando las letras. Todo un logro de la banda completa, una pequeña obra maestra.

Estamos al menos una década y media atrasados para pensar que un disco de HammerFall va a ser uno de los más destacados del año, porque trabajos de este tipo ya no están hechos para marcar épocas, pero lo concreto es que cuesta dar con puntos débiles en este disco. No es solo actitud, tampoco solo buen sonido, “Dominion” es una propuesta excelsamente consistente, y hace honor a lo que HammerFall significa para muchos. Volver a reencontrarse con ello es impagable, con HammerFall en conexión con su legado.

Review: Jorge Ciudad

Hace un poco menos de diez años, la banda sueca Narnia, liderada por el guitarrista Carl Johan «CJ» Grimmark, anunciaba su disolución y junto con ello su efusiva esencia que los acompañó hasta ese momento. Un gran pesar causaba la ausencia de una banda ícono entre el mundo del Power Metal, que se despedía después de grandiosos discos que brindaron. Sin embargo, en 2016 la banda anunciaba su regreso, y no conforme con eso lanzarían su disco homónimo “Narnia”, sellando así su regreso definitivo, que incluso lo tendrá por nuestras tierras el 12 de septiembre, junto a Tourniquet y a los legendarios Stryper.

En la actualidad, la banda continúa mostrando un gran nivel, presentando su nueva placa titulada “From Darkness to Light”. Además de Grimmark, encargado de la guitarra y los coros, la banda cuenta entre sus filas con Christian Rivel-Liljegren como vocalista, Jonatan Samuelsson en bajo, Martin Härenstam en los teclados y Andreas Johansson en batería.

Toda la acción parte con A Crack in the Sky, una potente canción que no deja nada a la imaginación, con una épica introducción guiada por el teclado, seguida de los riffs que van construyendo una interesante sonoridad para que la voz se introduzca hasta llegar al coro, clímax del tema, en donde se hace sentir toda la magia que pretende expresar junto al interludio que, con unas electrizantes guitarras, hace que el tema no pierda el ritmo. Excelente canción digna de una obertura.

El disco sigue con You Are the Air That I Breathe, un corte que comienza sutilmente con un riff de guitarra, para que posteriormente se sume por completo el ensamble a un compás 2/4 que dirige a la canción hasta su punto cúlmine. Quizás es una canción plana por algunos instantes, aunque presenta muchos matices que se hace notar en las estrofas, coro y solos de guitarra.

Has the River Run Dry? continúa por la senda de la «discreción», si se le quiere llamar así. Una canción algo monótona, pero que a su vez exhibe diversos puntos que van diseñando un melódico tema. Una canción de medio tiempo con Rock muy marcado.

Esta «discreción» se rompe con The Armor of God, un veloz y potente tema en donde el doble pedal se hace sentir como la energía de un trueno, y que es acompañado por los riffs de la guitarra y el bajo guiados por la melodía del teclado. Certero tema, directo a las venas, que con un intenso coro marca toda su esencia hasta llegar a un tranquilo final, protagonizado por el piano que señala el final del camino.

MNFST, por su parte, es un tema más ochentero, con un teclado dando el inicio para que posteriormente se explaye la guitarra con un pegadizo riff que va guiando la mayor parte del tema, y con un intenso coro que hace explotar lo mejor de la canción. Interesante corte que, al igual que otros temas señalados anteriormente, presenta muchos matices en cuanto a melodías.

El misterio lo pone The War That Tore the Land, con un armonioso arpeggio en conjunto con el teclado para abrir paso a la voz que introduce a los riffs, que después se ven abruptamente silenciados por una voz infantil cantando “¡Aleluya!, ¡Amén!” en solitario, luego con un coro que van entrelazando el tema junto a los riffs para terminar la pequeña voz entonando un “¡Amén!”. Un atmosférico corte marcado por la armonía.

Sail On muestra el lado más progresivo del álbum, con pesadas guitarras orientando al ensamble durante todo el tema, especialmente en la parte del estribillo donde se puede apreciar el matiz que hacen, con un riff ligero que después es marcado por staccatos. Este es uno de los temas más técnicos que presenta el disco, dejando ver el virtuosismo de los músicos de la banda.

La efusividad la da I Will Follow, una correcta canción que parte con mucha determinación entre el teclado y los riffs, salvo al entrar al canto, donde es acompañado por finos arpeggios. El estribillo quizá es algo uniforme, pero es compensado por un correcto solo de guitarra.

