A nivel personal, Blind Guardian es toda una institución. Es mi segunda banda favorita y soy un convencido de que hay un cierto nivel de magia y misticismo en todo lo que hacen. Les tengo un cariño tremendo por todo lo que han brindado a lo largo de todos sus años de carrera y su extraordinaria discografía, y también por el hecho de que interpretan como pocos mi manera de entender el Metal. Por esto, cada disco que sacan es todo un suceso para mí. Esos cuatro años que hay que esperar para descubrir una nueva aventura siempre se hacen eternos y las exceptivas crecen exponencialmente conforme se acerca la fecha del lanzamiento.

En las semanas previas uno va leyendo entrevistas, viendo videos de avances en internet y todas esas voces de “nuevos elementos”, “cambios” y “modernidad” te ponen alerta. Te hacen pensar que cualquier cosa puede pasar con el nuevo disco. Además, la vara impuesta por ese pedazo de majestuosidad que es At The Edge Of Time va sembrando la inquietud de la superación. Algo que es un poco absurdo, porque una banda no necesita sacar un disco mejor que el anterior para, de hecho, sacar un disco extraordinario. Pueden sacar algo que esté un par de peldaños por debajo de algunos de los discos anteriores y aun así ser muy bueno. Pero siempre se tiene ese “bichito”. Uno, quizás ingenuamente, quiere que las bandas “se superen”. Y eso me pasaba con este Beyond The Red Mirror. Después de tantos años de espera y de un disco tan maravilloso, solo podía esperar una obra maestra y perfecta.

Ahora, la primera vez que lo oí la sensación fue… ¿Cómo decirlo? Bueno, no fue lo que esperaba, y en ese sentido, no negaré que tras esa primera escucha la sensación de decepción era clara. Claramente se trataba de un disco muy elaborado, pero le faltaba esa chispa y ese misticismo que hacen de Blind Guardian lo que es, y que es, a fin de cuentas, la razón por la cual son unas de mis bandas de cabecera. Fue rarísimo. No terminaba de saber qué pensar o sentir. Es más, hasta molesto me vi en algún momento. Pensé “¿más de cuatro años de espera para esto?” Sentí como cuando a Chile le toca jugar contra Brasil en los 8vos de final de los mundiales después de haber peleado tanto durante cuatro años de clasificatorias y fases de grupo “de perro”. Hasta del travesaño de Pinilla me acordé. Sin embargo, al mismo tiempo intuía que algo más debía haber. Y ese algo solo saldría a la luz con varias repasadas. Finalmente comprendí que, como pocas veces, Beyond The Red Mirror no es un disco para escuchar, sino que es para estudiarlo, explorar sus recovecos y sinuosos vericuetos, adentrarse en su complejidad y maravillarse con su infinidad de excelsos detalles.

Así es, Beyond The Red Mirror es un disco de estructuras sumamente intrincadas. Es un trabajo en el que Blind Guardian apuesta al ingenio más que a la pasión. Quien no esté preparado para eso, seguramente lo calificará de bodrio. Quien esté dispuesto a ir más allá (del Espejo Rojo) seguramente se hallará a sí mismo en un laberinto de genialidad al final del cual podrá hallar una conclusión: Blind Guardian ha ido un paso más allá.

Por otro lado está el atractivo de explorar una historia que, como ya se sabe, es una continuación de lo que se inició en Imaginations From The Other Side (1995), particularmente con la canción And The Story Ends, que paradójicamente –ahora lo sabemos–, dejaba abierta la historia y no la terminaba. Y es que claro, el niño, protagonista antes y ahora, no se atrevió a cruzar el espejo hacia la otra dimensión (o mundo) que debía ayudar a salvar y, como consecuencia ambos mundos inician un descenso hacia la perdición. De uno y otro lado está la “embarrada”. Veinte años después la situación es insostenible y ahora sí el muchacho intentará salvar ambos mundos, como buen Elegido, pero solamente yendo “al otro lado” podrá lograrlo. El problema es que ahora solo existe un pasaje para llegar ahí: el Espejo Rojo, por lo que hay que encontrarlo a toda costa. Y es la epopeya que Beyond The Red Mirror intentará desarrollar a lo largo de sus diez canciones. Es, desde luego, una épica muy ligada a la del Rey Arturo, con la búsqueda de un Santo Grial, un elegido, reinos de fantasía y todo.

