Les presentamos el último trabajo de los canadienses Gatekeeper, denominado “Grey Maiden”, un EP que recorre diversos matices que la banda a demostrado a lo largo de sus años de actividad, con Jean-Pierre Abboud en la voz y coros, Jeffrey Black en la guitarra rítmica/líder y coros, Kenny Kroecher en la guitarra líder, David Messier en el bajo y coros y Tommy Tro en la batería.

El EP abre con Grey Maiden, un tema que comienza con rápidos riffs dando paso a un potente ensamble al que posteriormente se incorpora la voz, ofreciendo un Heavy Metal al más puro estilo de la vieja escuela demostrándolo en su máxima esencia durante el coro y el interludio musical marcado por una guitarra particularmente melódica, haciendo de esta canción una electrizante sinfonía.

Tale of Twins comienza con unos riffs más pesados que se ven marcados notoriamente por la batería para abrir camino al canto y así continuar unos instantes con esa potencia que después se ve intervenido por un melódico dúo de guitarras que cada cierto tiempo va marcando un interludio. Los compases cambian en la mitad del tema, que dan paso a un épico solo de guitarra, con diferentes matices que proporcionan todo el poder que éste merece, dejando un tema sumamente dinámico de principio a fin.

El EP continua con Moss, una balada con algunos pasajes que recuerdan a The Bard’s Song de Blind Guardian, con un dúo de guitarras acústicas que van marcando melódicos arpeggios durante el tema y que son acompañados por un violín en diversos pasajes de la canción. Un armonioso y atmosférico corte que sin duda es uno de los puntos más alto de este trabajo.

Richard III es la canción que marca el final del EP, que tiene un comienzo lento con una guitarra eléctrica dando un arpeggio pausado junto al bajo, para dar protagonismo a la voz y así todo el conjunto terminar diluyéndose en el que posteriormente un poderoso riff seguido por un bajo marcando una nota den el vamos a un enérgico tema hasta llegar a unos dinámicos y excepcionales solos de guitarra, que sin duda son la parte alta del tema, ofreciendo todo el virtuosismo a la canción y así llegar a un final que se diluye con unos pronunciados riffs.

A través de sus ya casi diez años de carrera, Gatekeeper ha expresado de manera muy vigorosa que el Heavy Metal sigue firme en la actualidad, con un sonido potente y enérgico que hace gala del tradicional Metal y sin dejar de lado lo épico de las letras que buena parte de los fanáticos de este género quiere seguir escuchando. Un pequeño trozo de Heavy Metal, pero sin duda un buen paso para las siguientes generaciones.

Hace más de diez años, en una maravillosa noche veraniega, en un anfiteatro a las orillas del mar en Antofagasta, en medio de bandas de Death y Thrash Metal que hacían disfrutar a los más rudos y malditos del lugar, subió a escenario una banda de adolescentes y jóvenes muy jóvenes para presentar su Heavy Metal. Fueron objeto de ciertas burlas por su apariencia glam, pero al momento de comenzar a tocar cerraron un montón de bocas. Así conocí el nombre de Exxocet, una banda en la que podemos considerar como fundador a Ricci Love, único integrante sobreviviente de esos tiempos.

La banda se reformula un tiempo después en Santiago y terminan lanzando su disco debut “Rock & Roll Under Attack” (2016), álbum que los catapultó rápidamente por su potencia y excelente calidad compositiva y de producción, a pesar de varias dificultades que tuvieron para lanzarlo. Así, hoy nos regalan una nueva joya, la que explica por qué los hemos visto teloneando a Dee Snider y The Dead Daisies.

Así, la banda formada por Ricci Love y Lukky Sparxx en las guitarras, Chris Lion en las voces, Danny Crow en el bajo y Tom Azzter en la batería, quien dejó la banda con posterioridad a la grabación del disco, nos entregan ahora “Mighty Jungle”, un trabajo en el que se logran identificar variadas influencias que llevan a estos muchachos a un nuevo nivel musical para ellos creando su propio sello distintivo.

Todo arranca con la Intro, casi minuto y medio que comienza con sonidos selváticos que nos van adentrando a esta selva poderosa, hasta que empiezan a aparecer sonidos humanos, ritmos que se convierten en una batucada y le dan paso a la batucada metalera con la que arranca Cannibal Carnival, el sonido introductorio a este track hace imposible no recordar a Angra, lo que no impide identificar claramente el tema como algo propio de Exxocet, donde suena el sonido al que nos venían acostumbrando con la potencia de Lion en sus líneas vocales, la base rítmica festivalera de Azzter y Crow más las guitarras carreteras de Sparxx y Love. Con algunos gritos guturales en ocasiones muy bien colocados, con un quiebre rítmico exquisito a media canción y una sección de solos donde cada quien deja en claro sus capacidades. En definitiva, este disco arranca de entrada por todo lo alto.

Continuamos con el title track, Mighty Jungle, la que inicia con las guitarras a lo lejos para llevarnos a través de un ritmo levemente más relajado, que nos recuerda un poco Mötley Crüe quizás, ese midtempo canchero con un coro tremendamente ganchero, puro Glam Metal ochentero revitalizado por estos muchachos que nacieron con suerte al finalizar esa década. Un gustito de esos que hay que darse de vez en cuando con un toque moderno al prestar atención a las guitarras y la batería sobre todo, nuevamente destacando el tremendo trabajo vocal de Lion.

Alive la conocimos hace un tiempo, pues fue el segundo single de este trabajo, acelerando un poco pero manteniendo el ambiente nos deja más que claro la evolución y maduración de la banda al considerar su disco debut, tanto lírica como musicalmente. Uno de los detalles que más vengo disfrutando son los quiebres rítmicos que dan paso a la sección de solos. Es imposible no motivarse con este track, sus riffs potentes y fiesteros invitan a moverte con ganas y sentirte vivo, claramente.

No podía faltar la power ballad, misión cumplida por Goodbye I Say My Love, que recuerda un poco a Whitesnake incluso, manteniendo siempre su sello propio y luciendo las bases rítmicas cambiantes, los riffs cuidadosamente sólidos y las capas de voces que apoyan el trabajo central de Lion, ni siquiera aunque a uno no le agraden los pasajes más “románticos” puede llegar a molestarle este track. Un trabajo tremendamente bien logrado y con una sección de solos que incluso podría llegar a emocionarte si te pilla pensando en alguien específico.

Con un juego de la batería de Azzter arranca Night & Day, un tema que nos devuelve a la velocidad y potencia con la adición de elementos potentes como un pie de coro “tartamudo”, un detalle entretenido de escuchar y un ritmo que mueve de manera muy exquisita la batería acompañada del bajo de Crow, con una sección quizás nostálgica con sonidos típicos de los ’80 como de los videojuegos y películas de sci-fi. Es que realmente a este punto uno comienza a pensar que no hay forma que estos muchachos nos defrauden de alguna manera.

Como uno podría esperar, nos encontramos con un track en español, Tal para Cual, que arranca con un riff un poco más enojado y mantiene un ritmo medio que permite sentir esa rabia. Uno de los puntos más relevantes o que al menos siento necesario indicar es que, por lo general, cuando una banda canta en un idioma distinto, suele sentirse una diferencia en el tono del vocalista, aquí Chris Lion hace el mismo tremendo trabajo, sin mediar ninguna diferencia más que el idioma, para un tema tremendamente rápido que termina siendo el más corto del álbum.

Summer Nites nos lleva de vuelta a las fiestas y al sonido más rocanrolero de la banda, quizás el tema más genérico del álbum que ni siquiera por eso aburre o tiene algo malo, sino que podríamos decir que viene a ser el punto más bajo de un trabajo que viene tan alto hasta el momento que, aún así, es un muy buen tema, logrado de manera impecable, con un trabajo tremendo en los solos y con un Lion poniendo todo su talento en la bandeja.

Antes de terminar nos quedamos con el primer single y video de este trabajo, Screams From The South, el que arranca de inmediato con un tremendo riff que va siendo acompañado por la batería de Azzter hasta entrar de lleno a este reino de rabia contenida, un tema crítico que se mantiene en uno de los mejores niveles, llamando la atención sobre los despojos que se han hecho en estas tierras al sur del mundo. Nuevamente la base rítmica creada por Crow y Azzter sobre la que bailan las guitarras de Sparxx y Love es de tremenda factura, permitiendo a Lion lucirse casi sin esfuerzos, una combinación de talentos y esfuerzos que siento logran uno de sus mejores resultados en esta canción, con esos solos y esos riffs… magistral.

Todo llega a su fin y, en este caso, ese fin es Rock & Roll, donde un riff con toda la potencia del Heavy Metal nos invita a acompañar el tremendo grito de Lion para un track de puro y maldito Rock & Roll y Heavy Metal, con riffs poderosos que recuerdan un poco a Judas Priest en algunas secciones, golpeando con fuerza la cabeza de cualquiera que lo escuche y llamando a levantar el puño y gritar junto con la banda que ¡¡el Rock & Roll no ha muerto señores!! Si veníamos hablando de un tremendo trabajo, definitivamente su cierre está a la altura y te deja esperando más, especialmente cuando escuchas esos solos de guitarra, es que acá ni Ricci Love ni Lukky Sparxx se guardan algo, simplemente un broche de oro para un trabajo de altísimo nivel.

Mighty Jungle” es sin lugar a dudas un tremendo trabajo que nos deja claro hacia donde apunta la banda, demostrando que no tienen nada que envidiarle a ninguna banda extranjera, pudiendo estar codo a codo con cualquiera de ellas. Es refrescante escuchar sonidos como los que nos ofrecen estos muchachos, algo sencillo pero a la vez con una tremenda elaboración, sin ser pretencioso ni querer ser más de lo que realmente es, lo que finalmente les ayuda a acercarse con toda tranquilidad a la cima.

Exxocet se viene haciendo un nombre hace rato, tiene una base de fans potente, la “exxonation”, que dan fe del tremendo sonido que nos regalan y hoy, con este trabajo, nos dejan en claro que sólo quieren devorarse el mundo, nada más que eso y, con la tremenda calidad y talento con la que cuenta cada uno ellos, acompañados de aquí en más por Martín Fénix en la batería, estoy seguro que tendremos noticias cada vez más grandes de esa banda cuyo nombre escuché hace más de diez años en un festival de bandas en Antofagasta, porque Exxocet nació para ser gigante y siguen caminando hacia su objetivo con paso seguro.

Por: Seba Miranda

No es posible hablar de un nuevo trabajo de Iron Savior sin entender que significa ser Iron Savior. Para los que no conocen a la banda (¿existen?), les contamos que es, desde hace muchos años, el principal proyecto de Piet Sielck. ¿Y quién es este calvo y porqué es importante saberlo? Pues partamos de que la banda que el mundo conoce como Helloween, antes de llamarse así tuvo varios nombres y en un principio, cuando se llamaba Gentry, ahí estaba Sielck junto al no menos importante Kai Hansen. Tiempo después, Piet Sielck se juntaría de nuevo con su ex-compañero y darían vida a Iron Savior, banda que después dejaría Hansen para dedicarse exclusivamente a Gamma Ray y pasaría a ser el proyecto personal de Sielck.

Pero, además de eso, y es importante saber todo esto al momento de analizar “Kill Or Get Killed”, Sielck es un personaje fundamental en el sonido del Power Metal, en especial del nacido en Alemania. El tipo trabajó como ingeniero en prácticamente todos los discos de Blind Guardian en los años 90′ (desde el “Tales…” hasta el “Nigthfall…”); además, trabajó con leyendas como Gamma Ray, Grave Digger y Paragon, y ha sido parte de darle sonido a nuevas bandas como Eternity’s End, Elvenstorm, Legend Of Valley Doom y Airborn. En el fondo, hablar de Piet Sielck y de Iron Savior es hablar de la esencia del Power Metal.

Y después de toda esta introducción ponemos play al disco y en seguida nos llegada un combo en la cara de Power Metal Alemán con Kill Or Get Killed, canción que da título al trabajo. Una canción que a la vez puede ser el mensaje de Piet al mundo: “Matar O Morir”. Canción que tiene todos los clichés del estilo: doble bombo, melodías épicas y un coro para cantar alzando el puño al cielo. Además se nota que Iron Savior ya es una agrupación consolidada con la base rítmica que le dan Jan-Sören Eckert en bajo (quien está en la banda desde 1998) y Patrick Klose en batería (llegado el 2017 pero con pasado en Scanner y Dawn Of Destiny)

Continuamos con Roaring Thunder, tema con sigue mostrando el dominio de Sielck y compañía para producir Power de calidad sin caer en la tentación de repetirse. Algo que muchos podrán criticar de Iron Savior es que sus discos entre sí suenan parecidos, pero no hay que olvidar que estamos hablando del proyecto de uno de los padres (y que muchas veces la gente olvida) del Metal Poderoso. Ojo con el solo de la otra “hacha” de los teutones Joachim “Piesel” Küstner (quien lleva en el grupo casi veinte años).

Eternal Quest es el tema que sigue y que ya conocíamos puesto que fue el adelanto del disco. No mucho más que decir que continúa la tónica de hacer Power Metal de libro y que fue una buena manera de empezar la promoción del LP.

Un inicio muy pero muy ochentero da paso a From Dust And Rubble, canción mucho más pausada pero con un poderoso coro llamado a ser todo un himno. “Nacido del polvo y escombros, luchando por ser libre por siempre”: otro pedazo de mensaje de Piet Sielck a los amantes del Metal. Nuevamente las guitarras de Küstner se lucen. Otro detalle que se nota de la producción de Sielck es la capacidad de que suene muy limpio todo pero sin caer en el sonido algo más “plástico” que encontramos hoy en varias bandas del estilo.

La velocidad vuelve con Sinner And Saints. ¡Qué máquina de crear temas épicos es Iron Savior! Hay bandas que pasan disco tras disco tratando de lograr crear melodías que queden dando vuelta en la cabeza de los fans y Iron Savior saca en cada disco colecciones de canciones para la posteridad.

El disco sigue con otro de los singles y a la vez declaración de principios: Stand Up And Fight. Esta ya la habíamos escuchado como adelanto en un video que era un verdadero “carpool” con Piet Sielck pasándolo bien mientras maneja junto a Piesel Küstner tocando una guitarra infalible (si no lo han visto dense un minuto y disfruten de como hacer un video musical casi sin gastar dinero). Sobre la canción en sí, otro himno de Power Metal con un mensaje claro: ¡PARATE Y PELEA!. A esta altura queda claro que Iron Savior quiere dejar claro que no está muerto quien pelea y que el metal poderoso tradicional es una invitación a enfrentar las vicisitudes de la vida con genitales de acero.

