Podría decirse que Tim «Ripper» Owens es un tipo afortunado. De ser un anónimo personaje que cantaba en una banda casi desconocida (Winters Bane) pasó, de la noche a la mañana, a convertirse en el vocalista y frontman de una de las leyendas vivientes del heavy metal, los ingleses de Judas Priest. Y desde ese momento la vida de este estadounidense cambió. Si bien no logró nunca deshacerse del fantasma de Rob Halford, a pesar de que su trabajo estuvo perfecto, con un Jugulator excelente y un Demolition en donde lo único que destaca, aparte de un par de canciones, es la voz de Owens, este fantasma del que hablábamos determinó su salida de Judas Priest. Sin embargo, en esos años al frente de Judas Priest, el mundo entero pudo descubrir un talento vocal como pocos ha dado el espectro metalero. De ahí que recalar en una banda de renombre era cuestión de tiempo. Jon Schaffer alguna vez dijo: «Tim canta mejor que Halford en su mejor momento», sentencia que podemos discutir latamente respecto a la comparación con el metal god, pero que no toca su envidiable caudal vocal. Después de eso y la salida de Barlow de Iced Earth, a nadie extrañó la llegada de Owens a la banda de Schäffer.

Sin embargo, con Iced Earth a Owens le pasó algo similar que en su paso por Judas. Los fanáticos no quedaron conformes con el disco que los estadounidenses lanzaron con Owens y descargaron sus críticas a éste, rememorando a Barlow. Para ser justos si hay algo bueno en el bodrio llamado The Glorious Burden es precisamente la voz de Tim Owens. Por eso el «podría decirse» del principio de esta revisión. Tim Owens tiene un currículum tan corto como impresionante, ha estado en una de las bandas más grandes de la historia y está en una de las bandas más respetadas de metal del momento, pero todavía no logra un reconocimiento acorde a la voz que tiene.

Quizás por eso la expectación de este Beyond Fear, una banda en la que además Owens oficia, junto a John Comprix, de compositor, un ambiente nuevo para Tim, ya que en Judas Priest ningún tema de los dos discos en el que estuvo lleva su firma y en Iced Earth, Schaffer alguna vez dijo que por ahora la tarea compositiva de Ripper sería igual a cero.

Y el disco empieza prometedor. Los dos primeros minutos de Scream Machine, son de lo mejor que me ha tocado oír. Potencia, guitarras afiladas, batería machacante y un Ripper Owens excelso. Él estuvo en una de las grandes bandas de todos los tiempos y éste es su tributo a ellos. Es su propia versión de Painkiller, es decir, «yo también escribo buen heavymetal». Un tema impresionante en todos sus sentidos, con un peso demoledor, con una banda inspirada. El final con las guitarras en armonía pone la rúbrica a un inicio impecable.

And… You Will Die sigue la tónica anterior, muy pesada, nuevamente con un Owens en la plenitud de sus funciones, es de esos temas que con sólo un riff te hacen cabecear desde el primer momento. Con momentos muy bien logrados, sobretodo en el solo, donde Comprix y Dwane Bihary se lucen, el inicio de este Beyond Fear muestra un poco hacia donde pretende llevarnos la banda de Owens, porque si bien hay pasajes en donde se recuerda Judas Priest, el disco se mueve más dentro del nuevo heavy metal americano de bandas como Evergrey, Nevermore y los propios Iced Earth.

Sin embargo algo pasa, Save Me, sin ser un mal tema, no logra enganchar, a pesar del peso del riff y de lo rockero que a veces se torna. El tema pasa sin brillar, no hay un elemento distintivo en este. Uno puede decir, es un tema menos destacado, pero queda mucho disco aún por escuchar. Y The Human Race, parece dar crédito a esa afirmación, también rebosante en fuerza y energía, con un potente sonido, marcado durante toda la placa. Y es en este momento donde se produce un quiebre en el disco.

Coming at You intenta poner un toque rockero, pero no hace más que transformarse en un tema excesivamente cliché. No digamos que el disco de Beyond Fear es un monumento a la originalidad, tampoco pretende serlo, pero este tema está mil veces escuchado, mil veces hecho y no sólo no logra destacar sino que apaga el resto del disco que no logra volver a despegar.

Dreams Come True, es algo más pausado, con el Iced Earth de los últimos años en el subconsciente, este tema parece ser sacado del The Glorious Burden y bajo esta misma premisa, no se puede pretender que este Dreams Come True sea algo destacado. Además, cae en el vicio que está patente en toda la placa. Está bien hacer un disco que musicalmente sea un «tributo» a lo clásico, cayendo muchas veces en lugares comunes propios del estilo, pero de ahí a hacer un disco que, además, líricamente esté lleno de lugares comunes, hay un trecho largo que además denota un cierto límite en lo que líricamente Owens puede dar.

Como dijimos el disco no logra (ni tampoco lo hará) despegar. Telling Lies, es densa, muy americana, pero también muy floja. Ni siquiera Owens logra sacudirse de dicha modorra. Además, ciertas fórmulas utilizadas en temas anteriores comienzan a repetirse, como el hacer los solos dentro de un riff a una sola nota. Estaba bien en un principio, ahora ya comienza a aburrir.

I Don’t Need This sigue la senda trazada en esta segunda parte del disco. Parecida al tema anterior, recuerda un poco a Pantera, pero de manera forzada. Ni siquiera los «yeah yeah» trasuntan onda o actitud, es un tema absolutamente prescindible dentro del concepto, de la entrega de Beyond Fear. Y eso es algo que también afecta al resultado final del disco. Son 13 temas, que si bien no son largos, hacen que el disco pierda en dinámica. Pudieron haber sido 10, lo que hubiese hecho este disco algo más escuchable, pero 13, con algunas bastante similares, realmente aburre.