Y bien, todo este laberinto halla su prólogo en The Ninth Wave, que fue una de las primeras canciones en ser (medianamente) compuestas, poco después de lanzarse At The Edge Of Time. En ese momento se llama “canción número 10” y el propio Hansi la describía como deslumbraste. Y, nobleza obliga, démosle dedito para arriba al juicio del buen Hansi. Porque es una canción espectacular, sobre todo en sus momentos iniciales, donde la banda muestra todos sus colores actuales con un coro de voces soberbio que deja sin aliento, lleno de misticismo y con un velo oscuro sobre él, proporcionado por alguno de los tres coros con los que trabajaron para este álbum: Hungarian Studio Choir Budapest, FILMharmonic Choir Prague y el Vox Futura Choir Boston. A medida que va avanzando se van sumando nuevas voces, añadiendo nuevos matices y, como si eso no fuera suficiente, poco a poco aparecen suaves orquestaciones que de pronto te hacen sentir que estás en otro plano, en otra dimensión. Allí aparecen las guitarras de André y Marcus, con un sonido no muy pesado, sino más bien suave y distante, como si estuvieran al acecho. En seguida hace su aparición Kürsch, entonando unos versos muy intensos, llenos de rabia, pero que contrastan con una musicalización que aún se mantiene expectante y más bien tranquila. Un repique monstruoso acompañado de riffs brutales marcan el primer gran quiebre. Es increíble, pero el Metal aún no se desata. Esto solo ocurrirá pasados los tres minutos; pues allí se da esa explosión que uno había estado esperando, y lo hace de gran manera: un estribillo de melodía luminosa y fresca. Luego la canción va transcurriendo entre distintas melodías, tiempos e intensidades: un viaje vertiginoso en el que Frederik Ehmke y Barend Courbois tienen gran participación y en la que Hansi da muestra de su genialidad a la hora de transmitir emociones. Se trata de una canción monumental que gana en valoración con cada escuchada que uno le da. Su nivel de profundidad compositiva es abismal.

A continuación, y sin ningún tipo de concesión, llega Twilight Of The Gods, que debe ser la versión más 2015 de aquél tema potente y devastador que la banda suele incluir en cada uno de sus discos y que aquí no podía faltar. Sin uno de esos mazazos, como Into The Storm o A Voice In The Dark, no sería un álbum del Guardián. Ya habíamos tenido oportunidad de oírla hace unos meses, pues fue la seleccionada para ser el single del álbum. Correcta elección, porque de algún modo es representativa de lo mejor del disco y de la banda en esta nueva etapa (si acaso podemos llamarle así). Contiene algunos elementos estilísticos nuevos, pero es en esencia veloz, brutal y despiadada, como un recordatorio de todo el poderío que la banda es capaz de desatar cuando así lo desea. Por otro lado, también cuenta con melodías muy “oreja” y termina encantando gracias a ese atributo, aunque ya con esa bestialidad de riffs y base rítmica era suficiente. Mención aparte para lo magnífico que es el trabajo a nivel de voces. Cuesta creer la versatilidad que es capaz de lograr Hansi. ¡Esas líneas, señores! Es como si su voz danzara a distintos ritmos, formas y colores. Increíble. Por último señalar que el coro no tiene ningún desperdicio: una melodía y tonalidad que lo hacen memorable y lo ubica como uno de los hitos de esta placa.

