Durante la segunda mitad de los ochenta, Black Sabbath parecía ser solo la sombra de la banda que alguna vez había marcado pauta dentro de lo que hoy conocemos como Metal. Los constantes cambios en la formación y el lanzamiento de álbumes que no lograban convencer del todo, aún cuando de malos no tenían nada, parecían estar acabando con la vida de un parte importante en la historia del género. Tony Martin poco a poco se había ganado el sitial como vocalista de los Sabs, a punta de notables vocalizaciones para los discos Eternal Idol, Headless Cross y Tyr. Con 3 placas a cuestas parecía que su lugar ya estaba consagrado en la banda. Pero el destino quizo otra cosa y lo que estaba por venir no daba lugar para ningún tipo de dubitación.

A mediados del año ’91 se comienza a fraguar una posible reunión de la alineación que diera vida a Mob Rules y Live Evil, pero lo más importante de esto es que eso significaba el regreso de la voz que dio forma a un disco tan trascendental en la historia de Sabbath y del heavy metal, como lo fue y sigue siendo Heaven & Hell.

Finalmente, el 30 de junio de 1992 y luego del lanzamiento de 2 singles, fue presentado al mundo Dehumanizer, el resultado del regreso a la banda de Ronnie James Dio, Geezer Butler y Vinnie Appice, quienes junto a Tony Iommi, no hicieron más que entregarnos una placa monumental y que con el correr de los años se ha convertido en parte importante de la basta discografía de los ingleses.

Si bien el estilo musical de Dehumanizer, no dista de lo que venía haciendo Iommi con Sabbath en discos como The Eternal Idol, Headless Cross o Tyr, es la mano o mejor dicho la voz de Dio la que sin duda realza el resultado final, además de por supuesto, aquellas características letras cargadas de misticísmo, las que para esta ocasión incluyen también algunas duras críticas a la sociedad de aquellos años (difícil resulta no acordarse de Jimmy Swaggart al oír TV Crimes.)

Dehumanizer consta de 10 temas y tiene una duración de algo más de 50 minutos, lo que se traduce en canciones de una duración precisa, en donde todos los recursos estan bien ocupados, no hay desperdicio de tiempo alguno en desvaríos instrumentales innecesarios que poco y nada tendrían que hacer en un disco de Sabbath en todo caso. El estilo principal de la placa es claramente el heavy metal: un par de temas rápidos como TV Crimes y Time Machine; varios mid-tempo como Computer God, Master of Insanity, Sins of The Father, I y Buried Alive, y otros que tienen elementos que perfectamente podrían hacerlos encajar dentro de lo que conocemos como doom metal, como es el caso de los temas: After All (The Dead), Letters From Earth y Too Late.

Los puntos más altos (juicio absolutamente personal) están dados por temas como el inicial Computer God, un mid-tempo denso, debido principalmente a la base rítmica conformada por Appice y Buttler; After All (The Dead), el más «doomy» del disco, un corte pesadísimo en donde destacan los riffs de Mr. Iommi, jugando el papel principal en la conducción del tema; TV Crimes, el track más rápido del disco, destacando las incisivas e insidiosas letras de Dio en contra de aquellos personajes que juegan a evangelizar y a vender fe a través de la pantalla, con el único afán de llenarse los bolsillos; Time Machine, otra pista medianamente rápida y I, que con tan solo un par de riffs (como es costumbre en Iommi) logra cautivar de principio a fin. Pero si de puntos altos hablamos, imposible no hacer mención al gran trabajo vocal de Dio, un tipo que a esas alturas ya estaba por cumplir 50 años, dueño de una voz tán potente y versátil como única, capaz de imprimir fuerza y potencia inusitadas y de impregnar de clase con su sola presencia cualquier canción que se le encomiende entonar. Un verdadero placer auditivo para cualquiera que guste de este tipo de cantantes y no solo de guturales y chirridos.

Dehumanizer, es uno de los puntos altos dentro de la discografía de Black Sabbath y al mismo tiempo, uno de los trabajos más notables realizados por Dio dentro de toda su carrera, y eso ya es mucho decir. Además, se constituye como uno de los mejores lanzamientos -en cuanto a Heavy Metal- de aquel año, junto con otras notables placas de la talla de The Triumph of Steel de Manowar, Countdown To Extinction de Megadeth, March Or Die de Motörhead o incluso Fear of The Dark de Iron Maiden. ¿Hay alguna otra digna de destacar? Creo que no. Ahora solo resta esperar que esta encarnación de los Sabs, en la actualidad bajo el nombre de Heaven And Hell, pise suelo nacional para deleitarnos con algunas de las canciones que acá encontramos. Sean cuales sean, será un verdadero privilegio oírlas, esta vez, ejecutadas por la mano de sus creadores. Imperdible.