Es cierto que los paulistas son una banda que nos visita con frecuencia. Y en buena hora que así sea: cada vez que nos toca la oportunidad de presenciar y vivir un show de ellos, termina siendo una experiencia llamativa y que da qué hablar.

Los brasileños nos visitarán nuevamente en este 2018, esta vez en el marco de la gira promocional de su excelente nuevo trabajo, simplemente llamado “ØMNI”, con una alineación consolidada y que supo asumir de muy buena manera el durísimo golpe que implica la partida de Kiko Loureiro a un coloso del Metal universal como Megadeth (y que contribuyó de gran manera al reverdecido presente de la banda de Mustaine). La entrada de Marcelo Barbosa, un viejo conocido de la banda y partner de Edú Falaschi en Almah, demostró ser una excelente decisión, y si bien no tiene el virtuosismo de Kiko, sí termina siendo un elemento de cohesión en una banda que lo necesita particularmente, siendo bastante notorio –quizás más que en otras bandas– cuándo ese elemento no está en plenitud.

Hemos visto shows de Angra realmente brillantes, y otros donde quizás hayan faltado cosas, como el del 2011 en el Teatro Teletón con un Edú Falaschi que se notaba sufriendo, o el del 2015 donde se notaba a Kiko algo ausente mentalmente. Y precisamente en la actualidad, con una alineación consolidada, sin elementos distractores de posibles y futuras salidas de la banda, con un disco “redondito” a las espaldas, con un Fabio Lione que, contra muchos pronósticos, se ve cada vez más firme como vocalista de Angra, el show de este sábado realmente promete.

Siempre han sido una banda con influencias extremadamente diversas, pero con una gran capacidad de amalgamarlas en un sonido único. De hecho, uno se puede hacer la pregunta: “¿qué banda suena como Angra?” y difícilmente pueda encontrar algún indicio de respuesta. En “ØMNI” se encuentran pasajes más Power, otros progresivos, otros tremendamente influenciados por la música popular brasileña y otros incluso con visos góticos. Y como los buenos discos hay que defenderlos en vivo, los paulistas se nos vienen con toda la energía dispuestos a demostrar que son una banda que no envejece, sino que madura, crece, se reinventa y todavía tiene ese fuego interno que los hace tan diferentes al resto. ¡Hay que ir a verlos!

por Darío Sanhueza de la Cruz

Angra vuelve a visitar nuestro país como parte del tour promocional de “Omni” el Sábado 9 de Junio a las 21hrs. en Club Blondie.
Los tickets se venden bajo sistema Eventrid y sin cargo en tiendas The Knife (Eurocentro) y Kmuzzik (Av. Providencia 2169, local 99 – Galería Interprovidencia).

Los precios son:

Preventa General 1: AGOTADA
Preventa General 2: $25.000

Sin lugar a dudas Ozzy Osbourne está dentro del podio de las leyendas que definen el Heavy Metal tal y como lo conocemos. Reconocido como una figura icónica del mundo de la música y el espectáculo -que cuenta con más de cincuenta años de carrera-, el cantante llega nuevamente a nuestro país en el marco de la gira llamada “Farewell World Tour”. Y sí, aunque cueste creerlo, el sempiterno Príncipe de las Tinieblas pareciera que nos da un adiós definitivo de los escenarios. Es por esto que la primera razón para asistir al show de este martes, desde luego que es el llamado “Factor nostalgia”. Escuchar canciones que nos han acompañado gran parte de nuestra vida teniendo como foco principal al vocalista por última vez, es la forma más pura y sensata de agradecerle al frontman todo lo que ha entregado a la industria. Si hay algo que se merece, es que todos los fanáticos asistan para despedirlo como corresponde.

Ahora bien, la realización de este tour es el movimiento más lógico tras el concierto de Black Sabbath del año 2016 en el Estadio Nacional. Vale decir, la única forma de cerrar el ciclo, justamente es con el adiós en solitario del oriundo de Birmingham. Es cierto que su nombre siempre será asociado a la mítica banda liderada por Tony Iommi, pero no podemos dejar de lado el amplio catálogo de su propia banda. Dicho de otra forma, el nivel de clásicos que posee no puede dejar a nadie indiferente. Menos aún sabiendo que tendremos la oportunidad de ver a Zakk Wylde y Tommy Cufletos en escena, literalmente unas bestias que son capaces de robarse la película por sí mismos. Porque si hay algo que caracteriza a Ozzy, es el hecho de rodearse de músicos que derrochan calidad y desplante. Así, Rob Nicholson y Adam Wakeman terminan por cerrar esta alineación de ensueño. Musicalmente será un deleite, quedan advertidos desde ya.

Por otro lado, centrándonos en el panorama actual de la escena y de las presentaciones que se han llevado a cabo en Chile durante el año, con total seguridad podemos afirmar que este será el primer “show grande” que se realizará en la capital. Si bien la oferta de conciertos cada vez sigue aumentando, aún falta tener a ese artista que convoque a miles y miles de metaleros en un solo lugar. Con esto, tenemos la excusa perfecta para revivir viejas amistades, compartir con otros fanáticos lo que tanto nos apasiona y por último, vivir la experiencia de tener un espectáculo de primera calidad frente a tus ojos.

Finalmente, tratando de responder a la interrogante que nos convoca, quizás debemos ir a ver a Ozzy por el simple hecho de ser Ozzy.

GINO OLIVARES

Se viene el debut de la banda helénica en nuestro país. La cita será el viernes junto a Tony Macalpine y los locales Enigma. Firewind promete la potencia que han adquirido tras dos décadas de Heavy Power Metal.

Tras el lanzamiento de “Immortals” el año pasado, la banda liderada por el multifacético Gus G. presenta su nuevo sonido con el legendario Henning Basse (Metalium) como vocalista. Es la oportunidad para el público chileno de rugir coros como el de “Ode to Leonidas”, o del clásico “Destination Forever”, con el fin de despertar el sentimiento épico que la banda generará para esa noche de buena música.

Con la solidez de la nueva entrega y la acertada voz de Basse en ella hacen de las canciones de “Immortals” un buen complemento al setlist que definitivamente tendrá las canciones que se han hecho emblemáticas. El pesado groove de “We Defy” y el magnífico coro de “Wars of Ages” escoltarán a canciones de la larga trayectoria de Firewind con Apollo Papathanasio como “Head Up High” y “Few Against Many”, además de los infaltables “Tyranny” y “Between Heaven and Hell”.

Sé testigo del revivir de los caídos en eternas batallas que esculpieron Occidente a través del sonido del Power Metal. La noche te llama para que alces tu puño en gloria junto a Henning Basse, Petros Christo, Bob Katsionis, Johan Nunez y Gus G., ¿de verdad piensas perdértelo?

Gabriel Rocha

Para que no te quedes afuera, PowerMetal.cl te ofrece un descuento de $5.000 en la entrada al show, quedando así con un valor de $20.000. Para validar este descuento, debes entrar a este linkhttps://goo.gl/kY7QiR e ingresar el código PROMOPOWERMETAL. Una vez que valides, te aparecerá la opción “Preventa 1 (Descuento PowerMetal)” para comprar el ticket por $20.000.

FIREWIND llega a Chile en promoción de su álbum “Immortals”, lanzado el año pasado, que marca el debut de Henning Basse como vocalista y que se convierte también en el primer disco conceptual de su carrera. La co-producción, mezcla y masterización de “Immortals” estuvo a cargo de Dennis Ward (UNISONIC, PLACE VENDOME, PINK CREAM 69) y la portada fue obra del artista brasileño Gustavo Sazes.

Las entradas para el StgoPROG Fest 2018 se venden por sistema Qwantic (ingresando aquí) y sin recargo en Tienda The Knife y Rockmusic.

Los valores son:

$25.000: Primeras 200
$30.000: General

Rage es una banda distinta al resto. No sólo por haber hecho la gran mayoría de su carrera siendo un trío –con las dificultades “logísticas” que ello conlleva–, sino que fundamentalmente por una característica que en los tiempos de hoy resulta cada vez más llamativa: la inagotable capacidad compositiva de Peter “Peavy” Wagner.

Los alemanes sin duda alguna son una de las bandas más prolíficas de la historia del Metal, con más de veinte discos en poco más de treinta años, transformándose en una banda derechamente de culto para sus fans, y que pasó por nuestro país por primera y única vez en un sensacional concierto en el Club 334. En aquella ocasión, Peavy fue acompañado por el bielorruso Victor Smolski en guitarras y el baterista André Hilgers, formación que le entregó a la banda grandes discos como “Strings To a Web”, que la banda vino a promocionar en aquella ocasión, y “Unity” –en el caso de Smolski –, un trabajo realmente alucinante.