El final del álbum llega con From Darkness to Light, corte seccionado en dos partes. La parte I da comienzo de una manera majestuosa entre el teclado y los riffs, que finalmente se rompen con un nostálgico piano que da paso al canto en conjunto con una guitarra acústica, proporcionando una sensación de tristeza y esperanza a su vez que van dibujando una hermosa balada. La parte II es netamente instrumental, y comienza justo donde termina la anterior parte, en donde se puede apreciar todo el sentimiento que desprenden cada una de las notas que hace la guitarra, acompañado de un emotivo piano que se desliga del ensamble para finalizar de una manera sumamente emotiva.

Concluyendo, este uno de los discos más elaborados que presenta Narnia en los últimos años, en donde se podría decir que las palabras que priman son: progresividad, sutileza, sonoridad y matices, marcando así un cuidadoso camino hacia lo progresivo apelando a melodías algo más complejas y con mucha sonoridad, que es temple de la banda forjada desde sus inicios. Sin dudas, un correcto álbum.

Samuel Lorca

«Del mio vagar, cercavo il più profundo censo. Fuggente a mondi opachi e fragili…” (letra de Amata Immortale)

Hay varias maneras en la que un artista puede establecer un perímetro en su legado compositivo. Dependiendo del grado de autoría, las bandas paralelas pueden adquirir facetas tanto inmersivas como experimentales. Luca Turilli no es ajeno a esta experiencia. Los discos lanzados bajo su nombre, especialmente «King of the Nordic Twilight», tuvieron en su tiempo una fácil asociación al Rhapsody de ese entonces tanto en sonido como en estética. Los nombres de las canciones, la carátula, la tipografía… ¡todo gritaba que alguien de Rhapsody estaba detrás!

De todas formas, después de algunos años la diadema de Rhapsody pareció quedarse en la cabeza de Alex Staropoli, quien se mantuvo desarrollando la continuidad y el sonido del Thundercross que conocemos, además conservando en su alineación la característica voz de Fabio Lione. Por otra parte, Luca Turilli se atrevió a añadir otros ingredientes para construir una mirada más dramática/sci-fi para los lanzamientos de su versión de Rhapsody, quizás sacando a flote elementos que subyacían en la banda y no podían salir a flote en un contexto temático muy medieval. En fin, es como si el primero se quedara con el mármol y el otro con los adornos de la estatua. Rhapsody of Fire, es decir, el Rhapsody de Staropoli mantiene el enfoque con bastante a su favor para los nostálgicos puristas, sobre todo después del lanzamiento de «Zero Gravity», donde la brecha que los divide se ha hecho más pronunciada que nunca, pese a que Lione, después de la gira de “reunión y despedida” (comillas al cuadrado), decidiera prestar su voz para el presente álbum. Cabe pensar en la posibilidad de que efectivamente se despidieron del Rhapsody de ayer para estrenar uno nuevo. No sé… yo hubiera preferido un nuevo nombre en vez de un logo bastante inerte y frío, pero no podemos olvidar que en el álbum contamos con Alex Holzwarth en batería, Patrice Guers en el bajo y Dominique Leurquin como guitarra rítmica, todos veteranos de “The Dark Secret” la saga secuela a “The Emerald Sword”.

La primera canción, Phoenix Rising, es una verdadera iconoclastia. Atrás quedan las introducciones instrumentales para dar paso a una breve cinemática sonora con efectos pomposos y cataclísmicos tipo film de acción hollywoodense, y de fondo, segmentos de la grabación del control de despegue del Apollo 11. La guitarra de Turilli mantiene el estilo staccato tan característico de siempre, acusando, sin embargo, el uso de rango extendido (siete cuerdas, al menos) y un rol más atmosférico que en lanzamientos previos. El momentum de la canción se quiebra en un trémolo techno “bajo el agua” y un guitarreo acústico acompañado de una voz femenina (¿VST quizás?). El solo de guitarra es acotado y los acompañamientos sinfónicos más característicos de Rhapsody quedan limitados al coro.