Prophecies tiene un comienzo muy distinto al de la pista anterior. Es calma, apacible, casi tierna e infantil, pero esa es solo una fachada, puesto que tras unos pocos segundos va mutando y muestra sus verdaderas intenciones. La tranquilidad en la voz de Hansi de pronto se esfuma y cambia a ferocidad, impresión que es exacerbada por la acción despiadada de las guitarras de la sempiterna dupla Olbrich/Siepen y entonces la mesa ya está servida: Metal a destajo. En general, es un tema más Heavy que Speed o Power. Es mucho menos rápida que la anterior, pero mantiene la contundencia y su peso. Por otra parte se mantiene esa dinámica de cambios constantes de ritmo y matizaciones por parte del vocalista, con los clásicos movimientos de voces (tipo Queen) que aportan incluso más variedad y vivacidad a un tema que de por sí es ágil y que, por supuesto, son la marca registrada de la banda. Además la canción cuenta con unos solos realmente muy buenos, de esos que se nota que son producto de un trabajo concienzudo, y vaya que suenan lindo en su formato de guitarras gemelas tan característico de la banda.

La siguiente en el camino es At The Edge Of Time, que, más allá del título, recuerda en algo al disco anterior, quizás por su inicio con reminiscencias de Sacred Worlds. Desde el punto de vista estructural, desde lo meramente compositivo y como producto estético, esta pieza es tremenda, fabulosa. Sin embargo, algo ocurre con ella que no termina de maravillar. Lo atribuyo a la falta de un momento que se perciba como un punto de inflexión que lo haga a uno estremecerse. Ya saben, ese con el que sueles decir “¡woooh!” o dibujar una sonrisa cómplice. Le falta esa cuota definitiva de “punch”. Aun así, y como decíamos antes, es una obra que se va estructurando pieza por pieza y alcanza un nivel realmente altísimo. Y eso es quizás lo que la banda ha querido hacer en este álbum por sobre todas las cosas: experimentar y ver qué nivel son capaces de alcanzar en términos de riqueza compositiva. De pronto uno no está acostumbrando o simplemente espera otras cosas, por lo cual cuesta asir algunas composiciones, como At The Edge Of Time. Pero a estas alturas Blind Guardian lo ha hecho prácticamente todo y me parece que tienen el piso suficiente como para intentar lo que se les ocurra. Nota aparte: hay un verso en And The Story Ends que es justamente el título de esta canción, algo que parece no ser coincidencia (como sí lo es en relación el título del disco anterior).

Los sonidos un poco más modernos llegan de la mano de Ashes Of Eternity. Claro, porque se trata de una canción con muchos elementos emblemáticos de Blind Guardian, cosas con las cuales no van a trazar, pero que incluye ciertos aspectos que la hacen sonar más moderna. Esto es particularmente claro al comienzo, donde los riffs hacen que la banda suene a otro estilo. Por otro lado, las orquestaciones están mucho menos presente, lo que la hace sonar más fría, menos orgánica, pero a la vez más cruda y descarnada. Un punto alto son los solos sucesivos de Marcus y André, todos breves, precisos y de muy buena factura. También aquí la idea es llevar la composición a otro nivel de complejidad y maestría, objetivo que creo se logra, pero lamentable a costo de aquella magia a la que majaderamente hacemos referencia. Un tema sesudo que sin duda los más proclives a los detalles disfrutarán mucho a la hora de ir descifrándolo.

Es turno del que posiblemente sea el punto más alto de esta placa: The Holy Grail. Para sintetizarlo en una frase: un bestial/genial despliegue de Power/Heavy Metal. Lo que sea que Blind Guardian se haya propuesto con este disco, lo logra en su grado máximo con esta canción. Como resultado de una propuesta que incluye nuevos elementos a la vez que integra otros clásicos, The Holy Grail es sin duda la que mayor éxito tiene. A la primera escucha, es la única que asoma como un verdadero temazo, si bien, y como dijimos antes, con sucesivas repasadas habrá otras que también develarán sus maravillas. Pero a esas hay que explorarlas, estudiarlas. Con esta no hace falta, es un temón a la primera. Posiblemente ese efecto se logra a punta de melodías vocales más atractivas y en tonos que llegan y emocionan más fácil. En ese sentido, son varios los pasajes de la canción cuya fuerza está basada en la prominente interpretación de Kürsch. Pero además, está todo el poderío que la canción exuda por todos lados. Las guitarras suenan feroces en todo momento y el accionar de Ehmke se mantiene avasallador durante los seis minutos que dura. Por otro lado, desde el punto de vista técnico es fenomenal, pues muestra estructuras y movidas dignas del Blind Guardian más cerebral que hayamos visto. Una pieza maestra, sin duda.