La era de Rage ahora es diferente. Con dos discos a su haber con la nueva formación, compuesta –además de Peavy, por cierto– por el venezolano Marcos Rodríguez en guitarra, y el baterista alemán de origen griego Vassilios “Lucky” Maniatopoulos, la banda visita nuevamente nuestro país en un gran momento de forma. Con esta alineación, como decíamos, la banda ha lanzado trabajos muy sólidos como “The Devil Strikes Again” (2016) y “Seasons Of The Black” (2017), recuperando ese sonido más crudo, sólido y sin concesiones del Rage de los ’90, pero con gran madurez y sin perder la esencia agresiva y rabiosa tan característica de las composiciones de Peavy.

¡Un show definitivamente para no perderse!

Darío Sanhueza de la Cruz

 

RECORDEMOS EL SHOW DEBUT DE RAGE EL 2011 CON ESTE LIVE REVIEW

Las entradas tienen un valor de $20.000 y están a la venta por sistema Passline.cl y en tiendas Mucky Rock Store (Eurocentro), Respect (Portal Lyon), Electroacustic (San Diego), Metal Growshop & Tattoo (Caracol Lo Ovalle) y Bar de Nor (Viña del Mar).

1997 La era del CD no alcanzaba aún su máximo apogeo, y todavía los cassettes gozaban de buena salud a nivel macro –más allá del revival de los formatos antiguos que se vive hoy en día–. Plena etapa de ebullición de varias bandas que adoptaron un formato melódico y veloz, con influencias evidentes de la música docta, formato con el cual se fueron consagrando y les permitieron visitar tierras tan lejanas como esta que se encuentra en el fin del mundo.

Y entre medio de esas bandas aparecieron estos italianos que decidieron llevar las cosas más allá. Quizás no haya habido un invento propiamente tal –quién podría juzgarlos por ello–, pero sí definitivamente son los precursores de un sonido mucho más épico, clásico y hasta barroco por momentos, pero sin perder la esencia del Power Metal. Lo de Rhapsody en su oportunidad fue tan impactante, que para no pocos oyentes los hizo vivir una sensación de ser la música que siempre habían querido escuchar. Así de simple, si es que en Rhapsody algo es simple.

Si ya con “Legendary Tales” nos dejaron peinados para atrás, lo que sucedió poco tiempo después con “Symphony Of Enchanted Lands” terminó de consolidar a Fabio Lione, Luca Turilli y Alex Staropoli en el mundo del Metal. Un disco que para no pocos es lisa y llanamente perfecto, con un nivel de inspiración, frescura y maestría cautivantes hasta el día de hoy, con himnos del Power Metal como la enorme Emerald Sword o Wisdom Of The Kings, sólo por nombrar un par de las joyas más destacadas de un disco indiscutible.

Así, vinieron otros trabajos fabulosos como “Dawn Of Victory” o “Power Of The Dragonflame”, visitas a nuestras tierras como esa inolvidable del 2001 con tres shows en veinticuatro horas, luego un pequeño bache y un renacer con discos muy sólidos como “The Frozen Tears Of Angels” o “From Chaos To Eternity”, que marcaron el fin de una época gloriosa, luego de que Luca Turilli decidiera tomar su propio camino, exacerbando aun más sus ideas, saliendo de la épica y trasladándola más hacia la música de películas.

Por eso resultó tan sorpresiva la unión de Luca Turilli con Fabio Lione para este tour de despedida. En mayor o menor medida, ambos han sido extremadamente influyentes en muchas bandas y canciones. El sonido y la creatividad de Turilli son tremendamente característicos, y el impresionante caudal vocal de Lione, pese a llevarlo a cantar en variopintas agrupaciones como Angra, Vision Divine o Kamelot, siempre queda mejor en Rhapsody.

Muchos metaleros, probablemente de los ’90 hacia atrás, empezamos con bandas como Metallica o Iron Maiden. Era el camino lógico para llegar a ir descubriendo otras bandas. Pero Rhapsody es uno de los estandartes de una especie de tercera vía, porque no pocos metaleros de hoy precisamente iniciaron su aproximación a este mundo fantástico que es el Heavy Metal con estos italianos, que con sus coqueteos, flirteos y derechamente amoríos con la música clásica ampliaron ciertos espectros y marcaron una época.

¡A levantar el puño y cantar con Rhapsody!

DARÍO SANHUEZA DE LA CRUZ

En este 2017 que comienza, muchos discos importantes para el Power Metal cumplen 20 años de vida, lo que nos remonta a un 1997 glorioso que marcó un antes y un después en el movimiento. Antes de ese año por supuesto que se habían visto grandes lanzamientos y bandas que luchaban por hacer que lo melódico sobreviviera (Angra, Helloween, Blind Guardian y la camada germana), pero no fue sino hasta esa temporada que realmente se pudo apreciar que esto se trataba de un movimiento, y de uno explosivo, en lugar de sólo una serie de hechos aislados.

Hubo quienes se probaron con clase la corona del estilo, otros que marcaron un antes y un después o, bien, revivieron la sensación de sentirse orgulloso por esta música. Hubo músicos que enseñaron que el Power Metal era de tremenda calidad interpretativa y otros que con sus canciones se adelantaron a su tiempo mientras que otros anticipaban la explosión sinfónica que se vendría sólo en unos meses más.

Si no se entiende el ’97, no se entiende el Power Metal. Por eso acá revisamos los principales hitos de un año al cual le debemos lo que escuchamos.

We ride like the wind, we sing from the heart…

Stratovarius: Visions

Entre tantas obras maestras powermetaleras de la época es difícil, hoy en día, elegir a uno como el “mejor disco de 1997”. Sin embargo, en recuentos de ese entonces había uno que por lo general se tomaba el primer lugar: “Visions” de Stratovarius.

Era el que mejor sonaba, el que mostraba un despliegue de pasión, espíritu y elegancia sin precedentes en el medio. Con la ausencia de material inédito de Angra, Helloween o Blind Guardian ese año, Stratovarius se convertía en la “banda conocida” que marcaba pautas y vaya que aprovechó la oportunidad para saltar definitivamente al olimpo del estilo, poniéndose a la altura de los actos mencionados.

Era la consolidación de la banda finlandesa y, al mismo tiempo, del Power Metal noventero como movimiento, levantado en parte por Stratovarius. Se trataba del pináculo creativo de un Timo Tolkki inspirado por las profecías catastróficas de fin de siglo y las dudas sobre el futuro de la humanidad de cara a un nuevo milenio. Pero también se trataba de un guitarrista inspirado por la confianza de lo realizado en el anterior “Episode” y el equipo de ensueño que había formado con Kotipelto, Jörg Michael, Jens Johansson y Jari Kainulainen.

Con sus melodías, velocidad y elegancia, con sus teclados haciendo notas en efecto clavicordio y sus solos en escala menor armónica, junto con sus letras positivas pese a la oscuridad que abordaban, “Visions” se convertiría –en un abrir y cerrar de ojos- en influencia para las bandas melódicas que se estaban formando y marcarían los primeros años del 2000.

Estos son los trabajos por los cuales estamos acá conversando de Power Metal. Porque si los “Keeper Of The Seven Keys” definieron el estilo en los ochenta, “Visions” lo refrescó en los noventa.

Las que trascendieron hacia el siglo XXI: The Kiss Of Judas, Black Diamond, Forever Free, Legions, Paradise, Visions (The Southern Cross).

 

Mighty warrior… for the legend ride again

Rhapsody: Legendary Tales

¿Cuál fue tu reacción al escuchar Rhapsody por primera vez? ¿Cómo podías describir la magia de Luca Turilli, Alex Staropoli y Fabio Lione irrumpiendo con una música que muchos soñaban escuchar algún día pero que sólo con la llegada de “Legendary Tales” se hacía realidad?

Era increíble sumergirse en su carátula, en su booklet con mapas y crónicas de reinos y batallas, en las fotos de los integrantes y en una música que evocaba magia, aventuras, sentido de lo épico y de grandes relatos, en clave de música sinfónica y de tintes barroco-mediterráneos que no sólo hacían volar la imaginación sino que marcaban un antes y un después en la escena.

Luca Turilli era el nuevo genio loco del metal, Fabio Lione un nuevo héroe de las voces y las canciones eran simplemente de otro planeta con coros inconmensurables, violines, cuerdas, flautas, teclados, atmósferas y clase jamás vistas.

Sacar este disco era el sueño postergado de estos músicos de Trieste, al norte de Italia, pero el sonido no respondía a sus propias expectativas después de tanto tiempo habiendo escrito estas composiciones y soñando cómo irían a escucharse.

Estaban nerviosos y en una cena, el dueño del sello Limb Schnoor les dijo que no se preocuparan, que estaría todo OK si lograban vender  entre 7 u 8 mil copias. Pero el impacto entre la fanaticada fue tan grande al encontrarse con “Legendary Tales”, que muy rápidamente se vendieron 80 mil unidades en las primeras semanas… el mundo ya sabía de Rhapsody

Las que pasaron la prueba del tiempo: Warrior Of Ice, Rage Of The Winter, Flames Of Revenge, Land Of Immortals, Legendary Tales.