Con Heroes Ascending vuelve a aumentar la velocidad con el doble bombo de Klose y la ametralladora de Eckert llevando el ritmo, pero Never Stop Believing es otra cosa. ¿Han tenido la sensación al escuchar una canción por primera vez que la han escuchado antes? Pero no en el sentido de copiar algo sino como un ritmo que saben que estaba dentro de ustedes y que ahora está en sus oídos. Eso pasa con este temazo. No solo con otro mensaje positivo a cagar (¡Nunca dejaremos de creer!) sino con un ritmo totalmente pegajoso. Melodía pura. Y que decir de ese inicio de guitarras que podría ser parte de la banda sonora de una película ochentera. Canción que incluso hasta se podría bailar y que está llamada a convertirse en un clásico.

Bajamos las revoluciones para lo que vendría a ser la balada de “Kill Or Get Killed”. Nos referimos a Until We Meet Again. Un mid tempo que claramente no alcanza para ser balada pero dado la velocidad y lo feliz del trabajo completo, esta es la pausa que pone Piet Sielck antes del final. Un tema interesante dado lo distinto que es con el resto de lo que venía siendo el disco. Quizás un poco largo (casi ocho minutos entendiendo que casi todos las canciones no superan los cinco) pero permite darse el tiempo de escuchar el talento en guitarras de la dupla Sielck/Küstner acompañados con una pesadísima base de bajos y baterías. Ojo con la letra que es bastante, bastante triste, lejos de lo positivo que venía siendo el disco.

El final se acerca y volvemos a levantar los puños junto a Iron Savior para cantar Legends Of Glory en honor al “Valiente” (hear the legends of the Bold). ¿Será el mismo de ese temas llamado Tales Of The Bold? No olvidemos que muchas de las canciones de la discografía de Iron Savior hablan del “Salvador De Hierro”, un ser intergaláctico que lucha contra el mal en el universo. Volviendo a la canción, otra vez Piet Sielck demostrando la facilidad que tiene para crear himnos que fácilmente se pueden integrar a un setlist en vivo para tener a los fans con los puños en alto cantando a todo pulmón.

Como bonus track y para cerrar el disco llega un cover de Sin City, clásico de AC/DC que se aleja del sonido Power para irse al mundo más del Hard Rock, un homenaje a todas las influencias que llevaron a Sielck a ser músico. Es un buen tema, pero quizás está lejos de lo que venía siendo la temática del disco. En todo caso, ello no quiere decir que no sea una gran versión.

Piet Sielck es la historia del Power Metal. Él ha cargado con el sonido y la bandera del Power Metal desde sus inicios (ya hablamos de que el fue fundador de lo que después se convirtió en Helloween) hasta el día de hoy. Se ha adaptado a la tecnología, ha aprendido nuevos trucos, ha entendido como debe sonar hoy sin dejar de ser lo que es. Y todo eso se expresa en Iron Savior, su hijo. En lo que respecta a comparaciones, parece ser un disco mucho más equilibrado que todo lo que había hecho desde “Battering Ram” (todos buenos discos en todo caso). “Kill Or Get Killed” es un tremendo álbum, casi sin puntos bajos, lleno de canciones cortas y directas, himnos que fácilmente podrían ser parte del setlist en vivo. Y hay que tener claro que Iron Savior no tiene en sus planes venir a proponer ideas nuevas de como debe ser el Power Metal, para nada. Esto es Power Metal de manual. Y sabemos que “El Salvador de Hierro” seguirá vivo para decirnos con grandes himnos que hay que seguir luchando por los sueños y que el Metal seguirá aquí y no morirá.

We’ll never stop believing Always keep on dreaming We’ll keep the faith and carry on”

Review: Karim Saba

La banda finlandesa Battle Beast vuelva a la carga con su quinta placa de estudio y segunda desde la salida de su guitarrista fundador Anton Kabanen, actual líder de sus coterráneos Beast In Black. Luego de un sólido “Bringer of Pain” (2017), que marcó un giro hacia un estilo más comercial con abundantes elementos Pop, tenemos la tarea de analizar una nueva entrega titulada “No More Hollywood Endings”, lanzada a través de Nuclear Blast Records. La agrupación ha logrado captar la atención de los fanáticos del Metal melódico, sobre todo por la inconfundible voz de la joven Noora Louhimo, una de las revelaciones y promesas de los últimos años en cuanto a vocalistas femeninas en el mundo del metal.

El disco abre de manera enérgica con Unbroken, una mezcla perfecta entre Metal sinfónico y Pop ochentero, que trae a colación de inmediato las diversas influencias de la música de Battle Beast. La perfomance vocal de Noora es extraordinaria, llena de pasión y potencia. La melodía es pegajosa y también lo son los acompañamientos de teclado. Le sigue la canción que da el nombre al disco, No More Hollywood Endings, con un riff de teclado inicial que rememora la intro de Black Diamond de Stratovarius pero tocada en cámara lenta. Es un tema muy teatral y fue acompañado por un videoclip lleno de histrionismo, en el que Noora se luce una vez más demostrando su enorme calidad vocal.

Siguiendo con el otro sencillo de adelanto, Eden es nuevamente una canción llena de energía positiva, muy melódica y contagiosa. A pesar de que el sonido de Battle Beast por momentos se siente muy sobrecargado a los teclados, el trabajo de guitarra de Joona Björkroth y Juuso Soinio destaca en este tema. Unfairy Tales, a pesar de una letra muy contingente que habla de los peligros de las redes sociales, musicalmente hablando es un homenaje al Rock ochentero que no convence del todo. Y hablando de no convencer, Endless Summer es una canción netamente Pop, y tan excesivamente cursi, que probablemente generará bastante discusión entre los fans. Me parece que está fuera de lugar, incluso en un contexto de Metal melódico.

El disco recupera el aliento con The Hero, un bombazo que trae de vuelta esa voz raspada de Noora que ya habíamos comenzado a extrañar. Es un tema bailable con claras influencias de Bonnie Tyler y Michael Sembello, pero en esteroides y actualizado al 2019. Janne Björkroth, tecladista, compositor y productor de la banda, se luce en todas sus funciones. Piece of Me abre con un pesado riff de guitarra muy hard rockero y una Noora inspiradísima, mostrando un estilo vocal más agresivo y lleno de actitud. Es una canción entretenida, con una letra atrevida y con arreglos de teclado que le agregan un toque juguetón y retro-futurista. Esperamos que la incluyan en el setlist para disfrutarla en toda su magnitud.

I Wish es una balada llena de sentimiento, en la que destaca la inclusión de una sección de cuerdas reales y una dramática orquestación de primer nivel. La letra y la interpretación de Noora transmiten una sensación de melancolía, pero al final de cuentas se siente que es una canción un poco prefabricada y carente de chispa. Raise Your Fists, desde su solemne introducción nos advierte que se trata de un himno de batalla, reuniendo estos elementos cinematográficos que definen el Power Metal épico, aunque por otra parte nuevamente falla en sorprender, y es que a estas alturas es un subgénero bastante sobreexplotado. Es un tema correcto en términos generales, pero que deja un gusto a poco.

Por el contrario, The Golden Horde es una de las canciones más interesantes y sorprendentes del disco. Abre de manera engañosa con un sampler de teclado que recuerda al Eurodance pero repentinamente se convierte en un cañonazo imparable de Power Metal con todos los ingredientes precisos: baterías bombásticas, guitarras vertiginosas y una línea vocal tan melódica como potente. El resultado es fantástico y te despierta de inmediato como una patada en la cabeza. Para cerrar la versión normal del disco tenemos World on Fire, otra canción de ritmo bailable y melodía pegajosa, con el peso y energía suficiente para finalizar esta placa con una nota positiva. Las ediciones especiales incluyen además dos bonus tracks titulados Bent And Broken y My Last Dream.

“No More Hollywood Endings” es un álbum irregular que me deja con sensaciones encontradas. Comienza de manera prometedora, pero de a poco va perdiendo fuerza y frescura para recuperarse solo en la recta final. Aprecio el esfuerzo de la banda por renovarse y experimentar con distintos sonidos, pero en esta ocasión no aciertan en todos los intentos, sobre todo cuando se alejan demasiado del sonido que los ha hecho populares. En términos de producción el disco es impecable, y la voz de Noora se asoma como el arma secreta de la banda, pero algunos pasajes faltos de inspiración y originalidad en términos de composición lo relevan a un segundo plano tomando en cuenta la calidad de sus entregas anteriores.

Review: David Araneda

Para quien escribe, los peruanos Blizzard Hunter son uno de los mejores exponentes de la New Wave of Traditional Heavy Metal que ha visto nacer el continente sudamericano, gracias a su impresionante disco debut “Heavy Metal to the Vein” (disco que revisamos aquí). Los incaicos irrumpieron en la escena el año 2015 con un larga duración impecable, lleno de talento y pasión que acaparó miradas en diversos lugares del globo. Y fue tanto así que su segundo registro oficial es un disco en vivo llamado “Live at Padova” grabado en Italia durante el 2016.

Dos años y medio después y con cambio de alineación de por medio, el quinteto banda-sangre compuesto por Sebastián “Dragon” Palma en la voz, Lucho Sánchez y Ramon Lau en guitarras, Lalos “Indu” Salas en el bajo y Bruno Gadea en los tambores, nos presenta un EP de tres temas originales y tres covers, el cual revisamos a continuación.

El registro parte con Outrage, una canción que mantiene todo el sonido tradicional ofrecido en el disco debut pero de ritmo más pausado y menos explosivo. Aunque no por eso menos bueno. Por el contrario, la composición goza de excelentes recursos técnicos, armonías y una pulcritud a prueba de todo. Como siempre, la banda despliega una ejecución impecable a nivel instrumental y el “Dragón” Palma, quien sigue haciendo gala de un registro superlativo, se escucha más sólido que en su debut discográfico, evidenciando mejoras en su performance vocal.

My Sinister Ghost vuelve a mostrar un Blizzard Hunter menos frenético pero más maduro, con un comienzo acústico de excelente factura desemboca en compases de puro Heavy Metal que me parece dan forma a una de sus mejores composiciones a la fecha. El trabajo melódico de esta canción es sencillamente soberbio. Es de esos temas que te los cantas completitos, y no solo las partes vocalizadas, sino que los riffs de guitarra, los solos, y todo lo que hace de forma extraordinaria la dupla Sánchez/Lau. Compositivamente hablando, la estructura es muy rica y dinámica, paseándose por muchos ritmos que suben y bajan la cadencia del tema de forma brillante.

Cerrando los temas originales, The King of Raging Steel sigue en la línea de los temas anteriores, quizás menos al hueso, pero tremendamente rico y bien trabajado. Un tema de sentimiento épico, con reminiscencias del Helloween clásico, del Queensrÿche más tempranero quizás, y que sin dudas invita a sacudir la melena y cantar ese pedazo de coro que entra de una y no te suelta más.

Cerrando este EP, Blizzard Hunter nos regala tres muy buenas versiones de clásicos del Heavy Metal mundial, respetuosos de sus versiones originales pero también con su twist personal: Love Gun de KISS, Queen of the Reich de Queensrÿche y Soldier of Fortune de LOUDNESS. Love Gun es similar a su versión original, aunque la voz de Palma, radicalmente distinta a la de Paul Stanley, le da un interesante giro a la canción. Queen of the Reich por su parte, suena más tradicional y algo más cruda que su contraparte original. Definitivamente menos elegante pero más true y callejera. Finalmente, Soldier of Fortune rinde tributo de forma excelente a una de las bandas más grande del Heavy Metal oriental, produciendo un cover lleno de vértigo y sentimiento del cual los japoneses estarían sin duda orgullosos.

“A Lesson In Time” es un muy buen registro que marca ligero cambio en el sonido de la banda. Los peruanos bajan un poco las revoluciones con respecto a su disco debut, pero mantienen ese mismo espíritu de hacer Heavy Metal tradicional, y me parece que ganan desde el punto de vista compositivo. Si bien es cierto se echa de menos un poco el frenesí y la locura, la madurez trae consigo cosas positivas que quedan de manifiesto en composiciones como My Sinister Ghost y The King of Raging Steel. Pulgares arriba para Blizzard Hunter, una banda que a punta de esfuerzo, talento y excelentes trabajos sigue haciéndose un nombre en la escena del Heavy Metal mundial, dejando en alto la bandera del país hermano. Bienaventurados nuestros compatriotas sureños que tendrán la oportunidad de verlos prontamente en Puerto Montt, porque de seguro los incaicos se traen un show de aquellos. Por acá seguimos atentos al futuro de la banda y esperamos con ansias el segundo larga duración del cazador de ventiscas.

Review: Hernán Bórquez

 

March to the sound… to the sound of 666” (extracto de Splendor Demon Majesty). Mats Björkman, Lars Johansson, Jan Lindh y el capitán Leif Edling (The Doomsday Kingdom, Krux) han seleccionado al legendario Johan Längquist para posicionarse al frente de Candlemass, regresando así a sus filas luego de toda una trayectoria desde el inolvidable debut, “Epicus Doomicus Metallicus”. El 22 del pasado mes de febrero, “The Door to Doom” sale a la luz bajo el sello Napalm Records, producido por Marcus Jidell (Royal Hunt, Soen). ¡Los reyes del doom épico están de vuelta!

La puerta se abre y una resonancia de guitarras da la bienvenida. Splendor Demon Majesty quiebra la disonancia y la banda se muestra ante tus oídos con riffs que suenan como pasos de gigante. La intensidad se acelera y Johan comienza a cantar la bienvenida al altivo demonio que ilustran las letras. ¡Nada de sutilezas! El primer track deja los pelos de punta al estilo Candlemass: canciones de segmentos sencillos, solos groovy de “Lasse” Johansson y conducidos líricamente por la pluma de Leif, que increíblemente logra hundir la atmósfera a oscuras profundidades sin recurrir al barroquismo victoriano de los exponentes literarios que alimentan el imaginario de Candlemass y del Heavy Metal de semiótica más oscura. El sonido general del álbum se caracteriza por esa “textura de espesor granulado” al que nos tienen acostumbrados, y particularmente símil al álbum homónimo (“Candlemass“) lanzado el 2005, que marcó un hito similar en la banda, ya que para entonces había regresado el inconfundible Messiah Marcolin al estudio.