Con Words of Wisdom, la banda de Owen ocupa otra fórmula repetida, que es la de poner una «atmósfera» al principio del tema. Lo debe ocupar en 4 o 5 cortes, ya a esta altura, sin ningún tipo de sorpresa. De todos modos en esta segunda parte fantasma del disco debe ser de lo más destacado. Algo del poder de los 4 primeros temas, con algunas interesantes melodías de guitarra, pueden rescatarse de estos casi 4 minutos de canción.

La batería del inicio de My Last Words, parecen un mini clon de Painkiller, pero el tema toma un derrotero distinto. Nuevamente algo más densa en la estrofa, con un puente, que si bien no descubre el fuego, algo despierta, el tema pasa de los momentos medianamente interesantes, como el cambio de ritmo antes del solo,  a la modorra patente a lo largo del disco. El problema está que dentro del contexto general a esta altura uno está medianamente decepcionado del resultado final del disco y este tema no logra llamar la atención.

Your Time Has Come (cuántas veces hemos escuchado canciones con este nombre), sigue el mismo camino, también con partes de poder y partes para el olvido, con un Owens intentando imprimirle potencia al tema. Pero el problema no es él. Son los propios temas, es la propia composición de éstos que hacen que uno no prenda. Son temas de momentos, con partes interesantes, pero de incierto resultado. Al parecer el poder, la fuerza y la intensidad alcanzó sólo para cuatro temas. Desde ahí poco y nada más.

The Faith da el cierre al disco. A estas alturas el tema 13 pasa sin pena ni gloria, aunque tampoco se trate de lo mejor del disco. De hecho es todo lo contrario, es un resumen de la segunda parte del disco. Pesado y riffero, a veces con cosillas que pueden recordar a Black Label Society, pero de manera bastante floja. El «I Have The Faith» de mediados del tema es realmente insoportable.

El disco comenzó prometedor, con una Scream Machine realmente soberbia, pero fue apagándose con el correr de los minutos. La aventura de Owens en la composición y cabeza de una banda logra aprobar con lo mínimo. De no ser por la brillantez del inicio y del poder vocal siempre excelso de Owens, el disco hubiese sido un verdadero fiasco. Sin embargo, están esos momentos iniciales y las gotas de buena música que están de a poco esparcidas en la segunda parte del disco. Eso hace mirar el futuro con cierto optimismo. Es de esperar que una segunda aventura de Beyond Fear multiplique los primeros minutos de este debut. Sin embargo, esta aventura queda lamentablemente al debe.

1 comentario
  1. Raúl Dice:

    Ante todo hago una pregunta.¿Por qué este ensañamiento con una persona que ha demostrado que ama el heavy metal? En fin, es incluso lógico, pues es mucho más fácil, como crítico (=criticón) denostar a alguien que, como persona humilde, no puede igualarse al poder mediático de un Halford que ha vuelto a Judas poco menos que para reirse de sus incondicionales (pues hay que serlo para «tragarse» el «Nostradamus» y decir que es bueno)porque no han parado de suspirar por su regreso -entiendo a Halford, que ha buscado otras alternativas y también le han criticado porque ha «traicionado al heavy metal» (como han dicho por ahí los «críticos») cuando se sacó de la manga el primer disco de «Fight», muy adelantado a su tiempo en mi opinión-.
    Pues bien, a lo que me refiero en el párrafo anterior es que toda la frescura que imprimió Tim Owens a los Judas (he visto el directo de ambos y la verdad es que no hay comparación) ha sido «redimida» por unos Judas que piensan vivir de las rentas hasta hartarse, ya que Halford no da ya la talla y actúa de mero «show-man», con lentejuelas y demás (nada que reprocharle, pues supongo que ha sido su propio entorno quien le ha instado a que vuelva a hacer lo que sus fans esperan).
    Lo cierto es que Halford, como comentaba antes, intentó evolucionar al fundar «Fight» y la crítica lo aniquiló. Algo parecido ha pasado en este intento de Tim Owens con su grupo. Entiendo que como crítico es mucho más fácil criticar un disco que ha pasado desapercibido (normal, puesto que no ha tenido ninguna promoción aquí y los críticos no han ayudado mucho) y alabar un «Demolition» de Judas sólo porque lo han hecho los Judas y es políticamente correcto.
    Me río cuando escucho que los fans de Iced Earth han echado de menos a su «gran Matt Barlow» y comparan sus registros con los de «Ripper» Owens (¿?). Los fans son eso, fans y como tales no quieren que les cambien al cantante del grupo que les cautivó en sus inicios. ¡Que «The Glorious Burden» es malo! Ja, opiniones de fans que echan de menos a su «gran M.Barlow».
    Entiendo que habría que apoyar a personas como T. Owens, que se lo han currado y dejar de pensar en lo políticamente correcto. Me parece que la composición en los temas de Beyond Fear de Owens la pasa con nota, pues hay que valorar las buenas intenciones de un vocalista extraordinario que humildemente se ha montado su propio grupo sin pretender valerse del privilegio de haber pertenecido a Judas. En vez de eso, ha pretendido empezar de cero, y eso es digno de todos los elogios.
    ¿Por qué todos los primeros proyectos de grupos noveles son elogiados a posteriori cuando alcanzan la fama?
    Espero que eso pase con «Ripper», aunque lo dudo, puesto que un músico de tanto talento que se dedica a hacer MÚSICA sin venderse al marketing está condenado al fracaso mediático.
    En fin, larga vida al Rock y gracias por darnos a gente como Tim Owens que mantengan vivo el verdadero espíritu.

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