D.N.A. (Demon and Angel) inicia bastante apresurado (como todas las canciones que inician con coro cantado), los versos de Lione junto a la invitada, la sueca Elize Ryd, mantienen una cadencia firme y prolongada. Por si fuera poco, los acompañamientos sintéticos se mezclan con los coros sinfónicos para crear esta épica tecnológica-arcana. Esta canción muestra el carácter del nuevo Rhapsody que venía trabajando Turilli desde «Prometheus». Una canción difícil de reconocer bajo la etiqueta Rhapsody, pero descompuesta algo de sentido comienza a hacer luego que decides no imaginarte al personaje lírico bailando en una disco. Hay que decirlo, el verso y el pre-coro son intencionalmente “punchi-punchi”. Ryd entrega un contraste femenino adecuado, sin embargo, su voz—por muy virtuosa que sea—a estas alturas parece competitivamente genérica en el Power Metal, creo que Arjen Lucassen todavía sigue un paso adelante en su selección de personal lírico-dramático, a veces sacando joyas de voces de variados rangos.

El tema que bautiza el disco, Zero Gravity, responde a las canciones más fáciles de reconocer. Viene como un respiro a un álbum que amenazaba con sonar demasiado diferente al Rhapsody que llevamos en el corazón. Más bien como un ancla para hacerle honor al nombre y lo que hay detrás de él. Nada que decir que no se haya dicho antes para algún disco del Rhapsody of Fire post «Emerald Sword Saga«.

También es el caso de Amata Immortale, de aquellas joyas que inician como lamento-monólogo y luego se convierte en rapsodia de voces donde se echa de menos la presencia basso de Christopher Lee. Otro caso también podría ser Arcanum (DaVinci’s Enigma): ¡que no te engañe la intro tipo leitmotiv de “la tentación del anillo único versión 2.0.x.x”! Detrás de ese manto hay una canción imperdible y digna del legado, donde, pese a la falta de nuestro querido Saruman, Lione maneja los tonos bajos majestuosamente. A mi parecer, esta se lleva el laurel del álbum, ¡y por lejos! No me molestaría en absoluto escuchar un disco de Rhapsody exclusivamente en italiano con este tipo de canciones, ya que en inglés la banda pareciera sintetizarse mucho y perder la estética romántica para quedar en descripciones cortas y versos no sucesivos.

Oceano, la última canción, quiebra un poco el esquema: si hay un género en que los italianos se han destacado mundialmente es en la balada pop (tipo Andrea Bocelli, Tiziano Ferro, Ramazzotti, etcétera) y esta canción lleva su influencia y con el toque épico. Genial cierre del disco.

En contraparte, Fast Radio Burst es una canción insigne de este nuevo Rhapsody, hecho de Metal pesado moderno, que es capaz de convencer al fan acérrimo de darle una oportunidad al nuevo paradigma. Los solos entran de forma majestuosa en un quiebre rítmico y se desarrollan hacia el pre-coro final.

Decoding the Multiverse, entra en un contraste de piano versus riff pesado; una formula de pausa-inercia muy similar a la composición de Kamelot u otras bandas que siguen el curso moderno del Power Metal Progresivo. Una canción con varias caras, con segmento instrumental bastante técnico y agradable al oído hasta que aparece el innecesario teclado-emulando-guitarra que nunca deja de sorprenderme por su insistencia en aparecer en el género, ¿cuándo lo jubilamos? Staropoli al parecer ya lo hizo.

Luego de Origins –la canción que no estuvo como introducción del álbum-, que consiste en un pasaje instrumental, bastante bien elaborado, se abre Multidimensional; otro ejemplo de esta composición que impera en el Power Metal de esta última década, esta vez vertiendo el sonido hacia una similitud con Symphony X y su agrado por los segmentos rapsódicos que alargan el corpus de las canciones, algo que podría decirse también del siguiente tema a revisar: la séptima canción, I Am, cuenta con el invitado Mark Basile acompañando a Fabio en la voz, una voz juvenil de rango similar que se maneja bien a través de la canción base y el interludio rapsódico.

“Zero Gravity” fue lanzado el 5 de julio de 2019 bajo Nuclear Blast y producido por los titulares Turilli y Lione. Todo indica que vamos a seguir con esta lucha-no-tan-lucha de dos Rhapsody, ya que ambas dieron señales de actividad importante. Mientras, nosotros seguimos en esta placentera confusión.

Review: Gabriel Rocha

Los titanes del Heavy Metal sueco, Sabaton, vuelven al ataque con su noveno álbum de estudio “The Great War” con el que además celebran sus veinte años de existencia. Con el paso del tiempo, esta banda ha escalado rápidamente posiciones en popularidad y ventas entre el público metalero a nivel internacional, tocando como cabeza de cartel en festivales europeos de renombre y lanzando incluso su propio festival, el Sabaton Open Air, que se celebra anualmente en Agosto y que ya lleva doce ediciones a su haber. Esto habla del impacto de una de las pocas bandas de Heavy Metal surgida en las últimas décadas capaz de alcanzar este tipo de arrastre y devoción por parte de los fanáticos.