 

A metal heart is hard to tear apart…

HammerFall: Glory To The Brave

Muchos le atribuyen a HammerFall el resurgimiento del Heavy Metal tradicional a finales de los noventa y lo cierto es que dicho juicio está muy cerca de la realidad ya que, después de 20 años de su lanzamiento, aún el corazón se llena de orgullo al escuchar sus tremendas canciones.

Había una química realmente enorme en el equipo compositivo que dio origen a esta banda y temas con Oscar Dronjak en las guitarras, Jesper Stromblad en la batería y Joacim Cans en las voces, jóvenes suecos que grabaron un demo técnicamente presentable en cuanto a sonido y que le que le gustó tanto al sello Nuclear Blast que lo tomó, le puso una carátula (de la mano del legendario Andreas Marschall) y lo transformó en un lanzamiento que definiría el tono salvador de un ’97 glorioso.

Como atestiguara PowerMetal.cl en 2003, cuando este disco solo cumplía cinco años de vida pero ya se sentía como un clásico, “Glory To The Brave” “es un disco importantísimo para entender la resurrección del Heavy/Power Metal a mediados (y finales) de los ’90. HammerFall comenzaba el camino hacia las grandes lides, dando pasos agigantados para llegar al Olimpo. Reivindicando el cuero de las chaquetas, los suecos dieron con una fórmula tan sencilla como deliciosa y quizás un tanto tautológica: la mejor forma de hacer Heavy Metal es ‘haciendo Heavy Metal’… este disco no es invención ni reinvención. Es HammerFall. Y eso basta.”

Las que seguimos recordando: The Dragon Lies Bleeding, The Metal Age, Hammerfall, Steel Meets Steel, Stone Cold, Glory To The Brave.

 

Transcend… the absence of this fantasy

Symphony X: The Divine  Wings Of Tragedy

Es su fuertísima estampa neoclásica la que acerca esta obra progresiva a los discos melódicos que marcaron el ’97 porque, a final de cuentas, la música de este trabajo se sintió como parte absoluta del todo lo que estaba sucediendo en la escena. Tarde o temprano te encontrarías con este álbum si preguntabas por las grandes revelaciones, si te interesaba explorar aspectos más refinados o progresivos del movimiento y, en ese sentido, “The Divine Wings Of Tragedy” se convertía en el material perfecto para al curioso que consigue su premio.

Finalmente, el tercer trabajo de los de Nueva Jersey se reveló como una tempranísima obra maestra que definía, sin confusión alguna, el estilo de una banda vanguardista y purista al mismo tiempo, entre lo progresivo, lo metalero, lo neoclásico y lo épico.

Todos los músicos tenían su propio estilo personal de interpretación y por ese sólo motivo salió un disco absolutamente innovador en su composición, adelantado a su tiempo, marcado por una legendaria sociedad creativa compuesta por Michael Romeo, Michael Pinella y Thomas Miller.

La banda trascendería y, pese a que sólo empezaría a tocar en vivo tras el lanzamiento de “Twilight In Olympus” (por demanda del medio y fanáticos que acusaban a Symphony X de sólo ser un proyecto de estudio), “The Divine Wings Of Tragedy” se convertiría en un referente absoluto e irrepetible, con marcas registradas para la posteridad, transversal a los estilos pero, al mismo tiempo, legítima pieza de un movimiento al que aportó con toda su gloria.

Las que jamás olvidaremos: Of Sins and Shadows, Sea Of Lies, Out Of The Ashes, The Accodale, The Eyes Of Medusa, The Divine Wings Of Tragedy, Candlelight Fantasia.

 

Beyond the gates of space and time… another universe is mine

Gamma Ray – Somewhere Out In Space

Qué grandes años eran para ser fanático de Kai Hansen, sin importar la etiqueta de su banda. El alemán había dejado de ser “sólo el mastermind” de Gamma Ray y se afirmaba como el rostro inconfundible de un tremendo segundo ciclo de su segunda agrupación profesional, tomando guitarras y voces.

“Somewhere Out In Space” es una oda al estilo compositivo de Hansen que todo el mundo adora y, por parte de Hansen, una pleitesía del Power Metal que fundó en los ochenta y evolucionó en los noventa. Era velocidad, actitud, magia y poder al más puro estilo suyo.

Las letras de viajes por el espacio y el tiempo, hacia las estrellas y agujeros negros, de ciencia ficción, de encuentros cercanos y extraterrestres, de civilizaciones avanzadas y misterios de ese tipo nos daban la sensación de aventura y riesgo, de entrar a lo desconocido de la mano de un Kai Hansen que se convertía en un verdadero superhéroe de la escena.

Solo una anécdota: La banda tuvo que viajar a Brasil y Argentina para tocar en vivo durante la producción de “Somewhere Out In Space” y cuando aún faltaban muchas mezclas y grabaciones por hacer, por lo que le encargaron al futuramente nefasto Charlie Bauerfeind, seguir con la producción sólo en Alemania. Algo habrá sucedido entonces porque, al volver de la gira, Gamma Ray prefirió nunca más trabajar con ese productor, decisión que ojalá otros como Blind Guardian, Rage y Helloween se hubiesen atrevido a tomar tiempo más tarde…

Las que saltaron al firmamento: Beyond The Black Hole, Men Martians and Machines, Somewhere Out In Space, Valley of The Kings, Shine On.

 

Merci Beaucoup!

Angra: Holy Live

Los brasileños no sacarían nuevas canciones en 1997, en especial después de la superproducción “Holy Land” sacada el año anterior con la que se dieron todo el tiempo del mundo para esculpirlo a su gusto.

Pero sí hubo un instante para grabar un show de la gira europea en promoción de la placa y, rápidamente, mezclaron cuatro canciones -y dos intros- en un Holy Live que sonaría a nada que se hubiese escuchado en cuanto a material en vivo de una banda powermetalera.

Y eso se debía a la interpretación simple y absolutamente magistral de los temas escogidos en uno de los mejores EP en vivo de la historia del metal que enseña la verdadera calidad musical y en directo del Power Metal.

El performance era perfecto en todo sentido de la palabra: en la precisión de las paralelas de guitarras y las voces que armonizaban las líneas vocales de André Matos, mostrando una calidez que ni por lejos era opacada por la pulcritud de los músicos.

Era un gusto sentarse, ponerse los audífonos y descubrir todos los detalles de una interpretación tan impresionante.

Más importante todavía, ANGRA lograba extender su momentum, consolidado fuertemente en la escena europea desde el otro lado del Atlántico.

Y bueno, para hacer justicia, la mezcla fue dirigida por Charlie Bauerfeind, ingeniero de sonido cuyo mejor trabajo ha sido justamente escuchado por sus colaboraciones con Angra en los noventa…

Las que dejaron con la boca abierta: Nothing to Say, Carolina IV, Z.I.T.O, Carry On.

 

Hearing… music from the deepest forest…  songs as a seduction of sirens

Nightwish: Angels Fall First

Está bien… fue con “Oceanborn” y “Wishmaster” cuando realmente se nos reveló la dimensión de esta banda pero, el asombro mundial ante esta combinación entre metal melódico y “voces operáticas”, como se decía en ese entonces, lo provocó “Angels Fall First”, trabajo que anticipaba una revolución sinfónica que si bien estaba en pañales, no faltaba nada para que explotara.

Con sólo escuchar Elvenpath, que embriagaba en belleza y cadencia, se entendía que Tarja Turunen sería una estrella del Power Metal y futuro metal sinfónico. Aunque no sólo era potencial porque el álbum tenía argumentos muy sólidos y novedosos, los cuales podían ser disfrutados en el momento por parte de una banda fundada sólo un año antes por Tuomas Holopainen y que, a mediados del ’97, ya ponía su single The Carpenter en la octava posición de los charts finlandeses y erizaba los pelos con los teclados de Beauty and the Beast.

“Angels Fall First tiene una duración aproximada de 52 minutos con un total de 9 temas, tras los cuales la banda da a conocer el estilo que los identificaría hasta el día de hoy”, escribía PowerMetal.cl en julio del 2002. “Con una hermosa y potente voz de Tarja (la que, sin duda alguna, es el sello de la banda), Tuomas creando ambientes góticos/fantásticos y llenos de magia con su teclado Körg; Emppu maravillándonos con un estilo que mantiene hasta el día de hoy con esos solos tan claros y melancólicos, según el tipo de canción, y Jukka, un gran batero que improvisa mucho y no se mantiene en una sola línea. Sin lugar a dudas un buen disco debut que mostraría el comienzo de una gran carrera musical para estos chicos(a) finlandeses”.

Las que nos sorprendieron: Elvenpath, Beauty and the Beast, Angels Fall First.