Under the Ocean lleva la narrativa hacia las profundidades del océano y la paranoia del hablante lírico al sentir e imaginar espíritus danzantes que surgen del mar. Una canción de inicio templado, luego marchante, donde Jan va marcando las coyunturas rítmicas con—notoriamente pesados—golpes en la batería y las guitarras se complementan con efectos en el coro, complemento para caracterizar las ondulaciones del mar. Sin ser un fanático de las canciones con fade out, debo confesar que le calza perfecto al final de esta.

Luego del silencio, el timbal a las manos de Jan comienza a entregar un latido in crescendo. La lovecraftiana Astrorolus – The Great Octopus nos entrega una dosis de horror cósmico en la descripción de esta deidad-bestia del fin de los tiempos. La canción obtuvo gran notoriedad por su invitado especial, el también siniestro, padre del Doom Metal, Tony Iommi (Black Sabbath), que junto a la dupla Lasse/Mappe, encaja un solo con pedal wah como él sabe. El pesado ritmo del coro evoca mucho al trabajo de Leif en Avatarium, logrando recabar en el contraste con los versos algo de la psicodélica ambientación de la banda, pero esta vez con Längquist rugiendo en vez de la dulce voz de Jennie-Ann Smith como voz principal, aunque es una de las colaboradoras del disco.

Para el final del “lado A” del álbum, nos encontramos con Bridge of the Blind, experiencia de corta duración (3:40 aproximadamente) que se aleja del batir intenso y entra en un pasaje donde predominan las guitarras acústicas, complementadas por el solo eléctrico a downtempo. Hacia el final de la canción, un mellotrón y su suave fundido vintage acompaña sutilmente a la balada. El mayor acierto de esta canción es la rareza de su coro, que, siendo melódico y flanqueado en esta dimensión de sonidos pesados, recuerda a las baladas de Uriah Heep.

El quinto track, Death’s Wheel, se muestra como una canción sencilla, groovy y fácil de cabecear, como, por ejemplo, el clásico Bewitched de la era Marcolin. Sin embargo, debe ser mencionado el cambio de intensidad desautomatizador que viene a mitad de canción y durante el solo. Ese segmento instrumental refresca el tema y convierte esta piedra en joya.

Black Trinity, donde la melodía vocal varía de forma notoria, demuestra la manera en que se niega a envejecer la voz de Johan Längquist, incluso arriesgando que este lanzamiento sea comparado a los últimos EP (ojo, Death Thy Lover es imperdible), grabados por Mats Levén con su versátil rango vocal que ha demostrado en su numeroso currículum, mención especial a su paso por Therion y At Vance, y junto a Leif, en el inconcluso Abstrakt Algebra y Krux.

Es así como viene House of Doom, tema que no imaginé que podría ser desasociado de la voz de Levén, pero Johan lo acuña como Marcolin acuñó Under the Oak en aquellos tiempos. Pero, sin ser fanboy, cabe aclarar que hay que guardar las proporciones, ya que Messiah sigue siendo el vocalista más lírico y difícil de emular que ha tenido CandlemassHouse of Doom abre con un tañido de campanas entre el caer de la lluvia, se convierte en el tema más rápido y coro más amplio, además de recordable. Apostaría a que será un fijo en los setlist de esperadas futuras presentaciones en vivo. Los efectos añadidos, al igual que las demás canciones, son precisos y moderados, como los susurros del coro y los órganos que le roban el protagonismo al solo de guitarra (¡incluso amenazando con concluir la canción antes del segmento de Lasse!).

Finalmente, el octavo tema, The Omega Circle se acerca a la composición melódica trabajada durante la era de Robert Lowe (Solitude Aeturnus), vocalista que hizo gran impacto en estudio, pero lamentablemente no pudo extenderse hacia las presentaciones en vivo. Estos temas tenían la particularidad que se iban abriendo hacia segmentos totalmente diferentes, generalmente cerrados durante el verso y con un coro sorpresivamente melódico. En esta ocasión, en el coro contamos con las voces añadidas de los anteriormente mencionados Jennie-Ann Smith y Mats Levén.

Candlemass tiene la capacidad de mantenerse en una línea tradicional que se mantiene interesante e infranqueable, probablemente por la voluntad de Leif Edling de abstraer sus experimentaciones hacia otros proyectos, claro, con la excepción de los discos—a mi parecer infravalorados—“Dactylis Glomerata” y “From the 13th Sun”. Este lanzamiento es posible encontrarlo en bonus, el cual incluye el EP “The House of Doom” donde la versión de Mats Levén de la canción homónima es incluida junto a Flowers of Deception, Fortuneteller y Dolls on a Wall. El disco se siente como un sucesor de “Epicus Doomicus Metallicus”, sin ser similar a este, sino evolucionado, incorporando pasajes desde la trayectoria de Candlemass post-regreso de Marcolin. Imperdible.

Review: Gabriel Rocha

Sabido es que en la época de los ’80 hubo un gran auge en el Metal, especialmente en Europa, en el que emblemáticas bandas tuvieron sus inicios, marcando en los años venideros a muchas generaciones con su potente música. Ejemplo de ello es Helloween en Alemania, Stratovarius en Finlandia, sólo por nombrar algunas. Y en Rusia, una de las bandas pioneras en el Metal es Aria (Ария) que, con más de treinta años de actividad, ha marcado el sendero de muchos grupos dentro de su región.

Hoy analizamos su reciente disco “Проклятье морей” (“Curse Of The Seas”) (2018), un asombroso y potente trabajo que posiciona a la banda en lo más alto del Heavy Metal como lo fueron en sus inicios, en donde se les ha llegado a llamar “los Iron Maiden rusos”, por su sonido similar al de sus pares ingleses. Cabe señalar este quinteto, compuesto por Mikhail Zhitnyakov (Михаил Житняков) en voces, Vladimir Kholstinin (Владимир Холстинин) y Sergei Popov (Сергей Попов) en guitarras, Vitaly Dubinin (Виталий Дубинин) en bajo y Maxim Udalov (Максим Удалов) en batería, cantan en ruso: veremos al final si ello influye o no.

El primer corte del álbum es Гонка за славой (Race of Glory), canción con un comienzo muy potente marcado por riffs rápidos al que inmediatamente se le unen la batería y el bajo, para que la voz entre de forma enérgica y potente, proporcionando el más puro y clásico Heavy Metal con un electrizante solo de guitarra, llevando a la banda a sus inicios tal como lo fueron sus discos “С кем ты?” (“Whom Are You With?”) (1986) y “Герой асфальта” (“Hero of Asphalt”) (1987).

Варяг (Varyag) comienza tranquilamente, con un piano y violines que le abren paso a potentes riffs que instantáneamente marcan la línea melódica del tema, que se mantiene hasta el solo de guitarra donde hay un sutil cambio de ritmo en donde las guitarras hacen un dúo muy melódico para después volver al canto y terminar con una guitarra diluyéndose lentamente.

Эра Люцифера (The Lucifer Eraes un tema que tiene un comienzo bastante sencillo y que predomina durante todo el tema, llevando un riff continuo y con una que otra variación hasta el solo de guitarra, donde unos riffs lentos marcan el fondo en el cual se desenvuelve la guitarra y que después da paso a un dúo de guitarras con punteos sumamente melódicos.

La placa continúa con Трудно быть богом (It’s Hard To Be a God), un interesante tema con muchos arreglos sinfónicos, con el cual pretenden innovar un poco más sin dejar de lado las características Heavy con las cuales se identifican. El final de la canción es muy atractivo, con una guitarra que va explayándose con un sencillo punteo hasta terminar con una nota que va en crescendo hasta su fin.

Пусть будет так (So Be Ites la canción más lenta del álbum, una balada característica de los ’80 , en donde una guitarra lleva los arpeggios junto con una batería marcando el ritmo, mientras que la otra guitarra despliega su magia con punteos muy sentimentales hasta entrar al coro, en donde la voz le da toda la pasión al tema abriendo camino a un especial y nostálgico solo de guitarra, dejando así una balada con mucha melodía y sentimiento.

En Всё начинается там, где кончается ночь (Everything Begins Where the Night Ends) se puede apreciar un tema directo y sin vacilaciones, con punteos y riffs predominando durante toda la canción, con un coro melódico y electrizante en el que vuelven al clásico Heavy tal cual lo demostraba la banda anteriormente, en donde un atractivo solo al más puro estilo de Iron Maiden se desenvuelva enérgicamente, dejando un poderoso tema desde el inicio hasta el final.

Живой (Alive) es un corte que posee muchos matices desde el groove hasta el progresivo, con un pasaje en particular muy similar a On The Backs Of Angels de Dream Theater. Un tema muy dinámico y elaborado que dejan al receptor con una grata sensación, marcando así uno de los puntos más altos del álbum.

Убить дракона (Kill The Dragon) parte con un marcado -aunque algo monótono- riff que se extiende a lo largo de la canción, dándole una persistencia muy particular a tal punto que el tema se torna hasta divertido. Un corte muy marcado por la línea musical que este lleva, lo que hacer destacar la canción de una forma específica.

El disco continua con Дым без огня (Smoke Without Fire), un pausado tema en que se presentan muchas variaciones, partiendo con un arpeggio que le da paso a los riffs y al canto en donde se presenta un tradicional solo de guitarra. Hasta ahí parece un corte más del álbum con mucho Heavy Metal, pero cuando el tema se dispone a llegar a su fin aparece una guitarra acústica proporcionando una maravillosa serenidad y concluyendo con arpeggios que son tocados pausadamente hasta quedar en silencio. Excelente canción con un final muy asombroso.

От заката до рассвета (From Dusk Till Dawn) vuelve con lo mejor del Heavy, dejando atrás toda la magia y la armonía que hasta ahí se había percibido, concediendo una canción con mucha rapidez y potencia, tema que no necesita mucha explicación más que decir que se trata de muy buen Heavy Metal.

El disco concluye con Проклятье морей (Curse Of The Seas), un extenso tema que reúne todos los ingredientes puestos en el álbum, con un comienzo marcado por un arpeggio que después son cambiados por potentes riffs y con pasajes que proporcionan una atmósfera muy melodiosa y melancólica, en donde la voz cumple un rol fundamental para dar el sentimiento a la canción. Un tema que describe por qué los llaman los Iron Maiden rusos.

Aria, una agrupación con mucha trayectoria en el mundo del Heavy Metal, sigue diciendo con este álbum que continúan firmes y con más fuerza que nunca para proporcional toda la magia que ellos tienen para entregar, un Metal electrizante, melódico y directo a la vena para hacer recordar los viejos tiempos en el Heavy Metal era lo único que importaba. Excelente álbum que supera cualquier duda o aprensión respecto al idioma y que demuestra que si hay Heavy Metal, todos entendemos.

Review: Samuel Lorca

 

 

 

El Metal Sinfónico siempre ha sido un género que tiende a polarizar opiniones dada su grandilocuencia y pomposidad. Desde su nacimiento en 1997 con el extraordinario “Legendary Tales” de Rhapsody -uno de los discos más reveladores del Metal- se gestó un nuevo estilo musical que creció de forma exponencial a comienzos del tercer milenio. El vertiginoso desarrollo del estilo pronto colapsó las vitrinas del Metal, llegando a un punto de saturación donde muchísimas bandas europeas, sobre todo italianas, no consiguieron sostener el éxito de un estilo que siempre tuvo en Rhapsody (of Fire) a su mayor estandarte y parangón para cualquier banda que saliera al ruedo.

En este contexto, fueron pocas las bandas hispano parlantes que lograron posicionarse en lo alto del estilo, siendo Opera Magna una de ellas. Los españoles han sabido hacerse un nombre en la escena gracias a trabajos de altísimo estándar, ganándose el derecho a ser constantemente considerados una de las mejores exponentes del Metal español. Hoy revisamos su último trabajo, “Del Amor y Otros Demonios – Acto III”, EP que viene a cerrar la fantastica trilogía del mismo nombre que vio el lanzamientos de sus dos primeros actos en 2014 y 2015. Los cuatro años de espera sugerían que los oriundos de Valencia no dejarían detalle al azar y prepararían un grand finale que hiciera justicia a los primeros dos actos. Y vaya que lo consiguieron.

Requiem Por Un Vivo es la intro que da inicio a este registro. De corte muy operático, esta bella pieza se percibe muy solemne y más elegante que pomposa, dando paso a una de las canciones más majestuosas que ha visto el estilo en el último tiempo: Mi Reino, El Olvido. Un despliegue perfecto de sinfonía y furia metálica que converge en un tema que recuerda la era clásica de Rhapsody, al nivel de las mejores composiciones de la saga de la espada esmeralda. Sin duda de lo mejor que se ha producido en la península ibérica en estas materias. La característica voz de José Vicente Broseta, a la que puede costar un poco acostumbrarse, despliega una buenísima performance y le da un sello muy distinguible a la banda. Las orquestaciones son brillantes también. No son exageradamente pomposas y todo los arreglos están al servicio de la canción. Un temazo con todas sus letras.

Una Piedra en Dos Mitades, tal como el nombre sugiere, esta es una pieza dividida en dos partes. La primera mitad es un instrumental que comienza a cargo del piano de Rubén Casas,  donde melodías de misterio e intriga desembocan rápidamente en un compases orquestados que recuerdan algunos pasajes de Trans-Siberian Orchestra y también las obras más épicas de Symphony X. Nuevamente, la interpretación es de altísima factura.  La segunda parte de la canción es cantada, mucho más lenta y operática, donde Broseta canta a dúo con Marta Barbé, quien colabora de manera brillante en este track. Es un canto más desgarrado, que busca remecer las emociones de quien escucha, que luego de la solemnidad vuelve a la carga recuperando la cadencia del disco.

El cuarto tema es In Nomine, otro despliegue de de un power sinfónico heroico, épico y que recuerda esos temas marchantes de guitarra profunda y estribillo rimbombante que los oriundos de Trieste llevaron a la cumbre del estilo en el “Dawn of Victory”. Imposible no emocionarse con un coro que invita y exige levantar el puño y cantar como si no hubiera un mañana.