Las orquestaciones, que si bien han estado presentes en todo el disco, se vuelven a tomar el protagonismo con The Throne. Y he ahí un aspecto que uno debe saber ponderar positivamente, porque el objetivo de la banda no es llegar y usar una orquesta por el simple hecho de usarla. La idea no es usar esas orquestaciones como meros objetos ornamentales dentro de la composición. No. La idea es estas sean un aporte no solo a la estético sino que también sean incidentes en el desarrollo de la misma. Por algo se usaron dos orquestas reales y no sintetizadores, de 90 componentes cada una. Y me parece que eso se logra de gran manera aquí, porque la manera en que esos arreglos orquestales aportan a la emotividad y a la tensión que propone la canción es notable. Esto es evidente, sobre todo en la parte introductoria, donde esos arreglos para cuerdas con gran presencia de bronces se lucen notablemente. Pero más allá de este inteligente uso de recursos, la canción es también extraordinaria. De nuevo, para llegar a esa conclusión, que es extraordinaria, tienen que pasar varias escuchas. En primera instancia solo se hace “buena”, o “correcta”, pero conforme te sumerges en ella vas notando sus detalles y poco a poco vas captando las partes y el todo y no puedes evitar asombrarte por lo que estos genios son capaces de crear. Es una canción bastante extensa, de casi ocho minutos, durante los cuales hay una infinidad de detallitos a los que vale la pena poner máxima atención. Los solos, por ejemplo, son tremendos, pero son incluso más notales cuando se aprecian las notas y arreglos orquestales que suenan de fondo cuando esos solos se producen. ¡Genial! Un tema bueno, pero que se vuelve increíble cuando se escucha bien.

Posiblemente Sacred Mind sea la canción menos típica dentro un álbum que ya de por sí es poco típico. El inicio es un paseo por tierras ajenas, tanto que pareciera no ser Blind Guardian, pero ya llegando al minuto de duración todo comienza a asentarse. Luego, sobre el minuto y medio, tras un grito demoniaco de Hansi, empieza el Metal agudo y brutal que le conocemos a la banda. Creo que un punto altísimo de esta pista es el desempeño de Hansi (de nuevo), que está particularmente versátil y cambiante. Tonos bajos y altos, voces tranquilas y alaridos infernales, todo con apenas segundos de especio. Es increíble cómo al comienzo demuestra la serenidad de un ángel y minutos más tarde suena como algún engendro del inframundo. ¡Tremendo! Por otro lado, ¡hay que ver los que son esos minutos finales antes del último estribillo! De lo más potente que ha hecho la banda. Una brutalidad en verdad.

Ahora viene Miracle Machine, la única balada de toda la producción. Una canción en verdad preciosa que muestra toda la delicadeza y la emotividad que es capaz de lograr Hansi Kürsch. Lo más llamativo es que, a pesar de no poseer una sola guitarra eléctrica o percusión, igual consigue por momentos transmitir gran fuerza y energía. El gran responsable de eso es Hansi, con una interpretación prodigiosa y digna de un genio. Las cuerdas y el piano terminan la obra y logran ese efecto de profunda emoción. Es la canción más breve y seguramente no pasará la historia entre las más destacadas de la banda, es más: posiblemente muchos la pasarán por alto dentro del mismo disco, pero es sin lugar a dudas una canción preciosa que merece algo de atención. Yo al menos ya la tengo entre mis “regalonas”.