 

Black Sabbath

Cuando se habla de bandas fundamentales en la formación del Metal, un nombre que no puede quedar fuera de la discusión es Black Sabbath, quienes se presentarán el 19 de noviembre en el marco de su tour de despedida, llamado “The End”. PowerMetal.cl no podía estar ausente en esta ocasión, y en este espacio compartimos algunas razones por la cual consideramos que este show es un imperdible:

Por historia: Los oriundos de Birmingham son una leyenda viviente que cimentó muchas bases para la construcción del Metal, a nivel de estructuras, melodías, riffs, texturas, tiempos, etc. Se puede discutir que muchos de los elementos utilizados ya existían en diferentes vertientes musicales (lo cual es cierto e indesmentible), pero el cuarteto inglés fue quien dio un golpe de timón a los cánones musicales de la época.

Por ser su última presentación: Puede sonar un poco obvio, pero esto sería su última gira antes de colgar los botines como Black Sabbath, por lo que habemos algunos que tenemos la espina clavada de habernos perdido el espectacular show del 2013 en el Estadio Monumental, y sería un error tremendo dejar pasar esta oportunidad.

Por Ozzy Osbourne: El Madman Of Birmingham es, sin espacio alguno para la discusión, un ícono de la historia musical, que a pesar de todos los años y el maltrato que le propinó a su propio cuerpo durante su vida sigue al pie del cañón, entregando lo que le queda arriba del escenario. Sin duda estamos viendo los últimos cartuchos que van quedando de una verdadera leyenda viviente, que si bien no es el cantante más talentoso que ha integrado las filas de Black Sabbath, es sin duda uno de los rostros más emblemáticos de la banda.

Y por último, porque si hay una poderosa razón para ir a ver un show (no solamente del que estamos hablando, sino que en general), es porque la banda te gusta.

Y tú, ¿qué razones tienes para ver a Black Sabbath?

SEBASTIÁN AGUIRRE

 

Black Sabbath en Chile |19 de noviembre 2016 | Estadio Nacional

Megadeth

Es cierto que Megadeth ha venido bastantes veces a Chile. Quienes ya peinan algunas canas podrán recordar sus primeras visitas de fines de los ’90, o ya pasando a la década pasada el inolvidable show en el Court Central del Estadio Nacional –para varios ese fue su primer show–, o además formando partes de carteles de festivales como el Maquinaria 2011 o como banda invitada del increíble show de Black Sabbath en el Estadio Monumental.

Pero esta nueva visita de Megadeth tiene algo diferente, y que a diferencia de muchas bandas de trayectorias análogas, tiene que ver con el presente de la banda.

Probablemente “Dystopia” sea el mejor trabajo de Megadeth en muchísimo tiempo. Quizás “Endgame” (2009) se le pueda acercar en cuanto a su nivel de inspiración, pero más a cuentagotas y sin el nivel de consistencia que definitivamente muestra el último trabajo de los muchachos de Mustaine, una verdadera joyita, tan sólida como quizás inesperada considerando la inestabilidad y poco apacible vida interna que muchas veces ha demostrado Megadeth, y sus algo erráticos trabajos precedentes.

Y en el corte y confección del disco sin ninguna duda hay un factor importante, que dice relación por supuesto con sus ejecutantes. Y para nosotros es lógico centrar ello en Kiko Loureiro, a quien es inevitable sentir como “uno de los nuestros”, tanto a nivel de cercanía geográfica como de influencias musicales. Que un tipo salido del “riñón” del Power Metal, de una banda no sólo tan trascendente a nivel mundial como Angra –y además representativa de una tierra cercana–, no sólo haya llegado como refuerzo a Megadeth, sino que sea factor trascendente en refrescar y derechamente revivir a un “tanque” de la música mundial, es motivo de orgullo más allá de la música.

Pero ese buen presente sin dudas debe ser ratificado en vivo, que es donde se ven los gallos. Es cierto que la voz del colorado californiano no es la misma de antes, pero en estudio, este Megadeth versión 2016 se nota una banda fresca, inspirada y con ganas de seguir siendo referencia, no sólo por su glorioso pasado –que por cierto, también será revisado y nunca serán suficientes veces para vibrar con Holy Wars o con Hangar 18–, sino que fundamentalmente por un presente alentador. Y hay que verlos. Perderse a Megadeth con Kiko en Chile definitivamente no es opción.

DARÍO SANHUEZA DE LA CRUZ

Últimas entradas para Megadeth en Chile por Ticketek: http://goo.gl/x6kTxU

Megadeth

Bruce Dickinson

No sé si aquel 7 de Agosto de 1958, esa zona central de Inglaterra llamada Nottinghamshire que tuvo el honor de recibir en este mundo a Bruce, fue testigo de un Rayo Que Cayó Dos Veces, o quizás en el cielo se vio un Imperio de Nubes, o se divisó el Signo de la Cruz, o simplemente se vio la cara de Eddie en una nube gris azulada, lo cierto es que él no fue un Séptimo Hijo de un Séptimo Hijo, pero qué importa que no haya habido una señal directa “sobrenatural”, si no es exageración que se concluya que este inglés ha influenciado en diferentes grados la vida de muchos de nosotros, y su voz ha sido el soundtrack compañero de tantos momentos en nuestras vidas.

Esgrimista, piloto, escritor, empresario, animador, compositor y cantante entre otros talentos, es considerado por muchos una especie de Da Vinci del siglo XX y XXI, y ciertamente un ejemplo a imitar, una especie de recurso que muchos de nosotros sacamos a relucir cuando un amigo/a que no es ni siquiera rockero/a nos habla sin conocimiento de causa acusando que escuchamos “a chascones drogadictos que tocan música tipo tarro con piedras”… unos minutos de escucha de lo mejor de Maiden y un poco de Wikipedia sobre Dickinson y basta, unos momentos después ya nos están pidiendo disculpas.

Respetando mucho a quienes afirman que Halford, Dio, Ozzy o alguna otra leyenda anterior o talento más nuevo es el “mejor vocalista” de la historia de nuestra amada música, para qué pelear, si Bruce va a estar siempre en la gran mayoría de los top 5 o incluso top 3 de los metaleros, y lo mejor de todo, es que sigue vigente completamente y dando cátedra como compositor y como persona. Muy pocos pueden darse el lujo de derrotar un cáncer y luego salir de gira en menos de un año, más encima piloteando aviones y dando seminarios. Crack, crack total.

Iron Maiden

¿Cuál será el contenido del libro de vida de Bruce Dickinson para ser alguien tan exitoso y admirado? Quienes hemos tenido la suerte de conocerlo en persona y/o ser fans de la banda por décadas, podríamos concluir que la mezcla de talento, decisión y pasión podrían explicar el fenómeno que es, pero quizás en el último álbum de Maiden esté la respuesta de forma indirecta y leyendo entre líneas, ya que tuvo el altísimo privilegio de ser “condecorado” por el “jefe” Harris al ser incluidos dos temas de su completa autoría; uno iba a ser parte de un álbum solista, y el otro es nada menos que el tema más largo en la historia de la banda y el cierre del primer álbum doble de Maiden, además que es una obra maestra de la música, ni siquiera sólo del Rock. Este álbum tiene misticismo, pirámides (no egipcias, sino mayas, pero igual de civilización antigua), coros épicos, y una halo de misterio que nos dice “hey, el mejor Maiden está completamente de vuelta”, y aún más, está de gira.

¿Nos veremos este 11 de marzo en el Nacional? Independiente de qué tanto te gustó “The Book of Souls”, se nos viene la gira post-derrota del cáncer, la gira de una banda con miembros muy activos y plenamente vigentes, pero ya cerca de los sesenta años, y la gira que nos pilla un momento social complejo en que la desconfianza prima en nuestro país, ¿no es buena idea juntarse con los hermanos metaleros viendo a la banda que en mayor número nos congrega y pasar así uno de esos momentos mágicos? Tanto Steve como Nicko han hablado sobre lo importante de Bruce en este último tiempo, y aunque Harry siempre será el gran jefe que todos admiramos, probablemente en estos shows Sir Bruce Dickinson sea el centro y alma de la fiesta y espera de nosotros algo de retribución por la absolutamente maravillosa música que nos han dado por ya cuarenta años.

¡Qué gran banda que es Iron Maiden! ¡Y qué duda cabe! Cada año que pasa, más metaleros somos ¿o no?

¡Nos vemos el 11, a leer ambos libros, y Up the Irons!

Iron Maiden en Chile | 11 de marzo 2016 | Estadio Nacional

 

lemmy

Es extremadamente difícil hacer una pequeña semblanza que resuma todo lo que Lemmy Kilmister inspiró, implicó, significó, inspirará, implicará y significará para todo amante del Rock. Y es algo que va mucho más allá de ser fanático o no de la música de Motörhead, pues la influencia del capo antihéroe aguardentoso excede con mucho los límites del gusto por su banda: Lemmy es sin dudas, y para siempre, un ícono trascendental. Porque probablemente la gran gracia de Lemmy no es su talento instrumental o vocal, sino su capacidad de encarnar a una figura simbólica, quizás incluso un poco kitsch para algunos, pero consecuente, noble, leal a sus principios y a quien todos creíamos perenne.