Cerrando este trabajo, Opera Magna presenta un corte de once minutos titulado Lo Soñado y lo Vivido que, como podrán imaginar, es una composición que lo tiene todo. Es un barrido perfecto de lo presentado a lo largo de la carrera de los valencianos. Estos once fantásticos minutos de odisea épica cierran la trilogía tal y como dicta el manual del Metal Sinfónico. Pasajes de calma, de furia, de grandilocuencia, de sencillez, pasajes recitados, cantados y orquestados. La mezcla es y suena perfecta. Por momentos, esta pieza recuerda a Húsar de Ives Gullé, gracias a ese componente dramático que traspasa lo meramente musical y sitúa al oyente en medio de un relato que bordea lo teatral. Hacia el final, el piano de Rubén interpreta lo que fácilmente podría ser una composición de W. A. Mozart, lo cual recuerda la increíble capacidad de estos músicos metaleros para hacer música neoclásica con una asombrosa facilidad. Un cierre tremendamente épico y a la altura de lo que merecía esta trilogía.

En síntesis, el “Del Amor y Otros Demonios – Acto III” es un trabajo fenomenal, que ilumina el futuro no sólo de Opera Magna, sino de un género completo. Esto, sumado al tremendo regreso de Rhapsody of Fire, consolidan un inicio de año más que prometedor para los fanáticos del estilo. Trabajo 100% recomendado no solo para los seguidores de la banda, sino para todo quien disfrute de las corrientes más épicas y melódicas del Metal.

Queensrÿche es una banda cuya evolución a lo largo de los años ha sido bastante curiosa. En su etapa inicial desde su épico EP debut hasta “Empire” (1990) alcanzaron reconocimiento y popularidad a nivel mundial, con un peak creativo marcado por su obra maestra “Operation: Mindcrime” (1988). Por su parte, los noventa fueron una época de grandes cambios y experimentación con resultados irregulares y muchos pensamos que la banda no volvería a recuperar su nivel luego de la salida de Chris de Garmo, guitarrista fundador y creador de algunas de sus mejores composiciones.

Los conflictos a nivel individual y grupal llevaron a esta formación a una crisis que culminaría con la bullada salida de su icónico vocalista Geoff Tate en 2012, incluyendo una batalla legal por el nombre de la banda que fue ganada por los tres miembros fundadores restantes. Luego de incorporar a Todd La Torre en la difícil misión de reemplazar a una de las voces más destacadas de la historia del Rock, la agrupación oriunda de Seattle ha lanzado dos álbumes bastante consistentes, Queensrÿche (2013) y Condition Hüman (2015), otorgándoles un nuevo impulso en su dilatada carrera.

En este contexto nos toca analizar “The Verdict”, la tercera entrega de este renovado Queensrÿche que ve la luz a través de Century Media y que trae consigo un importante cambio. Por primera vez, el baterista fundador Scott Rockenfield no participó en la gestación ni grabación del disco tras comenzar un receso indefinido luego del nacimiento de su hijo. Lo más interesante es que las labores de percusión fueron asumidas por el mismísimo Todd La Torre, quien ha tocado la batería desde su adolescencia, aunque vale la pena aclarar que Rockenfield no ha dejado oficialmente la banda.

“The Verdict” comienza de manera sorpresiva sin ningún tipo de introducción con la canción Blood of the Levant, abriendo con un riff y acompañamiento rockero a medio tiempo, a los que se une la potente voz de La Torre, luciéndose con brillantes agudos y una tonelada de actitud. A pesar de las evidentes similitudes con Tate, La Torre ha ido desarrollado su propio estilo, quizás más enérgico y agresivo, sin olvidar los quince años de diferencia. La pareja de guitarristas Michael Wilton y Parker Lundgren se complementa a la perfección a nivel de armonías y solos. Prometedor comienzo.

Man the Machine marca de inmediato uno de los puntos altos del disco con su ritmo acelerado y una melodía pegajosa, con un La Torre inspiradísimo tanto en las voces como detrás del drumkit. Es comprensible que esta haya sido la escogida como primer adelanto de la nueva placa, ya que funciona como una verdadera declaración de principios por parte de la banda. El enfoque es bastante directo y en tu cara, lleno de energía y sin dar lugar a rellenos ni excesos. Espero con ansias escuchar esta canción en vivo, ya que está hecha para ser coreada y cabeceada.

Con Light-Years bajan un poco las revoluciones y exploran el lado más progresivo de su sonido, con signaturas de tiempo más complejas y múltiples cambios de ritmo. Eddie Jackson se luce con sus arreglos de bajo y no me canso de insistir en el sorprendente rendimiento de La Torre en batería, despejando las posibles dudas que algunos tenían sobre su capacidad. Por su parte, Inside Out sorprende con su inicio sigiloso marcado por melodías inspiradas en Medio Oriente, tomando vuelo hacia el estribillo. El trabajo del dúo de guitarristas antes de la sección final es lo más destacable de este tema.

Continúan con Propaganda Fashion, que avanza de manera furiosa, a toda velocidad y con una letra crítica de la sociedad contemporánea. Llama la atención el enfoque directo de estas composiciones, lejos de los excesos que caracterizaron la época desde “Promised Land” hasta “Dedicated to Chaos”.

Luego viene la que sería para mi la joya del disco, me refiero a Dark Reverie. Es un tema que resume los mejores elementos de Queensrÿche, con una atmósfera sombría, una línea vocal muy melancólica y un despliegue de musicalidad impresionante y teclados de fondo que me recuerdan el sonido ochentero de la banda. Un manjars.

Bent comienza con un extraño sonido que te hará sospechar que el cable de tus audífonos se ha estropeado. Es un tema bastante denso y de mayor duración, gozando de una estructura más compleja y notables cambios de intensidad. Todd La Torre se luce nuevamente con su amplio rango vocal que va desde una voz profunda y lúgubre hasta agudos impecables. A su vez, Inner Unrest es una canción que abre de forma prometedora con mucha onda, pegajosos riffs de guitarra y un ritmo contagioso, pero que a la larga se vuelve un poco repetitiva y tediosa.

Launder the Conscience es otro de los puntos altos del disco, retomando la energía e ímpetu con paso acelerado, destacándose por una inspirada sección instrumental hacia el final. El sonido de teclado que domina la atmósfera se funde a la perfección con la última canción. Estamos hablando de Portrait, un tema más experimental y que marca un retorno a la calma luego de tanta potencia, siendo la forma ideal de cerrar esta experiencia musical. Vale decir que las ediciones especiales del disco incluyen una serie de bonus tracks, con temas inéditos, acústicos y en vivo.

En conclusión, “The Verdict” muestra una banda afiatada y con mucha confianza en sus capacidades, marcando también una vuelta al sonido más pesado y directo que los fanáticos agradecemos. Destaco una vez más el inconmensurable aporte de Todd La Torre, quien ha encontrado un lugar protagónico en la banda y se luce en términos de composición, letras, voces y batería. Esperamos de todas maneras tener buenas noticias de Scott Rockenfield en el futuro y que se reintegre a la banda en algún momento, ya que representa una parte vital del sonido e historia de Queensrÿche.

Me atrevería a decir que “The Verdict” es su mejor al trabajo a la fecha con La Torre y quizás el mejor de la banda desde “Empire”. A pesar de que no todos los temas alcanzan la calidad de sus discos clásicos, tampoco hay pasajes aburridos o canciones que vayas a querer adelantar. Creo que han dado un paso importante adelante al dejar de lado esos excesivos segmentos letárgicos y de baja intensidad que caracterizaron el sonido de Queensrÿche desde los noventa hasta la salida de Geoff Tate. Con mucho gusto, podemos afirmar que la Reina del Reich ha vuelto en gloria y majestad.

Review: David Araneda

 

El Power Metal italiano nos tiene acostumbrados a grandes entregas y, hace ya algunos años, entre esas entregas aparecieron unos muchachos oriundos de Rimini con una carismática mujer en las voces, con “The Alliance Of The Kings – The Black Crystal Sword Saga Part I” (2010), los muchachos de Ancient Bards iniciaban su viaje, siguiendo los pasos de Rhapsody, pero con una saga propia, trabajo que al año siguiente fue secundado por “Soulless Child” (2011) y luego acompañado por “A New Dawn Ending” (2014).

La voz de Sara Squadrani, potente y melodiosa sin llegar a extremos más operáticos, el tremendo trabajo compositivo y en la guitarra de Claudio Pietronik, más los superlativos aportes de Martino Garattoni en las cuatro cuerdas y Federico Gatti en la batería, que no sólo establecen bases rítmicas sino que son parte fundamental del sonido de la banda, sin dejar de lado los teclados de Daniele Mazza y la inclusión de Simone Bertozzi como segunda guitarra nos regalan un Power Metal de ese que los italianos saben crear mejor que nadie.

Origine – The Black Crystal Sword Saga Part II” arranca con el title track, Origine, una introducción narrada que nos cuenta donde comienza todo, sobre las criaturas llamadas Aeons y la sustancia llamada Cristal Blanco, todo relatado sobre una base musical épica, lo que nos indica que este trabajo será Cinematic Metal en toda su expresión, para terminar con voces corales abriéndonos las puertas a lo que será el disco.

Lo primero que conocimos de este trabajo fue Impious Dystopia, primera canción propiamente tal del álbum que abre con voces corales para dar paso a un rápido riff que carga de energía inmediatamente y un ritmo que invita a galopar contra lo que se venga. Probablemente a todos nos extraña la inclusión de voces guturales pero allí están, sin ser un aporte importante a la estructura del tema, de hecho, dan la sensación de no calzar completamente. Como dijimos al comenzar esta reseña, el bajo y la batería de Garatonni y Gatti no sólo hacen la base rítmica sino que también se lucen, lo que no en muchas bandas se puede, teniendo una sección de solos completa además de los solos en las guitarras de Pietronik y Bertozzi más el teclado de Mazza. Un tremendo track que sólo destiñe un poco con la inclusión casi aleatoria de las voces guturales pero que, en definitiva, es una tremenda apertura.

Fantasy’s Wings también la conocimos antes del lanzamiento del disco ya que fue el segundo single del álbum tras el video de Impious Dystopia. Acá arrancamos con un riff altamente épico, con un arreglo de teclados típico de película de dragones y caballeros que nos abre un mundo donde la voz de Squadrani hace su aparición en un suave interludio. Líricamente no es tan llamativa quizás, contando la historia de dos hermanos, algo como príncipe y princesa, jugando en un festival que, musicalmente, es una tremenda composición, con quiebres rítmicos muy bien elaborados, pasajes ambientales que te hacen imaginar la escena, un tremendo trabajo donde de nuevo aparece la voz gutural sin que se le pueda encontrar mayor sentido, pero que algo debe significar.

La historia continúa con Aureum Legacy, la que arranca como una power ballad para abrirse a una especie de midtempo donde la voz de Squadrani se luce sin lugar a dudas. El trabajo en los tarros de Gatti ayuda a crear una atmósfera tremenda y el bajo de Garatonni nos acompaña por ese paraje, mientras el teclado de Mazza va rellenando el ambiente y las guitarras de Pietronik y Bertozzi nos entregan riff potentes y suaves a la vez que crean todo lo necesario para que El Supremo le hable a sus hijos, que fueron presentados en el track anterior, explicándoles lo que se viene. Hacia el final, es delicioso cómo agregan una pequeña sección coral en italiano.

El último single y video antes del lanzamiento oficial de este trabajo fue Light, la balada obligada en toda obra de Power Metal, Mazza luce acá todas sus credenciales y Squadrani nos regala uno de los pasajes más inspirados y sentimentales de este trabajo. La princesa Eirene haciendo una especie de juramento a su padre, El Supremo, y a su hermano, siendo escoltada por unos riffs potentes pero “respetuosos” (por decirles de alguna manera), con una base rítmica igual de potente que permite Pietronik se luzca en la sección de solos y le da espacio a un solo de Garatonni. Debo reconocer que cuando vi el video recién lanzado me pareció como fuera de lugar pero, como parte de esta historia, está en el lugar preciso donde debe estar.

Lo malo es que Lork, el hermano de Eirene, parece no ser tan fuerte como su hermana y en Oscuritá se lamenta el sentirse menos que ella y poco tenido en cuenta por su padre. Esta sección de la historia es tremenda, empezamos con el muchacho lamentándose en una base ambiental lenta y triste para dar paso a un tema rápido y agresivo donde su protagonista se rinde a la oscuridad de su corazón y se deja llevar por su ambición, creando el escenario preciso para que, por fin, las voces guturales del disco calcen bien y no parezcan incluidas a la fuerza. Incluso, pasando la medianía del track, éste toma tanta potencia, velocidad y violencia que se alcanza a escuchar un pequeñísimo riff típico de Black Metal, ¡ese nivel! Y encima, luego nos devuelve a la lucha en la cabeza de Lork… me atrevo a decir que éste es el punto más alto de este álbum.

No nos podemos quedar sólo con la lucha interna por lo que en Titanism nos encontramos con Lork recriminando a su padre por preferir a su hermana. Arrancando de inmediato con la velocidad propia a la que nos tienen acostumbrados estos italianos, con algunos quiebres en el ritmo que permiten la aparición del coro que acompaña el disco, donde se incluye también la voz gutural, para irnos introduciendo en cómo la locura se va apoderando de Lork incitándolo a terminar con su padre, con una sección de solos donde Garatonni y Pietronik tocan un solo a la par, sin enfrentarse sino acompañándose y luciendo juntos.

Siguiendo la historia nos encontramos con The Hollow, que empieza con una especie de coro victoriano que nos introduce a las consecuencias del track anterior, en una forma emocionalmente oscura que con los riffs de Pietronik y Bertozzi va cargándose de pesar y arrepentimiento. Quizás sea más una especie de interludio que un tema propiamente tal pero logra transmitir el sentimiento de forma clara y concisa, dando una especie de descanso a la música mientras la historia continúa.

Entonces Lork llega a Home Of The Rejects, donde es recibido por su jefe y sentimos en la música cómo estamos en un lugar lleno de desadaptados y rechazados, con riffs pesados y oscuros acompañados casi en todo momento por el bajo de Garatonni que ayuda a percibir aun más ese peso emocional, con una Sara que logra transmitir con su voz la carga de culpa y rabia que nuestro personaje lleva sin necesidad de cambiar su forma de canto, con solos de guitarra rápidos y cortos que permiten enfocarse más en la historia donde Lork es recibido como héroe, como elegido para tomar el mando de estos rechazados y guiarlos en su ascenso al poder… con los riffs de guitarras dejándonos claro cuánto disfruta Lork esta recepción.