En esta ocasión, los suecos se embarcaron en la ambiciosa misión de lanzar un disco conceptual sobre la Primera Guerra Mundial, luego de cumplirse cien años desde el final de este conflicto bélico. A través de su carrera, Sabaton ha puesto un gran hincapié en el contenido histórico de sus canciones, incluso lanzando un canal de YouTube dedicado a esto. Como prueba de lo anterior, “The Great War” viene disponible en dos versiones, una versión histórica con narraciones antes de cada canción y una versión normal sin estas. Otra de las novedades es la primera participación en estudio del guitarrista Tommy Johansson, quien reemplazó a Thobbe Englund en 2016 y ha girado con la banda desde entonces.

El disco arranca con The Future of Warfare, que abre con una sigilosa intro de teclado, dando paso a una sección rítmica bastante progresiva y con toques más modernos que lo que acostumbramos a escuchar en esta banda. La temática se centra en las nuevas tecnologías de guerra desarrolladas durante este conflicto, destacando el rol de los tanques.

Continúan con Seven Pillars of Wisdom, basada en la historia de Lawrence de Arabia. Se trata de una canción de ritmo casi galopante, bastante dinámica y con gran trabajo de guitarra por parte de Tommy Johansson y Chris Rörland. Llama la atención lo preciso y corto de los temas, avanzando a paso firme sin darse muchas vueltas.

82nd All the Way trata sobre una sección de infantería aérea estadounidense y trae de vuelta los elementos de Metal «fiestero» característicos de la banda, una mezcla entre disco, pop y Metal ochentero. Quizás se siente un poco liviano con respecto al resto del disco, pero como mencionamos antes los temas pasan rápidamente y no te alcanzas a hastiar.

The Attack of the Dead Men se desplaza hacia el frente oriental de esta guerra donde se enfrentaron las armadas soviéticas y alemanas. Musicalmente es una canción algo más solemne e incluye ciertos elementos de Metal industrial que agregan variedad y frescura al disco. El solo de guitarra y la performance vocal de Joakim Brodén se destacan también.

Con Devil Dogs, de paso marchante y melodía inocentona, vuelven al frente occidental, específicamente a la Batalla del bosque de Belleau en Francia. La canción me deja un gusto a nada y pasa un poco desapercibida, siendo quizás mi menos preferida dentro de un álbum bastante parejo hasta el momento.

The Red Baron trata sobre el famoso piloto alemán Manfred von Richthofen y fue el segundo sencillo de adelanto que nos deleitó hace unas semanas con su contagioso ritmo y llamativo sonido de teclado retro, dándole un toque de Hard Rock setentero a la Uriah Heep. A pesar de lo livianito que parece a la primera escucha, es un tema que crece al escucharlo más de una vez.

Great War es una canción que sintetiza el espíritu del álbum, explorando de forma crítica las circunstancias y consecuencias de esta guerra con un tono más sombrío. Es un tema con estampa épica y con un coro que demanda ser cantado con el puño al aire, destacándose en su sección final, con paso más acelerado y un solo de guitarra alucinante.

A continuación tenemos A Ghost in the Trenches, que vendría a ser mi canción favorita del disco y que relata las peripecias de Francis Pegahmagabow, un célebre francotirador canadiense. Desde el comienzo se siente como una inyección de energía que te obliga a cabecear frenéticamente, con una línea melódica pegajosa hasta decir basta. Todo un acierto.

Fields of Verdun comienza como un puñetazo en la cara con la poderosa batería de Hannes van Dahl, dando paso a una serie de riffs de guitarra a la Kai Hansen, con fuertes influencias de los clásicos de Gamma Ray. La ejecución instrumental es impecable y el coro se te queda incrustado en la memoria de forma inmediata, siendo otro de los puntos altos del disco.

The End of the War to End All Wars vendría ser la canción más introspectiva del álbum, con orquestaciones y coros multitudinarios que ayudan a cerrar el disco con un aire épico y triunfal. Y para finalizar tenemos la outro In Flanders Fields, un canto gregoriano que sirve como epílogo para esta obra conceptual.