Y esto va considerablemente más allá de los límites del propio Rock y Metal: Lemmy sin dudas es uno de los símbolos rockeros más reconocibles para personas que no tienen la fortuna de apasionarse por el Rock. En primer término, la “zona achurada” de influencia e idolatría de Lemmy es inmensa, pues no sólo abarca a los metaleros -quienes en su inmensa mayoría, y más allá del gusto particular por su banda, por lo menos tienen el sentido común de reconocer su influencia e impronta-, sino incluso por mucha gente más cercana al Punk. Y además, con referencias en películas, documentales, incluso en espectáculos tan diversos como la lucha libre, Kilmister se granjeó un merecido reconocimiento por parte del público derechamente ajeno al rock, además de la consabida y perpetua idolatría por parte de quienes vibramos más con las guitarras y los tarros que con otro tipo de ritmos.

Tuvimos la suerte de verlo varias veces en estas tierras, incluso en su última presentación en este 2015 junto a Judas Priest. Ya aquejado de problemas de salud ineludibles para una persona de su edad y sobre todo de su “carrete”, igualmente con un garra inmensa se paró en diversos escenarios del mundo hasta que sus condiciones se lo permitieron, dando cátedra de presencia escénica sólo con su caminar parsimonioso, su distorsión y su “we are Motörhead, and we play rock and roll”, sabiéndose dueño de cada centímetro del escenario.

Y muchachos, es hora de hacerse la idea de que este proceso, que implica la partida de la vida terrenal de nuestras leyendas, es inexorable y que lamentablemente tenderá a ir haciéndose más frecuente. El mazo de cartas ha perdido ahora a su as de espadas, y seguramente llegará el instante donde tengamos que ver partir a Ozzy, a Tony Iommi, a Ritchie Blackmore, a Steve Harris, a Bruce Dickinson, a Biff Byford o a Rob Halford, sólo por nombrar algunos de una lista que, por supuesto, es mucho más extensa. Pero dependerá de nosotros no sólo honrar sus memorias cuando llegue el momento, sino que de cimentar las bases de sus legados, disfrutando todas y cada una de las veces en que nos visiten mientras les quede cuerda, apreciando cada nota nueva que nos regalen, y finalmente, cuando pasen definitivamente a mejor vida, poner la radio a todo volumen y contribuir con un granito de arena a perpetuarlos, como definitivamente haremos con Lemmy. Se lo debemos.

Angra

Hay muchas razones por las cuales estimar que un show de Angra en Chile es imperdible. Y la primera de ellas no es otra que la calidad musical de los brasileños, una banda que se sale de los moldes del Power Metal estándar y no sólo no teme, sino que busca explorar otras influencias y texturas –más doctas, progresivas o autóctonas–, con un singular éxito, que los tiene catalogados con bastante justicia como una agrupación con un sonido derechamente único y distinguible.

Pero además de ello –que parece justificar por sí solo la asistencia a un show de los paulistas–, puede haber otras razones para ir a ver a la Diosa del Fuego.

La primera es recordar que los dos shows anteriores de los brasileños tuvieron un “pero” bastante grande: el del 2011 en el Teatro Teletón fue un show que provocó cierta amargura, por una asistencia escasa, por el rendimiento vocal de Edú Falaschi –que finalmente terminaría saliendo de la banda– y, sobre todo, por los problemas de sonido que los aquejaron durante toda la jornada. Y respecto al show del 2013, si bien fue un show muchísimo más “redondo” en todos los aspectos –asistencia, sonido, el debut en vivo de Fabio Lione–, sí faltó que vinieran con nuevo material, pareciendo más un “Angra feat. Fabio Lione” que un simplemente Angra.

Además, la presencia de Kiko Loureiro tiene en esta oportunidad un cariz especial. Más allá de la crítica que se pueda hacer en torno al proceso de reclutamiento de músicos por parte de Dave Mustaine –que parece más “empresarial” que nada, aunque también sería injusto enfocar esa crítica sólo en el colorado californiano–, el hecho de que uno de los nuestros forme parte de un tanque importantísimo en la historia del Metal mundial como lo es Megadeth es motivo de orgullo. Y no creo que sea exagerar llamar a Kiko como “uno de los nuestros”: quienes somos fans de Angra y otras bandas del estilo desde hace muchos años sentimos mucha identificación y, casi, un sentido de pertenencia con los músicos, que se incrementa con la cercanía geográfica con los brasileños, probablemente la banda latina más importante de la historia del Power Metal.

En esta oportunidad Angra viene con plenitud de fuerzas, con un más que interesante trabajo en estudio en las espaldas, con un baterista nuevo como Bruno Valverde que ha resultado ser todo un hallazgo, por su madurez y su depurada técnica, con un Rafa Bittencourt consolidado como segundo vocalista, y con un Fabio Lione que, más allá de ya haber venido con la banda, esta vez no viene sólo a interpretar, sino que también a defender sus propias versiones en estudio. Además, la opción de verlos en un recinto más pequeño como el Teatro Cariola sin dudas provocará un ambiente más íntimo con una banda cuya cercanía con el público va más allá de lo meramente musical.

Sin dudas, el momento de Angra es el mejor de los últimos años, reposicionándose en un sitial que jamás debieron dejar. ¡Como para no perdérselos!

por DARÍO SANHUEZA DE LA CRUZ

Angra en Chile | 28 de junio 2015 | Teatro Cariola

 

Dream Theater

Dream Theater sin duda alguna es el eslabón más esencial entre el Heavy Metal y el rock progresivo de gigantes exponentes como Pink Floyd, Rush, Yes, Genesis, King Crimson o Marillion, por sólo nombrar algunas de ellas, más allá de la indiscutible calidad de otros exponentes del metal progresivo como, por ejemplo, Fates Warning, Crimson Glory o Symphony X. Al menos en popularidad y en calidad, el pedestal de este quinteto norteamericano en el olimpo del Heavy Metal no admite mayor discusión.

De igual forma, tampoco admite discusión la trayectoria de estos neoyorquinos. Con trece discos de estudio (contando entre ellos a A Change Of Seasons), Dream Theater está a punto de cumplir nada menos que treinta años de carrera. Exactamente llevan veintinueve, desde el ya lejano 1985, instancia en la cual John Petrucci y John Myung, en esos entonces apenas unos aprendices de músicos que estudiaban en el prestigioso instituto Berklee, en Boston, quedaron boquiabiertos viendo el talento en la batería de un muchacho llamado Michael Stephen Portnoy, que al igual que ellos, venía desde Long Island y era fan del rock, cosa difícil de encontrar en Berklee.

Desde allí, y desde 1989 con When Dream And Day Unite con Charlie Dominici en las voces, pasando por los icónicos Images and Words, Awake y Falling Into Infinity, el glorioso Metropolis 2: Scenes From a Memory, los interesantes Six Degrees Of Inner Turbulence y Train Of Thought, llegamos a su debut en Chile el 2005 en la gira de Octavarium, con un impresionante marco de público en la Pista Atlética del Estadio Nacional –destacado por la banda en su momento como el show más masivo que han tenido–. A ese show sucedieron su concierto del 2008 en el Arena Santiago, el recordadísimo show post-terremoto de Marzo del 2010 –aportando un granito de arena en darle una señal de “normalidad” mental a un país que tanto lo necesitaba–, y la última aventura que implicó llegar a Espacio Riesco en Agosto de 2012.

Respecto a esa última visita: la banda fue capaz de sobrevivir a un puñal en su integridad como fue la partida de Mike Portnoy y dio potentísimas señales de buena salud con A Dramatic Turn Of Events, primer disco de los neoyorquinos con Mike Mangini . Dicha gira los trajo a nuestro país por cuarta ocasión, un día de grandes inclemencias climáticas y viales, que por suerte no fueron suficiente obstáculo para evitar presenciar a una banda extraordinariamente talentosa y una apuesta segura, como son los neoyorquinos.

Además, la banda tiene un gigante plus en vivo: no repiten sus shows y son mucho más impredecibles que los de otras bandas. Y ello se acentúa al saber que Dream inicia en Chile un tour que durará más de un mes y que, además de llevarlos a países hermanos de Latinoamérica, los conducirá a Asia y Australia a fines de Octubre. De hecho, no sabemos cuál será el tracklist de la banda y esa “sorpresa”, a estas alturas en que la información está al alcance de un par de clicks o movimientos de un dedo, es un punto extraordinariamente a favor. Y eso lleva a otro plus: hay que considerar que cuando se inicia una gira, la voz de la banda estará descansada (es cosa de recordar cómo cantó Ozzy en el Monumental David Arellano el año pasado, muy por sobre lo que muchos esperábamos, precisamente porque Sabbath iniciaba su gira latinoamericana en Chile), por lo que podemos tener tranquilidad y confianza en la performance de James LaBrie.