El final del capítulo, The Great Divide, que dura cerca de quince minutos, se cuenta en tres partes. Farewell Father, la primera, arranca con una escena triste ambientada por Mazza, que además nos devuelve a la melodía que abrió el disco, trayendo nuevamente esa sensación de estar viendo el tráiler de una película. Ya con el metal sonando como corresponde, Sara nos cuenta cómo Eirene descubre lo sucedido, sabiendo inmediatamente quien fue, todo esto sobre un ritmo medianamente lento que nos permite disfrutar y saborear la historia haciéndonos querer saber qué pasa luego para… llevarnos nuevamente a un interludio tipo tráiler con la melodía inicial del disco que termina de golpe y da paso a una escena más profunda, más emocionante, ésta es la segunda parte, Teardrop, una especie de interludio coral que narra la escena.

El grand finale llega con la tercera parte de este último track, Il Grande E Forte Impero, acá nos encontramos con un Lork ya totalmente entregado a la oscuridad, oscuridad que pareciera haberse apoderado totalmente de él y permite por fin encontrarle sentido total a la voz gutural, ahora que la oscuridad y Lork son uno solo todo se entiende. La oscuridad de Lork y la luz de Eirene se preparan para encontrarse en un futuro cercano, la velocidad, agresividad, los riffs pesados y oscuros hacen disfrutar de una manera impresionante este cierre, nuevamente con todos y cada uno de los músicos teniendo su momento para lucir su calidad y, finalmente, terminando como película de acción, con el abuelo, quien abrió el disco sin presentarse, entregando su mensaje a su nieta y, ahora, elegida heroína.

Una historia fascinante que nos regalan los italianos con una música tremenda, sin duda un ejemplo de que el Power Metal está más vivo que nunca y, sin lugar a dudas, Ancient Bards es una de las bandas que tomaron el desafío de seguir contando historias con maravillosas composiciones. Al escuchar los singles en solitario parecía que algo no cuajaba y claro, éste no es un trabajo de canciones, es una historia contada a través de distintas canciones y termina siendo una delicia para los oídos.

Quiero creer que éste trabajo es el que por fin los hará saltar al Olimpo del Power Metal porque ya giran por Europa, con muy buenos resultados, pero en Sudamérica todavía no logran impactar con la suficiente potencia que les permita girar por nuestras tierras, por lo que parece lejano el día que podamos disfrutar la potencia y la calidad de estos grandes músicos en vivo pero, sin temor a equivocarme, el tiempo debe estar cercano porque la Black Crystal Sword Saga va creciendo y su impacto cada vez es más fuerte. Por ahora, sólo queda esperar el próximo capítulo para saber qué pasa con Lork y Eirene, esperando que el tiempo de ver a los bardos ancestrales esté más cerca de lo que pareciera.

Review: Seba Miranda

Cuando uno habla y/o escucha algo acerca de Dream Theater, es imposible no imaginarse estructuras musicales complejas, cambio de compases abruptos, sincronías de escalas, tiempos rápidos, lentos, armonías, arpeggios, entre muchas otras cosas. Es por eso que al momento en que Dream Theater anuncia un nuevo disco se genera una gran expectación, ya que nos acordamos de lo anteriormente señalado y con qué otra cosa nos sorprenderán.

Distance Over Time” es el nombre del decimocuarto largaduración de los norteamericanos, que verá la luz a través de InsideOut Music y que cuenta con la misma formación con la que cuentan desde “A Dramatic Turn of Events” (2011): James LaBrie en la voz, John Petrucci en guitarras y coros, John Myung en el bajo, Jordan Rudess en teclados y Mike Mangini en la batería.

Después de la gira “Images, Words & Beyond” en conmemoración de los veinticinco años del lanzamiento del mítico álbum “Images & Words”, encontraron algo de tiempo e inspiración para trabajar en un nuevo disco de estudio que reflejara en parte lo hecho en el pasado y una proyección para tiempos futuros, marcando cierta distancia de ese monumental trabajo de extraduración como es “The Astonishing“. Primero por su extensión, pues a estas alturas encontrar un disco de Dream Theater con menos de una hora de duración -como es el caso- resulta llamativo, por decir lo menos. Y además es un disco más “sencillo”, por supuesto dentro de la sencillez que una banda como Dream Theater puede llegar a tener, de hecho ningún tema dura más de diez minutos, otra rareza. En este sentido, tal como señaló John Petrucci en una entrevista reciente, “este no es un disco conceptual. Ha sido escrito grupalmente en el estudio, y todas las canciones tienen su punto individual. Hay mucho de banda tocando conjuntamente, y nada más. Hemos trabajado a la vieja usanza, sin extras, colaboraciones especiales. El resultado es un disco más personalista y directo”.

La placa abre con Untethered Angel, el primer single de este trabajo, que comienza con un arpeggio con ciertas similitudes a lo que hallamos en A Change of Seasons, donde expresa una atmósfera de tranquilidad marcado en el fondo por un string del teclado que después se rompe con riffs rápidos y sincronizados, hasta la parte del canto que va en crescendo hasta el coro, alcanzando su peak con la frase “open your heart, be set free”, donde posteriormente demuestran todo el potencial del tema con un ensamble en perfecta sincronía que lo dejan expresado en el interludio antes de los solos, que nuevamente son una complicidad entre emisor y receptor como lo han hecho desde siempre Petrucci y Rudess, cerrando así un tema con un coro y un riff que se prolonga hasta el final.

En Paralyzed, que también conocimos hace algunas semanas, encontramos algo más bien monótono. Marca mayoritariamente una línea en donde LaBrie con su voz va describiendo un sentimiento de frustración, presión, ira, que al final quiere romper tal como lo señala el tema, que arrastra un riff distorsionado que se va acabando progresivamente.

El tercer -y último- single del disco es el tercer tema del mismo. Fall Into the Light es una canción agresiva y poderosa que reúne distintos matices. El inicio es totalmente demoledor con unos riffs potentes evocados en toda su plenitud del thrash, hasta la entrada de la voz que comienza como si te contara una historia, llegando a la sección de los solos de guitarra, introducidos por un arpeggio y después desatando un solo que tiene ciertas reminiscencias a Master of Puppets, que pone la piel de gallina. Posteriormente la canción comienza a desenlazarse para llegar a un final enérgico que termina con una escala y un riff que marca su final.

Barstool Warrior en un tema bastante discreto y dinámico, que tiene pasajes similares a The Bigger Picture de “Dream Theater” (2013), que remarca un ensamble bien de Rock progresivo al inicio de la canción y que disminuye bien entrado al tema con una guitarra que va modelando una melodía sincopada durante partes del canto, hasta terminar con un riff que va diluyéndose lentamente. Como anécdota, a Petrucci le contaron en una entrevista acerca de un rumor que nació luego de que se conocieron los nombres de los temas, consistente en que bromeaban con que el propio Petrucci habría contado, en las duchas de un gimnasio, que Barstool Warrior tenía una gran influencia de Manowar, causando las obvias risas del guitarrista.

Por otra parte, Room 137, tema compuesto por Mike Mangini, comienza con riffs bastante pesados en el cual se incorpora una voz con agresividad que se mantiene a lo largo del tema sin mayores cambios. Quizás sea el punto menos fuerte del álbum, en donde la monotonía destaca en el canto. Según Petrucci, Mangini se apoyó en literatura muy diversa para escribir este tema, intentando reflejar “la incertidumbre y la locura que produce ese número“.

Sin embargo, la sensación agridulce anterior queda en el pasado cuando comienza S2N, con el gran John Myung tocando el bajo con algo de tintes de funk acompañados posteriormente del resto de la banda que le da una dinámica bastante atractiva, con un relator que aparece hasta que LaBrie canta llegando a un coro de tan solo dos frases, pero musicalmente te describe el tema en su totalidad con una guitarra por detrás marcando un acorde distorsionado, dándole toda la identidad al tema junto a su interludio instrumental, que continua con la canción hasta llegar al final, que recuerda a ciertos pasajes de The Dark Eternal Night de “Systematic Chaos” (2007).

At Wit’s End tiene un inicio bastante similar a The Test That Stumped Them All de “Six Degrees Of Inner Turbulence” (2002), quizá algo más lento, que se va desarrollando a medida entra al canto. Este es un sumamente elaborado, en el que quizá recorren todo lo que caracteriza a la banda: ritmos rápidos, cambios de compases, ritmos lentos, arpeggios, etc., decorado por un final muy armonioso, tranquilo y a la vez triste, que en el fondo es de lo que habla la canción, de una experiencia traumática y terrible como es una violación, recordándonos la letra de Anna Lee de “Falling Into Infinity“. Como curiosidad, Hans Zimmer, compositor de música de películas, admirado por Petrucci, también tiene una At Wit’s End, en Piratas del Caribe III.

Ya acercándonos al final, Out Of Reaches el tema más reposado del disco, con un piano y un arpeggio que marcan una bella sinfonía al inicio de la canción que luego se abre con un Mangini ejecutando su batería, poniendo la potencia y el sentimiento del ensamble que se va desencadenando. El amor y el temor es lo que marca el tema en esencia.

Y este nuevo trabajo de Dream Theater acaba con Pale Blue Dot, que abre con una atmósfera un tanto misteriosa, que se ve abruptamente interrumpida con una batería que da el inicio a sus compañeros antes de entrar a la acción, con riffs llenos de staccatos que posteriormente da paso a la complejidad que caracteriza a la banda en sus temas, como se deja ver en el interludio musical de la canción, con algunas reminiscencias a The Dance of Eternity de “Metropolis 2: Scenes From a Memory” (1998), que le dan un aura de virtuosismo a un tema que marca un final más que correcto para este trabajo.

Sin embargo, Dream Theater nos regala un bonus trackViper King, que es una canción muy alegre, quizás hasta divertida, con pasajes un tanto llevados al blues, como lo deja expresado el solo de guitarra y teclado a la mitad del tema. Se puede decir que es un tema breve y preciso, más rockero y con menos pretensiones que lo normal para una banda como esta. Un buen corte y una buena decisión dejarla como bonus track.

Distance Over Time” es un álbum que recorre toda la experiencia de la banda a lo largo de los años, en donde hace un recorrido musical por buena parte de su extensa discografía, y particularmente con sonidos remozados de cosas que hemos escuchado en discos como “Images & Words”, “Six Degrees of Inner Turbulence”, “Systematic Chaos” y sobre todo de “Train Of Thought”, entre otros, dejando de manifiesto todo el potencial que la banda sigue teniendo para entregar, sin dejar de lado sus raíces que lo caracterizan: virtuosismo, armonías, atrevimiento, musicalización, entre otras. Que el disco se haga tan corto tiene cosas malas y buenas: las malas es que da cierta sensación de que pudieron haber compuesto un par de temas de esos extensos y notables que caracterizan a esta banda, pero por otra parte, el disco se hace disfrutable y deja con ganas de seguir escuchando. No entra a lo más destacado del enorme catálogo de esta tremenda banda, pero los mantiene con una vida creativa saludable.

Review: Samuel Lorca

 

There, where eagles fly in the sky over fields of gold, the Kingdom of the Magic. Reaching for the land, for the dream… stories still untold. Still, the legend goes on and on” (coro de The Legend Goes On)

Estamos a dos años del lanzamiento de “Legendary Years”. Un álbum extraño de escuchar con la familiaridad natural que las icónicas canciones selectas deberían evocar. Un álbum que viene más como manifiesto, ya que es sabido que los dos entes responsables del génesis de Thundercross—y Rhapsody posteriormente—se han atomizado hacia dos posturas con respecto a su legado. Y mientras no hay nada de reprochable en una gran gira de despedida, para dar punto final a décadas de leyendas y héroes que se han enfrentado a terribles bestias y trágicos destinos, el co-fundador, compositor orquestal y tecladista, Alex Staropoli, ha tachado esa opción, optando por continuar desarrollando el universo épico con otro arco que este 22 de febrero sale a la luz: “The Nephilim’s Empire Saga” y su primer capítulo “The Eighth Mountain”. “Legendary Years” además introdujo los acompañantes de Staropoli en esta nueva aventura: Giacomo Voli en voz, el alemán Manuel “Manu” Lotter en batería, Alessandro Sala en bajo y, el ya veterano en Rhapsody of Fire, Roberto “Roby” De Micheli en la grabación de guitarras.

The Eighth Mountain” inicia con Abyss of Pain, canción instrumental que se posiciona como el sello-formato introductorio característico de la discografía LP de Rhapsody of Fire.  Tímidos cuarenta y ocho segundos de ecos in crescendo que no alcanzan a elevar la tensión adecuada para dar el primer grito de guerra. Como si fuera poco, el intro corta el momentum y luego de un breve silencio comienza Seven Heroic Deeds, revelándonos un enfoque en la composición que luego se repetirá a través del álbum. Este consiste en abrir la canción con melodía oscura y riffs rápidos, para luego decantar a segmentos más líricos para cuando Voli comience con los versos. La canción pasa rauda, logrando captar la atención con los coros añadidos y cerrando con éstos.

Para Master of Peace y Rain of Fury una idea comienza a surgir: Staropoli al parecer busca experimentar menos—en comparación a los discos que anteceden a este—y excava sonoridades de la inolvidable “Emerald Sword Saga”. Roby De Micheli con gran acierto acompaña a Staropoli por esta senda, apegándose al estilo del prestidigitador Luca Turilli. Mientras Master of Peace, con un gran coro, nos muestra la gran versatilidad y carácter adquirido por Giacomo Voli para adaptarse a Rhapsody of Fire, Rain of Fury deslumbra con el cabalgante inicio, melodía orquestal consistente que le da peso a la canción para balancear un coro bastante blando y fácil al oído. La imagen es atractiva, evoca la espada descrita lanzando llamas y regando los campos de sangre, aspecto visual importante, ya que como la variante de Luca Turilli, Alex Staropoli también describe a Rhapsody of Fire como “la única banda de Metal de banda sonora fílmica”, enfatizando el dramatismo del desarrollo épico.

El disco sufre un quiebre de intensidad con una loa. White Wizard nos introduce un carácter en la obra, en el segmento monomítico donde el héroe se encuentra con su mentor. En todo el álbum, las letras no abordan una complejidad para compararlo a discos anteriores, esta falta de abstracción lamentablemente queda de manifiesto en esta canción, bastante soluble y poco ambiciosa. Aprovechando que todavía no volvemos a los truenos, Warrior Heart viene un poco mejor. Un gran acierto en la melodía de viento y en los coros polivocales, evocando a Village of Dwarves. Cuesta distinguir si eso es un buen signo o no.