“The Great War” es un álbum correcto y que fluye de principio a fin sin momentos aburridos ni rellenos, pero que tampoco sorprende en demasía. Hay algunos elementos experimentales bastante interesantes en algunas canciones que llaman la atención de manera positiva, pero en general la banda se mantiene fiel a la receta que los ha hecho famosos. La versión histórica de este ambicioso proyecto sobresale por la atmósfera que crean las narraciones, poniendo en contexto las temáticas abarcadas en las letras. Quizás no sea el disco del año ni el mejor de su discografía, pero sin lugar a duda contiene más de algún himno épico que se quedará dando vueltas en tu cabeza por semanas. All Hail Sabaton!

Review: David Araneda

Thornbridge es una banda alemana que se toma su tiempo en hacer las cosas: un demo durante el 2012, un primer trabajo publicado el 2016 y ahora tenemos su segundo e interesante disco, llamado “Theatrical Masterpiece”, con portada dibujada por Juanjo Castellano Rosado (arte de Portrait).

Si vamos a su estructura,  en lo musical se encuentra robustamente influenciado por sus compatriotas Blind Guardian y otro poco de Gamma Ray. A nivel estructural, su contenido lírico va enfocado a la tortura y opresión de la Edad Media, concretamente en la Inquisición y caza de brujas. Con esa información, podemos irnos directamente a la música, que sin pretensiones y con esos exponentes de referencia, ya sabemos de entrada que podemos esperar.

El inicio instrumental de Take To The Oars nos aventura a una ambientación bien épica, preparando el paso a Theatrical Masterpiece, un excelente comienzo que demuestra directamente de que estamos hablando: Power Metal veloz y melódico de escuela alemana. La presencia de múltiples voces va enfatizada por los cambios de ritmo de batería, un gran trabajo de riffs y grandilocuentes solos. Perfecto como “apertura” y lo que esperamos generalmente como primer batazo.

La siguiente es Keeper Of The Royal Treasure, donde encontramos más reminiscencias en la forma que hace sus coros y estructuras Gamma Ray. Debo destacar el poderoso coro, muy noventero y con un gran papel de Jörg Naneder, que llena de voces al unísono para llenar el espacio, siendo imposible quedar indiferente a la interpretación, debido a lo pegajoso que es el coro (¡todo un himno!).

El disco continúa con Revelation, con fuerte influencia de Blind Guardian de la época del  “Somewhere far beyond”, desde la voz y tonalidades, quiebres de ritmo impulsados por el baterista Maximilian Glück y hasta los pasajes liderados por la guitarra de Patrick Rogalski, que sin ser idénticos, la inspiración de André Olbrich (Blind Guardian) se hace notar. Si escuchara Revelation por primera vez sin saber el nombre de la banda, diría que es Blind Guardian del “Somewhere” o del “Imaginations”.

Demon In Your Heart va más pausado que las anteriores canciones y en un ambiente más pesado, pero sigue siendo una interpretación con mucha fuerza, enfocada en sus coros y el solo de guitarra que cambia las direcciones que lleva la canción, llevándonos a esa gloriosa época de los 80’ con los duelos de guitarra que trabajaba Helloween, virtuosismo y armonías que te enganchan al primer oído.

A esta altura puedes aventurarte a pensar que todo podría seguir en la misma senda, pero Journey To The Other Side es una canción en dónde se atreven un poco a mostrarnos ritmos más personales y lejos de las estructuras anteriores. El excelente trabajo vocal de Jörg Naneder atrapa mucho, no es el vocalista más distintivo del género, pero su amplia gama es impresionante, navegando en diferentes tonalidades según lo requiera el ritmo de la canción (agudos, guturales, etc.).

Con Ember In The Winter Grove nos podemos sentir engañados, tiene inicio de balada y podríamos esperar una power ballad, pero no lo es. Nos tergiversa su melodía para iniciar una canción bastante cañera, de esas que te dan ganas de sacudir tu cabeza al ritmo de la batería, que va marcando el tiempo en cada estrofa. Contiene unas voces guturales que siguen aumentando la fuerza y pegan muy bien al ritmo llevado, saliéndose un poco de las estructuras para llevarnos a composiciones más propias y ejecutadas con gran destreza.

Trace Of Destruction sigue en la estructura anterior, pero la guitarra líder es protagonista en todo momento, acompañando cada estructura e impulsando aún más las melodías del coro. La batería de Maximilian Glück está muy presente, agregando diferentes matices a estructuras clásicas del Power Metal, haciéndolo un poco más variado pero sin salir de las bases clásicas de los ritmos de este tipo de canción.

The Helmsman deja la velocidad para ir a medio tiempo dando más énfasis al ritmo del bajo por Patrick Burghard, es una composición muy bien lograda y su melodía te obliga a seguir con entusiasmo la canción entera, que fácilmente puede quedar en tu mente después de escucharla un par de veces por su gran base rítmica.