¿Qué podemos esperar de esta nueva visita de Dream Theater? Un enorme despliegue de talento en un recinto acorde a la cuantía de la banda y que facilita los desplazamientos del público, poder presenciar en vivo a esa bestia creativa que es Jordan Rudess, ver cómo defenderán en vivo su nuevo homónimo trabajo, cuáles clásicos recordarán de su extenso catálogo, y sobre todo, rendirle tributo a una banda que bien merecido tiene su sitial como una de las más grandes de la escena. Y por último, así como nosotros crecemos, nuestros músicos también lo hacen, y nunca se sabe cuándo será la última vez que los veamos… y eso hace a Dream aun más imperdible.

DARÍO SANHUEZA DE LA CRUZ

Dream Theater en Chile | 24 de septiembre 2014 | Movistar Arena

 

Sabaton

Ya han pasado más de 25 años desde la primera visita de Rod Stewart, quien pese a no ser un músico de nuestras huestes de “metal”, ocupa un lugar importante en la historia del rock en Chile, al inaugurar con ese legendario show de 1989 lo que es el actual ciclo de conciertos internacionales en Chile, el que ha ido consolidándose paulatinamente hasta llegar a ser algo característico del país. Nunca está de más recordar que antes de los 80’s, para el mundo desarrollado Sudamérica era Brazil y Argentina, nada más. Luego muchas cosas acontecieron como para hacer que este pequeño y angosto país sea reconocido en varias cosas, y una de ellas dentro de todo lo que nos falta por mejorar, es la increíble oferta de shows de artistas internacionales que nos visitan estando en la cima de sus carreras, nuestros abuelos jamás tuvieron eso.

Lamentablemente sabemos muy bien por acá en el “rancho heavy metal” que nuestro gran problema no es que nuestros artistas no quieran venir, todo lo contrario, las opiniones de los músicos metaleros sobre sus fans chilenos es en general excelente, sino que va por el lado que pese a la increíble lealtad de los headbangers, somos cada vez menos y que es triste ver a bandas tan potentes como Grave Digger con menos de 200 personas en su primer show (y lamentablemente quizás único); esto no puede pasar de nuevo, así que tenemos que revisar cómo respondemos a nuestras bandas cuando nos vienen a ver.

En este contexto, tenemos prontamente una importante visita que tenemos que aprovechar … hay unos suecos que se ganaron nuestro respeto y admiración durante los 2000’s, y que han dejado de ser hace rato una “promesa” para ser ya una gran y potente realidad, incluso pese a algunos serios problemas de integrantes durante el 2012, se consolidaron,  sin exagerar, como para ser una de las bandas que ha de llevar la flama del metal de verdad más allá del horizonte de Maiden, Judas y Sabbath cuando ellos ya no estén, algo fundamental para nosotros. Claro está, qué duda cabe que me refiero a Sabaton.

Dueños de un talento notable para componer con potencia y melodía (los estandartes del heavy/power metal), trasuntan épica y narrativa bélica con un talento encomiable, sus himnos son incombustibles y la calidad en vivo a la altura de las batallas que narran. Desde hace mucho tiempo ya que los venimos promocionando en PowerMetal.cl, sin ir más lejos en la editorial de agosto 2009 (¡cómo pasa el tiempo!) mencionamos una hazaña que pasa solamente en el heavy metal, y bueno, es un deber ético para con todos nosotros, luchar para que su show del próximo 5 de septiembre sea todo un éxito en Santiago, ¿te vas a enlistar para la batalla? Vamos, ¡que sea una PRIMO VICTORIA! Depende de nosotros, nos vemos allá.

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Sabaton en Chile - 5 de septiembre 2014

Dos años atrás hicimos la editorial “The Metal Fest 1.0”, hablando de la importancia de valorar que nuestro pequeño y distante país sea considerado un polo de renombre mundial respecto a nuestra música, eso no es para nada fácil, somos pocos y estamos muy lejos. Además, mencionamos que era nuestro deber mantener ese prestigio ganado con lo que podemos aportar como fans: apoyo incondicional y a todo evento. No son muchas las opciones que da la “prensa mainstream” de publicitar nuestros shows (salvo honradas excepciones), así que la fuerza del movimiento desde hace tiempo que recae en nuestras espaldas y nuestra gran aliada, la internet.

Bien, luego de dos muy exitosas versiones de este clásico y confiable festival, vamos con orgullo que podemos decir “misión cumplida”, no solamente por tener ya todos los años el evento, sino por el interés creciente en él y por el eventual recambio generacional que se ve en el público. No sé si haya algo más significativo y emotivo para nosotros como medio, que ver en un show a un papá y un hijo compartiendo la misma música, eso es simplemente espectacular, y estos eventos son una buena demostración de ello, de hecho, la entrada gratis a menores de 10 años es algo más que destacable.

Este Metal Fest 3.0 nos traerá de “cabeza de serie” a MEGADETH, y aunque no estará representado el Power Metal (hubiera sido maravilloso ver a bandas como Sabaton, pero para otra vez será), la potencia de DARK ANGEL, AT THE GATES, HYPOCRISY y VOIVOD, es una oportunidad única de apreciar la potencia del estilo. Mención aparte está el listado de bandas nacionales, las que complementan de forma idónea el cartel extranjero. Del lado más heavy metal, quisiéramos destacar en particular a Vastator, quienes tienen una trayectoria y calidad que merece algo más que respeto y reconocimiento.

Son muchos los motivos para destacar el festival de metal más estable de Chile, el Metal Fest, no te pierdas esta oportunidad de apoyarlo con tu presencia, serán más de diez horas de música con una producción de primer nivel en sonido, seguridad y organización. Ahora es solamente un día, ¡un día que no hay que perder!.

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Se podrán tener muchas y diversas opiniones sobre el judoka y ex agente de la KGB Vladimir Putin, quien además es actualmente nada menos que Presidente de la Federación Rusa. Odiado y amado a la vez en distintos momentos tanto por izquierdas como por derechas (algo realmente paradójico en el mundo político actual), es un personaje único que no pasa inadvertido para nadie. En efecto, a sus opiniones abiertamente contrarias a la homosexualidad (ley incluida en Rusia), su apoyo a Siria, su trato bastante duro con algunos líderes occidentales,  ahora se suma el ser protagonista central en la más que controvertida incorporación federal de Crimea a Rusia.

El ajedrez político de esta acción tiene de cabeza al mundo occidental, liderado por el Presidente de USA, Barack Obama, y sus aliados, quienes al parecer, no están abogando por una salida militar del problema, sino una diplomática.  Ahora bien, aunque es muy entretenido, me imagino que se estarán preguntando, ¿qué rayos tiene que ver esto con el metal? Bueno, de forma “directa”, no mucho, pero “sincronísticamente”, demasiado, ya que el gran himno militar de Iron Maiden, llamado “The Trooper”, está basado en la batalla de Balaclava, 1854, localidad ubicada en … ¡CRIMEA! ¿lo sabías/recordabas?

Entonces, podemos decir que hace harto tiempo ya que anglosajones y rusos pelearon en Crimea (ojalá no vuelva a pasar), en una confrontación que es recordada como una derrota heroica de los ingleses … hay harto que decir al respecto,  entre otras cosas que entre la “light” y la “heavy” brigade británicas hubo algo más que descoordinaciones y que la desmedida valentía de los soldados ingleses a caballo fue casi irresponsable pero épica hasta decir basta. En cuanto al gran tema heavy metal, Steve Harris narra la batalla desde el punto de vista de un soldado (trooper) de la brigada ligera, basándose en el poema de Lord Alfred Tennyson. En todo caso, le dio una connotación algo más épica y quizás triste a la vez. Qué gran composición, es incombustible, eterna, de esas canciones que nunca cansan.

Ojalá no haya otra batalla militar en Crimea, pero la batalla diplomática empezó hace rato ya … me pregunto si algún diplomático de cualquiera de ambos bandos tendrá a “The Trooper” en su Smartphone, o si los soldados lo estarán escuchando en estos días (debe haber más de un metalero entre ellos), sea cual sea la respuesta, está claro que el Heavy Metal, una vez más, da muestras que tiene las mejores líricas en la música moderna;  por lo bajo sirve para aprender de historia y política internacional, por lo alto, sirve para analizar de forma más profunda la naturaleza humana, algo muy importante en estos obscuros días de relativismo y superficialidad. ¿Qué pasará con Crimea, Ucrania,  y Rusia? Quizás Steve u otro de nuestros compositores se anime a contar lo que está pasando, o lo que pasará. Qué grande que es el heavy metal, qué gran tema es The Trooper.