A parecer personal, desde The Courage to Forgive comienza lo más interesante del disco, revelando el potencial del nuevo Rhapsody of Fire. La canción es consistente y los coros líricos se complementan muy bien con Voli. En esta ocasión, Manu Lotter se ve más acomodado, sin rellenos innecesarios ni excesos técnicos, sobre todo en los platos y redoble de toms. March Against the Tyrant es una muestra del género rapsódico. Una ópera (o musical) que tiene un desarrollo más narrativo. ¡Que no te engañe el inicio! La canción adquiere los leitmotiv de los personajes, partiendo con un monólogo romántico del héroe para después—quizá muy apresuradamente—hacer un llamado a las armas.

El noveno track, Clash of Times, es para mí la imperdible del álbum, donde la banda brilla por conciliar el estilo clásico de Rhapsody con la nueva era, un gran ejemplo de esto es la singular A Tale of Magic del disco “Dark Wings of Steel”. Reitero, no la puedes dejar pasar.

Nos acercamos al final del conflicto y al final del álbum. La alegre The Legend Goes On marca el triunfo del héroe en este capítulo. Esta es una de las lanzadas anticipadamente en video lyric, y según mi experiencia, las primeras expuestas no suelen ser las más brillantes del disco. Por supuesto, no podía faltar una balada. The Wind, the Rain and the Moon honestamente está lejos de ser Lamento Eroico, pero cumple su función monológica. La canción cae dentro del esquema. Es agradable al oído, pero fácilmente olvidable.

Y el broche de oro se llama Tales of a Hero’s Fate. Temazo de larga duración que pone a prueba el registro vocal del nuevo frontman. Giacomo Voli pasa desde el gutural hasta tonos increíblemente altos, casi falsetes. Los tonos oscuros en el tema se muestran consistente a diferencia de las canciones anteriores. Altamente barroca en la guitarra, nuevamente al estilo de Luca, abundan los sweeps y pasajes rápidos de guitarra cuando la progresión de la canción comienza a evolucionar hacia un interludio dramático narrado por el inmortal Christopher Lee (Charlemagne), quien detalla el backstory del antagonista principal de la humanidad: el advenimiento de la venganza de los caídos Nephilim; titanes semidioses híbridos de humano y ángeles de las leyendas hebreas, que en un tiempo esclavizaron a los humanos y, con la rebelión de estos últimos, fueron desterrados a la oscuridad. Pacientemente los Nephilim esperaron, y formando una alianza con una avanzada raza (posiblemente cibernética) llamada “The Constructs”, planean eliminar la humanidad.

Rhapsody of Fire sigue vivo y la característica composición de Alex Staropoli es reconocible en este disco. Junto a Turilli eran la potencia, pero Staropoli ha demostrado suficiente protagonismo en el legado de Rhapsody como para continuar la leyenda bajo nueva compañía. La adaptación de Voli al gran vacío que deja un vocalista como Lione, produjo muy buenos resultados en este lanzamiento. Por otra parte, a Manu Lotter le sobra la técnica, sonando a veces como baterista de banda progresiva, pero su gran habilidad, junto a Roby De Micheli y Alessandro Sala, aterrizan la predominancia de los arreglos orquestales y las melodías wagnerianas hacia el sonido pesado del Power Metal.

 

Gabriel Rocha

Después de tomarse un tiempo y ordenar las cosas en casa, Triboulet llegan con una formación renovada a presentarnos “Quest for Hope”, obra conceptual correspondiente a su segundo trabajo de larga duración. En esta incursión encontramos en las voces a Paulo Domic (ex Inquisición), América Paz (ex Polímetro) en el bajo y Miguel Quiroga tras las baquetas. Para completar la alineación, se mantienen Nicolás Sáez en teclados y Benjamín Bello (ex Rising Angel) junto con Maximiliano Jaque en guitarras.

Presentados los protagonistas, nos dirigimos directamente con “Quest for Hope”, que en su historia sitúa a la tierra en un tiempo de catástrofe y su desarrollo se prolonga en más de una hora musical.

Abriendo el disco nos encontramos con Earthlings, una interesante introducción que nos lleva a un ambiente futurista y de desolación, perfecto para dar pie a New Horizon, una canción que va a media máquina en cuanto a tiempo, de base comandada por la batería y exponiendo los elementos musicales a medida que avanzan los minutos. Paulo Domic hace un excelente trabajo en las voces y la atmósfera creada por las guitarras de Bello y Jaque va aumentando en fuerza, estableciendo varios pasajes progresivos para que los solos de guitarra y teclado tomen protagonismo. Una base contundente por parte de América  y Quiroga. En definitiva, lo que esperamos de un arranque de disco, fuerza, técnica y una lograda melodía.

Hope va en mayores revoluciones, poderosa composición con las guitarras de protagonistas en su inicio y en gran parte de este viaje, Melodic Power en plena esencia. La ambientación generada por Nicolás Sáez en teclados es perfecta, siendo partícipe en instantes muy claves. La banda suena muy afiatada y el coro es bastante perfecto y pegadizo.

Outlaws tiene unos riffs bastante pesados, headbang asegurado desde el primer segundo con atrayentes quiebres de ritmo, revelándonos un mayor nivel de complejidad y madurez alcanzada por el grupo. Domic es acompañado en varios momentos con voces de apoyo, mostrando una mayor versatilidad en su interpretación y el compás sigue fuertemente marcado por la batería de Quiroga.

En línea progresiva continúa The Awakening,  con una tónica más experimental desde su apertura hasta los solos. La voz de Domic es potente, usando su recurso de voz rasposa y va creando un buen contraste con las voces limpias que lo van apoyando. El trabajo de guitarras de Bello y Jaque nos siguen enseñando que esta asociación está funcionando muy bien.

Con un enfoque AOR, Nowhere to Nowhere es el quiebre en la estructura del disco, una balada efectiva que da descanso a los compases musicales presentados anteriormente.

Si conociste a Triboulet por su anterior trabajo (“The March of the Fallen”) y extrañabas la música más vertiginosa presentada en esa placa, The Day the Earth Stood Still viene a compensar en parte esa búsqueda. Velocidad y melodía se unen desde un comienzo para dar paso a una base rítmica marcada por América y Quiroga, donde volvemos a disfrutar de los riffs y la fuerte cohesión que tiene la agrupación ahora en cada cambio de tiempo.

Con Ignorance Is Bliss vuelven a los cambios de estructura, con teclados discretos de base que aportan de manera justa y no exagerando su participación en los momentos veloces y los calmados. La interpretación de Domic nos vuelve a expresar diferentes matices y muestra todo su esplendor en los segundos finales de esta pieza.

Los arreglos iniciales de White Canvas tienen un interesante toque oriental, anticipando que la velocidad se quedó atrás y da paso a la perspectiva progresiva patente en esta placa. En terrenos similares y de una madurez compositiva sigue To the End, en una faceta cercana al Rock progresivo con tintes metálicos, acentuando el trabajo vocal en grupo y a nivel individual, la instrumentalización de cada uno tiene espacio suficiente para brillar y destacar por sí mismos.

En la recta final, Last Goodbye es la segunda balada, con una diferencia marcada en ritmos y ejecución respecto de Nowhere to Nowhere, aumentando su intensidad y bajándola a medida que pasa el tiempo, formando un vaivén interesante de oír.

Para cerrar, Disclosure es un final extenso y épico. Sus nueve minutos nos detallan fragmentos oscuros y complejos, con énfasis en las guitarras siendo líderes en toda esta estructura y poderosas en sus minutos finales con grandes duelos de guitarra y teclados.

Quest for Hope” es un trabajo interesante de escuchar y marca un antes y un después en cuanto a nivel compositivo de Triboulet, que desde su reorganización está definiendo un sonido particular y con expertise por la trayectoria de sus integrantes. Sus composiciones van desde el Power, Heavy, Rock y sobre todo el Metal Progresivo, generando una mezcla con bastante consistencia.

Review: Pedro Herrera

A estas alturas del juego Avantasia no necesita mayores introducciones. Esta ópera de Rock y Metal comandada por Tobias Sammet viene captando la atención de los fanáticos hace veinte años, generando con cada lanzamiento una gran expectación dado a la cantidad de músicos invitados. Con el tiempo su estilo musical ha evolucionado desde el Power Metal hacia algo más bien misceláneo. Esta vez nos toca analizar “Moonglow”, octava placa de estudio de esta agrupación y que verá la luz a través de Nuclear Blast. Para este nuevo lanzamiento la formación de acompañamiento se mantuvo sin alteraciones, con Sascha Paeth en las cuerdas, Michael Rodenberg (a.k.a. “Miro”) en teclados y orquestaciones, y Felix Bohnke en batería.

Luego de un breve receso después del “Ghostlights Tour” de Avantasia y la recopilación “Monuments” de Edguy, Sammet se encontró sin obligaciones contractuales y con plena libertad para planificar el futuro de estos dos proyectos. Esta libertad le permitió a Tobias inspirarse con naturalidad y sin apuros, tomándose recreos creativos en Inglaterra. Esto es relevante al analizar las temáticas de “Moonglow”, un álbum conceptual que cuenta la historia de una criatura incomprendida que busca refugio en la oscuridad. Tanto las letras de las canciones como la fabulosa carátula (una brillante ilustración creada por Alexander Jansson) fueron influenciadas por novelas de la época Victoriana como las de Arthur Machen y Algernon Blackwood.

Pero entrando de lleno en la música, el disco abre con Ghost in the Moon, largo corte de casi diez minutos de duración. La suave apertura de piano y melódico tono nos recuerda lo realizado por Avantasia en sus últimos lanzamientos, con un estilo cercano al AOR ochentero tipo Meat Loaf. Las auto-referencias de Sammet a sus trabajos anteriores se reflejan en frases como “mystery of a blood red rose”, que nos hace sentir inmersos en un universo avantasiano con vida propia. Tobi se acapara las voces principales y se luce con dramatismo en su interpretación. Como siempre, los arreglos vocales y orquestales son de primer nivel, marcando un prometedor comienzo para este viaje musical.

Acto seguido, tiran toda la carne a la parrilla con Book of Shallows, tema contundente y directo, con una lista de vocalistas realmente alucinante. Escuchamos por primera vez la inconfundible voz de Hansi Kürsch de Blind Guardian, junto a viejos conocidos como Jørn Lande y Ronnie Atkins. Pero quizás la incorporación más sorprendente es la de Mille Petrozza, líder de Kreator, llevando a Avantasia a niveles inéditos de agresividad, pero guardando las proporciones ya que la pomposidad se mantiene intacta.

Moonglow fue el segundo adelanto y sembró la duda en algunos por su estructura simple y una melodía digna de Disney Channel. Personalmente, me convence más con cada escucha, sobre todo la dulce voz de Candice Night, que le otorga una cualidad de ensueño a la canción.

The Raven Child es una de las joyas del disco, con sus once épicos minutos llenos de magia y fantasía que nos deleitaron hace ya un par de meses. Desde una sutil apertura con sonidos medievales y la voz del bardo Hansi que nos transportan a otras épocas, pasando a momentos de mayor intensidad con la aparición de la mente maestra Tobi y el vikingo Lande, Rey Midas del rock. Creo que Jørn podría cantar reggaeton sin perder la clase… ¡que vozarrón por el amor de Jebús! Vale decir que este tema no está exento de referencias a trabajos anteriores de Avantasia, y que a nadie le hubiese llamado la atención si se hubiese titulado “The Scarecrow Part II”.

Luego arremeten con Starlight, un tema de medio tiempo, con sonido cercano al Heavy/Power melódico más tradicional. El caballero danés Ronnie Atkins se luce una vez más en un dueto de antología junto a Sammet. La melodía es bastante oreja y ondera, con energía y ritmo lleno de vibras positivas. Happy Metal en su máxima expresión.

Invincible es la balada de rigor, con el gran Geoff Tate haciendo gala de sus pergaminos. El otrora frontman de Queensrÿche demuestra por qué es considerado como una de las mejores voces de la historia del rock. En un breve duelo vocal lleno de sentimiento junto a Tobi y con base de piano, preparan la antesala para otro momento épico de “Moonglow”. Nos referimos a Alchemy, de estructura más progresiva y que cuenta nuevamente con el inconmensurable aporte de Tate, dando una clase maestra de potencia vocal. El coro es uno de los más pegajosos y adictivos del álbum, junto a exquisitos matices orquestales cortesía de Miro. Un acierto por donde se lo mire.

Luego tenemos The Piper at the Gates of Dawn, uno de los temas más destacables del disco en términos de cantidad de vocalistas compartiendo labores. A Sammet, Atkins, Tate y Lande se suman Eric Martin y Bob Catley, conformando un verdadero dream team internacional. Musicalmente estamos frente a un efectivo corte de Power Metal melódico, de esos con harto doble bombo que los fanáticos siempre agradecemos.

Lavender es por su parte una vuelta al sonido AOR que Tobi siempre reserva para las apariciones de Bob Catley. Valoro la intención de darle variedad al disco pero en este caso se quedan un poco cortos en términos de novedad y frescura. El que no se queda corto es Requiem for a Dream, el cañonazo mortal que estábamos esperando desde el comienzo, y en el que podemos distinguir por primera vez al gran Michael Kiske. Michi nos ha deleitado en cada lanzamiento de Avantasia y esta no es la excepción, como siempre su trabajo vocal es soberbio y deslumbrante. Los arreglos de bajo à la Grosskopf le otorgan un aire de Helloween, a la espera del nuevo álbum de las calabazas.

El disco cierra con Maniac, una peculiar versión del clásico ochentero de Michael Sembello. En una curiosa decisión, este tema no aparece como bonus track sino que forma parte oficial del disco. A pesar del buen trabajo de Sammet y Martin en las voces, este cover queda un poco fuera de lugar, ya que suena más a banda de matrimonio que a ópera Rock. De todas maneras, Tobi es un tipo conocido por su gran sentido del humor y por ser un camaleón musical que siempre se atreve a sorprendernos con este tipo de cartas bajo la manga. La edición limitada incluye también la canción Heart, un tributo personal de Sammet a la legendaria banda Journey y su clásico vocalista Steve Perry.

Sumando y restando, “Moonglow” es un trabajo de primer nivel que reúne una vez más a las voces más destacadas del universo rockero y metalero actual. Sammet es sin lugar a dudas un genio creativo cuyas ideas parecen no agotarse ni perder vigencia con el paso del tiempo. A pesar de no ofrecer grandes novedades, la cantidad de referencias al mundo del Rock en esta placa elevan a Tobi a la categoría del Tarantino del Metal, mezclando y reutilizando de forma magistral los ingredientes en su justa medida para crear una experiencia musical única y memorable. Se agradece sobre todo la variedad y dinamismo de las composiciones, además de una producción sin fallas y un concepto visual de lujo.

