Desde nuestro vecino país Perú, irrumpe en la escena sudamericana Blizzard Hunter, una joven agrupación formada el año 2006 en Lima, que comenzaba a dar sus primeros pasos como banda de covers bajo el nombre de Blizzard. Con el correr del tiempo, la banda cambia su nombre a Blizzard Hunter y el 2014 lanzan “Conqueror of Destiny”, un EP de tres canciones que seteaba buenas expectativas y serviría de adelanto para lo que a posteriori sería su primer disco de larga duración.

En Junio de 2015 la banda formada por Sebastián “Dragón” Palma en la voz, Lalo “Indú” Salas en el bajo, Lucho Sánchez junto a Toño “Wild Rocker” Rojas De La Cuba en las guitarras y el baterista Juan Miguel de León como músico de sesión, lanzan al mercado “Heavy Metal to the Vein”, debut discográfico que ha dado mucho que hablar en tierras peruanas, y ahora, desde este lado de la frontera, pasamos a revisar esta entrega ansiosos de ver qué se traen entre manos (o espadas) estos guerreros incaicos.

El disco abre fuegos con Conqueror of Destiny, una introducción que inmediatamente nos lleva al concepto que presenta el arte del disco: invierno, tierras nevadas, guerras y acero. Con una ventisca de fondo, el relator omnisciente nos presenta al guerrero protagonista de esta historia y su viaje que está a punto de comenzar. Bajo y guitarras interrumpen los sonidos invernales para dar paso a una descarga de puro Heavy Metal que rápidamente evoca los sonidos de la NWOBHM. Este instrumental es la carta de presentación de la banda y vaya que deja una buena primera impresión: el sonido es rudo pero a la vez prístino, los riffs son bien ejecutados, la base rítmica es contundente y ágil, y sin duda las guitarras son las grandes protagonistas del corte, principalmente por el shredding que va dirigiendo la melodía principal. Aun cuando no es muy frecuente encontrarse con un tema así en discos de Heavy Metal de corte tradicional, es un tremendo acierto.

El segundo tema es I’m On My Way, una verdadera declaración de principios que comienza con un riff aguerrido y un grito agudo de “Dragón” Palma, que desembocan en una canción enérgica, muy veloz y “directa al hueso”. Esto es Heavy/Speed Metal de tomo y lomo. El rápido doble bombo de Juan Miguel acompaña un riff sencillo pero contundente, y las guitarras hacen gala de toda su técnica con muy buenos puentes entre las estrofas. El coro es macizo y arremete abriéndose paso con el “I’m on my waaaaaaaaay” del enérgico Sebastián Palma. El ritmo desacelera en un interludio más reposado pero igualmente enfático en su lírica, que da paso a un excelente solo, para arremeter con todo al coro final y un outro perfecto. Un final arrollador para un tema ídem.

Si el tema anterior era directo “al hueso”, este es directo “a la vena”: Heavy Metal to the Vein. Esta canción, single del disco, es un auténtico mazazo en la cabeza, y como el nombre sugiere, es Heavy Metal puro y duro (y es que, convengamos, un tema con ese nombre no podía ser de otra forma). El riff de entrada es potentísimo y se alarga durante casi un minuto en donde Juan Miguel juega con distintos ritmos, pero manteniendo siempre la cadencia acelerada que no parece tener ganas de aflojar. La arenga de “Dragón” Palma comienza desafiante y alcanza su clímax en el coro, gritando a los cuatro vientos un furioso “Take this, Feel this, Breathe this: HEAVY METAL TO THE VEIN”… Pareciera que Blizzard Hunter realmente quiere que todo oyente del disco llegue a respirar Heavy Metal tradicional, porque todo lo que plasman es puro sentimiento, envuelto en un sonido tradicional pero remozado y fresco, recordando otras bandas de corte revival como Enforcer o White Wizzard. Seguramente será un verdadero himno para los fanáticos del estilo.

El cuarto tema, Heart of Fire (Vampire Hunter’s Song), baja un poco las revoluciones con un comienzo acústico y un ritmo menos frenético que los temas anteriores. Esta canción evoca sonidos Maidenianos de fines de los 80’, donde el trabajo de Lalo Salas recuerda al gran Steve Harris y las guitarras de Lucho Sánchez y Wild Rocker hacen lo suyo demostrando la influencia de la dupla Smith/Murray en la composición y arreglos de este elaborado tema. De hecho no es casualidad que sea la pista más larga del disco, seis minutos y medio sin un segundo de desperdicio. Es un tema que muestra nuevos recursos y aspectos compositivos hasta ahora no explorados en la placa, lo que demuestra en parte la riqueza musical que maneja Blizzard Hunter. A pesar del ímpetu que muestran constantemente, entienden que no todo es velocidad, gritos y doble pedal, lo cual se agradece.