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Un poco antes de dar la prueba más importante de tu vida (PAA para los más veteranos, PSU para los más jóvenes –así se llaman en Chile las evaluaciones para entrar a la Universidad-), o durante las eternas horas de martirio en ese maldito trabajo que quizás nunca quisiste y tomaste por necesidad, o bien quizás manejando hacia la playa en esos atardeceres que “te piden” música, o sencillamente disfrutando de una caminata ya sea con personal stereo durante los 80’s o smartphone en los 2000’s… es lo mismo amigos, en cada uno de los momentos trascendentales (y los no tanto también) de tu vida, estuvo, está y estará el Heavy Metal para ayudarte a escribir con mucho vigor esa larga novela que parte cuando salimos del vientre de nuestra madre humana, y termina cuando nos recogemos dentro de las entrañas de nuestra magna madre Tierra, la vida.

Gracias a que hay tipos con cojones que no se dejan llevar por las carreras “tradicionales” y por tanto en vez de los ingresos seguros de abogados, arquitectos, médicos e ingenieros, prefieren seguir la pasión que les hierve en las venas y salen poetas, músicos o astrónomos, es que en este mundo conocemos la genialidad y la creatividad. De la parte de la música, en especial la hermosa vertiente llamada Heavy Metal, gracias a ellos, los músicos que se atrevieron, tenemos una fuente inagotable de alegría, fuerza y energía. Sí, así es, nosotros los metaleros tenemos ese gran “poder” de energizarnos al límite no con millonarias vacaciones o lujosos automóviles, sino que basta poner un par de segundos ese tema que te “parte en dos” el cráneo y vibrar con esa energía mágica que te sube por la columna para sentirte  luego como Zeus en el trono y lograr las metas más increíbles o necesarias, desde pasar el rato en el trabajo, hasta rendir mejor un examen de cualquier tipo ¡qué bendición!

Manowar habla en su tema “Let the Gods Decide” que existe un campo de batalla en el cual no te puedes esconder, del cual no te puedes arrancar, y es, la vida misma, ¡qué cierto! por eso que es tan importante beber del manantial de energía que nos brinda nuestra música para sobrellevar estos oscuros tiempos en que se confunde el bien con el mal, y donde el egoísmo nubla la razón de muchos, olvidándose la cordialidad y el respeto.

Quizás en estos momentos de lectura te has motivado a recordar los más que gloriosos shows del 2013 a los cuales asististe, Maiden, Sabbath, Malmsteen, HelloweenGamma Ray, etc. y estarás de acuerdo en qué tan “cargado-motivado” saliste de ellos, con alegría plena. Bueno, esa magia no se va a ir nunca mientras estemos unidos y mantengamos los estandarte en algo, depende de nosotros, ¿y sabes? lo hemos hecho bien, es por algo que aún mantenemos activas a nuestras grandes bandas por décadas y décadas, qué hermoso es ser parte de esto.

Es por todo lo anteriormente dicho, que da lo mismo que tengas 10, 20, 30, 40 o muchos años más, el Heavy Metal nunca te abandonará si es que tú no lo haces, y seguirá ahí, incólume y magnificente, ayudándote a ponerle música a la película en la cual eres el único protagonista, tu vida, no podríamos tener un mejor “soundtrack” para colocar…

¡Viva el Heavy Metal!

MTWEBMASTER


Quedan las últimas semanas de este gran año 2013 para el Heavy Metal en estas tierras, y es momento de recapitular los grandes momentos que hemos vivido, con las visitas de notables bandas y de diversos estilos, pensando también en el poderoso fin de año que se nos viene.

A principios de año tuvimos el debut de Turisas acá en el sur del mundo, así como los retornos de Sonata Arctica y Mägo de Oz; el impactante y catedrático despliegue de Heavy Metal con bolas y calle de los enormes Accept, de quienes ya desde ese día estamos esperando el DVD que registraron aquél día; y luego, tuvimos el gran show de Twisted Sister y el pulcro espectáculo de Symphony X, ambos en la segunda versión del Metal Fest. Después, vivimos el thrash desatado de los incombustibles Anthrax y Testament; el debut de los emergentes suecos de Enforcer junto a los enmascarados de Midnight en la primera versión del Evil Confrontation Festival, así como también el debut de Ensiferum en estas tierras. Cómo olvidar la primera parte de la celebración de doce años de esta página con el retorno de los renovados Stratovarius, el contundente show de Annihilator, la presentación de Adrenaline Mob junto a Halestorm en La Cúpula, y el fenomenal show de Tobias Sammet, Michael Kiske y el resto de los muchachos junto a Avantasia. También tuvimos a Leo Jiménez, a esa lujosa superbanda de covers llamada Big Noize, y el positivo retorno de Angra, esta vez acompañados del portentoso Fabio Lione en las voces.

Hasta que llegamos a esa oscuramente mágica semana de principios de Octubre, donde como primera “patita” tuvimos, en el Estadio Nacional, el estreno de los interesantes Ghost, la vuelta de los siempre vigentes Slayer y nada menos que a Iron Maiden demostrando porqué es, sin dudas, una de las bandas más grandes de la historia de la música. Y para rematar, sin posibilidad de reponernos, dos días después, el retorno de unos de la casa como Megadeth, acompañando algo que el destino nos debía, poder ver a Tony Iommi junto a Ozzy y a Geezer Butler en ese impactante, inolvidable y cada día más mítico show de Black Sabbath en el Estadio Monumental.

Y el broche de oro para este año vendrán a presentarlo dos grandes de la guitarra, cada uno en su estilo, como Yngwie Malmsteen y Steve Vai; los ya clásicos argentinos de Rata Blanca, cuyos shows en vivo siempre son toda una experiencia; el poder de los fantásticos Kreator, líderes del thrash germano y que vendrán a defender su impecable Phantom Antichrist; pero sobre todo, y en lo que nos concierne, nada más y nada menos que los padres del estilo que justifica la existencia de este sitio: Helloween y Gamma Ray, juntos e incluso algo “revueltos”, culminando con la celebración de los doce años de PowerMetal.cl.

Gamma Ray, comandados por su líder Kai Hansen, un tipo al que derechamente le debemos mucho, vendrá presentando su EP “Master Of Confussion”, que si bien cuenta con dos temas nuevos (aparte de dos covers y otras versiones en vivo), sirve como “precuela” para su nuevo disco, a llamarse “Empire Of The Undead” y el, esperemos, tendremos prontamente disponible. Y Helloween, banda que no falla, vendrá nada menos que presentando su última placa en estudio, el formidable Straight Out Of Hell, aclamado por gran parte de la crítica especializada y sobre todo, mostrándonos a una calabaza con más vigencia que nunca, siguiendo los cánones que ellos mismos han trazado desde hace ya casi treinta años en el mundo del rock, con un metal muy melódico, lleno de energía, poder, velocidad y garra.

El 2013 nos ha tratado bastante bien, con muchas visitas y de estilos muy diversos dentro del Hard Rock y el Heavy Metal. Pero si desde hace ya doce años existe un sitio llamado PowerMetal.cl, fundamentalmente es gracias a bandas como Helloween y Gamma Ray, quienes han forjado el camino para muchas otras agrupaciones, que siguen cultivando este estilo lleno de energía, talento, potencia y velocidad. Es imposible pensar en una mejor forma de cerrar este, el que podemos llamar “el año del Metal”. Y allí estaremos, celebrando, conmemorando y viviendo el Heavy Metal como corresponde, junto a estos dos mitos vivientes. ¡Como para no perdérselos por nada del mundo!

 

Muchos calificativos se han dado, desde que se supo la programación de los conciertos, a esta inolvidable semana que viviremos a principios de Octubre de 2013. “Super Semana”, “La Semana del Metal”, entre otros, y ninguno de ellos se queda corto, pues tendremos la posibilidad única de ver un muy corto lapso de tiempo, en los que, hoy por hoy, son los escenarios más grandes y masivos del país, a bandas que forman la esencia del Metal, con estilos y escuelas diversas, pero a la larga con el mismo núcleo, ese mismo centro líquido para los distintos sabores del mejor chicle del mundo. Bandas a quienes debemos gratitud y que nos provocan pasión, y que han influido hasta lo más recóndito de nuestras existencias.

La primera “patita”, del 02 de octubre, es derechamente un Festival de Heavy Metal en el Estadio Nacional, cosa nunca antes vista en nuestro país, con tres bandas con sus particularidades, una más nueva y dos recontra consagradas.

En primer término, los enigmáticos Ghost, que han pateado el tablero del público con su propuesta musical y sobre todo escénica que no ha dejado indiferente a nadie, y a quienes veremos debutar en estas tierras del fin del mundo, con esa aura de misterio ocultista que provoca su imaginería y que no conozcamos los nombres reales de sus integrantes. Llegan con dos discos a cuestas y con un nombre cada vez más creciente en la escena. Es el momento perfecto para verlos y confirmar lo que tanto se ha dicho de ellos.