Set The Sails es prácticamente el cierre y así como partió “Theatrical Masterpiece”, debe terminar de la misma manera, con un golpe veloz y melódico, estimulada permanente por la influencia del viejo Blind Guardian en el cerebro de la banda, solos inspiradísimos y cortantes. Estas referencias no son para nada malas, al contrario, al ser fan de esta corriente musical aprecias de sobremanera lo que entrega Thornbridge.

The Dragon’s Sleeping es la clausura, instrumental con una maravillosa guitarra acústica, pero que no aporta nada a “Theatrical Masterpiece” y perfectamente podían haber terminado con la canción anterior o ponerla como punto de quiebre para este trabajo, que cuenta con una duración aproximada de cuarenta y cinco minutos, corta para tener once canciones (dos de ellas instrumentales) y respecto a lo que hacen bandas del mismo estilo, donde los trabajos llegan a la hora de ejecución.

Como se mencionó antes, Thornbridge  nos presenta un trabajo inspiradísimo en otras bandas sin ser plagio. No es una obra maestra al respecto de su originalidad, pero es un álbum interesante con muchos contenidos que reviven el legado del Power Metal alemán de la vieja escuela.

Review: Herrant

 

Luego de un receso de cinco años desde “Angels of the Apocalypse”, Timo Tolkki anunció el lanzamiento de la tercera entrega de su proyecto Avalon, nuevamente bajo el alero de Frontiers Records.

Tras su salida de Stratovarius, el icónico guitarrista finlandés se ha embarcado en una serie de proyectos musicales con resultados bastante incongruentes. Con respecto a Avalon, el disco debut “The Land of New Hope” (2013) generó cierto interés entre los fanáticos, mientras que el ya mencionado “Angels of the Apocalypse” (2014) tuvo una recepción bastante más fría a pesar de la calidad de los músicos involucrados. Los principales dardos apuntaron a la deficiente producción del disco, junto a lo poco novedoso de las composiciones. Y es que los altísimos estándares que el maestro finlandés estableció durante su época dorada en los noventas le han jugado en contra a la hora de satisfacer las expectativas de sus seguidores.

En este contexto es que analizamos “Return to Eden”, disco que cuenta con además de Tolkki en las guitarras principales, una alineación de músicos de sesión italianos conformada por Aldo Lonobile (guitarras, producción), Giulio Capone (batería), Antonio Agate (teclados) y Andrea Buratto (bajo). Tal como ha sido la tónica en las previas entregas de Avalon, las voces están a cargo de una fina selección de vocalistas de la esfera mundial del Heavy y Power Metal. Sin embargo, en esta ocasión nadie se ha repetido el plato y los escogidos para debutar son Todd Michael Hall (Riot V), Anneke van Giersbergen (ex-The Gathering, Vuur, solista), Mariangela Demurtas (Tristania), Zak Stevens (Savatage) y Eduard Hovinga (ex-Elegy, Mother of Sin). Con esta impresionante lista de cantantes y después de tan larga espera, los fieles fanáticos que siguen a Timo en las buenas y en las malas seguramente estarán ansiosos por escuchar nuevo material del eximio compositor.

El álbum abre con Enlighten, una solemne introducción de teclado con orquestaciones pomposas, dando paso a una fuerte lluvia que prepara la atmósfera para el primer cañonazo de la jornada. Nos referimos a Promises, sencillo de adelanto con el que fuimos sorprendidos hace unas semanas. Desde el poderoso riff inicial junto a los vertiginosos arreglos de guitarra y teclados sabemos que estamos frente una canción épica, con todos los elementos que hicieron de Tolkki uno de los compositores más destacados del Power Metal. La pegajosa línea vocal, interpretada magistralmente por la potente voz de Todd Michael Hall, le agrega peso y categoría a un tema que se perfila inmediatamente como unos de los puntos altos del disco. No es coincidencia que Todd haya sido el elegido para la difícil tarea de tomar el micrófono en los renovados Riot V, elevándose a la categoría de los grandes vocalistas del Heavy Metal contemporáneo.