“Moonglow” se instala con comodidad en la parte alta de la discografía de Avantasia, quizás solo detrás de “The Metal Opera”, “The Scarecrow” y “The Mystery of Time”. No todas las canciones alcanzan la marca de obra maestra o clásico instantáneo, pero tampoco hay temas desechables. Además, el orden del tracklist fluye de manera natural y consistente, sin aburrir en ningún momento. La inclusión de vocalistas con timbres tan característicos como los de Hansi Kürsch, Mille Petrozza y Candice Night, le añade nuevos matices al repertorio de esta ópera Rock, que se apronta a comenzar un tour mundial que se perfila desde ya como uno de los actos en vivo más esperados del año. ¡Avantasia está de vuelta, señoras y señores!

Review: David Araneda

A finales del año recién pasado vio la luz “El Cristal”, EP debut de los santiaguinos Volumen 11, un proyecto Hard Rock/AOR que está compuesto por varios reconocidos integrantes de la escena Heavy Metal capitalina.

La banda partió metiendo ruido con Mauro Valencia (SteelRage, ex-La Pilsen Doble Trío), David Plaza (SteelRage, ex-Triboulet) y Hugo Sánchez (Hëiligen, ex-SteelRage, ex-Eternal Thirst), donde Mauro era el encargado de las voces. Más tarde, reclutarían a William Guerra (Fearless) y en la búsqueda de un nuevo cantante suman a Jaime Contreras (SteelRage, Húsar), quien completaría el line up actual de la banda. En la búsqueda de rescatar el sonido setentero y ochentero de bandas como Journey y Thin Lizzy, la misma banda se encarga de la grabación y producción de este debut discográfico.

El Cristal, tema homónimo de esta entrega, inmediatamente setea las expectativas de lo que nos ofrece Volumen 11: Hard Rock sin demasiadas pretensiones, melódico, de sonido orgánico y nostálgico de aquella gloriosa época donde las los tuneos digitales eran una extravagancia y no pan de cada día. Y digámoslo altiro, la entrada de los capitalinos es tremenda pues el disco empieza con todo. Una intro potente, con ciertas reminiscencias de Mr.Big/The Winery Dogs, abre un tema extremadamente sólido, que es robusto en su estructura y base rítmica, melódico en esencia y muy entretenido de escuchar. La voz de Jaime calza perfecto en la propuesta de la banda, con matices más callejeros a los que solemos escucharle en SteelRage. El coro, si bien sencillo, cumple con ser catchy. Hacia el final, los licks de guitarra revelan la sangre metalera del grupo y una última vuelta al coro cierra este muy buen single.

El segundo tema de esta entrega, Alcánzame, es de estructura más sencilla que su predecesor y se percibe más directo también. Un tema rockero tremendamente oreja, radial, y sin ningún tipo de pretensiones. Aquí la atmósfera rocanrolera deja de manifiesto el espíritu de una banda que, a pesar de tener un background más metalero, se desenvuelve perfectamente bien en estos dominios. Otro aspecto que acerca a Volumen 11 a todo tipo de público son sus letras, que además de ser en español, relatan situaciones cotidianas fáciles de asimilar y compartir.

Desde Mi Ventana es la versión acústica de un tema que, en principio, sería uno de los más rápidos de la placa. Además de acústica, la canción es por supuesto lenta y romántica, como dicta el manual del AOR. A falta de teclados atmosféricos, buenos son los arpegios, y las armonizaciones vocales, además de bien ejecutadas, dan calidez a un tema que pide a gritos fogata a la luz de las estrellas. Me quedo con muchas ganas de escuchar su versión rockera porque, si bien es cierto es disfrutable, tiene pinta de que ganaría varios porotos con guitarras en overdrive y una bataca comandando la base rítmica.

Cerrando el EP llega Cerca De Mí, un tema que, a pesar de lo sencillo, se transformó en mi pista favorita del disco, y creo que es por los sentimientos que evoca una letra cargada de nostalgia, calle y corazón. Aun cuando el opening del disco parece superior desde un punto de vista compositivo, este tema se gana inmediatamente un espacio en nuestras bibliotecas musicales. Será por su melodía llena de gracia, su relato nostálgico o por su coro insoportablemente disfrutable, no lo sé. Pero como dicen por ahí, cuando una weá es wena, es wena nomas po’. Pa’ que tanta vuelta. Cerca De Mí podría perfectamente ser el opening track de una teleserie noventera, medio picada a joven, de esas que transmitían tipo 5 de la tarde por cadena nacional. “Tan solo una ficha bastó para llegar al final del arcade de la esquina, donde jugábamos hasta que nos iban a buscar”… ¡¡cómo no sentirse identificado con esa letra!! Hacia el final, la armonización de las voces de todos los integrantes de la banda le da un gran cierre a este registro.

El saldo es largamente positivo en el debut discográfico de Volumen 11. Su propuesta podrá gustar o no, pero lo que es innegable, y se debe agradecer, es la honestidad y calidad de la banda. Si bien es cierto la originalidad no es el fuerte de este acto, sí lo es su integridad. “El Cristal” transmite 100% cual es la convicción musical de la banda. Y me parece que esa convicción es un factor crítico de éxito en cualquier viaje musical. Esto hace todo el sentido del mundo en el planeta Volumen 11, porque a nivel de composición, interpretación y sonido, los santiaguinos encuentran convergencia y armonía. Hay pocos puntos bajos relacionados al registro en sí… quizá el orden de los temas no es el mejor, considerando que Alcánzame me parece un poco más bajo que sus pares, y con la balada acústica a continuación hace que el registro pierda un poco de fuerza. Fuera de eso, todo muy positivo. Estoy seguro que todos los metaleros de corazón rocanrolero esperarán atentos el primer larga duración de la banda, que debería la luz durante este año. Al menos habemos varios que lo estaremos esperando. Aguante el Rock nacional. Aguante Volumen 11.

Review: Hernán Bórquez

Hablar de Beast in Black es ineludiblemente hablar de Anton Kabanen y por ende, hablar también un poquito de Battle Beast y su historia. Así lo refleja la entrevista que acabamos de publicar en PowerMetal.cl, donde las comparaciones en circunstancias como esta se hacen, muchas veces, inevitables. El caso de Kabanen y sus dos “bestias” es uno que ha dado bastante que hablar en tierras europeas, ya que el ex-mastermind de Battle Beast fue obligado a salir de la banda que él mismo creó y llevó a la primera división del Metal. Con el desafío de empezar de nuevo, Kabanen formó Beast in Black y rápidamente “Berserker” vio la luz, un trabajo que dejaba claro que la dirección musical de Anton permaneció prácticamente inmutable, y que incluso desde un punto de vista estético y extra-musical las similitudes entre ambas agrupaciones eran evidentes. Para fortuna de todos, la nueva apuesta de Kabanen resultó, porque “Berserker” tuvo un cálido recibimiento en la comunidad y las loas no fueron escasas para el debut de la nueva bestia. Por esta razón, las expectativas para su segunda entrega no serían nada de bajas. Muy por el contrario, la industria metalera ha estado muy atenta a este segundo lanzamiento, con las esperanzas puestas en que “From Hell With Love” sea una sólida continuación del exitoso debut de la banda.

Para quienes no estén familiarizados con el estilo que cultiva Beast in Black (y/o Battle Beast), se puede decir que los finlandeses practican un Heavy metal bastante particular y fácilmente identificable, pues tiene grandes influencias de la música “retro” de los ’80, donde los teclados tienen un gran protagonismo y las composiciones muchas veces invitan más a bailar que a cabecear. Es un punto de encuentro entre la música disco, el AOR y el Heavy Metal que converge y ha funcionado bastante bien para ellos.

“From Hell With Love” abre fuegos con Cry Out For a Hero, que posee todos los elementos que un opening debería tener: buen ritmo, melodía fácil, duración prudente, un coro memorable y que, sin tomar grandes riesgos, despliega el espíritu de la banda, continuando así la propuesta que cultivaron en su disco debut. Sin duda, una buena muestra del Heavy/Power que se produce de tan buena manera en tierras finlandesas. La voz de Yannis Papadopoulos es una de las fortalezas de la banda y se muestra más agresiva que en “Berserker”. Los teclados acompañan incansablemente cada uno de los riff de guitarra que estructuran este corte, lo cual le quita algo de poder a la canción en mi opinión, aunque el resultado global sigue siendo muy bueno.

El homónimo From Hell With Love cambia la solidez del Heavy Metal por los colores y atmósfera de la música más glamorosa de los ’80. Es una pieza menos “cañera” y algo más reposada que el opening del disco. La voz de Yannis también es menos aguerrida, lo cual se condice con el espíritu de la canción. Hay algunos efectos (como los redobles de batería ficticia dignos de cumbia villera) que no caerán muy bien en paladares más tradicionales, aun cuando la propuesta general es hace sentido. No es un mal tema, para nada, pero va 100% en la vena más “bailable” de Beast in Black.

En esta misma línea llega Sweet True Lies, que es definitivamente una de las canciones menos metaleras del disco. Es puro Bon Jovi, de ese bien mainstream que es el delirio de tanta chiquilla rockera. Con todo lo glamoroso que es, Sweet True Lies es uno de los temas destaca en el disco, porque es oreja, invita a cantar, bailar, rockear y no deja indiferente para nada. Eso sin mencionar el coro, que debe ser uno de los estribillos más pegajosos que he escuchado en el último tiempo.

Un giro de 180 grados llega con Repentless, cuarto tema de esta entrega. Tal como se esperaría de un título así, la canción es bastante más Heavy que sus predecesoras, y si bien es cierto no es nada comparable al Repentless de Slayer, posiblemente sea el corte más agresivo de su catálogo. Tiene un gustito a Sabaton, además de claras reminiscencias a Nightwish. Es lo más cercano a una marcha de guerra que ha producido Beast in Black. Un coro memorable y un excelente solo de guitarra contribuyen a hacer de este tema uno de los puntos más altos del disco.

Die By The Blade es un blend que funciona bastante bien… las partes suaves y glamorosas contrastan de buena forma con las partes más heavy. Es una composición que no suena forzada, sino que más bien como una mezcla que fluye. Creado para ser un hit (y por ende lanzado como single), Die by the blade destaca como uno de los temas más orgánicos de la placa, y a todas luces será un imperdible en vivo.

Otra vuelta de tuerca llega con la balada del disco, Oceandeep. El versátil Yannis suena como cantante femenina en este corte, haciendo gala de su camaleónico timbre. La imagen de Nightwish vuelve a aparecer en el horizonte, no solo porque el título del track parece un juego de palabras asociado a la banda de Holopainen, sino por las semejanzas musicales también. De todas maneras, es una muy linda composición que aporta variedad al registro.

Unlimited Sin es otro tema concebido para entrar a la primera y quedarse dando vueltas en nuestras cabezas desde la primera escucha. Es un mid-tempo donde el teclado es el claro protagonista de la composición. En la misma línea llega True Believer, un tema muy AOR de cadencia menos dinámica y más cercano a ritmos bailables de finales de los ’80 y que no logra despegar del todo. Afortunadamente, This is War llega al rescate y vuelve a acelerar las revoluciones del disco. Tal como su nombre sugiere, este track es una marcha de guerra que invita a reemplazar los atuendos de baile por trajes de camuflaje, donde el espíritu de batalla trae de vuelta ese elemento épico que bandas como Sabaton y Civil War han sabido explotar a lo largo del tiempo. Si no fuera por un quiebre de ritmo que introduce una pausa y le quita intensidad al tema, sería un track redondo.

Heart of Steel, décimo corte del LP, es un buen mid-tempo en términos generales que, a pesar de no deslumbrar, resume muy bien el espíritu de Beast in Black, deambulando entre los dominios del AOR y el Power Metal. Finalmente, el disco cierra con No Surrender, composición que trae de vuelta la energía, la dinámica, poder y alegría del Power Metal europeo. Una jugada acertada sin dudas, que deja un buen sabor de boca a quienes tanto disfrutamos el estilo que aquí nos convoca.

Sumando y restando, “From Hell With Love” es un buen álbum que entrega una propuesta honesta y fiel al legado de la música que Anton Kabanen ha venido creando hace ya quince años. La mayoría de las canciones suenan orgánicas y la propuesta es consistente. No hay muchas sorpresas. Creo que la mayor virtud de esta entrega, sin lugar a dudas, es que el disco ofrece música muy entretenida, fácil de escuchar y altamente disfrutable de principio a fin. Ahora bien, lo negativo es que con cada vuelta que da el disco, este se va percibiendo algo superficial y un poco liviano. No me parece pueda llegar a transformarse en un imperdible del estilo. Es un disco, podríamos decir, políticamente correcto. Difícil que caiga mal pues no tiene puntos bajos, pero tampoco rompe esquemas ni dicta cátedra.

Dicho lo anterior, si te gusta el Metal con matices glamorosos de corte ochentero, definitivamente tienes que darle una oportunidad a este disco. Por contraparte, si lo tuyo es más tradicional y no tienes ganas de escuchar propuestas de Metal un poco más innovadoras, siéntete libre de pasar de largo. En cualquier caso, “To Hell With Love” es un paso correcto en la carrera de los finlandeses. Beast in Black es una de esas bandas que difícilmente dejará indiferente a alguien, y mientras Kabanen y compañía sigan escribiendo de la forma honesta en que lo hacen ahora, seguirán sumando adeptos a su ya respetable séquito de seguidores y de seguro seguirán pavimentando su camino hacia los escenarios más importantes de Europa y el mundo.

Review: Hernán Bórquez

Después de un hiato de cinco años, los gigantes holandeses del rock sinfónico Within Temptation han vuelto a lanzar un álbum de estudio titulado “Resist”. Durante este largo receso, la líder y voz principal Sharon den Adel tuvo que lidiar con una serie de problemas personales, además de una crisis de identidad musical que afectó al todo el grupo. Algunos fanáticos incluso temieron lo peor con los rumores de disolución de la banda, reforzados por la creación de My Indigo, proyecto solitario de den Adel. Este proyecto se acercó mucho más al pop electrónico, alejado de las influencias sinfónicas de su banda madre y sembró la duda sobre el futuro de Within Temptation.