Ese mismo día veremos a la primera banda a la que, creo, muchos de nosotros debemos gratitud. Slayer es una banda muy especial, no sólo por representar el thrash en su faceta más icónicamente speed hasta el día de hoy, sino que también por su relación con nuestro país, dada por el viñamarino Tomás Enrique Araya Díaz, el gran Tom Araya, que cada vez que viene luce orgulloso sus orígenes chilenos. Pero creo que hoy en día la gratitud para con Slayer es más grande, fundamentalmente por la irreparable y dolorosa pérdida para ellos y para el mundo del rock que fue el fallecimiento de Jeff Hanneman, guitarrista y principal compositor de la banda. Por esto, creo que es más importante que nunca que Slayer se sienta vivo, con ganas de seguir despedazando huesecillos de los oídos y destruyendo vértebras por el mundo, y qué mejor para ello que venir a retroalimentarse con el público chileno, capaz de honrar y tributar a sus ídolos como corresponde. Que sientan que el Angel Of Death sigue reinando.

Y para cerrar ese que seguramente será un mágico, inolvidable y perpetuo 02 de octubre de 2013, fecha que quedará tatuada en la piel de la historia del rock en Chile, nada menos que Iron Maiden, en su, curiosamente, séptima visita a nuestras tierras. Es poco a estas alturas lo que podemos decir de la que sin dudas una de las más grandes bandas de rock de todos los tiempos, que ya está dando pasos importantes para llegar a sus cuarenta años de carrera. La Doncella de Hierro nuevamente viene a llenar el recinto de Ñuñoa en el marco de la evocación de su inolvidable Maiden England de la época del Seventh Son Of A Seventh Son, magistral obra de arte lanzada hace ya 25 años, y quienes tuvimos la fortuna de ver el show de la Doncella en el Festival Rock In Rio, pudimos constatar su enorme vigencia, lo que hace aun más fácil el convertirnos en esa masa de poleras negras y rendirnos ante la incontrovertible entrega de Steve, Bruce, Dave, Adrian, Janick, Nicko y Edward. Se promete un show inolvidable, en el que a todos nos corresponde una pequeña parte, pues sabemos que cuando la banda habla de Chile y su público, no lo hace con frases hechas como la mayoría de los grupos, que “se ponen el cassette”, sino que saben que fue una relación que costó, por líos absolutamente ajenos a la música y al arte que llevan tantos años regalándonos, y que nos corresponde agradecérselos llenando el Nacional, gritando a todo pulmón sus inmortales himnos, convirtiéndonos en soldados,  en prisioneros o en clarividentes, corriendo hacia las colinas, subiéndonos a un Spitfire de la RAF de la Segunda Guerra y corriendo libres.

El 03 de octubre será para intentar reconstruirnos y retomar fuerzas para dirigirnos al día siguiente, el 04 de octubre, a otro evento inmortal, esta vez en el Estadio Monumental David Arellano de Colo Colo. Abrirá los fuegos nada menos que el colorado Dave Mustaine con Megadeth, celebrando sus treinta años de carrera, junto al gran David Ellefson y a los no menos talentosos Chris Broderick (quizás el mejor guitarrista que ha tenido la banda tras Marty Friedman) y Shawn Drover. Más allá de que el último disco de la banda no sea de lo más destacado de su dilatada carrera, siempre ver a Dave y a los muchachos es una notable experiencia, su facilidad para poner el público en la palma de su mano es derechamente conmovedora, y por último, como es la idea-fuerza que queremos plantear en este texto, es una linda y nueva instancia para darle las gracias por todo que nos ha brindado y entregado en toda su carrera.

Y el plato de fondo de esta semana de ensueño es nada menos que Black Sabbath, con una casi formación ideal, faltando sólo Bill Ward en los tarros. Pero la verdad es que tener juntos a John Michael Osbourne, Frank Anthony Melby Iommi y Terence Geezer Butler será, muy probablemente, una chance única. Y lo mejor de todo, esta visita viene como consecuencia de que se juntaron para hacer un disco como 13 que cumple con todos y cada uno de los requisitos de un verdadero disco de Black Sabbath: riffs oscuros y poderosos, densidad rítmica, y la inconfundible e icónica voz de Ozzy. Ellos escarbaron la tierra y nos mostraron la oscuridad y las raíces de las mismas flores que veían los hippies, y gracias al destino –que causó el accidente de Tony que derivó en sus prótesis en los dedos, y que cambiaron para siempre el curso de la guitarra eléctrica en el mundo–, terminaron inventando un género, un estilo, una forma de vivir y de entender las cosas. Sí tú eres metalero, es gracias a Black Sabbath.

Cada una de las líneas anteriores se queda corta para intentar describir la pasión que nos genera esta música y sus bandas más esenciales. Y por esta pasión, por todo lo que nos han entregado, influido, ayudado, empujado y rescatado, nos corresponde ir a darles las gracias. Si tocan un tema que consideres repetido, piensa que para el que está a tu lado puede ser el primer concierto de su vida, disfrútalo, y sobre todo, cántalo como si no hubiera un mañana. No sabemos cuándo volveremos a verlos, no podemos tener certeza, la vida es muy frágil y cuando pasan los años, ello se acentúa. En suma, no  pierdas la chance de disfrutar, de emocionarte, de rendirles tributo, de entregarles tu gratitud, y en definitiva de desgarrarte la garganta cantando los himnos de tu vida, cantados para ti por sus propios dueños.

DARÍO SANHUEZA DE LA CRUZ

Metaleros,

La primera editorial del año iba a ser distinta, quería proponerles un debate de fondo-origen sobre la esencia de nuestro estilo y qué esperar de las nuevas generaciones de músicos, especialmente en nuestro gran fuerte: las letras. En efecto, este mundo tan dinámico y hostil a la vez, sorprende a cada segundo con demasiados y cruciales hechos políticos, sociales y religiosos que realmente abruman y confunden, por lo mismo, podrían ser fuente de inspiración para “aplastantes álbums” como No World Order de Gamma Ray (al parecer primera obra de música que habla directamente de sociedades secretas, illuminatis y similares), o grandes canciones como “Age of Innocence” de Iron Maiden, que es una crítica ácida y directa a la permisividad que muestran los jueces ante la delincuencia (al parecer, un mal no solamente de Chile). En fin, hay muchos más ejemplos, pero algo muy triste pasó, y tuve que cambiar de tema.

Si se dan cuenta, llevamos solamente tres meses de este 2013 ¡y ha pasado realmente de todo! Muertes de políticos, elecciones de autoridades religiosas, asteroides, meteoritos, amenazas de más juicios en La Haya, etc. Pero, naturalmente, el motivo del cambio fue la muy triste noticia que hace unos días atrás nos cayó como un yunque encima de la cabeza. Me refiero a la partida de uno de los grandes músicos-referentes del Heavy Metal, el gran Clive Burr.

Bastaron tres álbumes en la Gran Banda del Heavy Metal para que quedara para siempre grabado en nuestras mentes este legendario y talentosísimo baterista británico, quien como ya sabemos, tuvo que enfrentar por largos años una esclerosis múltiple que finalmente lo derrotó este 13 de marzo de este más que convulsionado año 2013. Sabíamos que estaba enfermo, pero también sabíamos que la banda y los fans lo apoyaban, y quizás eso daba esperanzas para tenerlo más con nosotros, pero lamentablemente no fue así.

¿Qué decir de Clive? Técnicamente era un batero tremendamente versátil, de muchos recursos y creatividad, pero con la potencia y vehemencia que se pide en un Heavy Metal. Si a modo de homenaje ahora mismo colocan de fondo Phantom of the Opera , Purgatory, Genghis Khan, Gangland y para qué decir, la magnánima Hallowed Be Thy Name, notarán que no es necesario ser baterista para darse cuenta de que su repertorio de recursos era impresionante, era como “diferente”, tenía un gran talento que ya casi no se ve. Qué pena amigos.

Es el primer Maiden que se nos va, no nos olvidemos de eso. Cómo nos gustaría que Steve, Bruce, Dave, Nico, Janick y Adrian nos acompañaran para siempre, y que cada dos o tres años tuviéramos un nuevo álbum de compañía en nuestras vidas, pero eso no va a pasar. Aún nos quedan quizás varios años de Iron Maiden, pero no más que la larga y maravillosa carrera que nos han regalado hasta ahora, y la verdad es que “For the Greater Good of our World”, afirmo que es nuestro deber mantener viva la llama-luz de esta hermosa fuente de arte que nos une; somos la única hermandad que aguanta en sus filas personas que piensan muy distinto en lo político y religioso, pero remamos para el mismo lado, qué extraño, pero así somos, lo que es único y notable.

Descansa en paz Clive, no somos la audiencia más masiva de la música, pero sí la mejor, y eso gracias a personas como tú, que en vez de dejarse llevar por la masa, cultivaron y desarrollaron su pasión. Muchas gracias por haber compartido tu talento con nosotros, adiós maestro.