Llegamos al final con Grand Parade, la otra “larga duración” del Beyond The Red Mirror, junto con The Ninth Wave (que curiosamente también dura nueve minutos y veintinueve segundos). Vuelven las orquestaciones bombásticas que de manera prominente se constituyen como la base para la posterior estructuración del Metal como tal. Esa es la forma de lograr que dichas orquestaciones no parezcan meros adornos, sino que formen parte y se conjuguen con lo demás de manera más orgánica. El comienzo es notable, con esas orquestaciones que mencionábamos siendo protagonistas, pero con las guitaras sin quedarse atrás y regalando unos arpegios simples pero muy llamativos y cautivadores. Tras poco andar llega el primer estribillo: un chispazo breve pero de altísima inspiración a nivel melódico (de esos que, a decir verdad hacen falta a lo largo del disco). Una pequeña pieza monumental: «When we fail it’s lost forever!» canta un coro de voces de manera majestuosa. Me parece que de todas las canciones que componen este trabajo, esta es la que más recuerda a lo que podríamos considerar el Blind Guardian clásico. Hay cosillas aquí y allá que recuerdan a otras que pudimos oír en Imaginations From The Other Side e incluso en A Night At The Opera. Una pieza de proporciones extraordinarias, que junto con The Holy Grail constituyen lo mejor que este disco tiene para ofrecer.

Lo hemos dicho ya un par de veces: este álbum está muy lejos de ser típico de la banda. Y posiblemente no era lo que muchos estaban esperando, me incluyo. De hecho, está bastante lejos de lo que en lo personal esperaba. Los primeros acercamientos fueron dubitativos e incluso decepcionantes. Digámoslo sin adornos: al comienzo no le hallé ningún brillo. Pero lo atribuyo a que mis expectativas iban por otro lado y no estaba preparado. Una vez que te liberas de eso y simplemente te dedicas a escucharlo con paciencia y atención, vas descubriéndolo e irremediablemente acabas por perderte en el infinito abrazo de los detalles que conjuran la inagotable inventiva de estos muchachos. Eso es este disco: un descubrimiento. Se trata de descubrir lo que la banda puede hacer.

Un muy buen trabajo que, estoy casi seguro, no será valorado en su verdadera extensión y magnitud ahora, pero que esperemos los años sean justicieros y le den sus merecido espacio entre el sitial de lo más destacado de Blind Guardian, porque allí es donde pertenece.

 

28 comentarios
  1. Diego A. ARCIS Dice:

    Creo que a varios nos pasó lo mismo, al principio es difícil comprender el disco, finalmente es un gran álbum. Muy buen review.

  2. Dante Dice:

    Igual a mi, la primera vez lo considere buen disco, descente un poco de fallas en la producción. Pero después de 7 veces es de lo mas épico que he oido. Buen review, saludos desde México

  3. Sergio Dice:

    La verdad es que a cada oída pareciera que menos y menos cosas no me gustan del disco. O que más y más cosas aparecen que hacen que me guste cada vez más. Cada vez es mejor. Un grandísimo disco.

  4. Follow the Sign Dice:

    Como varios soy fanático de todas las etapas de Blind Guardian, y sinceramente cada vez que escucho este disco me gusta menos. El At the Edge of Time es un discazo y me devolvió las esperanzas luego del bodrio de A Twist in the Myth, y después de todo lo que anunció Hansi pensé que este último iba a ser una maravilla. Me equivoqué. Blind Guardian sigue siendo una de mis favoritas y obviamente su calidad y poder en vivo no la pongo en duda, independiente de esta decepción, y los iría a ver muchas veces. Pero la verdad el Beyond the Red Mirror lo encuentro FOME. Y no tiene nada que ver con no estar acostumbrado a estructuras intrincadas, escucho Rock Progresivo con mi padre desde que tengo memoria y les puedo asegurar que temas complejos no son sinónimos de aburridos como encontré en este caso, y hasta con composiciones tan extrañas como las de bandas como Gentle Giant, uno puede recordar y tararear la música.