Para la suerte de los fanáticos, la banda anunció el año pasado que estaban preparando la continuación de “Hydra” (2014), comenzando además una gira europea y confirmando su participación en festivales de verano en 2019. Den Adel señaló que para este nuevo lanzamiento la banda tomaría inspiración en la música moderna, pero dándole un toque oscuro. Luego del lanzamiento de cuatro sencillos de adelanto pudimos darnos cuenta de que esta oscuridad se reflejaría principalmente en las temáticas y tonalidades musicales. Luego de la dirección más comercial de sus últimos lanzamientos, tampoco esperábamos que Within Temptation hiciera un giro en “U” y volviera a las raíces más metaleras.

El álbum abre con The Reckoning, primer sencillo disponible ya desde septiembre pasado y para el cual grabaron un futurista videoclip. Como ya es la tónica de los últimos discos de Within Temptation, “Resist” también contiene colaboraciones con otros vocalistas, siendo este el turno de Jacoby Shaddix de Papa Roach. La canción está dominada por un sonido de teclado bastante pesado, dándole un toque moderno. Las voces de Sharon y Jacoby se fusionan en un coro pegajoso, épico y melódico. Endless War es un experimento bastante raro, mezclando elementos pop con canto lírico y orquestaciones sinfónicas con bases hip hop. Es como si Rihanna y Nightwish tuvieran un hijo.

Raise Your Banner vendría a ser una canción más tradicional dentro de los cánones musicales de la banda. El invitado de honor fue el sueco Anders Fridén, conocido por su trabajo al frente de In Flames. La mezcla de voces limpias y guturales de Anders le agrega matices a la canción y el coro con estampa de himno de batalla es efectivo desde la primera escucha. Con Supernova se acercan una vez más a un sonido electro pop con influencias de bandas como Muse. Los teclados de Martijn Spierenburg siguen dominando la atmósfera general del álbum, con un ritmo juguetón y contagiosa melodía que contrastan con letras melancólicas.

En Holy Ground vuelven a explotar la veta electrónica y el fraseo de Sharon es por momentos hasta rapero. La letra es un poco infantil y me da la impresión de estar escuchando a Avril Lavigne. In Vain, otro de los adelantos, retoma desde el comienzo la oscuridad prometida para este nuevo lanzamiento y es ejecutada magistralmente. La estructura y melodía de esta canción hace que se convierta es una de las más adictivas. Con Firelight toman una dirección más R&B con la colaboración del cantante belga Jasper Steverlinck. El duelo es uno de los más destacados del álbum, ya que las voces se complementan a la perfección.

Mad World es mi favorita personal del disco, con un sonido irresistible para un nostálgico del pop ochentero. Es una canción llena de energía y hace que hasta el más tieso de los metaleros comience a bailar. Con Mercy Mirror incursionan en un pop contemporáneo amigable para las radioemisoras, pero que se vuelve un poco predecible y repetitivo. El disco cierra de forma magistral con Trophy Hunter, un tema más pesado y orientado a la guitarra, dejando de lado por un momento los omnipresentes teclados. El trabajo de Sharon es impecable, con una línea vocal pegadiza y efectiva, mostrando su potencial como una de las voces más destacadas del Rock contemporáneo.

En conclusión, “Resist” es un disco entretenido y variado, mezclando de forma soberbia elementos que van desde el Rock sinfónico al pop electrónico. Con este lanzamiento, Within Temptation marca una transición completa desde sus raíces metaleras hacia un sonido más accesible para el público masivo, lo que se ha reflejado en sus incides de ventas. Antes del lanzamiento del álbum la banda ya había estrenado la mitad de estas canciones en vivo, mostrando la confianza en la calidad del material. La voz de Sharon y los teclados de Spierenburg siguen siendo los componentes más distinguibles de esta imparable maquinaria, que ha despejado todas las posibles dudas sobre su continuidad y vigencia.

Review: David Araneda

Now you feel a knife in your chest deep inside. Pain and fear in your mind… Now die!” (extracto de Death From Inside). Desde el 2013 los santiaguinos Terror Society ponen un pie en la escena metalera nacional y este año el EP “Under Chaos” es lanzado oficialmente para el deleite de las hordas que los han acompañado en diferentes escenarios locales. Una inyección de combustible a los sentidos, Thrash Metal indomable y crudo, sin excentricidades ni producciones elaboradas. Sonido clásico y rango dinámico de cinta que recuerda a los cassettes de Warpath de finales de los ’80. Terror Society se conforma por Alex en guitarra y voz, Jairo en batería, Randall en el bajo y Luis en guitarra solista. La selección del EP son cuatro potentes temas que no dejan espacio para respirar o pestañear.

El primero, Death From Inside, inicia a tempo alto, introduciendo el sonido de la banda y sorprendiendo en las cuatro cuerdas para después desacelerar al verso con las guitarras guiando la pauta. La desgarradora voz de Alex, al estilo de Tom Angelripper, otorga a las canciones el salvajismo energético que transmite el cuarteto. Claros en su esencia, el tema que titula al disco, Terror Society, mantiene los riffs en constante intensidad mientras que los cambios de ritmo se encargan de entregarle matices a esta ola sónica.

En Killer Demon (o Killer Demon From the Sky), la banda explora la melodía como conductor de la máquina, resultando en un sonido que evoca a ratos a Iron Maiden —sobre todo en el interludio y final—, sonando peculiarmente a los primeros trabajos de Slayer en los versos. El cierre del tema no deja a nadie indiferente. El solo, caótico y rápido, es como escuchar a Jeff Hanneman junto a Steve Harris con el pedal a fondo. Finalmente, Sins da una impresión de las fatales sensaciones de un alma que aterriza en el ardiente infierno. Es una montaña rusa en el tempo y bastante acotada en la parte cantada. Los instrumentos se encargan de llevar el oído enganchado por este juego de ritmos y aceleraciones.

Terror Society promete bastante sus futuros lanzamientos. Sin duda este EP se siente como punta de iceberg y dan ganas de verlos en vivo para sentir la energía que transmiten. Volver a lo clásico es una forma de innovación y de traer de vuelta los sonidos que dieron el paso al extremo del NWOBHM.

Review: Gabriel Rocha

Un horizonte, un nuevo aire para respirar…” (extracto de Iconoclasta). Con agrado presentamos el álbum de los talquinos Círculo de Furia, cuarteto compuesto por Leonardo Troncoso como vocalista/guitarrista, Aldo Acevedo como guitarrista, Francisco Morales en el bajo y Sergio Troncoso en la batería. “Horizonte” se convierte en un ejemplar del Metal melódico con las tendencias progresivas de la última década, mezclando pasajes atmosféricos con pesados segmentos técnicos de corte djent. Todas las líricas están en español, un gran plus a juicio personal, para demostrar que no debería existir auto-imposición del inglés de parte de las bandas a la hora de pensar en las letras.

El carácter elemental del álbum se inscribe textualmente con el instrumental introductorio, Aeria, que sirve como telón para Recargado, canción que evidencia la pulcritud de la mezcla a cargo del virtuoso nacional Gabriel Hidalgo, respetando la sonoridad de cada instrumento junto a la producción posterior y efectos. Un sonido espacial y de ambiente, sin embargo nítido, en donde la guitarra marca su presencia con distorsión afilada símil a los equipos y pedales del Death Metal sueco. Para Sin Piedad, las guitarras optan por separar sus caminos en dos contrastes: una “dando aire” con delay y chorus mientras la otra cae en ritmo con todo el potencial del rango extendido de las 8 cuerdas. Sin embargo, no es el único contraste que nos entrega “Horizonte.

El disco se mantiene interesante en su fluctuación—de diversas duraciones—entre la intensidad de las sonoridades. La melodía cobra más protagonismo en canciones como Cayendo Despacio y Déjame Aquí. La voz de Leonardo, de gran modulación y claridad, es la encargada de llevar el coro por el sendero “humanizante”, generando empatía con emociones más acuosas e íntimas. De todas formas, sería un error seguir atomizando el álbum en dos caras opuestas, Etéreo e Iconoclasta nos muestran ese gran espacio gris, pero de mil matices, que explora Círculo de Furia en sus canciones. A mi parecer, estas dos canciones son la cúspide de “Horizonte”, la primera de gran articulación y momentum, la segunda con un coro de aquellos difíciles de olvidar.

Enemigo es, junto con Laberinto, una de las canciones más pesadas del álbum por sus potentes versos guturales; sin embargo, paradójicamente tienen los coros más “amigables” como si se tratara de una diferenciación de volúmenes espaciales. Por otro lado, tenemos Crimen, que es otro ejemplo del lado brutal del cuarteto, pero que no rompe la voz en limpio. El pre-coro adquiere especial notoriedad en este tema (evidencia una buena construcción a nivel de composición), pero el protagonismo lo roba el segmento instrumental y los solos que se deslizan por los canales auditivos. El broche de oro, Ilusión, da la sensación de que se construye andando, los instrumentos se añaden al bajo y llevan la voz de la mano a lo largo de esta, la más minimalista de las canciones de Círculo de Furia. 

El Metal Nacional se deleita añadiendo otro ejemplar al registro. El virtuosismo técnico de la banda no frena las ansias de crear música con la capacidad de conectarse, pese a que la mitología no sea concepto explícito dentro del disco, ya que, de todas maneras hay una búsqueda: un inicio de la aventura desde lo más alto, desde el aire. Un álbum recomendado con energía a los fans de Dark Tranquillity, Haken y/o Leprous.

Review: Gabriel Rocha

Desde la mítica cuidad sueca de Gotemburgo nos llega el primer trabajo de la joven banda de Power Metal Vandor. Este álbum debut titulado “In the Land of Vandor” ha sido autoproducido por la banda, quienes aclaran no haber utilizado ningún tipo de trucos en la grabación y edición del disco. La banda fue fundada por los hermanos Vide Bjerde (voz principal y guitarra) y Alve Bjerde (bajo y coros) el año 2015. Luego de audiciones la formación fue completada por Jack L. Stroem (guitarra principal y coros) y Uno Rosengren (teclado y coros). A ellos se suma el respetado baterista de sesión Robin Risander. El disco fue mezclado y masterizado en los Estados Unidos por Jason Carter en los estudios Wavelength. La llamativa carátula fue diseñada por el artista Vincent Wennerström.

El disco abre con una corta introducción de teclado llamada Dark Times, con un tono lúgubre que recuerda la música de juegos de Super Nintendo como Castlevania y que prepara el ambiente para el primer cañonazo de la jornada. Nos referimos a Wrath of The Night, canción llena de energía y melodía, en la vena Power Metal europeo de finales de los ’90. Mucho doble bombo y acelerados solos de guitarra y teclado. Desde el comienzo destaca el trabajo de voz de Vide y las voces de acompañamiento. Lo que descoloca un poco es el interludio, donde aprietan el freno de forma repentina e incorporan un ritmo reggae y un sonido de teclado a estilo Marillion ochentero que quedan un poco fuera de lugar. Hacia el final el tema retoma su momentum.

Continúan a toda velocidad con Beneath The Sky, canción disponible en plataformas de streaming desde diciembre pasado. Este es un tema de corte clásico que también recuerda la mejor época del Power europeo. El sonido de bajo de Alve es demoledor, recordando el estilo y la técnica de Markus Grosskopf, junto a la sólida dupla de guitarristas que también hace de las suyas con riffs a la Helloween de los 80. Un acierto y una muestra de su determinación por traer el Power Metal más clásico de vuelta. Warriors of Time por su parte, tiene un comienzo en falso muy melódico, agarrando vuelo y luego desacelerando. Vandor no tiene miedo a experimentar con bruscos cambios de intensidad que te mantienen aferrado a tu asiento mientras ellos conducen. La línea vocal es una de las más destacables del álbum.

Luego es el turno de Possessive Eyes, quizás la canción más comercial y contagiosa del disco, también disponible en streaming. Desde esa intro juguetona de bajo y ese melódico riff de guitarra inicial, es un tema que se impregna inmediatamente en tu cerebro. Creo que he tenido el coro repitiéndose en mi cabeza por una semana desde que lo escuché por primera vez. Pero no todo es pomposidad, Vandor también tiene sus raíces progresivas y arremeten con Uncover The Earth, una canción de más de trece minutos. Lleno de cambios de atmósfera, este tema demuestra una tremenda confianza por parte de la banda en sus capacidades a la hora de componer y ejecutar piezas musicales más complejas. El segmento acústico con la hermosa voz invitada de Anja Hedenskog le añade incluso más matices a esta épica obra.

Serving Their Need es una canción de medio tiempo en la que predominan los teclados y los juegos de voces. El registro vocal Vide en esta canción es un poco más grave y relajado, sintiéndose a la vez más natural y menos forzado que en el resto del disco. De todas maneras, basado en los videos en vivo de la banda que circulan por internet, Vide es capaz de alcanzar los tonos agudos sin problema. Puntos extras además por tocar la guitarra al mismo tiempo como si nada. La colaboración de Anja le agrega nuevamente más colores a la paleta musical de Vandor. With Bleeding Hands I Stand es una correcta balada con interesantes arreglos vocales e instrumentales, pero que en líneas generales quizás falla un poco en sorprender o resaltar entra las otras canciones.

En The Land of Vandor nuevamente pisan el acelerador hasta el fondo sin misericordia. La melodía y la estructura le dan una estampa de himno de guerra, pero sin caer en excesos o clichés, haciéndolo uno de los temas más destacables del álbum. El agudo grito de Vide en la sección final de la canción te pone una vez más los pelos de punta antes de concluir. In The Shadows es la outro, nuevamente basada en teclado y con una suave lluvia que traen de vuelta la calma luego de esta exhibición de majestuosidad. Cuando creíamos que todo había acabado, nos sorprenden con una pista escondida. Se trata de una versión acústica de Possessive Eyes, con la que se aseguran de que te aprendas el coro si es que no lo agarraste a la primera.

Tenemos en frente a una verdadera promesa del Power Metal sueco, que trae a colación los elementos más característicos de la época dorada de este subgénero musical. Lo que les falta en producción y en experiencia lo compensan con energía y pelotas para atreverse a hacer Metal clásico, honesto y a la vena. Se agradece que mantengan un sonido orgánico y sin abuso de técnicas de estudio. Luego de este prometedor debut, estos jóvenes guerreros nórdicos no descansan y ya se encuentran preparando su segunda entrega. Además, han anunciado el lanzamiento oficial de la canción Well of Salvation que contará con la colaboración de Tommy Johansson, guitarrista de Sabaton. Quedamos atentos a las noticias de Vandor, y esperamos que adquieran suficiente popularidad para verlos de gira por Europa y por qué no, en Sudamérica.

Review: David Araneda