Return to Eden es una correcta canción, de ritmo más pausado y que se destaca desde el punto vista instrumental por sus interesantes orquestaciones que emulan el sonido de gaitas célticas. Hall se luce nuevamente en las voces y Mariangela Demurtas nos sorprende por primera vez con su dulce voz que encaja a la perfección. Por otra parte, la participación de Zak Stevens es un poco menos convincente y llamativa, pero sin llegar a arruinar la canción. Hear My Call fue el segundo adelanto de la placa y cuenta con el inconmensurable aporte y sello único de Anneke van Giersbergen. Personalmente no tengo problemas con que la música de Avalon se aleje del Power Metal tradicional, explorando un sonido más popero y melódico que se acerca a lo que Anneke viene haciendo en su carrera solista. A mi parecer esta colaboración es un acierto, a pesar de lo que algunos puristas puedan objetar.

A continuación tenemos Now And Forever, la tercera y última colaboración vocal en el disco por parte del gran Todd Michael Hall, en la cual nuevamente entrega una interpretación sublime desde el punto de vista técnico. Se trata de un tema más cercano al estilo que Tolkki cultivó en sus últimos años con Stratovarius, manteniéndose en el rango del medio tempo sin muchos cambios de intensidad, haciéndolo quizás un poco repetitivo y predecible a final de cuentas.

Miles Away arranca de forma prometedora con el sonido inconfundible de guitarra del maestro, entregándonos una introducción llena de sentimiento y que lo lleva de vuelta a los mejores momentos de su carrera. Por su parte, la anémica interpretación vocal de Zak Stevens vuelve a dejar cierta disconformidad, quizás sea solo cosa de gustos, pero da la impresión de que el tipo cantara sin ganas, haciendo que la canción se sienta insípida.

Afortunadamente la cosa mejora bastante con la furiosa Limits, un bombazo de puro Power Metal a la vena y que cuenta con la poderosa voz de Eduard Hovinga, muy adecuada para el estilo musical en cuestión. La instrumentación es vertiginosa e impecable, trayendo a colación todos los ingredientes que definen a un tema clásico en su categoría y elevándose como otro de los momentos memorables de la placa.

We Are the Ones es la segunda colaboración de Anneke van Giersbergen, que con su voz angelical le aporta dinamismo y personalidad a una entretenida canción que nuevamente se mantiene en un terreno más melódico comparado con el resto del disco. Por su parte, Godsend es una tibia balada interpretada de manera correcta por Mariangela Demurtas, pero que se queda un poco corta en elementos sorpresivos o innovadores desde el punto compositivo, sin lograr despegar ni convencer del todo.

Give Me Hope es un nuevo intento de volver al sonido Power Metal clásico, con la afilada voz de Eduard Hovinga que logra un buen cometido. En términos de frescura y relevancia, esta canción se queda un peldaño más abajo que las otras canciones rápidas del disco. Algo similar sucede con Wasted Dreams, la tercera colaboración de Zak Stevens que, aunque en esta oportunidad le ponga algo más de empuje a su interpretación, no alcanza para hacer que la canción se destaque dentro del montón.

La encargada de cerrar la placa de forma magistral es Guiding Star, una de las joyitas del disco a mi parecer. En esta canción todas las piezas caen en el lugar correcto, con refrescantes cambios de intensidad y atmósfera, un gran trabajo de guitarra por parte de Tolkki, junto a una interpretación vocal impecable cortesía de Mariangela Demurtas. Un broche de oro para esta tercera entrega de Avalon.

“Return to Eden” marca una mejora substancial con respecto a su placa antecesora en términos de producción y composición, aunque está lejos de ser un disco perfecto. Después de tantos años, el maestro Tolkki es aún capaz de deleitarnos con sus habilidades en las seis cuerdas y nos entrega al menos cinco canciones de primer nivel, pero también cae por momentos en esa falta de ideas que han hecho su carrera post Stratovarius tan irregular. La mayoría de los vocalistas involucrados cumplen con su labor de forma satisfactoria, destacándose en particular la participación de Todd Michael Hall y Anneke van Giersbergen. Por el momento, no sabemos a ciencia cierta cuál será la siguiente jugada en la carrera de Timo Tolkki, pero este parece ser un paso en la dirección correcta y que le permitirá mantener su vigencia como una de las figuras más insignes de la historia del Power Metal europeo.

Review: David Araneda

Han pasado ocho años desde “Forevermore”, la última entrega de estudio con canciones inéditas de los legendarios Whitesnake. En el intertanto la banda no ha estado para nada inactiva; muy por el contrario, han hecho largas giras mundiales, han lanzado una serie de reediciones de sus álbumes más celebrados de los 80’ (“Slide It In”, “1987” y “Slip Of The Tongue”), múltiples discos en vivo (“Live In Japan”, “The Purple Tour”), además de una colección de versiones acústicas (“Unzipped”) y otra de clásicos revisitados de los tiempos de Coverdale en Deep Purple (“The Purple Album”).