    En este disco hay un par de temas a destacar, pero personalmente no pude enganchar con canciones que – sin desconocer la producción fantástica detrás de las armonías vocales (con la increíble voz de Hansi que no destiñe) y las pomposas orquestaciones – carecen de esa «alma» y magia característica de los Bardos y que por lo menos a varios nos hace fanáticos. Una batería sonsa, sin brillo ni fuerza, orquestaciones que tapan en varias ocasiones a las guitarras, las que también suenan en varios pasajes como por «debajo del suelo», y temas que quieren ser pretenciosos pero no «resuelven» y parecen 3 canciones distintas que las pegaron en 1 en las mezclas.

    En fin, mucha nota en el review, que viva por muchos años el Guardián Ciego, pero por más fanáticos no tenemos que cegarnos nosotros y reconocer también los puntos bajos.

    • Angelo Sasso Dice:

      Primer detractor del disco que expresa su parecer con argumentos y decencia. En otros lados he leído puras weas.

    • Lars Dice:

      Los que son puntos bajos para ti, para otros pueden ser puntos altos. El fanatismo es una cosa pero aún así tenemos gustos y difieren.

  5. Mike Dice:

    Es una obra maestra, el disco. Más se escucha más te gusta. Lo de estos muchachos es para la ovación y el recuerdo por siempre. Gracias Guardian nuevamente!

    • mariano Dice:

      La produccion es impresionante?!.. a que te referis?. El disco suena como si estuviera todo comprimido, parece un demo bajado de internet en baja calidad. Las guitarras suenan sin fuerza, sin brillo, lo mismo la bateria, que encima en algunas parte queda totalmente tapada!. Todo un esfuerzo auditivo tener que reconocer el redoblante de lo tapado que esta en muchas partes!. Los arreglos orquestales no se aprecian en toda su magnitud, parecen samplers berretas!., en los dos temas largos se evidencia la floja produccion del disco. Todo muy comprimido suena, parece un mp3. Hay temas geniales, pero la produccion es decepcionante.

  6. mariano Dice:

    Es cierto que a primera escucha el disco deja una sensación de frialdad, cierta decepción, pero con las escuchas el disco se va asimilando y gana bastante. Hay temas grandiosos como Prophecies, Holy grail, ashes of eternity, los dos largos están bien, pero hay otros como at the edge of time, donde por mas que haga el esfuerzo, la sensación de frialdad no desaparece. Un tema donde se nota el ingenio creativo, pero que no transmite absolutamente nada, muy forzado en querer innovar en un terreno atípico, pero totalmente carente de feeling. Sacred mind estaría bien si no fuera por el estribillo que arruina el tema, una melodía vocal poco atractiva, insulsa que empaña el tema. Pero lo realmente decepcionante del disco es la producción!.. y con esto me refiero al sonido!..el disco suena como si fuera un demo comprimido bajado de internet!. Hay partes donde falta fuerza, donde muchas partes quedan tapadas, sobretodo la batería, y la falta de calidad sonora hace que no se aprecie toda la magnitud del trabajo orquestal…suenan muy artificiales, the ninth wave y the gran parade son prueba de esto. Esto si es lamentable!, en un disco de estas caracterisitcas, el sonido deberia ser mas pulido, mas cristalino. Y otra cosa… falta el tema folk, algo característico en el grupo!!.. Pero bueno, en lineas generales el disco cumple y se disfruta, pero después de tanta espera, el album podria haber estado un poco mejor, sobretodo en el aspecto sonoro.

    • Schaffer Dice:

      At The Edge Of Time a mi me parece un tema maravilloso, muy emotivo, feeling por todos lados y un estribillo precioso. Hab´ria que esperar a escuchar el disco fisicamente para ver que tal el sonido en verdad.

      Una obra maestra el disco.