Volando llegamos al quinto track llamado Nemesis (Feel My Strength). Guitarras armonizando un riff medio-tiempo, una batería a lo Nicko McBrain y los primeros versos de Palma a lo Bruce Dickinson nuevamente nos traen el recuerdo de la Doncella y la influencia en la música de estos guerreros incaicos. La base rítmica de bajo y batería brilla con luz propia en temas de estructura más dinámica y con distintos matices como lo es Nemesis. Blizzard Hunter pasa de un inicio de disco más bien directo, a un desarrollo más templado y con clase, pero sin sacrificar una gota de potencia. Excelente track.

Llegamos a la segunda mitad del disco con Ghost Rider, donde los sonidos de Hard Rock se hacen presentes en la primera parte de la pista. Es un tema de ritmo dinámico, pues a medida que avanza el metrónomo acelera y los compases se suceden más rápido, el Hard Rock se convierte en Heavy Metal, convergiendo a la sonoridad que ya veníamos escuchando en los temas inmediatamente anteriores. Nuevamente destaca el trabajo de Sánchez y Rojas De La Cuba que alternan protagonismo en el solo, y hacia el final del tema ejecutan una sólida armonización que cierra de gran forma esta canción.

Un riff avasallador nos introduce en The Murder, un tema muy rico desde el punto de vista compositivo, pues desarrolla distintas sonoridades a lo largo de los seis minutos que dura. Las estrofas y el coro tienen la velocidad y el ímpetu de lo tradicional, mientras que los interludios son melódicamente más complejos, incluso con pasajes de Metal Progresivo propios de bandas como Dream Theater (sí, tal cual). Todo lo anterior consolida un experimento musical que funciona, y bastante bien.

La furia del acero vuelve con My Revenge, el octavo track del disco. En una propuesta a lo Grave Digger, la banda nos azota con un riff pesado y que va a la carga con todo, en una musicalidad totalmente alineada al mensaje que entrega la lírica del tema. Es una venganza sin ningún tipo de concesiones, el coro se encarga de dejarlo más que claro. Es sin duda uno de los temas más pesados del disco, y también uno de los mejores.

El siguiente y penúltimo tema del disco es uno que la banda interpreta desde su primer Demo, incluyéndolo también en el EP “Conqueror of Destiny”, bautizado como The Joke. Y desde el primer segundo queda claro porque lo han incluido en cada entrega: es una descarga de poder frenética y demoledora. Aquí no hay pausas ni concesiones, es pura velocidad que machaca escudos y tímpanos por igual. La fórmula es sencilla, directa, sin pretensiones, y me las juego a que en vivo garantiza un mosh de proporciones considerables.

Cerrando el disco aparece The Final Judgement, décima pista del presente álbum. Es un tema contundente y muy bien trabajado desde el punto de vista compositivo. Aquí encontramos más solemnidad que crudeza, y más contundencia que velocidad. Las guitarras armonizadas a lo largo del tema, el bajo galopante y la estructura recuerdan nuevamente a años dorados de la Doncella de Hierro. The Final Judgement es un cierre apropiado, considerando que es una buena consolidación de los sonidos y recursos que se van apreciando a lo largo de este gran debut discográfico.

En síntesis, y para cerrar la reseña, no queda más que aplaudir el trabajo de estos muchachos porque es un debut realmente avasallador. Vale decir que Blizzard Hunter no vino a inventar la rueda ni tampoco se esfuerzan en desarrollar sonidos demasiado novedosos, pues lo de ellos es más bien clásico y honesto: toman lo mejor de sus influencias, lo meten en la juguera, le imprimen su sello personal y ejecutan a la perfección cada compás que nos entregan, armonizando correctamente tanto la técnica como la pasión, mezcla que suele garantizar un muy buen resultado. Destaca también ese sello y capacidad de componer canciones que suenan “Old School”, pero que combinan inteligentemente distintos recursos musicales, pudiendo encontrar en un mismo tema sonidos de Grim Reaper, Dream Theater, Manilla Road y hasta unos shreds dignos de Alejandro Silva, pero siempre, siempre, en el marco de lo más tradicional que nos ha entregado el Heavy Metal.

Dado la calidad del trabajo, puntos a mejorar no hay muchos: el sonido es adecuado, la composición y ejecución de los temas es impecable y Sebastián tiene un gran registro de voz que calza bien con el estilo, solo diría que hay una oportunidad de mejora en la vocalización de ciertas canciones donde la voz se escucha algo contenida, y en trabajar mejor la pronunciación en inglés de algunos pasajes (aun cuando son detalles mínimos que no empañan en lo absoluto el resultado general del disco).

Finalmente,  a propósito de lo anterior, quisiera compartir una reflexión acerca de la tremenda calidad de los trabajos que están saliendo desde este rincón del mundo llamado Sudamérica, y enfatizar en que no es necesario mirar a U.S.A. o a Europa para encontrar buenos discos de Heavy Metal, sino que basta explorar un poco alrededor de nuestra región para encontrar las joyas que se esconden a la sombra de la extensa cordillera de Los Andes, como lo es este “Heavy Metal to the Vein”. Queda claro que estaremos atentísimos a la próxima entrega de Blizzard Hunter y esperamos que no pase tanto tiempo hasta que volvamos a tener noticias de estos muchachos, porque el futuro de la banda se ve muy prometedor considerando la tremenda calidad de este sorprendente debut.

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