A pesar de que la industria musical ha cambiado enormemente desde que Whitesnake comenzó su camino hace más de cuarenta años, y considerando que hoy en día las bandas publican material con mucha menor frecuencia, era inevitable pensar en un lanzamiento de estudio con material fresco para justificar una nueva gira. En este contexto es que la banda radicada en los Estados Unidos, pero comandada por el incombustible vocalista británico David Coverdale, anunció hace unos meses el lanzamiento de “Flesh & Blood”, su decimotercera entrega de estudio que verá la luz en mayo bajo el alero de Frontiers Records.

El disco abre con Good To See You Again, que ataca con un potente riff de guitarra y la voz inconfundible del señor Coverdale. Para sus 67 años, la verdad es que su voz se mantiene en gran nivel. El ritmo y la melodía son contagiosos, pero sin caer en excesos, con un sonido más cercano a la época de “Slide It In”. Por su parte, Gonna Be Alright tiene un tono más flirteante, con prominentes teclados cortesía de Michele Luppi. Esta canción nos trae de vuelta a los años más glameros de Whitesnake, pero sin perder la compostura y manteniendo su integridad.

Shut Up & Kiss Me fue el primer adelanto y es entendible que así haya sido, ya que resalta inmediatamente como una de las canciones más pegajosas del disco. Es un tema que reúne todos los requisitos para ser un clásico: ritmo bailable, guitarras juguetonas y una línea vocal irresistible. Hey You (You Make Me Rock) baja un pelito las revoluciones con un tempo más pausado, pero con un pesado riff que le agrega contundencia. El interludio de la sección media, que incluye un soberbio solo de guitarra, le añade matices a un disco que por el momento se aleja poco de los cánones del Hard Rock.

Por su parte, Always & Forever es una canción bastante más melódica y ligera, quizás un poco descolocante por su tono popero que la hace sentir un poco desechable. Siguiendo en la misma línea, When I Think Of You (Color Me Blue) es la power ballad de rigor, un tema correcto en general, pero que no alcanza la altura de clásicos como Is This Love o The Deeper The Love. Con Trouble Is Your Middle Name retoman la energía y actitud rockera, con un tono fiestero y un coro bastante efectivo, aunque un poco repetitivo por momentos. Estos son quizás los pasajes más flojos del álbum.

Flesh & Blood, el tema que la da el nombre a la placa, también le da un nuevo impulso lleno de frescura, con gran trabajo de la dupla de guitarristas compuesta por Reb Beach y Joel Hoekstra. Es una canción con aires setenteros y con claros tintes de Led Zeppelin. Well I Never sigue con la tónica de riffs hardrockeros y con una soberbia labor del maestro tras los tambores Tommy Aldridge, otro veterano de mil batallas que se reniega a colgar los botines. Heart Of Stone es una canción con un tono más sombrío y melancólico, mostrando una faceta más bluesera en la interpretación de Coverdale.

Get Up es uno de los temas más enérgicos del disco, con ritmo frenético para los estándares de la banda. Una vez más los guitarristas toman el protagonismo, luciéndose tanto en los riffs como en los solos. Con After All hacen un interesante experimento, incursionando en terrenos acústicos tal como lo hiciera Coverdale a comienzos de los 90’s junto a Jimmy Page. El resultado es más que satisfactorio y le agrega variedad al disco, preparándonos para un desenlace triunfal. Nos referimos a Sands Of Time, un tema de corte épico, cuya melodía incorpora influencias de Medio Oriente y que cierra esta placa con un apoteósico solo de guitarra, como debe ser.

“Flesh & Blood” marca un exitoso regreso a las pistas para Whitesnake, después de tantos años sin publicar nuevo material de estudio. Es un disco variado, entretenido y lleno de actitud, con más de algún himno de estadio que se quedará dando vueltas en tu cabeza desde la primera escucha. Quizás globalmente no alcance la grandiosidad de sus trabajos más celebrados, pero tiene los suficientes méritos para justificar la reputación de la banda como uno de los íconos del Hard Rock a nivel mundial. Sin tomar riesgos excesivos, Coverdale ha sabido incorporar algunos elementos innovadores en la composición, permitiéndole prolongar el legado de esta verdadera institución musical. Sólo queda decir, ¡larga vida a la Serpiente Blanca!

Review: David Araneda