      • mariano Dice:

        Schaffer, tengo la suerte de tener la edición física original en digibook, no esperes un gran cambio sonoro cuando lo tengas original. El sonido es bochornoso!!

    • Starship Trooper Dice:

      Compadre, la culpa de la producción la tiene nada menos que Charlie Bauerfiend, un productor nefasto que está dejando la cagada en las producciones de bandas heavy y power metal europeas: Helloween, Blind Guardian, Rage, Axel Rudi Pell, entre otros. También es la culpa de las bandas mismas que parece que no se escurren.

      • mariano Dice:

        Si, es verdad, pero también la banda es la que decide trabajar con este productor, ademas la producción fue compartida entre Charlie Bauerfiend y el grupo

      • Jorge Ciudad Lara Dice:

        Charlie Bauerfeind es socio de Helloween y Blind Guardian en sus respectivos estudios (Mi Sueño y Twilight Hall), por lo que estamos condenados a seguir escuchando a estas bandas con su producción.

  7. Starship Trooper Dice:

    Con respecto a la calidad musical e interpretativa, nada que decir, quedé encantadísimo con el disco al cabo de unas cuantas escuchas. Unos Blind Guardian muy inspirados, muy ambiciosos, llenos de ideas frescas (¿nadie comenta las guitarras afinadas en Si Bemol? Si no me equivoco es algo nuevo para la banda), un disco muy sólido al fin y al cabo, aunque se me hace algo extenso, además de esa producción… que podría ser mucho mejor, sin embargo el poderío de André y Hansi para escribir piezas complejas y únicas hace que todo se termine oyendo bien.

    En fin, postulando al mejor disco del año. El que, aunque no le guste el disco, no sea capaz de reconocer el inmenso esfuerzo que se ha traído la banda para lanzar esta trabajada producción, ya no se en qué mundo vive…

  8. Jorge Ciudad Lara Dice:

    Inconmensurable, la misma sensación que tuve 13 años antes cuando escuché A Night At The Opera por primera vez. Sin embargo, Beyond the red mirror no es un ANATO II. Tiene la complejidad conceptual de Nightfall in Middle Earth, pero tampoco Beyond The The Mirror es una secuela de NIME. Tiene la producción de At The Edge Of Time, pero tampoco es una continuación de ese disco.

    Cuatro años y medio después de At the edge of time, Blind Guardian muestra nuevamente otro mundo con su música, un disco con su color propio, y en lo personal, tras escucharlo solo durante un mes, ya se esta convirtiendo Beyond The Red Mirror en uno de mis trabajos favoritos de la banda.

    Notable que una banda madura llegue a estas alturas de su carrera a mostrar su trabajo más ambicioso y detallista, de una riqueza mayúscula. Dependiendo del día, me vuelan la cabeza los temas más grandiosos como The Ninth Wave, Prophecies, At The Edge Of Time y Grand Parade. Después me quedo pegado con Distant Memories y Miracle Machine, para después quedar pegado con The Holy Grail, Twilight Of The Gods y The Throne.

    Definitivamente, y a diferencia de los últimos dos discos, todas las canciones de Beyond the red mirror me gustaron.

    Solo dos cosas me gustaría anotar. 1.- El hecho de que Blind Guardian ya no está sacando discos adelantados a su tiempo (como lo fueron todos entre Tales From The Twilight World y A Night At The Opera), y 2.- la producción de Charlie Bauerfeind, la cual ya se ha discutido bastante en este review.

  9. Zepheeros Dice:

    pedazoooo de discooo, hace rato que no escuchaba un disco tan bien trabajado, y su arma de batalla es: At The Edge Of Time; TEMON!

  10. Guatafac Dice:

    LLegaré acá, no hablaré sobre la obvia en indudable maravilla que es el disco, sólo diré que a Charlie Bauerfiend hay que borrarlo del mapa para que deje de echar a perder obras maestras y me retiraré lentamente… con la espalda apuntando hacia la puerta…

Los comentarios están desactivados.